1.- Editorial de septiembre 2002

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. . . .Más vale tarde que nunca. Esperamos eso sí que el Oratorio Mariano no llegue tarde a la cita con la voluntad de Dios, que nos está interpelando cada día. Hacer su voluntad, entregar diariamente la llave de nuestra vida, es la consigna de nuestro remar mar adentro. Precisamente en esto, llevado al heroísmo consiste la santidad. La Madre del Oratorio ha aceptado el desafío, lo sabemos porque por sus frutos se conoce el árbol. Ella ha aceptado la humildad de ese desafío segundo; el fundador del Oratorio con un joven, que estaba presente el 3 de noviembre de 1972, treinta años atrás, hizo ese desafío: que la Madre se va a ir del Oratorio el día en que nadie busque realmente la santidad. Personas de la juventud, como Rubén Cárcamo, sostienen hidalgamente la santidad de vida y con ella el desafío.

. . . .Ojalá que ninguno de nosotros pierda el anhelo de la santidad, para que el Oratorio no se venga abajo y sobre todo para que entremos un día al cielo y no seamos excluidos por falta de entrega.

. . . .Ahora en septiembre, hagamos el empeño de rezar nuestros Saludos, ofreciéndolos por las intenciones, que la familia nos ha pedido que recemos. Pronto se verán los frutos de santidad que la Madre Santísima quiere hacer florecer en nuestra familia. Cuánto empeño ponen los jóvenes para llegar a la universidad! Se empeñan generosamente para poder obtener una prueba de aptitud académica; Cuánto más nosotros por la santidad! Los jóvenes recibieron en Toronto la invitación del Sto. Padre, el Papa, para fundar la vida como luz y sal de la tierra. Lograr esto no es broma. Como los corredores en el estadio, nos enseña San Pablo, cómo se esfuerzan para ganar una corona corruptible, como eran las coronas de hojas de laureles. Hoy son coronas de oro dudoso y plata igual, o de bronce que se destiñe. Cuánto empeño le ponen, arriesgan su vida! Otros como los escaladores de altas cumbres, arrebatados por la pasión de subir y subir, se entregan a la montaña con toda la energía. Y es solamente para poder decir que llegaron a tal cumbre importante... Y nosotros, qué hacemos por llegar a la santidad? Los huasos en el rodeo, hacen un esfuerzo descomunal de destreza, habilidad, hombría, esfuerzo personal para poder en collera dominar al novillo en la medialuna. Es un novillo violento, asustado, impetuoso, sorpresivo y ciertamente peligroso. Harto valiente son los huasos en el rodeo. Qué haremos por María Santísima? Qué no haremos por Ella?

 

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