10.- Nuestra imagen de la Madre

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. . . .¿Qué hace que una imagen sea una imagen santa? Las imágenes que representan al Señor, a la Santísima Virgen y a los santos pueden llegar a ser santas en la medida que son bendecidas y dedicadas al culto. Una imagen que está en una pinacoteca, no es una imagen para el culto, sino para la conservación del arte. Mientras está para el uso exclusivo del arte, y ya no se toma en cuenta como objeto de culto sagrado, no es una imagen santa. Lo mismo sucede con las imágenes sagradas que se guardan como recuerdos de familia pero en las que no hay un culto propiamente tal. Las imágenes santas y venerables son aquellas que están bendecidas y dedicadas al culto. De entre estas imágenes, hay algunas que por su importancia eclesial tienen una mayor veneración y pueden llegar a ser imágenes insignes.

(Icono, Virgen del Camino)

. . . .Hay imágenes que en su origen no se sabe ni quien las confeccionó ni de donde proceden, pero el hecho de su veneración inequívoca las torna en seguida imágenes santas. Es el caso de la imagen insigne de la Virgen de Andacollo y la Virgen de Guadalupe en México. Científicamente se ignora quien la pintó y cómo llegó a estar impresa en la tilma del indio San Juan Diego. En el caso de algunos autores como la Virgen de Murillo o el Cristo de Velázquez o el Cristo de Dalí, hay una clara intención del autor de crear una Virgen o un Cristo.

. . . .En el caso del Oratorio Mariano, los indicios más probables incluyen que Roberto Ferruzzi, su pintor, no intentó pintar una Virgen sino que a una niña que llevaba en brazos a su hermanito e iba caminando por la calle. Pero la verdad es que el pueblo vio en ese niño y esa niña, a la Virgen María y el sentir del pueblo le dio una significación nueva y definitiva.

. . . .El Oratorio Mariano conoció esa imagen, sin saber esta versión de la historia de esta imagen. Hemos venido a saber esta versión después de 31 años de la fundación del Oratorio. Nosotros la conocimos hace 50 años atrás con el título, Madonna del Popolo. No fuimos nosotros los que la encontramos; ya había sido encontrado por el pueblo cristiano. El título de Madre del Pueblo fue una traducción no científica de Madonna del Popolo, y después la nueva y última versión "Madre del Pueblo de Dios" fue muy posterior.

. . . .Cuando llegamos a Araucanía en 1978, un sacerdote alemán, entre tantos ataques de esa época, dijo que nuestra imagen no era sino una señora cualquiera. No tomamos en cuenta esa opinión, que desdecía la del pueblo cristiano y de las librerías que la vendían como imagen de María Santísima y del Niño Jesús. Era demasiado evidente para todos, tanto dentro como fuera del Oratorio, que esa imagen era de la Santísima Virgen.

. . . .Ahora pasan los años y familiares de la niña y del niñito, que fueron retratados por Roberto Ferruzzi, reclaman con nombre y apellido concreto lo que fue el origen histórico de nuestra imagen de la Madre del Pueblo. Nosotros sabemos que la Madre Santísima y su divino Niño, se esconden y se dejan traslucir en miles de rostros de nosotros mismos. El sentir certero del pueblo no se equivoca cuando compra esa imagen, la hace bendecir, y la pone en su casa en un lugar de veneración, aunque el autor no se haya dado cuenta en el momento de lo que estaba haciendo.

 

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