3.- Septiembre en María Reina

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. . . .Las lluvias tempraneras y sucesivas desde mayo, junio, julio y agosto, hasta ahora en Septiembre, han ido llenando de agua el subsuelo, de modo que las raicillas del pasto se han mantenido húmedas, a pesar del aire seco y venteado de María Reina. Nuestra tierra se ha transformado en un lugar soñado. La gran variedad de colores verdes, desde el verde pastel hasta el verde intenso, verde limón, hacen que María Reina se haya transformado en un paraje extraordinariamente lindo. Lo mejor en todo caso es lo permanente de María Reina. Pasan cosas muy lindas, no solo paisajes maravillosos de los cerros nevados, la luna brillante en las montañas oscuras de la noche y las colinas agazapadas en el sueño de la noche, las nubes rosadas del atardecer y el amanecer, con un paisaje nunca repetido, siempre nuevo, nos recuerda el reino de los cielos, a donde iremos si la gracia de Dios no es vana en nosotros, si nos esforzamos seriamente por la santidad. En el cielo hay solamente santos. Nadie hay en el cielo que no sea santo. Todos están vestidos con la vestidura celestial, que es el heroísmo en la caridad. Por gracia todos se salvan, no sin gracia. Pero la gracia da frutos en nosotros consistentes en una conducta de vida que se aleja definitivamente de la práctica del pecado mortal.

Cómo será el cielo si María Reina es tan bonito en la primavera?

 

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