11.- Con las botas puestas hasta el fin

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. . . .El Santo Padre nos dio el ejemplo; con las botas puestas hasta el fin.

. . . .Vivimos en un tipo de sociedad en que los vínculos sociales fundamentales se destruyen muy fácilmente. La ley civil se deja manipular por las mayorías, que no actúan por la verdad y la justicia, sino en forma acomodaticia.

. . . .Cualquiera se siente en su derecho de dejar abandonados a su padre o a su madre viejitos, o a abandonar a sus hijos para reiniciar quizá qué aventura amorosa.

. . . .Nos vamos quedando solos, jubilamos con demasiada rapidez en cosas y rubros que nos son jubilables. Jamás una mamá jubila de ser mamá. Será madre siempre hasta después de la muerte rezando desde la eternidad por sus hijos... si ha sido una buena y santa mujer.

. . . .El Santo Padre, a pesar de su salud muy deteriorada, lo vemos luchando como un león hasta el fin; quiere morir "con las botas puestas". Nosotros tenemos que hacer otro tanto. Aunque no podamos ejercer ciertos cargos, no por eso bajaremos la guardia en la entrega total por nuestros vínculos definitivos: padres, hermanos, esposos, hijos, etc.

. . . .Hay relaciones humanas que no se acaban nunca y por lo tanto hay que cultivarlas dentro del marco de la autenticidad. No digamos por eso "ya no puedo más". Con la gracia de la Madre y Reina del Oratorio, puedo ser firme y estable en mis vínculos, como el Santo Padre, que no abandona a la Iglesia dejando su compromiso pastoral asumido para el bien de toda la Sta. Iglesia. El Papa ha dicho que si Cristo hubiera renunciado en el Calvario él también renunciaría. Por lo tanto nos deja bien en clara su voluntad de seguir hasta el fin. Lo vemos asistiendo a sus labores pastorales sin ausentarse de ellas, incluso intensifica, porque antes cuando estaba en Castel Gandolfo en sus vacaciones, rezaba el Angelus pero desde la ventana saludaba a los peregrinos, ahora es como una audiencia de los días miércoles, baja a estar con los peregrinos. Es una maravilla de vitalidad... De todos modos también toma sus descansos, como Jesús le dijo a sus discípulos que fueran con Él a descansar un poco. Y vemos al Sto. Padre dirigiendo con mano firme la barca de Pedro.

 

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