4.- Comentario a nueva carta sobre Rosario

 

. . . .Rosarium Virginis Mariae del Sto. Padre, Juan Pablo II, es una carta apostólica que nos instruye sobre la riqueza espiritual del Sto. Rosario, y a nosotros como marianos no puede dejar de importarnos todo lo que se refiere a nuestro carisma mariano, en lo que se incluye el Sto. Rosario. Todas nuestras asociaciones del Oratorio Mariano tienen el signo del Sto. Rosario colgando en el cinturón, como avanzadilla que nos recuerda que es importante rezar diariamente el Sto. Rosario con los misterios de la vida del Señor.

. . . .Esta nueva carta apostólica nos enseña cómo meditarlo y también incorpora los nuevos misterios de la luz, que significan un cambio en la estructura del Sto. Rosario, al añadir un elemento nuevo. No se hacían cambios significativos en esta devoción desde hacia varios siglos.

. . . .El Sto. Rosario se introdujo en la Iglesia durante el 2 milenio. Aunque se distingue por su carácter mariano es una oración centrada en la cristología. En la sobriedad de sus partes, concentra la profundidad del mensaje evangélico tal cual se dice que es un compendio de nuestra fe. Esta carta nos inaugura un año del Rosario, que va de octubre a octubre del 2003.

. . . .Aunque se han hecho objeciones al Rosario, el Sto. Padre en esta carta apostólica las va respondiendo con sabiduría, ecuanimidad y firmeza, con gran claridad.

. . . .En esta consideración el Sto. Padre va tras las huellas de los santos y se encuentre que es imposible seguirlos a todos, porque es un testimonio incontable. Es un ejemplo demasiado grande. Elige eso sí como botones de muestra, a San Luis María Grignion de Montfort, al Padre Pío de Pietrelcina y poco más allá al Beato Bartolo Longo.

. . . .Los apartados más importantes de esta carta apostólica son 1) Contemplar a Cristo con María 2) misterios de Cristo, misterios de María 3) "Para mí la vida es Cristo" Si la repetición del Ave María se dirige directamente a María, el acto de amor a Ella y por Ella, se dirige a Jesús. En el fondo el programa paulino: "Para mí, la vida es Cristo".

. . . .En resumen el Rosario es un método para contemplar. Debe ser utilizado en relación al fin y no puede ser un fin en sí mismo. No debe infravalorizarse dado que es fruto de una experiencia secular. La experiencia de los innumerables santos aboga en su favor. Lo cual no impide que pueda ser mejorado. En este sentido el Sto. Padre le añadió los misterios de la luz, para introducir la meditación de los pasajes más connotados de la vida pública de Jesús, fuera de su pasión y resurrección.