15.- Pequeñas reflexiones sobre la marcha

 

1. Madre y Reina nuestra, no permitas que nuestra vida sea una vida estéril, como un mensaje en una botella de un náufrago, que nunca se leyó, porque o nunca se escribió o se hundió en los placeres y comodidades de esta vida. Hazme útil. Haz que nuestra vida deje una huella en los demás. El envío del Oratorio me aguijonea a superar la inercia dormilona de un buen pasar. Haznos iluminar como antorchas de fe, esperanza y amor. Haznos superar la lascivia, el egoísmo y la mugrienta estrechez del odio. Haznos, Madre, ir por todos los senderos y caminos, abriendo surcos de Dios en los corazones de los hombres.

 

2. Mi querida Madre, muchas veces los cristianos no nos notamos en nuestra forma de ser, no somos noticia para nadie. Somos un mensaje anodino, que no es ni chicha ni limonada. El Señor ya lo ha dicho claramente, que los violentos en amor son los que conquistan el reino de los cielos. Haz que en mi forma de ser, presentarme, actuar, en mi manera de hablar se pueda notar que soy cristiano, que leo la Biblia y escucho lo que los santos dicen que ha dicho Cristo. ĦQué grande es ser un mensaje vivo y reluciente, que convence por sí mismo! Para esto acudo asiduamente a tu Oratorio a pedirte la gracia de poder autoeducarme reciamente.