3.- Mes del Rosario y año del Rosario

 

. . . .La Iglesia orando se vuelve omnipotencia suplicante, como María Santísima. Orando con humildad, perseverancia y de todo corazón. El Señor nos asegura que nos escucha.

. . . .La tradición de la Iglesia nos señala que el Sto. Rosario es una oración poderosísima, muy grata al Señor, porque su vida se va considerando metódicamente en sus misterios fundamentales de gozo, de dolor y gloria; recientemente, con la celebración del 24 aniversario del Pontificado del Sto. Padre, el Papa Eslabón entre dos milenios, ha entregado a la Iglesia una nueva carta apostólica. Nos ha dado una nueva opción de ampliar, con los misterios luminosos de la vida del Señor, la meditación y contemplación un poco más rica y variada.

. . . .Se amplía así la meditación de la Iglesia en los misterios de su Señor con la contemplación semanal de su vida. Esto se nos hace más precioso porque conjuntamente el Sto. Padre ha promulgado un año del Sto. Rosario.

. . . .Quizá de qué peligros nos va a salvar el Rosario en una época tan especial como esta. El Oratorio quiere adherirse profundamente a esta luminosidad de la vida de Jesús, en quien está toda la esperanza de salvación.

. . . .El Sto. Rosario lo rezamos con María Santísima, le pedimos a Ella que rece, que ore por nosotros, le insistimos durante 50 veces de cada rosario, que rece ahora y en la hora de nuestra muerte. La saludamos de continuo, reconociendo la grandeza que Dios ha hecho en Ella, como anticipo de lo que quiere hacer con toda la Iglesia. Habrá que asumir este año de octubre a octubre una gran devoción y estabilidad en la oración en común y en familia.

. . . .Recordemos como una coyuntura histórica muy problemática, estando la situación muy complicada para la sociedad cristiana del siglo XVI, el Papa San Pío V llamó a la cristiandad a rezar el rosario y después de esta gran cruzada de oración ocurrió la batalla de Lepanto del 7 de octubre de 1571. La situación de los cristianos a partir de ese día cambió en el Mediterráneo.

. . . .En gratitud a este suceso, el Papa la estableció fiesta del Rosario el día 7 de octubre.