4.- Rubén Cárcamo un joven

de nuestro Oratorio

. . . .En realidad nadie, ni del propio fundador del Oratorio se puede decir que sea totalmente parte del Oratorio, que se halla dejado influir totalmente por él.

. . . .Siempre es algo participado, porque no siempre colaboramos con la gracia y por otra parte no siempre conocemos todo y tal como son las cosas.

. . . .Rubén entró por la vertiente fundamental del Oratorio: El amor a la Madre Santísima, que lo llevaba a los cambios de vida, en su caso concreto, a evitar caer en el pesimismo y depresión en que caen los niños con cáncer, al ver como sus compañeritos iban muriendo uno a uno.

. . . .A Rubén lo llamaban las enfermeras para que pudiera ir a consolarlos. Ahí se ve que la vida del Oratorio no le entraba por una oreja y le salía por la otra, como a tantos de nosotros nos pasa, empezando por el propio fundador.

. . . .Claro que hay que reconocer en honor a la verdad histórica, que Rubén, aunque estaba participando cerca de cinco años como miembro del Oratorio Mariano federado de las hermanas Franciscanas de Purulón, no dio formalmente los grados, ni siquiera el tercer grado. Pero los vivió de todas maneras mejor que muchos nosotros.

Quien se atreva a interrogar a Rubén si fue auténtica su inserción al Movimiento, cuando entregó su vida, no teóricamente sino en los resultados concretos, cuando ya se había encontrado con el corte de la pierna derecha, cuando ya sabía que se estaba quedando ciego y que quedaría mudo y sordo, se iba a quedar solo, casi sin comunicación, y de que finalmente iba a morir consumido atrozmente por el cáncer, ya evolucionando firmemente dentro de su propio cerebro.

. . . .Entregar la vida cuando se sabe lo que significa, porque se ha estado colgando en el vacío, es muy diferente que aquel que no tiene idea lo que es entrar en zona de alto riesgo.

. . . .Rubén, desde la zona de riesgo "top", entregó libre y voluntariamente su vida por su familia, por el pueblo de Liquiñe, y por las vocaciones masculinas del Oratorio Mariano. El 21 de Noviembre se cumplieron 17 años de su fallecimiento, o si se quiere, de su entrada al Oratorio del cielo, junto a Bernardita Correa y otros.

No se puede negar que es de los nuestros: conectado por medio del fundador con toda la obra, por medio de la imagen, con la Madre y Reina del Oratorio. Por medio de su grupo federado con la familia. Le faltó haber conocido el Oratorio Central, pero sí rezó en el oratorio federado de Liquiñe.

Rubén es de los nuestros...

El Señor ya viene,. El Señor no tardará, por María, la Madre de Rubén también hará cosas grandes con nosotros.