6. El Santo Rosario.
. . . .
. . . .
Rezar el Santo Rosario es introducirse en una tradición sumamente fuerte y enjundiosa. Es un hecho histórico que la Iglesia desde al menos del siglo XIII reza por todas partes el Santo Rosario.. . . .
En todas las latitudes y tipos de cultura se nota lo mismo: el Santo Rosario "arrasa" es una fuente extraordinaria de ayudas en todos los planos.. . . .
Y la gente lo sabe por referencias y por instinto propio. ¿cómo explicarlo? por el Santo Rosario, la Santísima Virgen nos conecta con Jesús de modo que el Señor lo acepta.. . . .
Nos va mostrando poco a poco los misterios de la vida de Jesús, los misterios de su infancia, los misterios gozosos y los misterios luminosos, de su vida pública, los dolorosos: con su Pasión y Muerte.. . . .
Los misterios gloriosos, desde la resurrección, hasta la obra magnífica de Jesús en su Iglesia delineada de antemano en María Santísima, con su coronación como Reina y Soberana de todo lo creado.. . . .
El Oratorio no puede quedar al margen de estos misterios y de esta devoción que ha sido recomendada por los Papas antes del Concilio Vaticano II como después.. . . .
El Papa Juan Pablo II nos lo ha recomendado en su encíclica sobre el Santo Rosario, y lo ha complementado con los misterios luminosos, llenando así un vacío que el Santo Padre detectó.
. . . .
En el Oratorio queremos alzar nuestros Rosarios llenos de alegría y optimismo.