12. Las vocaciones ministeriales

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. . . .Todos tenemos alguna vocación, así como todos tenemos huellas digitales. La vocación es una llamada de Dios para ocupar un puesto, y una tarea en la vida.

. . . .La mayoría de los jóvenes de ambos sexos son llamados a formar una familia, que dé la vida a sus miembros para que se formen como ciudadanos del cielo.

. . . .De entre la minoría, Dios llama asimismo para ocupar puestos y tareas de servicio en la Iglesia. De ese resto, Dios llama a algunos varones para que ocupen el ministerio sacerdotal, para que haya "padres" en la Iglesia, que comuniquen por los Sacramentos y la Palabra, la vida divina al pueblo de Dios.

. . . .Otros son llamados, tanto hombres como mujeres, a servir a la Iglesia tanto en la oración, como en el carisma de la vida consagrada, siguiendo los consejos evangélicos.

. . . .Unos y otros pueden sentir la llamada de Dios, que se nos comunica por nuestra Madre Santísima, a ser misioneros en lugares donde Cristo no es conocido suficientemente.

. . . .El Beato Daniel Comboni nos da un ideal y una bandera que calza con el Envío del Oratorio, la cuarta piedra fundacional: "Yo te envío, vayan e incendien el mundo". El decía "África o muerto", era como el grito de guerra de ir a los lugares lejanos donde Cristo no es conocido ni amado.

. . . .Los oratorios marianos en los lugares de misión nos están llamando: el Oratorio necesita sacerdotes y consagrados, junto a los matrimonios, señoras, jóvenes y niños de ambos sexos.

. . . .La Madre y Reina está llamando: ¿quién escuchará su voz?

 

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