16. Fotos comentadas.

Todos los pueblos católicos, veneran a nuestra Madre Santísima; algunos la veneran bajo una u otra modalidad. En Sevilla se venera la imagen de nuestra Señora de los Dolores. Nuestro Oratorio Mariano irá respetando todas las formas de devoción mariana que vayamos encontrando en nuestra misión apostólica. En esta gran variedad, el dogma mariano se complementa, porque cada imagen tiene una expresividad especial que deja ver algún rasgo más concreto de la mariología, de la piedad mariana.

 

 

Nuestra vida es siempre un anuncio de Dios; porque nos ama y es nuestro Padre, nos da a conocer los misterios de su transoperancia, en la medida que le hacemos caso, nos vamos liberando de todos los malos caminos con sus respectivas malas conductas, que nos van arruinando poco a poco. Uno como que no quisiera darse por aludido pero es la verdad; nuestros caminos independientes de Dios, terminan por volverse ruinosos para nuestra vida. El ejemplo más clásico de esta realidad es el de Adán y Eva. Nosotros por la entrega de la llave, nos vamos haciendo cada vez más semejantes a nuestra Madre Santísima, la humilde esclava del Señor.

 

 

 

Cuando el ángel le dijo a María Santísima, que estaba llena de gracia, es como esas ampolletas llenas de una luz fortísima. Nosotros dejándonos guiar por el Espíritu Santo, llegamos a ser hombres y mujeres de luminosidad. Jesús en su evangelio nos enseñó a poner la luz sobre el candelero y no bajo un cajón. La autoeducación bien llevada, bajo el alero de la acción del Espíritu Santo, provoca que uno se vuelve luminosísimo.

 

 

 

Maihue nos recuerda los encuentros de Jesús con distintos personajes: Nicodemo, el joven Rico, Pedro y Andrés o Santiago y Juan, la Magdalena, y Levy que estaba sentado a la mesa de los impuestos a favor de los romanos, un "vende patria", pero que Jesús transformó en un santo. Los encuentros con nuestra Madre en Maihue, son algo maravilloso...