. . . Oración de Coronación

 

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  Querida Madre, Patrona y Reina de nuestro Oratorio,

 en la 8ª Piedra Fundacional

has querido volver a manifestarle al Oratorio Mariano

que tú eres Reina.

El distintivo tradicional de la realeza

es la corona y el cetro.

¡No podemos negarte el distintivo!

Es un hecho que

has querido que te reconozcamos como Reina.

Sucedió en el acto

en que atamos esta piedra fundacional,

esa manifestación tan especial respecto a la corona;

sabemos con la certeza de los signos que se nos han dado que

sin dejar de ser un movimiento popular,

ni en lo más mínimo,

te debemos coronar como Reina.

Sí, Madre Santísima,

te coronamos como Reina de la autoeducación,

para que consigas como Reina

que tu Hijo nos consiga auténticos

grupos marianos de autoeducación,

que vayan orientando y guiando la vida

con las metas y grados

hacia el 2º Desafío.

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Patrona nuestra,

te coronamos como Reina de la autosantificación,

para que obtengas de tu Oratorio Mariano

la canonización de muchos santos y santas

que se hayan formado en el Oratorio Mariano;

que se formen asimismo muchos santos y santas

que la Iglesia tal vez no llegue a canonizar

pero que incrementen abundantemente

el Oratorio Mariano del cielo.

. . . . . . .VVV

Reina nuestra, te coronamos

como Reina de la dulzura de nuestras cruces,

reina en nuestros fracasos y sufrimientos,

te pedimos que nunca deje de haber personas

que valientemente ofrezcan sus sufrimientos

por los demás,

como Bernardita Correa, Rubén Cárcamo, Oscar Acuña

y tantas otras personas que pasaron

por nuestro Oratorio en su camino al cielo,

hasta experimentar vitalmente que el dolor redime.

. . . . . .

Te coronamos como Reina del envío;

yo te envío, vayan e incendien el mundo.

Es la frase que le colocó en un autógrafo,

el P. José Kentenich, a nuestro fundador.

El Oratorio Mariano tendrá que ayudar

milagrosamente en la evangelización

del mundo popular en todas las naciones,

sin olvidar Asia, en particular China.

 

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Madre amorosa, que te has radicado

en el Oratorio Central,

queremos que te radiques en muchos otros más;

te coronamos Reina, porque lo quieres,

para que tú manifiestes la realeza de Cristo

sobre la tierra

para que puedas poseerla sin que haya

ningún poder que pueda quitarla.

En primer lugar te coronamos

como Reina de cada oratorio, cada grupo

cada hermano y hermana, miembro de esta familia,

que te radiques definitivamente en nosotros.

Será una corona popular y sencilla

porque eres una reina poderosa y amorosa

que nunca se pone de espaldas al pueblo...

. . . . .

Madre y Maestra sabia,

te coronamos Reina del Cáliz del Padre,

para que en íntima fidelidad

a nuestro propio patrimonio

dado por nuestro Fundador

podamos conducir el Oratorio,

los grupos y nuestras vidas,

siempre dentro de la Iglesia,

dentro del mundo de valores

transmitidos en el Cáliz del Padre,

siempre fieles a la Cátedra de San Pedro.

Te coronamos para que tú tomes el cetro,

el mando, el timón de nuestras vidas.

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Madre unidora de la Familia,

te coronamos Reina de nuestra familia

para que la mantengas íntimamente unida,

férreamente entrabada,

para ser una auténtica vertiente de gracia

en la Iglesia y en el mundo,

al servicio del Pueblo.

Reinas uniendo la familia

y haciéndola misionera.

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Reina del ecumenismo,

te coronamos,

para que llenos de confianza total

marchemos por la ruta odológica

de conseguir la unidad entre los cristianos

sin postergar la justicia y la verdad,

sin caer en irenismos, siempre traicioneros.

Consigue tú, como en las Bodas de Caná,

que tu Hijo, obre el milagro

de la unidad de la Iglesia.

Reina en nuestros corazones

logrando una apertura acogedora y cariñosa

hacia nuestros hermanos separados en la fe,

para que tu Hijo forme una Iglesia

donde haya un solo rebaño

bajo un solo pastor,

para que los brazos extendidos de Cristo

abrasen a todos los hombres y mujeres

de las diversas religiones,

en una oración común y colaboración

para construir un mundo, como Jesús lo quiere,

según la voluntad del Padre.

 

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Oración de la Coronación. 22 Agosto 1998.