1. Editorial de agosto 2003.

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. . . .Agosto nos trae a los miembros de la familia del Oratorio Mariano tres recuerdos muy importantes, que no se quedan en un recuerdo del pasado sin implicancias en el presente, sino que tienen un valor de nutrición espiritual propio. Es como celebrar el cumpleaños de uno; en ese caso uno está volviendo a las raíces de la propia identidad.

. . . .No se trata de recordar una historia hasta tal vez llegar a celebrarla con cierto vano orgullo; se trata de una celebración humilde y de fe, que provoca la esperanza en la plasmación de la fuerza que lleva a la práctica abnegada de la caridad, que se nutre y fortalece en estas celebraciones.

. . . .Recordemos y celebremos el 22 de agosto, fundación de los grupos marianos. Cuando ese día 22 se fundaron los grupos marianos, se celebraba todavía la fiesta del Dulce Corazón de María. De hecho, al verme arrinconado ese día por los acontecimientos, al ver que se me prohibía trabajar con grupos de Schoenstatt , sin antes hacer una previa selección, me vi en la obligación moral de cumplir con lo que se me exigía por parte de la parroquia: seleccionar la gente.

. . . .Me vi obligado a buscar un cauce apropiado a estos acontecimientos, una solución donde el río de la vida pudiera fluir sin falsear la historia. Fue entonces la ocasión para la fundación de los grupos marianos como camino de selección, que no dejaba el mundo popular fuera del alcance de una evangelización profunda. El día del Dulce Corazón de María, me dolió muchísimo: debía dejar de lado a ese tipo de gente, y por eso me quejaba tanto", ¿por qué precisamente el día del Dulce corazón de María?"

. . . .Realmente fue una solución que provino de la dulzura de María, Madre cariñosa y buena, que una vez más manifestó la realidad de su corazón misericordioso. Salía a buscar al pueblo para evangelizarlo; permitió eso sí una humillación de su operante humano, que por lo demás le había ya entregado en propiedad el destino de su vida: así preparó la fundación de ese camino de liberación popular no extraño a la verdad de la Iglesia y al mismo tiempo hizo meritoria la obra del operante humano; quien se estaba preparando así para fundar un par de años después el Oratorio Mariano.

. . . .Pero el nombre de la celebración no iba a perdurar, fue cambiado por el de María Reina. La Iglesia reorientó la festividad litúrgica poniéndole un nuevo nombre. Ese día entonces se celebraría con el correr de los años nuestra tierra de María Reina en Águila Sur, Angostura de Paine. Ese es el segundo contenido de la celebración del 22 de agosto, el primero es el nacimiento de los grupos marianos.

. . . .En María Reina están pasando tantas cosas bonitas y llenas de gracia, tanta gente que ha encontrado en ese lugar gracia tras gracia. Por algo el inicio del llamado a fundar algo en ese lugar fue "cómprame una tierra donde yo pueda ser Reina".

. . . .El tercer contenido de la celebración consiste en que en este mes fue coronada por primera vez la Imagen de la Madre del Pueblo de nuestro Oratorio, el 22 de agosto de 1998.

. . . .El Oratorio, al aceptar la octava Piedra Fundacional: María Reina del ecumenismo, no pudo dejar de pensar de modo

consecuente y orgánico: en primer lugar había que coronarla Reina de las piedras fundacionales previas.

. . . .Suya es la victoria que le ha conferido su Hijo y que nadie puede arrebatarle a Cristo Rey; está sentado en el Trono que su Padre le otorgó desde toda eternidad, que después de su Resurrección se hizo presente en cuanto Verbo hecho carne.

 

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