8. El modelo de año actuando

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. . . .Querida Madre, mujer eucarística.... nos lleva a una relación cariñosa con la Madre Santísima; no es que olvidemos que Ella también es reina, sino que tan solo se ha acentuado la realidad que nuestra relación con Ella se sitúa, como enseña el testamento de Jesús, Jn 19, 25-27, en un recibir a la Madre en nuestra casa, como ya en forma evangélica como modelo estructural lo hizo el discípulo junto a la Cruz.

. . . .La Iglesia venera a María como "Madre amantísima", nos enseña el Concilio Vaticano II en el documento conciliar Lumen Gentium, en el Capítulo 8. El Santo Padre Juan Pablo II en su encíclica Eclessia de Eucaristía nos enseña que María es la Mujer Eucarística (título del capítulo 6).

. . . .La Madre quiere llevarnos a que descubramos en Ella misma la realidad que el Señor la ha hecho Mujer Eucarística por antonomasia; su vida hay que verla volcada hacia Jesús, como el girasol que tiene el heliotropismo de volver su corola llena de semillas que deben madurar, dirigiéndose admirablemente hacia el sol, aunque los girasoles no tienen sistema nervioso ni inteligencia, admirablemente se vuelven hacia el sol.

 

. . . .María Santísima, la Mujer Eucarística, está volcada plenamente hacia la Eucaristía, y como es el modelo de la Iglesia, toda ella debe volcarse hacia la Eucaristía, poniendo en ella la fuerza de nuestra vida. La Iglesia en su búsqueda de la propia identidad, al reflejarse en su modelo, María, se vuelve también Mujer o Iglesia Eucarística.

. . . .La eclesiogénesis entonces parte de Jesús, que en la Eucaristía va configurando consigo mismo al pueblo, transformándolo en pueblo de Dios, según el modelo ya previamente realizado, diríase como la maqueta viva de un portentoso arquitecto.

 

. . . .Le pedimos en este año, que nos consiga de Jesús, el Espíritu Santo, para que nos ilumine plenamente a cada uno nuestra propia vocación y nuestro puesto en la Iglesia.

. . . .La autenticidad de cada uno de nosotros, sus hijos, se va a planificar en la participación eucarística, donde se nos van a conferir grandes llamadas divinas. El Señor no quiere que a ninguno, se nos deje de ayudar en lo más importante en la elección del camino fundamental de la vida.

. . . .Hay que esperar con paciencia y mucha confianza para que el Señor nos dé esta vocación, sobre todo en la participación eucarística. Él es el único que nos ama y nos quiere, que conoce plenamente cada detalle del camino bueno de nuestra vida, como los caminos falsos que no llevan a esta auténtica felicidad sino tan solo aparentemente y que terminan por destruirla.

. . . .Estamos en el año del Santo Rosario, y el imperativo para la familia lo formuló un moribundo del Oratorio, don Oscar Acuña, que estuvo dando la última batalla de su vida a fines de agosto del año 1990, en el mismo año del Cáliz del Padre. Falleció después de haber levantado su brazo esquelético, huesos y piel, para darnos un ejemplo profético: alzar en alto en nuestras vidas el Santo Rosario.

. . . .Esto nos llevará poco a poco a alimentarnos de la Eucaristía, el Pan de Vida, delicioso manjar espiritual aunque físicamente un humilde y aparente pedacito de pan sin levadura... es más: es el más delicioso alimento que pueda existir, que significa identificarnos con Cristo Jesús, el Verbo de Dios encarnado.

. . . .Es el pan que satisface todos los gustos y necesidades; en cada Santa Misa se confecciona el Misterio Eucarístico como sacrificio en que el Señor se da por nosotros, también podemos conectarnos con el Misterio Eucarístico en la visita continua al Santísimo Sacramento del Altar.

. . . .Este año tendremos que valorizar la Eucaristía mucho más en la familia, así estaremos remando mar adentro, con toda las fuerzas y el entusiasmo juvenil, llenos por lo tanto de esperanza, hacia el corazón de todos los pueblos.

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