El brazo en alto izando el Santo Rosario

(Don Oscar Acuña)

 

 

. . . .Don Oscar Acuña fue un líder sindicalista portuario, que en las postrimerías de su vida, se trasladó a vivir a San José de la Mariquina. En esta localidad estaban los hermanos marianos y los padres del Oratorio. El ex hermano Ernesto Martin trabó amistad con Don Oscar, quien se fue interesando por nuestro movimiento. Se le descubrió un cáncer y Ernesto, junto con otros hermanos, lo visitaron con frecuencia, le hablaron del Oratorio Mariano y decidido por nuestra familia, dio su tercer grado primero y finalmente el segundo, como camino de entrega auténtica de su vida al Señor.

. . . .El día en que ocurrió el segundo grado, era el sábado 27 de agosto de 1990, Ernesto me convidó a asistir a don Oscar. Fue una visita emocionante, acababa de recibir su cruz del segundo grado y ahí le hicimos varias preguntas que fue respondiendo admirablemente en un diálogo generoso y entusiasta. Le pedimos que rezara mucho y ofreciera su vida y sus dolores dada la enfermedad que tenía, por las hermanas del Oratorio.

. . . .Dijo que las hermanas apostólicas, que estaban recién empezando, no iban a quedar huérfanas de oración. Levantó el Rosario en alto, hay una foto en el Oratorio, que muestra este hecho, en que se nos ha enseñado lo que él quería testimoniar: Rezar el Santo Rosario que nos hace ser valientes y entusiastas en asumir los caminos de Dios.

. . . .Todo esto lo ha enseñado el Señor al Oratorio por medio de este hermano, el hermano Oscar. Aunque haya sido en forma póstuma, en los últimos peldaños de su vida, se entregó abiertamente y esto es muy bueno. Nunca es tarde para asumir grandes papeles protagónicos. Lo llamamos desde ese momento "el Hno. Oscar". Algo similar hemos visto en el Santo Padre, el Papa Juan Pablo II, quien encontrándose realmente muy enfermo, ha tenido el valor de entregarse sin miedo, nos ha llamado a la voluntad de entrega total.