5. Un recuerdo agradecido de Mons. Carlos Oviedo

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. . . .El Oratorio no puede dejar de ser agradecido; es lamentable la actitud de los nueve leprosos, que el Señor sanó, junto al samaritano, como nos expresa el evangelio de San Lucas, capítulo 17; éste, que no era judío, volvió a agradecerle a Jesús su sanación, por lo contrario los otros nueve leprosos que sanaron no volvieron a agradecerle. Jesús se admiró de esta falta de gratitud de los judíos a diferencia del extranjero, el samaritano.

. . . .Mons. Carlos Oviedo hasta la fecha es el único arzobispo de Santiago que nos ha visitado en el Oratorio Central; faltaba un par de años para que se cumplieran las bodas de plata del Oratorio Mariano, fue en 1993, después de haber aprobado la erección canónica de una sección de la asociación clerical de Puerto Montt, el 3 de septiembre de 1993. Entonces nos vino a visitar personalmente celebrando una Santa Misa en el Oratorio Central. Previamente había hecho una visita pastoral al Oratorio, por medio del ahora arzobispo de La Serena, Mons. Manuel Donoso. La visita del Padre Manuel Donoso SSCC fue muy favorable para la comunidad de los padres y hermanos del Oratorio Mariano, y fuimos aprobados, aceptados por la arquidiócesis de Santiago, con un decreto de aprobación por escrito, documento oficial que lleva el número 282 de septiembre de 1993.

 

. . . .El Padre Gregorio Sánchez, de los padres de los Sagrados Corazones, tuvo una destacada actuación a nivel lobbie. Tenía una amistad especial con Mons. Oviedo, desde los tiempos de sus visitas a Antofagasta, y en esos contactos, quizá por qué motivo, el hecho es que le habló muy favorablemente respecto al Oratorio, a este tipo de pequeñas agrupaciones que no quedan prisioneras de una estructura que resulta ser un enorme elefante blanco, lleno de complicaciones estructurales que impiden acoger la vida en sus diversas coyunturas.

. . . .Mons. Carlos Oviedo nos acogió en su oficina, le expusimos lo que nosotros podíamos exponerle sobre el Oratorio y vino la aprobación.

. . . .No quedó todo en una simple aprobación, sino que el mismo Arzobispo fue a celebrar la Santa Misa en el Oratorio Central.

. . . .Había una actitud muy noble y llena de fuerza interior. Después de la Santa Misa tuvimos una recepción en la casa del P. Gregorio Sánchez, donde compartimos. Hasta toqué la guitarra, y dijo Mons Oviedo que él habría creído que yo era muy seriote y que jamás habría imaginado que podría tocar guitarra.