9. La Virgen peregrina en Hospital
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La Virgen Peregrina sigue haciendo su obra estelar de visitar las casas de la gente. Hay varias imágenes que van recorriendo las casas y Ella se va mostrando poco a poco con signos especiales de su presencia.. . . .
Nunca se repite la modalidad de la presencia: a veces pasan cosas muy lindas, a veces accidentes que se producirían de todas maneras, porque muchas veces no nos portamos tan bien, sin embargo no fueron tan terribles como pudieron haber sido, o enfermedades que no se curaron del todo por lo menos hubo una manifestación de mejoría, a veces visible.
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Una de las señales de la presencia de Nuestra Madre, que se hacen sentir muy bien, son los cambios en la vida familiar. Gente que estaba sola y sin querer perdonar ni ser perdonada, en el encuentro con nuestra Madre pasaron cosas bonitas, reencuentros.. . . .
La moraleja que hay que sacar enseguida de la visita de la Virgen Peregrina es que conviene que esta forma de devoción y apostolado en el Oratorio Mariano siga adelante llegando a las casas. Pero en esto, como en todas las cosas de Dios, Él quiere que ahora las hagan también los hombres, poniendo de su parte: es necesario que haya personas que sigan sacrificando tiempo para que sus hermanos y vecinos lleguen a rezar, y esto no como flor de un día, sino con perseverancia.
. . . .Jesús nos lo enseña en su Evangelio: Mt 9,37 "Rueguen al Señor de la mies que envíe obreros a su mies, que la mies es mucha y los obreros son pocos." No es necesario que sea monjita o padre o hermano para poder ser obrero del Señor. Los laicos pueden tener una destacadísima labor en esto, como lo ha enseñado firmemente la doctrina de la Iglesia en el Vaticano II.