La carta del Padre Sergio al Sto. Padre.

Santidad, Juan Pablo II, con ocasión de sus Bodas de Plata de Pontificado. El Vaticano abrió una dirección especial para que el Sto. Padre pudiera recibir cartas de adhesión provenientes de todo el mundo con ocasión de su celebración. . . . .

. . . .El Padre Sergio sintió que también era su deber de gratitud y especial adhesión al Pontificado, no callar por esta vez, ya que era un imposible que su Santidad pudiera leer estas cartas. Pero al menos alguno de sus secretarios tal vez pudiera leerla algún día.

 

 

Papa Juan Pablo II

Muy querido Santo Padre

. . . .Es para mí un motivo de mucha alegría poder saludarlo con ocasión de los 25 años de su Pontificado admirable. Sé que es muy difícil, por no decir imposible que Ud. lea esta carta. Sin embargo no puedo dejar de escribirle en este aniversario. Mi vivencia personal hace de esta fiesta algo que me toca muy adentro. Desde hace muchos años rezo diariamente por Ud.; mi primer Sto. Rosario del día es por Ud. Ofrezco la gimnasia dura de la mañana para que Ud. tenga ánimo y fuerza para llevar tanto peso sobre sus hombros.

. . . .El Señor y su Santísima Madre me han dado el encargo de fundar la obra del Oratorio Mariano. Todo comenzó en el primer mes de mi noviciado en 1956. En un momento de una grave coyuntura vocacional, obligado por la conciencia a ser consecuente, me decía que debía ir hasta las últimas consecuencias. Quedé tranquilo solamente cuando me propuse "Ir hasta las últimas consecuencias pero nunca fuera de la Iglesia".

. . . .Pasaron los años de la formación, y la fundación del Oratorio Mariano ocurrió un 29 de junio de 1971: era el día de San Pedro y San Pablo_ Después que el carisma del Oratorio se fue perfeccionando y fue necesario afinar cosas, me veía obligado a afirmar el patrimonio de esta familia. A éste le llamamos "Cáliz del Padre", y el que quisiera unirse a este movimiento, tendría que aceptar ese cáliz. Fue el 22 de febrero de 1990, en la fiesta de la Cátedra de San Pedro: aceptábamos el Cáliz del Padre siempre que estuviera unido inquebrantablemente a la Cátedra de San Pedro.

. . . .Sto. Padre, nos sentimos felices con su ministerio papal; es un motivo de mucha alegría que el Señor y la Sma. Virgen le hayan concedido estos 25 años tan admirables y llenos de claridad y fecunda acción del Espíritu Santo.

. . . .También soy un pobre y pequeño cura párroco de una pequeña parroquia recientemente fundada en la diócesis de San Bernardo de Chile. Ojalá que Ud. pudiera de alguna forma obtener, como obtuvo la paz entre Chile y Argentina, que en Chile no haya una ley que favorezca el divorcio: es la súplica que mis feligreses me han pedido que le haga.

 

 

P. Sergio Mena González

Oratorio Mariano