8. La Eucaristía en el centro de nuestra vida.

 

. . . .Los movimientos marianos tienden a ser movimientos eminentemente eucarísticos. La piedad mariana lleva al cristocentrismo y a la piedad trinitaria. Es una antigua máxima de espiritualidad católica, decir por María a Jesús.

. . . .Recientemente el Sto. Padre lo ha expresado así: "Con gran acierto habéis querido en esta vigilia meditar los misterios del Rosario llevando a la práctica la antigua máxima espiritual: "A Jesús por María". Ciertamente, en el Rosario aprendemos de María a contemplar la belleza del rostro de Cristo y a experimentar la profundidad de su amor. Al comenzar esta oración, por lo tanto, dirijamos la mirada a la Madre del Señor, y pidámosle que nos guíe hasta su Hijo Jesús". (Saludo jóvenes de Madrid y España 3/5/03 de mayo de 2003).

. . . ."Lo definitivo de la catequesis es poner a uno no sólo en contacto sino en comunión, en intimidad con Jesucristo: sólo Él puede conducirnos al amor del Padre en el Espíritu y hacernos partícipes de la vida de la Santísima Trinidad" (Cfr. S.S. J.P. II, Cat. Trad. nš 5).

. . . .Nunca deja de ser teocéntrica, comprendiendo esta forma de piedad no en forma mecánica y unilaterales, en que se deja de lado y se reduce parte de la verdad.

. . . .El Santo Padre Juan Pablo II nos ha enseñado en su carta apostólica "Redemptoris Mater" en el número 44, que la piedad mariana va a parejas e indisolublemente unida con la piedad eucarística.

. . . .Por eso nosotros los marianos no podemos llegar a ser profundamente marianos, coherentemente marianos, sin al mismo tiempo tener una praxis eucarística muy importante, llena de fuego interior y ternura hacia Cristo Jesús, entregado por nosotros una sola vez en el sacrificio pascual del Gólgota, que ha sido hecho Sacramento y así se hace presente en el ahora y el aquí como Pan de Vida. Porque lo que nosotros comemos y bebemos en la Santa Misa y otras formas de celebraciones eucarísticas, es verdaderamente el Cuerpo y la Sangre de Jesús, ofrecido en el amor más grande que ha habido en el mundo.

. . . .Decía el filósofo alemán Feuerbach, filósofo materialistas, que el hombre es lo que come ("der Mensch ist was er ist"); en realidad, aunque él lo toma en un contexto completamente materialista, nosotros podemos ver el lado de verdad que tiene y es que comiendo el Cuerpo de Cristo nos vamos cristificando poco a poco.

. . . .Alimentados por el Pan de Vida nos metemos en la historia sin quedar al margen; es decir, remamos mar adentro con fuerza y entusiasmo.

. . . .Es decir la vida del Redentor se nos pega. Más de lo que ocurre con el que se junta: "dime con quien andas y te diré quien eres". Si comemos de Su Cuerpo con fe y caridad, seremos como Él es; es decir, santos de Dios y víctimas con el Cordero de Dios para la salvación de muchos.