17. Remar con entusiasmo y fuerza
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"El cielo padece violencia" nos ha dicho el Señor" y "es de los violentos y de los que se les parece" (Mt 11,12) así como los malos se entregan de lleno a lo malo y lo hacen priorizando el mal en sus vidas.. . . .
Si estudiamos la vida de los grandes conductores de masas, los grandes reyes y generales; si estudiamos asimismo a los grandes asesinos y hombres más perversos, vemos con qué fuerza y sacrificio se entregan a sus objetivos. Son gente poseída de un gran anhelo, que no se detiene ante nada ni en el temor de Dios ni del infierno.. . . .
Si los malos logran llegar a tanta entrega a sus vicios y maldades ¡cuánto más nosotros, tenemos que ponernos en la altura de entrega de los santos!. . . .
El Reino de los Cielos padece violencia y es de los violentos; por eso es que el ángel de la Iglesia de Laodicea les enseña en el Apocalipsis, que el Señor está a punto de vomitarlos de su boca, porque no le ponen empeño, sino siempre están en la tibieza y mediocridad, columpeándose a penas entre los pecados y las virtudes.
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Pareciera que la frase del mediocre y tibio es ¿para qué tanto? o, ¡pero qué exageración! Nuestro modelo del año nos arrebata el alma, y toca a vuelo sirenas y campanas, para que rememos con fuerza y entusiasmo hacia el corazón de todos los pueblos. Los hijos del Oratorio; tenemos que llevar esa marca de fábrica que el Señor y su Madre Santísima nos quieren poner como botones de muestra de entrega total en la conducción del pueblo.. . . .
Jesús dijo: "Fuego he venido a traer a la tierra y que he de querer si no que arda" (Lc 12,49). El Oratorio está llamado a ser un movimiento fogoso, juvenil: no importa a qué edad de la vida.. . . .
La normalidad para un hijo del Oratorio está en el ámbito de la fogosidad en la fuerza y entusiasmo para introducirnos "manos a la obra" en los planes amorosos de Dios para la conquista del pueblo para Cristo.
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