CUERPO Y SANGRE DE CRISTO
Jesús quizo quedarse con nosotros con una presencia viva, real.
En el pan y en el vino que se convierten en su cuerpo y en su sangre.
Cuerpo y sangre de Cristo: un Dios que sale al encuentro del hombre.
En el que pasa hambre y frío. Cuerpo débil y encallecido por las inclemencias del clima; sangre anémica que le cuesta sostener la vida.
En el enfermo. Cuerpo cansado y acostumbrado al dolor; sangre sufrida quizás con S.I.D.A.
En el preso. Cuerpo golpeado, angustiado; sangre agria cargada de amargura.
En el niño abandonado. Cuerpo tierno avejentado; sangre germinal que no sabe su futuro.
En el anciano marginado. Cuerpo gastado; sangre exprimida por muchos que la usaron y despues la descartaron.
En el mendigo, en el borracho, en el discapacitado, en el suicida, en la prostituta, en el loco.
Cuerpo y sangre de Cristo en el hombre, pero en especial allí, en aquel donde más cuesta descubrirlo, aceptarlo y amarlo de todo corazón.
Nuestra devoción por el Cuerpo y Sangre de Cristo
( el pan y el vino consagrados ) ¿ Se manifiesta en el amor y en la entrega a los demás ?.
DIOS NOS INVITA A SU MESA
PARA COMPARTIR SU COMIDA...
NO PERMITAMOS QUE LA PEREZA
NOS DEJE AL MARGEN DE SU VIDA.