EL ORGULLO
Siempre he amado la humildad y la modestia, que son, según el diccionario, contrarias al orgullo; pero aunque éste tiene varios sinónimos como: Altivez, arrogancia, fatuidad, presunción, soberbia, vanidad, y otros más que no deben acompañar el carácter de un cristiano, sin embargo, el figurativo dice que es: Sentimiento elevado de la dignidad personal, un legítimo orgullo. Yo pienso que esta dignidad personal o legítimo orgullo, fue el que mostró Abrahán al no aceptar lo que el rey de Sodoma le ofreció, “nada absolutamente tomaré de lo que es tuyo”. Allí habló la dignidad de un hombre de Dios. No fue un orgullo vano, sino legítimo de un hombre honrado que no necesita nada que no sea suyo. También el apóstol Pablo renunció a sus derechos que tenía de “vivir del evangelio” como los demás apóstoles, porque su dignidad no se lo permitía, y dijo que prefería morir, antes que alguien hiciera vana su gloria. Tal vez para algunos esta expresión pudiera sonar como de un hombre orgulloso, pero creo que en un corazón como el de él no cabe el orgullo, pues él dijo: “Para mí el vivir es Cristo y el morir es ganancia”, y lo cumplió dando su vida por el evangelio. -M.A.
PENSAMIENTO: VIVAMOS NUESTRA VIDA CRISTIANA CON DIGNIDAD, PERO SIN ORGULLO.