Oración dictada por Jesús para el Octavario de la fiesta de su REALEZA
Jesús, Rey de Amor, ten piedad de nosotros.
Te queremos amar ayúdanos para que te amemos.
Te reconocemos como Rey verdadero: ayúdanos para que le conozcamos mejor.
Creemos que Tú lo puedes todo: confirma nuestra fe con tu misericordia.
Tú, oh! Rey Universal, ten piedad de este pobre mundo, y también de nosotros que en él vivimos.
Tú, oh! Rey de la paz, al mundo y a nosotros danos tu paz. Tú, oh! Rey del cielo, concédenos llegar a ser tus súbditos.
Tú sabes que lloramos: consuélanos.
Tú sabes que sufrimos: Alívianos,
Tú sabes que carecemos de todo: ayúdanos. Estamos sufriendo por culpa nuestra: pero en Ti confiamos.
Sabemos también que sufrimos menos de lo que hemos merecido sufrir: mas confiamos en Ti.
Sabemos lo que hemos hecho contra Ti; y sabemos también lo que Tú has hecho en nuestro favor.
Sabemos que eres el Salvador: ¡Oh Jesús, sálvanos! Rey nuestro, coronado de espinas, por este tu martirio de amor, seas para nosotros el Amor que socorre.
Abrenos con tus manos llagadas los tesoros de tu Gracia y de las gracias.
Ven a nosotros con tus pies heridos. Santifica la tierra y a nosotros con la Sangre que va goteando de tus llagas, que son las joyas de tu realeza de Redentor.
Con las llamas de tu Corazón abierto por nosotros, abre para el amor nuestros corazones.
Si te amamos, seremos salvados aquí en vida, en la hora de la muerte y del Juicio final. Venga tu Reino, Señor, en la tierra, en el Cielo y en nuestros corazones.