PARA MEDITAR
En el cofrecito donde guardo riqueza espiritual, encontré esta Perla que comparto con ustedes: “”Vigila tus pensamientos por cuanto se convierten en palabras. Escoge tus palabras, porque se convierten en acciones. Comprende tus acciones, porque se convierten en hábitos. Examina tus hábitos, porque ellos serán tu carácter. Desarrolla tu carácter, por cuanto ese será tu destino””. No sé siquiera quién escribió estas verdades, pero sí sé que me han impactado profundamente y me han hecho meditar en muchos aspectos de mi vida, y en cómo puedan éstos reflejar o no a mi Salvador. Pues ese tiene que ser nuestro mayor interés en esta vida: reflejar a Cristo en cada acción, palabra o gesto para que alumbrando con nuestra luz delante de los hombres, vean nuestras obras buenas y puedan glorificar a nuestro Padre que está en los cielos. Cuánto piensas influye en tus palabras; tus palabras deben ser muy limpias, puras y transparentes, reflejando una mente cristiana y totalmente sana. Si hablas bueno harás el bien, pues automáticamente resultará una cosa de la otra. Si haces el bien, tus hábitos serán los de un creyente, un fiel representante de Jesús en la tierra, y si estos hábitos se convierten en el carácter , será el de un cristiano, cuyo destino es el cielo, porque vive en la tierra como Cristo enseñó. Tomemos seriamente el llamarnos cristianos y vivamos y hablemos lo que agrade al Señor para que en el postrero y grande día, no se avergüence Cristo de que le invoquemos y ante el trono del Padre El sea nuestro Fiador. -J.S.
PENSAMIENTO: SEÑOR, AYÚDAME A MOSTRAR EN MI VIDA TU SANTIDAD Y GRACIA.