Vía Crucis

 

 

Creemos que con este drama tuyo, Cristo,

no sólo se ha desarrollado

una escena de dolor y de deshonra,

sino que se ha cumplido algo

más profundo.

Parece que precisamente allí

donde se tocan los brazos de tu cruz

están las grandes abcisas,

las grandes paralelas,

las grandes líneas constituyentes

de los destinos humanos.

Hay una ley de justicia

que desde las profundidades de Dios

se precipita sobre Tí, Cristo víctima,

hay una condena que desde los abismos

del mal te obliga a morir.

Las dos leyes se cruzan

y en vez de neutralizarse entre sí

conspiran en precipitarse sobre Tí, Cristo,

y en hacer de Tí un cordero inmolado

por los pecados del mundo.

Y Tú, Cristo crucificado,

tienes los brazos abiertos

porque en la cruz se encuentran

no sólo la justicia

y el pecado,

sino también el amor.

“ Por nosotros y por nuestra salvación

bajó sobre esta tierra “:

es la apertura del cielo

que fulgura con amor sobre el mundo,

lo ama y llega allí.

                                    Amén

 

Pablo VI