El Observador de la Actualidad

El Observador

Información con valor cristiano

14 de febrero de 1999 No. 188

SUMARIO

bullet Editorial Desafíos inéditos
bulletSOBRE LA MARCHA
bulletCUADERNO DE NOTAS Ir con los ojos abiertos
bulletMIRADA A NUESTRO TIEMPO Juan Pablo II
bulletMÉXICO EN LA MIRA La guadalupana anda peregrina
bulletIndio pata rajada 2
bulletPINCELADAS Ramos de flores a los enfermos
bulletMEDIOS DE COMUNICACIÓN La realidad como imagen
bulletAÑO DEL PADRE CELESTIAL Voz interior del Padre
bulletCOMENTARIO A FONDO Se llama Luis
bulletJuan Pablo II, la universalidad de la unidad
bulletGRANDES FIRMAS ¡Dios te proteja, México!
bulletA LAS PUERTAS DEL TEMPLO Pierre Souyris
bulletINTIMIDADES. LOS JOVENES NOS CUENTAN Mi novio me regaña
bulletVIDA CRISTIANA Abreme los ojos
bulletOPINION El amor y las bienaventuranzas

Editorial
Desafíos inéditos

La llamada "transición a la democracia", término, por cierto, bastante ambiguo pues no pone un límite ni un lapso de tiempo razonable, va a enfrentar a la estructura política mexicana a una serie de acciones que, ni por asomo, estaba capacitada para llevar a cabo reflexivamente. La primera de ellas, y no la menor, es la tolerancia. La segunda, la convicción profunda de la democracia. Y la tercera, la elaboración de una agenda común entre los partidos, el gobierno y la sociedad para plantear normas básicas y mínimas sobre las cuales fincar el provenir de nuestra nación.

¿Se podrá llevar a cabo en las actuales condiciones y con el panorama político tan enrarecido como el que oteamos en el horizonte? Tolerar no significa, cuando menos por lo que nosotros somos capaces de entender, aguantar al otro. Significa respetarlo en su autonomía, en sus decisiones, y darle la herramienta necesaria para tomarlas. Se puede no estar de acuerdo con él, pero es obligatorio defender su derecho a decidir. Tolerancia significa alejamiento, por ejemplo, de toda forma de compra o coacción del voto, práctica que entre algún partido político de por ahí se da con dolorosa frecuencia: aprovechándose de la ignorancia de la gente y de su necesidad, les "compran" uno de sus derechos más importantes.

La convicción profunda de la democracia tiene como fundamento una convicción profunda de que es al forma de gobierno más deseable de las que haya construido la humanidad. Se ha dicho, y con bastante certeza, que la democracia, más que una forma de organización de la política, es una forma de vida. En efecto: es, por así decir, una huella de libertad, interdependencia y respeto a la dignidad (y a la centralidad) de la persona humana que emana, justamente, de la irrupción del cristianismo en Occidente. Es muy difícil hoy ser cristiano y evadir a la democracia con pretensiones de autoritarismos extremos; es muy difícil hoy siquiera pensar que un sistema de libertades se base en la negación de la primera de todas las libertades: la de decidir.

Generar una agenda común tendría que ser el paso histórico de los mexicanos antes de ingresar en el tercer milenio. Una plataforma común, le llamó el presidente Zedillo en fecha reciente, en Querétaro. Dígasele como se quiera, lo cierto es que urge. Urge el diálogo en su más extensa posibilidad de convocatoria, urge que, como decía el papa Juan Pablo II en su carta por la paz al inicio del año, seamos capaces de compartir nuestras convicciones en una arena común, en una dirección específica. Sin esa noción mínima de unidad, sin ese respeto por la unidad, el avance de nuestro país no sólo estará comprometido: quizá -y es lo más grave- carezca de rumbo.

Son retos extraordinarios, lo sabemos. Pero también creemos que en México existe el arsenal necesario de convicciones, anhelos y posibilidades para afrontar tareas de tal envergadura. Los mexicanos tenemos ya que ser maduros. Tenemos ya que olvidar la rencilla, el resquemor, la duda mutua, para empezar a construir el futuro en el presente. Y ese futuro pasa -necesariamente- por la democracia. Si no es así, negras nubes se cernirán sobre nuestras cabezas y, lo peor, sobre la vida de los que vienen atrás de nosotros.

Los mexicanos tenemos ya que ser maduros. Tenemos ya que olvidar la rencilla, el resquemor, la duda mutua, para empezar a construir el futuro en el presente.

EL OBSERVADOR 188-1

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SOBRE LA MARCHA

En Estados Unidos, muy pronto y con una inversión millonaria, van a echar a andar una estrategia para reducir a 50 por ciento el consumo de drogas entre los jóvenes. Podrán invertir lo que quieran, miles de millones, pero no van a erradicar el problema. ¿La razón? Muy sencilla: la familia estadounidense está hecha pedazos. Y lo peor es que hasta en eso nos están llevando a imitar a nuestros vecinos del Norte.
Santiago Norte.

EL OBSERVADOR 188-2

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CUADERNO DE NOTAS

Ir con los ojos abiertos

Se cuenta que Alcibíades, ciudadano griego, alababa de Sócrates una cosa: "nunca cerrar los ojos". El fundador de la filosofía -Sócrates- mantenía, según hemos de creer a sus conciudadanos y a sus discípulos (entre ellos, el más insigne: Platón), una disciplina férrea que consistía en jamás dejar de lado un acontecimiento; jamás fingir no enterarse de algo que violentaba la vida de su sociedad o la buena marcha de su país. Al contrario, él es fundador de la filosofía justamente por su enfrentamiento a los poderes mundanos, por su capacidad -intensa y alegre- de no quedarse ni callado ni arrinconado. Sócrates es el precursor del argumento y la razón contra la sinrazón del poder que deshumaniza al hombre.

Es sabido que murió por no transigir con algún acomplejado de la época, con algún sátrapa de esos que la historia humana conoce demasiado bien: un sátrapa con poder (o con amigos en el poder). La cicuta (el veneno) que bebió Sócrates frente a los notables de la Atenas del siglo IV A.C. es la cicuta que suministra la incapacidad -cada día mas generalizada en nuestro planeta- de entender siquiera que donde hay pensamiento hay espíritu, y donde habita el espíritu hay una semilla sembrada de Dios. Cuando Su Santidad Juan Pablo II dice: "La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad", al inicio de su más reciente encíclica Fe y razón, no solamente no descalifica a la razón (es decir, a la filosofía; es decir, al pensamiento), sino le da una condición esencial frente a la verdad: ser una de las dos alas de las que dispone el hombre para, a la manera de un pájaro, elevarse por encima de las servidumbres de la tierra hacia el goce del conocimiento, hacia el goce del amor (en hebreo -dice la doctora Levi-Valensi- conocer y amar tienen la misma raíz lingüística).

Tanto la fe como la razón nos obligan a tener -como Sócrates- los ojos abiertos. Por la fe no podemos entender al mundo sin la Redención; por la razón no podemos entenderlo como un caos oscuro, como un azar o un abandono a las meras fuerzas ciegas de la naturaleza (tal como pretenden hoy enseñarnos algunas de las dizque filosofías de la "Nueva Era", que son, en verdad, flores de migajón, cacharros destartalados de hombres y mujeres que, además de haber renunciado a creer, han renunciado siquiera a pensar). La verdad, es decir, lo que sustenta a la realidad, lo que buscamos por el diálogo, resplandece en el mundo; pero nuestros ojos miopes y aleccionados a no mirar la luz la dejan pasar de largo, como si fuera un accesorio, un artilugio, un fuego fatuo. Porque la verdad es el hombre redimido por Cristo, y en Él late la dignidad de todo un Dios que se hizo semejante en todo a nosotros menos en el pecado. Cualquiera que desee ver la grandeza de la dignidad humana solamente tiene una labor que ejecutar, un simple ejercicio vital: mantener los ojos abiertos. (J. S. C.)

EL OBSERVADOR 188-3

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MIRADA A NUESTRO TIEMPO

Juan Pablo II *

Amadeo Rodríguez Magro **

Da qué pensar que la figura más carismática de esta sociedad laica y secularizada de finales de siglo, que se mueve en torno al bienestar económico y por intereses materiales, sea la de alguien que representa y defiende unos valores alternativos. Me refiero al Papa, que en éste, por el momento, su último viaje a México y Estados unidos ha vuelto a reunir en torno a su persona el entusiasmo de multitudes de creyentes de toda clase y condición.

Ante este fenómeno social, que nunca se agota, aunque sucesivos y fracasados profetas pronostiquen de vez en cuando su ocaso, muchos se preguntan dónde está su fuerza. Es cierto que Juan Pablo II está dotado de unas cualidades especiales que le convierten en un extraordinario comunicador; pero no todo está en su indiscutible encanto personal, ese que antes hacía de él un papa joven y arrollador y ahora un viejecito entrañable y de apariencia frágil. Su fuerza están en la autenticidad con que asume los valores que representa; es decir, en la coherencia con que siempre pone el punto evangélico en todo lo que hace y lo que dice, marcando en todo momento las distancias con opciones políticas, sociales, religiosas que entren en contradicción con las enseñanzas de la Iglesia, a la que sirve con clara conciencia de su misión como sucesor de Pedro.

Impresiona su serena valentía para proclamar la verdad ante los poderes del mundo, lo que le convierte en el invitado más honesto y respetado, pero también en el más "incómodo". Que se lo pregunten si no a Fidel Castro o al propio Clinton, que acaba de escuchar el no del Papa a la pena de muerte y la condena a la intervención en Iraq.

* Se reproduce del semanario Iglesia en camino, con permiso expreso del editor.
** El autor es vicario general de la diócesis de Mérida-Badajoz, España

EL OBSERVADOR 188-4

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MÉXICO EN LA MIRA

La guadalupana anda peregrina

La copia de la imagen de la Virgen de Guadalupe que bendijo Su Santidad Juan Pablo II en su reciente visita a México, está de peregrina.

La intención es que esta reproducción sin precedentes de la Morenita del Tepeyac visite todas las diócesis del país en un período de dos años, convocando al pueblo cristiano a orar por la paz y la unidad de México, el respeto a la vida y el fortalecimiento de la fe.

El lienzo constituye la primera reproducción fiel, pues se trata de una imagen digitalizada, impresa milímetro por milímetro, con una tinta especial, directamente de la computadora sobre la tela. Por lo mismo, es del tamaño original, es decir de un metro con setenta centímetros por un metro con diez centímetros.

Viaja en un estuche de madera, cubierta con un vidrio al frente. Sin embargo, las propiedades de los materiales con los que fue impresa le garantizan una resistencia a la intemperie de 60 años.

La agrupación que organiza y dirige esta peregrinación se llama Fúndice, y es presidida por Eduardo Aguilar, quien dio a conocer de manera pública la técnica de reproducción de la imagen.

También interviene en el plan de visitas de la Santísima Virgen de Guadalupe -la "Madre de Dios por quien se vive", según atestigua el Nican Mopohua-, el Patronato "Virgen Peregrina", cuyo presidente, Héctor Larios Santillán, ha declarado que ya se tienen cubiertos todos los gastos de la peregrinación, gracias al donativo, mayoritariamente en especie, de diversas empresas mexicanas, incluido el costo de la copia del ayate del beato Juan Diego, que ascendió a dos mil pesos.

Finalmente, Antonio Macedo, vicario general de la basílica de Guadalupe, afirmó que la imagen "llevará a cada lugar un consuelo que procede de la verdad y el amor, y no va a llevar trailers con provisiones o víveres. Va a ir sola, pero acompañada de las palabras del Señor".

EL OBSERVADOR 188-5

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Indio pata rajada 2 *

Germán Estrada Laredo **

Valga la repetición, pero es que se escucha aún -y temo que así seguirá- esta frase popular acuñada en nuestra cultura: indio pata rajada. Queramos o no, es una frase despectiva que refleja, en la mayoría de los casos, un tinte de racismo, consciente o no. Nuestra nación, nuestro estado de derecho está lleno de esos indios, millones (entre 15 y 20 millones. Ni el INI ni el gobierno se ponen de acuerdo) y la mayoría de ellos con patas rajadas por caminar descalzos en los caminos de la sierra, de los pueblos, de las calles y de los zócalos de nuestras ciudades.

Son estos indios, particularmente los de Chiapas, los que han alzado una vez más su voz en el escenario de México para recordarnos que existen, que tienen nombres, rostros, usos y costumbres, y que a pesar de que el estado de derecho y muchos otros mexicanos y mexicanas los olvidamos, o queremos pretender que no existen, ellos están aquí y son parte de la riqueza que nos hace ser esta gran nación. Ellos, los indios, no se niegan a ser ciudadanos de este país, ellos no luchan por una autonomía que quebrante la identidad nacional, ellos no buscan desestabilizar la bolsa de valores, o alejar inversiones extranjeras, no pretenden incendiar el país en guerra, no pretenden desacreditarnos internacionalmente: ellos sólo quieren ser tratados con la misma dignidad que usted y que yo, y no vivir como ciudadanos de segunda y ser tratados como indios patas rajadas. ¿Eso es mucho pedir? Quieren, al igual que nosotros: vida, alimentación para sus hijos, casa, salud, educación, impartición de justicia, seguridad, servicios públicos, trabajo digno. Eso y más les ha sido negado por años. No busquemos causas donde nos las hay: la marginación y pobreza extrema han sido las causas de que los indios se levanten en armas donde unos cuantos se siguen enriqueciendo de la explotación de los demás.

Ellos, los indios, convocan una vez más a una consulta nacional para el 21 de marzo; convocan a miles de hombres y mujeres a apoyarles en la búsqueda de soluciones pacíficas a sus demandas. Convocan a amas de casa, obreros, estudiantes, campesinos, intelectuales, ciudadanos todos. Nos convocan para apoyarles en lo que ellos consideran una causa justa. Nuestra Constitución y estado de derecho no han sido lo suficientemente claros y eficaces para que los indígenas de México no sean tratados como ciudadanos de segunda. De aquí que sean necesarias reformas constitucionales, respetar acuerdos internacionales y afirmados por el gobierno de México (Convenio 169 de la OIT) y la revisión de las actuales instituciones del estado de derecho para que en el futuro otros indios no se levanten en armas.

Para todos nosotros nos queda la tarea de repensar esa frase de indio pata rajada, para re-pensarnos como nación, aceptar y aceptarnos como fuertes en la diversidad y unidos en la pluralidad. En Chiapas se juega más que la firma de la paz, se juega la gran oportunidad de repensarnos como una gran nación con identidad propia y rostro de mil colores.

* Artículo resumido.
** El autor es director del Centro de Pastoral Universitaria, UIA, León.

EL OBSERVADOR 188-6

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PINCELADAS

Ramos de flores a los enfermos

Justo López Melús *

Está bien llevar ramos de flores a las tumbas de los seres queridos. Pero estaría mejor llevárselos antes de que mueran, para que puedan oler el perfume de nuestro cariño. Está bien llevarles flores cuando han muerto. Pero aún estaría mejor consolarlos y alegrarlos en su enfermedad. Que nadie se nos vaya sin sentir nuestro cariño y cercanía. Esto vale más que los homenajes y elogios póstumos.

Unos indios de la selva ecuatoriana lloraban sentados alrededor de su abuela moribunda. Un forastero les preguntó por qué lloraban delante de ella si todavía estaba viva. Y ellos le contestaron: "Para que sepa que la queremos mucho. Que no se nos vaya sin saber nuestro cariño. Que lo sepa a tiempo. Que vea el amor que le hemos tenido, y ahora se lo expresamos con pena al saber que ya no va a quedarse con nosotros".

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 188-7

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MEDIOS DE COMUNICACION

La realidad como imagen

Santiago Norte

En la narración del espectáculo multimedia que escenificaron para el Papa en el estadio Azteca, una reportera de Televisa, presa de la emoción que de pronto invadió a todos los locutores de esa compañía muy lejana a los principios básicos del catolicismo, principios que comienzan con la no conversión del hombre en mercancía, exclamó: "¡Más importante que las palabras (del Santo Padre) son las imágenes de esta noche...!". Supongo que se trato de un lapsus (muy poco creíble en esta reportera, decana de los acreditados en el Vaticano), de un tropezón o, quizá, puede que ella así lo piense. Lo importante es la imagen. Una buena imagen vale más que mil discursos. Aunque los discursos sean homilías o mensajes de Juan Pablo II.

La reportera en cuestión no estaba haciendo otra cosa sino repetir -con claridosa decisión- lo que a diario nos machaca la pequeña pantalla: que el mundo real es una imagen. Pongo, por ejemplo, los anuncios de CNN en español, que dicen: "No es lo mismo 'atacaron' que 'están atacando'". ¿Quiénes? Bueno, se supone que una milicia de algún país balcánico. La publicidad no lo refiere. Simplemente nos hace ver que lo importante no es quién se esté peleando ni por qué, sino la imagen captada en el "tiempo real" de la batalla. Y como esa, casi todas las ofertas de la televisión se constriñen a la imagen en casa, como apropiación del mundo, de la realidad-real del mundo. Hoy no se necesita saber qué pasa sino tener acceso a lo que pasa. Que otros (los medios electrónicos, más en concreto la televisión) se encarguen de jerarquizar. Lo que yo como telespectador modélico espero es que "me sorprendan". Que me saquen de la grisura cotidiana en la que se desenvuelve mi vida, a través de una "buena" imagen, una imagen que condense la globalidad, el todo de la vida que me niego a vivir.

En un ensayo reciente (Letras Libres, número 1), José Emilio Pacheco ("La traición de T. S. Eliot") recordaba a sus lectores una verdad muy grande de la era de las imágenes: para "ser" hoy no es necesario ser leído, escuchado, comprendido; es suficiente ser visto. Aparecer en la pantalla, en los tabloides, en suma, en algún medio, para ganar la celebridad. Pone el caso de la película Tom and Viv sobre los "desventurados" amores entre Thomas Stearns Eliot ("el más discreto y reservado de los poetas") y Vivianne Haigh-Wood, en las 25 pantallas de un avión en pleno vuelo. Escenas de la vida conyugal de este matrimonio que termina con Vivianne en el manicomio, "disfrutadas" en un vuelo trasatlántico por 300 pasajeros para quienes T. S. Eliot no es más que una vaga referencia (¿Eliot Gould?).

En el universo de las imágenes las cosas ya no se explican, se ven (o no existen). Un noticiario que relate un conflicto y no lo muestre in situ es un noticiario muerto, aburridísimo. Para que se haga realidad la guerra debemos comprobar con la vista que hay guerra. El relato no sirve. La palabra es falaz. Solamente la imagen es capaz de enseñarnos qué es real y qué no. Lo malo es que el relato penetra en la esencia de los hechos y la imagen se queda en los suburbios. ¿Acaso quien vio Tom and Viv entiende mejor The Waste Land?

EL OBSERVADOR 188-8

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AÑO DEL PADRE CELESTIAL

Voz interior del Padre

José Luis Meza*

Los expertos en lenguaje no verbal de los humanos nos dicen que el hombre se comunica con sus semejantes mucho más con señales (mímica) que con palabras. Y que tales señales corporales tienen, por lo general, un significado más espontáneo que intencionalmente reflexivo. Son las voces interiores de emociones inconscientes. Brotan del corazón más que de la razón. Pero, por ser así, proyectan de alguna manera el estado de ánimo de la personalidad. Quien mantiene en su interior, por ejemplo, el anhelo de conocer a su padre quien se fue de la casa cuando aquél era niño, con frecuencia sueña que encontró a su papá; tal vez delira hablando a solas; y tal vez le brotan profundos suspiros en determinados momentos... Todo este lenguaje interno y misterioso no es otra cosa que una necesidad de comunión con el padre ausente. Este ejemplo nos puede servir para interpretar otras necesidades de comunicación y, por supuesto, para así mismo aplicarlo para el caso de nuestras relaciones con el Padre Celestial. También a Él lo añoramos, lo deseamos, lo queremos tener muy cerca para sentir su abrazo amoroso.

Jesucristo, al conocer nuestra naturaleza humana, nos dejó suficientes datos de la cercanía del Padre, quien cuida de las hojas de los árboles y cabellos de nuestra cabeza. Nos dijo que ese Padre Celestial habita dentro de nosotros mismos: "Si alguien me ama, guardará mis palabras, y mi Padre lo amará y vendremos a él para hacer nuestra morada en él" (Jn 14, 23). El texto nos habla de una presencia interior, tanto del Padre como del mismo Jesucristo y del Espíritu Santo. "Sepan que el Reino de Dios está entre ustedes" (Lc 17, 21). No tan lejos, sino realmente cerca y dentro de nosotros. Por cierto, no es su plenitud, pero ya en sus comienzos. Es muy importante meditar en esta presencia semioscura, pero real, del Padre en nosotros a fin de irlo descubriendo a la manera de un niño recién nacido que va conociendo a su papá, viéndolo, tocándolo y sintiendo sus caricias. En pocos meses ya pueden sonreír ambos en forma gozosa. El niño todavía no habla porque no conoce las palabras, pero se comunica maravillosamente mediante su lenguaje no verbal. Para el caso de la comunicación con nuestro Padre del Cielo hay que usar el mismo proceso de exploración; el mismo lenguaje interior de nuestros sentimientos; el mismo camino de contactos cada vez más confiados y espontáneos. Se puede decir que la vida temporal es una repetición de la infancia que ensaya la comunión filial paterna, ya no con papá de la tierra, sino con nuestro Padre del tamaño de Dios. Un detalle relevante.

Entre las cosas recomendadas para el Año del Padre 1999, además de un retorno al Padre, es una conquista de comunión interior con Él. Esta comunión interior no hay que buscarla propiamente en el marco de las palabras, los rezos y celebraciones litúrgicas, sino en el sagrario de nuestro corazón. Principalmente durante los momentos de meditación y descanso. Vayamos a nuestro mundo interior, tal vez atrancado por dentro, para hablar a solas con ese Padre Celestial. Hay que darle permiso al corazón para que se desahogue. Que grite y diga cuanto necesita decirle a su verdadero Padre de los Cielos... Amén.

* El autor es presbítero, Director de Comunicación de la Diócesis de León.

EL OBSERVADOR 188-9

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COMENTARIO A FONDO

Se llama Luis

Darío Pedroza Jr. *

¿Qué tal, preparados para recibir a nuestro nuevo arzobispo?

La pequeña comisión que tuvo la oportunidad de trasladarse a Torreón, Coahuila, puso la diócesis de San Luis a las órdenes de su homónimo como arzobispo designado por Juan Pablo II para nuestra comunidad.

Algunos ya teníamos el gusto de conocerlo, otros lo tuvieron muy pronto; y, la verdad sea dicha, el gusto de ver a un hombre sencillo que compartió con la delegación potosina, con amabilidad y sin prisas. Los saludos, las sonrisas, las anécdotas, los chistes iban y venían, como sucede entre viejos amigos que hablan de lo conocido. De igual forma, los comentarios de la visita del Santo Padre, tanto de la experiencia de don Luis como de algunos de sus sacerdotes, quienes compartieron con nosotros, como son los norteños de la Laguna, en estilo y lenguaje directo.

También se fue recorriendo la agenda de su próxima llegada a tierras potosinas para el 18 de marzo a las 12:00 horas en el auditorio Miguel Barragán de esta ciudad capital.

Platicamos de los posibles amigos seglares, religiosos y sacerdotes, con diversos grados y responsabilidades, que están en la lista de los probables viajeros a estos rumbos para luego seguir la ruta a Zacatecas y San Juan de los Lagos, diócesis que, después de la toma de posesión de San Luis Potosí, seguirán en el programa.

A nuestra llegada don Arturo, arzobispo emérito y administrador de la comunidad lugareña, nos convocó para puntualizar juntamente con otras de las comunidades de recepción aquellos aspectos que favorezcan la atención debida a nuestro nuevo arzobispo y en general a quienes nos vayan a acompañar con ocasión de esta fiesta de la Iglesia y pueblo de San Luis.

Los medios de comunicación nos han ido dando las generales de nuestro nuevo pastor. Nos han dicho que va para los 63 años, que nació en Churumuco el Viejo, el pueblo que quedó sepultado por las aguas de la presa del Infiernillo (ahí mismo, cuando baja el nivel, se alcanza a ver la torre de la iglesia, que corrió la misma suerte que el resto de las casas y terrenos de esa comunidad) .

Su casa, como la casa de los pastores, es sencilla, con el espacio dedicado a Jesucristo Eucaristía Sacramento; el altar, preparado para cuando el Hijo del Padre se hace sacrificio como ofrenda para reconciliar al mundo y hacerlo hermano sin diferencia ni de color ni de dinero ni de rumbo.

En casa está Inesita, su mamá, que por mucho tiempo pudo ver la luz del día y el reflejo del sol, y de noche los destellos de la luna, así fuera llena, creciente o menguante, pero que ahora ya no ve pero siente el cariño de sus hijos, unos lejos, Luis cerca; y que vendrá a acompañarlo, como son las madres, viéndolo con el alma, con el corazón, y sintiéndolo como sólo una madre sabe sentir al hijo desde que prende el botón de la vida por el soplo de Dios y por el cariño de don Mariano Morales, campesino, como su amada mujer Inesita.

La recámara de don Luis, como las recámaras de los pastores que rezan y rezan -como dice la carta a los Hebreos- por sus pecados y por los de su pueblo, es austera, muy austera. Así entiendo que fue la del Maestro, la del Hijo del Padre, ya desterrado por voluntad propia y por cariño de salvación entre nosotros los pecadores, el Hijo de María y adoptivo de José.

Luis: así eres. Te estamos esperando con tu sencillez de pastor y de amigo.

El autor es presbítero, Secretario de Pastoral Penitenciaria del Arzobispado de San Luis Potosí.

EL OBSERVADOR 188-10

Se llama Luis

Darío Pedroza Jr. *

¿Qué tal, preparados para recibir a nuestro nuevo arzobispo?

La pequeña comisión que tuvo la oportunidad de trasladarse a Torreón, Coahuila, puso la diócesis de San Luis a las órdenes de su homónimo como arzobispo designado por Juan Pablo II para nuestra comunidad.

Algunos ya teníamos el gusto de conocerlo, otros lo tuvieron muy pronto; y, la verdad sea dicha, el gusto de ver a un hombre sencillo que compartió con la delegación potosina, con amabilidad y sin prisas. Los saludos, las sonrisas, las anécdotas, los chistes iban y venían, como sucede entre viejos amigos que hablan de lo conocido. De igual forma, los comentarios de la visita del Santo Padre, tanto de la experiencia de don Luis como de algunos de sus sacerdotes, quienes compartieron con nosotros, como son los norteños de la Laguna, en estilo y lenguaje directo.

También se fue recorriendo la agenda de su próxima llegada a tierras potosinas para el 18 de marzo a las 12:00 horas en el auditorio Miguel Barragán de esta ciudad capital.

Platicamos de los posibles amigos seglares, religiosos y sacerdotes, con diversos grados y responsabilidades, que están en la lista de los probables viajeros a estos rumbos para luego seguir la ruta a Zacatecas y San Juan de los Lagos, diócesis que, después de la toma de posesión de San Luis Potosí, seguirán en el programa.

A nuestra llegada don Arturo, arzobispo emérito y administrador de la comunidad lugareña, nos convocó para puntualizar juntamente con otras de las comunidades de recepción aquellos aspectos que favorezcan la atención debida a nuestro nuevo arzobispo y en general a quienes nos vayan a acompañar con ocasión de esta fiesta de la Iglesia y pueblo de San Luis.

Los medios de comunicación nos han ido dando las generales de nuestro nuevo pastor. Nos han dicho que va para los 63 años, que nació en Churumuco el Viejo, el pueblo que quedó sepultado por las aguas de la presa del Infiernillo (ahí mismo, cuando baja el nivel, se alcanza a ver la torre de la iglesia, que corrió la misma suerte que el resto de las casas y terrenos de esa comunidad) .

Su casa, como la casa de los pastores, es sencilla, con el espacio dedicado a Jesucristo Eucaristía Sacramento; el altar, preparado para cuando el Hijo del Padre se hace sacrificio como ofrenda para reconciliar al mundo y hacerlo hermano sin diferencia ni de color ni de dinero ni de rumbo.

En casa está Inesita, su mamá, que por mucho tiempo pudo ver la luz del día y el reflejo del sol, y de noche los destellos de la luna, así fuera llena, creciente o menguante, pero que ahora ya no ve pero siente el cariño de sus hijos, unos lejos, Luis cerca; y que vendrá a acompañarlo, como son las madres, viéndolo con el alma, con el corazón, y sintiéndolo como sólo una madre sabe sentir al hijo desde que prende el botón de la vida por el soplo de Dios y por el cariño de don Mariano Morales, campesino, como su amada mujer Inesita.

La recámara de don Luis, como las recámaras de los pastores que rezan y rezan -como dice la carta a los Hebreos- por sus pecados y por los de su pueblo, es austera, muy austera. Así entiendo que fue la del Maestro, la del Hijo del Padre, ya desterrado por voluntad propia y por cariño de salvación entre nosotros los pecadores, el Hijo de María y adoptivo de José.

Luis: así eres. Te estamos esperando con tu sencillez de pastor y de amigo.

El autor es presbítero, Secretario de Pastoral Penitenciaria del Arzobispado de San Luis Potosí.

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Se llama Luis

Darío Pedroza Jr. *

¿Qué tal, preparados para recibir a nuestro nuevo arzobispo?

La pequeña comisión que tuvo la oportunidad de trasladarse a Torreón, Coahuila, puso la diócesis de San Luis a las órdenes de su homónimo como arzobispo designado por Juan Pablo II para nuestra comunidad.

Algunos ya teníamos el gusto de conocerlo, otros lo tuvieron muy pronto; y, la verdad sea dicha, el gusto de ver a un hombre sencillo que compartió con la delegación potosina, con amabilidad y sin prisas. Los saludos, las sonrisas, las anécdotas, los chistes iban y venían, como sucede entre viejos amigos que hablan de lo conocido. De igual forma, los comentarios de la visita del Santo Padre, tanto de la experiencia de don Luis como de algunos de sus sacerdotes, quienes compartieron con nosotros, como son los norteños de la Laguna, en estilo y lenguaje directo.

También se fue recorriendo la agenda de su próxima llegada a tierras potosinas para el 18 de marzo a las 12:00 horas en el auditorio Miguel Barragán de esta ciudad capital.

Platicamos de los posibles amigos seglares, religiosos y sacerdotes, con diversos grados y responsabilidades, que están en la lista de los probables viajeros a estos rumbos para luego seguir la ruta a Zacatecas y San Juan de los Lagos, diócesis que, después de la toma de posesión de San Luis Potosí, seguirán en el programa.

A nuestra llegada don Arturo, arzobispo emérito y administrador de la comunidad lugareña, nos convocó para puntualizar juntamente con otras de las comunidades de recepción aquellos aspectos que favorezcan la atención debida a nuestro nuevo arzobispo y en general a quienes nos vayan a acompañar con ocasión de esta fiesta de la Iglesia y pueblo de San Luis.

Los medios de comunicación nos han ido dando las generales de nuestro nuevo pastor. Nos han dicho que va para los 63 años, que nació en Churumuco el Viejo, el pueblo que quedó sepultado por las aguas de la presa del Infiernillo (ahí mismo, cuando baja el nivel, se alcanza a ver la torre de la iglesia, que corrió la misma suerte que el resto de las casas y terrenos de esa comunidad) .

Su casa, como la casa de los pastores, es sencilla, con el espacio dedicado a Jesucristo Eucaristía Sacramento; el altar, preparado para cuando el Hijo del Padre se hace sacrificio como ofrenda para reconciliar al mundo y hacerlo hermano sin diferencia ni de color ni de dinero ni de rumbo.

En casa está Inesita, su mamá, que por mucho tiempo pudo ver la luz del día y el reflejo del sol, y de noche los destellos de la luna, así fuera llena, creciente o menguante, pero que ahora ya no ve pero siente el cariño de sus hijos, unos lejos, Luis cerca; y que vendrá a acompañarlo, como son las madres, viéndolo con el alma, con el corazón, y sintiéndolo como sólo una madre sabe sentir al hijo desde que prende el botón de la vida por el soplo de Dios y por el cariño de don Mariano Morales, campesino, como su amada mujer Inesita.

La recámara de don Luis, como las recámaras de los pastores que rezan y rezan -como dice la carta a los Hebreos- por sus pecados y por los de su pueblo, es austera, muy austera. Así entiendo que fue la del Maestro, la del Hijo del Padre, ya desterrado por voluntad propia y por cariño de salvación entre nosotros los pecadores, el Hijo de María y adoptivo de José.

Luis: así eres. Te estamos esperando con tu sencillez de pastor y de amigo.

El autor es presbítero, Secretario de Pastoral Penitenciaria del Arzobispado de San Luis Potosí.

EL OBSERVADOR 188-10

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Juan Pablo II, la universalidad de la unidad

Prisciliano Hernández Chávez *

"Así pues, reconoced que poseéis el Espíritu Santo sólo cuando
consintáis en unir vuestra mente a la unidad mediante un sincero amor"
.
(San Agustín, Sermones, 229)

El hombre es un proceso, según Hegel. Así la humanidad y nuestra patria, terra patrum, la tierra de nuestros padres, caminan entre crisis y sombras en búsqueda de sentido, como lo hicieron en otro tiempo los antiguos señores de estas tierras -los mexicas en particular- hasta encontrar el umbilicus mundi o el centro del universo, lugar de convergencia de lo humano con lo divino que evoca el símbolo protológico del escudo nacional, el águila devorando a la serpiente o el proceso del amanecer.

Esto no ha cesado; mientras el ser humano sea tal y se sienta así, buscará el sentido radical de su existencia en ese peregrinar del corazón hacia la infinitud envolvente y trascendente de un amor que tiene rostro. Los cristianos lo reconocemos en Jesús de Nazaret, el Cristo de nuestra fe o el Mesías: el verbo de Dios Padre, que se involucra en nuestra vida por el misterio de la Encarnación, y nos abre mediante el escándalo de las bienaventuranzas o de la cruz a la realidad más plena, pues nos hace tocar nuestros límites y nos lanza a la apertura confiada al Tú divino y al tú humano.

Confirmarnos en esta experiencia-tradición o andadura histórica de la Iglesia casi bimilenaria ha sido la misión de Pedro, de cuyo misterio es portador el obispo de Roma o, como lo llamamos, "el Papa". La expresión "papa" es un acróstico que alude a P=Petri, A=Apostoli, P=Potestatem, y A=Accipiens, cuya traducción sería "el que recibe la autoridad del apóstol Pedro". Convendría cotejar lo que dicen los textos Mt 16, 18-19; Lc 22, 32; Jn 20, 22-23; Hech 2, 2-4; Jn 21, 15-17. También la palabra "papa" alude a los apócopes unidos de Pater=Pa y de Pastor=Pa, pastor y padre.

El nombre de quien hoy pervive la misión de Pedro, de nuestro pastor y padre, es Juan Pablo II, el papa 261, elegido en 1978, el papa eslavo, de quien escribía poco más de un siglo antes el poeta polaco Juliusz Slowacki (1809-1849): "¡Las multitudes henchidas lo seguirán / hacia la luz que Dios habita! / Liberará al mundo de las heridas... / revelará a Dios tan claro como la luz del día. / Hacen falta fuerzas para restituirle a Dios / un mundo que es suyo. / ¡He aquí, pues, que llega / el papa eslavo, hermano de los pueblos¡" (Juan Pablo II, el hombre y la historia del siglo XX, Elsa Editions, 1998).

Esto ha demostrado ser Juan Pablo II a lo largo de su ministerio petrino. Los mexicanos, y con ellos toda América, lo hemos comprobado en estos días con su presencia, con su palabra, con sus gestos. La sinceridad del Papa y la sinceridad de nuestro pueblo "hicieron click" desde hace veinte años de su primera visita, y se confirmó en esta la cuarta. Inédita en la historia de la Iglesia. Sus preferencias explícitas a México y a la Santísima Virgen de Guadalupe, a la que llamó "Morenita del Tepeyac", correspondiente a su "Charna Madonno" de Polonia o a la Virgen Morena, lo hicieron sentirse nuestro y nosotros de él en ese abrazo extático de miradas, de esperas, de silencios, de oración, de porras, hasta el grado de que le ofrecimos su naturalización: "Juan Pablo, hermano, ya eres mexicano"; y el papa lo aceptó en el estadio Azteca: "Antes me sentía carioca; el año pasado me sentía ruso. Ahora me digo: (Juan Pablo) tú eres mexicano".

Tras sus palabras y preferencias por México, nos retoma, nos invita, nos compromete para asumir el reto de entrar al tercer milenio en el concierto de las naciones, como ese pueblo mestizo de sangre y culturas, hermano de los pueblos, como el mismo Papa, para construir la nueva sociedad de la civilización del amor. México, con la apertura de su corazón y su bautismo, está llamado a ser protagonista de la unidad en la universalidad de los pueblos diferentes pero unidos en el amor "porque en un solo Espíritu hemos sido bautizados, para no formar más que un cuerpo, judíos y griegos, esclavos y libres" (I Co 12, 13).

Parafraseando a Juan XXIII, podríamos concluir: estamos felices de caminar con el papa Juan Pablo II, como Abrahán y su familia en la noche de la existencia, paso a paso bajo las estrellas de Cristo, signo de contradicción, Luz de las Naciones, y de María de Guadalupe, Madre de México, Madre de América.

* El autor es presbítero, de los Operarios del Reino de Cristo, en la diócesis de Querétaro.

EL OBSERVADOR 188-11

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GRANDES FIRMAS

¡Dios te proteja, México!

Antonio Sánchez Díaz de Rivera

Juan Pablo II vino a México, entusiasmó, dio esperanza y nos dejó un mensaje. Al despedirse nos dijo: "¡Dios te bendiga, México! Que te esfuerzas en desterrar para siempre las luchas que dividieron a tus hijos, mediante un diálogo fecundo y constructivo. Un diálogo en el que nadie quede excluido y acumule aún más a todos sus habitantes, a los creyentes fieles a su fe en Cristo y a los que están alejados de Él. Sólo el diálogo fraterno entre todos dará vigor a los proyectos de futuras reformas, auspiciadas por los ciudadanos de buena voluntad, pertenecientes a todos los credos religiosos y a los diversos sectores políticos y culturales".

Más adelante Su Santidad agrega:

"Al concluir esta visita pastoral, quiero reafirmar mi plena confianza en el porvenir de este pueblo. Un futuro en el que México, cada vez más evangelizado y más cristiano, sea un país de referencia en América y el mundo: un país donde la democracia cada día más arraigada y firme, más transparente y efectiva, junto con la gozosa y pacífica convivencia entre sus gentes, sea siempre una realidad bajo la tierna mirada de su Reina y Madre, la Virgen de Guadalupe".

Hay tres aspectos fundamentales contenidos en estas palabras que creo deben tomarse en serio, reflexionar y actuar en consecuencia:

1) El diálogo entre mexicanos.

2) Las reformas promovidas por los ciudadanos.

3) México como país de referencia para América y el mundo.

Es verdad, sólo dialogando, hablando, oyendo y consensando se podrá construir un México en el que haya un desarrollo integral y sostenible. Sólo mediante un pacto en el que plasmemos nuestra identidad como mexicanos y aquellos aspectos esenciales en los que coincidimos, podremos tener la base para un país con futuro.

Es cierto, el país requiere de una serie de reformas que tienen que estar auspiciadas, promovidas, alentadas por la sociedad y sus ciudadanos. Sólo con una sociedad fortalecida y democrática no estaremos a merced del Estado o del mercado.

Si lo anterior se da, México tendrá el lugar que por su cultura se historia le corresponde en América y en el mundo. Cumplirá con su vocación intuida por los grandes hombres y mujeres que ha tenido nuestra patria.

He sostenido en el pasado que México no sólo puede exportar mercancías y servicios sino también cultura y valores. Creo que con la visita del Papa este proceso se inició, al pedir el Pontífice que se celebre a la Virgen de Guadalupe en todo el continente americano. Este enfoque le da una nueva dimensión a la globalización que no puede reducirse sólo a lo económico, sino que tiene que adquirir una dimensión social y espiritual, de manera que se superen las actuales consecuencias negativas que estamos observando en el mundo y que el mismo Papa señala.

La estancia del pontífice en México fue toda una fiesta en la que los mexicanos olvidamos por momentos las penurias económicas, nuestros problemas y divisiones. El pueblo mostró una vez más su fe y su amor al jefe de la Iglesia católica.

Se vio la necesidad que tenemos de creer y tener confianza en alguien.

Se demostró que la sociedad mexicana está dispuesta a seguir a un líder cuando éste es consistente y congruente.

El Papa se fue, y como siempre ocurre después de toda fiesta, nos tuvimos que enfrentar a la "cruda" realidad.

Después de ver y oír al Papa tuvimos que regresar a ver y oír lo referente a la sentencia de Raúl Salinas y el inicio de la campaña de Bartlett; espero que esto no haya sido demasiado traumático para los mexicanos.

Que Dios bendiga a México... y que proteja a todos, incluyendo a los dinosaurios, que a fin de cuentas también son criaturas del Señor.

EL OBSERVADOR 188-12

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A LAS PUERTAS DEL TEMPLO

Pierre Souyris (1915-1998) *Pierre Souyris (1915-1998) *

Javier Sicilia

La muerte de Pierre Souyris me cayó como un balde de agua helada. Fue un gran amigo y un maestro al que le debo muchas enseñanzas. Pocos poetas, como él, han vivido a la altura de la vocación que los solicita. Nació en Argelia, en 1915. Boxeador amateur y poeta, hace estudios de lingüística y literatura en la Sorbona. Después de una vida agnóstica y errática, mientras trabaja en una tesis sobre Apollinaire, sufre una profunda conversión religiosa que, puntuada por profundas experiencias místicas que nadie comprende, lo lleva al manicomio.

Al salir busca su sitio en el mundo. Trabaja con el abbé Pierre ayudando a los clochard de París. Su departamento está constantemente lleno de marginados, vagabundos y parias. Pero no encuentra paz. Su vocación espiritual no esta ahí. Después de mucho buscar, un amigo le dice que escriba a Lanza del Vasto, el poeta filósofo, discípulo católico de Gandhi y fundador de las comunidades agrarias, laboriosas y no-violentas, llamadas El Arca. La respuesta no se hace esperar: "Estoy impresionado por el relato que usted me hace de su aventura interior, pero no asombrado ni desconcertado (...). Al volver a la religión de su infancia usted respondió al llamado como se debe (...). Tal vez, en efecto, podamos ayudarle a consolidarse (...)". A su lado encuentra su vocación espiritual. Adopta la forma de vida del Arca. Deja París y, junto con su mujer, Wendy, compra una propiedad en la campiña de Aix-en-Provence, en donde se dedican a trabajar con sus manos y a recoger niños desamparados. Participa en muchos de los movimientos no-violentos de El Arca: ayunos contra las centrales nucleares y la tortura durante la guerra de Argelia. Asesora a Lanza del Vasto en la redacción de su obra las Etimologías imaginarias y la prologa. Escribe La locura de Abraham, relato autobiográfico en donde narra su conversión, y un espléndido libro de lingüística, La desintegración del Verbo, que nace de una profunda ponderación de su experiencia de conversión.

Entré en contacto con él a mediados de los ochenta. El poeta Tomás Calvillo que, después de su estancia en El Arca, pasó una temporada en casa de Souyris, traía consigo La locura de Abraham. La leí de un tirón y la traduje. Años después, cuando salió publicada por la UAM, lo invité a México y después partí junto con mi familia a vivir una larga temporada en su casa y en El Arca. Ahí, combinando el trabajo con mis manos con las actividades intelectuales, tomé con Pierre el curso de lingüística más profundo y maravilloso que haya tenido. A sus enseñanzas le debo el desarrollo de mi poética que la Dirección General de Difusión Cultural de la UNAM acaba de publicar bajo el título Poesía y Espíritu.

Su visión del mundo, que aparece a lo largo de toda su obra, es lo que yo llamaría una teología lingüística. Partiendo de la experiencia mística que tuvo a fines de los años cuarenta, en la que se le otorgó el don de mirar al mundo como un sistema de signos y de símbolos y de descifrar sus sentido secreto, Pierre Souyris desarrolló una teoría lingüística en la que el punto fundamental del análisis arranca de la experiencia interior del Verbo divino, de la Segunda Persona de la Trinidad. A partir de ahí, no sólo la lengua humana sino también la creación entera, como formas de la "producción" verbal de Dios, se presentan con un sentido y un significado trascendente que pone en entredicho los mecanismos de la lingüística moderna y sus derivaciones posmodernas.

Asombrado por ese mundo en el que las cosas visibles guardan una íntima y profunda correspondencia con las invisibles, Souyris continuó viviendo del trabajo con sus manos, del acogimiento a jóvenes, de las luchas no-violentas contra las injusticias y de la escritura de la poesía.

En agosto del año pasado la muerte lo sorprendió. Tenía 83 años. Salió de su casa, como todas las tardes, a dar su paseo por las montañas. No volvió. Durante 13 días la familia y la policía de Montpellier lo buscaron infructuosamente. Al treceavo día un recolector de caracoles lo encontró. En un campo de alfalfa, cerca de El Arca y del monte Saint-Loup, Pierre Souyris se desnudó, dobló su ropa, la acomodó y, desnudo, como un fraile franciscano medieval, se tendió en una hondonada, se tapó con briznas de yerba y aguardó la muerte. Si vivió como un poeta y un filósofo de los tiempos antiguos, murió también como tal. Su muerte es una confirmación de su vida y un desafío a la nuestra en donde la tecnología nos ha ido lentamente velando el sentido de la vida y sus signos trascendentes, y despojándonos de la dignidad de nuestra propia muerte.

Descanse en paz aquel a quien se le otorgó ver.

* Artículo resumido. Publicado por convenio expreso con el autor.

EL OBSERVADOR 188-13

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INTIMIDADES. LOS JOVENES NOS CUENTAN

Mi novio me regaña

Yusi Cervantes

Tengo 26 años. Mi novio y yo llevamos casi tres en la relación. Pensamos casarnos este año. Lo que me inquieta es que él me regaña mucho, a veces en forma tan fea y delante de otras personas que me da vergüenza. Mi familia se sorprende y me pregunta por qué lo tolero. Luego mi novio se calma y vuelve a ser cariñoso, pero de todos modos no reconoce su error. Él nunca se equivoca. Según él, siempre soy yo la que está mal, la inmadura, la imprudente. Si yo hiciera todo exactamente como él quiere, no tendríamos problemas. Lo quiero mucho, pero a veces dudo que deba casarme.

Si alguien tiene dudas, cualquiera que sea el problema, no debe casarse. Por lo menos no hasta que haya resuelto ese asunto. La decisión de contraer matrimonio es muy delicada y afecta toda la vida. Construir un buen matrimonio es una tarea difícil. Lo menos que podemos hacer es partir de bases firmes. Pero si hay problemas serios antes de empezar, ¿qué puede esperarse del futuro?

Al consultorio llegan muchas personas quejándose de sus cónyuges. La pregunta es: ¿por qué lo escogieron? Muy rara vez las personas afirman que su cónyuge cambió después de casarse. Y aun aquí habría que investigar cuidadosamente. La inmensa mayoría, en cambio, cuenta que sí, efectivamente, su cónyuge ya era celoso, posesivo, débil, agresivo, superficial, controlador, infiel, seductor, o lo que sea la materia de la queja, desde antes de casarse. He escuchado a mujeres golpeadas decir que el hombre les pegaba desde que eran novios. Y surge la pregunta: ¿cómo es posible que, pese a todo, hayan ido al altar a decir: "sí acepto"? La respuesta no es fácil ni puede ser la misma para todas las personas. Podemos hablar de negación, proyección, inmadurez, codependencia, inseguridad, baja autoestima, búsqueda de modelos familiares, falta de afecto, deseos de huír, tendencias autodestructivas.... En fin, pueden ser muchos los factores. Cada caso es único. Muchos se casan pensando que ya viviendo juntos se van a solucionar los problemas; y, créeme, si no se hace algo al respecto, los problemas suelen empeorar.

En el caso de ustedes, tiene la gran ventaja de estar viendo el problema antes de casarte. Estás a tiempo de ponerle remedio. Es necesario que él cambie, por supuesto. Y para esto lo primero es que se enfrente a sí mismo, que se vea, que acepte que tiene un problema. Esta parte es muy difícil, pero básica. Luego tendrá que entrar en un proceso de crecimiento: necesita sanar sus heridas, enfrentar sus miedos y debilidades -esto es lo que hay tras la fachada agresiva- y aprender a tomar verdaderamente en cuenta a los demás. Para lograrlo sería muy útil una terapia, sin olvidar la necesidad de un confesor.

Tal vez tú logres que vea su problema. Entonces no te conformes con sus promesas de cambiar. No basta con promesas o con grandes esfuerzos por controlarse: se requiere un cambio profundo, de fondo. Pero no sólo él necesita cambiar. Es urgente que tú cambies también. ¿Qué clase de concepto tienes de ti misma? ¿Cómo te valoras? ¿Cómo fue que no le pusiste el alto desde la primera vez? ¿Qué pasa con el amor que debes tenerte a ti misma?

Debes indagar qué pasa contigo para que aceptes ese trato. ¿Tienes miedo a perderlo? Si es así, ¿por qué? ¿Te sientes atada por el apego? Habría que ver si tienes una vida propia, si eres independiente, si estás centrada en ti misma, bien arraigada y con sueños y metas propios. ¿Has encontrado un sentido para tu vida que sea realmente tuyo? ¿O necesitas engancharte en la vida de los demás? ¿Dónde está tu dignidad y el respeto por ti misma? ¿Por qué permites que alguien se instale sobre ti? ¿Qué pasa con la comunicación entre ustedes? Por lo que dices, me parece que ni él te escucha ni tú expresas lo que sientes. Parece ser que tampoco se abren confiadamente uno al otro.

Son muchas preguntas. Sólo tú puedes encontrar las respuestas. Pero hazlo antes de comenzar a planear la boda. Para casarte necesitas ser una mujer madura, fuerte, segura, independiente. Sólo así podrás ser verdaderamente generosa. Lo de la media naranja no es cierto: para el matrimonio se necesitan dos seres humanos completos.

(La psicóloga Yusi Cervantes responderá las preguntas que se le envíen a la dirección de EL OBSERVADOR).

EL OBSERVADOR 188-14

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VIDA CRISTIANA

Abreme los ojos

Isele

Si creemos que vemos, que somos sabios, que ya entendimos el mensaje, no hay remedio para nosotros.

Si, en cambio, rogamos a Dios que nos abra los ojos para ver las maravillas de su voluntad (cfr Salmo 18), estamos en camino.

No podemos confiar en nuestra sabiduría, la humana, porque la sabiduría de Dios es misteriosa (1 Cor 2, 6-10). "Ninguno de los que dominan este mundo la conoció... -dice san Pablo-, porque, de haberla conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria", como hoy lo seguimos crucificando en sus pobres.

Tenemos que pedir constantemente a Dios que nos abra los ojos. Los mensajes que recibimos cada día son contradictorios, confusos.

Necesitamos su ayuda. Sólo así podremos ver las maravillas de su voluntad.

Es decir, sólo así podremos ver que su voluntad es maravillosa, aunque nos parezca absurda, incomprensible y dolorosa.

EL OBSERVADOR 188-15

Abreme los ojos

Isele

Si creemos que vemos, que somos sabios, que ya entendimos el mensaje, no hay remedio para nosotros.

Si, en cambio, rogamos a Dios que nos abra los ojos para ver las maravillas de su voluntad (cfr Salmo 18), estamos en camino.

No podemos confiar en nuestra sabiduría, la humana, porque la sabiduría de Dios es misteriosa (1 Cor 2, 6-10). "Ninguno de los que dominan este mundo la conoció... -dice san Pablo-, porque, de haberla conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria", como hoy lo seguimos crucificando en sus pobres.

Tenemos que pedir constantemente a Dios que nos abra los ojos. Los mensajes que recibimos cada día son contradictorios, confusos.

Necesitamos su ayuda. Sólo así podremos ver las maravillas de su voluntad.

Es decir, sólo así podremos ver que su voluntad es maravillosa, aunque nos parezca absurda, incomprensible y dolorosa.

EL OBSERVADOR 188-15

Abreme los ojos

Isele

Si creemos que vemos, que somos sabios, que ya entendimos el mensaje, no hay remedio para nosotros.

Si, en cambio, rogamos a Dios que nos abra los ojos para ver las maravillas de su voluntad (cfr Salmo 18), estamos en camino.

No podemos confiar en nuestra sabiduría, la humana, porque la sabiduría de Dios es misteriosa (1 Cor 2, 6-10). "Ninguno de los que dominan este mundo la conoció... -dice san Pablo-, porque, de haberla conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria", como hoy lo seguimos crucificando en sus pobres.

Tenemos que pedir constantemente a Dios que nos abra los ojos. Los mensajes que recibimos cada día son contradictorios, confusos.

Necesitamos su ayuda. Sólo así podremos ver las maravillas de su voluntad.

Es decir, sólo así podremos ver que su voluntad es maravillosa, aunque nos parezca absurda, incomprensible y dolorosa.

EL OBSERVADOR 188-15

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OPINION

El amor y las bienaventuranzas

Nuestra sociedad consumista celebra hoy el día del amor y la amistad. Esta bien, celebremos el amor y la amistad, la vida y el Espíritu... los fundamentos de nuestra existencia.

De eso precisamente se trata: Dios es amor, hemos sido creados por amor y para el amor. Si esta echa sirve para que lo recordemos es maravilloso. Pero, además de obsequiar flores y tarjetas, conviene que dediquemos un rato a reflexionar acerca del amor. Leamos detenidamente las bienaventuranzas en el sermón de la montaña (Mateo 5, 1-12) y el himno al amor de san Pablo, ese que dice que el amor es paciente, servicial y sin envidia... (1 Cor 13, 4-7).

Celebremos el amor y la amistad no sólo con un regalo o un gesto cariñoso, sino haciéndolos vida.

EL OBSERVADOR 188-16

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