El Observador de la Actualidad

El Observador

Información con valor cristiano

21 de marzo de 1999 No. 193

SUMARIO

bullet EDITORIAL Trabajar por el bien superior
bulletCUADERNO DE NOTAS El beso al leproso
bulletSOBRE LA MARCHA
bulletEntrevista exclusiva Mexicanos peleados contra el agua
bullet¿USTED QUÉ OPINA? Aquí lo ilegal se legaliza
bulletLa reforma constitucional
bulletMÉXICO EN LA MIRA La CEM educará al pueblo con las Semanas Sociales
bulletPINCELADAS Despacio, que tengo prisa
bulletMEDIOS DE COMUNICACIÓN Al son que nos tocan
bulletAÑO DEL PADRE CELESTIAL Caras del amor eterno del Padre
bulletOtra vez la burra al maíz
bulletPALABRAS MAYORES Estamos todos
bulletCOMENTARIO A FONDO San Luis y don Luis
bulletA LAS PUERTAS DEL TEMPLO La eutanasia y la ausencia de Dios
bulletPICADURA LETRISTICA Laplace 250: Dios, ¿una hipótesis?
bulletGRANDES FIRMAS Ser mujer
bulletNO TENGAIS MIEDO Práctica concreta
bulletOPINIÓN San José y el Año del Padre
bulletORIENTACIÓN FAMILIAR Dieciocho años
bulletSólo para esposos y padres de familia
bulletVIDA CRISTIANA Muchos creyeron... no todos
bulletVida: oportunidad

EDITORIAL
Trabajar por el bien superior

El aburrido espectáculo que están dando los aspirantes del PRI, PAN y PRD en su carrera hacia la presidencia corre el riesgo de ahuyentar a los pocos parroquianos del país que todavía están dispuestos a vivir en profundidad la vida política, a ejercer el derecho y la obligación que nuestra Constitución nos confiere y nuestra vida social nos arroja.

Golpes bajos, machetazos, mordeduras y puñetazos en el rostro son parte de los "argumentos" esgrimidos hasta hoy por quienes dicen que quieren gobernar a México. ¿No merecemos los mexicanos una contienda de mayor altura? ¿Es ése el nivel mayor al que pueden llegar los que quieren llegar a Los Pinos? Si es así, apaga y vámonos... Con esa argumentación no es necesario pedir programas o proyectos de trabajo: seguramente ni siquiera en el tintero se encuentran; ni en el pensamiento de los suspirantes.

Pero, por sobre todas las cosas, la falta de respeto a los ciudadanos es patente en esta serie de rounds que se han escenificado en la arena política nacional. Es obvio que cuando uno ataca al otro, que cuando el otro descalifica a un tercero, y al cuarto le mandan auditorías con dedicatoria, lo que menos interesa es el bien posible que pudiera (o no pudiera) hacer ese político. Lo que en verdad importa es la zancadilla: bien puesta, bien ejecutada, bien terminada. Cuando la política se vuelve el "arte" de hacer caer al contrario, la política se convierte en una genuina suciedad, en una porqueriza.

Quien piensa en el bien superior, en el bien de México, no se detiene ni se entretiene frente a declaraciones del rival. Simplemente las sopesa y las calibra. No las contesta, no se desvive para asestar el golpe de reclamo. Sabe que hay un pueblo anhelante de ser servido; un pueblo que ha sido brutalmente maltratado justo por la clase política, clase que en nombre del "interés popular" ha cometido una serie interminable de atropellos en contra del bienestar de las mayorías.

Ese es el nivel que desea México para todo el que quiera llevar el bastón de mando. Más que un político a la vieja usanza, un hombre o una mujer preocupados en serio por sacar adelante a un país con 50 millones de pobres. Que en lugar de buenas promesas tengan capacidad (la sensibilidad) de convertir buenas acciones. La esperanza solamente resurgirá entre nosotros cuando veamos que es posible un tipo de vida que ahora nos parece imposible.

Toca el turno al ciudadano de presionar a los políticos para que desde ya sepan que en esta ocasión no será fácil aceptar ni mentiras ni engaños. Que existe una sociedad mucho más desarrollada políticamente que en los tiempos de la imposición y la falacia, que en los largos días del simulacro. Y esa sociedad debe estar atenta, no dormir sino velar para que no haya más abusos de un pueblo tan noble como el nuestro. Vigilar desde el día de hoy para que la mera ambición por el poder no se vuelva a erigir en poder.

EL OBSERVADOR 193-1

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CUADERNO DE NOTAS

El beso al leproso

No sé si ya he contado en estos espacios que hoy llevan el título de "Cuaderno de notas" y antes el de "Preguntas sin reposo" o "La vida pasa", la respuesta aquella de san Camilo (Camilo de Lelis, 1550-1614) cuando alguien iba a visitarlo en su leprosario (el hospital de San Jacobo de los Incurables, en Roma) y le decía: "Don Camilo, se está usted ganando el cielo", a lo que el gigantesco varón (medía más de dos metros) respondía, mirando con ojos chispeantes a sus enfermos: "Me estoy acostumbrando a vivir en él".

¿Cuántos de nosotros podríamos anunciar como san Camilo que nuestro dolor, nuestra miseria o la miseria asumida de los otros en mí, es el cielo? Inquiera a un adulto y le dirá que el cielo es un lugar donde ya no tendrá que trabajar; pregunte a un joven y le contestará que el cielo debe ser un sitio muy divertido; coméntele el caso a un niño y quizá diga que en el cielo nadie le obliga a uno a comer la sopa... Nadie dirá que el cielo es el goce inmenso de aliviar el dolor o la miseria de los que padecen nuestras injusticias.

Corresponde esa visión tan corta a un maltrecho concepto de cielo que nos ha sido inculcado. Es el cielo del "hakuna matata" ("no hay problema") el que parecemos desear. Nunca el cielo apreciable de la donación a quien más sufre; muy escasas ocasiones el cielo de la entrega, del coraje por refrendar la condición divina de cada hombre y su condición de "tesoro del Padre" si ese ser humano está desvalido, postrado, pobre, abandonado.

Hemos aprendido poco y mal a "besar al leproso", es decir, a besar la miseria física, económica e incluso moral de nuestros hermanos. Se nos da -y muy bien- besar la corrección, el éxito, la buenaventura del otro; mas derrapamos horriblemente cuando de golpe nos es disparada la herida, la carne desgajada, la desventura. Substituimos la verdad por la ficción, es decir, el cielo que esa herida nos abre, por la tierra de lo "correcto", de lo "sin mancha". Luego lo elogiamos hasta convertirlo en el no-va-más de nuestras tristes vidas.

Es necesario reandar el camino y, como san Camilo, obtener el entusiasmo de expander el Reino a través de besar, literalmente besar, al que sufre. Ser como los "camilos" ("Sirvientes de los Enfermos", que fundó este santo italiano) que -por su acción en buhardillas, prisiones y campos de batalla- se les llamó "hermanos del bien morir". Nosotros, con las pobres o tremendas fuerzas que nos acompañen, convirtámonos, ahí donde estamos, en "hermanos del bien vivir". (J. S. C.)

EL OBSERVADOR 193-2

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SOBRE LA MARCHA

Repase el lector, como si tomara un licor precioso, las siguientes palabras de Esmaragdo: "Entre todos los combates en que luchan los cristianos, los más duros son aquéllos en los que se conserva la pureza". La pureza del cuerpo, sí, pero también la pureza del alma, del pensamiento, de la palabra...

Santiago Norte.

EL OBSERVADOR 193-3

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Entrevista exclusiva

Mexicanos peleados contra el agua

"Si seguimos provocando sequías por malos manejos políticos del agua, los conflictos futuros serán inevitables": Luis M. Guerra

(Segunda de tres partes)

EL OBSERVADOR.- En la anterior entrevista nos quedamos en que el problema del agua podría traernos consecuencias impresionantes a los mexicanos, en caso de seguirla manejando tan mal como hasta ahora: ¿algo más sobre ese tema que quiera agregar?
LUIS MANUEL GUERRA.- Yo diría, como colofón a este tema, que podemos llegar a tener conflictos de carácter nacional por cuestiones derivadas del agua. Y eso, véase por donde se vea, es peligrosísimo. Lo de la presa de "El Cuchillo" entre Tamaulipas y Nuevo León es un indicativo de un conflicto que puede extenderse por todo el territorio nacional.

EO.- Un conflicto que puede ser el siguiente: pequeñas comunidades pobres, que tienen que sacrificar su agua para que vivan las ciudades ricas o grandes como Guadalajara, Monterrey y el Distrito Federal...
LMG.- Exacto. Le voy a dar un ejemplo. Si las comunidades adyacentes a la ciudad de México, concretamente las del estado de México, se instruyeran -como ya lo están haciendo- sobre sus derechos para empezar a cobrar el agua al DF, el problema será mayúsculo. Y es que, ahora, no reciben un peso de todo el caudal de agua que les quita, literalmente, el monstruo capitalino. Deberían ser comunidades con una enorme prosperidad, y son paupérrimas.

EO.- Pero, ¿el gobierno se da cuenta de todo esto?
LMG.- Yo estoy seguro de que la administración pública, el gobierno, no se ha dado cuenta del problema político que está construyendo. Si dejamos que nos alcance, estaremos dejando a las generaciones del futuro un problema irreversible.

EO.- ¿Por qué irreversible?
LMG.- A diferencia de otros problemas ambientales graves, como el de la contaminación del aire o de suelos, en donde tenemos experiencia de reversibilidad, en el caso de la pérdida del agua potable no existe mecanismo de recuperación posible. Hoy mismo están sucediendo fenómenos que aún no hemos visto en su dimensión real, como el hecho de que sea México uno de los cuatro países donde se consume el mayor número de litros de agua embotellada por cabeza en el mundo. Hay que recordar que el litro de agua embotellada es más caro que el litro de leche; o sea, solamente aquellos que tengan posibilidades económicas van a ser los que puedan consumir agua...

EO.- Necesitamos, entonces, una especie de política de Estado por el agua...
LMG.- Pero hasta el momento el Estado -no solamente el gobierno- está incumpliendo una de sus obligaciones básicas que es el aseguramiento de los recursos, también básicos, para la vida. Si vamos a hacer el agua cara -cosa que ya está sucediendo-, entonces estamos distorsionando la realidad: los que más agua tienen son los que más van a sufrir.

EO.- ¿Algún caso en específico que nos pudiera usted contar?
LMG.- El sureste mexicano es paradigmático. Allí -en los Altos de Chiapas, por ejemplo- hay precipitaciones anuales de tres mil milímetros y no tienen agua potable; la gente se muere de sed en el lugar donde más llueve, quizá, del mundo.

EO.- Algo está pasando -y muy grave- con nuestra percepción del agua...
LMG.- Pero es que el problema tiene raíces históricas y culturales muy importantes, precolombinas incluso, del mal manejo del agua.

EO.- ¿Precolombinas? A nosotros, en la escuela, nos vendieron muy bien la idea de que nuestros antepasados manejaban espléndidamente el agua...
LMG.- No, para nada. Hay mucha evidencia de que no fue así. Jacques Soustelle, uno de los principales mayistas del siglo veinte, establece una teoría de que la cultura maya del postclásico se derrumbó por el mal manejo y la contaminación de los cenotes de la región del Petén. Teotihuacan sucumbe por la ausencia de agua por haber acabado con los recursos hídricos del valle donde se asentaron. Los aztecas siempre fueron mal vistos e incluso agredidos por las azcapotzalcas, los tlatelolcas, etcétera, por haberse establecido en el centro de un lago que era vital para estas culturas, y degradado, obviamente, la calidad de su agua: había medio millón de mexicas en lo que era Tenochtitlan y no había letrinas bien construidas...

EO.- Y luego, los españoles...
LMG.- Sí, en efecto, otra cultura también enfrentada con el agua. La cultura castellana también tenía un muy mal manejo del agua. Alejandro de Humboldt dijo en 1809 que "los mexicanos están en guerra permanente contra el agua". No entendía él que no tuviéramos sabiduría suficiente para manejar nuestra cuenca.

EO.- Entonces, nos pusimos a construir drenajes...
LMG.- En lugar de manejar los recursos, le quitamos el tapón a la tina y, para no sufrir inundaciones, construimos obras como el drenaje de la ciudad de México, que es una gran obra de ingeniería pero con una total ilógica ambiental. El drenaje profundo es un crimen ecológico que se cometió en contra de esta ciudad, y en el caso de ciudades como Querétaro o Guadalajara, a su medida, los drenes que eliminan el agua de lluvia (repito: en lugar de manejar el precioso recurso) son otros, por así decirlo, pequeños crímenes. Todo esto nos va a causar todavía un despertar muy desagradable respecto al manejo del agua. El agua de la cuenca debe permanecer en la cuenca. Tan sencillo como haber separado los drenajes para que el agua que cae del cielo se quede en las ciudades y no se mezcle con el agua que la ciudad desecha.

EO.- ¿Todavía se puede hacer algo?
LMG.- Sí, pero hay oídos sordos a esto. Por ejemplo, la ciudad de México, en lugar de ser una ciudad de polvo, piedra y cemento, debería ser una ciudad de lagos, una ciudad lacustre. Pero pareciera -volviendo a Humboldt- que estamos peleados con el agua: no tenemos cultura del agua, eso es algo que incide mucho en el destino de este país.

EO.- Hoy se utiliza el término "estrés por agua". ¿Qué significa esto exactamente en las poblaciones?
LMG.- Esto viene de la botánica: es un estado de "shock" que se presenta en las plantas cuando tienen periodos largos de sequía. En las poblaciones humanas es lo mismo: el estrés que se produce por ausencia de agua. Incluso puede decirse que se genera un estado de agresividad cuando no hay agua o la sequía es muy larga. Hay una teoría -desarrollada aquí en México por un servidor, el doctor Marcos Massari y el escritor Francisco Martín Moreno- sobre la relación medible entre grandes conflictos nacionales y sequías. 1810 y 1910 fueron dos años de grandes sequías. Ello podría relacionarse con un estrés generalizado e inconsciente por parte de la población. Y podría haber "disparado", por citar dos ejemplo, la guerra de independencia y la revolución mexicana. Es, desde luego, una hipótesis, pero puede ser dolorosa realidad. Si seguimos provocando sequías y estrés por agua en los grandes centros poblacionales y en el campo de nuestro país, ¿acaso no estamos poniendo las bases de conflagraciones sociales futuras?

Próxima entrega: ¿Qué hacer para salir del bache?

EL OBSERVADOR 193-4

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¿USTED QUÉ OPINA?

Aquí lo ilegal se legaliza

Genaro Alamilla Arteaga

Se trata de una lógica a la mexicana que sólo se encuentra en la mente de funcionarios, de politiquillos de bajo nivel, o en el ámbito del capitalismo salvaje.

Oiga usted: que porque hay miles de abortos que se hacen clandestinamente, hay que legalizar los abortos; que porque hay miles de casas clandestinas de juego ilícito, hay que legalizarlas estableciendo casinos, y etcétera. Con esta lógica, ¿a dónde iremos a parar? Como aumentan los asaltos bancarios, habrá que legalizarlos; abundan los contrabandos, habrá que legalizarlos; abunda la droga de toda índole, pues habrá que legalizarla.

Dada nuestra corta capacidad, no entendemos esta lógica. A nosotros se nos ocurriría castigar todos esos ilícitos y otros por ilegales y, sobre todo, por ser nocivos a la sociedad y, desde luego, a la persona que los practica. Concretizando estas reflexiones al área de los casinos, nos parece alarmante el auge que va teniendo la promoción para que se establezcan casinos legalmente en México. ¡Y lo proponen 57 diputados, PAN y PRD!

Se invocan beneficios sin cuento: que nos inundarán ríos de dólares; que como por magia se abrirían miles de fuentes de trabajo; que habría una eficaz vigilancia para evitar cualquier ilícito en torno a los casinos, etcétera. Los hechos desmienten estas afirmaciones, pues en torno a los casinos -donde se han establecido- de ordinario los ilícitos no han dejado de aparecer, no obstante la vigilancia que se tenga.

No habría que olvidar que existe una mafia internacional que tutela, promueve y defiende esa clase de salas de juego y trata de convencer con los "beneficios" que, dice, se obtienen con su instalación.

Es plausible que secretarías y otras instituciones se empeñen en que el turismo se incremente en México; y para eso debieran tenerse en cuenta los medios adecuados, atractivos e inocuos. Pero el país padece de una lamentable inseguridad generalizada, asaltos de mil maneras, droga y alcoholismo, secuestros y suicidios; como se ve, éste no es el mejor clima social para atraer turistas, y aunque las mafias interesadas en la instalación de casinos pongan de relieve sus "valores positivos", la verdad es muy distinta, pues siempre en torno a los casinos se desarrolla la prostitución y otros ilícitos penados por la ley.

Los que están por un mayor desarrollo del país, inviertan su creatividad para que se logre un auge turístico. Señores diputados y cuantos abogan por la instalación de casinos en el país: preocúpense primero por sanear de tanta inseguridad y corrupción generalizada el ambiente social, y hagan, por su honestidad, limpieza y óptimo servicio, los lugares de atracción turística. Así el desarrollo turístico no se dejará esperar. ¿Usted qué opina?

EL OBSERVADOR 193-5

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La reforma constitucional *

José Arturo Lozano Madrazo **

Dios lo dijo, y hago memoria de que acepto la reelección como un medio para poder hacer en nuestra sociedad -que tiene una economía pobre y frágil, con una incipiente democracia real, que en ocasiones duda hasta de sus propias actitudes- un modelo más eficaz para usufructuar, tanto en lo político como en lo económico, la educación de nuestros representantes populares. Dije que hay otras alternativas que pueden ser mejores y más fáciles de aplicar socioeconómicamente hablando y, en lo concreto, me refiero a la equidad del tiempo en el ejercicio público, lo que llamamos "periodos electorales", tema que, por cierto, ya ha sido tratado prolijamente con anterioridad sin mayores consecuencias. Me refiero a la presidencia de la república, a los gobernadores y presidentes municipales, así como a los senadores y diputados tanto a nivel nacional como estatal.

Así pues, vemos que hay periodos de seis y otros de tres años de ejercicio, y yo me pregunto por qué. Es ver herencia que no queremos superar, intereses que no podemos desechar, o sólo es falta de voluntad que no queremos reconocer, como cuando en el estado de Guanajuato sincronizamos los tres periodos electorales; antes cada año teníamos una elección política. Ahora sí, ¿por qué tenemos cargos electorales con periodos de tres y otros de seis años si todos somos hijos de la misma Constitución Política? ¿Por qué no los medimos parejo y con el mismo rasero? O, realmente, ¿hay cargos públicos de primera y otros de segunda categoría? Que todos sean por seis años, porque lo que es parejo no es chipotudo, dice la vox populi. Además, ya estamos a medio camino, pues sólo hay que aparejar los tiempos de los congresos y de las presidencias municipales. ¿Recuerdas el presupuesto que ejercerá el IFE el presente año? ¿Sabes lo que cuesta un segundo en la TV, y ni se diga en un"superbol" con cobertura mundial como para hacerse uno popular? ¿Sabes cuántos millones de mexicanos viven en la pobreza extrema? ¿Sabes lo que es ver al ciudadano como boleta electoral y no como hermano? Ahí te va una de actualidad: ¿Sabes cuántos cientos de miles de millones de pesos son necesarios, según nuestras honorables autoridades, para preservar nacionalmente la energía eléctrica? Ya mejor le paro porque, aunque no lo creas, pretendo ser optimista; pero, si no sabemos cómo andamos, ¿cómo vamos a evitar los permanentes sapotazos que nos damos?

Otra pregunta: ¿por qué en México tenemos tantos legisladores y los ayuntamientos tienen tanto colegiado? Países con mayor población y económicamente mucho más poderosos tienen bastante menos. Ya por ahí alguien declaró públicamente que los representantes populares (?) que no son producto del voto directo salen sobrando, están de más porque su razón de ser no es ni ha sido determinante. Ya es tiempo de que México sea ejemplo acabado del chambismo oficial; que si hablamos nacionalmente de austeridad, el primero y más importante paso para enfrentar correctamente la pobreza del país y, en consecuencia, del presupuesto, es la reducción general de los gastos y, por parte del gobierno, dar señales de la realidad reduciendo sus propios y elevados gastos, y, de éstos, aplicarse a sus nóminas obesas para que no recaiga, como siempre, en los causantes, mayor carga fiscal.

Debemos de tener presente que los vientos de la democracia real ya los estamos haciendo soplar plenamente por todos los rincones del quehacer socio-político de la república; que la democracia es y debemos de hacerla un movimiento permanente de actividad constante y perfectible, donde se hable cada día con mayor insistencia de la urgente necesidad de una reforma constitucional (algunos, tal vez exagerando, se refieren a una constitución política totalmente nueva, ¿pero qué "pero" me le ponen a la actual?). Tal vez sea el momento propio para tomar en cuenta, entre tantos temas urgentes, este de por sí añejo asunto.

* Colaboración resumida.
** El autor es coordinador del área de apoyo de CESCOM / UIA, León, Gto.

EL OBSERVADOR 193-6

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MÉXICO EN LA MIRA

La CEM educará al pueblo con las Semanas Sociales

Es importante que los ciudadanos adquieran una cultura política para poder participar de manera responsable en la vida democrática del país. Es por eso que la Iglesia católica mexicana, a través de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), ha programado las "Semanas Sociales", verdaderos talleres de concientización para los laicos cristianos.

No puede existir una auténtica democracia si la sociedad no está cimentada en los derechos humanos. Los seglares deben entender la responsabilidad que corresponde a cada uno en el buen funcionamiento de una nación, y la emisión del voto, en esta ocasión con miras a las elecciones del 2000, es uno de los momentos privilegiados para lograr la transición democrática, opina la Comisión Episcopal de Pastoral Social, encargada de la preparación de los talleres.

Aunque no se tiene la fecha exacta de inicio, las diócesis de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Veracruz, Guadalajara, San Juan de los Lagos, Zamora, Ciudad Madera y Tlalnepantla serán las primeras que podrán ofrecer a sus fieles tan importante enseñanza social.

EL OBSERVADOR 193-7

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PINCELADAS

Despacio, que tengo prisa

Justo López Melús *

Un joven intrépido preguntó a un maestro: "¿Cuánto me costará llegar a ser maestro si trabajo duro?". El maestro respondió: "Toda tu vida".

- No puedo esperar tanto. ¿Cuánto me costará si trabajo con toda el alma?
- Unos diez años.
- Pero piense que mi padre se está haciendo viejo y pronto tendré que cuidar de él. ¿Cuánto tardaré en aprender su sabiduría si trabajo más duramente?

Ante tanta insistencia el maestro le contestó: "Quizá treinta años".

- Pero usted se burla. Antes diez, ahora treinta. Créame, haré cuanto me diga si puedo aprender su arte en el menor tiempo posible.
- En ese caso le durará sesenta años al menos. Pues un hombre que quiere resultados tan rápidos, no avanza rápidamente.

Es decir, que el frenesí, la prisa excesiva, son malos consejeros. "Vísteme despacio, que tengo prisa. Si corres lo harás mal, y habrás de volver a empezar".

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 193-8

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MEDIOS DE COMUNICACION

Al son que nos tocan *

Bruno Ferrari

Ha llegado a mis manos un estudio realizado por la doctora Alinson Field y publicado en la revista Pediatrics, que refleja la influencia de los medios de información sobre la sociedad y, en este caso, especialmente sobre los niños y adolescentes. Entre los resultados más sobresalientes de dicha encuesta está el que muchas niñas comenten el error de creerse obesas porque las revistas juveniles y, en general, los medios de difusión les crean una falsa visión sobre la belleza corporal.

Según el estudio, realizado a niñas que cursaban entre el quinto y el duodécimo grados, 66% de ellas se consideraban pasadas de peso; pero, de acuerdo con los estándarse médicos internacionales de peso/talla, sólo el 29% lo estaba realmente. O sea que a 37% de las adolescentes les desagradaba su cuerpo debido a que no se ajustaba a los criterios estéticos promocionados por los medios de información y creían que si fueran más delgadas serían mejor aceptadas por sus familiares y compañeros. Una vez más vemos el resultado provocado por estos medios que, con sus inagotables recursos y mediante la repetición insistente, logran un poder de arrastre y dominio inimaginables.

Y es que lo que un día tras otro leemos, oímos y vemos, acaba adquiriendo el carácter de cotidiano y normal, haciendo de ello la regla a seguir por todos. Esta influencia desmedida hace que sigamos diversos criterios y slogans para mantenernos en la moda, logrando de esta forma que a menudo se produzcan falsas necesidades y se provoquen apetencias que no hubieran surgido espontáneamente. Debemos reconocer que, incitados por campañas publicitarias y por los medios de difusión en general, muchas veces demandamos productos que ni siquiera nos son necesarios.

Desgraciadamente no siempre somos conscientes de cuándo somos manipulados, con qué fin y por qué y para qué lo hacen. Las respuestas a estas interrogantes son diversas, dependiendo siempre del tipo de campaña que estemos analizando (comerciales, políticas, religiosas, etcétera), pero en general se considera manipulación el hecho de utilizar a una persona como un simple objeto, como un mero instrumento al servicio de proyectos elaborados por otros. Para lograr esto, generalmente se busca anular toda la capacidad de pensar por cuenta propia, con criterios desde una posición bien definida. Una de las tácticas más empleadas suele consistir en acelerar los procesos de reflexión sin dar tiempo a los individuos a que sometan sus decisiones a una consideración detenida, evitando darles todos los elementos de juicio con el fin de que acepten como bueno lo que se les sugiera. El ejemplo clásico es el de los anuncios de cremas, masajes, parches, píldoras y mil aditamentos más que prometen a quienes están pasados de peso a lucir una figura esbelta, en tiempo récord y sin grandes esfuerzos. Para "engancharnos" nos presentan una bella figura, masculina o femenina -según sea el caso- al lado del producto que se desea promover, a fin de que en la imaginación del cliente se superpongan las dos imágenes y se transfiera el atractivo de una a otra. Es curioso observar que generalmente este promotor está en tan buenas condiciones físicas que no necesita utilizar el producto.

Los resultados de estas campañas se reflejan en los altos porcentajes de ventas y en las grandes cantidades de consumidores desilusionados, quienes afirman que el producto comprado no les sirvió, pues no cumplió con los beneficios prometidos en los anuncios. Incluso en muchas ocasiones los fabricantes se han negado a cumplir con las garantías de devolución del dinero.

Posiblemente todos en alguna ocasión hemos sido víctimas de estas campañas, pues nos hemos dejado manipular por las minorías, que muchas veces son más escandalosas que las mayorías, y nos hacen creer que lo que unos cuantos dicen es lo que todos piensan.

La adolescencia es una de las etapas más difíciles por las que atraviesan los jóvenes en términos de sensibilidad; por esto, los padres debemos prestarle una gran atención al hecho de que nuestros hijos tengan conciencia de sus ventajas personales para que no acepten de manera automática los falsos criterios impuestos por la sociedad y puedan lograr -mediante una buena educación- una actitud más crítica frente a lo que vemos, porque ahora más que nunca es obvio que las apariencias engañan.

* Publicado con permiso del autor.

EL OBSERVADOR 193-9

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AÑO DEL PADRE CELESTIAL
Caras del amor eterno del Padre
José Luis Meza*

En el misterio de la Trinidad todo es tan simple como una gota de agua cristalina. Pero, desde nuestra manera humana de ver las cosas, una misma realidad, considerada desde ángulos diferentes, nos proyecta una cara distinta. De manera que si intentamos conocer el amor eterno de Dios, de una forma lo proyecta el Padre, de otra el Hijo y de otra el Espíritu Santo. La misma palabra amor tiene varias formas de entenderse: le llamamos amor cuando implica sentimientos de bondad, ternura, consideración y gozo. Le llamamos caridad cuando ese amor está motivado por Dios y se busca hacer el bien en su nombre. Le llamamos ágape cuando implica relaciones recíprocas (convivencia, banquete), común unión con Dios. Y le llamamos filantropía cuando supone amistad, solidaridad y colaboración. Sucede, pues, que un mismo concepto se desdobla en varias formas de aplicación, y es lo que llamamos caras del amor: las caras del amor eterno de Padre, en nuestro caso. No porque nuestro Padre nos ame de distintas maneras, sino porque nosotros así lo vemos. Es la pedagogía de la vida: uno es el amor de papá, de otra forma el amor de mamá, de otras más el amor de esposos, hermanos, parientes y amigos. El amor, pues, se percibe mediante muchos matices humanos. Es tan rico el amor que en la vida real humana multiplica sus expresiones, todas bellas y atractivas.

Al ponderar en esta ocasión el amor del Padre celestial, podemos asegurar que Él, en su sabiduría infinita, ha querido que vayamos al origen del amor para descubrir lo esencial de su bondad y así imitarlo en nuestra vida. Nos toca también mantenerlo limpio de contaminaciones. Al relacionarlo con la fuente divina, evitaremos reducirlo a un puro sentimiento y, lo que es peor, llegar a pensar que es una pasión erótica. Pienso que en nuestro tiempo ultramoderno el amor prácticamente equivale a un deseo hedonista que busca el placer sexual. Cuando un joven le dice a una chica que la ama, a lo mejor lo que quiere es que le permita una intimidad sexual. Muchas de las canciones tienen esa pasión medio escondida, o totalmente explícita. En ellas el amor ya no es amor, sino pasión erótica. En lugar de manifestar respeto hacia la otra persona, insinúa deseo de un desahogo sexual. Todos conocemos esta tendencia, verdadera caricatura del amor, caridad, ágape y filantropía. Las grandes corrupciones de la humanidad indican perversión del amor. Recordemos el pasaje de Sodoma y Gomorra. Yahveh les mandó una prueba severa a causa de su corrupción (cfr. Génesis, capítulo 19). Sus habitantes habían corrompido el amor / caridad / ágape / filantropía.

En el presente año, dedicado al Padre Celestial, debemos repensar las cuatro dimensiones del amor divino. Cada aspecto tiene su importancia. El amor caridad sirve para elevar el sentimiento de bondad con el mismo sentimiento del Padre Dios. El amor ágape, para entenderlo como un intercambio de dones convirtiéndolo en convivencia. Y el amor filantropía, para que se abra a todos y no quede encerrado entre los parientes y amigos. Nos preguntaremos ahora: ¿realmente amo a Dios y al prójimo con un amor que implica caridad, ágape y filantropía? Piénsalo y revísalo. Que no suceda lo que se podía leer en una calcomanía de automóvil: "Amo a mi perro y odio a la gente"...

* El autor es presbítero, Director de Comunicación de la Diócesis de León.

EL OBSERVADOR 193-10

Caras del amor eterno del Padre
José Luis Meza*

En el misterio de la Trinidad todo es tan simple como una gota de agua cristalina. Pero, desde nuestra manera humana de ver las cosas, una misma realidad, considerada desde ángulos diferentes, nos proyecta una cara distinta. De manera que si intentamos conocer el amor eterno de Dios, de una forma lo proyecta el Padre, de otra el Hijo y de otra el Espíritu Santo. La misma palabra amor tiene varias formas de entenderse: le llamamos amor cuando implica sentimientos de bondad, ternura, consideración y gozo. Le llamamos caridad cuando ese amor está motivado por Dios y se busca hacer el bien en su nombre. Le llamamos ágape cuando implica relaciones recíprocas (convivencia, banquete), común unión con Dios. Y le llamamos filantropía cuando supone amistad, solidaridad y colaboración. Sucede, pues, que un mismo concepto se desdobla en varias formas de aplicación, y es lo que llamamos caras del amor: las caras del amor eterno de Padre, en nuestro caso. No porque nuestro Padre nos ame de distintas maneras, sino porque nosotros así lo vemos. Es la pedagogía de la vida: uno es el amor de papá, de otra forma el amor de mamá, de otras más el amor de esposos, hermanos, parientes y amigos. El amor, pues, se percibe mediante muchos matices humanos. Es tan rico el amor que en la vida real humana multiplica sus expresiones, todas bellas y atractivas.

Al ponderar en esta ocasión el amor del Padre celestial, podemos asegurar que Él, en su sabiduría infinita, ha querido que vayamos al origen del amor para descubrir lo esencial de su bondad y así imitarlo en nuestra vida. Nos toca también mantenerlo limpio de contaminaciones. Al relacionarlo con la fuente divina, evitaremos reducirlo a un puro sentimiento y, lo que es peor, llegar a pensar que es una pasión erótica. Pienso que en nuestro tiempo ultramoderno el amor prácticamente equivale a un deseo hedonista que busca el placer sexual. Cuando un joven le dice a una chica que la ama, a lo mejor lo que quiere es que le permita una intimidad sexual. Muchas de las canciones tienen esa pasión medio escondida, o totalmente explícita. En ellas el amor ya no es amor, sino pasión erótica. En lugar de manifestar respeto hacia la otra persona, insinúa deseo de un desahogo sexual. Todos conocemos esta tendencia, verdadera caricatura del amor, caridad, ágape y filantropía. Las grandes corrupciones de la humanidad indican perversión del amor. Recordemos el pasaje de Sodoma y Gomorra. Yahveh les mandó una prueba severa a causa de su corrupción (cfr. Génesis, capítulo 19). Sus habitantes habían corrompido el amor / caridad / ágape / filantropía.

En el presente año, dedicado al Padre Celestial, debemos repensar las cuatro dimensiones del amor divino. Cada aspecto tiene su importancia. El amor caridad sirve para elevar el sentimiento de bondad con el mismo sentimiento del Padre Dios. El amor ágape, para entenderlo como un intercambio de dones convirtiéndolo en convivencia. Y el amor filantropía, para que se abra a todos y no quede encerrado entre los parientes y amigos. Nos preguntaremos ahora: ¿realmente amo a Dios y al prójimo con un amor que implica caridad, ágape y filantropía? Piénsalo y revísalo. Que no suceda lo que se podía leer en una calcomanía de automóvil: "Amo a mi perro y odio a la gente"...

* El autor es presbítero, Director de Comunicación de la Diócesis de León.

EL OBSERVADOR 193-10

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Otra vez la burra al maíz

Antonio Ruiz Domínguez *

¿Se acuerda usted de que hace tiempo pasó por estas tierras (Matehuala) Angel Sandro? Él decía que curaba toda clase de enfermedades y solucionaba toda clase de problemas, por graves que fueran. Estafó y se fue. Los afectados se enfurecieron, otros se desilusionaron, pasó el tiempo y se olvidó todo. Al poco tiempo llegaron los Hermanos Santana, "consejeros espirituales". Tenían el mismo programa, la misma voz sentimental; se leían las mismas cartas que supuestamente les mandaban pidiendo orientación, las mismas promesas de bienestar físico, espiritual y económico. Estafaron y se fueron.

Llegó luego el grupo esotérico con el mismo método. Les clausuraron un tiempo. Anunciaron que pronto abrirían su local porque estaban arreglando cuestiones de documentación. Volvemos a oír en la misma estación radiofónica todas las mañanas este anuncio: "¿Es usted una de las personas que han sido engañadas por profetas falsos? Si acudes a nuestro servicio, tendrán salud, suerte y bienestar... tendrás suerte en los juegos de azar". Nada más fíjese cuál ha sido el modo de actuar de los que han pasado por aquí.

El día 2 de marzo del presente apareció una nota en el Pulso de San Luis: "Matehuala se está transformando en el paraíso de los charlatanes que se dice curan de todo y lo único que hacen es esquilmar a los incautos, dejándolos más hundidos en la pobreza y con sus males físicos agravados por el retraso en su curación". Continúa diciendo la nota que a los curanderos y lectores del tarot se han sumado un grupo de personas, al parecer colombianos, que tienen un programa radiofónico a ciencia y paciencia de las autoridades que nada hacen por frenar esta ola de estafadores que llegan a Matehuala tan sólo para llevarse enormes ganancias y dejando desconcierto y división.

Ya lo decía yo cuando escribí en EL OBSERVADOR: Nos friegan y se van. Actúan con toda libertad y parece que no hay protección para los débiles, los que siempre pierden. A veces Gobernación está muy al pendiente de la revisión de programas. Recuerdo que en una ocasión una difusora de la capital del estado transmitió la Misa de don Arturo Szymanski -era una fiesta importante, no recuerdo qué se celebraba- y le cobraron 50 mil pesos a la difusora porque no tenía permiso de hacer la transmisión. Ahora que estos grupos anuncian que darán suerte en los juegos de azar, que están prohibidos por la ley, no les dicen nada. ¿Por qué será? ¿Por qué tendrán tanto éxito estas personas?

a) Aprovechan la religiosidad de la gente, que a veces no está bien cimentada.
b) La gente tiene mucho miedo a que otros le hagan algún mal.
c) La gente anda siempre sobre bienes económicos.
d) Las medicinas, los análisis, las radiografías, las consultas están muy caras.
e) Los psicólogos, los psiquiatras no están al alcance de la gente pobre, y algunos ignoran los valores religiosos.
f) Los sacerdotes a veces no alcanzamos y no nos damos tiempo para escuchar en la Confesión ni en la dirección espiritual, de la que tiene mucha necesitad la gente.

Debemos aprender de las experiencias ajenas y no tropezar con la misma piedra. Siquiera hagámonos esta reflexión: si resuelven todo, si curan todo, ¿por qué no han curado el cáncer, el SIDA y demás enfermedades?, ¿por qué no han resuelto el problema de la pobreza, la corrupción, las adicciones, la violencia?

Sólo Jesucristo es el Camino, la Verdad y la Vida. El que diga que tiene la verdad, que lo manifieste con las obras.

* El autor es presbítero de la diócesis de matehuala.

EL OBSERVADOR 193-11

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PALABRAS MAYORES

Estamos todos

Joaquín Antonio Peñalosa

Si no existieran las fiestas de Navidad, Año Nuevo y Reyes, habría que inventarlas. Porque, gracias al encanto de su conjuro, la familia habitualmente dispersa puede por fin congregarse Los pájaros regresan a la rama. Y se funden las llamas en una sola hoguera. Estamos todos. Ni una silla ha quedado vacía en el comedor.

Que el hijo pródigo anhela siempre retornar a la casa paterna, que en un mundo anónimo y hostil la gente necesita arroparse en el amor de los suyos, lo demuestra el hecho insólito que ocurrió en Milton Malsor, un pequeño pueblo de Inglaterra.

Los familiares de Cristina Farman recibieron una invitación para asistir a los funerales de la buena señora. Era de esperarse el desenlace fatal. Cristina tenía 65 años y últimamente había estado enferma. Pues a emprender el molesto viaje para estar a la hora del entierro. Las maletas apresuradas, los costosos billetes del avión, el trajín para obtener el pasaporte, pues algunos parientes de Cristina vivían en Canadá, pasando el Charco, y otros en Australia, hasta el fin del mundo.

Todos llegaron puntuales y enlutados a la cita, como lo pedía la invitación: "Agradeceremos su presencia en los funerales de la señora Cristina Farman, que habrá de celebrarse en la iglesia parroquial de Milton Malsor el 21 de diciembre a las 6 de la tarde. Rogad a Dios por el eterno descanso de su alma".

El dolor se mudó en sorpresa, y la sorpresa en disgusto. Los familiares se encontraron a la muerta bien viva. A la puerta de la iglesia, Cristina los esperaba con sonrisas, abrazos y un beso en cada mejilla.

- No se enfaden, queridos tíos, primos y sobrinos. La única forma que yo tenía de verlos, de reunirlos de nuevo, era en un funeral. ¿Recuerdan que desde hace cuatro años no nos veíamos, cuando falleció la tía Isabel? En esa ocasión gocé tanto con ustedes que por eso quise ahora disfrutar de mi propio funeral, porque en el verdadero ya no los veré más.

Así habló la muerta que, en compañía de los otros vivos, marcharon todos al hogar, dulce hogar, donde los esperaba un salmón ahumado y el rocío de unos caldos como para resucitar cadáveres.

Y es que sólo en el hogar el hombre recobra su identidad perdida. Sólo ahí se despoja de investiduras sociales y de maquillajes postizos, sólo ahí es él mismo -sencillo, fresco, al natural-, ahí el solemne Señor Don se llama simplemente Marcelito, el anormal es normal, y el vicioso, el demente, el canceroso que la sociedad repele como detritus, ahí encuentra unos ojos de ternura y unos labios que jamás se atreverán a condenar.

Ninguna otra institución sustituye a la familia, raíz que asegura una vida, savia que la nutre, ramaje que la ampara, canto esencial que la recrea.

Para el goce efímero, para el amor comprado, para el despliegue de la fama, del poder y de la gloria, cualquier lugar es bueno. Pero para el amor puro y gratuito que no sabe de esperas ni recompensas, sólo el rincón caliente, el puñado breve del hogar. Para el dolor, cuando el dolor toca a la puerta y llaga, sólo la familia es paño de lágrimas.

Navidad, Año Nuevo, Reyes, estamos todos a la mesa, partimos el mismo pan y nos guardamos un trozo para el camino. Si no existiera el hogar, habría que inventarlo.

EL OBSERVADOR 193-12

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COMENTARIO A FONDO

San Luis y don Luis

Darío Pedroza Jr. *

¿Qué tal, tenemos conciencia de hospitalidad hacia don Luis Morales Reyes?

El obispo es un pastor, es un profeta, es un guía de una comunidad que Jesucristo y la Iglesia le encomiendan para que la acompañe en el proceso de fe, para que a los miembros de la misma los presida en la oración, en la fiesta de la Eucaristía, y los guíe con el cayado del cariño y de la justicia al estilo de Dios, al estilo de Jesucristo. Así han venido haciéndolo los once obispos de la comunidad de San Luis Potosí; así lo ha venido haciendo don Luis Morales en las comunidades que el Señor Dios y la Iglesia le han puesto en sus manos para que haga el Reino de Dios.

Cambiar de lugares y de tiempos es la historia del hombre sobre la tierra; el hombre se muda, viene y va, a veces con rumbo, a veces sin él. Dios siempre lo invita y le da la capacidad de búsqueda de la verdad y la consecución del bien desde lo más profundo de su ser. La criatura humana no siempre es fiel al llamado de Dios; que si es antes de conocer a su Creador, lo descubre mediante un proceso de análisis de su ser y de los seres que lo rodean y que han sido hechos para gloria del Padre y para bien de la humanidad. A partir de la religión revelada, que de muchas formas va apareciendo, sobre todo en los textos sagrados interpretados rectamente por el magisterio de la Iglesia fundada por Jesucristo y que vive en la sagrada Tradición, se hace plena en Jesucristo. El Señor Jesús, como antes dije, se la encomienda a su Iglesia y a sus pastores para que la conserven con fidelidad y la transmitan de generación en generación.

No se trata de que "muere el rey y viva el rey". La Iglesia católica es una institución que, por una parte, comienza y se ajusta dentro del tiempo, pero que, por otra parte, trasciende el tiempo y se conecta con la eternidad. El Reino de Dios es así, no se agota en el espacio ni en el tiempo presente; no se circunscribe a una raza, a una lengua, a una cultura. Se inicia, sí, se expresa en este contexto. La fe cristiana no es marciana, es para los terrestres. Jesús se encarnó, vivió, trabajó, sufrió en esta vida, pero trascendió a esta existencia y está a la derecha del Padre del Cielo, hacia donde toda la Iglesia camina. En este caminar Jesús no dejó huérfano irresponsablemente a su pueblo: le da la dimensión jerárquica. En esa dimensión se inscriben sus apóstoles y los obispos como sus sucesores; con Pedro, que los preside en la fe, y como sucesores de Pedro a los papas subsiguientes hasta el presente. Uno de ellos estuvo recientemente con nosotros: Juan Pablo II.

Don Luis Morales Reyes viene invitado por Dios y designado por el Papa para seguir su trabajo de pastor, de profeta, de guía en esta comunidad de San Luis Potosí, que desde el 18 de marzo del presente año es su encomienda para que la santifique y salve. Por supuesto que no viene a comenzar de cero; viene a continuar la labor pastoral de diez obispos más la de don Arturo, obispo once y arzobispo uno de San Luis.

Por ello, don Luis, te recibimos con fe, con la fe que interpreta la Iglesia católica: tanto la institución de los apóstoles por Jesús, como la secuencia hasta llegar a la plenitud del reino, al estilo de la santa Tradición de la Iglesia Maestra y Madre. Con esta ocasión hacemos un acto de fe en la Iglesia y en el episcopado, en el proceso de salvación y de gracia al que se une a partir del 18 de marzo don Luis.

El autor es presbítero, Secretario de Pastoral Penitenciaria del Arzobispado de San Luis Potosí.

EL OBSERVADOR 193-13

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A LAS PUERTAS DEL TEMPLO

La eutanasia y la ausencia de Dios *

Javier Sicilia

Una de las nuevas tentaciones que se abaten sobre el mundo moderno es, junto con el aborto, la eutanasia. Querer elevar al rango de ley el matar a un hombre que sufre es un síntoma más de la pérdida del sentido espiritual de nuestra época. Muchos podrán objetar esta afirmación alegando que detrás de la eutanasia hay un sentimiento espiritual: el de la piedad. Sin embargo, como bien lo ha mostrado Charles Moeller, la piedad de nuestro siglo no es propiamente un sentimiento, sino una pasión que se alimenta en su origen de un instinto de defensa frente al sufrimiento de otro. El hombre contemporáneo, al entrar en contacto con la desgracia de alguien, siente que su ser está amenazado.

Cuando trabajaba con discapacitados mentales en la comunidad de las Hermanas de la Caridad vi varias veces esa reacción. Muchos hombres y mujeres que llegaban ahí deseosos de ayudar, al enfrentarse con ese mundo de niños enfermos reaccionaban con horror y tristeza. Después de un par de horas, en las que sólo miraban azorados, salían para nunca más volver. Yo mismo, el primer día que llegué a la comunidad, experimenté la misma sensación. Sin embargo, a diferencia de los otros, me quedé. Lo que no cambió mi experiencia interna. Mientras los cambiaba o les daba de comer me sentía muy triste y una gran torpeza se reflejaba en mis movimientos. Tenía que hacer un gran esfuerzo para activarme y no caer en la pasividad.

Una mañana, mientras alimentaba a una niñita descerebrada, me puse a observar a una de las hermanas que, justo delante de mí, alimentaba a otro niño. Había en ella una gran alegría y una seguridad en sus movimientos. Comprendí entonces que en mí operaba una piedad instintiva, mientras que en ella operaba la caridad. La piedad instintiva se manifiesta en la tristeza y en una tendencia a la pasividad, obra por obsesión y fascinación. La caridad, en cambio, es viril y alegre, obra por amor. Comprendí también que esa piedad, en hombres amputados de cualquier sentimiento de los trascendente, puede convertirse en una actividad negativa: quitarle la vida al otro, más que una forma de aliviarlo es una forma de aliviarse, de escapar al peso del dolor y de la impotencia que el sufrimiento de otro nos provoca.

Hay en ello una incapacidad de elevarse al nivel del mundo espiritual. El hombre moderno se ha vuelto esclavo de sus reflejos condicionados. Puede condenar la tortura y al mismo tiempo exaltar el aborto y la eutanasia, es decir, puede luchar por el bien y por el mal al mismo tiempo. El problema de esta contradicción es que en él hay un mal metafísico: la muerte de Dios en su alma. Esa desgracia es terriblemente trágica porque esa muerte espiritual no ha tocado, como dice Moeller, al animal de puras sensaciones en el que nos hemos convertido.

Un hombre que exalta la eutanasia sólo piensa en que la desgracia del que sufre es su dolor, el del que está sufriendo y el de él, que lo mira sufrir. No puede comprender que algo sobrenatural se juega en el sufrimiento humano no deseado. Olvida que al privar a alguien de su sufrimiento inmediato interrumpe una realidad que se mueve en un nivel que nos sobrepasa y que al hacerlo se hunde más en su vacío espiritual. Ese hombre, lejos de ayudar al que sufre, le niega su consuelo. Es natural, ¿cómo podría darle una fe y una esperanza que en él ya no existen?

Creo que la hermana que estaba sentada delante de mí aquella mañana en que alimentábamos a sus niños, creo que todas las hermanas de la Caridad con las que conviví durante un año cada fin de semana, sufrían también atrozmente con la desdicha de sus niños. Pero la vida santa que llevan, sus sacrificios, sus plegarias, sus desvelos, irradian a través de sus gestos el sentido de la trascendencia. Los niños que viven con ellas, estoy seguro, sienten físicamente la presencia de una piedad divina que los ayuda a vivir en sus sufrimientos y, a través de ellos, a salvar al mundo. Ellas saben que el sufrimiento de los hombres se juega en el mismo nivel que la pasión de Cristo.

La terrible desgracia del hombre contemporáneo que desea ver la eutanasia elevada al rango de ley es que su piedad está ausente de la presencia de Dios y se ha vuelto esclava de reflejos condicionados, es decir, de necesidades elementales e inmediatas que han perdido de vista la integralidad del hombre.

* Publicado por convenio expreso con el autor.

EL OBSERVADOR 193-14

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PICADURA LETRISTICA

Laplace 250: Dios, ¿una hipótesis?

J. Jesús García y García

A fuerza de no morir, hay siempre algo que explicar
GIOVANNI PAPINI

Los individuos que, por haber dejado universal y honda huella en los campos de la ciencia, el arte u otros, gozan la categoría de "inmortales", puesto que no habrán muerto del todo mientras haya quien los recuerde ("no han muerto: viven en nuestros corazones", dice una candorosa fórmula popular), llevan en su contra, ciertamente, la molestia de tener que darnos en cualquier momento explicaciones sobre algunos puntos de su biografía.

Por montones cayeron sobre este año las celebraciones (centenarios, sesquicentenarios, bicentenarios, etcétera) del ingreso al mundo, o salida de él, de ínclitos personajes. Como los 250 años, este 23 de marzo, del nacimiento de Pierre Simón, marqués de Laplace (1749-1827), célebre geómetra, matemático y astrónomo francés, cuya teoría de la formación de los planetas conocimos en la enseñanza básica (recordemos: de una masa nebulosa en rotación se habrían desprendido, como anillos, los planetas; y éstos, a su vez, durante su conversión en esferas, habrían arrojado a los satélites).

Laplace fue hijo de un humilde labrador y vio la luz primera en un pequeño pueblo normando. Se dice que tuvo la debilidad, en cuanto logró fama y honores, de ocultar la humildad de su cuna, por lo que se tienen escasos datos de sus primeros años, acerca de los cuales procuraba callar. Quizás financiado por algunos caritativos vecinos, pudo iniciar sus estudios, los cuales prosiguió como externo en la Escuela Militar de su terruño. Las matemáticas fueron su ciencia preferida. A los 18 años se trasladó a París, donde el filósofo y también matemático d'Alambert, muy bien impresionado por los conocimientos de mecánica que mostraba Laplace, ayudó a éste a obtener una plaza de profesor en la Escuela Militar de París. A dicha cátedra se fueron sumando y sucediendo muchas otras que lo llevaron al seno de innumerables academias y sociedades científicas de Europa, hasta su ingreso, en 1816, a la Academia Francesa, recinto de los genios. Napoleón le concedió el título de conde, y Luis XVIII el de marqués. Como astrónomo careció de rival en su tiempo (salvo, quizá, Le Verrier, descubridor de Neptuno). "Nació -dice el científico Fourier- para perfeccionarlo todo, para profundizarlo todo, para empujar hacia atrás todos los límites, para resolver lo que se hubiera podido creer insoluble. Habría redondeado la ciencia del cielo si esa ciencia pudiera redondearse".

Y aquí viene una anécdota que manipularon mucho los ateos del siglo XIX para colocar a Laplace en las filas de los incrédulos: como el gran astrónomo presentara a Napoleón la primera edición de su Exposición del sistema del mundo, este le habría dicho: "Newton ha hablado de Dios en sus obras. He recorrido ya vuestro libro y no he encontrado en él más que una vez ese nombre". A lo que habría respondido Laplace: "Ciudadano Primer Cónsul: no he tenido necesidad de esa hipótesis". Ello sería una implícita negación de la existencia de Dios.

Lo anterior resulta poco probable, pues se sabe que Napoleón era enemigo de los ateos, y Laplace, por su parte, tuvo fama de servil con los poderosos: hubiera sido más que remoto que desafiara a Bonaparte. Hay, por lo demás, en diferentes obras de Laplace, aceptaciones muy claras de una Suprema Inteligencia, causa primera de todas las cosas.

A mayor abundamiento, advertido Laplace, poco antes de morir, de que la anécdota de marras iba a ser incluida en algún impreso, mandó pedir al editor que la retirara. Éste no atendió la petición y prefirió suscitar el escándalo. De todos modos Laplace murió como cristiano ferviente, asistido por dos sacerdotes. ¿Dos para "más seguridad"?

EL OBSERVADOR 193-15

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GRANDES FIRMAS

Ser mujer *

Paz Fernández Cueto

A pocos días de celebrado el Día Internacional de la Mujer la polémica se centra en los logros y reclamos del sexo femenino, en los triunfos que se han conquistado, en los espacios de poder que se han ganado, así como en lo mucho que falta por hacer en el terreno social, político o económico, en donde aún se perciben situaciones de desventaja para la mujer.

Y yo me pregunto: ¿llegaremos algún día a conquistar la igualdad entre el hombre y la mujer, o qué tipo de igualdad perseguimos? Cuando pensamos en igualdad -palabra por demás taquillera-, quizá estemos partiendo de un problema mal planteado, de una perspectiva incompleta de la vida o de una visión parcial de la realidad, al no aceptar de entrada que, aun siendo iguales en dignidad y derechos, por cuestiones biológicas somos diferentes.

Tengo que confesar que, como mujer, hay algo que no me gusta de esta celebración por considerarla un tanto discriminatoria o, lo que es aún peor: autodiscriminatoria. Nunca he estado de acuerdo en hacer del sexo femenino un coto aparte, ni en que se nos perciba como una especie humana en desventaja, cual seres resentidos y un tanto acomplejados, que en actitud de competencia con el hombre tienen que gritar que valen mucho porque en el fondo no están seguros de su propio valor. Será que nunca he visto en "ser mujer" ninguna desventaja sino todo lo contrario; las desventajas o discriminaciones vienen dadas por situaciones de injusticia inadmisibles para cualquier persona, no por la especificación de su sexo. Para ser iguales hay que saberse iguales, y para exigir derechos hay que conocer también las diferencias y singularidades que determinan nuestro ser.

No me imagino a los hombres reuniéndose a celebrar en todo el mundo el "Día Internacional del Hombre", con el objeto de exigir sus derechos de igualdad. Menos aún los visualizo convocando foros de discusión para defender a las víctimas masculinas expuestas al chantaje sentimental, al acoso sexual, a la negación del débito conyugal, a la violencia intrafamiliar, al abandono, a la infidelidad, al maltrato o al atropello en sus derechos de paternidad. No dudo que en ocasiones sobrarían razones justificadas para hacerlo.

Llegará la igualdad el día en que las mujeres dejemos de celebrar este día -valga la redundancia- porque no sea necesario o, cuando menos, el día en que los hombres celebren también el suyo. ¡Basta de complejos de inferioridad que refuerzan el machismo, basta de autocompasión y victimismo que nos sitúan en el deplorable estado de eternas damnificadas, con lo que no estoy de acuerdo!

Sin pretender absolver de culpas a los hombres o, mejor dicho, a los cobardes que maltratan, golpean o abandonan a sus mujeres, la cultura del machismo se ve no pocas veces reforzada por estas actitudes: hombres que abusan de su fuerza porque las mujeres no han sabido descubrir ni manejar la suya, machos que faltan al respeto porque sus mujeres no se dan a respetar, niños que crecen emocionalmente deformados porque sus padres golpean y sus madres se dejan golpear, convirtiéndose esta situación en un círculo vicioso tendiente a repetir patrones de comportamiento de generación en generación.

La mujer posee elementos más sutiles que con frecuencia desconoce. Su debilidad es sólo en apariencia: cuenta con su gran capacidad de persuasión, con la fuerza poderosa del amor, con la intuición que perfecciona el racionamiento; su influencia es decisiva en la transmisión de actitudes y valores que configuran la cultura; su ejemplo y acción marcan el rumbo en la educación de los hombres y las mujeres no en forma exclusiva, pero sí y de muchas maneras prioritaria.

Al tener contacto más directo con la vida a través de su potencial maternidad, la mujer se guía por lo vital, su espacio connatural, aunque no exclusivo.

Esto no impide a la mujer realizarse en otros trabajos complementarios, en profesiones distintas a las de esposa y madre. Cada mujer, además de ser mujer, tiene su disposición individual -lo mismo que el hombre- para actividades diversas, sean artísticas, científicas o técnicas, no existiendo profesión alguna absolutamente exclusiva para alguno de los sexos.

* Artículo resumido. Se publica con permiso de la autora.

EL OBSERVADOR 193-16

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NO TENGAIS MIEDO

Práctica concreta

Javier Perezgrovas Roblesgil *

El objetivo de esta columna es motivar a una pequeña reflexión semanal sobre la aplicación de esta consigna cristiana: "No tengáis miedo", ante todos los momentos y circunstancias de nuestra vida: la familia, el trabajo, la sociedad y en todos los ambientes y ante todas las personas.

Hablemos de la práctica concreta ante responsabilidades cotidianas en donde tenemos que dar testimonio a través de la toma de decisiones cuyos resultados den confianza y, más aún, esperanza de que esta promesa de Jesús es segura y está avalada por la gracia y presencia de su Espíritu, el Espíritu Santo.

"No tengáis miedo" es lo que debemos transmitir a nuestros hijos, a nuestros compañeros de trabajo, proveedores, clientes y al ciudadano común para buscar y hacer de este México lo que Dios quiere de él, y contribuir a la globalización de manera que esta sea un camino de salvación y, ¿por qué no?, de santificación para la humanidad si se hace sobre las bases de la doctrina social cristiana.

Esta columna será compartida con aquéllos que quieren participar a los demás sus experiencias relacionadas con el tema.

* El autor es coordinador del Grupo Prolesa, y vive en Celaya, Gto.

EL OBSERVADOR 193-17

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OPINION

San José y el Año del Padre

Este año dedicado a Dios Padre es bueno recordar que, como hombre, Jesús también tuvo un padre.

Es poco lo que sabemos de san José, pero ese poco lo dibuja claramente. Nos habla de su fe, de su obediencia a la voluntad de Dios, de su delicadeza, de su responsabilidad, de su amor...

Este año buscamos acercarnos más al Padre.

Y para lograrlo nos ayuda en mucho un buen concepto de lo que es un padre, una imagen clara de un padre humano amoroso.

Y san José da a todos los padres un testimonio callado pero de frutos abundantes de lo que es ser padre.

EL OBSERVADOR 193-18

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ORIENTACION FAMILIAR

Dieciocho años

Yusi Cervantes

Nuestra hija, desde hace unos días, es mayor de edad.

Se dice rápido pero significa muchas cosas. Y, al mismo tiempo, no marca ningún cambio drástico en nuestra vida cotidiana. Nuestra hija es una niña cariñosa, una adolescente que sabe divertirse, una joven sensata, una mujer fuerte...

Yo diría que se ha ganado a pulso su independencia. En cada momento y en cada etapa de su vida ha sabido, en forma natural, cuándo tomar decisiones y cuándo pedir permiso, cuándo consultar y cuándo cumplir con ciertas formalidades.

Probablemente comenzamos a prepararnos para este momento en aquella ocasión en que, a los nueve meses de edad, me hizo saber, no me pregunten cómo, que no quería la blusa blanca que yo había escogido para ella, sino esa otra, con franjas de colores.

Siempre estuvo muy claro, y así nos lo dijo muy pronto, que ella es ella y que no es como nosotros. Tiene gustos propios, un carácter definido, una forma personal de ser.

Cuando nace un hijo los padres deben ser conscientes de que están dando la bienvenida a un ser humano con voz y voto, con derechos; a una persona a quien se debe un sagrado respeto. No podemos elegir su vida, tomar las decisiones por ellos. Educarlos, sí: es nuestra obligación. Pero permitiéndoles ser, en todo momento y precisamente, ellos mismos. Ésta fue una de las lecciones más importantes que nos dio nuestra hija.

Ahora tiene dieciocho años. Los vive con responsabilidad, con orgullo y con un brillo vital en los ojos. Y, como siempre ha hecho, asume la independencia que corresponde a este momento.

(La psicóloga Yusi Cervantes responderá las preguntas que se le envíen a la dirección de EL OBSERVADOR).

(A la muchacha embarazada que nos contó su caso:
Por favor, comunícate conmigo, tengo un mensaje para ti.)
YUSI CERVANTES.

EL OBSERVADOR 193-19

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Sólo para esposos y padres de familia

(con perdón de las esposas y madres de familia)

* San José somos todos, o deberíamos ser todos los padres de familia (los varones, por supuesto), porque, al igual que a él, Dios nos ha encomendado una familia sagrada.

* En primer lugar, porque Dios ha puesto bajo nuestro cuidado a una mujer, no solo para que veamos por ella sino, sobre todo, para que ella pueda ver por medio de nuestro amor y de nuestras delicadezas todo el amor y la ternura con que Dios la ama.

* En segundo lugar, porque Dios ha puesto bajo nuestra custodia a unos niños para que, con nuestro cariño paterno, tengan un punto de referencia, y que, cuando recen el Padrenuestro, la palabra "padre" les suene a "papá" y no a "padrastro".

Que san José, esposo de la Virgen María, nos enseñe y ayude a todos los esposos y padres cristianos a comprender y desempeñar nuestra misión.

(Obra Nacional de la Buena Prensa, A. C., Misal 1999, p. 82)

EL OBSERVADOR 193-20

(con perdón de las esposas y madres de familia)

* San José somos todos, o deberíamos ser todos los padres de familia (los varones, por supuesto), porque, al igual que a él, Dios nos ha encomendado una familia sagrada.

* En primer lugar, porque Dios ha puesto bajo nuestro cuidado a una mujer, no solo para que veamos por ella sino, sobre todo, para que ella pueda ver por medio de nuestro amor y de nuestras delicadezas todo el amor y la ternura con que Dios la ama.

* En segundo lugar, porque Dios ha puesto bajo nuestra custodia a unos niños para que, con nuestro cariño paterno, tengan un punto de referencia, y que, cuando recen el Padrenuestro, la palabra "padre" les suene a "papá" y no a "padrastro".

Que san José, esposo de la Virgen María, nos enseñe y ayude a todos los esposos y padres cristianos a comprender y desempeñar nuestra misión.

(Obra Nacional de la Buena Prensa, A. C., Misal 1999, p. 82)

EL OBSERVADOR 193-20

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VIDA CRISTIANA

Muchos creyeron... no todos

Isele

El de la resurrección de Lázaro es un pasaje del Evangelio lleno de riqueza. Podríamos detenernos en varias imágenes. Por ejemplo, en Jesús, hombre real, que ama a personas concretas: Marta, María, Lázaro... En cómo no acude donde su amigo enfermo sino hasta que éste ha muerto... En cómo al ver el llanto de María y de los judíos que la acompañaban se conmueve hasta lo más hondo y se pone a llorar, aun sabiendo que iba a resucitar a Lázaro... Y luego, claro, todo lo que implica resucitar a un muerto con cuatro días en el sepulcro.

Al ver estos prodigios, muchos de los judíos que estaban ahí creyeron en Él.

Muchos, dice el Evangelio, no todos. Y cabe preguntar: los que no creyeron, ¿por qué fue?

Es un misterio.

Pero dejemos a esos judíos allá y pensemos en nosotros. Nosotros creemos, claro. Pero si revisamos cuidadosamente nuestra vida, la veremos llena de prodigios, de dones de Dios hacia nosotros. Tal vez nada tan espectacular como la resurrección de un muerto -aunque, quién sabe, hay casos-. Pero sí milagros cotidianos, muestras de amor constantes.

Nuestra fe tendría que ser, en consecuencia, mucho más grande y más firme; nuestra esperanza debería brillar alto en el camino; nuestra caridad debería fructificar abundantemente.

¿Por qué no es así en todos los cristianos? Eso es algo que cada uno debe responder.

EL OBSERVADOR 193-21

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Vida: oportunidad

La vida es una oportunidad, aprovéchala.
La vida es belleza, admírala.
La vida es beatitud, saboréala.
La vida es sueño, hazlo realidad.
La vida es reto, afróntalo.
La vida es un deber, cúmplelo.
La vida es un juego, juégalo.
La vida es preciosa, cuídala.
La vida es riqueza, consérvala.
La vida es amor, gózala.
La vida es un misterio, devélalo.
La vida es promesa, cúmplela.
La vida es tristeza, supérala.
La vida es un himno, cántalo.
La vida es un combate, acéptalo.
La vida es una tragedia, domínala.
la vida es aventura, arrástrala.
la vida es felicidad, merécela.
La vida es la VIDA, defiéndela.

Madre Teresa de Calcuta.Madre Teresa de Calcuta.

EL OBSERVADOR 193-22

(FIN)

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