El Observador de la Actualidad

El Observador

Información con valor cristiano

25 de abril 1999 No. 198

SUMARIO

bullet Documento final de los obispos "México es un país fragmentado pero deseoso de unidad": CEM
bulletBello trato a México del Card. Law
bulletCUADERNO DE NOTAS: Orar por la paz
bulletSOBRE LA MARCHA
bullet¡SÍ SE PUEDE! Amigos de las vocaciones (Primera de dos partes)
bulletAportemos al bien común, si queremos alcanzar el beneficio de todos
bulletMÉXICO EN LA MIRA Chiapas es ahora un botín político
bulletDERECHOS HUMANOS Presunta justicia
bullet¿Por qué se opone Juan Pablo II a los ataques de la OTAN?
bulletPINCELADAS Colgado con el niño en la horca
bulletMEDIOS DE COMUNICACIÓN Adicciones electrónicas
bulletAÑO DEL PADRE CELESTIAL El Enviado del Padre nos libera
bulletDios construye contigo la historia de la salvación
bulletCOMENTARIO A FONDO ¿Villanueva o villa vieja?
bulletPICADURA LETRÍSTICA Inocencia, niñez, dichosos nombres...
bulletGRANDES FIRMAS Por amor
bulletA LAS PUERTAS DEL TEMPLO Cristo en la poesía católica
bulletORIENTACIÓN FAMILIAR: Frialdad sexual
bulletVIDA CRISTIANA ¿Qué tenemos qué hacer?
bulletOPINIÓN Gracias a Dios por los niños

Documento final de los obispos

México es un país fragmentado pero deseoso de unidad: CEM

* Llaman a evangelizar a la sociedad.
* Cerrar el paso a la cultura light.
* Necesario influir en los dirigentes.

"La cultura de lo ligero, de lo fácil, de lo inmediato, de la verdad relativa; un mundo globalizado en la economía, pero no en los valores; una pobreza creciente que marca y hace más profundas y dolorosas las divisiones", son algunos de los desafíos a los que se enfrenta la iglesia en México al finalizar el milenio; desafíos que, junto con la corrupción, la mentira, el abstencionismo, la apatía, el dinero fácil y el consumismo, presentan un horizonte donde solamente cabe la redención de un país a partir de Cristo vivo".

El pasado fin de semana concluyeron los trabajos de la LXVI Asamblea Plenaria de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), en la que los obispos, partiendo de las luces que brinda la exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in America, analizaron la realidad nacional y eclesial, así como los principales acentos en que se deberá insistir en la labor evangelizadora.

El documento final constata que México es un país fragmentado y deseoso de unidad. Por ello exhorta a todos los cristianos a decir un "no" rotundo a la indiferencia frente a la pobreza, a la corrupción, la mentira, el abstencionismo, la apatía, la obtención del dinero fácil y el consumismo. Asimismo, advierte sobre las peligrosas consecuencias de la expansión de una cultura de lo ligero, de lo fácil, de lo inmediato, de la verdad relativa, y de un mundo globalizado en la economía.

Falta de firmeza y evangelización

En cuanto a los desafíos que plantea la situación actual, los obispos mexicanos afirman que sus "preocupaciones se acrecientan al constatar las situaciones dramáticas que contradicen nuestra identidad cristiana: una evangelización superficial, que se queda en las formas, que llega a las ideas pero no a la vida; un catolicismo por tradición, que no se nutre de nuevas experiencias de fe; la falta de firmeza en el testimonio de algunos de quienes se esperaría, por vocación, una respuesta más decidida de su comportamiento cristiano".

Reflexionando más adelante sobre la figura del obispo como pastor y el papel que juega en la nueva evangelización, el documento afirma: "Nos sentimos llamados a una conversión pastoral que pide revisar nuestros métodos y actitudes. Exige de nosotros, pastores, identificarnos con el estilo personal de Jesucristo". Finalmente, la CEM renueva su compromiso evangelizador con la esperanza de responder vitalmente desde la unidad y conversión a los retos actuales y "evangelizar las fuerzas vigentes de la sociedad".

Construir entre todos la solidaridad

En voz del presidente de la CEM, arzobispo de San Luis Potosí, Luis Morales Reyes, los obispos mexicanos reconocieron que su trabajo evangelizador aún no toca fondo: "Quizá hemos sido insuficientes en nuestra penetración entre los cuadros dirigentes", dijo Morales Reyes, quien agregó que la Iglesia siempre siente esta insuficiencia como un reto y un estímulo al trabajo pastoral.

Al final del mensaje los obispos mexicanos expresaron: "Una sociedad solidaria sólo puede construirse en la promoción y defensa de los derechos, sin olvidar que todo derecho lleva una obligación correlativa. Anhelamos una sociedad en la que ninguna institución u organismo atente contra la vida ni contra el derecho de todos los hombres y las mujeres para buscar a Dios, según el dictamen de su propia conciencia".

Durante la inauguración de la asamblea, el 12 del actual, monseñor Morales Reyes explicó que para la Iglesia católica el amor preferencial por los pobres "no es un oportunismo demagógico, sino fidelidad al Evangelio". Y advirtió que la Iglesia no puede quedarse solamente en la promoción económica, social o política, y recordando palabras del cardenal Joseph Ratzinger, aseguró que cuando las sociedades "tienen como único vaor el pan, acaban por ser sociedades vacías, y en ese vacío espiritual no se encuentra ni siquiera el pan".

En la misma sesión inaugural, el arzobispo potosino recordó también que en México, como en el resto del continente, no podrá haber una democracia verdadera y estable sin justicia social. "Para esto es necesario que la Iglesia preste mayor atención a la formación de la conciencia, prepare dirigentes sociales para la vida pública en todos los niveles, promueva la educación ética, la observancia de la ley y de los derechos humanos y emplee un mayor esfuerzo en la formación ética de la clase política".

EL OBSERVADOR 198-1

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Bello trato a México del Card. Law

"México siempre fiel", proclamaban las pancartas y los fieles la pasada visita del Santo Padre. ¡Qué verdad más grande! A pesar de los persecuciones y martirios, la iglesia de México se prepara para entrar en el nuevo milenio encontrándose más fuerte que cuando entró en el siglo presente. Entre todas las naciones del mundo, México es portadora de una responsabilidad especial de liderazgo en la Iglesia. Ciertamente, aquí, en América, el liderazgo de la Iglesia mexicana es muy importante. Nosotros miramos el futuro con confianza inamovible porque, como la exhortación apostólica Eclessia in America afirma: "Esta presencia misteriosa de Cristo en su Iglesia es la garantía de su éxito en la realización de la misión que le ha sido confiada".

S.E. BERNARD LAW, cardenal arzobispo de Boston (en su documento del 13 de abril de 1999, presentación a la Conferencia del Episcopado Mexicano).

(En su próximo número, EL OBSERVADOR publicará un extracto de esta conferencia, en exclusiva para sus lectores)

EL OBSERVADOR 198-2

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CUADERNO DE NOTAS

Orar por la paz

"Si aman a los que aman, ¿qué mérito tendrán?", nos dice, en Lucas, nuestro Señor Jesucristo. En efecto, ¿qué diferencia tendríamos con los que no hacen el bien, o no quieren hacerlo? Lo mismo debemos pensar de la oración: si tan sólo pedimos por nosotros, ¿qué fuerza tendrán ante el Padre nuestras palabras? El escritor inglés Chesterton -a quien siempre recurro- decía que la mayor parte de nosotros no oramos: mendigamos. Pedimos, exigimos para nosotros, en función de los nuestros, a beneficio de inventario de lo que nos es propio. ¿Cuál puede ser nuestro mérito?

La oración tiene que fundarse en una experiencia compartida, común, solidaria. Permanecer orando por nuestra circunstancia personal es como aferrarse a un ladrillo y asegurar que ésa es una casa. La casa es común, es de todos: las intenciones de la oración tienen que involucrar al otro. Por esa razón Cristo nos enseñó a decir: "Padre nuestro" y no Padre de Juan o de María. La paternidad de Dios es para todos, no puede derramarse, sin demerecer, en unos cuantos "privilegiados". El que reza ama, y al amar encuentra que el otro es hermano. "Venga a nosotros tu Reino" es invocar, para el hombre universal, el Reino del perdón, de la reconciliación, de la paz.

Esta semana se celebra en México la primera jornada de oración por la seguridad que yo recuerde. Nunca antes una agrupación como México Unido contra la Delincuencia había reparado en el poder solidario de la oración: nunca se había querido confiar (en público) la paz de nuestro país al Padre Celestial. A los criminales hay que aplicarles todo el peso de la ley, decíamos. Bien podemos ahora (y a partir de ahora) dejar de mendigar (¿de importunar?) al Padre por migajas y enfocar la conversación con Dios desde un punto de vista lejano a mi corazón y cercano al corazón del hombre. Como diría el personaje de Víctor Hugo (en Los Miserables): "De la unión de todas las desolaciones nace la fe".

Por último, quisiera agregar una oración que tiene Rogelio Hernández en la oficina contigua a la mía de EL OBSERVADOR; una oración que me parece luminosamente de sentido común, el sentido que debemos imprimir cuando rezamos (y que a Dios debe agradecer sobremanera): "Señor, te pido que hagas a los malos buenos, y a los buenos más simpáticos". (J. S. C.)

EL OBSERVADOR 198-3

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SOBRE LA MARCHA

Empresario es aquel que, en lugar de dedicarse a hacer "un capitalito" (cueste lo que cueste, caiga quien caiga), se dedica en cuerpo y alma a hacer que la persona del trabajador florezca, se desarrolle, alcance el grado de libertad que requiere para cumplir su vocación en el mundo. Los demás, muchos de los que conocemos, son simples títeres, manejados por el titiritero "don dinero".

Santiago Norte.

EL OBSERVADOR 198-4

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¡SÍ SE PUEDE!

Amigos de las vocaciones
(Primera de dos partes)


Eduardo Monterrubio Santa María

Recientemente cambié de domicilio y llegué a Querétaro. Ya tenía amigos aquí, pero ahora he experimentado más de cerca el pulso de la sociedad queretana.

Como tantos otros católicos, yo también estoy interesado por el aumento de las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa. Cuando vivía en Monterrey conocí a un grupo de laicos que se autodenominaban "Amigos de las Vocaciones". Participé durante un tiempo en sus actividades: no sólo rezaban por las vocaciones, lo que es esencial, sino que también buscaban promoverlas por diversos medios. Incluso tenían como reto el encontrar "cada uno, cada año, una vocación".

Claro que las vocaciones son un don de Dios. Naturalmente que lo primero es "pedir al Dueño de la mies que envíe operarios a su mies", pero esto no quita que usemos la inteligencia y todos los medios que tengamos a nuestra disposición para fomentar las vocaciones entre los jóvenes. Todos tenemos contacto con algunos niños o jóvenes: hijos de parientes, vecinos o amigos. No hace falta que el adolescente o el joven ya tenga una vida religiosa extraordinaria -por ejemplo, que vaya a Misa todos los días-; esos jóvenes se acercarán al párroco si sienten la vocación sacerdotal. Se trata de pensar que todo joven "bueno", aunque sea "normal" y algo "tremendo", puede tener vocación.

Entre otras cosas, tú ciertamente puedes hacer dos: 1) Estar atento, y al encontrar un chico bueno preguntarle si no ha pensado en la posibilidad de ser sacerdote. Tal vez nunca se le ha ocurrido, y si tú le preguntas si le gustaría ser sacerdote o conocer más, esa pregunta puede ser la chispa que Dios quiere para que encienda la duda sobre su vocación. Dios se sirve a veces de una "pregunta inocente" para que surja la curiosidad y después el deseo de seguir a Cristo como sacerdote o religiosa. También puede ser que conozcas a niños o jóvenes que sienten la curiosidad por la vocación sacerdotal pero que tienen un gran obstáculo psicológico: les llama la atención pero en el fondo piensan que debe ser "aburrido". Un adolescente y un joven "normal" no hay cosa que deteste más que algo "aburrido".

Aquí tenemos otra cosa que tú puedes hacer fácilmente: 2) Sé astuto y despierta en el niño o en el joven el deseo de conocer más.Tal vez si le preguntas directamente te dirá que no quiere se sacerdote o religiosa; es normal que le dé miedo o que tenga el prejuicio de que es "aburrido". Tú puedes, según el caso, hablar primero de algún seminarista que conoces, lo que hace y por qué se decidió a ser sacerdote. Esto pica la curiosidad del niño y, si ésta es grande, puede ser que de ahí le venga la inquietud vocacional. Al contarle sobre lo que hace un seminarista recuerda que hay que quitar los obstáculos que todos podemos tener: haz ver que no es aburrido. No se trata de que tú les cuentes que el sacerdote se la pasa en aventuras por el Amazonas, pero sí que les expliques que los seminaristas también juegan futbol todos los días y que no están todo el día rezando y estudiando. Tal vez lo mejor que puedes hacer es, una vez que se ha interesado, sugerirle que vaya a conocer el seminario diocesano o de alguna congregación religiosa "sin compromiso" de quedarse. No todos los que van a conocer querrán quedarse, eso depende de Dios, de que les hable al corazón. Pero de nosotros sí depende muchas veces el que invitemos a los niños a conocer. Invita no sólo a los tranquilos y calladitos. También los traviesos y deportistas, siempre que sus travesuras sean sanas, pueden tener vocación. Dios necesita también jóvenes con una buena base de cualidades humanas y de energía. Ahora alguno puede parecer un adolescente insoportable, pero toda esa energía, con la ayuda de los buenos formadores y la generosidad de los interesados, puede encauzarse para llevarlos a ser estupendos sacerdotes.

Cada uno, cada año, una vocación. Recemos y sepamos animar a los jóvenes. Dios quiere que también nosotros seamos sus instrumentos.

EL OBSERVADOR 198-5

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Hablando de desarrollo social

Aportemos al bien común, si queremos alcanzar el beneficio de todos *

(Primera de dos partes)


Lorenzo Servitje

Desarrollo económico es el paso de un determinado nivel de vida a otro más alto, en el menor tiempo y al menor costo posibles, fundamentalmente orientado a un mayor bienestar material.

Al derrumbe del comunismo y al repliegue de los socialismos a fines de la década pasada llegó a muchos países -y al nuestro durante el gobierno de Carlos Salinas de Gortari- una versión de economía de mercado que se ha denominado, muchas veces peyorativamente, "neoliberalismo", y que se caracteriza por la reducción del papel del Estado en la economía, la apertura comercial, la desregulación administrativa, la privatización de las empresas públicas, la disciplina fiscal y el debilitamiento del sindicalismo.

En muchos países de nuestra región, con dolorosos altibajos, la nueva política económica, llamada "cambio estructural", logró reducciones en la inflación, mayores tasas de crecimiento y una razonable estabilidad económica, pero tuvo que soportar el pesado lastre de una deuda externa muy alta. Hay, evidentemente, un aumento en el ingreso per capita de la población, pero los promedios ocultan dolorosos extremos de desigualdad. Es lo que llamamos "dualismo social". Al lado de una minoría con todos los recursos y comodidades del mundo moderno vive una mayoría, mucha de ella en la más dolorosa indigencia, con desnutrición, ignorancia, salud precaria, desempleo y un futuro sin esperanza. Se impone la pregunta de por qué ha sucedido esto y qué debería hacerse para remediarlo.

Este mejoramiento de nivel de vida al que todos aspiran no hay duda que podría alcanzarse con una mayor equidad en la distribución del ingreso. Y aquí hay que afirmar que son totalmente erróneas las teorías convencionales que sostienen que la eficiencia económica tiene por fuerza un costo social y que una alta inequidad es necesaria para alcanzar la acumulación de capital e impulsar el crecimiento.

Bernardo Kilsberg, coordinador del Instituto Interamericano para el Desarrollo Social, afirma que hay países que practican políticas sistemáticas de mejoramiento de la equidad que logran resultados efectivos y que ello no bloquea su crecimiento económico sino que, por lo contrario, lo ha favorecido de modo muy relevante, generando círculos virtuosos de crecimiento. La experiencia de países como Suecia, DInamarca, Noruega, Finlandia, Holanda y Bélgica, así como Japón, Corea, Israel y Canadá lo demuestra.

Amartya Sen en 1992 se refirió en sus investigaciones sobre Costa Rica y el estado de Kerala en la India que ambos, con recursos económicos de partida muy limitados, lograron dar a sus poblaciones altos estándares de esperanza de vida, de educación, salud y desarrollo humano en general, con políticas que favorecieron activamente la equidad.

Joseph Stiglitz, del Banco Mundial, ha afirmado que "hay relaciones positivas entre crecimiento e igualdad. Altas tasas de crecimiento proveen recursos que pueden ser usados para promover la igualdad. Y, asimismo, un alto grado de igualdad ayuda a sostener altas tasas de crecimiento".

Sin embargo, si bien el crecimiento económico y el reparto de sus frutos se hace con equidad, esto es un requisito necesario pero no suficiente para el pleno desarrollo de los seres humanos. El bienestar material, aunque es de gran importancia, no es a lo único que aspiran.

Una definición de desarrollo general, parafraseando a Teilhard, que no a Echeverría, puede decirse que es el tránsito de una sociedad "arriba y adelante". Hacia adelante: avance y progreso para alcanzar su bienestar que es casa, vestido, sustento, salud, diversión... Y hacia arriba: superación y ascenso para alcanzar su bienser. Un verdadero desarrollo implica que el desarrollo económico debe estar acompañado del social, entendiendo este último no sólo como una mejor distribución del ingreso, sino el que pone el énfasis en ese bienser del hombre, que le facilita la convivencia con sus semejantes, que le impulsa a la participación y a la ayuda mutua, que insiste en la vigencia de la ley y la vida democrática, que le abre los horizontes de la educación y la cultura, que favorece su acceso al tener, al saber y al poder, para ser más...

Al esfuerzo para lograr esta conjunción de desarrollo económico y desarrollo social podría llamársele desarrollo humano. Precisamente en el Informe de 1998 sobre desarrollo humano de las Naciones Unidas se le llama desarrollo humano no sólo al simple aumento de bienestar sino al proceso de ampliación de las opciones humanas que permiten a la gente vivir una vida larga, sana y creativa.

Permítaseme hacer un ejercicio singular y es el de comparar varios índices de desarrollo de México y Sri Lanka, la antigua Ceilán. En el informe antes citado, México ocupa el lugar 49 y Sri Lanka el 90. Sri Lanza está debajo de México en el ingreso per capita y en el consumo de calorías; pero está prácticamente igual en esperanza de vida al nacer, en alfabetización de adultos, en matriculación escolar, en población con servicios de salud, pero está mejor en número de niños que llegan a quinto año de primaria, en participación en elecciones y en población arriba de un dólar diario de ingreso. Vale la pena investigar a qué se debe esto, pero lo que parece es que no todo se debe al progreso económico, que se mide por el ingreso per capita y el consumo de calorías.

* Colaboración resumida.

EL OBSERVADOR 198-6

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MÉXICO EN LA MIRA

Chiapas es ahora un botín político

Durante la 66 Asamblea del Episcopado Mexicano, los obispos expresaron su preocupación por el conflicto en Chiapas y denunciaron que el tema indígena y la situación de violencia en esta zona se ha convertido en un verdadero "botín político".

Durante una exposición de evaluación del conflicto en Chiapas, monseñor Felipe Aguirre Franco, obispo de Tuxtla Gutiérrez, denunció la actitud de algunos partidos políticos que, ante las próximas elecciones presidenciales, están recurriendo al tema de Chiapas para ganar electores, y pidió a los candidatos "no politizar aún más" el problema chiapaneco.

"Chiapas ha sido rehén de estos grupos. Por eso se están buscando unas leyes de desarme. Un pueblo no puede vivir en paz cuando tiene las armas en las manos. De ahí la urgencia de desarmar a todos, sin excepción alguna", señaló.

Monseñor Aguirre Franco, cuya diócesis que se encuentra en la zona de conflicto, explicó que, respecto a la necesidad del desarme en la región, tiene que incluir a todos los grupos: "No nada más algunos; tienen que ser todos, para evitar que se creen ghettos de poder y de impunidad;mientras tanto, los chiapanecos seguimos como rehenes de los grupos armados".

Finalmente, el Obispo expresó su preocupación porque "hay quienes están torpedeando la solución del conflicto dentro y fuera de Chiapas impidiendo el diálogo y alentando la división de las comunidades indígenas al propiciar el establecimiento de municipios dobles".

EL OBSERVADOR 198-7

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DERECHOS HUMANOS

Presunta justicia *

Miguel Concha **

El Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas ha presentado un nuevo informe. Su título es elocuente: Presunta justicia. Recorre el amplio catálogo de violaciones a los derechos humanos que cotidianamente se producen en el estado de Chiapas, y documenta el cinismo con que las autoridades de la entidad y las federales incumplen sus obligaciones en la materia.

Hace unos cuantos días un representante de la Secretaría de Relaciones Exteriores declaró en Ginebra, Suiza, que el gobierno de México desaprueba la "parcialidad" de los mecanismos de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Y hemos escuchado ese argumento, con relación a los organismos nacionales e internacionales no gubernamentales de derechos humanos, e incluso los intergubernamentales de derechos humanos. El informe Presunta justicia revela una parcialidad muy distinta: aquella proveniente de las instancias de procuración e impartición de justicia en el estado de Chiapas, donde la selectividad y a discrecionalidad en la aplicación de la ley se han convertido en características de su actuar.

El llamado estado de derecho en Chiapas continúa sosteniéndose gracias a la admisión de evidencias obtenidas bajo tortura, a que numerosas personas privadas de su libertad han sido detenidas arbitrariamente y han sufrido irregularidades graves en los procesos penales que se les siguen, a que se permite dolosamente la existencia de grupos paramilitares y, para colmo, se pretende garantizar la impunidad mediante una inoportuna e imprecisa ley de amnistía que, en caso de aprobarse, no hará otra cosa que exacerbar el dolor de víctimas tan atroces como el de Acteal. Como acertadamente señala Presunta justicia, la aprobación de la Ley de Amnistía podría provocar un mal mayor, puesto que no contempla un verdadero acercamiento entre los diversos actores del conflicto, que genere un auténtico proceso de reconciliación y recomponga el desgarrado tejido social.

A un año de las detenciones de Taniperla, y cuando varios de los entonces inculpados de delitos -que se desvanecieron hace tiempo- continúan presos, en virtud de las argucias del gobierno chiapaneco, la situación de Chiapas sigue deteriorándose. El ejército sigue usurpando funciones y se hace cargo de "labores sociales" que intimidan y limitan la vida cotidiana de las comunidades, de los observadores internacionales de derechos humanos y de los desplazados por la extrema violencia a que se ha llegado en algunas regiones del estado. Varios templos permanecen cerrados y continúan las agresiones contra agentes de pastoral, ante la impávida actitud de las autoridades, y el número de personas que han tenido que abandonar sus hogares y sus parcelas sigue aumentando, mientras se agravan las condiciones de miseria e indefensión de quienes se ven obligados a huír. El informe presenta elementos que permiten comprobar la delicada situación que prevalece en Chiapas, y la nula voluntad gubernamental para resolver pacíficamente el conflicto, así como para proteger a la población civil. Basados aparentemente en la consigna de que todo indígena, todo extranjero y todo defensor de derechos humanos es potencialmente peligroso, los cuerpo de seguridad actúan arbitraria e impunemente, a pesar de las frecuentes declaraciones en contrario de los gobiernos estatal y federal.

* Artículo resumido.
** El autor es Provincial de los Dominicos y presidente vitalicio del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria.

EL OBSERVADOR 198-8

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Las condiciones de la "guerra justa" plantean dramáticos interrogantes

¿Por qué se opone Juan Pablo II a los ataques de la OTAN?

Jesús Colina / para EL OBSERVADOR

ROMA.- Nada se pierde con la paz. Todos se puede perder con la guerra". Estas fueron las primeras palabras que salieron de la Santa Sede el 24 de marzo cuando, desde la base aérea de Aviano, salieron los primeros cazas aliados para bombardear objetivos de la República Federal Yugoslava. Juan Pablo II ha sido sin duda el líder mundial que más duros pronunciamientos ha lanzado contra la intervención armada de la OTAN.

Línea inalterable de la Santa Sede

Y, sin embargo, ya en 1991 el Papa había lanzado con fuerza una voz para exigir una injerencia humanitaria que acabara con la represión y la limpieza étnica que comenzó en Croacia pero que encontró su auténtica expresión en Bosnia-Herzegovina. ¿Que es lo que ha pasado? ¿Ha cambiado al opinión del Papa? Según declaró el días pasados al diario Avvenire el nuncio apostólico en Belgrado, monseñor Santos Abril, la línea de la Santa Sede ha sido siempre la misma en este conflicto: "El Santo Padre siempre ha insistido en la necesidad de garantizar los derechos de todos los pueblos de la ex Yugoslavia y hoy lo repite refiriéndose a todas las poblaciones que forman parte de la actual Federación yugoslava. No ha cambiado la actitud del Papa, han cambiado las situaciones. Basta recordar la coherencia de las intervenciones de la Santa Sede contra las sanciones internacionales impuestas a Yugoslavia, tal y como ha hecho en el caso de Iraq, Cuba o Libia. La preocupación humanitaria es una constante en la diplomacia vaticana".

Y, ¿entonces?, ¿por qué pidió el Papa una injerencia humanitaria y ahora critica los ataques de la OTAN? "La injerencia no significa intervención armada", responde monseñor Santos Abril. Su respuesta plantea todos los interrogantes morales que se esconden detrás de una guerra.

Toda guerra es mala

La enseñanza de la Iglesia católica sobre la guerra ha quedado sintetizada en la última edición del Catecismo. El número 2308 explica que toda guerra, de por sí, es mala. Ahora bien, ante la agresión, los gobiernos tienen derecho a la legítima defensa. En el número siguiente, recoge con detalles las condiciones que se requieren para que se pueda hablar de "guerra justa" término con el que los moralistas se refieren precisamente a la legítima defensa. Ante todo, el Catecismo exige que "el daño causado por el agresor a la nación o a la comunidad de las naciones sea duradero, grave y cierto". Este requisito ha sido ampliamente cumplido por la salvaje política de Slobodan Milosevic.

En segundo lugar, pide que "todos los demás medios para poner fin a la agresión hayan resultado impracticables o ineficaces". En este sentido, monseñor Abril, si bien reconoce que con Milosevic se hicieron muchos intentos de negociación, considera que "todavía existían márgenes de intervención política antes de llegar a los bombardeos". La tercera condición pide que "se reúnan las condiciones serias de éxito". Este requisito parecía garantizado por la imponente fuerza militar de la OTAN, pero los hechos demuestran por ahora que los ataques han servido para garantizar los intereses de Milosevic: la oposición interna se ha desmoronado ante los ataques que han afectado a civiles y a las infraestructuras de la nación y, lo peor de todo, el Kosovo ha sido brutalmente vaciado como querían las autoridades serbias.

El poderío destructivo

Por último, la moral católica exige "que el empleo de las armas no entrañe males y desórdenes más graves que el mal que se pretende eliminar". Y con ello advierte: "el poder de los medios modernos de destrucción obliga a una prudencia extrema en la apreciación de esta condición". Aquí está justamente el gran interrogante que echa por tierra las justificaciones de esta guerra. ¿Cómo es posible lanzar una acción de defensa de los refugiados kosovares si las armas que debían defenderles acaban dejando sus cadáveres en una cuneta? ¿Cómo es posible justificar una acción humanitaria que no duda en calificar las masacres de civiles serbios como de simple error de guerra?


Algunas opiniones católicas sobre Kosovo

En esta hora oscura es urgente una sacudida de humanidad en las conciencias de todos para que se haga callar la alocada voz del odio.
L'Osservatore Romano.

La solución debería pasar por la iniciativa del secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, y el plan de paz de la presidencia alemana de la Unión Europea. Las dos iniciativas testimonian la voluntad de hacer callar las armas y de luchar por una solución política.
Mons. Josef Homeyer, presidente de la Comisión
de los Episcopados de la Comunidad Europea.

Los bombardeos han sido prácticamente inútiles. La guerra sólo ha obtenido la eventual constitución de un protectorado OTAN en el Kosovo meridional para presidir la zona.
Civiltà Cattolica.

Un problema que esta guerra deja abierto es la debilidad estructural de la Unión Europea en política exterior y de defensa; y otro es la motivación de la intervención armada que no se limita a la injerencia humanitaria sino que está provocando una desestabilización del área.
Pbro. Michele Simone.

EL OBSERVADOR 198-9

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PINCELADAS

Colgado con el niño en la horca

Justo López Melús *

El dolor es ambivalente. Si se rechaza, hace daño. Si se acepta, en unión con Jesucristo, Varón de Dolores, santifica. Sólo se redime lo que se asume. En Viena hay un cuadro de Brughel el Viejo, Jesús en la cruz. Título extraño, pues es un ramillete de hojas. Cada hoja representa un dolor humano. Y entre las hojas, como una más, pero dando valor a todas, está Jesús en la cruz.

Ya no hay dolor solitario. Cristo crucificado da sentido a nuestra cruz. Jesucristo no ha venido a suprimir el sufrimiento. Tampoco ha venido a explicarlo. Ha venido a acompañarlo con su presencia... En un campo nazi de concentración estaban ahorcando a un matrimonio judío con su niño, a la vista de todos. El niño no acababa de morir, y alguien, horrorizado, gritó: "¿Dónde está Dios?". Y otro de la multitud respondió: "Está ahí, colgado con el niño en la horca".

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 198-10

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MEDIOS DE COMUNICACION

Adicciones electrónicas

Santiago Norte

Se ha proclamado el imperio del tabaco y el alcohol a través de los medios electrónicos. Más de dos tercios de las películas producidas para niños en los últimos 60 años en Estados Unidos muestran a un personaje (como mínimo; en ocasiones son muchos personajes) fumando o bebiendo alcohol como si fuera la cosa muy normal, es decir, como si fumar o beber no representara ningún tipo de conducta anómala, por atentar contra el equilibrio corporal, contra la salud misma de quien ingiere bebidas embriagantes o aspira humo de tabaco. Esto se desprende de una investigación realizada en la Universidad de Carolina del Norte, en Estados Unidos. Un porcentaje parecido (cerca de 68 de cada 100 programas para niños) se lleva a cabo en la televisión. Sobresalen los puros y las champañas, es decir, el status de quien fuma o bebe tiende a la sofisticación...

Con respecto a la salud, esto tiene una muy importante consecuencia, pues, como acaba de mostrarse -a partir de un estudio de las universidades de Harvard y California-, el adquirir la adicción de fumar durante la adolescencia produce (ojo: no dice "puede producir") mutaciones genéticas en el ADN y con ello elevar casi en términos exponenciales los riesgos de adquirir a edad más bien temprana cáncer en el pulmón. Y hay que tener presente que ello nada tiene que ver con el continuar con el hábito de fumar en etapas posteriores a la adolescencia: la mutación es, como si dijéramos, para siempre. Con este estudio se demuestra por vez primera en la historia que sí existe relación entre la edad y el riesgo canceroso por el tabaco.

Claro que este estudio y la anterior constatación del número de veces que aparece gente fumando en películas y programas para niños no le va a caer muy bien a la industria del cine y la TV. Uno de sus principales sostenes es el cigarro, es decir, de sus sostenes publicitarios. También el alcohol, aunque todavía no tenemos a la mano un estudio correspondiente (casi no sería necesario: las consecuencias de la alcoholemia en México son innegables).

Hay que parar esto. Habrá quien diga que se trata de una opción de libertad. Pero, me pregunto: ¿qué alternativa actitudinal, de adquisición de hábitos, puede tener un niño que ve 100 películas y de ellas 70 contienen personajes que fuman o beben como parte de un "estilo" de vida? La opción será la que se perfila como contundente en la adolescencia urbana del país: empezar a fumar a partir de los diez, once o doce años. La "salida" será (en un contexto de familias disfuncionales) imitar al héroe bebiendo alcohol como él lo más pronto posible. La imitación surge siempre como camino de afirmación cuando el sí mismo se encuentra dividido. Por un lado, el contexto familiar, y, por otro, la enseñanza de actitudes en medios de comunicación privilegiados por la percepción social, hacen que la mesa de las adicciones (y de las ganancias) esté puesta.

¿Y dónde andan los que deberían suspender esta influencia perniciosa?

EL OBSERVADOR 198-11

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AÑO DEL PADRE CELESTIAL

El Enviado del Padre nos libera

José Luis Meza *

La historia de las conquistas nos demuestra que los conquistadores invaden territorios para dominar a los conquistados, pero casi nunca para liberarlos y ayudarles a ser ellos mismos agentes de su destino. Ejemplo de ello es el caso de Cristóbal Colón, los exiliados de Inglaterra en EUA, Magallanes por el continente del sur, etc. Esos aventureros fueron descubridores y conquistadores, pero no mucho liberadores de los pueblos indígenas. Fue necesario que después aparecieran otros héroes que se propusieron defender a sus hermanos oprimidos. Conocemos las hazañas de George Washington, Miguel Hidalgo, Simón Bolívar, Bartolomé de las Casas, etc., para nombrar algunos. Estos pueblos, a su manera y desde la circunstancia que vivieron, se consideran padres de un pueblo donde la libertad cobró especial relevancia. Desde la aventura de Moisés -quien liberó a los hebreos de la esclavitud egipcia- hasta nuestros días, el asunto de la liberación no ha concluido. La historia humana lo testifica y la historia de la salvación lo confirma con especial carga de heroísmo. Jesús, el Enviado del Padre, se echó a cuestas liberar a todos los hombres en forma completa y definitiva, incluso de la muerte. Por eso su acción, además de conquistadora, fue primordialmente liberadora y salvadora. Les guste o no les agrade a los padres de la patria al derredor del mundo habitado por hombres.

La hazaña de Moisés (de Egipto a la tierra prometida) fue solamente un atisbo, un ensayo y borrador de lo que Jesucristo vendría a realizar en la tierra por encomienda expresa del Padre Celestial. El sentir liberador de Yahveh se manifiesta en las palabras del Éxodo: "He visto la humillación de mi pueblo en Egipto, y he escuchado sus gritos cuando lo maltratan sus mayordomos. He bajado para liberarlo del poder de los egipcios y para hacerlo subir de aquí a un país grande y fértil, a una tierra que mana leche y miel" (Ex 3, 7-8). Ese grito de independencia y libertad tuvo su total cumplimiento con la llegada del Redentor. Él mismo lo confirmó al declarar: Vine a despedir libres a los oprimidos y a sacar de las cárceles a los presos (cfr. Lc 4, 18). El enfoque social que hasta entonces se le dio al concepto de liberación, posteriormente se comprendió que abarcaba también la esclavitud del pecado, las situaciones de marginación y racismo y, especialmente, el rescate de la muerte. Por estas razones muy pronto pasó de moda la así llamada "Teología de la Liberación" para darle paso al Evangelio de la liberación y salvación. Este Evangelio comienza liberando los aspectos alienantes de las sociedades opresoras, hasta concluir con los aspectos psicológicos, morales y religiosos. Aunque uno no lo crea. también existen creencias religiosas opresoras. Ofrecen la eternidad feliz, pero sus promesas no tienen base revelada por el mismo Espíritu Santo. Esas promesas son boletos falsos y otros falsificados porque, teniendo el sello bautismal, mutilan la libertad evangélica. El Maestro y líder de la libertad nos ha enseñado claramente el sendero: "Si guardan siempre mi Palabra, entonces conocerán la verdad y la verdad los hará libres" (Jn 8, 32). La altura de esta bandera (libertad) está siempre afianzada al poste (asta) divino que es el mismo Jesucristo. De no ser así, nuestra libertad queda del tamaño de nuestras miopes opciones. Dejémonos conducir por nuestro Libertador.

* El autor es presbítero, director de Comunicación de la Diócesis de León.

EL OBSERVADOR 198-12

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Dios construye contigo la historia de la salvaciónDios construye contigo la historia de la salvación

Jesús Rocha Rocha *

El tiempo pascual es el tiempo en que Cristo resucitado vuelve a encontrarse con sus discípulos, con su comunidad. La revive, la llena de alegría y de esperanza, pero también le encomienda la misión de anunciarlo. Cada día que pasa es una oportunidad para cambiar el rumbo de la historia. La historia personal, familiar, social. Y tú eres el protagonista de esta historia que debe ser orientada al Padre: cada gesto, palabra, actitud, actividad que realices es importante, y ahí debes tomar conciencia de estar construyendo historia de salvación con el Resucitado. Pero, ¿qué quiere decir historia de la salvación? No hay muchas historias, una sagrada y otra profana. Es una historia que tiene de todo, y en esa historia donde hay pecado se metió Jesús para redimir, para hacerla historia de la salvación. En el Antiguo Testamento, Dios salva a su pueblo por razón de la sangre del cordero pascual empleado como signo de protección (cfr. Ex 12, 13-27), lo libra de la servidumbre de Egipto (cfr. Ex 12, 42; 13, 8) y lo pasa a través del Mar Rojo como nueva salvación de la muerte.

En el Nuevo Testamento, Cristo, el Hijo amado del Padre, el único liberador de todo lo que aqueja al hombre y lo oprime, es enviado para ofrecer en el Calvario su cuerpo y su sangre, sangre de la nueva alianza como una realidad constructora de nueva vida, de perdón y de paz. La historia de salvación es don y tarea. Es Dios que actúa a través de mediaciones humanas en cada hombre que es liberado de la injusticia, la mentira, el odio... en cada mujer que es liberada del trato cosificador en los medios de comunicación social. La historia de la salvación es tarea cuando en cada momento personal, familiar y comunitario luchamos por salir de todo lo que nos oprime. Se requiere que en cada momento de la vida también nos sintamos necesitados de la gracia de Dios para pedírsela y así luchar contra todo lo que no es del Reino de Dios. Aceptar construir la historia de la salvación es aceptar construir con Cristo un mundo de verdad, de justicia, de fraternidad y de paz.

Querido feligrés de nuestra diócesis: te invito a celebrar la Pascua de Cristo cada domingo, en la celebración de la Palabra que se haga en tu comunidad. Juntamente con el pan y con el vino lleva ante el Señor tus alegrías, tus inquietudes, dudas y esperanzas, para que cada día vayas construyendo la historia de la salvación con el Resucitado.

* El autor es presbítero de la diócesis de Matehuala.

EL OBSERVADOR 198-13

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COMENTARIO A FONDO

¿Villanueva o villa vieja?

Darío Pedroza Jr. *

¿Qué tal de operativo de búsqueda del ex gobernador de Quintana Roo, Mario Villanueva Madrid?

¿Por qué hasta ahora y no asegurarlo cuando estaba en ejercicio de la gubernatura en el estado? ¿Por qué, si desde tiempos viejos se sabía de sus andanzas no tan ortodoxas, se le deja o se le favorece o se simula su fuga?

Tengo entendido que la inteligencia con la que cuenta nuestro país goza de crédito en lo que se refiere a la investigación de hechos y dichos. Sé y sabemos que todo el mundo, especialmente determinados individuos que juegan un papel relevante en la vida de la sociedad, tiene ojos y orejas por todas partes. Sabemos que, así sea contra la Constitución la intervención de las líneas telefónicas, éstas gozan de ángeles de la guardia y se realizan por la seguridad de la patria (?).

Por cierto, con base en esto que se llama y ha venido llamando la seguridad nacional, se cometen todo tipo de atropellos y violaciones a los derechos fundamentales de la persona.

Así somos los mexicanos: cuando tenemos que hacer las cosas, no las hacemos. Me viene a la mente el dicho aquel de "no dejes para mañana lo que puedes hacer pasado mañana". Ese es nuestro sistema de justicia. Nuestro sistema policial sabe y conoce de las fuentes del delito, conoce a los grandes sectores de la delincuencia organizada o desorganizada; pero son los "burreros", los campesinos llevados por el engaño y por el hambre, los que son atrapados con lujo de órdenes judiciales, y los "mayores", los señores, gozan de todo tipo de garantías.

En nuestro San Luis, por más que se diga otra cosa, se viene haciendo la cultura del narcotráfico, la de la impunidad, la de la corrupción de las autoridades. La pregunta obligada es: ¿por qué no denunciarla? La respuesta es obvia: las autoridades no quieren llegar a que San Luis se convierta en un Jalisco, Tijuana, Ciudad Juárez o Sinaloa. Los denunciantes, por supuesto, son muy mal vistos por las mafias de narcos, y no sólo ellos, sino sus familias y quienquiera que abra la boca o señale a quien maneja la droga.

Lo más doloroso para efectos de credibilidad en nuestro estado y en nuestra patria es que las gentes que todo el mundo sabe que tienen sus negocios no tan trasparentes, o más bien cochinitos, a pesar de ser bien conocidos por las autoridades se pasean como Pedro por su casa.

Si Villanueva tenía el negocio de lavado o engrasado, si planchaba o dejaba arrugados los billetes, no es sino un caso más de lo que viene viviendo nuestra patria, así se llame droga, se llame fraude electoral, o se llame pseudodemocracia de partido, cualquiera que éste sea. Esa es la situación de nuestro país.

Se atacan las manifestaciones, los hechos; las causas se dejan sin solución. Se dejan para los discursos de ocasión los problemas, así sean del campo, de la ciudad, de la seguridad, del trabajo, de la democracia, de la educación o de como se llame.

En esta coyuntura electorera cada quien desea asegurar su puesto, no precisamente resolver ni el presente ni mucho menos el futuro del país. Se dicen cosas muy bellas, tal vez lo sean. Lo más importante es que no haya nadie que se quede de lado en la construcción o reconstrucción de la sociedad que nos ha tocado vivir hoy por hoy, y sentar las bases de la sociedad de mañana.

El autor es presbítero, Secretario de Pastoral Penitenciaria del Arzobispado de San Luis Potosí.

EL OBSERVADOR 198-14

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PICADURA LETRÍSTICA

Inocencia, niñez, dichosos nombres...

"No me gustan los viejos, dice Dios, a no ser que sean niños todavía.
Y en mi Reino no quiero más que niños; eso está decretado desde siempre".

MICHEL QUOIST.

El trato con niños, propios o ajenos, constante o eventual, nos depara algunos deleites inmateriales (o muchos, si damos rienda suelta a nuestra ternura). Los párvulos nada más necesitan estar ahí: sus miradas, gestos, balbuceos, ocurrencias, simplemente sus pequeñas figurillas vacilantes pueden bastar, a veces, para hechizarnos, suscitar nuestro agrado, arrobamiento, transporte, éxtasis, rapto, enajenamiento o como queramos llamar a nuestras cariñosas efusiones. Así conquistados, decimos entonces, que querríamos "comernos" al pequeño objeto de nuestra admiración. Prevalece tanto el afecto hacia los niños que fácilmente se revierte en lucrativo chantaje sentimental (véanse algunas películas de Shirley Temple o de "Chachita"). En el México prehispánico, con genuina delicadeza, verdaderamente se glorificaba a los escuincles: "El niñito, criaturita, / tortolita, pequeñito, / tiernecito, bien alimentado... / Como un jade, una ajorca, / turquesa divina, / pluma de quetzal, / cosa preciosa, / la más pequeñita, / digna de ser cuidada..." (Códice Matritense de la Real Academia).

¿Por qué hay individuos (diré mejor: babeantes bestias coprónicas) que tanto luchan contra los infantes queriendo eliminarlos antes de nacer o explotándolos desde corta edad, prostituyéndolos o empujándolos a las guerras? Los menores enrolados en ejércitos son niños adiestrados en disparar, en matar, infortunados seres que no conocen la compasión, que han perdido la conciencia. Mueren muerte de adulto y, si conservan la existencia, viven muerte de desequilibrados psicosociales.

Esto de los niños guerreros (¿podría el rey David ser su santo patrono?) me hace recordar un episodio espeluznante de la historia. Poco se habla de él, quizá por un sentido de delicadeza, por un deseo de soslayar lo desagradable. Me refiero a la "Cruzada de los niños". Las Cruzadas, bien lo sabemos, fueron algunas expediciones medievales de carácter religioso-militar, emprendidas del siglo XI al XIII por los pueblos occidentales de Europa para rescatar a Jerusalén, Belén y Nazaret.

En 1212, cuando había fracasado ya la Cuarta Cruzada, un peregrino llegó a Borgoña predicando, exaltado, que el Santo Sepulcro estaba perdido para la cristiandad si los niños no sustituían a los adultos que habían convertido la guerra santa en una aventura de móviles puramente materiales. Sólo los adolescentes, por su corazón puro, podían conquistar de nuevo la tierra sagrada. Y salieron los imberbes caudillos: Stefano, de 13 años de edad, en Francia; Nicolás, de 10, en Alemania. Diciéndose elegidos por Dios, reclutaron a millares de adeptos, de los cuales unos desoyeron consejos sensatos y otros fueron apremiados por sus propios padres. Carecían de medios para la expedición, pero ni falta que hacía porque, literalmente hablando, Dios iba a abrirles camino por el mar y, para que comieran, iba a enviarles el maná.

Al concentrarse en puertos murieron los menos fuertes de piernas y de fe. Ni el Mediterráneo se abrió para darles paso ni cayó el maná. Algunos lograron acomodo en galeras para llegar a las costas de Siria; los que no, emprendieron el regreso, sucumbiendo casi todos en el camino. De los embarcados, unos murieron en naufragios y otros fueron presos por los sarracenos, quienes los vendieron como esclavos en diversos mercados de oriente. Algunos sufrieron el martirio y la muerte. Catástrofe completa.

Sabido es ya por muchos que la Iglesia católica prepara un "acto penitencial", que se efectuará el 8 de marzo del año 2000 (Miércoles de Ceniza), durante el cual Su Santidad el Papa pedirá perdón por los "errores, infidelidades, incoherencias, dilaciones, etcétera", cometidos por los cristianos a lo largo de estos dos milenios. Ese día deberá tenerse presente aquella Cruzada de los Niños.

EL OBSERVADOR 198-15

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GRANDES FIRMAS

Por amor *

Bruno Ferrari / Exclusivo para EL OBSERVADOR

El éxito me ha llevado a ser idolatrado por millones de personas, pero me
ha impedido tener lo único de lo que todos tenemos necesidad: el amor.
FREDDY MERCURY.


He deseado comenzar mi colaboración con esta frase que escribió Freddy Mercury, del legendario grupo británico Queen, poco antes de morir de SIDA. Creo que en sólo dos líneas logró describir la auténtica pesadilla que azota a las últimas generaciones de nuestro siglo, la falta de amor. Como en otras ocasiones lo he comentado, creo que no existe palabra en el mundo que haya sido más denigrada que ésta: amor.

Esta falta de amor auténtico, verdadero, provoca terribles estragos en nuestra sociedad, y es que vivir sin amar y sin ser amados es no vivir; de esta forma la existencia se hace amarga, insoportable, dura. Sin amor hasta las situaciones aparentemente más favorables de la vida, como pueden ser la riqueza, la belleza y el ser reconocidos por la sociedad se convierten simplemente en sinsabores cuando no en amarguras. Por el contrario, cuando el amor verdadero florece en nuestros corazones, los momentos más difíciles parecen no serlo tanto, y aquí me permito reproducirles unos fragmentos del testimonio del psicólogo Viktor Frankl, quien, siendo prisionero en el campo de concentración de Auschwitz durante la segunda guerra mundial, supo dar sentido a su vida en medio de los trabajos forzados, bajo un frío intenso, en una situación límite; sin embargo, gracias al amor que le profesaba a su esposa, le permitió encontrar el auténtico sentido de la vida.

"Mientras marchábamos a trompicones durante kilómetros, (...) no dijimos palabra, pero ambos lo sabíamos: cada uno pensaba en su mujer. De vez en cuando yo levantaba la vista al cielo (...) Pero mi mente se aferraba a la imagen de mi mujer, a quien vislumbraba con extraña precisión. La oía contestarme, la veía sonriéndome con su mirada franca y cordial. Real o no, su mirada era más luminosa que el sol del amanecer. Un pensamiento me petrificó: por primera vez en mi vida comprendí la verdad vertida en las canciones de tantos poetas (...) La verdad de que el amor es la meta última y más alta a que puede aspirar el hombre (...) Comprendí cómo el hombre desposeído de todo en este mundo todavía puede conocer la felicidad -aunque sea sólo momentáneamente- si contempla al ser querido (...) Un pensamiento me asaltó: ni siquiera sabía si ella vivía aún. Sólo sabía una cosa, algo que para entonces ya había aprendido bien: que el amor trasciende la persona física del ser amado y encuentra su significado más profundo en su propio espíritu, en su yo íntimo" (Viktor Frankl, El hombre en busca de sentido).

Con testimonios como éste entonces podemos comprender que sólo el amor le da sentido a nuestras vidas aun en las condiciones más extremas, que a través de él podemos alcanzar los más grandes ideales y que éste debe ser la fuerza que mueva nuestras vidas.

Pero, desgraciadamente, vivimos en una sociedad cada vez más mecanizada, dedicada a buscar la máxima productividad de cada uno de sus miembros y lo que nos presenta es una imagen distorsionada de la felicidad, en donde los bienes de consumo parecieran ser el camino para encontrarla; es por eso que a veces olvidamos que hay otras personas que nos aman y a las que debemos amar.

Así, en silencio, sin darnos cuenta, el egoísmo se va haciendo dueño de nuestros corazones y va desterrando al amor de nuestras vidas hasta que lo mata. Ejemplos de esto hay miles: cuántas veces no ha oído usted de alguna pareja que tuvo una boda maravillosa, que cuando se les encontraba casualmente en la calle estaban radiantes de alegría, que para todos eran la pareja perfecta y que, después de algunos pocos años, de pronto se separan porque el amor inicial se fue apagando y comenzó a faltar la ternura, la donación y el interés del uno por el otro, y cada uno se encerró en su mundo hasta que murió el amor.

Más difícil y doloroso me es poder comprender por qué una muchacha de apenas veintitrés años, en la plenitud de su juventud, se suicida, dejando una nota en donde nos avisa que "hoy me voy a suicidar porque ya nadie me ama, ni soy capaz de amar". Me pregunto: ¿Nadie te dijo, pequeña, que amar no es precisamente lo que nos presentan las telenovelas, historias llenas de besos y caricias, ni tampoco es el gozo que sentimos cuando le damos la mano o un beso a un enamorado; que el amor se curte en los momentos difíciles, en las noches de desvelos, cuando acompañamos a un ser querido enfermo, cuando perdonamos, cuando pedimos perdón? ¿Cómo es posible que nadie te haya recordado que un día como hoy un hombre murió por ti, en la cruz, sólo porque te amaba y que, gracias a Él, cualquier dolor tiene sentido y la esperanza se hace verdadera cada mañana?

* Colaboración resumida.

EL OBSERVADOR 198-16

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A LAS PUERTAS DEL TEMPLO

Cristo en la poesía católica *Cristo en la poesía católica *

Javier Sicilia

Hace algunos años José Ramón Enríquez, uno de los escritores católicos que más admiro, me decía: "Pese a que tu poesía es abiertamente católica, nunca he visto a Cristo en ella, veo sólo a Dios. ¿Qué es Cristo para ti".

Confieso que la reflexión de José Ramón me sorprendió, sobre todo porque nunca he podido separar mi condición de hombre y de poeta de Cristo. No creo que hubiera podido escribir una sola línea sin Él. Es más, no creo que podría vivir sin Cristo. Un mundo sin Él es un mundo abandonado a su miseria y a su nada. ¿Qué significado tendría entonces vivir en él?

Siempre he dicho, parafraseando a Dostoievski, que si Dios no existe todo está permitido. Ahora me permito completarlo: si Cristo no existe nada tiene sentido. ¿Por qué, entonces, José Ramón me decía aquello? Creo que mi amigo le pedía a mi obra una cristología explícita. Lo que no puede ser en una obra poética. La obra de un hombre es el desarrollo progresivo del misterio que lo trabaja desde dentro. El misterio que a mí me trabaja es el de Dios, y Dios para mí es impensable sin la Trinidad y sin Cristo que lo revela. Al hablarle a Dios en mi poesía hablo con Cristo, y al ir hablando con Él creo irlo revelando o, al menos, conforme ese diálogo se hace más profundo e íntimo, ir revelando lo que Él significa en mi vida a través de imágenes que no son del todo comprensibles a nuestra racionalidad o del todo explícitas.

Todo diálogo, y concibo mi obra y mi vida como tal, es una de las formas más profundas del conocimiento de los seres. Los seres se conocen, se acercan y se aman conforme dialogan. A veces ese diálogo, por las condiciones de la vida, se ve interrumpido; a veces, conforme nos acercamos y nos abrimos más, se hace incomprensible por las nuevas zonas que hace emerger del otro y de uno mismo; a veces eleva el tono y termina en la disputa; a veces es doloroso; a veces ácido, lleno de sequedad; a veces simplemente es un hondo y maravilloso silencio. Pero en cada una de sus fases nos acercamos y nos comprendemos más.

Mi diálogo con Cristo ha sido así. A través de Él creo ir definiendo, en medio de un mundo roto, sus rasgos cuya expresión en el ámbito de la poesía es incomprensible de manera racional. Cristo en mi trabajo se encarna, por obra de la poesía, en imágenes. La comprensión, por lo tanto, que de Él puedo dar no es de orden racional, sino espiritual. Cuando escribo un poema o me sumerjo en el ámbito de la novela, me siento arrebatado desde el principio no por una idea o un pensamiento, sino por algo que los trasciende, es decir, por una experiencia nueva de la presencia de Cristo en mi vida y en la del mundo que me tocó vivir. Por lo mismo no puedo aspirar a que mi visión de Cristo pueda ser entendida de una sola manera y que mi amigo José Ramón pueda verla. Esto sería una pretensión tonta.

A lo único que he aspirado y puedo continuar aspirando es a tratar de presentar mi propia experiencia de Cristo, es decir, tratar de reflexionar lo más fiel posible su misterio, que me trabaja, y provocar en el lector una experiencia simultánea de los más complejos y contradictorios sentimientos. La presencia de Cristo, en la medida en que es la manifestación más personal de Dios, me provoca eso y, al provocármelo, me gustaría suscitarlo en los otros. Si ese universo puede ayudar a alguien a vivir y abrirse un poco a la fe y a la esperanza, como otros lo han hecho conmigo, creo que haber escrito habrá valido la pena y que mi obra, espero en Dios, habrá contado, a pesar de mis deficiencias como hombre y de mi pequeñez, para mi salvación.

* Publicado por convenio expreso con el autor.

EL OBSERVADOR 198-17

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ORIENTACIÓN FAMILIAR

Frialdad sexual

Yusi Cervantes

Mi esposo y yo tenemos cinco años de casados y un hermoso hijo. Nuestra relación es muy bonita, nos entendemos muy bien. Mi esposo es cariñoso, responsable, amable, me ayuda en la casa, trata bien a mi familia... Sería el esposo perfecto a no ser por algo que me lastima mucho y de lo que me da vergüenza hablar: casi nunca quiere tener relaciones sexuales conmigo. Pasan meses y meses, y, si yo no lo busco, creo que pasarían años. Para mí es humillante. Él me hace sentir que mi deseo es, si no malo, sí algo secundario: según él, yo soy demasiado carnal por pensar en esas cosas y desearlo; y piensa que él es muy espiritual. Se siente lleno de Dios, me abraza amorosamente y cree que para mí eso es suficiente.

Yo no sé qué hacer. Me siento muy mal, estoy triste y él no me entiende. A veces creo que deberíamos separarnos. ¿Se puede anular este matrimonio? Pero la mayor parte del tiempo no puedo ni pensar en dejarlo porque es a él a quien amo, a él lo deseo, a ningún otro.

El problema no tiene que ver con la impotencia no con otro asunto, porque las veces que lo hemos hecho ha sido muy bonito para los dos. Ayúdeme, por favor.


En su infinita sabiduría, Dios creó al ser humano en forma de hombre y mujer. Los hizo seres sexuados. Desde el principio de los tiempos humanos, Dios decidió que el hombre y la mujer se unieran y fueran un solo cuerpo. Así estamos diseñados. Esa es nuestra naturaleza. Así fuimos creados y, dice la Escritura, Dios vio que era bueno.

Dice el Concilio Vaticano II: "Este amor (el de los esposos) se expresa y perfecciona de un modo peculiar con la actividad propia del matrimonio. Por lo tanto, los actos con los que los esposos se unen entre sí íntima y castamente, son honestos y dignos, y, ejecutados de un modo verdaderamente humano, significan y fomentan la entrega mutua por la cual, con ánimo alegre y satisfecho, mutuamente se enriquecen" (Constitución sobre La Iglesia en el mundo actual, n. 49).

Lo que quiero decir con todo esto es que la sexualidad ha sido creada y deseada por Dios. Y en el acto sexual intervienen no sólo el cuerpo, sino el ser todo de los esposos. Es también un acto espiritual que "significa y fomenta la entrega mutua". Por lo tanto, su importancia dentro del matrimonio es fundamental.

Es verdad que hay quienes permanecen célibes porque han elegido la vida religiosa o la soltería; pero eso implica una aceptación de dicha forma de vida y un proceso de madurez. Elegir el matrimonio implica elegir tener relaciones sexuales con el cónyuge -salvo algunos casos especiales- como parte de la entrega mutua y expresión del amor.

Es normal que se sienta mal por la falta de este tipo de intimidad en su matrimonio. De alguna manera tiene que sentirse incompleta, no deseada y hasta rechazada. Es probable que sienta cierta distancia con respecto a su esposo. Hay muchas cosas buenas: se apoyan, se entienden en casi todo, se aman, pero falta ese algo profundo, esa intimidad absoluta, ese abandono total donde no hay tiempo ni espacio que, aunque sea momentáneamente, conecta a los esposos con una realidad sobrecogedora del amor. Un amor cuyo origen es Dios, por supuesto, porque el verdadero amor no puede tener otro origen.

El que usted esté en esta situación me hace pensar que, independientemente del problema sexual, o, mejor dicho, junto a ese problema, entre ustedes la comunicación es deficiente y no hay suficiente confianza y comprensión. Si su esposo la viera realmente, si escuchara con el corazón lo que me dijo a mí, si él pudiera tocar su dolor, seguramente buscaría resolver esta situación.

Es necesario que hable con su esposo con el corazón en la mano, que se abra completamente ante él. Él tiene que saber cómo está usted, cómo esto le está afectando. Si verdaderamente la ama, tendrá que poner un remedio. Tal vez parte de ese remedio es que él vea a un psicoterapeuta. ¿Qué pasa con su sexualidad? ¿Por qué tiene esa frialdad? Tal vez él tiene un problema que no ha podido enfrentar y requiere ayuda.

Si él se niega a tratar el problema o si pasa mucho tiempo sin que cambien las cosas, tal vez deba considerar la separación. O al menos dormir en habitaciones separadas y pedirle que no la toque para nada; solución que, como salta a la vista, no es sana, pero le permitiría tener un poco de tranquilidad. Vivir con alguien cuya sola presencia le provoca un deseo sexual -deseo honesto, puesto que es su esposo- y no poder dar salida a ese deseo debe ser realmente un tormento, una permanente frustración. En cuanto a la anulación, eso tendría que determinarlo el tribunal eclesiástico. El matrimonio sí fue consumado, de modo que no existe ese argumento, pero no se están cumpliendo plenamente las finalidades del matrimonio. Esto es algo que habría que consultar con expertos en el tema.

Por ahora el paso es hablar con él, hablar con él y hablar con él, intentando diferentes formas de hacerse entender. Él tiene que escucharla verdaderamente. Tomará entonces una posición que puede ir desde la indiferencia hasta la solución del problema y entonces usted decidirá qué hacer.

Manténgase en todo momento firme: defienda sus derechos Tiene derecho a expresarse, a tener una buena vida matrimonial, a ser feliz...

(La psicóloga Yusi Cervantes responderá las preguntas que se le envíen a la dirección de EL OBSERVADOR).

EL OBSERVADOR 198-18

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VIDA CRISTIANA

¿Qué tenemos qué hacer?

Isele

Pedro proclamó a la multitud que Dios ha constituido Señor y Mesías a Jesucristo.

Estas palabras les llegaron al corazón y preguntaron: "¿Qué tenemos qué hacer?" (Hech 14, 36-37).

¿Cuántas veces hemos ido a Misa y nos ha conmovido el Evangelio o alguna de las lecturas? Hemos ido a pláticas, hemos leído artículos y libros que nos han tocado el corazón. Incluso muchos de nosotros hemos ido a retiros, a cursillos, a jornadas y hemos dicho que han sido una experiencia extraordinaria, nos hemos sentido tocados por Dios.

Pero tal vez nos ha faltado preguntar: "¿Qué tengo que hacer?".

Está bien recibir el mensaje, muy bien. Y tener la experiencia de un encuentro con Jesús. Maravilloso. Pero eso se tiene que concretizar.

Es necesario preguntarnos: "En mis circunstancias, en el mundo, en mi ambiente, en mi vida... ¿qué tengo qué hacer?".

Y hacerlo, por supuesto.

EL OBSERVADOR 198-19

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OPINIÓN

Gracias a Dios por los niños

La sociedad celebra el próximo 30 a los niños. Es un acontecimiento comercial, pero podemos darle un significado más profundo y aprovechar la fecha para dar gracias a Dios por los niños.

Por su alegría, porque nos enseñan a amar, porque nos obligan a crecer, porque nos dan problemas, por sus travesuras, por el ruido, por la esperanza, por su claridad, por su corazón puro, por todo lo que los niños son y significan, porque nos enseñan el camino al cielo ya que, tenemos que recordar, en el cielo no hay adultos: sólo quienes son como niños pueden entrar a él.

De modo que gracias, Señor, por los niños y porque su presencia entre nosotros nos permite aprender un poco de ese ser como niños.
(FIN)

EL OBSERVADOR 198-20

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