El Observador de la Actualidad

El Observador

Información con valor cristiano

9 de mayo de 1999 No. 200

SUMARIO

bullet Del entretenimiento al caos: los medios audiovisuales en el banquillo de los acusados tras la masacre de Littleton
bulletCUADERNO DE NOTAS Entre el Bien y el Mal
bulletDERECHOS HUMANOS Neoliberalismo y derechos humanos laborales
bulletPALABRAS MAYORES La noche de los delincuentes
bulletLa pornografía en preguntas y respuestas
bulletCOLUMNA HUÉSPED ¿Transición de terciopelo?
bulletPINCELADAS Confiésese primero
bulletMEDIOS DE COMUNICACIÓN Cultura virtual y universal
bulletALACENA Nostalgia de la madre
bulletINTIMIDADES. LOS JOVENES NOS CUENTAN La última oportunidad de tener una relación
bulletVIDA CRISTIANA Dar razón de nuestra esperanza
bulletGracias a mis hijas


Principal problema de salud pública al fin del milenio

Del entretenimiento al caos: los medios audiovisuales en el banquillo de los acusados tras la masacre de Littleton

* La televisión detrás de las más graves epidemias de salud.
* Un joven de 18 años de edad ha visto ya 16 mil asesinatos.
* Los médicos, alarmados por el sedentarismo de teleadictos.

EL OBSERVADOR / Exclusivo

La semana pasada publicamos un durísimo artículo de Mons. Charles Chaput, arzobispo de Denver, tras la tragedia de la escuela preparatoria de Littleton, en la que murieron 13 alumnos y un maestro a manos de dos jóvenes de 17 y 18 años de edad. La polémica se ha desatado en todo el mundo: ¿qué está pasando con la juventud? ¿Se ha descarriado repentinamente? ¿Es víctima de alguien, de algo, de quién? Son muchas las voces que se alzan en contra de los medios audiovisuales, concretamente la televisión. EL OBSERVADOR inicia una serie de publicaciones sobre este tema y, al mismo tiempo, lanza una campaña dirigida a las familias, a las escuelas y a los niños y jóvenes de 10 a 17 años de edad para llevar a cabo Una Semana sin Tele, acorde con la Quinta Semana Internacional sin Tele que acaba de celebrarse en más de quince países del mundo, con cerca de 12 millones de personas participantes. que acaba de celebrarse en más de quince países del mundo, con cerca de 12 millones de personas participantes.

La televisión hizo su aparición pública al inicio de la década de los cincuenta. La primera transmisión en México fue el 1 de septiembre de 1950, mientras que en otros países como España y China la primera vez que se lanzó señal al aire fue concluyendo la década en cuestión. Según los estudiosos, el de la televisión ha sido un caso excepcional por la rapidez con que se propagó el invento y por la facilidad con que las personas de todo el mundo supieron usarlo: ¡menos tiempo que el abrelatas!

Nacimiento y explosión de una bomba

Las primeras ideas de la televisión fueron las del entretenimiento. Programas limpios, amenos, divertidos, que no ponían en riesgo a los eslabones más delicados de la familia: los niños. En la década de los sesenta comenzó a sonar el timbre de alarma: la televisión roba tiempo precioso a las personas que la miran; les roba tiempo vital. Sin embargo, no fue sino hasta mediados de los setenta, con el advenimiento del satélite y la videocasetera, cuando las cosas comenzaron a complicarse: demasiada violencia, demasiadas referencias o alusiones sobre una sexualidad epidérmica, demasiada facilidad para eliminar al otro...

Ahora, al finalizar el segundo milenio, tenemos entre las manos, en la sala de estar de la casa, en el comedor o en la recámara, una genuina bomba de tiempo. Al grado que los médicos consideran a la televisión hoy como la principal causa de las más importantes epidemias relacionadas con la salud: violencia, agresividad, depresión, sedentarismo, obesidad, enfermedades cardiacas, bulimia y anorexia. La falta de ejercicio físico y una dieta pobre en nutrientes y rica en grasas -provocada por la excesiva exposición de los niños a la TV, un promedio de tres horas 40 minutos diarios en nuestro país-, son la segunda causa de muerte en Estados Unidos, después del tabaco, ampliamente ligado a la difusión televisiva. ¿Qué hacer?, se preguntan padres y maestros de todo el mundo. La respuesta es obvia: reducir el tiempo de tele, aumentar el tiempo de la vida.

Algunos datos para apagar el aparato receptor

Basados en investigaciones de profesionales de la salud, podemos dar los siguientes números que fundamentan la preocupación de padres y maestros. La mayoría proceden de Estados Unidos pero, dada la programación de la televisión mexicana y el número similar en horas y minutos de exposición promedio de los niños de nuestro país a la pequeña pantalla, podemos extrapolarlos perfectamente a la realidad nuestra.

BULIMIA Y ANOREXIA.- Las actrices de TV de hoy son 23% más delgadas que el porcentaje de las mujeres. La TV promueve un cuerpo femenino estereotipado ultraesbelto, mientras convence a los televidentes que consuman comidas con grasa y azúcar sin parar. El resultado es un mensaje contradictorio: "la moda es no comer" y "come, come y no pares de comer". Las enfermedades producidas por esta contradicción son la bulimia y la anorexia. Se estima que entre 3 y 10% de las adolescentes y universitarias son bulímicas y otro tanto anoréxicas.
ABUSO DE ALCOHOL.- En 1998 un estudio de la Universidad de Stanford determinó que los adolescentes que miran mucha televisión y videos musicales son marcadamente más propensos a comenzar a beber alcohol. Entre el 25 y el 50% de las muertes de adolescentes está relacionado con el alcohol. Los jóvenes comienzan a beber a muy temprana edad. Al finalizar la secundaria, dos tercios son bebedores regulares y dos quintos, sin ser alcohólicos, son dependientes. Los jóvenes ven entre mil y dos mil publicidades de alcohol en la TV por año, y muchos de los mensajes implícitos van dirigidos a ellos: "El alcohol es divertido, la gente que toma alcohol es más inteligente, más sexy, y un hombre sexy toma cerveza". Los cerveceros invierten 900 millones de dólares por año para publicitar su producto y el consumo de alcohol per capita creció un 50% desde 1960.
VIOLENCIA / CONDUCTA AGRESIVA.- El niño promedio mira ocho mil asesinatos en TV antes de finalizar la escuela primaria. Con 18 años, el joven ha visto 200 mil actos de violencia en la TV, incluidos 16 mil asesinatos. El Estudio Nacional sobre la Violencia de 1998 (subvencionado por la Asociación Nacional de TV por Cable) determinó que el 67% de los programas más populares en TV de aire y el 64% de todos los programas de TV por cable contienen violencia, habiéndose producido un aumento del 12% desde 1994. El 92% de los programas más vistos de cable tienen escenas de violencia. A menudo los niños no pueden distinguir entre fantasía y realidad y van aceptando las escenas crueles y agresivas como algo real y normal. Se ha comprobado que niños ya desde los 14 meses imitan conductas violentas vistas en la TV, incluyendo dibujos animados. La agresividad aprendida de niño es más difícil de dominar cuando adulto. En un estudio longitudinal de 22 años, doctores de la Universidad de Michigan concluyeron que el ver programas violentos de TV de niño tiene relación con una conducta agresiva de adulto.
DESENSIBILIZACION.- Niños que vieron en forma repetida actos violentos en TV tienen menos sensibilidad y es menos probable que respondan normalmente ante la violencia de la vida real. También los adultos pueden mostrar estos síntomas. Los hombres pueden tener menos sensibilidad ante víctimas de violencia doméstica luego de ver imágenes violentas. La desensibilización puede también aumentar el apetito de violencia.
CONDUCTA Y ACTITUD SEXUAL.- La TV es extremadamente sugestiva en lo sexual. El promedio de los adolescentes ve 14 mil referencias sexuales anualmente. Ante la falta de educación efectiva en la casa y en la escuela, la TV se ha transformado en el educador sexual por excelencia, aunque en realidad poco se escuche sobre abstinencia o enfermedades de transmisión sexual. El mensaje más típico es simplemente "hazlo", sin que importen ningún tipo de consecuencias, ni físicas ni espirituales. El modelo de Hollywood de conducta sexual no podría dañar y confundir más por más que se lo propongan.

EL OBSERVADOR 200-1

Sumario Inicio



CUADERNO DE NOTAS

Entre el Bien y el Mal

El lector avispado se habrá dado cuenta de que he escrito con mayúsculas Bien y Mal en el encabezado. Es una argucia del lenguaje, uno de esos "valores entendidos" de las ciencias sociales, mediante el cual se intenta sintetizar la idea de un absoluto. El Bien y el Mal con mayúsculas advierten de Bien y Mal absolutos. ¿Y a qué cuento viene todo esto? A una "profecía" del muy recientemente fallecido Jean Guitton. El maestro francés, a sus 98 años de edad, aventuraba una escalofriante -al menos para mí- predicción: el siglo venidero, el siglo XXI, tendrá que elegir entre el Bien y el Mal (absolutos). A poco que se profundice, la advertencia de Guitton es importantísima. La batalla entre los extremos, que no se ha dado en la historia, estaría a punto de escenificarse. ¿Por qué ahora? Creo entender la causa: nunca como en estas postrimerías del segundo milenio se había tocado tan patéticamente el fondo de la indiferencia hacia el Bien o hacia el Mal; como escribe recientemente el cardenal Martini (cfr. Regreso al Padre de todos, San Pablo, 1999), nunca el hombre se había experimentado tan desapasionado por la verdad, tan incapaz de tener grandes expectativas, tan sumiso a lo pasajero.

Obvio: esa postura no puede durar por la sencilla razón de que no es ninguna postura: es una impostura. El ser humano necesita ocupar una posición en el espacio espiritual. No se basta -ni remotamente- con ocupar un lugar en el espacio físico. Su origen divino, su esencia, lo impulsa a trascender, a ir más allá de lo explicable, de lo biológico. La alternativa vital es el camino hacia el Bien, pero ha ocurrido una enorme e inédita transición en la historia reciente: el Mal en todas sus ramificaciones (la llamada "cultura de la muerte") ha permeado la mayoría de las estructuras sociales; y hoy, para muchos habitantes de este planeta, el Bien es el Mal. Dicho de otra forma, la indiferencia, la falta de apetito hacia el Bien hace que el Mal se imponga entre los hombres. Y es que la mejor manera de que el Mal triunfe es que los buenos no hagan nada...

La lucha es inevitable. Ya que ha triunfado la indiferencia, lo que sigue es elegir. El renacimiento de "lo espiritual" se acerca como una ola embravecida. Es la señal de que la indiferencia no es el estado "natural" del ser, que la inquietud agustiniana es universal. El Bien es lo que apetece el alma; el Mal es lo que se le ha impuesto. No queda más remedio ni más tiempo. Otro francés, André Malraux, vaticinaba que el siglo XXI o será religioso o no será. Pero el "no será" quiere decir que no será nada: sobrevendrá la muerte de todos y de todo. Si no volvemos la mirada al Padre... (J.S.C.)

EL OBSERVADOR 200-2

Sumario Inicio

DERECHOS HUMANOS

Neoliberalismo y derechos humanos laborales *

Miguel Concha **

El pasado primero de mayo el Centro de Reflexión y Acción Laboral (Cereal) presentó su segundo informe anual sobre la situación de los derechos humanos laborales en México. El Informe, titulado Los derechos humanos laborales en México: el lado obscuro de la modernización, proporciona amplia información y argumentos de sobra para preocuparse por el estado que guardan estos derechos.

Destaca en primer término el impacto negativo que la continuidad de las políticas económicas neoliberales ha tenido para los derechos de los trabajadores, especialmente en lo que respecta al empleo estable y a la remuneración suficiente. Un análisis cuidadoso de las cifras oficiales revela una verdad muy distinta a la pregonada por diversas instancias gubernamentales: los datos oficiales hablan de una tasa de 3.2% de desempleo abierto, contra un 3.7% en 1997. Pero no nos engañemos; el número de empleados sin prestaciones creció entre 1997 y 1998, acorde con la nueva "cultura laboral" que, como bien dice el Cereal, privilegia a toda costa la inversión privada y considera un "obstáculo" el pago de prestaciones laborales.

Las alegres cifras oficiales también son desmentidas por el aumento de la población desempleada abierta entre 1997 y 1998 (49.45% y 50.2%, respectivamente). Además, los considerados oficialmente como empleados son en realidad subempleados o desempleados temporales: personas mayores de doce años que trabajaron al menos una hora en la semana, aunque haya sido sin remuneración en actividades económicas familiares; a personas que tengan la expectativa de iniciar un trabajo dentro de las cuatro semanas siguientes; quienes trabajan menos de 35 horas a la semana, y quienes se encontraban trabajando en Estados Unidos, quizá por no conseguir un empleo adecuadamente remunerado y estable en México.

Por lo que respecta al salario suficiente, las cifras oficiales no consiguen maquillar la gravedad de la situación. El Cereal reporta que la pérdida acumulada del salario en 1998 es de un 86% en relación a 1976, que la pérdida durante ese año correspondió a un 14.2% y que la acumulada durante el sexenio zedillista asciende a 46%. Parece imposible defender una política económica cuyos costos son tan altos. Pero hay quien lo hace.

Aunque las reformas a la Ley Federal del trabajo no se han concretado aún, la ya mencionada "nueva cultura laboral" se sustenta en prácticas que vulneran los derechos humanos laborales con la total anuencia de los sindicatos corporativos que, según valora el Cereal, "siguen haciéndose necesarios para la actual implementación neoliberal de la política económica y laboral del Ejecutivo".

Lamentablemente, los artífices de la política económica no parecen percatarse de que el maquillaje de cifras o el uso de estratagemas para favorecer la imagen de México no resuelve ningún problema, y que la gravedad de la situación puede orillar a estallidos de violencia que, seguramente, no serán del agrado de los preciados inversores.

* Artículo resumido.
** El autor es Provincial de los Dominicos y presidente vitalicio del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria.

EL OBSERVADOR 200-3

Sumario Inicio


PALABRAS MAYORES

La noche de los delincuentes

Joaquín Antonio Peñalosa

Hay un cambio de actores en el escenario. La función cuenta ahora con sangre nueva. O renovarse o morir.

El director de la Policía del Estado de San Luis Potosí ha revelado que, en los últimos años, han ido desapareciendo de los bajos mundos de la delincuencia los viejos y los adultos que por largos años se mantuvieron en la cartelera de los éxitos. Ya no hay hampones con canas y reumatismo, homicidas sesentones, rateros cincuentones. Pasó su época. Si quedan algunos por ahí, serán la excepción que confirma la regla.

Son los jóvenes los que representan ahora el mismo papel, tan jóvenes que las edades de los nuevos delincuentes fluctúan entre los 14 y los 25 años. En plena primavera de la vida les llegó el invierno. Jóvenes son los que hoy roban, secuestran, asaltan, violan, matan, lo mismo que hacían ayer los adultos y los viejos, sólo que los jóvenes lo hacen con más sangre fría, con más temeridad, con más frecuencia, quizá con mejores estrategias. Son más profesionales en su actuación.

La delincuencia en el país, nunca tan activa como ahora, es casi un monopolio juvenil. Y lo mismo sucede en otras partes del mundo. Por no citar sino a los vecinos, el promedio de edad de los criminales de Estados Unidos es de 21 años. Según evaluación de las autoridades, uno de cada veinte menores yanquis es malhechor. Jóvenes de 16 a 20 años son responsables de la cuarta parte de los delitos sexuales que son juzgados en los tribunales.

El hecho de que tantos jóvenes mexicanos hayan elegido la noche de la delincuencia, no como una aventura ocasional, sino como un modo habitual y permanente de vivir su vida, indica que algo tan grave y tan incurable como un cáncer corroe la entrañas mismas de la sociedad contemporánea. El subdesarrollo moral en todo su apogeo.

Un hecho social, cualquiera que sea, es hijo de muchos padres. La delincuencia juvenil, por tanto, puede explicarse por muchas razones y condicionamientos.

Las ciudades hervorosas de población, la crisis económica, el desempleo, la atomización de la vida familiar, la irresponsabilidad paterna, las deficiencias de la policía, el auge de las pandillas, la violencia que difunden los medios de comunicación social, la escuela que no siempre educa, la proliferación de centros de vicio, la explosión del alcoholismo y de la drogadicción, el ansia de dinero fácil, la tentación del consumismo, el convencionalismo de los mayores que predican una virtud que no cumplen, las injusticias sociales que dejan odios y resentimientos en el alma juvenil, las pocas oportunidades que encuentran los jóvenes para intervenir en la vida pública, la desconfianza con que miran instituciones y estructuras caducas, el ambiente de egoísmo y de hipocresía que se respira por todos lados, la ley del más fuerte que priva en las relaciones humanas. Es el cuento de nunca acabar.

Todos tenemos vela en el entierro de la juventud delincuente. Y que nadie se lave las manos, comenzando por los padres de familia y siguiendo con los maestros, las autoridades públicas, los líderes de la economía, de la cultura y de la religión.

Pero es muy cómodo y muy simple echar toda la culpa a los adultos de las conductas equivocadas de los jóvenes. Los jóvenes delincuentes son responsables de sus propias hazañas, realizadas muchas veces a pesar de la recta orientación que recibieron.

Son responsables de no dar un sentido a la vida, a la única y breve vida que tienen. Responsables de haber perdido, junto con los ideales y los valores del espíritu, el sentido mismo de la moral, del bien y del mal. Y en ello estriba el verdadero drama de la juventud delincuente. Para quien no cree, ni espera, ni ama, todo se vuelve absurdo.

EL OBSERVADOR 200-4

Sumario Inicio

La pornografía en preguntas y respuestasLa pornografía en preguntas y respuestas

¿Qué es pornografía?
Según la enciclopedia Sopena es: "Tratado acerca de la prostitución. Carácter obsceno de obras literarias o artísticas y demás descripciones de conducta sexual, en palabras, películas, videos, etc.".

¿La pornografía es o no una cuestión privada?
Hay muchas personas que desaprueban la pornografía pero que no la combaten, convencidas de que es una cuestión privada, producto de la libertad del hombre. Sin embargo, la pornografía no es una cuestión privada porque tiene importantes consecuencias sociales. El sentido común y la experiencia nos revelan que el ambiente que nos rodea influye grandemente en la formación de nuestros gustos, opiniones, creencias y acciones; ¿por qué hemos de creer que esta realidad es menos verdadera en cuanto a la pornografía?

La pornografía no es una cuestión privada porque ataca la dignidad de la persona humana y el derecho a la intimidad de las relaciones sexuales pues hace de ellas un hecho público y mercantil. Ataca el bien individual y el bien común de la sociedad, que se encuentra en gran peligro cuando la degradación sexual y la violencia son motivo de diversión.

¿Puede evitarse la pornografía?
Sí se puede evitar con educación, formación, rechazo y protesta. Una propuesta por demás sencilla es comunicarse constantemente a los teléfonos de los canales de televisión para protestar por determinados anuncios, series, programas, etc., y abstenerse de asistir a los estudios en los que la vulgaridad y el mal gusto están presentes. También pueden mandarse protestas a los periódicos por anuncios que verdaderamente rebasan la decencia o por artículos con los que no estemos de acuerdo.

¿Frenar la pornografía es atentar contra la libertad de expresión?
El Vaticano, en su documento sobre La pornografía y la violencia en los medios de comunicación recuerda que "el legítimo derecho a la libertad de expresión y de información debe ser respetado, pero también los derechos de los individuos, las familias la sociedad a la privacía, intimidad, pública decencia y protección a los valores básicos" (SS, n. 21). En nombre de la "libertad de expresión" se ha atropellado el derecho del hombre a preservar en su hogar un ambiente de decoro y buena educación.

¿Cómo afecta la pornografía a la familia?
Excluye la procreación. Trastorna la relación de amor entre los esposos pues el sexo se convierte en un placer personal. Glorifica la frecuencia, intensidad y longevidad de los poderes sexuales. El sexo fuera del matrimonio es mucho más excitante por la alteración química y la combinación de miedo, culpa y fantasía. Promueve la infidelidad, el adulterio, la fornicación en todas sus manifestaciones, como el incesto, la masturbación, la homosexualidad, la bestialidad, el sexo en grupos, el sadomasoquismo, y el abuso de mujeres y niños.

¿Es cierto que la pornografía causa adicción?
Lo que empieza como una simple curiosidad puede llegar a ser obsesión realmente destructiva; la excitación inicial rara vez es suficiente y se va exigiendo y necesitando material cada vez más explícito y violento. La pornografía llega a ser más adictiva cuando se empieza a temprana edad, y pueden citarse cuatro pasos que la describen: 1) adicción a material que exacerba la lujuria; 2) exigencia de material más explícito y violento; 3) aceptación cada vez más fácil de material brutal, y una mayor insensibilidad, 4) impulso de actuar lo que se ve.

¿Qué otras consecuencias morales trae consigo?
Ofende porque hace público y mercantil lo que por instinto debe ser completamente privado e íntimo; abarata el sexo, y el cuerpo humano queda reducido a sus genitales y borrada la espléndida belleza plasmada por Dios. Degrada a la persona al convertirla simplemente en un ser destinado al placer sexual. Destruye lo más legítimo que tiene el ser humano: su propia estima.

¿Y físicamente hablando?
La pornografía altera la química del cuerpo: libera nuestro "almacén de drogas", como la testosterona en los hombres, la adrenalina y otras sustancias neuroquímicas; la adrenalina crea adicción, sobre todo en las personas de actividades riesgosas. La combinación de culpa, miedo y excitación sexual produce una euforia con un "nivel de despegue" cercano al éxtasis. Esta euforia impide relaciones normales: nada de amor, pues ninguna experiencia sexual normal será capaz de igualar las experiencias anteriores vistas en la pornografía porque, si se ama y confía en la persona con la que se tienen relaciones, se experimenta confianza y desaparece el riesgo, la culpa, la vergüenza y todos esos sentimientos de peligro que tanto excitan.

¿Puede recuperarse un adicto a la pornografía?
La pornografía puede causar daños irreparables en la mente, dañando el buen juicio y el control que todo ser humano debe ejercer sobre sí mismo para no ser una bestia. La pornografía promueve una fantasía destructiva y negativa que aisla de los demás, llegando a ser una adicción especialmente solitaria. Debido a que la pornografía se desempeña mejor en la imaginación, es allí donde a menudo permanece, causando muchas veces impotencia, pues es muy difícil que la pareja responda en la forma delirante que muestra una "buena" sesión pornográfica.

(Fuente: Sociedad E.V.C. / Curia del Arzobispado de México)


Ley divina sobre la pornografía

La pornografía, pecado de impureza, explota una de las principales debilidades humanas: la lujuria. Así pues, toca a cada persona la obligación de conquistarse a sí misma, de ejercer el responsable ejercicio de la libertad, y moderar de acuerdo con la sana razón sus malas tendencias, obedeciendo los mandatos de Dios.

"Si tu ojo derecho es ocasión de pecado para ti, sácatelo y tíralo lejos; porque es más provechoso para ti perder una parte de tu cuerpo y que no seas arrojado entero al infierno" (Mt 5, 29).

"Es fácil ver lo que viene de la carne: libertad sexual, impurezas y desvergüenzas (...). Les vuelvo a declarar lo que ya les he dicho: los que hacen estas cosas no heredarán el Reino de Dios" (Gal 5, 1921).

"Estos mandamientos que te doy no son superiores a tus fuerzas ni están fuera de tu alcance. No están en el cielo, de modo que pudieras decir: ¿quién subirá por nosotros al cielo para que los traiga, los escuchemos y podamos cumplirlos? (...) Por el contrario, todos mis mandamientos están a tu alcance, en tu boca y en tu corazón, para que puedas cumplirlos" (Dt 30, 10-14).

La ley en México

El material pornográfico ha sido históricamente regulado en todas las civilizaciones del mundo. En México existe un reglamento sobre publicaciones y revistas ilustradas que el presidente José López Portillo dio el 10 de julio de 1981, en que se ratifica la adhesión de nuestro país a la Convención para reprimir la circulación y el tráfico de publicaciones obscenas, celebrada en Ginebra el 12 de septiembre de 1923. Los artículos más interesantes son:

Artículo 6º.- Se considerarán contrarios a la moral pública y a la educación el título o contenido de las publicaciones y revistas ilustradas, por: contener escritos, dibujos, grabados, pinturas, impresos, imágenes, anuncios, emblemas, fotografías y todo aquello que directa o indirectamente induzca o fomente vicios o constituya por sí mismo delito. (...) Proporcionar enseñanza de los procedimientos utilizados para la ejecución de hechos contrarios a las leyes, la moral o las buenas costumbres.

Artículo 72.- Las publicaciones de contenido marcadamente referente al sexo no presentarán en la portada o contraportada desnudos ni expresiones de cualquier índole contrarios a la moral y a la educación; ostentarán en un lugar visible que son propias para adultos y sólo podrán exhibirse en bolsas de plástico cerradas.

Artículo 9º.- Las personas que dirijan, editen, publiquen, importen, distribuyan o vendan las publicaciones y revistas ilustradas a que se refiere el Artículo 6º, excepto tratándose de voceadores o papeleros, serán sancionados administrativamente con multas que se fijan en las fracciones I a V, que en caso de reincidencia serán duplicadas.

EL OBSERVADOR 200-5

Sumario Inicio


COLUMNA HUÉSPED

¿Transición de terciopelo?

Antonio Sánchez Díaz de Rivera * / para EL OBSERVADOR

Bajo el encabezado "Ven transición de terciopelo", leí el otro día los comentarios de tres funcionarios del gobierno actual y uno del anterior, en el sentido de que la transición política de México podría ser tranquila.

Es cierto que cada cabeza es un mundo y que cada quien habla como le fue en la feria, pero creo que muy pocos mexicanos han sentido lo que es el terciopelo.

Dichos funcionarios entrevistados comparan la situación económica del México actual con la de 1993. Resaltan aspectos positivos, como el crecimiento del ahorro interno del 15 al 22% sobre el PIB, la reducción del déficit en la cuenta corriente y el flujo de la inversión extranjera directa. Afirman que hace seis años había diez veces más capitales "golondrinos". Yo agregaría que en el primer trimestre del presente año hubo una notable mejoría en los aspectos financieros: bajó el precio del dólar, bajaron las tasas de interés y subió la bolsa de valores.

En marzo de 1999, en la encuesta que realiza el Banco de México a treinta instituciones privadas, se notó un cambio de expectativas. Se estima que la inflación de este año será más baja de lo que se preveía en noviembre, al igual que las tasas de interés y el tipo de cambio. Asimismo, el 69% de los encuestados en enero consideraban que el clima de negocios empeoraría en los próximos seis meses en relación con los seis meses pasados. Sin embargo, en marzo el 60% opinó que dicho clima mejorará.

Por lo anterior quisiéramos tener esperanzas de que algún día la estabilidad y "la bondad" de las cifras macroeconómicas se traduzcan en desarrollo sostenido para la economía real, la de la persona, las familias y de la planta productiva.

Estas cifras serían del todo alentadoras en el caso de que la economía no fuera afectada por la política. Por eso el punto que interesa analizar es cómo continuar con el desarrollo económico sin que éste se vea afectado por la sucesión adelantada, los destapes, las presiones políticas antieducativas (como la del paro en la UNAM), los movimientos "antiluz" (como los del SME). ¿Cómo consensar una política económica de Estado sin la interferencia de la "lógica" partidista?

Por otro lado, la transición no es sinónimo de cambio de sexenio: es ver más allá del 2000, es un proceso profundo que implica un cambio de sistema y un cambio de actitudes.

A los mexicanos nos molesta -a veces con razón- que los extranjeros hablen de nosotros, sobre todo cuando nos dicen "nuestras verdades". Hay que ponernos muy dignos, pero más vale escuchar. Alvin Toffler, en su reciente visita a México, nos dijo: La elección presidencial del año 2000 importa. Pero importa más qué ocurrirá con la posibilidad de reestructuración del sistema político mexicano. Importa qué pasará con México. Pero, sobre todo, importa qué pasará con México en la economía global de largo plazo".

Si no se tiene esa visión de la transición, y en paralelo a la disputa electoral, se van logrando consensos mínimos sobre los aspectos fundamentales de México, se corre el riesgo de que el país se paralice por la incertidumbre, que los recuerdos de las crisis recurrentes se agolpen en la mente de los ciudadanos e impidan su participación activa. La tensión que traiga el proceso electoral no debe frenar el combate a la pobreza y a la inseguridad, ni impedir la construcción de un auténtico estado de derecho, basado en principios en los que todos estemos de acuerdo.

Si esto es así, no tendremos una transición de terciopelo, pero sí tendremos terciopelo en la transición, esto es: empezaremos a ver una perspectiva diferente para México.

* El autor es presidente nacional de Coordinadora Ciudadana, A.P.N.

EL OBSERVADOR 200-6

Sumario Inicio

PINCELADAS

Confiésese primero

Justo López Melús *

"Bienvenidos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios", ha dicho Jesús. La limpieza del corazón facilita el camino de la fe. El santo cura de Ars, Juan Bautista María Vianney, había hablado en el sermón, con mucho calor, sobre el sacramento de la Penitencia. Después, según su costumbre, pasó a la sacristía para que los hombres pudieran acercarse a confesar. Allí les resultaba más fácil.

Uno se le presentó con deseos de aclarar sus dudas sobre la religión. "Confiésese primero", le dijo el santo. "¿Pero cómo voy a confesarme sin aclarar antes mis dudas?". Pero el sacerdote le insistía: "Confiésese primero". Ante la fuerte convicción de sus palabras, el hombre cedió y se confesó. Al terminar, le dijo el santo cura: "Explíqueme ahora sus dudas". Y el penitente le contestó: "Ya no es necesario. Ahora lo veo todo claro".

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 200-7

Sumario Inicio


MEDIOS DE COMUNICACION

Cultura virtual y universal

Santiago Norte

Dos serán los factores dominantes de la cultura del siglo XXI, según la UNESCO: la virtualidad y la universalidad. En ese par de fenómenos habrá de enfocarse el análisis de la sociología, si es que quiere comprender el porvenir inmediato, y dotar de armas a la gente común para no ser arrastrada por el desarraigo y la desubicación, por la desesperanza de saberse asidos a nada.

El Informe Mundial sobre Comunicación, emitido recientemente por la UNESCO, tiene la enorme virtud de enfrentar las cosas por su nombre. Comienza con las transformaciones que en materia de cultura ha sufrido la humanidad, y concluye animando a los intelectuales y a los encargados de diseñar políticas de desarrollo social a que atiendan, en pluralidad, a los ciudadanos de la "aldea global", para que sean actores y no espectadores de movimientos que les rebasan y que, muchas ocasiones, los toman a ellos (a los ciudadanos) como punta de lanza del experimento, del cambio o del consumo del cambio.

La transnacionalización de la economía, la globalización de las informaciones, han producido una modificación en las relaciones de poder a escala internacional "y escapan por completo a la capacidad de comprensión y al control de los Estados, confunden a los políticos y siembran la duda en muchos observadores", viene a decirnos el Informe. De hecho es más poderosa una cadena televisiva, por citar un ejemplo, que una organización mundial de defensa de los derechos humanos (¿quién se ha preguntado por la ONU en Kosovo?; más bien todos se preguntan por la CNN); una transnacional (Nike), que un gobierno y una sociedad (Indonesia), etcétera.

Ello trae aparejada una descolocación de los núcleos de poder. Ya no se sabe quién toma las decisiones ni quién gobierna. Una primera tarea de los intelectuales tiene que ser ésa: mostrarle a la gente, al usuario de los medios, al lector, de dónde vienen y qué fin persiguen los movimientos que le atrapan. Hacer comprender, contextualizar, será, en el mundo venidero, una honrosa tarea de "piedad" social. Por esto el Informe de la UNESCO habla de introducir un mecanismo de entendimiento. Además, ese mecanismo ha de ser la fórmula de defensa contra la otra parte del asunto: la promoción -casi se diría invasión- de la cultura virtual.

Quizá lo más pernicioso de ella sea la violencia. Algo que preocupa mucho al autor del Informe -el profesor Lofti Maherzi, profesor de ciencias políticas de la Universidad de París-, y a muchos que desde hace años venimos alertando sobre el tema, es lo que nosotros hemos llamado el más grave flagelo de las relaciones interpersonales al expirar el segundo milenio. Para los adictos a la televisión, a los video-juegos y a las porciones duras de Internet, la violencia viene a ser una forma de vida. Pero una forma de vida que al ejercerse no provoca daños irreparables sobre los que se oprime, golpea, veja: ¿acaso el coyote del correcaminos no se repone para atacar de nuevo cuando ha caído a un precipicio de miles de metros?

La cultura virtual propicia un desarraigo aún mayor que el de la globalización de la economía. Por la sencilla razón de que tergiversa las coordenadas que siempre nos han servido para adaptarnos al entorno, para transitar sobre él, para sobreponernos cuando hayamos caído. Las reglas de la virtualidad -todo es imagen, todo es susceptible de hacerse imagen, la imagen es lo más real de la realidad- confiscan el valor de lo real y lo transfieren a un terreno ingobernable: el subjetivismo. La prueba de la existencia pasa a ser la prueba de la presencia ante mí, supremo juez, incluso de la telepresencia. Es más real una imagen transportada en la pantalla que la persona de quien esa imagen es extraída...

En general, muy poco se ha trabajado sobre este nuevo paradigma del conocimiento y de las relaciones. Como es costumbre, nos va a tomar con los dedos en la puerta. Por eso es válido el pronunciamiento de la UNESCO: estamos a tres minutos de comenzar una lucha cuyas dimensiones apenas si percibimos.

EL OBSERVADOR 200-8

Sumario Inicio

ALACENA

Nostalgia de la madre

Justo López Melús *

La familia es como un nido en el que los padres protegen y calientan a sus hijos. Haber nacido en una familia es una bendición. Los niños que no han conocido a sus padres suelen llevar en el rostro un rastro de tristeza que no se puede disimular. En el hermoso cuento y film Marcelino, pan y vino, ¡cómo anhelaba el niño conocer a su madre!

Por eso ahora se tiende a distribuir a los niños huérfanos por familias, en vez de tenerles masificados en residencias. Y si están en residencias, tendrán suerte si encuentran unas religiosas con entrañas maternales, "ya que toda mujer, / porque Dios lo ha querido, / dentro del corazón / lleva un niño dormido".

El libro póstumo de Martín Descalzo, Nacido de mujer, es todo él una honda nostalgia por la madre muerta. Pero expresa también la bendición inmensa que supone el haber tenido una madre, el ser hijo.Y se encara poéticamente, despectivamente, con las estrellas, que no han tenido madre: "¡Ah, pobres vosotras, que no fuisteis engendradas por nadie, que entrasteis en la vida sin pasar por la sangre, huérfanas permanentes, que habéis tenido todo, menos lo importante!". Y sentía compasión por el sol y por las rosas que no han tenido madre. "Yo pasaba mis manos por las rosas / para que no sufrieran por no haber sido hijas".

Juan Pablo II ha recordado en la intimidad que tenía nueve años cuando murió repentinamente su madre. A Karol Wojtyla le impresionó para siempre que él estaba en la escuela y no llegó a verla en los últimos instantes. La vio ya muerta. Más tarde la recordará en sus versos: "Una voz que estaba más allá, en la otra habitación, / y después el silencio".

Estaba yo en Jerusalén con mi hermano Francisco cuando nos avisaron desde Zaragoza que nuestra madre estaba muy grave. Pocas horas después moría. Instintivamente me acordé de los versos del novelista Gogol a la muerte del gran poeta Pushkin: "¡Dios mío, qué extraño, Rusia sin Pushkin!". Sí, cuando la madre muere parece un absurdo que sigan brillando el sol y las estrellas. Pero nosotros estábamos en Jerusalén, junto al sepulcro vacío del Señor. Y eso nos colmaba de esperanza. ¡También quedaría un día vacío el de nuestra madre!. Por eso hicimos grabar en su lápida: "Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en Mí, aunque haya muerto, vivirá" (Jn 11, 25).

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 200-9

Sumario Inicio

INTIMIDADES. LOS JOVENES NOS CUENTAN

La última oportunidad de tener una relación

Yusi Cervantes

Desde hace cuatro años conozco a un hombre que me quiere para su "amiga". Él es divorciado y tiene hijos con otra mujer. Es muy liberal, vive solo y quiere que tengamos relaciones íntimas, pero sólo si yo lo deseo. Yo me siento muy atraída por él, pero me detienen mis principios religiosos.

Me da la impresión de que él, al igual que todos los hombres (ancianos en su mayoría) que se me han acercado, lo hace para "hacerme el favor" como mujer que soy. Tengo un defecto físico y supongo que ese es el motivo por el que nunca he tenido novio ni pretendiente formal. Esto me empuja a aceptar lo que ese hombre me propone porque estoy segura de que si no vivo con él una experiencia romántica o sexual no la viviré con nadie más. Ya tengo 29 años. Tengo miedo de que dentro de 10 o 15 años me arrepienta de no haber aceptado esta propuesta. Pero también tengo miedo de aceptarla y de que si Dios decide recogerme cuando yo esté en una situación no grata a sus ojos, no tenga piedad de mí. Sin embargo, no quiero que mi amigo se vaya: su presencia, su conversación, sus conceptos sobre la vida iluminan la mía.

Lo que entiendo es que crees que tú no eres digna de ser amada y casi estás dispuesta a aceptar una intimidad sexual sin amor porque consideras que se trata probablemente de tu única oportunidad. Creo que tienes que hacer a un lado todo este asunto del "amigo" y preguntarte qué es lo que pasa contigo. ¿Por qué te valoras tan poco?

El defecto físico cuenta, claro. No podemos negar que esto provoca inseguridad, dificultades en las relaciones y otros problemas, pero todo esto es superable. Si encuentras un hombre que realmente te ame, para él tu defecto sería completamente secundario. Como debería ser para ti. Yo preguntaría: ¿por qué tienes dificultades para relacionarte con los hombres? ¿Tienes dificultades en otros tipos de relaciones? Puede haber en ti miedos, resentimientos, inseguridad, conflictos, inmadurez... No sé, estoy sugiriendo posibilidades sin realmente conocerte, pero lo que me interesa es que, antes que nada, veas qué es lo que ocurre contigo. Es necesario que te valores, que estés segura de ti misma, que te ames a ti misma. Y desde ahí decidir qué es lo mejor para ti.

Este hombre, al parecer, tiene serios problemas para relacionarse con una pareja. Y contigo no quiere comprometerse. Quiere algo así como una amistad y, si se puede, sexo. ¿Qué pasaría si mientras te enamoras de él? ¿Es el hombre de quien te gustaría estar enamorada? Me parece una situación muy peligrosa donde tú eres especialmente vulnerable. No creo que valga la pena el riesgo.

El sexo es una expresión total del amor donde descubres tu intimidad y te abandonas en el otro. Te vuelve frágil, te toca muy profundo; sólo el matrimonio puede ofrecer un ambiente seguro para la expresión de la sexualidad, y sólo en el matrimonio el sexo tiene su sentido trascendente. Por eso la Iglesia insiste en que las relaciones sexuales son exclusividad del matrimonio.

Deja a un lado esa relación. O si puedes, mantenlo como amigo. No pienses que es tu última oportunidad. Mejor trabaja en ser una mejor persona, en tener mejores relaciones con los demás, en encontrar un sentido para tu vida... Ten una vida plena, sé feliz. Y tal vez entonces encontrarás un auténtico amor en un hombre. Pero si no es así, no importa: lo esencial es que te tengas a ti misma. Ama a Dios. Ama a tu prójimo. Amate a ti misma.

(La psicóloga Yusi Cervantes responderá las preguntas que se le envíen a la dirección de EL OBSERVADOR).

EL OBSERVADOR 200-10

Sumario Inicio

VIDA CRISTIANA

Dar razón de nuestra esperanza

Isele

Ser cristiano implica estar dispuesto a dar razón de nuestra esperanza. Esta disposición nace de la convicción, de la paz interior y de la conciencia de nuestra misión. A esto nos invita el apóstol Pedro: "Veneren en sus corazones a Cristo, el Señor, dispuestos a dar, al que las pidiere, razones de la esperanza de ustedes" (1 Pe 3, 15-16). El mundo de hoy pide, con urgencia y de muy diversas maneras, que demos razón de nuestra esperanza. Más aún, a nosotros mismos nos es muy necesario recordar y alimentarnos con las razones de nuestra esperanza. La tentación del pesimismo es grande y nos puede arrastrar. Y si pensamos que nada tiene sentido, que el mal ha triunfado, ¿cómo vamos a construir el Reino?

Dar razones de nuestra esperanza no sólo sirve para convertir y evangelizar al mundo, sino para reforzar nuestra propia conversión."Pero -nos pide el apóstol- háganlo con sencillez y respeto y estando en paz con su conciencia". No se trata de decir: "Ésta es la verdad y tú estás mal"; no se trata de condenar a quienes piensan de diferente manera, sino de, con toda sencillez y respetando a los otros -su cultura, su experiencia, sus creencias-, darles la oportunidad de entender el mensaje cristiano. Se trata de decirles: mira, ésta es mi fe, ésta mi esperanza, éstas mis razones y así es como yo las vivo. La sencillez y el respeto abren más corazones que la crítica, los juicios y las condenas.

EL OBSERVADOR 200-11

Sumario Inicio

Gracias a mis hijas

Me convertí en madre repentinamente.

Después de seis años de matrimonio, no habíamos podido tener hijos. Un jueves en la noche una amiga nos preguntó que si queríamos adoptar un bebé. El miércoles siguiente ya teníamos a nuestra hija en casa.

Fue un milagro. Fue un sí a la vida. Es un regalo de Dios.

La primera noche en casa nuestra hija lloró. Se sabe: los bebés lloran y hay que alimentarlos, cambiarlos y volverlos a acostar. Y eso muchas veces; pero aquella primera noche sólo atiné a sacarla de su cuna, abrazarla y volver a acostarme con ella en brazos. Nos dormimos de nuevo las dos y despertamos hasta el amanecer. Esa noche me convertí en su madre.

Aprendí que no tenía importancia el no haberla tenido en mi vientre. La maternidad se construye en el amor. Y estaba convencida de que mis sentimientos hacia mi hija eran exactamente iguales a como habrían sido si hubiera llegado por el camino natural.

Diez años después tuve oportunidad de comprobarlo. Cuando ya nadie lo esperaba, quedé embarazada. Viví la experiencia confusa, a veces angustiosa y muchas veces gozosa del embarazo.

Cuando nació nuestra segunda hija y me la enseñaron, no sentí ninguna explosión de amor maternal. Sólo me preocupaba saber que estaba bien. Me convertí realmente en su madre cuando puede tenerla en mis brazos.

Fue un milagro. Fue un sí a la vida. Es un regalo de Dios.

Ahora sé que no hay diferencia en el amor maternal -y tampoco en el paternal- a causa del origen de los hijos. Hay diferencias por otras causas: la forma del amor cambia según sea cada persona y se transforma también en cada edad. No se ama lo mismo a una niña que es toda ternura que a otra que irradia energía; no se ama lo mismo a un bebé que a una adolescente. El amor se adapta, va adquiriendo tonos y matices adecuados a cada vínculo. Pero la profundidad y la intensidad de mi amor por mis hijas es igual.

De modo que soy madre de dos maravillosas hijas.

Ahora que se acerca el día de las madres quiero confesar que no me gusta que me festejen y me agradezcan. Agradecerme ¿qué? Soy yo quien tiene que agradecer a mis hijas y a Dios porque me han enseñado a hacer realidad -al menos en unos primeros pasos- la lección fundamental de la vida, es decir, que hemos sido creados para amar y ser amados. Y que el amor es incondicional, generoso, libre, se expresa, provoca y da confianza...

Pero hay más: también quiero dar gracias a mis hijas y a Dios por permitirme ser testigo del milagro de la vida, por el azoro que me provoca ver cómo cada una crece según su propio ritmo y su única e irrepetible personalidad. Cómo cada una es la misma y tan completamente distinta a sí misma con el paso de los años, cómo se van afirmando y definiendo, cómo se van enriqueciendo.

Sí, definitivamente, tengo muchas razones para dar gracias a Dios y a mis hijas. (Y.C.)
(FIN)

EL OBSERVADOR 200-12

Sumario Inicio

 

 
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit.org-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org
La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor.
Los artículos publicados en esta Web son una selección de la edición impresa.
D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2006