El Observador de la Actualidad

El Observador

Información con valor cristiano

6 de junio de 1999 No. 204

SUMARIO

bullet EDITORIAL Dinero vergonzoso
bulletCUADERNO DE NOTAS La fuerza del sí
bulletLa comunicación de masas prefiere indefensos, dice el Papa
bulletPINCELADAS Algo más que un diamante
bulletA LAS PUERTAS DEL TEMPLO Reflexiones en torno a la muerte y la resurrección
bulletUna ideología antivalores dirige la educación sexual: paterfamilias
bulletPICADURA LETRÍSTICA Velázquez 400: el arte tranquilo
bulletPALABRAS MAYORES Escalada del delito
bulletORIENTACIÓN FAMILIAR Diferencia de edades
bulletVIDA CRISTIANA No los sanos, sino los enfermos
bulletDERECHOS HUMANOS Prisiones y violencia
bullet¿Para qué sirven los santuarios? - Los santuarios más visitados hoy
bullet¿Está de acuerdo?

EDITORIAL
Dinero vergonzoso

Las declaraciones de Carlos Cabal Peniche, ex banquero de la «corte» de Salinas, ponen en un aprieto al PRI, de cara a las elecciones presidenciales del año 2000. Cabal, palabras más, palabras menos, aseguró haber entregado 25 millones de dólares para las campañas de Colosio (15 mdd), Zedillo (5 mdd) y Madrazo en Tabasco (5 mdd). Financiamiento ilegal, por supuesto. Y lo peor: quedó -si es que fue cierto- en la oscura «panza» del Fobaproa (lo cual equivale a decir que lo vamos a pagar todos)

Por otro, lado las nuevas leyes del Instituto de Protección al Ahorro Bancario (el IPAB, que vino a substituir a Fobaproa) harían que el PRI devolviese esos 25 millones de dólares, ¿a quién? Pues se supone que al IFE o al erario público, no está todavía muy claro este punto. El mismo presidente Zedillo, a través de su vocero, admitió haber recibido el dinero de Cabal, aunque remarcó que se trataba de «donativos limpios.» La pregunta que todos los mexicanos nos hacemos es la siguiente: ¿cómo puede ser dinero «limpio» el de alguien que se encuentra arraigado en Australia, perseguido por fraudes multimillonarios cometidos en México, en tiempos de Carlos Salinas de Gortari?

En la carta de que se desprende este asunto (enviada por Cabal al periódico The Miami Herald), podemos observar -habría que hacerlo con lupa- un párrafo que es muestra fehaciente de la mugre en que han convertido la política años de contubernio entre el poder y los negocios. Dice Cabal: «Con el fin de tener éxito como empresario en México, uno tiene que desarrollar ... una cooperación pragmática con los candidatos del partido del gobierno» Esto quiere decir: con el fin de proteger los negocios sucios en el futuro, uno tiene que comprar al candidato con base en aportaciones económicas que hagan que el candidato, a la hora de ser presidente o gobernador, tenga las manos atadas en contra mía. Es un verdadero asco: este «jueguito» tiene en la miseria a millones de mexicanos.

En cualquier otro país ya se hubiera levantado un escándalo de dimensiones mayúsculas. En el nuestro -debido al papel tan timorato y entreguista que juegan muchos medios de comunicación- la cosa no pasa, técnicamente, de un sainete. Pero los mexicanos ya nos damos cuenta de estas cosas. Y tenemos enfrente la posibilidad de «cobrar la factura.» Lo dicho: el PRI está en aprietos.

EL OBSERVADOR 204-1

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CUADERNO DE NOTAS
La fuerza del sí

Hace años, el poeta español Gabriel Zelaya -duro anarquista- escribió aquel verso que (cito de memoria) recalcaba: «Poesía para el pobre, / poesía necesaria como el pan de cada día; / como el aire que exigimos trece veces por minuto / para ser y, en tanto somos, / dar un sí que glorifica». Ese «sí que glorifica» se me quedó grabado. ¿Por qué el sí tendría esa fuerza? Si lo que buscamos es, justamente, la gloria (la salvación), ¿por qué ésta debe provenir del asentimiento? Claro que Zelaya no se fijaba en tal asunto: a él le importaba la fuerza de la poesía (su poema se llamaba, si no mal recuerdo, «La poesía es un arma cargada de futuro»), la fuerza del lenguaje y de la acción revolucionaria. Pero, ¿hay algo más revolucionario -en el sentido de ir contracorriente- que un sí en tiempos donde campea el no? Yo creo que no.

Volví a recuperar el viejo poema de Zelaya esta semana, al leer un bello artículo del padre Florián Rodero (legionario de Cristo) en la edición española de L'Osservatore Romano (semanal, 14 de mayo de 1999, p. 12). El padre Rodero reflexiona sobre el sí de la Virgen María ante el plan de Dios, su anuencia, su completo abandono a la voluntad divina, como preludio y señal de lo que debería ser el abandono de los hombres. «El consentimiento de María en la anunciación se convierte en modelo del uso pleno de la libertad». Ahí está el punto central: la libertad del hombre encaminada a la voluntad de Dios; en un plan que si bien desconoce el hombre, por la fe entiende que es bueno, verdadero y... bello. Es «la libertad de obedecer», como bien señala el padre Rodero, que está como centro de la trama de La anunciación a María, del escritor (católico) francés Paul Claudel.

¿Libertad de obedecer? ¿Qué eso no es un contrasentido? ¿El que obedece es libre? A nosotros -en una versión chabacana de la rebeldía, el revolucionarismo y la revuelta- nos han dicho que obedecer es asumirse esclavo, que desobedecer por sistema (decir no a todo y a todos) es el camino de la genuina vocación libertaria. El problema es que ese camino no tiene ni principio ni final: es un abismo en el que quien desobedece por sistema se eleva a la categoría de Dios, negando la dimensión real del hombre: ser criatura. «La Virgen María es la criatura consciente de que la vida -ella misma- es un don de Dios y, por eso mismo -dice Rodero-, se la ofrece al Señor como quien devuelve un regalo que ha recibido. María es, pues, el modelo humano más acabado porque ha realizado la plenitud de su ser obedeciendo en libertad a Dios, sin vacilación, sin titubeos y con confianza absoluta».

Es el sí de verdad, el asentimiento fundamental: el sí que glorifica. Ese sí que muy pocos hombres y mujeres del mundo actual estamos dispuestos a dar. Preferimos el no de costumbre, el egoísta, el que nos pseudoglorifica, anteponiendo la personal «realización» a la realización del plan de Dios con nosotros. Dar el sí es dar de sí, buscarse entre los máximos y no entre los mínimos de lo que uno pueda dar. El sí de María se extiende -como una bendición, como una enseñanza- a la historia del corazón del hombre. Que le cerremos la puerta es otra historia. Nuestra historia: la del egoísta no que a la menor provocación estamos dispuestos a dar cuando se nos requiere entrega, compromiso, ganas de cambiar las cosas. Preferimos la libertad arbitraria, la que «me» hace sentir agusto porque me «hago como Dios», a la libertad real, en donde soy todo yo lo que me entrego. (J. S. C.)

EL OBSERVADOR 204-2

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La comunicación de masas prefiere indefensos, dice el Papa
México ocupa el primer lugar mundial en consumo televisivo
EL OBSERVADOR / Exclusivo

Hace pocos días se publicó en un servicio informativo católico el promedio de tiempo por habitante dedicado a ver televisión en diferentes países del mundo. Para sorpresa de propios y extraños (y para beneplácito de Televisa y TV Azteca), según la lista de Aceprensa (aparecida el 19 de mayo de 1999), México aparece como el país que más minutos al día entrega, regala, a la pequeña pantalla.

Coincidente con esta lista, el papa Juan Pablo II se encontró el pasado 27 de mayo con profesionales de la radio y la televisión de Italia. Les dijo a ellos, y a los profesionales de la materia en todo el mundo, que la comunicación «se ha convertido en el alma que da forma a la cultura de nuestro tiempo». Por esa razón histórica «el alma no puede prescindir de sus propias responsabilidades con el sentido y el valor de la vida». «Con frecuencia -añadió el romano pontífice- la comunicación corre el riesgo de cubrir con la impetuosidad de las imágenes y los sonidos el vacío, la pobreza del mensaje y la ausencia de referencias éticas válidas».

Los minutos en el limbo

De acuerdo con la medición hecha por expertos, citada por Aceprensa, el tiempo dedicado a la televisión durante 1998 muestra que, lejos de decaer, la práctica va creciendo en todo el mundo. Los datos representan el consumo televisivo por día y por persona -en promedio, se entiende- durante el año pasado. Los países de Europa tienen un rango «normal» de entre 210 y 218 minutos de televisión al día. Por ejemplo, Italia tiene 216, es decir, 20 minutos menos que quien ocupa el liderazgo: Hungría, con 236 minutos diarios.

Más adelante, podemos decir que México ocupa el liderazgo mundial con 255 minutos, seguido de quien todos creían el mayor consumidor de tele del planeta, ya que su imagen se exporta hacia todos los rincones: Estados Unidos, con 238 minutos diarios. Solamente Japón le disputa el primer puesto a México, pero pierde por 3 minutos, pues los nipones ocupan 252 minutos al día para plantarse frente a la llamada «caja idiota». Hay países europeos, como Portugal, que defienden su intimidad y entregan 157 minutos diarios al visionado de tele, con lo cual, por supuesto, poseen mayor cantidad de tiempo libre para dedicarla a otras actividades.

¿Nuevo pecado social?

Ver demasiada televisión podría convertirse en un nuevo pecado social, de los que claman al cielo. ¿Por qué? Principalmente por el ausentismo de quien, en lugar de cumplir con sus compromisos -sobre todo familiares-, los «dona» al mundo del consumo. Al menos eso es lo que se desprende de un sondeo realizado en fecha reciente por una agencia italiana de noticias entre 150 sacerdotes sobre la cuestión de la cantidad de televisión que la gente ve y si lo considera un pecado.

Según repostó el pasado 23 de mayo el diario italiano La Repubblica, para 37% de los párrocos consultados por la agencia laica Klaus Davi, hay un aumento del número de fieles que piden perdón por haber dedicado un tiempo excesivo a la televisión y dejado de lado sus responsabilidades con respecto a la familia. El promedio no es todavía mayoritario, pero va en constante aumento. Los sacerdotes indicaron que a veces la gente se confiesa por haber visto demasiados programas de concurso, o los que presentan a las mujeres de forma «poco modesta». También hay confesiones por telenovelas (en México debería ser mayoría, la que se arrepintiera de ocupar tiempo en tales programas), programas de variedades, de futurología (la astrología «está de moda») y exceso de deportes.

Sobre advertencia no hay engaño

Su Santidad Juan Pablo II, que no suele andarse por las ramas, advierte a los telespectadores, a los lectores de prensa, a los espectadores de cine o a los radioescuchas sobre el sentido que están tomando las cosas en la industria de la comunicación de masas. Dice Juan Pablo II que los medios que conocemos requieren «receptores indefensos en lugar de protagonistas activos, para aturdir en lugar de ayudar a reflexionar». A continuación el papa nos da una guía de lo que debemos hacer los medios y de lo que deben escoger los receptores: «ofrecer, con competencia y creatividad, motivaciones y contenidos capaces de realizar una red de comunicación al servicio del bien».

¿Están hoy los medios al servicio del bien? ¿Está al servicio de la comunidad, del desarrollo personal y social, el medio que escojo y al cual entrego parte de mi tiempo? Son preguntas fundamentales que debe hacerse el hombre de hoy, según Juan Pablo II, pues, «cuando los instrumentos de la comunicación social se disocian de un contexto social claro y humano, acaban con el auténtico bien de la persona, de la familia y de la comunidad local». ¿Qué hacer? El papa Juan Pablo II fue muy explícito: apoyar, sin reservas, las iniciativas cristianas que están a favor del bien, de la vida y de la Iglesia.

EL OBSERVADOR 204-3

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PINCELADAS
Algo más que un diamante
Justo López Melús *

En la vida hay muchas cosas que valen más que el dinero. Hay tesoros espirituales que valen más que todas las riquezas. Hay detalles, ráfagas de luz, que pueden endulzar la existencia. Como aquel preso, siempre encerrado en su celda, que se sentía feliz porque por una pequeña claraboya entraba el sol durante un rato y podía ver por la noche las estrellas.

Como aquel aldeano que supo que un monje pasaba por su pueblo con una piedra preciosa que podía hacerle rico: "Dame la piedra", le dijo. El monje revolvió en su bolsa y sacó un diamante. "¿Es esta la piedra que quieres? La encontré en el bosque. ¡Tómala!". El aldeano la tomó y salió corriendo hacia su casa. Aquella noche no pudo dormir. Al día siguiente, muy temprano, fue a buscar al monje y le dijo: "Aquí está el diamante. Quiero la riqueza que te permite desprenderte del diamante".

* El autor es operario diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 204-4

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A LAS PUERTAS DEL TEMPLO
Reflexiones en torno a la muerte
y la resurrección
Javier Sicilia *

«Morir -escribía Luc Dietrich, ese gran novelista francés, creador de dos obras fundamentales, L'apprentissage des villes y Le bonheur des tristes- es entrar en el interior de las cosas». Debería añadirse «y en el fundamento de la vida». Toda vida es interior. Lo que conocemos de ella: la vitalidad, el acto, la belleza... son sólo manifestaciones del misterio que trabaja en lo interior y que no es evidente a nuestros sentidos. La vida se gesta en el adentro. Por ello, cuando Aristóteles dice que el arte imita a la naturaleza, se refiere a que imita el proceso interior que hace posible que algo sea creado. La creación, la vida, son sólo manifestaciones de la Vida.

Cuando el místico entra en un estado extático, parece muerto. Interrumpe, por un don de la Gracia, su manifestación vital y por unos momentos entra plenamente en la intimidad de sí mismo y de las cosas para reposarse en Dios. Toda meditación, toda oración, en la medida en que ponen entre paréntesis las expresiones de la vida (quien medita recoge sus sentidos, regulariza el ritmo de su respiración hasta hacerla lenta y sosegada, como la de un durmiente; se mantiene inmóvil y busca poner un coto entre sus pensamientos y él para hacer el silencio) son una aproximación a la muerte. Su ponerse entre paréntesis es un descanso para escuchar y ser poseído por Dios.

Leonardo da Vinci observaba que un pintor, a pesar de la diversidad de sus modelos, pinta un solo retrato que es el suyo. Esta observación lleva a Leonardo a decir que nuestra alma, al haberse creado para albergar un cuerpo idéntico a ella, informa cualquier otra obra que produce. Este principio formador que habita en la carne, que la crea desde dentro y la repara sin cesar, que trabaja más a gusto cuando dejamos de trabajar y de pensar, es decir, cuando dormimos, y que labora noche y día en las entrañas y los sótanos del pensamiento, esta forma activa no es nuestra alma, sino nuestro cuerpo. Nuestro cuerpo no es carne. La carne, la materia, en sentido estricto, se renueva sin cesar. Cada siete años las células que componen nuestro cuerpo son absolutamente distintas.

Nuestro cuerpo es más bien, como el espíritu, un principio formal que anima a la carne y que en la diversidad de las apariencias que anima a lo largo de los años, reproduce constantemente las mismas proporciones. Esto nos permite recordar entonces, como nos lo ha enseñado la revelación cristiana, que el cuerpo resucitará el último día. Esto nos permite decir también, junto con Leonardo, que por el cuerpo la obra de arte tiene significado. Esa potencia creadora, que es el cuerpo, que sólo se nos hace evidente por los gestos de la carne, desborda en la obra de arte la carne y constituye nuevos cuerpos, hermanos del primero, que son obras. El cuerpo, dice Lanza del Vasto, no trabaja según reglas aprendidas, sino que imita a la naturaleza, es decir, al misterio de lo que nace y, como la naturaleza, construye desde adentro a partir de un impulso que viene de las raíces y sube de las tinieblas. La obra es entonces una forma interior, una llave para introducirnos en el interior de las formas, para descifrar las cosas (y conocer su misterio inmortal). Pues cada cosa (como lo pensaban los pitagóricos) tiene una cifra que es un jeroglífico en el «texto del mundo» y que revela la infinita unidad de Dios expresada en la pluralidad de su creación.

Cuando se leen los pasajes que los evangelistas dedican a la Resurrección y se ve que los testigos que amaron profundamente a Cristo no lo reconocen, nos damos cuenta de que el cuerpo poco tiene que ver con la carne que se degrada. El cuerpo de Cristo, salido de la muerte, está glorificado, es decir, está transformado en Dios. Por lo tanto, si se hace evidente a los suyos no por ello se expresa en el orden de la carne, sino en el orden de una apariencia distinta, tal y como la obra de arte, sin ser distinta al cuerpo, o mejor, al principio formal que la animó y la hace posible, tiene un orden distinto al de la materialidad de la carne que también es informada por el cuerpo del artista. Por ello sus discípulos sólo lo reconocen en el gesto. El gesto, el estilo del arte, es decir, aquello que no es reductible a nada y es personal e intransferible, aquello que de un ser permanece en nosotros en el recuerdo, y que anima a la materialidad de nuestra carne y de nuestras obras, es el cuerpo y es lo que cuando morimos se ausenta de nuestra carnalidad que, abandonada a las leyes de la materia, termina por transformarse en polvo. El cuerpo, el principio formal ha vuelto a su origen interior que queda velado a nuestros sentidos, que están hechos sólo para ver lo exterior.

* Se publica por convenio expreso con el autor.

EL OBSERVADOR 204-5

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Una ideología antivalores dirige la educación sexual: paterfamilias

* La UNPF denuncia la confabulación de las secretarías de Educación y de Salud.
* Los grados quinto y sexto de primaria son, por ahora, los más afectados.

Ricardo Esponda Gaxiola, presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF) denunció la filosofía utilizada por la Secretaría de Educación y por el Sector Salud, «en la cual se manipulan los conceptos y se da a la educación sexual una visión reduccionista, atendiendo únicamente al aspecto biológico-reproductivo, omitiendo los aspectos psico-afectivo y moral».

El pronunciamiento de la UNPF se dio a conocer en una conferencia de prensa en la que se presentaron dos nuevos folletos: La perspectiva de género, sus peligros y alcances y la Guía de estudio para maestros, en temas de educación sexual, equidad de género y prevención de adicciones, para 5o. y 6o. grado. La «ideología de equidad de género» se viene promoviendo mediante los manuales de educación sexual que imponen las autoridades de educación. Dicha perspectiva constituye «un instrumento que no puede ni debe ser usado como una plataforma educativa para la niñez y la juventud mexicana».

La «ideología de género» se está difundiendo a nivel mundial desde la Cumbre sobre la Mujer, en Pekín, en 1995, que «con abundantes recursos financieros extranjeros pretende utilizar al Sector Salud y al Sector Educativo como principales agentes de difusión nacional. Esta ideología está inspirada en teorías feministas ultrarradicales, de sello conflictivo, y representa un ataque directo a los valores de la familia, el matrimonio y la femineidad, según Esponda. Así, «hoy la dignidad de la persona y la familia tiene frente a sí un nuevo reto: contrarrestar y evitar el ataque de los grupos que niegan la naturaleza de la persona y promueven la desintegración de la célula básica de la sociedad: la familia».

La UNPF rechaza los nuevos paradigmas de «familia», que tratan de justificar las relaciones homosexuales, proponiéndolas como un modelo de vida «normal» en nuestros días. Entre las nuevas posiciones está el tratar de legalizar, justificar y tolerar el «matrimonio» y la adopción infantil por parte de las parejas homosexuales. «Si bien el homosexual, como persona no deja de tener dignidad, la cual debe ser respetada -explicó Esponda-, sus actos no pueden ser justificados y menos aún promovidos como modelo de vida para nuestros hijos y mucho menos dentro de los contenidos de los libros gratuitos y obligatorios que la SEP utiliza».

EL OBSERVADOR 204-6

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PICADURA LETRÍSTICA
Velázquez 400: el arte tranquilo
J. Jesús García y García

Su genio es un genio natural, un genio claro y limpio, limpio hasta de genialidades.
RAMÓN GAYA.

Hoy 6 de junio se cumplen 400 años del bautizo de un pequeño sevillano que tenía sangre portuguesa por la línea paterna, venido al mundo pocos días antes, no se sabe cuántos, cuyo nombre, al influjo de la fama, sufriría esta evolución reductiva: Diego Rodrigues de Silva y Velázquez / Diego de Silva Velázquez / Diego Velázquez / Velázquez.

Muy temprano manifestó su vocación de pintor, y a los 12 años su padre lo metió de aprendiz en el taller de Francisco Pacheco, previa firma de un instrumento notarial por el que, según la usanza, don Juan Rodrigues de Silva cedía la autoridad sobre su hijo Diego porque éste pasaba a vivir con Pacheco, a quien debía acompañar y servir en todo lo que le fuera posible dentro de los límites de la honestidad, y en cambio el muchacho recibiría la enseñanza de cuanto el maestro supiera del arte de la pintura, sin ocultación de la más pequeña partícula. La instrucción lograda por Velázquez fue completa. En 1617 le fueron concedidos a Velázquez el diploma y las credenciales de pintor. En el maestro encontró, además, al suegro, pues en 1618 se casó con Juana Pacheco, de la misma edad que el prometido.

Lo que sigue es casi trivial: tiene descendencia, consigue acomodo en la corte española de Felipe IV, hace un par de viajes a Italia y... pinta. Dice Ortega y Gasett: «La vida de Velázquez es una de las más sencillas que un hombre ha podido vivir jamás... No le pasó más que una cosa importante, entre las que se pueden averigurar mediante datos: ser nombrado pintor del rey cuando contaba apenas 24 años». Quiso Velázquez realizar su vocación de trabajo: tener, para ello, cubiertas sus necesidades y disfrutar de un estudio en el alcázar de Madrid para pintar ahí tranquilamente durante toda la jornada en medio de una consideración general, ajeno a «poses», fiel a su extracción provinciana, recto, cortés, honrado, sereno y juicioso. Para alcanzar la gloria artística no necesitó de las excentricidades e intemperancias usuales en los artistas que son o se creen creadores talentosos.

Muchos le quitan la etiqueta de genio en nombre de un combativo antirrealismo («Esquivar la realidad, adivinándola, sustituyéndola, esto es el arte: crear una realidad a nuestra imagen, semejanza y gusto», propone Agustín Yáñez). Sí era realismo el del sevillano, pero no el huero realismo fotográfico: su captación de las cosas está decisivamente influida por la subjetividad del autor, penetrada por el ojo clínico de éste. Se ha dicho, con razón, que Velázquez es, más bien, la suma armónica de todas las conquistas que arrancan del Renacimiento; que su pintura, propiamente, está en la cima de una época de búsqueda y, a partir de ella, se abre el camino a los mejores logros de la pintura moderna.

No menos acertado es lo que se dice de la religiosidad de la pintura de Velázquez: éste exhibe un respeto supremo por la persona, esto es, destaca en ella, fundamentalmente, el concepto del hombre como sujeto depositario de eternos valores, con alma a imagen y semejanza de Dios, lo mismo el bufón que el rey, ambos con un alma destinada a vivir eternamente.

Murió en 1660. Pintó, entre muchos otros, estos cuadros famosos: Los borrachos («Triunfo de Baco»), El Cristo de san Plácido, muchos retratos (en especial de Felipe IV y de la familia real), La rendición de Breda («Las lanzas») y Las meninas. La contemplación atenta de estas obras es deleite seguro.

EL OBSERVADOR 204-7

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PALABRAS MAYORES
Escalada del delito
Joaquín Antonio Peñalosa

La grandes ciudades, y aun las pequeñas, se ven sofocadas por la psicosis de inseguridad ante la creciente ola de robos, el placer de agredir y la violencia a la orden del día y de la noche.

El auto desvalijado, el banco desbancado, la casa vaciada, el trailer desaparecido en la carretera, el bolso arrebato a la señora que iba de compras, la cartera esfumada por un prestidigitador y el hecho inexplicable y zoológico de herir y matar por gusto no a un rival ni por venganza, lo que sería algo explicable, sino a un perfecto desconocido que volvía del trabajo a su casa.

Entonces todo el mundo a armarse y a desconfiar todos de todos. Es la hora de las trancas, los perros bravos, el bastón del volante, las sirenas, el candado o las cajas fuertes que poco garantizan.

De nada sirve quedarnos en lamentos y echar toda la culpa a la policía que, desde luego, debe ser numerosa y preparada. Hay que remontarnos a las causas profundas que originan el delito, que son el desempleo, las drogas, las descomposición de numerosas familias, el ambiente materialista, el fracaso escolar, la incitación al consumo y, sobre todo, la ausencia de valores morales, la pérdida del sentido ético; de suerte que los delincuentes y viciosos no son ni siquiera inmorales, sino amorales, es decir, les da lo mismo el bien y el mal.

La droga, siempre en aumento, constituye uno de los mayores móviles de la delincuencia. La policía sueca, por poner un ejemplo, dedicó por un tiempo la mayor parte de sus efectivos a luchar contra la droga, y el descenso de la delincuencia fue espectacular.

Sirve, cómo no, la policía que patrulla las calles; pero es imposible cubrir una ciudad. Mientras la policía vigila este barrio, el delincuente trabaja en otro; tanto más que a una mayor vigilancia se opone la sofisticación que emplean los delincuentes para realizar sus fechorías.

El pueblo, con legítimo derecho, pide y necesita seguridad en su persona y pertenencias; pero todos estamos comprometidos a atacar la raíz del delito.

EL OBSERVADOR 204-8

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ORIENTACIÓN FAMILIAR
Diferencia de edades
Yusi Cervantes
¿Que tanto influye la diferencia de edades en la vida de una pareja? Me refiero a cuando la diferencia es de diez años a más.

La diferencia de edades probablemente provoca ciertas situaciones en la pareja; por ejemplo, puede ocurrir que quien es mayor muestre menos entusiasmo, desee una vida más sedentaria, se sienta cansado con más frecuencia, tenga ideas más rígidas que las de su cónyuge y una brecha generacional más amplia con respecto a sus hijos. El más joven, al contrario, tal vez tenga un fuerte impulso para hacer cosas nuevas, distintas, para estar en movimiento. Quizá tiene un criterio más amplio y mayor cercanía con sus hijos. Los esposos de diferentes edades probablemente tienen diferentes gustos en cuanto a música, espectáculos y diversiones. Sus amigos tendrán diferentes edades. El mayor tal vez se sienta viejo y hasta celoso frente al supuesto mayor atractivo del más joven...

Pero todas estas situaciones podrían no ser así. El cónyuge mayor podría tener más entusiasmo y ser más abierto que el joven, por ejemplo. Y parejas de la misma edad suelen tener también esta clase de diferencias, y hasta más. Lo que realmente importa no son las diferencias o las similitudes en edad, educación, cultura, experiencias, gustos, etcétera; sino si son capaces de encontrarse profundamente como dos seres humanos iguales, íntegros y libres. Puede haber muchas diferencias en los esposos, innumerables aspectos de la vida cotidiana donde son y actúan diferente, pero si hay verdadero respeto y saben comunicarse pueden tener una magnífica relación donde las diferencias, lejos de ser motivo de conflicto, enriquecen la vida conyugal.

El riesgo más grave en los matrimonios donde hay marcada diferencia de edad tal vez sea el que no se establezca una relación simétrica (aunque de este riesgo no estén exentos los demás). Si el cónyuge mayor asume un papel , más o menos disfrazado, de padre o madre, si ejerce abierta o sutilmente una autoridad sobre el menor, y si este último se somete más o menos conscientemente, estamos hablando de una pareja, que realmente no lo es, de unos esposos que no se miran de frente, sino que uno mira hacia arriba y otro hacia abajo. Los peligros de una relación así son muchos. Por un lado la sociedad, porque aunque se quieran mucho, ambos podrán echar de menos al compañero, a la pareja, a ese otro igual a mí, junto a mí. Otro riesgo es que funciona como hijo o pupilo un día se canse y se rebele porque quiere finalmente ser adulto, vivir su propia vida, tomar sus decisiones, correr sus riesgos. Esto es lo que hacen los adolescentes respecto a sus padres, y es sano. Pero cuando ocurre en el matrimonio resulta caótico. Otros riesgos de la relación asimétrica son el resentimiento, la frustración y la depresión. Sin embargo, hay parejas que logran resolver estas situaciones y llegan fácilmente a lo que debió ser desde un principio: una relación de dos adultos.

Influye mucho la edad que tenían los cónyuges al inicio de su noviazgo. Si uno de los dos tenía menos de veinte años y el otro era mayor ocho, diez o más años, estamos hablando de un joven o adolescente que apenas está definiendo su vida y de un adulto ya muy hecho. El joven tal vez no sabe ni siquiera qué va a estudiar, a qué se va a dedicar, no tiene aún independencia económica... y el mayor llega con su proyecto de vida en marcha y lo invita a unirse a él. Y se casan, y entonces es muy fácil que el menor no tenga un proyecto propio, sino que asuma el del mayor y casi sin darse cuenta acepta la autoridad del otro.

Muy distinto es cuando existe esa diferencia de edades pero la relación inicia cuando el menor ya es adulto (que es mucho más que ser mayor de edad), autosuficiente, con un proyecto de vida propio. Entonces sí, en un plano de igualdad, pueden ambos estructurar un proyecto en común que no avasalle a ninguno de los dos. En resumen, la diferencia de edades importa y suele provocar ciertas dificultades, pero los esposos que verdaderamente se aman pueden superarlas. Importa más la actitud de los esposos ante la diferencia de edades. Importa más descubrir si son capaces de, pese a la diferencia, ser realmente compañeros, hombre y mujer iguales en dignidad, capaces de comprenderse y apoyarse mutuamente en toda su vida.

EL OBSERVADOR 204-9

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VIDA CRISTIANA
No los sanos, sino los enfermos
Isele

«No son los sanos los que necesitan de médico, sino los enfermos -dice Jesús-. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: yo quiero misericordia y no sacrificios» (Mt 9,12-13).

En otras palabras:
- Esos amigos que tienen tal vez recursos limitados pero suficientes no son lo que requieren que los invitemos a comer, sino aquellos otros a quienes el dinero no les alcanza.
- Esa familia tan conocida y frecuentada no es la que necesita nuestras visitas, sino aquella otra olvidada, marginada.
- No son las personas sanas las que requieren nuestro apoyo y comprensión, sino el enfermo de sida, el de cáncer, el minusválido, el achacoso...
- Debemos amar a nuestros hijos, cónyuge, hermanos, padres... pero no son los amables, responsables y maduros los que más necesitan de nuestro cariño, sino los difíciles, rebeldes, retraídos... estos son a los que debemos buscar con más empeño pues son quienes más no necesitan.
- No es el más recomendado quien más necesita el empleo que podemos dar, sino el que tiene menos recomendaciones. Ni es el que tiene bienes con qué respaldar su deuda quien más necesita del dinero que podemos prestar, sino el que no tiene nada con qué responder.
- No son los sabios ni los santos quienes necesitan de nuestra comprensión y consejo, sino los perdidos, los confundidos.

Si nos alejamos de los pobres, de los marginados, de los enfermos y de los pecadores, estamos desoyendo el mensaje de Dios: quiero misericordia.

Y si creemos que no somos pecadores y que no estamos enfermos, si creemos que somos los que están bien, que somos los buenos, entonces sí que estamos perdidos porque Jesús no tiene nada que hacer con nosotros.

EL OBSERVADOR 204-10

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DERECHOS HUMANOS
Prisiones y violencia *
Miguel Concha **

Es posible que detrás de los lamentables hechos de violencia que sucedieron recientemente en el Reclusorio Preventivo Norte de la ciudad de México y, sobre todo, en el paro laboral que tuvo lugar al día siguiente, haya motivaciones que rebasan el ámbito carcelario. Existen ancestrales condiciones inhumanas de incapacidad, corrupción y deficiencia en nuestros reclusorios.

Con mayor razón entonces las actuales autoridades harían muy bien en poner en práctica con urgencia la propuesta para la mejoría de los reclusorios y los centros de readaptación social, que dio a conocer la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal. En ella se reconoce que no se cuenta todavía con una policía integral y coherente, orientada al objetivo de la readaptación social del delincuente, por medio del trabajo, la capacitación para éste y la educación, tal como lo ordena el artículo 18 de la Constitución.

Para mejorar éstas y otras condiciones se propone una serie de acciones en siete rubros: personal, sobrepoblación, clasificación, instalaciones, tiendas, servicios médicos y tratamiento para la readaptación social.

A la luz de los recientes hechos, es imprescindible que se organice cuanto antes un plan integral de detección y abatimiento de la corrupción, que abarque, entre otras cosas, mecanismos rigurosos de control que impidan el tráfico de drogas, alcohol y objetos prohibidos, mediante el uso de medios modernos electrónicos de detección.

También es imprescindible que se incrementen los salarios del personal de base y del personal técnico, y que se mejoren las condiciones laborales del personal penitenciario, particularmente aquel que trabaja turnos de 24 y 28 horas.

Al mismo tiempo, es importante que se tomen medidas para construir por lo menos un nuevo centro penitenciario, pues no se pueden seguir ampliando al infinito los ya existentes, y que se levante un censo que muestre con exactitud la situación jurídica de cada preso, determinando en qué casos procede el otorgamiento de beneficios o fianzas de interés social, y cuál es la fecha precisa en que debe ser puesto en libertad.

Sería igualmente aconsejable que para la remisión parcial de la pena se estudiara la posibilidad de considerar las actividades educativas, aun si el sujeto no ha trabajado, y que desde luego se conciba un plan integral de readaptación, que abarque cuatro áreas fundamentales: educación, trabajo, cultura y relaciones con el exterior.

* Artículo resumido.
** El autor es dominico, presidente vitalicio del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria.

EL OBSERVADOR 204-11

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¿Para qué sirven los santuarios?

«El santuario no es sólo una obra humana, sino también un signo visible de la presencia del Dios invisible», señala el nuevo documento titulado El santuario. Memoria, presencia y profecía del Dios vivo, presentado el 25 de mayo en la Oficina de Prensa de la Santa Sede. Este documento de 40 páginas tiene el objetivo de «ayudar a apreciar cada vez más el servicio que los santuarios prestan a la vida de la Iglesia». Los autores de este estudio son los arzobispos Stephen Fumio Hamao y Francesco Gioia, ambos del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes.

En el primer capítulo, los autores nos recuerdan que un santuario «es ante todo lugar de la memoria de la acción poderosa de Dios en la historia, que ha dado origen al pueblo de la alianza y a la fe de cada uno de los creyentes». El santuario nos recuerda que la Iglesia nace de la iniciativa de Dios y esta iniciativa, que es reconocida en el acontecimiento que dio origen a cada santuario, debe ser acogida con espíritu de acción de gracias. Por eso, en el santuario se entra sobre todo para dar gracias a Dios.

Más adelante, el documento nos recuerda que «el santuario es el signo de la presencia divina, el lugar de la actualización siempre nueva de la alianza de los hombres con el Eterno y entre sí. Por ello el santuario es el lugar de la Palabra, del encuentro sacramental con Dios a través de la Reconciliación y la Eucaristía, es el lugar de comunión eclesial. El santuario es también profecía de nuestra última y definitiva Patria: el Reino de Dios. Nos abre la mirada «para hacernos descubrir adónde vamos, hacia qué meta se dirige nuestra peregrinación en la vida y en la historia».

En la conclusión de su documento, los autores ponen en relieve que la Virgen María es el santuario vivo del Verbo de Dios, el Arca de la alianza nueva y eterna. Como ha dicho el Santo Padre, se podría hablar de una «geografía» de la fe y de la piedad mariana que abarca todos los santuarios donde naciones enteras buscan el encuentro con la Madre del Señor.

Los santuarios más visitados hoy

La Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, en México, fue el santuario más visitado de todo el mundo en el año 1998. Esta información fue publicada recientemente por el Secretario del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, como parte de una lista de los santuarios más visitados del mundo.

14 millones de peregrinos:
Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, México.

7.5 millones de peregrinos:
Santuario de San Giovanni Rotondo, Italia.

7.3 millones de peregrinos:
Santuario de Nuestra Señora de Aparecida, Brasil.

5 millones de peregrinos:
Czestochowa (Polonia), Lourdes (Francia), Luján (Argentina), Fátima (Portugal), Padua (Italia).

4.5 millones de peregrinos:
Santiago de Compostela (España), Asís, Pompeya y Loreto (Italia).

EL OBSERVADOR 204-12

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¿Está de acuerdo?

Esta semana trascendió que la dirección general de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC), dependencia de la Secretaría de Gobernación, aprobó la comercialización en video de la película «La última tentación de Cristo» (1988) del cineasta Martin Scorsese. Tras diez años de prohibición, ahora el video está a la venta en tiendas departamentales y algunos videocentros.
        
La cinta de Scorsese ha sido calificada por muchos críticos católicos como blasfema y sacrílega. Es una «adaptación» libre de la vida de Cristo, incluída la «tentación» sexual que el autor y su guionista (Paul Schrader) suponen en la vida de Nuestro Señor.
        
EL OBSERVADOR, preocupado por ésta que considera una intromisión a la fe en sus aspectos esenciales (la humanidad y la divinidad de Cristo; su santidad), pregunta a sus lectores:

1. ¿Están de acuerdo en que este tipo de productos circulen libremente en el mercado?
2. ¿Tiene RTC la altura moral para definir qué se comercializa y qué no, en materia de religión?
3. ¿No sería bueno que los católicos tuviéramos otra fuente de dirección sobre lo que podemos o no consumir en el mercado audiovisual?
4. ¿Recomiendan que el video sea retirado, o afirman que es cuestión de cada quién el verlo?

Sus respuestas serán recibidas por correo al periódico EL OBSERVADOR. Reforma número 48, Centro Histórico. CP 76000, Querétaro, Qro. Por correo electrónico a observa@qro1.telmex.net.mx Posteriormente serán publicadas en una sección de las páginas del periódico.

(FIN)

EL OBSERVADOR 204-13

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