El Observador de la Actualidad

El Observador

Información con valor cristiano

18 de julio de 1999 No. 210

SUMARIO

bullet CUADERNO DE NOTAS Un padre para los olvidados
bulletPINCELADAS Alumnos superdotados
bulletPALABRAS MAYORES El humor religioso de México
bullet¿USTED QUÉ OPINA? Todos a votar, sí, pero...
bulletEN SILENCIO, CON DIOS Nunc dimittis
bulletTriunfa la burocracia en la ONU y se impone el aborto como un «derecho»
bulletA LAS PUERTAS DEL TEMPLO Dios en el rostro del otro
bulletPrevén condiciones climáticas desastrosas en el siglo XXI
bulletHacia el Rosario Mundial de 1999
bullet¿Rescate o prudencia?
bullet«Dichoso vos que sabéis la hora en que vais a morir»
bulletMEDIOS DE COMUNICACIÓN La nueva piel de la cultura
bulletVIDA CRISTIANA No sabemos pedir lo que nos conviene
bulletChinchachoma: sacerdote, pedagogo, callejero y papá



CUADERNO DE NOTAS
Un padre para los olvidados

¿Quién conoció a Alejandro García Durán? ¿Los registros de Gobernación? ¿Quién conoció al padre Chinchachoma? Todo México. Su labor: rescatar de debajo de las alcantarillas a más de tres mil «niños de nadie». Un cuarto de siglo dedicado a ellos. La Providencia con barbas largas. Un sacerdote adoptado por la calle; un padre mal hablado que se situó –muy pocos lo logran, muy pocos lo intentan– en el corazón de los escupidos, de los pisoteados, de los más débiles de esta Tierra.

Chinchachoma: cabeza calva. Su nombre viene de los chavos, emergidos desde el drenaje. Apodo lumpen. Bautizado por ellos. Se hizo hermano, su cuate, su cuaderno, su valedor: se disfrazó de payaso, de tragafuego. Vivió en los baldíos, en las coladeras. Sus «métodos» fueron de choque: ¿cómo podrían no haberlo sido? ¿Los chavos de la calle iban a hacerse hermanos de un roto, de un choto, de un mocho? Lo que vale es la esencia: Cristo se hizo carne para salvar a todos, pero sobre todo a los humillados, a los ofendidos.

Escolapio, catalán, como Francisco Botey. Hijo de José de Calasanz. Misionero entre la basura. Una noche de 1971, en Veracruz, depositó una moneda en la mano de un limosnerito dormido. Ahí nació su compromiso. Fundó «Hogares Providencia». Hoy existen 26 en el país. Supo esparcir cuando menos la incomodidad entre nosotros, los bien comidos. Supo tocar fibras. Hizo circo, maroma y teatro (sobre todo teatro) para atraer las adormiladas conciencias de una sociedad que expulsa al drenaje su carencia de amor. Dio cobijo a quienes solamente reciben patadas; dio calor a los hijos del frío estúpido del odio. Comprendió el dolor del abandono: la miseria del abandono. Murió de un infarto en Bogotá: no morirá jamás en tres mil almas pequeñas que salvó de mal morir en la casa del olvido. (J. S. C.)

EL OBSERVADOR 210-1

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Pinceladas
Alumnos superdotados
Justo López Melús *

En el hombre hay virtualidades extraordinarias, pero necesitan cultivo para desarrollarse. Hay aguas profundas que sólo un mago las despierta. Hay tesoros ocultos, talentos en bruto, que necesitan de alguien que los descubra. En el arpa hay armonías que están «esperando la mano de nieve que sepa arrancarlas». Si esa mano de nieve no surge, el niño no se desarrollará.

Un psicólogo pasó a los alumnos de un colegio un test de coeficiente intelectual. Escogió a diez alumnos y dijo a cada uno de los profesores: «Estos diez alumnos son superdotados. Estarán en su clase y verán cómo ocupan los primeros puestos». A final del curso otra vez les pasaron el test, y todos los «superdotados» aumentaron su coeficiente intelectual hasta veinte o treinta puntos. ¿Qué había sucedido? Pues el hecho es que los diez alumnos fueron elegidos al azar, no había ningún superdotado. Fueron los profesores los que desarrollaron en los estudiantes todas sus potencialidades. «El que nos consideren mejor de los que somos, nos obliga a serlo».

* El autor es operario diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 210-2

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PALABRAS MAYORES
El humor religioso de México *
Joaquín Antonio Peñalosa

Fisonomía del chiste religioso (I)

Es anónimo. Cualquiera que sea su tema y nacionalidad, el chiste es de por sí anónimo, hijo de un padre desconocido y desconocedor que literalmente lo echó a rodar a la calle. El chiste surge del pueblo, de sus virtudes y características más entrañables, espejo de mano de la psicología colectiva.

Qué mundos tan diferentes el esprit francés, el sense of humor de los ingleses, el gracejo alemán de efectos retardados o el chiste mexicano mucho más emocional que cerebral, más intuitivo que discursivo, reflejo de un pueblo cuya filosofía es el sentido común, realista y observador, ingenioso y optimista, sensitivo y cordial. Aunque con diversa dosificación , según el espíritu de cada pueblo, es válida la teoría de Benjamín Jarnés: «El humor se apoya en cuatro puntos cardinales: gracia, verdad, bondad y poesía».

En el caso del chiste político, es claro que el autor es el simple ciudadano y no el político ungido. ¿No sucederá lo mismo con el chiste religioso, inventado más bien por las ovejas que por los pastores? Por mucho tiempo el laico bautizado, menos consciente de sus responsabilidades dentro de la Iglesia, considerado quizá como objeto y no como sujeto de la evangelización y el apostolado, más atento a sus derechos que a sus deberes, no tuvo la debida voz ni el suficiente voto. La misma situación marginal del ciudadano ante la cosa pública. El chiste surge entonces como un recurso del marginado para hacerse oír y poder juzgar sin quedar del todo desplazado, como una forma de defensa, interés y participación. Por otro lado, hemos comprobado que los eclesiásticos no sólo sabían más chistes religiosos que los fieles, sino que además solían contarlos, así el protagonista fuera un eclesiástico como ellos. Andrew Greely, director del Centro de Estudios «American Pluralism» de la Universidad de Chicago, escribió en un ensayo reciente: «Cuando los clérigos sean capaces de reírse de sí mismos, como lo hacía Juan XXIII, perderán los otros la oportunidad de reírse de los clérigos».

Es cambiante. Por no ser de nadie, el chiste es de todos, uno de los pocos patrimonios que el pueblo tiene seguro de toda flotación. Cada cual es dueño de hacer de él lo que quiera, disminuirlo, agrandarlo, modificarlo. Como el mar de Paul Valéry, el chiste siempre comienza, jamás se repite; privilegio de la tradición oral que lo gráfico, con su fijeza inalterable, desconoce. Por eso hay chistes de varia elección. Cada vez que alguien cuenta uno, emite una nueva edición corregida y aumentada.

bulletPeñalosa, Joaquín Antonio. Humor con agua bendita. México, JUS, múltiples ediciones.

Equivocar el autobús

La viejecita amonesta al borrachín que se sienta junto a ella en el camión.
- Usted no lo sabe, pero si sigue como va, irá derechito al infierno.
El hombre se levanta a toda prisa gritando al chofer:
- ¡Pare, pare, me quiero bajar! Me equivoqué de camión.

Don Cloroformo

En tertulias y reboticas, los parroquianos apodaban al padrecito, Don Cloroformo. Nomás empezaba a predicar, dormía a todas las ovejas.

El león que rezaba antes de comer

Cansado de caminar leguas y leguas por la selva, el misionero se recostó bajo la sombra de una palmera, cerró los ojos y se echó a dormir. De pronto despertó con un rugido cercano. Al ver al león que estaba frente a él, se puso de rodillas para orar:
- Señor, ayúdame, da sentimientos cristianos a esta fiera.
Acto seguido, el león se sentó piadosamente, levantó la pata y llevándosela a la frente dijo con devoción:
- Bendícenos, Señor, y bendice estos alimentos que voy a tomar de tu mano generosa por Cristo nuestro Señor, amén...

EL OBSERVADOR 210-3

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¿Usted qué opina?
Todos a votar, sí, pero...
Genaro Alamilla Arteaga

En este tiempo de elecciones por todos los rumbos del país y en diversos niveles de la cosa pública, tiempo que se extiende hasta el ya próximo año 2000, último del segundo milenio, para que la nación estrene un Ejecutivo y nuevo gabinete, al igual que nuevos gobernadores, diputados y senadores, no habrá que olvidar que votar es un deber cívico que obliga en conciencia, y que, al no hacerlo, se comete un pecado social. La conciencia cívica calificará esta omisión cuyas consecuencias serán parte del deterioro del país. La ciudadanía será la que califique si los electores al votar lo hicieron impulsados por su conciencia cívica o por motivos nada aceptables. Por eso, sí, a votar, mas con conciencia cívica.

De modo particular queremos llamar la atención de la juventud con capacidad legal para ejercer el derecho de votar y cumplir con la obligación de hacerlo. Nos referimos a la juventud porque va a ser responsable y protagonista de la vida social, pública, y del desarrollo integral de México en el próximo milenio; para lograr una patria próspera y digna, más honesta y justa; para que sea el ámbito, el hogar común de bienestar para todos los ciudadanos. Los jóvenes de hoy –renunciando valientemente a las ondas vanas, que fascinan y mañosamente engañan, deprimentes y propias de depravados– en el próximo milenio, con conciencia cívica profundamente enraizada en su espíritu, lograrán hacer de México una de las mejores patrias, lo que no hicieron nuestros antepasados –padres y abuelos–. Si lo hubieran hecho no estaríamos como estamos. No tuvieron conciencia cívica.

Ahora bien, decíamos que a votar, pero con conciencia cívica. ¿Qué quiere decir eso? Que antes de emitir el voto hay que prepararse, considerar bien la calidad humana, intelectual, ética y moral, la inclinación por el respeto a los derechos humanos, el curriculum vitae de servicio social y el don de gentes del candidato a quien se va a responsabilizar para un cargo público con el voto legal emitido.

Además el joven digno y de conciencia cívica bien cimentada nunca vende su voto por un plato de lentejas, sólo por un puesto. El voto es algo tan digno y de tanto valor cívico-social que nunca la juventud lo podrá comprar ni vender, ni lo aceptará como regalo de un compadre o amigo. La juventud no se manchará con acciones tan indignas por contrarias a una verdadera democracia.

Nos parece que ya es tiempo de que los electores piensen profundamente porque va en ello el bien de México; por eso es reprobable toda maniobra que corrompa los procesos electorales y la mente cívica de los ciudadanos para que cometan esos ilícitos en favor de un individuo o grupo. Nuestros jóvenes no caerán en estas corrupciones. ¿Usted qué opina?

EL OBSERVADOR 210-4

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En silencio, con Dios
Nunc dimittis

Ahora, Señor, puedes dejar ir a tu siervo en paz, según tu palabra; porque han visto mis ojos tu salud, la que has preparado ante la faz de todos los pueblos, luz para la iluminación de las gentes y gloria de tu pueblo, Israel.

SIMEÓN, profeta.

EL OBSERVADOR 210-5

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Triunfa la burocracia en la ONU y se impone el aborto como un «derecho»

Jesus Colina / para EL OBSERVADOR

ROMA.- Acceso más fácil al aborto y derecho para las menores de edad a someterse a esta práctica sin el consenso de su padres: éstas son las dos principales novedades que han surgido de la sesión especial de la Asamblea de las Naciones Unidas concluida el pasado 2 de julio por la noche en Nueva York y dedicada a la revisión de los compromisos adoptados en la Conferencia de la ONU sobre población y desarrollo, celebrada en El Cairo en septiembre de 1994.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Población alertó del peligro de la «bomba demográfica» a pesar de que las previsiones demográficas de la ONU se han encargado de demostrar en los últimos años que la «bomba demográfica» ha quedado desactivada.

Posición de la Iglesia

La Santa Sede denunció que «El Cairo +5» nunca habló de educación integral y de ayuda al desarrollo, dos elementos fundamentales para que se dé el progreso humano, auténtico objetivo de la reunión.

En su intervención ante la Asamblea, el representante del Papa ante las Naciones Unidas, monseñor Renato Martino, denunció que los países occidentales han tratado con todos los medios de «romper el delicado equilibrio que debe existir entre la necesidad de los adolescentes de reserva y confidencialidad y los derechos, deberes y responsabilidades de los padres, tal como son afirmados en la Declaración de los Derechos Humanos». Y se opuso a la introducción de la mal llamada «anticoncepción de emergencia», que no es otra cosa que un aborto precoz.

Las contradicciones en la ONU

La Asamblea de Naciones Unidas ha puesto de manifiesto una gran paradoja: las delegaciones presentes en el encuentro asumen posiciones distintas o en contradicción con las normativas vigentes en el país.

Por ejemplo, El Salvador y Tailandia, a pesar de que tienen legislaciones que prohiben el aborto, apoyaron abiertamente la posición del Fondo de las Naciones Unidas para la Población que pretende hacer del aborto un «derecho humano».

Este fenómeno se da también entre los países desarrollados. Estados Unidos, por ejemplo, asistió a una escena surrealista: por una parte, la Cámara aprobó una ley que impide el aborto de las adolescentes sin el consenso de sus padres; por otra, la delegación que participó en la Asamblea de la ONU promovió la batalla opuesta.

¿Cómo se explica esta situación contradictoria? Según revela el diario italiano Avvenire, en el caso de los países pobres acceden a cambio de dinero. Una de las delegadas participantes reveló al diario que le pagan 400 dólares diarios por apoyar la agenda del Fondo de Población y de la International Planned Parenthood Federation (organismo gubernamental dedicado a la promoción del aborto y aliado de la ONU).

En el caso de los países ricos, como los de la Unión Europea, «más allá de las posiciones de los políticos –dice monseñor Martino–, existe el gran poder de las burocracias que deciden las líneas que hay que seguir».

El problema es evidente: «Estos burócratas – añade el prelado– actúan prescindiendo de cualquier mandato popular y no responden a nadie, excepto a los grupos de presión que los han nombrado».

EL OBSERVADOR 210-6

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A las puertas del templo
Dios en el rostro del otro
Javier Sicilia *

Bajo el peso de los relativismos y de los fundamentalismos de fines de milenio, en medio del llamado pensamiento débil de las filosofías posmodernas, Dios nos ha dado un filósofo necesario: Emanuel Levinas.

Nació en Kaunas, Lituania, en 1906, en una familia judía acomodada. Estudió el hebreo, la Biblia, el ruso y el inglés. Durante la revolución rusa su familia se trasladó a Ucrania y posteriormente a Francia donde estudió filosofía. Se nacionalizó francés y se doctoró en París. Movilizado durante la Segunda Guerra, cae prisionero de los nazis y se le envía a un campo de concentración de oficiales. Mientras su familia, que había quedado en Lituania, es asesinada; su esposa Raïsa y su hija salvan la vida escondidas en un monasterio. Al regresar a la vida civil, Levinas dirige la Escuela Normal Israelita Oriental, ejerce como profesor en Paris-Nanterre y en Paris-Sorbonne. Muere en la Navidad de 1995 en París. Algunos de sus más inquietantes libros son Totalidad e infinito; Ética e infinito, Dios que viene a la idea; Dios, la muerte y el tiempo.

La grandeza de Levinas radica en que ha logrado pensar los fundamentos de la tradición judía en el lenguaje filosófico de Occidente o, como lo dice José María Mardones, ha logrado «escribir en griego, es decir, filosóficamente, aquellas experiencias que transmite el relato bíblico».

El pensamiento de Levinas, sin dejar de ser filosófico, nos acerca a esas comarcas del espíritu reveladas por la tradición judeocristiana que el racionalismo de Occidente quiso enterrar con las consecuencias que todos conocemos: la pérdida de Dios y del hombre en nuestra conciencia.

El fundamento de su filosofía nace de una constatación sagrada; en el principio no es, como la filosofía cartesiana se empeñó en mostrar, el pensamiento, sino la relación. Poner al inicio de toda experiencia el pensamiento implica un aprehender que se adueña de lo aprehendido. Si comenzamos, en cambio, por la relación, las cosas cambian: encontrarnos con el otro es nombrarlo en una relación que rompe la posesividad y, al romperla, trasciende la distancia entre el tú y el yo, el uno y el otro para englobarse en una unidad que permite a la vez, porque somos únicos e irrepetibles, mantener una distancia absoluta entre el yo y el tú.

Según Levinas, la desnudez del rostro del otro me manifiesta su vulnerabilidad, su indefensión, su impotencia y su miedo, su «pobreza esencial». Me prohíbe humillarlo o matarlo; me pide que lo tome a su cuidado, como el rostro del hombre herido que el samaritano socorre, en la parábola de Cristo; nos revela una exigencia ética. Lo tercero que nos muestra es que la relación auténtica, la experiencia irreductible y última de esa relación que se da en ese enfrentamiento cara-a-cara, se da en que ese encuentro me pide que me haga responsable de él hasta la redención.

Para Levinas, y ésta es la gran lección para este siglo utilitario, lo humano realmente comienza cuando soy capaz de cargar con esta responsabilidad del otro, cuando logro desasirme de mí y comienzo a ser para otro, cuando sus miserias y sus desgracias me persiguen y me siento interpelado, emplazado a responder a sus miserias y a las miserias de otros. Levinas, a través de un refinadísimo pensamiento, llega a demostrarnos la verdad fundamental que hay en el hermosísimo mandamiento de Cristo: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo», o, como lo traduce el filósofo, «amarás a tu prójimo porque es tú mismo».

Las consecuencias de su filosofía, para este siglo inane, no sólo son turbadoras, sino desafiantes porque vuelven a colocar en el centro de una humanidad rota esas verdades sustanciales que la tradición humana ha descubierto en su largo diálogo y su intimidad con Dios. A nuestra época le hace falta algo que Levinas ha vuelto a mirar: no el hombre, sino el hombre redescubierto en Dios.

EL OBSERVADOR 210-7

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Prevén condiciones climáticas desastrosas en el siglo XXI

Un estudio realizado por la UNAM predice una catástrofe en México para el año 2025

Basta con que los niveles actuales de bióxido de carbono en la atmósfera se dupliquen durante el primer cuarto del siglo XXI para que sobrevenga en nuestro país una serie de fenómenos que podríamos tipificar como desastrosos para la vida. Esta es la conclusión que se puede extraer de un informe preparado por el Instituto de Geografía de la UNAM para el Instituto Nacional de Ecología (INE).

El estado de desastre que se predice incluye un aumento importante de la temperatura atmosférica, sequía drástica, regreso de epidemias relacionadas con el clima, inundaciones y aumentos del nivel del mar. El factor desencadenante de todos estos fenómenos es el calentamiento global que sufre nuestro planeta. Este proceso de calentamiento es normal y hasta benéfico cuando se desarrolla naturalmente, pero en la actualidad ha sido potenciado por las emisiones de bióxido de carbono, metano y óxido nitroso, procedentes sobre todo de la quema de combustibles fósiles. Dichos gases absorben el calor reflejado por la tierra e impiden que se disipe fuera de la atmósfera. Considerando las tendencias actuales de emisiones, se espera que la proporción de bióxido de carbono en la atmósfera se duplique entre el año 2025 y 2050.

Las consecuencias esperadas del llamado Cambio Climático Global comienzan por el aumento directo de la temperatura de la atmósfera, pues se calcula que dentro de 26 años la temperatura habrá aumentado de 3 a 4.5 grados centígrados, sobre todo en los estados del norte de nuestro país. La sequía consiguiente fomentará la emigración del campo a las grandes ciudades, donde la presión demográfica producirá una drástica reducción en la disponibilidad de agua para uso humano. Aunque dicha reducción afectará a varios estados de la República, el máximo impacto en este problema se sentirá en Chihuahua y, sobre todo, en Quintana Roo, donde se calcula que la disponibilidad de agua se desplomará a menos de una tercera parte de la que existe actualmente.

También se espera en el futuro que aumenten la humedad y el régimen de lluvias en algunas regiones del país, donde serán frecuentes las inundaciones. Estas condiciones climáticas pueden favorecer el aumento de enfermedades infecciosas como el cólera, tifoidea, salmonelosis, shigelosis y la paratifoidea, y enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue, paludismo, oncocercosis, leishmaniasis y la tripanosomiasis.

Otros estudios ecológicos han señalado que el nivel del mar va a subir, sobre todo en la costa del Golfo de México, por lo que se espera que terrenos en ciudades y zonas costeras desaparezcan bajo el agua. Tierra adentro, las grandes ciudades están desarrollando un problema térmico especial llamado «islas de calor», que consiste en que el aumento de temperatura en la atmósfera es más drástico en las grandes ciudades debido a varios factores: la mayor concentración de contaminantes (efecto invernadero), los materiales de construcción, la escasa humedad, la poca fuerza de las corrientes de aire, etc.

El progresivo deterioro climático que se espera para el primer cuarto del siglo XXI tendrá también repercusiones en los patrones migratorios de la población. Se habla ya de futuros «migrantes climáticos», que dejarán sus lugares de origen ya no en busca de trabajo, sino para irse a habitar regiones donde los cambios del clima sean menos fuertes. Este movimiento poblacional será más evidente en los lugares de alta vulnerabilidad, es decir, donde van a ocurrir juntos tres o más de los problemas climáticos mencionados, como es el caso de los estados de Chihuahua, Tabasco, Jalisco y Estado de México. (D.G.B.)


El gobierno mexicano ha previsto seis acciones concretas para prevenir y moderar el cambio climático y sus consecuencias.

* Mejorar la calidad de los combustibles, sustituirlos progresivamente por gas natural y favorecer el ahorro de energía.

* Modernizar las industrias para reducir su impacto ambiental.

* Lograr un desarrollo sustentable del sector agropecuario con efectos contaminantes limitados.

* Implementar una política de desarrollo urbano y de ordenamiento del territorio que controle los cambios en el uso del suelo.

* Modernizar los transportes para disminuir sus emisiones contaminantes y optimizar su aprovechamiento de energía.

* Contener y luego revertir las actuales tendencias de deforestación, erosión y desertificación de nuestro territorio.

EL OBSERVADOR 210-8

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Hacia el Rosario Mundial de 1999

Ya se ha puesto otra vez en movimiento la organización del Rosario Mundial, que en este año se celebrará el 30 de octubre. Se trata de una iniciativa que, por cuarta edición consecutiva, unirá a más de cien países de los cinco continentes en el rezo simultáneo de una de las oraciones más entrañables para los cristianos.

El acontecimiento central tendrá lugar en la ciudad de México (donde vive el grupo promotor de la primera edición) a las 19:00 horas. En ese momento comenzarán unos ocho mil rosarios simultáneos por todo el planeta, con grupos de personas congregadas para tal efecto en estadios deportivos, plazas de toros, catedrales, escuelas, cárceles, hospitales, fábricas y oficinas.

Para organizar esta actividad se requiere, primero, nombrar a un representante para coordinar en cada localidad. En segundo lugar, se busca un lugar público de buena capacidad. A continuación se requiere la aprobación del obispo local del párroco y se busca su apoyo. Los organizadores recomiendan invitar a todos los movimientos religiosos y laicos locales. No puede faltar, obviamente, la promoción en todos los templos y capillas, escuelas y universidades, centros cívicos, estadios, hospitales, oficinas públicas, centros comerciales, autobuses, etc. Por último, se sugiere la promoción del acontecimiento a través de los medios de comunicación, como prensa, radio y televisión locales.

Los promotores del Rosario Mundial recomiendan rezarlo de preferencia con el Santísimo Sacramento expuesto. Sugieren tener sacerdotes disponibles para dar el sacramento de la Reconciliación, invitar a guardar ayuno ese día y sensibilizar a los participantes para que el acto esté acompañado por nueve días en los que se rece la oración mariana, ya sea en grupo, en familia o en lo personal.

Para más información puede visitar la página que han abierto los organizadores en
http://www.churchforum.org/rosario (ZENIT)
Ya se ha puesto otra vez en movimiento la organización del Rosario Mundial, que en este año se celebrará el 30 de octubre. Se trata de una iniciativa que, por cuarta edición consecutiva, unirá a más de cien países de los cinco continentes en el rezo simultáneo de una de las oraciones más entrañables para los cristianos.

El acontecimiento central tendrá lugar en la ciudad de México (donde vive el grupo promotor de la primera edición) a las 19:00 horas. En ese momento comenzarán unos ocho mil rosarios simultáneos por todo el planeta, con grupos de personas congregadas para tal efecto en estadios deportivos, plazas de toros, catedrales, escuelas, cárceles, hospitales, fábricas y oficinas.

Para organizar esta actividad se requiere, primero, nombrar a un representante para coordinar en cada localidad. En segundo lugar, se busca un lugar público de buena capacidad. A continuación se requiere la aprobación del obispo local del párroco y se busca su apoyo. Los organizadores recomiendan invitar a todos los movimientos religiosos y laicos locales. No puede faltar, obviamente, la promoción en todos los templos y capillas, escuelas y universidades, centros cívicos, estadios, hospitales, oficinas públicas, centros comerciales, autobuses, etc. Por último, se sugiere la promoción del acontecimiento a través de los medios de comunicación, como prensa, radio y televisión locales.

Los promotores del Rosario Mundial recomiendan rezarlo de preferencia con el Santísimo Sacramento expuesto. Sugieren tener sacerdotes disponibles para dar el sacramento de la Reconciliación, invitar a guardar ayuno ese día y sensibilizar a los participantes para que el acto esté acompañado por nueve días en los que se rece la oración mariana, ya sea en grupo, en familia o en lo personal.

Para más información puede visitar la página que han abierto los organizadores en http://www.churchforum.org/rosario (ZENIT)

EL OBSERVADOR 210-9

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¿Rescate o prudencia?
Bruno Ferrari


Bruno Ferrari

No se necesita ser un erudito para comprender que nuestro país tiene muchos retos que alcanzar y muchos rezagos por resolver en prácticamente todos los campos de la vida nacional.
Ante tremendas carencias resulta paradójico para mucha gente que el gobierno se dedique a rescatar a empresas en problemas, como recientemente ha sido el caso de algunos bancos mexicanos.
Haciendo un poco de historia, en la década de los sesentas y setentas el gobierno mexicano comenzó a hacerse propietario de una gran cantidad de empresas privadas. Realmente, atrás de esta acción no estaba una conjura comunista para que el estado se apropiara de los medios de producción nacional: detrás de esto existía una buena intención de las autoridades para evitar que las empresas quebrarán y que mucha gente se quedara sin empleo.
Lo que nunca se cuestionaba era si la empresa que se metía en problemas lo hacía por una situación coyuntural de su mercado, por errores, excesos o deficiencias gerenciales por parte de sus propietarios, o bien porque se encontraba en un sector que posiblemente no hubiera tenido ya viabilidad económica debido a las innovaciones tecnológicas o, tal vez, simplemente había pasado de moda.
El hecho de que en muchas partes del mundo, no solo en México, los empresarios tomen riesgos más allá de sus posibilidades económicas y gerenciales está implícita una esperanza de que alguien va a venir a ayudarlos cuando tengan problemas. En economía esto se conoce como el "Moral Hazard". En el caso de Asia y México, previo a las crisis bancarias, algunos banqueros prestaron dinero a proyectos que no iban a producir los suficientes rendimientos para asegurar el servicio de la deuda. Confiaron en que, si algo fallaba, los gobiernos estaban dispuestos a salir al rescate.
Esta situación, al menos en nuestro país, tiene que cambiar radicalmente. No es posible que, a futuro, se siga continuamente aplicando esquemas de rescates empresariales a costa de los contribuyentes, porque generalmente es estar enviando dinero bueno al malo. Se deben poner muy en claro las reglas de hasta dónde llega la responsabilidad privada y hasta dónde puede llegar la responsabilidad pública. No es posible que, mientras las cosas están bien, las utilidades sean privadas, y cuando las cosas van mal, las pérdidas se hagan públicas.
No me queda duda de que la forma como se llevó a cabo el rescate bancario fue la más adecuada, ya que evitó un colapso en el sistema de pagos de nuestro país y que los depositantes perdieran todo su patrimonio. Sin embargo, deja un amargo sabor de boca saber que el saneamiento de una institución financiera como Bancrecer nos va a costar 8 mil millones de dólares, y que en el caso de Serfin será necesario que los contribuyentes capitalicen con 2 mil millones de dólares para hacer a la institución interesante para su posterior venta. Lo anterior, sumado a los 60 mil millones de dólares que había sido necesario utilizar para apuntalar al sistema financiero y que se irá pagando en el tiempo, pero finalmente pagando y distrayendo recursos de otras necesidades hacia estos fines. No es un consuelo saber que en otros países el costo fiscal del rescate bancario fue mayor que el nuestro. "Mal de muchos, consuelo de ....".
Da miedo pensar que para la reconstrucción de Yugoslavia se van a necesitar 29 mil millones de dólares en los próximos cinco años, casi la mitad del costo fiscal de nuestro rescate bancario, y eso que a ellos prácticamente la OTAN les destruyó medio país.
A futuro se deben mejorar los sistemas de información y alertas para saber el estado real de las empresas, y definir las responsabilidades de los actores económicos para evitar que contínuamente se sigan rescatando empresas que no tienen viabilidad económica o han sido mal manejadas. Cuando esto se reconozca, verá usted que la prudencia será la constante en el manejo empresarial y que no habrá necesidad de seguir rescatando a nadie a costa de proyectos sociales y de infraestructura que sí tienen una mayor repercusión social.

EL OBSERVADOR 210-10

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«Dichoso vos que sabéis la hora en que vais a morir»

J. Jesús García y García

Muchas cosas nos dejaron / las antiguas profecías: /
dijeron que en nuestros días / será lo que Dios quisiere.
PERO GRULLO, según FRANCISCO DE QUEVEDO Y VILLEGAS

«Dichoso vos...», profería, antes de estoquear, el asaltante nocturno don Juan Manuel. Cuánta dicha haya en saber la hora en que uno va a morir voy empezando a sentirla hoy, a catorce días de que se agoten los que componen el presente mes, en uno de los cuales, no señalado con precisión, ocurrirá, ineluctablemente (perdón por la palabra dominguera, pero el solemne momento la exige), el cataclismo que pondrá punto final a la existencia de esta infortunada humanidad. El deseo de ver el inicio del año 2000 nos ha sido negado. Habiéndonos salvado ya los primeros 17 días julianos, estamos separados por entre una y 336 horas del momento en que la Tierra quede inhabitada y acaso se disuelva en el éter. Lo dijo Nostradamus: «En el año 1999, mes séptimo, descenderá de los cielos el Rey del Terror; antes y después, Marte reinará felizmente». Y el adicto a Nostradamus sabe muy bien que el gran astrólogo predijo con exactitud toda clase de eventos, desde la revolución francesa hasta los bombardeos de Kosovo, pasando por la ascensión de Hitler al poder y otras desgracias... entre ellas la de la propia muerte del predictor. ¿No relató anticipadamente, con toda precisión, la muerte de Enrique II de Francia y el advenimiento de Napoleón al gran imperio? Las Centurias de Nostradamus son paradigma de la adivinación, del augurio, de la clarividencia, de la conjetura, del indicio, del preanuncio, de la premonición, del presagio, de la profecía, del pronóstico, del vaticinio, de la videncia... (respiración aquí). Y no es que todos estos términos designen exactamente lo mismo, pero asocian con todos ellos a Nostradamus algunos de sus panegiristas.

Michel de Notre Dame, llamado Nostradamus (Saint Rémy, 1500-Salon, 1566) atribuía a sus predicciones un fundamento astrológico. La astrología no es más que una superstición, vale decir una creencia contraria a la razón y extraña a la religión. La astrología supuso, en sus orígenes, que las luminarias celestes eran dioses encarnados cuyas intenciones podían traducir los sacerdotes de entonces. Por efectos de un giro posterior, se fincó la creencia de que la posición de las estrellas, los planetas y la Luna constituye una predicción de los desastres o beneficios, generales o particulares. Llevada hasta la división de las estrellas en 12 grupos o casillas llamadas signos del zodiaco, a los que, dispuestos en mapas, se les atribuye influencia poderosa sobre el sujeto, da lugar a esas majaderías a las que denominamos horóscopos. Hasta finales del siglo XVIII todos los monarcas de Europa y Asia tenían a su servicio cuando menos a un astrólogo oficial, cuya función consistía en escrutar el firmamento para mantener informado a su señor acerca del futuro. Todavía en la primera mitad del siglo feneciente, Adolfo Hitler no emprendía nada sin consultar previamente al astrólogo. Y hogaño anda boyante una doctrina llamada New Age, que en gran parte se basa en creencias astrológicas. Todo esto no impide que reconozcamos a la astrología unos efectos secundarios benéficos, ya que ayudó al hombre a conocer el firmamento y establecer el movimiento de los cuerpos celestes, materia hoy de la astronomía, ciencia verdadera.

Ahora bien, nadie niega que han existido profetas. Los ejemplos son frecuentes en los libros sagrados, en las biografías de personajes piadosos, en las publicaciones espiritistas y metapsíquicas, y en escritos de naturaleza diversa. Y no sólo profetas, sino -como lo afirma hoy la parapsicología-, aparte de la precognición, que así le llaman a la percepción extrasensorial de acontecimientos futuros, hay también la clarividencia, correspondencia extrasensorial entre un estado mental y un objeto o hecho del mundo físico actual, pasado o futuro. Pero la doctrina de la Iglesia es intransigente: sólo Dios conoce el porvenir. Por tanto no hay profetismo auténtico fuera de aquel que viene de Dios, don suyo. Toda otra predicción del porvenir es únicamente una suposición que tiene más o menos probabilidad de realizarse de acuerdo con las facultades y la inteligencia de aquel que la hace, pero que por principio está desprovista de toda seguridad. «El trabajo de nuestro automatismo cerebral puede, en realidad, combinando nuestros conocimientos, nuestras impresiones y tal vez facultades telepáticas o telestésicas, ya por una intuición en el estado de vigilia, ya durante un ensueño, ya en estado de hipnosis, ya por la mediación real de un objeto 'adivinatorio' (cristal, varita, péndulo, etc.), producir la noción de probabilidad de ciertos acontecimientos» (Henri Bon).

Además, por merecedor que sea alguien del título de profeta, no puede acertar de todas todas: eso equivaldría a tener un registro-control de todos los sucesos, posible únicamente en el nivel divino. Nostradamus formuló más de mil cuartetas premoniciosas y sólo acertó sin género de dudas a un puñado de ellas. En la mayoría de los casos sólo se ha intentado, esforzadamente, acomodar los acontecimientos a palabras oscuras. Hasta los profetas bíblicos acertaban sólo parcialmente y quedaban sin cumplirse -o por lo menos sin desentrañar- millares de palabras misteriosas, ambiguas, a veces verdaderos galimatías.

Suponemos que Nostradamus descansa en paz. No tiene por qué afanarse, como lo hicieron Charles Taze Russell (Testigos de Jehová) y William Miller (Adventistas del Séptimo Día), por rectificar sus fallas en la predicción del cataclismo postrero. Recordemos que, al anunciar que sí habrá un fin del mundo, Cristo dijo: «Mas en orden al día y a la hora, nadie lo sabe, ni aun los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre».

EL OBSERVADOR 210-11

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MEDIOS DE COMUNICACIÓN
La nueva piel de la cultura

No es lo mismo (ni es igual) el conocimiento que se adquiere de un libro al de la pantalla (de televisor, de computadora). Tenemos que empezar ya y de una vez por todas a enfrentar el fenómeno del cambio de piel en nuestra cultura. De la página a la superficie pulida del vidrio: el salto de la celulosa al cristal es un salto cualitativo. ¿Somos mejores? Creo que nadie podría atreverse siquiera a afirmarlo con pálida vehemencia. Nos falta hacer distancia con lo que somos para poder juzgar lo que somos.

Vicente Verdú, autor del excelente ensayo El planeta americano, escribe en El País: «Mientras el libro constituía hasta hace poco la fuente primordial del conocimiento, y a más libros leídos correspondía una ilustración mayor, la ecuación en la contemporaneidad cambia el camino del silogismo. La forma del conocimiento a través de las pantallas, del televisor o del ordenador se parece poco al saber de los libros». Sin embargo, el cambio se ha dado. Se suele decir que la «aldea global» está aquí. Es un sueño, una horrible utopía. Del documento hemos pasado al hipertexto: de la sabiduría atesorada en una biblioteca y en la intimidad, a la que se atesora en el CD-ROM y en el exterior. El conocimiento ha dejado de ser una labor personal, de trabajo y horas robadas al sueño: no hace falta ya robarle hora al reloj nocturno: «alguien» en la red tiene la respuesta: ¿para qué irla a buscar a un engorroso libro?

Tener conocimiento desde la pantalla es –como dice Derrick De Kerckhove– introducir en nosotros el lenguaje público y moldear la esencia «privada» del alfabeto. El mismo De Kerckhove ha dicho en La piel de la cultura que los sistemas expertos, con su progreso ineluctable, van a necesitar de operadores y no de conocedores de algo.

El tejido de la cultura, tal como nos fue heredado, empieza a ser suplantado por la red audiovisual. Hay una distancia muy grande entre uno y otro: la distancia entre la adquisición personal del conocimiento y la adecuación impersonal al lenguaje anónimo. ¿Cómo será el status asignado en el futuro, por ejemplo, a la filosofía? ¿Habrá filósofos digamos en el 2050? ¿Servirán para algo? Conocemos la respuesta romántica: mientras haya hombre habrá filosofía/poesía. Sin embargo, no hay que descartar que incluso ese «espíritu romántico» de ir a las causas y a la raíz del lenguaje puede desaparecer tan rápidamente que en 2050 ya nadie considere necesario siquiera «saber algo».

Antes uno podía presumir de los libros leídos. Será muy pronto presunción vana: lo que importa, a partir de la cultura de la pantalla, es la conectividad, esa capacidad proteica de estar al mismo tiempo en todos lados. El objetivo del juego es ese: estar. Ya no se busca ser, sino estar: estar ahí, tener acceso, contactar. Sobre las cenizas del libro se alza ahora, orgullosa y arrogante, la cultura con piel lustrosa de la pantalla. Y un nuevo vacío también se alza en el horizonte: ¿un nuevo escalofrío? Probablemente estemos hablando de un escalofrío inédito: el que proviene de la nada.

EL OBSERVADOR 210-12

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Vida cristiana
No sabemos pedir lo que nos conviene
Isele

«No sabemos pedir lo que nos conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros... El Espíritu ruega conforme a la voluntad de Dios» (Rom 8, 26-27).

El Espíritu, que habita en nuestros corazones, nos conoce profundamente. Y sabe también cómo es la textura de nuestras almas, cuáles son nuestros más profundos y hasta desconocidos anhelos, miedos, emociones y pensamientos. Sabe cuál es nuestra vocación trascendente, nuestro mejor camino.

Si pedimos desde nosotros, pediremos de acuerdo con lo que vemos y vivimos, de acuerdo con nuestra realidad temporal. Si permitimos que el Espíritu ruegue por nosotros «con gemidos que no pueden expresarse con palabras», estaremos pidiendo de acuerdo con una realidad misteriosa para nosotros, pero más plena y que atañe al Reino: estaremos pidiendo la voluntad de Dios.

Dejemos actuar al Espíritu en nosotros. Dejemos que nos guíe, que nos mueva... Y que ruegue a Dios por nosotros.

EL OBSERVADOR 210-13

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Chinchachoma: sacerdote, pedagogo, callejero y papá *

Parte I

El «tío» (**) es un muchacho muy delgado, de estatura mediana y rasgos agradables. Está vestido de azul marino, incluida una boina. Llega a la oficina del padre Chinchachoma en la calle de Río Churubusco con dos niñas.

«¿Qué pasa?», quiere saber el padre. Las chiquillas dan un paso atrás y esconden su mirada asustada. «Pues que estas niñas se van de pinta –explica el tío– y ya las reportaron de la escuela». Chinchachoma abraza a la niña que tiene más cerca y la interroga: «¿Por qué no quieren ir a la escuela?». «Es que las otra niñas se pelean con nosotras». «¿Y no peleaban con ustedes cuando andaban en la calle? ¿Quieren regresar allá?». «¡No!», exclaman ellas. Elpadre es muy firme al decirles que vuelvan a clases y que la próxima vez no habrá abrazos. «Ah,,. padre –agrega el tío-, necesitan zapatos». «No», es la respuesta. «No habrá zapatos hasta que vayan tres días seguidos a la escuela». Chinchachoma abraza y besa a las dos niñas y las despide. Ya afuera, en la calle, el rostro serio, adusto del tío se transforma en jovial y juega con las niñas mientras esperan el transporte colectivo.

Multitud de Alejandros

El padre Alejandro García Durán, más conocido como Chinchachoma, sobrenombre que le dieron sus primeros chavos a causa de su calvicie, nos recibe en una mínima oficina llena de libros. Él es el fundador de los Hogares Providencia, para niños callejeros. Y más que eso, es el padre de esos niños, de los que están ahí y de los que ya salieron.

– ¿Cuál ha sido su mayor satisfacción? –indagamos.

– Cuando han venido los chavos a enseñarme a los nietos –responde sin dudar–. Como a un setenta por ciento les han puesto Alejandro. Y por supuesto que es un gran motivo de satisfacción. Significa que esos chavos, que él recogió un día siendo callejeros, han formado una familia, han encontrado un trabajo y un lugar en la sociedad. El padre calcula que un 80 o 90% lo logra. Del resto, muchos lo hacen tiempo después de que han salido de los hogares.

– ¿Y cómo son sus jóvenes –preguntamos –, son diferentes a los demás?

– Sí –confirma–, tienen características propias, muy especiales. En algunos aspectos son inadaptados; en otros son más fuertes que los jóvenes de su edad. Y tienen todos, esto es muy importante, un deseo de influir en un cambio de la sociedad.

* Tomado de una entrevista de Yusi Cervantes para la revista Señal, núm. 1607, de septiembre de 1990.
** Así llaman a los encargados de los niños en los Hogares Providencia.
(FIN)

EL OBSERVADOR 210-14

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