El Observador de la Actualidad

El Observador

Información con valor cristiano

8 de agosto de 1999 No. 213

SUMARIO

bullet EDITORIAL Las alianzas y el poder
bulletCruce de caminos
bulletPINCELADAS Dos estrellas
bulletEL HUMOR RELIGIOSO DE MÉXICO Valor del humor religioso
bulletEN SILENCIO, CON DIOS Oración del papa Juan Pablo II para el Gran Jubileo
bulletEL RINCÓN DEL PAPA La ancianidad también es un don de Dios
bulletIntenciones de oración del Santo Padre Juan Pablo II para el mes de agosto
bulletAhora sí: música católica difundida por los medios masivos de comunicación
bulletDiálogo entre ciencia y fe
bulletA LAS PUERTAS DEL TEMPLO Atisbos a la dignidad
bulletORIENTACIÓN FAMILIAR Mi hijo todavía moja la cama
bulletSi hay debate preelectoral, que sea de altura, sin descalificaciones: CEM
bulletRenace el deseo de Dios, revela una encuesta
bulletCampaña por la cultura de la paz
bulletLas cruzadas, entre la realidad y la leyenda negra
bulletPALABRAS MAYORES La fiesta en México
bulletTESTIMONIOS DE LA PERSECUSIÓN RELIGIOSA
bulletNew Age: esa moda de los ángeles

Editorial
Las alianzas y el poder

En estos días el tema político número uno es el de la cuestión de las alianzas, concretamente, de las alianzas entre la oposición al PRI, de cara a la lucha presidencial del próximo e inminente año 2000. Mucho se ha escrito sobre la viabilidad de que PAN y PRD se unan para –como dice el aún gobernador de Guanajuato Vicente Fox– «sacar al PRI de Los Pinos». Pero, ¿es éste un objetivo moralmente válido? Entendemos que la lucha política tiene que ver con la búsqueda del poder. Entendemos que es su –digámoslo así– esencia. Pero, ¿el poder para qué? Ahí se encuentra el núcleo de una discusión que en México no se ha dado. El PRI quiere el poder para compartirlo entre sus allegados; el PAN y el PRD ¿lo querrán para lo mismo? ¿Tendrán en mente los señores Fox y Cárdenas un camino de prestigio personal, una obsesión por pasar a la historia? Hay que recordar que esto último fue lo que acabó de hundir en la podredumbre a Carlos Salinas de Gortari...

Hasta el momento, la alianza opositora aparece viable de acuerdo con el teorema «sacar al PRI de Los Pinos». Nos parece muy poca cosa, un enunciado muy débil. ¿Sacarlo para qué? Es obvio que la respuesta será: «únicamente para darle a los mexicanos la alternancia que necesita una democracia». De acuerdo, pero la democracia, según lo entendemos, es una cuestión, principalmente, de servicio al pueblo (soberano) y de bien común. Hasta donde alcanzamos a ver, la alianza no se ha planteado la parte fundamental de la democracia. Si no lo hace, su vida será efímera. Y dotará de argumentos al PRI para volver a la cima.

Lo que queremos decir es, simple y llanamente, que los posibles aliados lo sean en virtud del servicio, no en virtud del poder. Si algo es criticable del PRI es ese haberse servido del país para beneficio de unos cuantos. Repetir el esquema puede asegurar al grupo en el poder, pero, también, hundir todavía más a México.

EL OBSERVADOR 213-1

Sumario Inicio

Cruce de caminos *
Paz Fernández Cueto

Comenta Julián Marías, célebre filósofo y humanista español, «que hay fenómenos extraños que no acaban de comprenderse; uno de ellos es que los países suelen cansarse de que las cosas estén bien...» (ABC, 22 de julio de 1999), de que todo funcione sin mayor complicación, de que exista armonía en las instituciones, organizaciones o partidos que regulan las relaciones de la vida social, así como cierta prosperidad en el terreno de lo económico. Esta situación produce una curiosa actitud de desprecio, de infravaloración de lo existente, dando la impresión de que urge abandonar la monotonía que el orden lleva consigo para explorar nuevos caminos. «Y a la inversa -continúa el comentario del filósofo-, sorprende la perduración de situaciones desafortunadas, lamentables, llenas de defectos y errores, que se mantienen largos años y no necesariamente por la fuerza, sino por el apoyo o la pasividad de grandes proporciones de la población».

Intentemos comprender este hecho desde una perspectiva histórica. Cuando todo marcha maravillosamente bien, cuando existe equilibrio entre los poderes políticos y éstos no oprimen a los individuos, cuando se respeta la libertad de expresión y se goza de suficiente seguridad dentro de un marco aceptable de prosperidad, viene el deseo de cambiar, de salir de la monotonía de lo perfecto, intentando algo distinto que ciertamente puede ser viejo, asumiendo el riesgo de abrir las puertas a la inestabilidad. Nadie está contento con lo que tiene. Bastaría con preguntar a un ciudadano común del Primer Mundo -sea de Estados Unidos, Francia, Japón o alguno de los países escandinavos- si es que está conforme con la situación general que contempla su país, para darnos cuenta, con su respuesta, de un mayor o menor grado de insatisfacción.

Por contraste, cuando se padecen regímenes de opresión, cuando se tiene que hacer frente a situaciones límite o a dificultades extremas que ponen en juego la estabilidad, las energías colectivas se concentran para sobrevivir lo menos mal posible, como fue el caso del sindicato de Solidaridad en Polonia, que unió esfuerzos para vencer a la dictadura comunista. El riesgo de prolongar indefinidamente situaciones injustas insostenibles es el de provocar una depresión masiva, un aflojamiento de resortes en la capacidad de reacción, cuyo resultado final es la pasividad, la propensión a creer que «las cosas son así» y no vale la pena hacer nada. Es el peligro de no tomar medidas enérgicas que pongan fin a los conflictos, como el dramático caso de la UNAM o de la guerrilla de Chiapas, situaciones que se han prolongado más allá de lo razonable entre el clima de impotencia, en medio de un malestar generalizado. La actitud predominante de importantes sectores de la sociedad mexicana durante las últimas décadas se identifica en buena medida con la segunda postura que plantea Marías. Largos años de imposición política o de dictadura de partido con apariencia democrática indujeron -a manera de anestesia colectiva- a un estado lamentable de conformismo que se tradujo, por inercia, en corrupta complicidad con la autoridad y en irresponsable negligencia ciudadana. La corrupción fungió como aglutinante del sistema, de un gran sistema de complicidades.

Hemos llegado a un cruce de caminos que deberá definirse los próximos meses por decisión democrática, con los riesgos que implica el ejercicio de una libertad hasta hace poco atrofiada. Ha llegado el momento de elegir entre la pasividad pusilánime del «más vale por conocido...», o el riesgo que implica el optar por un detonador de cambio.

Paz Fernández Cueto

Comenta Julián Marías, célebre filósofo y humanista español, «que hay fenómenos extraños que no acaban de comprenderse; uno de ellos es que los países suelen cansarse de que las cosas estén bien...» (ABC, 22 de julio de 1999), de que todo funcione sin mayor complicación, de que exista armonía en las instituciones, organizaciones o partidos que regulan las relaciones de la vida social, así como cierta prosperidad en el terreno de lo económico. Esta situación produce una curiosa actitud de desprecio, de infravaloración de lo existente, dando la impresión de que urge abandonar la monotonía que el orden lleva consigo para explorar nuevos caminos. «Y a la inversa -continúa el comentario del filósofo-, sorprende la perduración de situaciones desafortunadas, lamentables, llenas de defectos y errores, que se mantienen largos años y no necesariamente por la fuerza, sino por el apoyo o la pasividad de grandes proporciones de la población».

Intentemos comprender este hecho desde una perspectiva histórica. Cuando todo marcha maravillosamente bien, cuando existe equilibrio entre los poderes políticos y éstos no oprimen a los individuos, cuando se respeta la libertad de expresión y se goza de suficiente seguridad dentro de un marco aceptable de prosperidad, viene el deseo de cambiar, de salir de la monotonía de lo perfecto, intentando algo distinto que ciertamente puede ser viejo, asumiendo el riesgo de abrir las puertas a la inestabilidad. Nadie está contento con lo que tiene. Bastaría con preguntar a un ciudadano común del Primer Mundo -sea de Estados Unidos, Francia, Japón o alguno de los países escandinavos- si es que está conforme con la situación general que contempla su país, para darnos cuenta, con su respuesta, de un mayor o menor grado de insatisfacción.

Por contraste, cuando se padecen regímenes de opresión, cuando se tiene que hacer frente a situaciones límite o a dificultades extremas que ponen en juego la estabilidad, las energías colectivas se concentran para sobrevivir lo menos mal posible, como fue el caso del sindicato de Solidaridad en Polonia, que unió esfuerzos para vencer a la dictadura comunista. El riesgo de prolongar indefinidamente situaciones injustas insostenibles es el de provocar una depresión masiva, un aflojamiento de resortes en la capacidad de reacción, cuyo resultado final es la pasividad, la propensión a creer que «las cosas son así» y no vale la pena hacer nada. Es el peligro de no tomar medidas enérgicas que pongan fin a los conflictos, como el dramático caso de la UNAM o de la guerrilla de Chiapas, situaciones que se han prolongado más allá de lo razonable entre el clima de impotencia, en medio de un malestar generalizado. La actitud predominante de importantes sectores de la sociedad mexicana durante las últimas décadas se identifica en buena medida con la segunda postura que plantea Marías. Largos años de imposición política o de dictadura de partido con apariencia democrática indujeron -a manera de anestesia colectiva- a un estado lamentable de conformismo que se tradujo, por inercia, en corrupta complicidad con la autoridad y en irresponsable negligencia ciudadana. La corrupción fungió como aglutinante del sistema, de un gran sistema de complicidades.

Hemos llegado a un cruce de caminos que deberá definirse los próximos meses por decisión democrática, con los riesgos que implica el ejercicio de una libertad hasta hace poco atrofiada. Ha llegado el momento de elegir entre la pasividad pusilánime del «más vale por conocido...», o el riesgo que implica el optar por un detonador de cambio.

* Artículo resumido, publicado con autorización de la autora.

EL OBSERVADOR 213-2

Sumario Inicio

Pinceladas
Dos estrellas
Justo López Melús *

Lejos estaba la leña y todos los días cruzaba el monje el arenal. Muchos años llevaba en el desierto y empezaba a encanecer. A mitad del arenal aparecía una fuente cristalina: sus ganas de beber las reprimía y ofrendaba al Señor el sacrificio del agua. Entonces el Señor le encendía una estrella en el cielo. Valía la pena pasar ser, pues el premio lo compensaba.

Una tarde le acompañaba un joven monje. Cargados con la leña cruzaban sudorosos el arenal. El joven, con los labios resecos, gritó: «¡Padre, mira, una fuente!». Y el anciano reflexionó: «Si yo no bebo, tampoco él se atreverá». Y se fue a la fuente y se puso a beber y beber. El joven, feliz, bebía y bebía. «¿Me faltará hoy la estrella?», sospechó. Al reanudar la marcha, el Señor le había encendido dos estrellas.

* El autor es operario diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 213-3

Sumario Inicio



EL HUMOR RELIGIOSO DE MÉXICO
Valor del humor religioso
Joaquín Antonio Peñalosa

¿Se trata de un pasatiempo espumoso y frívolo, o tiene algún sentido y utilidad una muestra del chiste religioso en México? En breve discurso pro domo sua, quisiéramos resumir los valores que encontramos en el chiste religioso, precisamente cuando las ciencias antropológicas descubren la importancia de la risa y el humor como factores humanos y signo de salud mental; y cuando la teología «que hasta hace poco frecuentaba más a la señora seriedad, vigilada como estuvo por la dama ortodoxia, y a quien nunca pudimos contemplar cómo sonreía», según frase de Gerard Bessière, se esfuerza cada vez más por presentar el verdadero rostro del cristianismo como mensaje de amor y anuncio de liberación, causas de nuestra alegría. Así es como Karl Barth ha podido decir: «La teología es una ciencia alegre».

El chiste religioso es una vertiente muy humilde y modesta, no por eso desdeñable, para conocer la religiosidad popular del mexicano, es decir, aquellas manifestaciones externas y permanentes que brotan de la fe sencilla de la gran masa católica; las vivencias, actitudes y expresiones religiosas del pueblo tan dado a la exaltación ritualista y a la tendencia devocional.

La cultura y la teología vuelven afortunadamente a tomar en serio a lo popular, no para mitificarlo o divinizarlo, sino para conocer una realidad insoslayable y operante que es preciso aprovechar, purificar y potenciar. Aunque parezca lo contrario, el chiste religioso certifica el interés por lo religioso, es una forma de simpatía. El día que desaparecieran de México los chistes políticos, habría muerto el espíritu cívico de los mexicanos. Lo mismo vale para la religión. Se ríe uno de aquello que le importa. La indiferencia no es capaz de alentar una sonrisa. Por eso el chiste religioso declara a su manera el no-ateísmo del pueblo, su preocupación latente por lo sagrado. Indica también el estilo con que el creyente mexicano se acerca a la fe, su libertad de espíritu, sus relaciones de familiaridad con Dios y con los santos, su manual de urbanidad y buenas maneras frente al misterio, hecho menos de caravanas que de informales demostraciones de confianza.

No hay amor sin humor, ni humor sin amor. Porque el amor sin humor, el puro respeto congelado, establecería distancias, abismos sin puentes, bloqueando el encuentro entre dos seres. «El amor sin humor -escribe Bessière- negaría la sorpresa que es el Otro, reduciría el otro a sí mismo, estrecharía el mundo, no creería ya en lo increíble. No sería más que posesión de sí mismo y, por consiguiente, soledad». Bernanos, que sabía tanto de estas cosas, pudo decir: «Lo contrario de un pueblo cristiano es un pueblo de viejos, un pueblo de tristes».

La creación de chistes es síntoma de la buena salud interior del pueblo y de su madurez emocional e intelectual, en cuanto que da su verdadera dimensión a lo religioso, no en cuanto refleje un conocimiento exacto de la religión, ya que a veces exhibe claramente ignorancia religiosa. Un hombre, un pueblo abatido, amargado, furioso, solemne o romo no inventa chistes. Por eso el chiste religioso demuestra el espíritu de alegría con que el pueblo se llega y siente la religión, no opio que adormece, sino energético que lo sacude agudizando su ingenio para festejar con gracias y donaires lo que parecería tan grave y lejano, tan respetable y avasallador, Dios y sus misterios.

EL OBSERVADOR 213-4

Sumario Inicio


En silencio, con Dios
Oración del papa Juan Pablo II
para el Gran Jubileo
1.
1.
Bendito seas, Padre,
que en tu infinito amor
nos has dado a tu Hijo unigénito,
hecho carne por obra del Espíritu Santo
en el seno purísimo de la Virgen María
y nacido en Belén hace dos mil años.
Él se hizo nuestro compañero de viaje
y dio nuevo significado a la historia,
que es un camino recorrido juntos
en las penas y los sufrimientos,
en la fidelidad y el amor,
hacia los cielos nuevos y la tierra nueva
en los cuales Tú,
vencida la muerte, serás todo en todos.
¡Gloria y alabanza a Ti, santísima Trinidad,
único y eterno Dios!

2. Que por tu gracia, Padre, el año jubilar
sea un tiempo de conversión profunda
y de gozoso retorno a Ti;
que sea un tiempo de reconciliación
entre los hombres
y de nueva concordia entre las naciones;
un tiempo en que las espadas se cambien
por arados y al ruido de las armas
le sigan los cantos de la paz.
Concédenos, Padre,
poder vivir el año jubilar
dóciles a la voz del Espíritu,
fieles en el seguimiento de Cristo,
asiduos en la escucha de la Palabra
y en el acercarnos a las fuentes de la gracia.
¡Gloria y alabanza a Ti, santísima Trinidad,
único y eterno Dios!

3. Sostén, Padre, con la fuerza del Espíritu
los esfuerzos de la Iglesia
en la nueva evangelización
y guía nuestros pasos
por los caminos del mundo,
para anunciar a Cristo con nuestra vida
orientando nuestra peregrinación terrena
hacia la ciudad de la luz.
Que los discípulos de Jesús
brillen por su amor
hacia los pobres y oprimidos;
que sean solidarios con los necesitados
y generosos en las obras de misericordia;
que sean indulgentes con sus hermanos
para alcanzar de Ti ellos mismos
indulgencia y perdón.
¡Gloria y alabanza a Ti, santísima Trinidad,
único y eterno Dios!

4. Concede, Padre,
que los discípulos de tu Hijo,
purificada la memoria
y reconocidas su propias culpas,
sean una sola cosa
para que el mundo crea.
Que se extienda el diálogo
entre los seguidores
de las grandes religiones
y todos los hombres descubran la alegría
de ser hijos tuyos.
Que a la voz suplicante de María,
madre de todos los hombres,
se unan las voces orantes
de los apóstoles y de los mártires cristianos,
de los justos de todos los pueblos
y de todos los tiempos,
para que el Año Santo sea para cada uno
y para la Iglesia
causa de renovada esperanza
y de gozo en el Espíritu.
¡Gloria y alabanza a Ti, santísima Trinidad,
único y eterno Dios!

5. A Ti, Padre omnipotente,
origen del cosmos y del hombre,
por Cristo, el que vive,
Señor del tiempo y de la historia,
en el Espíritu que santifica el universo,
alabanza, honor y gloria
ahora y por los siglos de los siglos.
Amén.

EL OBSERVADOR 213-5

Sumario Inicio

El rincón del Papa

La ancianidad también es un don de Dios

Durante el Angelus que presidió con los fieles reunidos en el patio interior de su residencia estival de Castel Gandolfo, el papa Juan Pablo II se refirió a la ancianidad como un momento de la vida que debe ser visto como un don de Dios.

Hizo referencia a santa Ana y a san Joaquín, ancianos a los que la tradición venera como los padres de la Santísima Virgen María, cuya fiesta se celebró el día de la audiencia. Y agregó que la Tercera Edad es, ante todo, «un valor en sí mismo, por el hecho mismo de la vida que se prolonga, y la vida es un don de Dios». Se trata, explicó, de una etapa «depositaria de talentos peculiares, gracias al patrimonio de experiencias, conocimientos, enseñanzas de las que el anciano es custodio. Por eso en todas las culturas la ancianidad es sinónimo de sabiduría y equilibrio. Con su misma presencia la persona anciana recuerda a todos, y especialmente a los jóvenes, que la vida en la tierra es una parábola con un principio y un final».

Su Santidad destacó la condición ambivalente del anciano en la actual sociedad desarrollada, donde, por un lado, no suele insertarse en el tejido familiar y social; pero, por otro, «su papel resulta cada vez más importante, sobre todo por el cuidado y la educación de los nietos. Las parejas jóvenes, de hecho, encuentran en los abuelos una ayuda a menudo indispensable». Esta tensión, que lleva al mismo tiempo a buscar y a rechazar al anciano, «denuncia el desequilibrio típico de un modelo social dominado por el provecho, que tiende a penalizar a los sectores `no productivos´, considerando a las personas más por su utilidad que por sí mismas».

Recordó «cómo en las Sagradas Escrituras la ancianidad está rodeada de veneración», y pidió a la sociedad actual que respete y ame a los ancianos, y que la familia cumpla su misión de custodiar, revelar y comunicar el amor». (VIS / ACI)

EL OBSERVADOR 213-6

Sumario Inicio

Intenciones de oración del Santo Padre Juan Pablo II para el mes de agosto

La intención general del Apostolado de la Oración de Juan Pablo II es:

«Para que de generación en generación los hijos de Dios Padre alaben y den gracias al Altísimo por las grandes obras que no cesa de realizar en la historia de la humanidad».

La intención misionera es:

«Para que las Iglesias particulares en América Latina, estimuladas por el VI Congreso Misionero Latinoamericano, crezcan en el auténtico espíritu misionero al servicio de la nueva evangelización».

EL OBSERVADOR 213-7

Sumario Inicio

Los nuevos lanzamientos de Martín Valverde
Ahora sí: música católica difundida por los medios masivos de comunicación

A partir del mes de julio se inició «una nueva etapa en la vida de la música católica contemporánea». Así es como ha definido Martín Valverde, cantautor pionero de este género musical, la nueva realidad que se ha empezado a vivir en los grandes medios de comunicación y de distribución musical. Después de muchos años de intenso trabajo evangelizador, las grandes compañías de TV, radio y prensa, así como las cadenas de distribución masiva de discos, han puesto su confianza en la música católica de Latinoamérica

Para Martín Valverde resulta especialmente significativo que el primer álbum musical que se promocionará y distribuirá masivamente en toda Latinoamérica a través de estos medios seculares sea dedicado a María. Ella, en su advocación de Guadalupe, precedió y acompañó la evangelización de América, y nuevamente es ella quien abre la puerta a esta nueva forma de llevar el mensaje de Jesucristo al pueblo creyente.

Esta experiencia iniciará con dos discos de Martín Valverde. El primero, titulado Bella Dama, que contiene catorce cantos a María, estrenados en la Vigilia Juvenil de Oración que precedió a la magna Misa celebrada por el papa Juan Pablo II durante su IV visita a México, y el segundo, un compilado de éxitos llamado Nadie te ama como Yo. Ambos discos han sido firmados con una compañía discográfica con presencia en toda América, la cual ha empezado a promocionar este material musical a través de su enorme red de comunicación, posibilitando con ello el sueño de Martín Valverde de llevar el mensaje evangelizador a mayor número de personas y hacer este material más asequible al público en general ya que éste estará disponible en discotecas, librerías católicas y tiendas de autoservicio.

EL OBSERVADOR 213-8

Sumario Inicio

Diálogo entre ciencia y fe

En Estados Unidos surgió un instituto que tiene como objetivo integrar la dimensión espiritual en la psicoterapia.

Esta propuesta se viene a sumar a muchas otras de diversas corrientes dentro de la psicología que pretenden profundizar en la importancia de la espiritualidad y el sentido trascendente en la psique humana.

La realidad mexicana es muy diferente a la estadounidense. No tenemos el dato de ningún sondeo, pero ciertamente aquí hay un porcentaje mucho mayor de psicólogos que sí creen en Dios. Cómo manejan esta fe en la terapia, es otro punto. Algunos delimitan los campos y dejan el aspecto espiritual a los sacerdotes y a la Iglesia en general. Pero otros muchos incluyen, de un modo u otro, el aspecto espiritual en sus terapias. Realmente es difícil no hacerlo, porque es algo que los propios pacientes llevan a la consulta, y cualquier terapeuta serio, aun cuando no tuviera fe, tiene que respetarlo y tomarlo en serio. Es muy importante la labor que el Catholic Institute for Psychological Sciences hace en este sentido.

En México ha habido también esfuerzos en este campo. Uno de ellos es el del grupo Epsimo (Encuentro de Psicólogos, Médicos y Orientadores), que pretende ser un espacio destinado al cuestionamiento e investigación de los aportes de las ciencias humanas en diálogo pluralista, interdisciplinario y ecuménico con la fe cristiana. Entre sus publicaciones está el libro Experiencia de Dios y psicoanálisis, donde abordan, entre otros temas, la experiencia religosa desde el psicoanálisis, la perspectiva kleniana y las teorías de Erikson.

Todo esto, claro, es muy interesante; pero, ¿qué pasa con el paciente católico que busca al terapeuta? Puede recibir la orientación espiritual de su director espiritual –esto en cualquiera de los casos– y sacar provecho de los servicios terapéuticos de un psicólogo o psiquiatra respetuoso de su fe; o puede procurar, de entrada, buscar un terapeuta también católico capaz de incluir esta dimensión en la terapia. Lo que no podemos admitir es la relación con un psicólogo o psiquiatra que pretenda convencernos de que nuestra religiosidad es una neurosis o que pretenda invalidarla de alguna manera.

El diálogo entre ciencia y fe avanza necesariamente porque ambas son dimensiones profundamente humanas que no se descartan mutuamente. En México son numerosos los psiquiatras, psicólogos y psicoanalistas católicos, muchos de ellos interesados en estos asuntos.

EL OBSERVADOR 213-9

Sumario Inicio

A las puertas del templo
Atisbos a la dignidad *
(Tercera parte)
Javier Sicilia

Un hombre que se subleva, y de alguna forma Jefferson y Fesh lo hicieron (pues en el momento en que, sin un gemido, sin una queja, con paso firme se dirigieron al cadalso afirmaron su condición de hombres y desafiaron a una sociedad que al ejecutarlos buscaba humillarlos), es alguien digno. Su actitud, como lo enseña Camus, es una negación. Pero al mismo tiempo una afirmación. Niegan su condición humillada y afirman la de su dignidad de hombres.

En algún momento de sus vidas esos seres tuvieron la percepción repentina y deslumbrante de que había en ellos algo que tenía que ser respetado, aunque fuera sólo por un instante. Esa identificación, como lo pudimos ver en Jefferson y Fesh, como lo podemos constatar en el movimiento indígena zapatista, no era sentida hasta ese momento. Esos hombres, amputados de su dignidad, sufrían todas las humillaciones que una sociedad como la nuestra impone a los más débiles. Las soportaban con paciencia, rechazándolas en su interior (el crimen de Fesh es de alguna forma un rechazo equivocado y humillante a la indignidad en la que vivía). Pero al callarse aceptaban, preocupados más por un interés inmediato: la sobrevivencia, que por la conciencia de sus derechos.

Con la pérdida de todo comienza entonces ese movimiento de rechazo y de afirmación, con el que colocan por encima del orden establecido esa parte e sí mismos que descubrieron en su interior, que buscan hacer respetar y que proclaman como preferible a todo, incluso a sus propias vidas.

Este gesto demuestra que la dignidad habla por todos los hombres. Si el individuo, por hacer respetar esa realidad que encontró dentro de sí, acepta morir y en ocasiones muere condenado por una sociedad, como en los casos de Jefferson y Fesh, o en el proceso de su sublevación, como en el caso de muchos zapatistas y disidentes, muestra que él se sacrifica en beneficio de un bien que estima desborda su propio destino. Actúa, pues, en nombre de un valor que le pertenece a todos. «Es por toda la existencia –nos dice Camus– por la que el esclavo se levanta cuando juzga que con tal (situación) es negado en él algo que no le pertenece sólo a él», sino a todos los hombres, incluso a quienes lo insultan, lo oprimen y lo condenan. En la dignidad el hombre se supera en el prójimo. Es un acto reivindicación de una condición que ha sido negada y que es necesario restablecer. No es la reivindicación de una idea, sino de una realidad concreta y sagrada que se expresa en la existencia de cualquier hombre, empezando por la de quien se subleva.

Hasta aquí la dignidad que hay en todo gesto de rebelión es incuestionable. El problema empieza cuando ese gesto de rebelión se transforma en un proceso de guerra. Mientras los hombres, como en los casos de Jefferson y Fesh, mueren desafiando y humillando con su gesto a la sociedad que los ha condenado, o bien, como en el zapatismo, levantan la mano para defenderse de una situación humillante, el principio que defienden queda salvado. Sin embargo, cuando se pierde de vista ese principio y se articula ideológicamente, y en nombre de la dignidad se matan hombres y principios, la dignidad vuelve a traicionarse. La rebelión en su principio, y de esto dan cuenta también todos los movimientos revolucionarios, quiere reconocer el carácter sagrado, es decir, la dignidad de la naturaleza humana. Pero si suplantan, como por desgracia lo han hecho todos los movimientos rebeldes desde Espartaco y posteriormente todos los movimientos desde la Revolución Francesa, ese carácter sagrado por el reinado del rebelde o por el de una noción ideológica (como lo que está sucediendo hoy en la ex Yugoslavia), entonces el crimen y la humillación vuelven a legitimarse. Si el principio en el que se fundan todos los movimientos rebeldes y revolucionarios quieren reivindicar la dignidad humana, deben exigirse a sí mismos negarse a legitimar el crimen y la violencia. La dignidad sólo puede encontrar descanso en una acción que, como en Jefferson y Fesh, le sea fiel. Las sublevaciones se desmoronan si no las mantiene el principio de dignidad en el que se basan. Para decir que son positivas deben hacer vivir. Si no deben matar, deben poner su vida al servicio de la disminución del crimen y de las humillaciones. Enfrentados al mal están obligados a hacer el bien. Pues si la dignidad que se defiende le niega sus razones a la opresión, no se las puede dar al crimen, aunque éste en el primer impulso por restablecer la dignidad sea aparentemente legítimo. Desde el momento en que su compromiso es con la vida, lo primero que no puede hacer un hombre que se subleva para afirmar la dignidad es matar. ¿Cómo, entonces, hacer? Aquí la no-violencia y el gandhismo nos han dejado una lección que nadie que realmente ama la dignidad puede dejar de lado.

*Se publica por convenio con el autor.

EL OBSERVADOR 213-10

Sumario Inicio

Orientación familiar
Mi hijo todavía moja la cama
Yusi Cervantes

Tengo un hijo de 10 años que todavía moja la cama. Me refiero a que se orina en las noches. No es todos los días, pero sí con frecuencia. Ya lo llevé con el médico y me dijo que no es nada orgánico, que lo lleve con un psicólogo; pero no sé, yo no creo que mi hijo tenga una enfermedad mental. ¿Cómo puedo quitarle esa costumbre? Ya lo hemos castigado, le hemos pegado, le hemos ofrecido premios y nada da resultado.

Si el doctor no encontró nada orgánico, habrá que buscar, efectivamente, las posibles causas emocionales del problema. Éstas pueden ser muchas, y para encontrarlas es necesario ver a cada niño en particular, su historia, su carácter, los trastornos que ha tenido.

La enuresis, es decir, la falta de control en la emisión de orina, no es el problema, sino sólo un síntoma de que algo está pasando, de que algo no funciona bien. Los premios no funcionan porque mojar o no la cama no es algo que el niño puede decidir, no depende de su voluntad. Y los regaños, castigos y golpes sólo consiguen aumentar la ansiedad, la frustración y el miedo del niño.

Muchos de los casos de enuresis se deben a algo que no sólo atañe al niño, sino a toda la familia. Conflictos de los padres, violencia en cualquiera de sus formas, falta de atención al niño y cambios importantes en la familia que ponen en riesgo la seguridad del niño son algunos de los problemas que pueden estar en el origen de este trastorno. En cualquier caso, la enuresis es una llamada de atención: su hijo está pidiendo ayuda; su hijo, con ese síntoma, le está diciendo que algo grave le está ocurriendo y que su angustia es tal que no puede resolverlo.

Busquen la ayuda de un psicólogo infantil para su hijo. Y si él les dice que ustedes también necesitan ayuda, no duden en buscarla.

La psicóloga Yusi Cervantes responderá las preguntas que se le envíen a la dirección de EL OBSERVADOR

EL OBSERVADOR 213-11

La psicóloga Yusi Cervantes responderá las preguntas que se le envíen a la dirección de EL OBSERVADOR

EL OBSERVADOR 213-11

Sumario Inicio

Si hay debate preelectoral, que sea de altura, sin descalificaciones: CEM

La democracia no la garantizan los partidos políticos ni sus candidatos, sino la unidad de la nación. Así puntualizó la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) al sentenciar que ningún partido es dueño de México y que el país está por encima de todos ellos.

Por boca de monseñor Onésimo Cepeda Silva, vocero de la Conferencia del Episcopado Mexicano, y de monseñor Florencio Olvera Ochoa, obispo de Tabasco, el organismo demandó a todos los aspirantes a la presidencia de la república «renunciar a las politiquerías y cuidar escrupulosamente la unión de la república, sin ningún tipo de conflictos, resquebrajamientos sociales o destrucciones entre los mexicanos».

Apuntó que, pese a lo que muchos líderes y grupos políticos piensan, «los partidos políticos dividen a la sociedad, y aunque sus planteamientos y funciones sean válidas y legales, lo único que debe interesar a los mexicanos es la capacidad de convocatoria para unirlos hacia un progreso común». «Necesitamos un debate de altura, sin descalificaciones, donde lo más importante sea el progreso a favor de los pobres, la solidaridad entre los mexicanos y la construcción de un nuevo México», concluyó el prelado. (CECS)

EL OBSERVADOR 213-12

Sumario Inicio

Renace el deseo de Dios,
revela una encuesta
Jesús Colina


ROMA.- Será el aproximarse del fin de milenio, o quizá la derrota de las ideologías (nazismo y comunismo) dominantes del siglo XX, o tal vez una reacción a las filosofías que han tratado de cancelar a Dios, o la búsqueda de valores auténticos, el caso es que incluso los magos de nuestro tiempo, es decir, los expertos del marketing, capaces de anticipar las modas, anuncian ahora que hay un gran retorno del interés por la religión.

De una investigación publicada por Brand Futures Group (una filial de la potente agencia publicitaria Young & Rubicam) se deduce que hay un amplísimo «deseo de creer» y un «despertar de lo sagrado» entre nuestros contemporáneos y no se trata sólo de un «efecto Jubileo». Los expertos han interrogado a una muestra de 15 mil 580 personas de seis países diversos: Estados Unidos, Italia, Gran Bretaña, Francia, Alemania y Holanda, escogiéndolos entre los llamados trendsetter (los que marcan la pauta), es decir los pertenecientes a aquél 10% de la población que los genios del marketing consideran «individuos seguros de sí, orientados al futuro, curiosos, personas anticonvencionales, capaces de acoger las vibraciones del tiempo en el que viven y, por tanto, de señalar la moda del futuro».

De los resultados de la encuesta resulta que los trendsetter han expresado un interés por la religión más alto de la media de los respectivos países. En especial, a la pregunta sobre si «la religión desempeña un papel importante en mi vida», el 59.4% de los interpelados estadounidenses y el 48. 8% de los italianos han respondido positivamente, al contrario de holandeses (28.7%), alemanes (23.4%), ingleses (19.7%) y franceses (16.1%). Los estadounidenses y los italianos se han mostrado al unísono (respectivamente el 41.5% y el 36.4%) sobre la afirmación de que «el mundo ha sido creado literalmente en seis días, justo como afirma la Biblia».

«Durante muchos años la devoción a la religión organizada ha registrado un declive en gran parte del mundo industrializado –comentan los autores de la encuesta–. Hoy hay claras pruebas de que la ola del interés religioso esté volviendo». ¿Un ejemplo elocuente? «En los años setenta y ochenta profesar un credo religioso fue bastante impopular en muchos países occidentales»: por ejemplo la devoción del presidente Jimmy Carter dañó su imagen, más de lo que han hecho las aventuras sexuales de Bill Clinton. Mientras que ahora «es perfectamente posible para un personaje público ser religioso y trendy». Lo demuestra la victoria electoral obtenida en 1997 por el primer ministro inglés Tony Blair, que había declarado su fe religiosa en público.

Es verdad que hay un retorno de la religión, pero el fenómeno está teñido de mucha confusión, como se demuestra ampliamente en la proliferación de fenómenos como la New Age o la Next Age. «La religión no está ya out», anuncian entusiastas los publicitarios.

EL OBSERVADOR 213-13

Sumario Inicio

Los Premios Nobel invitan a unirse
Campaña por la cultura de la paz

Un grupo de Premios Nobel–entre ellos monseñor Felipe Ximenes Belo, Adolfo Pérez Esquivel, Desmond Tutu y Nelson Mandela– han redactado el «Manifiesto 2000 para una cultura de paz y de no violencia». El objetivo es que el individuo se comprometa a asumir su responsabilidad. Se pretende reunir cien millones de firmas antes de que tenga lugar la Asamblea General de la ONU en septiembre del año 2000. El texto es el siguiente:

«Reconociendo mi parte de responsabilidad ante el futuro de la humanidad, especialmente para los niños de hoy y de mañana, me comprometo en mi vida diaria, en mi familia, mi trabajo, mi comunidad, mi país y mi región a: respetar la vida y la dignidad de cada persona, sin discriminación ni prejuicios; practicar la no violencia activa, rechazando la violencia en todas su formas: física, sexual, psicológica, económica y social, en particular hacia los más débiles y vulnerables, como los niños y los adolescentes; compartir mi tiempo y mis recursos materiales cultivando la generosidad a fin de terminar con la exclusión, la injusticia y la opresión política y económica; defender la libertad de expresión y la diversidad cultural privilegiando siempre la escucha y el diálogo, sin ceder al fanatismo, ni a la maledicencia y el rechazo del prójimo; promover un consumo responsable y un modo de desarrollo que tenga en cuenta la importancia de todas las formas de vida y el equilibrio de los recursos naturales del planeta; contribuir al desarrollo de mi comunidad, propiciando la plena participación de las mujeres y el respeto de los principios democráticos, con el fin de crear juntos nuevas formas de solidaridad».

Cualquier persona puede adherirse a este manifiesto firmándolo y enviándolo mediante internet a la UNESCO. La dirección es:


Un grupo de Premios Nobel–entre ellos monseñor Felipe Ximenes Belo, Adolfo Pérez Esquivel, Desmond Tutu y Nelson Mandela– han redactado el «Manifiesto 2000 para una cultura de paz y de no violencia». El objetivo es que el individuo se comprometa a asumir su responsabilidad. Se pretende reunir cien millones de firmas antes de que tenga lugar la Asamblea General de la ONU en septiembre del año 2000. El texto es el siguiente:

«Reconociendo mi parte de responsabilidad ante el futuro de la humanidad, especialmente para los niños de hoy y de mañana, me comprometo en mi vida diaria, en mi familia, mi trabajo, mi comunidad, mi país y mi región a: respetar la vida y la dignidad de cada persona, sin discriminación ni prejuicios; practicar la no violencia activa, rechazando la violencia en todas su formas: física, sexual, psicológica, económica y social, en particular hacia los más débiles y vulnerables, como los niños y los adolescentes; compartir mi tiempo y mis recursos materiales cultivando la generosidad a fin de terminar con la exclusión, la injusticia y la opresión política y económica; defender la libertad de expresión y la diversidad cultural privilegiando siempre la escucha y el diálogo, sin ceder al fanatismo, ni a la maledicencia y el rechazo del prójimo; promover un consumo responsable y un modo de desarrollo que tenga en cuenta la importancia de todas las formas de vida y el equilibrio de los recursos naturales del planeta; contribuir al desarrollo de mi comunidad, propiciando la plena participación de las mujeres y el respeto de los principios democráticos, con el fin de crear juntos nuevas formas de solidaridad».

Cualquier persona puede adherirse a este manifiesto firmándolo y enviándolo mediante internet a la UNESCO. La dirección es: www2.unesco.com/manifesto2000.

EL OBSERVADOR 213-14

Sumario Inicio

Las cruzadas, entre la realidad
y la leyenda negra
El escritor Vittorio Messori se une al debate

No se aplaca el debate sobre el significado de las Cruzadas. También porque la distancia de final de milenio entre el Occidente y el Islam evoca escenarios sugestivos.

Según el conocido escritor católico Vittorio Messori, sobre las Cruzadas ha sido contruida por los iluministas una «leyenda negra» «como arma de la guerra psicológica contra la Iglesia romana». Messori ha escrito en el «Corriere della Sera», el principal diario italiano, que «es, en efecto, en el siglo XVIII europeo cuando, completando la obra de la Reforma, se establece el rosario de las `infamias romanas´, convertido en canónico».

«Por lo que se refiere a las Cruzadas, la propaganda anticatólica inventó incluso el nombre: igual que el término Edad Media, elegido por la historiografía `iluminada´ para indicar el paréntesis de oscuridad y fanatismo entre los esplendores de la Antigüedad y los del Renacimiento. Por descontado que quienes, hace novecientos años, asaltaron Jerusalén, se habrían sorprendido bastante si alguno les hubiera dicho que estaban realizando lo que se llamaría `primera Cruzada´. Aquello para ellos era itinerario, `peregrinación´, recorrido, pasaje. Aquellos mismos `peregrinos armados´ se habrían sorprendio aún más si hubieran previsto que les sería atribuida la intención de convertir a los `infieles´ o de asegurar vías comerciales a Occidente o de crear `colonias´ europeas en Medio Oriente...».

Messori revela que, lamentablemente, «en Occidente, la oscura invención «cruzada» ha acabado por apresar en el sentimiento de culpa a algunos hombres de la misma Iglesia, que no conocen como sucedieron de verdad las cosas». Además, explica Messori, «en Oriente, la leyenda se ha vuelto contra el entero Occidente: pagamos todos —y pagaremos todavía más— las consecuencias, con el deseo de revancha de las multitudes musulmanas que piden venganza contra el «Gran Satanás». Que no es sólo Estados Unidos, sino la entera cristiandad; aquella, justo, de las «Cruzadas»: ¿No son quizá los occidentales mismos quienes insisten en decir que ha sido una terrible, imperdonable agresión contra los píos, devotos, mansos seguidores del Corán?».

«Y sin embargo —revela el conocido escritor— hay una pregunta que deberemos hacernos: en el marco más que milenario de las relaciones entre Cristiandad e Islam, ¿quién fue el agredido y quién el agresor? Cuando, en el 638, el califa Omar conquista Jerusalén, ésta era ya desde hacía más de tres siglos cristiana. Poco después, los seguidores del Profeta invaden y destruyen las gloriosas iglesias primero de Egipto y luego del norte de Africa, llevando a la extinción del cristianismo en los lugares que habían tenido obispos como San Agustín. Toca luego a España, a Sicilia, a Grecia, a la que luego se llamará Turquía y donde las comunidades fundadas por San Pablo mismo se convierten en cúmulos de ruinas. En 1453, tras siete siglos de asedio, capitula y es islamizada la misma Constantinopla, la segunda Roma. El rodillo islámico alcanza los Balcanes, y como por milagro es detenido y obligado a retroceder ante los muros de Viena. Si se execra justamente la masacre de Jerusalén en el 1099, no se debe olvidar a Mahoma II en 1480 en Otranto, simple ejemplo de un cortejo sangriento de sufrimientos».

Messori concluye su reflexión haciendo algunas preguntas: «Todavía hoy: ¿qué país musulmán reconoce a los otros que no sean los suyos, los derechos civiles o la libertad de culto? ¿Quién se indigna ante el genocidio de lo armenios ayer y de los sudaneses cristianos hoy? El mundo, según los devotos del Corán, ¿no está dividido en `territorio del Islam´ y `territorio de la guerra´, esto es, todos los lugares todavía no musulmanes que deben serlo, por las buenas o por las malas?».

«Un simple repaso a la historia —escribe Messori— incluso en sus líneas generales, confirma una verdad evidente: una cristiandad en continua postura defensiva respecto a una agresión musulmana, desde los inicios hasta hoy (en Africa, por ejemplo, está en curso una ofensiva sangrienta para islamizar a las etnias que los sacrificios heroicos de generaciones de misioneros habían llevado al bautismo). Admitido —y probablemente no concedido— que alguno, en la historia, deba pedir excusas a otro ¿deberán ser quizá los católicos quienes se hagan perdonar por aquel acto de autodefensa, por aquel intento de tener al menos abierta la vía de la peregrinación a los lugares de Jesús que fue el ciclo de las Cruzadas?». (ZENIT)

EL OBSERVADOR 213-15

Sumario Inicio

Palabras mayores
La fiesta en México
Joaquín Antonio Peñalosa

Pese a sus tristezas, México no es un pueblo triste. Festivo hasta el tuétano, el año y la vida le sirven de continuo fiestas cívicas, religiosas, domésticas, comerciales, deportivas y aun funerarias.

Cualquier pretexto vale para armar una fiesta: desde el niño que está por nacer, pasando por las vaporosas quinceañeras; el azahar o el azar de la bodas, hasta los onomásticos; la inauguración del tendajón, el día de los compadres y la terminación del kinder, feria de chupones. La fiesta llámase también mitote, baile de los indios aztecas acompañado de bebidas embriagantes; o fandango, antiguo baile español que aún perdura en Andalucía y otras comarcas; o los mexicanismos de pachanga, que indica una fiesta informal, o reventón, que el estallido del nombre lo dice todo.

La fiesta es mucho más que una pausa en el trabajo por la calidad de sus valores: la convivialidad de familiares y amigos, la apertura a conocidos y desconocidos, la necesidad de trascender a los demás. Se funden los espíritus, así sea por un rato, más allá de egoísmos y prejuicios. La fiesta, como fusión de almas, es una manifestación de la riqueza espiritual, una esperanza de salir renovado y no embotado, para lo cual no basta un simple clima bullanguero sino una atmósfera festiva intrínseca.

Algunos centros de diversión manipulan la alegría, convierten la fiesta en un simulacro que intenta disfrazar el aburrimiento en vez de que en la fiesta los asistentes se evadan de su angustia y de sus labores cotidianas, se enfrenten a la felicidad, se mezclen con la comunidad y gocen de un acontecimiento que los envuelva en verdadera paz y alegría, en un estallido de las energías contenidas para continuar el camino monótono del estudio y del trabajo cotidiano.

Si los mexicanos no llegan a la desesperanza, a un paso de la desesperación, ni estallan por calentamiento, débese, en gran parte, a que los mexicanos son festivos y fiesteros.

EL OBSERVADOR 213-16

Sumario Inicio

Testimonios de la persecución religiosa
«Ustedes no tienen más que dos caminos: sujetarse a la ley, pero si ésta no está de acuerdo con sus principios, lanzarse entonces a la lucha armada...»

(Plutarco Elías Calles a los obispos de Tabasco y Michoacán, 1926)


Debemos a Jean Meyer conocer la versión taquigráfica de la entrevista que ocurrió el 21 de agosto de 1926 entre el presidente de la república Plutarco Elías Calles y los obispos de Tabasco, don Pascual Díaz, y de Michoacán, don Leopoldo Ruiz (La cuestión religiosa en México, IMDOSOC, 1989).

Comenta Meyer en los prolegómenos: «Cuando el Estado acorrala a la Iglesia, en aquel verano de 1926, ésta, antes de que le toque su turno, dobla la apuesta: decide suspender los cultos; medida inédita, medida tomada hace siglos por un arzobispo de México contra un virrey, medida de otros tiempos. Un país entero se encuentra de hecho, no de derecho, en entredicho, pero en la práctica ¿dónde está la diferencia? Campanas mudas, tabernáculos vacíos, liturgia suspendida, vida sacramental clandestina. Porque el gobierno responde a la huelga del culto público con la prohibición del culto privado. La Iglesia suspende, el Estado impide, el pueblo se encuentra cortado de los sacramentos; no se puede bautizar al niño, no se puede contraer matrimonio, confesar, comulgar. Se tiene que morir como perro callejero, sin una queja, tras una vida miserable. `Más vale morir combatiendo´. `No hay mal que dure cien años´. `Al que escupe al cielo le cae en la cara´».

Calles había promulgado una ley exigiendo que los sacerdotes se registraran ante el gobierno, la cual sería seguida –y había sido parcialmente antecedida– por una limitación de los ministros religiosos hasta extremos como el de admitir sólo un sacerdote para alguno de los estados de la república y hasta la supresión total en algún otro; sin contar aquella aberración de algún gobierno estatal que llegó a exigir como requisito para que un sacerdote pudiera ejercer, el que éste fuera casado.

En representación del Episcopado Mexicano, don Pascual Díaz, obispo de Tabasco (en adelante O.T.), y don Leopoldo Ruiz, obispo de Michoacán (O.M.), solicitaron dialogar con el presidente Plutarco Elías Calles (P.E.C.). El empeño fue frustratorio, debido a la cerrazón del gobernante. El problema del espacio nos obliga a ofrecer apenas una apretada sinopsis de la conversación, siguiendo las ideas principales:

O.T.- ... Queremos que se borre de su ánimo ese prejuicio que tiene de que los obispos hemos tratado de obstruccionar la labor del gobierno... nosotros no queremos la intervención de extraños sino entendernos directamente con nuestros gobernantes...

P.E.C.- ... estamos perfectamente enterados... de cuáles han sido las actividades de los elementos católicos en el extranjero y sabemos bien cuáles son los medios directos e indirectos que han estado usando para tratar de conseguir el apoyo de gobiernos extranjeros para que haga presión sobre el gobierno de México... también estamos enterados de las gestiones que ha hecho el mismo Papa en tal sentido... Con respecto a la actitud del clero dentro del país, es bien sabido que está incitando a la rebelión... los sacerdotes han estado haciendo labor subversiva de uno o de otro modo, ya sea en hojas sueltas, por medio de los periódicos o en sus sermones... cosa que nosotros no vamos a permitir, sean como fueren las circunstancias que se presenten. Con respecto a la cuestión de registro de sacerdotes, quiero aclararles que no solamente obedece a cuestiones de estadística; obedece, fundamentalmente, al hecho de que en la Constitución de la República se establece que los templos sean bienes de la nación, y mientras esa Constitución no diga lo contrario, los templos serán siendo propiedad de la nación. ¿Qué menos puede exigir el representante legítimo del pueblo, como lo es el gobierno, para saber quiénes son los que están administrando sus bienes? La cuestión de dogma o de doctrina no le interesa al gobierno...

O.M.- Tendremos que sujetarnos para no incurrir en las penas y para no privar a los fieles del derecho que tienen en los cultos.

P.E.C.- ¿En qué se les ha impedido el culto?

O.M.- Desde el momento en que tenemos qué sujetarnos a una ley a pesar de que nuestras conciencias nos lo prohiben.

P.E.C.- Irremisiblemente tienen que sujetarse.

O.M.- Contra los dictados de nuestra conciencia.

P.E.C.- Sobre los dictados de la conciencia está la ley.

O.T.- Yo entiendo por conciencia lo que nos dictan nuestros sentimientos y entiendo por ley un ordenamiento de la razón. Por consiguiente, cuando mi conciencia me dice que una ley está contra la razón, tengo el derecho de seguir el dictado de mi conciencia y no sujetarme a esa ley porque, no estando en la razón, no puede ser ley...

P.E.C.- Leyes son las que están consignadas en los códigos y tienen que ser respetadas, tienen qué ser obedecidas... yo estoy perfectamente de acuerdo con lo que marca esa ley que ustedes tratan de reformar, puesto que satisface mis convicciones políticas y filosóficas...

O.T.- ... Las Cámaras en su totalidad están formadas por elementos adictos a la política de usted; no hay quien pueda defender lo que nosotros presentemos a las Cámaras porque, como dije antes, están integradas por elementos que son enteramente adversos a nuestra manera de pensar; y aquí es donde necesitamos de la ayuda de usted... Que la Cámara acepte la proposición; que la discuta, y que nosotros podamos defenderla.

P.E.C.- ...Pues búsquese sus diputados dentro de las mismas Cámaras.

O.T.- No los encontramos, señor... En el caso concreto del conflicto religioso en México se trata de leyes opuestas a la conciencia popular.

O.M.- ... No pedimos la derogación de la ley porque sería demasiado; no queremos desconocer al gobierno; tampoco pedimos que diga usted que no va a hacer caso de esa ley; sólo queremos que usted declare que los efectos de la ley quedarán en suspenso mientras se reconsidera... no sería en desdoro del gobierno que, mientras las Cámaras reconsideran la ley, ordenara que las cosas quedaran como antes.

O.T.- ... con motivo del registro ha habido muchos abusos y resulta que ahora es condición indispensable para que el sacerdote pueda ejercer; y yo pregunto, ¿de dónde viene el poder al sacerdote? ¿La autoridad municipal da el poder al sacerdote?

O.M.- ...dice la ley que todo aquel que se presente a las autoridades municipales puede ser inscrito y que los presidentes deben resolver si lo aceptan o no. De ahí resulta que si un «perico de los palotes» se presenta a un ayuntamiento manifestando sus deseos de hacerse cargo de tal templo, si el presidente municipal es amigo de dicho sujeto se lo cederá con todo gusto...

P.E.C.- Estamos perdiendo inútilmente el tiempo. Yo no me saldré del camino que ya está marcado por la ley.

O.M.- Pero así no es posible arreglar nada, señor Presidente; no es cuestión de amor propio; va directamente contra la jerarquía de la Iglesia, contra los principios fundamentales de esa misma Iglesia.Pero así no es posible arreglar nada, señor Presidente; no es cuestión de amor propio; va directamente contra la jerarquía de la Iglesia, contra los principios fundamentales de esa misma Iglesia.

P.E.C.- Debo advertirles que la ley no reconoce ninguna jerarquía.

O.M.- Pero las leyes pueden tolerar...Pero las leyes pueden tolerar...

P.E.C.- Yo no puedo tolerar nada.

O.T.- ...Sí puede usted, señor, pues así como se pudo esperar tanto tiempo para poner en práctica las disposiciones de la Constitución a este respecto, se puede esperar un poco de tiempo más para lograr la resolución del problema.

P.E.C.- Yo les voy a demostrar que no hay problema, pues el único que podrían crear es lanzarse a la rebelión y en este caso el gobierno está perfectamente preparado para vencerlo. Ya les he dicho, ustedes no tienen más que dos caminos: sujetarse a la ley, pero si ésta no está de acuerdo con sus principios, lanzarse entonces a la lucha armada y tratar de derrocar en esta forma al actual gobierno, para establecer uno nuevo que dicte leyes que armonicen con la manera de pensar de ustedes; pero para este caso les repito que nosotros estamos suficientemente preparados para vencerlos...

Días después, el enfrentamiento entre el Estado y la Iglesia desembocó en esa tremenda guerra civil que fue la Cristiada. «Los cristeros –aclara Meyer–, guerrilleros del campo, no tenían programa socio-político. Reaccionaban en legítima defensa a lo que consideraban como una agresión del `mal gobierno´. Peleaban la suspensión de la Ley Calles, que había provocado la suspensión de los cultos, cosa para ellos imposible de vivir».

EL OBSERVADOR 213-17

Sumario Inicio

New Age: esa moda de los ángeles
Diego García Bayardo

«A Yolanda Reyes le encantaba aquel señor simpático de la tele que platicaba puras cosas de la magia, de la energía y de las fuerzas secretas de la mente. No se lo creía todo, pero como que era muy bonito imaginárselo así. Un domingo en el programa se presentó una señora que dice que veía el ángel de la guarda de las personas y que podía decirle cómo se llamaba y de qué color era. Enseguida Yola le fue a consultar y, por sólo 80 pesos, la señora le contó que su ángel era alto, guapo y de color verde claro. Ahora Yola anda por ahí platicando con él y hasta cree verlo y sentir su presencia. Su familia está preocupada y teme que se le haya fundido un chip.»

Con sutiles variaciones, este caso hipotético que narra la organización Siempre Fiel está ocurriendo desde hace algún tiempo en hogares de todo México y el mundo. De ilustres desconocidos, los ángeles han pasado de pronto a convertirse en tumultuosa e inevitable presencia o, mejor dicho, omnipresencia. La sección de libros de los supermercados, que nunca ha sido un vergel de cultura, se llena con decenas de libros sobre cómo hablar con los ángeles, cómo hacer que te den buena suerte o te revelen el futuro, etc. Hay a la venta infinidad de chucherías de ángeles, como figuras, perfumes, campanitas y demás. ¿Tiene esto algo que ver con la fe católica? ¿Es la «angelología» una parte del cristianismo o se trata de una desviación que conduce a otra cosa?

La doctrina de la Iglesia enseña constantemente que los ángeles existen, que son creaturas de Dios, que son invisibles y no tienen cuerpo material, que son espíritus puros, sin alas, ropajes ni demás añadidos del arte, que nunca han sido seres humanos ni lo serán. Los ángeles aparecen con frecuencia en la Biblia desde el Génesis hasta el Apocalipsis e incluso se mencionan los nombres de tres arcángeles: Gabriel, Miguel y Rafael. Algunos equivocados añaden uno más, Uriel, pero éste es mencionado exclusivamente en un libro apócrifo, o sea, uno que no forma parte de la Biblia. También se menciona en las Escrituras la existencia de los ángeles de la guarda, que, más que dedicarse a cuidar niños traviesos o a sustituir papás descuidados, aparecen como intercesores ante Dios Padre.

Como es lógico en el cristianismo, toda forma de adoración a los ángeles está prohibida, lo cual incluye el atribuirles potestades que corresponden sólo a Dios, como saber el futuro o realizar prodigios con su propia voluntad y fuerza. Aquí comienzan a evidenciarse las contradicciones que existen entre la «angelología» y la doctrina cristiana, pues la primera asegura que los ángeles dan buena suerte, rigen a los signos del zodíaco y que sus acciones son personales e independientes de Dios, mientras la segunda sostiene que el futuro está en manos de Dios únicamente y que los ángeles son sus creaturas y le obedecen; a los ángeles «independientes» se les llama demonios.

Según la fe de la Iglesia, una de las funciones de los ángeles es el servicio y ayuda a los hombres, generalmente sin salirse de los límites ordinarios pero que, excepcionalmente, puede manifestarse en milagros y prodigios. La «angelología» de la New Age sugiere en cambio una trivialización del milagro, asegurando que los ángeles andan haciendo prodigios increíbles por todos lados y en cualquier caso. Para manejar una propuesta semejante es necesario imaginar toda una caterva de ángeles desocupados, y de ahí vienen esas largas listas de supuestos nombres de ángeles que manejan los «angelólogos». Pero la cosa no se detiene ahí. Imaginar la presencia activa de ángeles en todo momento y lugar ha llevado a esos «expertos» a decir que dichos seres se manifiestan en forma de pensamientos súbitos, sensaciones de frío o calor, voces, visiones, sueños, en forma de animales, de personas, luces, nubes, etc. O sea que todas las cosas que existen son ángeles o pueden serlo. Paranoia angelical. Para que no falte nada, hay quienes dicen que los ángeles son en realidad seres extraterrestres.

Las coincidencias entre el pensamiento cristiano y el de la New Age sobre los ángeles son mínimas y circunstanciales, de ahí su incompatibilidad. No es de extrañar que se hable ahora de ángeles zodiacales o del tarot, delfines y cisnes angelicales y ángeles que se convierten en personas o viceversa (tema repetido en cine y televisión); cuando los conceptos o las cosas que provienen de un contexto determinado son sacados de él y tomados de forma independiente, se les puede atribuir las mayores locuras.
(FIN)

EL OBSERVADOR 213-18

Sumario Inicio

 

 
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit.org-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org
La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor.
Los artículos publicados en esta Web son una selección de la edición impresa.
D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2006