El Observador de la Actualidad

El Observador

Información con valor cristiano

15 de agosto de 1999 No. 214

SUMARIO

bullet CUADERNO DE NOTAS El miedo inútil
bulletProsigue la empeñosa lucha por el derecho a la vida
bulletPINCELADAS Una boca y dos manos
bulletPALABRAS MAYORES Nuestra bandera es blanca
bulletComo hablar de sexualidad y castidad con nuestros hijos
bulletA LAS PUERTAS DEL TEMPLO Atisbos a la dignidad
bulletINTIMIDADES. LOS JÓVENES NOS CUENTAN El amor
bulletChispitas de aguzados
bulletAPOLOGÉTICA 2000 La píldora entre México y el Vaticano
bulletLibros oficiales de texto que reprueban ante los papás y Pro-Vida
bulletCampañas electorales sin lujos ni despilfarros, piden nuestros obispos
bulletHuellas que dejó en una escuela la campaña de una semana sin televisión
bulletEl Purgatorio no es una segunda oportunidad
bulletCOLUMNA HUESPED La ley de un hombre
bulletOPINIÓN El amor, fundamento de la paz
bulletNew Age: esa antiquísima moda de los horóscopos
bulletMEDIOS DE COMUNICACIÓN ¿Quién mira a quién?
bulletPolicía Federal Preventiva «Militar»
bulletPolicía Federal Preventiva «Militar»

CUADERNO DE NOTAS
El miedo inútil

Por estos días arrecian en todos lados las profecías y los profetas del fin del mundo. Ya pasó el mes en que Nostradamus había predicho la catástrofe (julio de 1999); pasó el eclipse de Europa..., y aquí seguimos. Llegará el año 2000 y el fin del hombre no se producirá. No somos pitonisos: somos hombres de fe. Y sabemos que el mundo le pertenece a Dios y que Él sabrá el día y la hora del Juicio Final.

La histeria desatada en torno al cambio de siglo da muestras del abismo en que se ha metido el alma humana. Si tuviéramos la fe del tamaño de un grano de mostaza, en lugar de esperar el cataclismo inminente, nos pondríamos manos a la obra para transformar al mundo. La espera inútil del miedo deja la injusticia tal como la encontró. Mucho mirar a las estrellas y al zodiaco acaba por vaciar el corazón solidario del hombre.

Incluso entre los católicos existen premoniciones, presagios. Algunos afirman que el 2000 traerá consigo la manifestación de la ira de Dios. Propalan los secretos de Fátima (como si hubieran estado en las apariciones de la Virgen) y piden encerramiento, conversión y arrepentimiento. Lo último no está mal. Lo que está mal es que se escoja una fecha y un castigo. El arrepentimiento y la conversión, una vez pasada esa fecha y confirmado que no hubo nada, se desvanecerían como humo en los aires. El cambio del corazón debe ser permanente. No hay necesidad de una lluvia de planetas para ayudar al hermano débil; no existe el porqué para la caridad. Andar pidiendo una «razón» es exhibir que el camino de la caridad no es nuestro camino.

Y ante aquellos que sugieren manifestaciones asombrosas del poder de Dios para cambiar a los hombres, habría que decirles que no hay mayor enseñanza de esa grandeza que la vida cotidiana. Si no somos capaces de ver en la risa, en el abrazo, en el vientre de una madre, en el apretón de manos o en la riqueza de una flor la manifestación del Misterio, no seremos capaces de ver nada, de percibir nada, aun se nos caiga encima el cosmos. (J.S.C.)

EL OBSERVADOR 214-1

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Prosigue la empeñosa lucha por el derecho a la vida

* La Santa Sede convocó a una cumbre política en Argentina. No hay derechos humanos sin defensa de la vida, se afirmó ahí.

* El «Llamado guadalupano» reunirá en nuestro país, el próximo octubre, a especialistas en bioética, familia y teología.

* La Iglesia mexicana promueve en el nivel nacional la garantía de la vida, desde la concepción hasta la muerte natural.

En tres distintos frentes ocurren ahora importantes acciones que se espera repercutan positivamente en la lucha que vienen disputando los organismos pro-vida en contra del abortismo, la eutanasia y otros yerros.

El ejemplo argentino

EL OBSERVADOR informó oportunamente que en la República Argentina fue instituido el Día del Niño por Nacer, a celebrarse cada 25 de marzo. Esta circunstancia aumentó la aptitud del país platense para ser lógica sede del III Encuentro de Políticos y Legisladores de América a Favor de la Vida, convocado por el Pontificio Consejo para la Familia. Del 3 al 5 del presente mes se llevaron a cabo las deliberaciones, centradas en el lema «Familia y vida, a los cincuenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos». En la Misa solemne inaugural, ante el presidente Carlos Menem y los candidatos presidenciales Eduardo Duhalde y Fernando de la Rúa, así como la mayoría de los 250 políticos y legisladores y 50 cardenales y obispos participantes, el arzobispo de Buenos Aires afirmó la imposibilidad de permanecer indiferentes ante los abusos contra la vida humana: «Está el grito apagado de tantos niños por nacer; ese genocidio cotidiano y silencioso y protegido, y está el reclamo del moribundo abandonado que pide una caricia de ternura, la cual no sabe dar esa cultura de la muerte, y está ahí esa multitud de familias hechas jirones por las propuestas del consumismo y el materialismo». Ello, dijo el arzobispo, es producto de un ambiente de «autosuficiencia y petulancia, soberbia pura». El mensaje papal respectivo contenía conceptos como éste: «... la vida y la familia no han de considerarse únicamente como derechos inalienables de manera aislada, sino como fuente y condición de los demás. La familia, en particular, entendida como comunidad de vida humana, como comunidad de personas unidas en el amor, representa el ámbito primigenio y privilegiado de todo derecho».

De alguna manera en todas las deliberaciones palpitó este parecer del presidente Menem: «No puede pensarse en una red solidaria sin políticos comprometidos en el fortalecimiento de la vida y la familia, porque la familia es el primordial interés, sin el cual no hay nación. Las familias sanas hacen naciones sanas». Monseñor Renato Martino, observador permanente de la Santa Sede en las Naciones Unidas, advirtió que «se está procediendo de manera sistemática a la desintegración del concepto de familia, basándose en una macabra concepción de los derechos humanos fundada en un individualismo desenfrenado». Y el dirigente hondureño Leonardo Casco explicó que tanto en su país como en El Salvador, Guatemala, Nicaragua y en toda América Central tenemos una presión tremenda de las agencias especializadas de la ONU y de la Agencia Internacional de Desarrollo de los Estados Unidos, que prácticamente es como un gobierno dentro de otro en esas naciones, imponiendo políticas de salud a cambio de ayuda económica. Los casos de esterilización son de todos los días y se llega a hablar de una esterilización `voluntaria´ obligatoria, mediante acuerdos ministeriales...».

A México lo representó el diputado Manuel Aguilera Gómez, del Partido Revolucionario Institucional, y el cardenal Norberto Rivera Carrera también estuvo ahí para intervenir en el tratamiento del tema «Familia o familias». Como resultado de este encuentro surgió el propósito de crear una red interparlamentaria estable de seguimiento de las leyes que atenten contra la familia y la vida por nacer. Esta red se complementaría con las conferencias episcopales y los partidos políticos.

Guadalupe, vestida de sol, combate al dragón y defiende la vida

Del 27 al 31 del próximo octubre se efectuará el congreso internacional The Guadalupan Appeal («El llamado guadalupano»), patrocinado por dos consejos pontificios: el de la Familia y el de Pastoral de los Agentes Sanitarios. Dentro de un acto de consagración a la Virgen Morena, el congreso pretende ayudar a la creación en todo el mundo de un fuerte obstáculo al maligno que en esta época ha construido una cultura de muerte y ha desarrollado grandes estrategias contra la vida. Habrá deliberaciones de tipo científico acerca del estatuto del embrión humano, en las cuales participarán, entre otros, monseñor Elio Sgreccia, vicepresidente de la Pontificia Academia para la Vida; padre René Laurentin, docente de la Universidad de Lausana; doctor Bernard Nathanson, profesor de obstetricia del New York Medical College, y Michael Schooyans, docente de la Universidad de Lovaina. El día 30 las actividades del congreso se ligarán con la celebración del Día Mundial del Rosario.

Que el derecho a la vida tenga rango constitucional

El arzobispado de México inició una campaña para recolectar cuatro millones y medio de firmas a fin de demandar al gobierno la inclusión en la Constitución Política del derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural (se pide que se hable siempre de muerte natural, para descartar tambieén la pena de muerte y la eutanasia).

La arquidiócesis de México ha venido repartiendo un formato común de carta que las personas deberán llenar con sus datos personales y firmarla. La estimación de cuatro y medio millones de firmantes será superada fácilmente, pues sólo el obispado de Querétaro, al sumarse a la campaña, se ha comprometido a recabar un millón de firmas.

EL OBSERVADOR 214-2

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Pinceladas
Una boca y dos manos
Justo López Melús *

El silencio es un gran consejero. El silencio oxigena y crea en nosotros paz y serenidad. Después de un cuarto de hora de silencio las idas y la sangre circulan mejor. Los árboles son unos buenos compañeros. Tienen la ventaja sobre los hombres de que no hablan tan alto. A veces, sólo a veces, susurran –quisiera que escucharais las hojas cuando crecen–.

La grandeza de un hombre se mide por la cantidad de silencio que es capaz de soportar. De ahí salen los héroes, de los que se ha dicho: «Eran largos en facellas y cortos en contallas». Sabiamente la naturaleza nos ha provisto de dos manos, de dos oídos, de dos ojos y una sola boca para que hagamos, oigamos y veamos por lo menos el doble de lo que hablamos.

* El autor es operario diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 214-3

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Palabras mayores
Nuestra bandera es blanca
Joaquín Antonio Peñalosa

El siglo concluye rubricado en sangre. Se precisa el grito y el anhelo de no hace muchos años: guerra a la guerra. Nunca es tarde para ondear la bandera blanca de la paz. Una paz que no es la mera ausencia de guerra ni el resultado del equilibrio del terror basado en la carrera de las armas, sino en el fruto natural de la justicia y de la libertad.

La paz comienza en el corazón, en la pequeñez de cada hombre; pero su objetivo final es conseguir la armonía de grupos y pueblos rivales y oxigenar el ambiente sobrecargado de violencia y de odio.

Esta paz utópica, y sin embargo posible, se conseguirá si la vamos creando en tres tiempos. Primero, en nosotros mismos mediante una actitud de equilibrio interior que nos haga desterrar el egoísmo, la envidia y el odio. Segundo, en el vivir cotidiano, de suerte que vivamos en armonía con los ambientes que habitualmente nos rodean: la familia, la escuela, el trabajo, el vecindario, la comunidad. Tercero, en la sociedad a través de un compromiso socio-político que trate de poner fin a los sistemas injustos que engendran un tipo de hombre egoísta, unas relaciones interpersonales competitivas y unos intercambios internacionales fundados en la explotación de los países pobres por los ricos.

Si este siglo pasará a la historia como uno de los más belicosos y sangrientos es porque no pudo, porque no pudimos, suprimir las raíces: la carrera de armamentos, la nuclearización, los imperialismos de cualquier color y el colonialismo. El doble colonialismo: el interno de un país donde sólo algunos participan de los bienes materiales y culturales, en detrimento de las grandes mayorías; y el colonialismo de los países ricos en dinero, en fuerza militar y política, que en diversas formas subyugan a las naciones desvalidas.

Estos colonialismos no acabarán mientras una nación y el mundo entero se dividan en hartos y hambrientos, cultos y analfabetos, opulentos y miserables. Y sin justicia no hay, no habrá paz.

Guerra a la guerra. Un sí rotundo a hombres y pueblos que buscan su liberación. Todavía es tiempo de izar la bandera blanca de la paz.

EL OBSERVADOR 214-4

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Los chicos siempre aprenden sobre la mecánica del sexo. Lo que les cuesta más trabajo averiguar es sobre el amor
Como hablar de sexualidad y castidad con nuestros hijos
Mary Ann Kuharski

* Tú eres especial porque has sido creado por Dios a su propia imagen. Por eso es que debemos esforzarnos para tratar a los demás, e incluso a los que no nos gusten personalmente, con respeto –como nos gustaría que nos tratasen a nosotros– porque ellos también fueron creados a imagen y semejanza de Dios.

* Tu sexualidad es un don de Dios. Las relaciones sexuales son algo tan profundo y tan hermoso que Dios las destinó a ser compartidas solamente entre esposos y esposas. Tenerlas fuera del matrimonio, ya sea por satisfacción personal, o incluso como símbolo de amor, es degradar y abusar de este don de Dios. No dejes que nadie te convenza de entregarle el don de tu sexualidad.

* El autocontrol es señal de madurez y de fuerza de carácter. Cualquiera puede ceder a sus impulsos y deseos sexuales. Aquellos que son débiles e inmorales lo hacen en todo momento. Cuando practicas la autonegación y el autocontrol, resistiendo los comportamientos impúdicos o inmorales, tú demuestras tu carácter. La castidad desarrolla la autoconfianza y la integridad. Y Dios te bendecirá por tu fidelidad a sus leyes.

* Los actos, palabras u obras impuros –incluyendo el sexo fuera del matrimonio– no están bien. No te dejes engañar por lo que ves en la televisión, lo que lees en las revistas o escuchas de tus amigos. Los pecados sexuales graves rompen nuestra unión con Dios y dañan nuestra autoestima.

* La oración y la frecuente participación en los sacramentos –especialmente el de la Reconciliación– te darán la gracia y el músculo espiritual necesarios para luchar contra la tentación. Recuerda: nunca es demasiado tarde para la castidad. Dios nos ama a todos y perdona todo, pero sólo si vamos a Él y pedimos su misericordia.

* No existe el «sexo seguro» fuera del matrimonio; todo acto de relación sexual está abierto a la posibilidad de un embarazo y de enfermedades de transmisión sexual. La abstinencia es la única forma de sexo seguro. La castidad ofrece libertad y seguridad. No sólo estarás libre de las preocupaciones de un embarazo, enfermedades e incluso la muerte, sino que evitarás la culpabilidad y la vergüenza resultado del sexo promiscuo. Lo mejor de todo es que te sentirás bien contigo mismo.

* Recuerda: tus padres están rezando por ti. Ser casto no siempre es fácil, pero puedes lograrlo. Quien te quiere más, confía en ti. Dios te dará la gracia para soportar la tentación y aquellas ocasiones que puedan ser pecaminosas. Su gracia siempre es más poderosa que ninguna situación. Dios nos llama a una vida de castidad –incluso después del matrimonio– y nos da los medios para lograr esta meta.

EL OBSERVADOR 214-5

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A las puertas del templo
Atisbos a la dignidad *
(Cuarta y última parte)
Javier Sicilia

El camino abierto por Gandhi en las luchas por la reivindicación de la dignidad es tan fundamental que después de él ningún movimiento rebelde que respete los principios que lo hicieron nacer puede prescindir de él. Lo que ha introducido el gandhismo en esa mucha es la búsqueda de dignificar al humillado dignificando al opresor. Mientras los movimientos rebeldes y revolucionarios terminan por confundir la injusticia y el mal con el hombre que los detenta, y edifican contradictoriamente la dignidad sobre la humillación y la muerte del opresor (y conocemos ya la dignidad que ha nacido de la sangre de los opresores), el gandhismo ve una miseria a socorrer en el opresor. Desde el momento en que para Gandhi la sustancia de la naturaleza humana es idéntica a Dios, a la bondad y al amor, la injusticia y la indignidad no son sólo algo que se dirige y daña al hombre que las padece, sino también, y en primer lugar, al hombre que las ejerce. Si esto es así es porque su injusticia lo ata a algo que es ajeno a su ser. Esa alienación procede de que, al atentar y negar al otro, niega también, en sí mismo, su condición y su naturaleza. Pues si soy semejante a la Divinidad, sólo el otro, que también es su imagen y semejanza, puede revelarme. El amor descubre nuestra verdadera realidad y así le habla al otro de ella.

Se puede decir que la protesta rebelde y revolucionaria es un intento por recuperar esa realidad interrumpida. Sin embargo, al confundir al opresor con la injusticia, la búsqueda de ese diálogo se convierte en disputa y toda disputa termina por silenciar al otro. El gandhismo, por el contrario, mediante la no-violencia, trata de devolverle el habla para reconciliarse con él. La no-violencia es una llamada a la conversión del opresor para restablecer la dignidad y el diálogo, que son la expresión misma del amor. Pues si la opresión y la injusticia son negativas, no lo son porque contradicen una idea de la justicia, sino porque perpetúan esa muda hostilidad que niega la vida.

Recordemos una anécdota que ilumina de manera inmensa esa realidad. Era el año 1914. Gandhi, con miles de indios, preparaba un marcha pacífica hacia Pretoria. El objeto era obtener del gobierno de Sudáfrica la abolición de ciertas leyes que atentaban contra la dignidad de los trabajadores: la abolición del impuesto de tres libras a los ex braceros (precio que los obligaba a la esclavitud perpetua); la de la ley que declaraba ilegítimos los matrimonios no-cristianos; la de la ley que impedía salir y regresar a Sudáfrica a los indios. Cuando la marcha estaba a punto de iniciarse, una huelga ferroviaria estalló. Esta huelga, que paralizaba la economía del país, ponía al gobierno en una situación desventajosa frente a los indios. Políticamente, realizar la marcha era asegurar el triunfo. Sin embargo, Gandhi detuvo la marcha. «La fuerza espiritual –explicó– nunca aprovecha las debilidades de su adversario (...) Los que hacen resistencia civil esperan convencer la mente y conquistar el corazón por el sufrimiento propio, la sinceridad y la caballerosidad, no herir, humillar o amenazar al enemigo». El general Smud, que en ese momento había decretado la ley marcial y que era un férreo enemigo de los indios (en 1906 había declarado: «El cáncer asiático, que ya ha penetrado tan profundamente en las entrañas de Sudáfrica, debe ser erradicado con resolución»), llamó a Gandhi, a quien había encarcelado varias veces. Las conversaciones entre ellos se prolongaron a negociaciones, hasta que el 30 de junio de 1914 el gobierno cedió. Antes de volver a la India, Gandhi envió al general Smud unas sandalias de cuero que había fabricado en la cárcel. Smud las utilizó en su granja hasta que en 1939, como un gesto de amistad, se las devolvió a Gandhi a la India diciendo: «He usado estas sandalias muchos veranos desde entonces, aun cuando debo sentir que no soy digno de pararme en el calzado de un hombre tan grande». El propio Smud, veinticinco años después, y para entonces un estadista mundialmente reconocido, escribió: «Hombres como Gandhi nos redimen de una sensación de vulgaridad e inutilidad y son una inspiración para nosotros, para no ser demasiado cautelosos al hacer el bien. Fue mi destino ser el antagonista de un hombre hacia quien, aun en aquel tiempo, tenía el mayor respeto (...) Él nunca olvidó los antecedentes humanos de la situación, jamás perdió el equilibrio ni sucumbió al odio y conservó el humor en las situaciones más penosas: aun entonces su actitud y su espíritu, tanto como después, contrastaron señaladamente con la violencia brutal».

Gandhi, en aquel entonces, no sólo ganó la dignidad de los indios sudafricanos, sino el alma y la dignidad del propio Smud y de muchos ingleses de Sudáfrica, lo que nos habla de la inmensa y amorosa dignidad de la no-violencia y de la pasta de la que en nuestro corazón estamos hechos.

* Se publica por convenio expreso con el autor.

EL OBSERVADOR 214-6

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Intimidades. Los jóvenes nos cuentan
El amor
Yusi Cervantes

¿Qué es el amor?

Con cuatro palabras haces una pregunta que ha ocupado a los seres humanos a lo largo de la historia. Se han llenado libros y más libros al respecto y no hemos conseguido una definición que nos explique claramente que es el amor.

Tal vez sea porque no somos capaces de entender a Dios. Con estos sentidos tan imperfectos, este corazón tan duro, esta inteligencia tan pequeña, no podemos comprender el misterio, la inmensidad, la eternidad de Dios.

Y Dios es amor, dice san Juan. Dios sopló sobre nosotros y nos hizo semejantes a Él. Eso significa que estamos hechos no sólo con amor y por amor, sino de amor. En nuestra naturaleza está el amor, y cuando amamos estamos abriéndonos a una experiencia divina. No hay que olvidar que Dios habita en nosotros.

Pero me parece que lo que a ti te preocupa respecto al amor es saber si lo que sientes por una chica es verdaderamente amor. Es muy fácil confundir la atracción, el enamoramiento y el apego con el amor. A veces decimos «te amo» cuando en realidad lo que tenemos es miedo de perder algo que consideramos nuestro.

Hay varias cosas que te pueden ayudar a saber si lo que sientes es en verdad amor:

- Para empezar, el amor no es solamente un sentimiento. Es también una decisión, un acto de la inteligencia y de la voluntad, algo que involucra al ser humano completo.

- Es respetuoso, y no sólo en relación a lo sexual, sino a la persona toda del ser amado. El que ama respeta y valora lo que el otro piensa, dice, siente, decide, planea y hace, sin pretender cambiarlo.

- Se vive en la libertad. En el amor no se obliga, no se presiona, no se controla. Se permite al otro ser.

- En el amor auténtico, pleno, no hay apego. No consideramos al otro como cosa nuestra y estamos dispuestos a dejarlo ir si es que así lo decide. Esto no es contrario al compromiso. Si alguien no cumple con su compromiso de matrimonio o, a otro nivel, de noviazgo, es algo que atañe a su responsabilidad, pero no podemos obligarlo a cumplir.

- El amor no pone condiciones. No es «te amo si me amas», «te amo si haces y piensas lo que yo quiero», «te amo si no cambias»...

- No es posible renunciar a lo que somos por amor. Renunciar a «mi credo, mi pasado, mi religión», renunciar a la propia vocación, a mi sentir y a mi pensar equivale a no ser yo. Entonces quien pretende amar es un personaje que me he inventado. Y como los personajes no pueden amar, entonces no hay amor. Tienes que amar a partir de ti mismo, de tu yo más profundo, para que ese amor sea auténtico.

- El amor es una experiencia de gozo, pero al mismo tiempo puede significar un gran dolor.

- El amor es vida. Construye, no destruye. Busca el bien, la verdad y la belleza; no el mal ni lo superficial, no lo falso ni lo sucio.

- Amar es abrirse al otro, comunicarse profundamente, ser capaz de sentir y de comprender como el otro, de vincularse íntimamente, de, finalmente, llegar a ser una unidad.

Pero tal vez todo esto te suene demasiado complicado. ¿Cómo saber si lo que hay entre un muchacho y una muchacha es amor y no otra cosa? Yo diría que si pueden ser verdaderos amigos, si confían plenamente el uno en el otro, si estando juntos son mejores, si se preocupan por el bienestar y la felicidad del otro, si pueden tener proyectos comunes y si se sienten llenos de paz y alegría estando juntos, están viviendo una experiencia de amor.

Si así te ocurre, cuida ese amor. No lo contamines, Hazlo crecer y crezcan junto a él.
La psicóloga Yusi Cervantes responderá las preguntas que se le envíen a la dirección de EL OBSERVADOR.

EL OBSERVADOR 214-7

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Chispitas de aguzados
José Arturo Lozano Madrazo

Al tratar de calificar una cualidad de algún prójimo recurrimos al concepto de la viveza, y así decimos: "Fulano de tal es bien vivo"; y pretendemos con esto hacerle un favor. Pero suele suceder que, con un análisis consciente, la aseveración no es tal favor sino todo lo contrario, pues resulta con frecuencia que, a la hora de la verdad, Fulano viene siendo un perfecto jijo de toda su reverenda progenitora, y que el calificativo implica atributos del alma nada deseables.

Hace tiempo, y precisamente tratando de calificar a una persona, mi interlocutor y un servidor fuimos incapaces de ponernos de acuerdo en el tema. Mis dudas desaparecieron poco después cuando, un domingo al asistir a Misa, el sacerdote externó una definición cuyo contenido recuerdo muy bien: "Inteligente es aquella persona que puede hacer las cosas todas las veces que quiera; vivo es aquel que puede hacerlas sólo una vez".

Consulto el tumba-burros para ratificar conceptos y poder afirmar posiciones:

-Vivo: poco considerado en las expresiones o acciones (como sinónimo usamos aguzado).
-Inteligente: el que posee la potencia del alma en virtud de la cual concibe las cosas, las compara, las juzga e induce y deduce otras de las que ya conoce; sinónimo: instruido.

Hoy comparto una experiencia frecuente de los tiempos actuales. Les llamo "artesanos" a los trabajadores manuales independientes que requieren de cierta experiencia y de muy poca ciencia para realizar composturas, reparaciones o enmendaduras de aparato desechable (esto es pleonasmo) que encontremos en el mercado, sea mecánico, eléctrico, hidráulico o lo que sea. El artefacto hace ¡pumm!, y ya no jala. Cuando por fin se presenta el técnico a arreglarlo, tras una supervisión superficial del destartalado, hace una lista de partes, su presupuesto, te pide por adelantado el cincuenta por ciento del total y, cuando menos lo piensas, ya tienes un recibo y el trique está peor que nuevo, jalando como si nada; pero, rebasando justo el mes –si acaso te dieron la garantía por un mes–, el recién resucitado de nuevo hace ¡pumm! Y ahora sí: nada para adelante ni para atrás. Te sientes defraudado, vas a la tienda, compras uno nuevo y te das cuenta de que te salió más caro el caldo que las albóndigas, ya que el nuevo te cuesta lo mismo que la maravilla artesanal que te enjaretaron. Colofón: cuando el comercio donde realizas la compra no tiene dependientes artesanales en su nómina para realizar la instalación, vas a parar en las manos de un perfecto desconocido o a caer nuevamente con las mismas piedras. En el medio mercantil a esto le llamaría "calidad controlada", y en el artesanal, que aún somos "bien aguzados". Gracias a la vida (que me ha dado tanto) y con tiempo, paciencia y una buena dosis de plática fraterna y amistosa que practico con toda la intención, estoy logrando hacerme de un excelente equipo de reales y verdaderos artesanos. La vida sigue, pero ahora más plácida y agradecida.

Si tienes la fortuna de que tu vida sea rica en personas de viveza en abundancia, estás perdido; será necesario solicitar la permanente ayuda divina porque tú podrás cuidarte de tus sinceros enemigos, pero sólo la Santísima Trinidad podrá hacerlo con tus aguzados amigos.

*Colaboración resumida.

EL OBSERVADOR 214-8

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Apologética 2000
La píldora entre México y el Vaticano
Guillermo Dip Ramé *

Las relaciones diplomáticas entre México y el Vaticano parecen marchar viento en popa. Sin embargo, algo anda mal, algo perturba dichas relaciones, pues México crece a ritmo de conejo. Todo se quiere controlar con «planificación familiar», que no es más que una esterilización perpetua de uno o de ambos cónyuges, y esto perturba esas buenas relaciones entre México y la Santa Sede. El domingo 25 de julio, día de Santiago Apóstol, nuestra flamante secretaria de Relaciones Exteriores, Rosario Green, tuvo una entrevista oficial al más alto nivel: con el papa Juan Pablo II.

Los choques entre México y el Vaticano

Duraron decenas y decenas de años, más de un siglo, desde las leyes de Reforma hasta el bendito 21 de septiembre de 1992, vísperas del V Centenario del Descubrimiento de América. Entonces, para el gobierno liberal de México, el Vaticano era un Estado político como cualquier otra nación del mundo, y obedecer al Santo Padre equivalía a traicionar a México. Ésa fue la causa de tanta sangre derramada inútilmente, convertida en ríos durante la guerra de los cristeros. Esta lucha a muerte, titánica, contra el Santo Padre, a quien el pueblo mexicano tanto ha amado siempre, dividía a las familias.

Cuentan que al reabrirse las iglesias fue tal la alegría del pueblo que llevaron mariachis a la Villa para la Guadalupana y tocó Las mañanitas nada menos que la banda de guerra del Estado Mayor Presidencial en tiempos de Plutarco Elías Calles. Enfurecido, el general Amaro espetó al director:

– ¿Quién diablos le ordenó que viniera a traer mariachis a estos curitas jijos?
– Mi general, fue la señora madre del presidente de la república don Plutarco Elías Calles.
– ¡Ah! Pues que sigan tocando.

No podemos olvidar tan fácilmente la cantidad de sacerdotes asesinados, religiosas perseguidas, conventos clausurados, y sangre de mexicanos derramada inútilmente durante la guerra de los cristeros. Nadie hubiera sospechado que también en México se iban a derribar milagrosamente las murallas de Jericó, y que un presidente de la república con fama de bolchevique, Luis Echeverría Álvarez, iría a visitar en persona al Santo Padre Pablo VI; y que el hoy temido y odiado presidente Carlos Salinas de Gortari restableciera las relaciones diplomáticas que nunca se debieron haber roto.

Hoy, las relaciones más cordiales del mundo

México, sin lugar a duda, es el país más mariano y más papista del mundo. Por eso Dios lo premió para que el último Papa del milenio inaugurara su ministerio peregrinante en México, nos visitara ya cuatro veces, y tenga a México como el símbolo de la fe de un pueblo en el Cielo, en Dios, y en la Madre de Dios bajo el bendito ayate del beato Juan Diego.

Efectivamente, Notimex transmitió la noticia de que la entrevista en Castelgandolfo de Rosario Green con el Santo Padre fue en extremo cordial por ambas partes. La embajada de México en el Vaticano afirma que las relaciones entre México y la Santa Sede «son buenas y cordiales, y atraviesan por uno de sus mejores momentos».

Este año, cuando el Santo Padre se preparaba para su cuarta visita a México, el viernes 22 de enero, antes de emprender el vuelo rumbo a nuestra patria, el periódico Vaticano L´Osservatore Romano dijo: «Hoy inicia el Santo Padre su anhelado viaje pastoral a México»; y el Papa, durante el rezo del Angelus del domingo anterior, dijo a las multitudes apiñadas en la plaza de San Pedro: «Os pido que me acompañéis en este importante viaje apostólico que me brinda la oportunidad de volver como peregrino a la Virgen de Guadalupe, patrona de México y de toda América, con ocasión de la primera peregrinación apostólica de mi pontificado».

La piedra de escándalo

Es, sin lugar a dudas, el control natal. México se multiplica sin que nadie lo pueda frenar. ¿Por qué? Porque hay demasiados hijos fuera de matrimonio, demasiadas madres solteras, niños callejeros sin padre ni madre, que duplican la población cada veinte años. Y como el gobierno está incapacitado para remediar esta fecundación tremenda extramatrimonial, nos parece haber reducido a la categoría de animalitos, nos ha marcado con un número y ha lanzado una campaña, orquestada por la Conferencia de Beijing, para eliminar las nuevas vidas a como dé lugar, sin castigos, sin pena ni gloria, nada más por hedonismo. Como dicen: «Vámonos volviendo menos, para vivir mejor», que al cabo los fetos no gritan, no pueden protestar; descansarán en paz sin turbar ni ser turbados por nadie.

Desde la Conferencia de El Cairo, en 1994, las autoridades mexicanas estaban a favor del aborto, del control artificial de la natalidad, de vasectomías y esterilizaciones perpetuas. El año siguiente, en la Conferencia de Beijing, todo el mundo pensaba en el control natal como en la tablita de salvación. El aborto era el medio más natural, más eficaz, más rápido, y ningún niño se defendería antes de recibir el hachazo que le cortara para siempre la cabeza. Los teólogos de la Santa Sede protestaron enérgicamente, lavaron el cerebro de muchas delegaciones, y el proyecto, momentáneamente, no prosperó.

Pero las autoridades de salud mexicana sí están de acuerdo en el genocidio, en la «limpia ética», más severa que la del faraón que ordenó matar a los bebés niños y dejar con vida a las hembras. Ahora no. La cosa es pareja. Hay qué reducir la natalidad en forma sustantiva a una quinta parte de los nacimientos actuales a como dé lugar. ¡Esto no se vale!

El 25 de noviembre del año pasado, 1998, la Secretaría de Educación Pública extendió un Boletín Sexual, el número 000691. Ahí pone en marcha el Taller de Capacitación bajo el rubro: «Educación sexual. Equidad de géneros y prevención de adicciones».

Se propone abrir las puertas a relaciones sexuales de hombres con hombres, de mujeres con mujeres, sin prejuicios, sanamente (?), sin angustias de conciencia, digo, como los perritos con las perritas, todos contra una. ¡Ah, no! «Hay que avanzar, dice el texto, en el principio de igualdad entre hombres y mujeres con la finalidad de terminar con ciertos roles, funciones y actividades que se cree son propios de unos y de otras». Y el lema fue el mismo del IX Congreso Latinoamericano de Sexología y Educación Sexual celebrado en el DF en diciembre del año pasado: «Hacia la equidad en la diferencia». Mayor perversión no es imaginable. Ni los animales se cambian de sexo a su antojo. Volveremos sobre el tema en San Luis Potosí. Ojalá que las relaciones diplomáticas de la Santa Sede con México lleguen a un respeto mutuo: el Vaticano, de nuestro contorno sociopolítico, y el gobierno mexicano, del contorno espiritual de la religión católica y la ética cristiana del pueblo mexicano.

* El autor es monseñor de la arquidiócesis de San Luis Potosí.

EL OBSERVADOR 214-9

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Libros oficiales de texto que reprueban ante los papás y Pro-Vida

El libro de texto para sexto de primaria Ciencias naturales y desarrollo humano, así como los de Formación Cívica y Ética de primero y segundo de secundaria, promueven la «mentalidad anticonceptiva» y fomentan el machismo y la homosexulidad». Así se expresó el dirigente de Pro-Vida, Jorge Serrano Limón, quien señalóla ausencia de información en ellos sobre el porcentaje de fallas del preservativo, y que se menciona a los anticonceptivos como la única opción para evitar el embarazo en vez de inculcar el «autodominio pleno». Insistió en el grado de falla del preservativo para prevenir el contagio del SIDA, pues «tiene un grado de falla del 12 al 20%». «Los contenidos están respondiendo a los lineamientos que le fueron dictados a México en la Tercera Conferencia Internacional de la Mujer», subrayó Serrano.

A su vez, el presidente de la Unión de Padres de Familia, Enrique Esponda Gaxiola, pidió al presidente Ernesto Zedillo detener la distribución de los libros mencionados, porque su contenido abiertamente anti-vida es perjudicial para la educación de los hijos.

El presidente del Comité Pro-Vida manifestó que «nos asombra que ya estén impresos estos libros. En ningún momento se consultó a los padres de familia ni a las instituciones sociales. Fue una decisión unilateral que tomó la Secretaría de Educación Pública al elaborar estos libros de texto. Esto es una imposición, un autoritarismo total, y la responsabilidad es del secretario Miguel Limón Rojas. Las autoridades deben entender que no son dueñas de los muchachos, sino servidores públicos que tienen que prestar un servicio a los padres de familia, y tienen que educar a los hijos complementariamente a lo que los padres quieren». Y concluyó: «El hecho de asumir la elaboración de los textos sin consultarnos es un atropello a los derechos ciudadanos».

Esponda Gaxiola agregó por su parte que, sin una referencia ética, los jóvenes no podrán entender conceptos fundamentales como los valores de la vida democrática y cívicos: libertad, igualdad, equidad, justicia, respeto, solidaridad, tolerancia, entre otros. «Los valores comienzan a ser vividos en la familia, y la escuela debe alentar a los padres, no sustituirlos, en el ejercicio de este derecho de educar; debe apoyar la transmisión de los valores humanos, mediante el ejemplo».

Finalmente, ante estas declaraciones, el subsecretario de Educación Básica y Normal, Olac Fuentes Molinar, dijo: «No seremos garantes del contenido de esos libros (los de Formación Cïvica y Ética,porque los de Ciencias Naturales fueron editados por la SEP); que los grupos inconformes reclamen a los editores».

EL OBSERVADOR 214-10

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Campañas electorales sin lujos ni despilfarros, piden nuestros obispos

Acabar con la cultura del despilfarro y los lujos durante sus campañas electorales, demandó la Iglesia católica a los aspirantes a la presidencia de la república; los llamó a que no caigan en el peligro o la tentación de la corrupción, el soborno, el desvío de fondos o el nepotismo para conceder privilegios a espaldas de los mexicanos en caso de llegar al poder.

Así lo manifestaron los obispos de Tacámbaro, monseñor Rogelio Cabrera López, y de Querétaro, monseñor Mario De Gasperín, quienes señalaron que la conformación de una alianza opositora es una buena opción para lograr la solución a las demandas de la mayoría de los mexicanos. Señalaron que los momentos políticos en los que vive el país urgen de verdaderas opciones políticas de cambio que den certidumbre a los mexicanos, por lo que solicitaron a todos los partidos políticos y futuros candidatos presidenciales plantar plataformas y proyectos de nación viables, con verdaderas propuestas a males como la pobreza, la inseguridad, el narcotráfico y la educación.

Monseñor Cabrera López subrayó que el principio fundamental que debe regir a los políticos y líderes mexicanos, así como a los gobernantes, es el bien común y la búsqueda de lineamientos que terminen con los marginados, den empleo a todos los sectores, y paguen «la hipoteca social de un desarrollo sin tropiezos para los mexicanos». El obispo de Tacámbaro puntualizó que durante el proceso de sucesión presidencial se debe anteponer el bien de los pobres y los marginados y orientar los recursos necesarios y las decisiones viables hacia la solución de las necesidades más importantes y urgentes de los más desprotegidos, «tal como lo indica el Evangelio, a través del cual Jesucristo nos pide actuar con ética, responsabilidad, honestidad y a favor de la solidaridad, el amor, la sabiduría y la tolerancia entre nuestros hermanos».

Por su parte, el obispo de Querétaro se pronunció porque los partidos políticos y sus aspirantes a la silla presidencial «hagan un doble esfuerzo para hacer propuestas de un proyecto de nación viable que no ponga en riesgo la estabilidad y la transición de México hacia el año 2000». Especialmente pidió a los candidatos del PRI «no volver a cometer los errores del pasado» que han provocado «un sinnúmero de problemas» a la nación, y en cambio les solicitó hacer efectiva su palabra de transformación del partido para «garantizar, por encima de todo, el bienestar del pueblo». Sobre la conformación de una alianza opositora, el prelado señaló que es una opción viable para responder a las necesidades de los mexicanos; de concretarse bajo líneas transparentes y con los consensos necesarios, podría ser una buena oportunidad para salvar al país, dijo. (CECS)

EL OBSERVADOR 214-11

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Huellas que dejó en una escuela la campaña de una semana sin televisión

«Apaga la tele y enciende tu vida» fue el lema de la campaña de una semana sin tele que EL OBSERVADOR promovió del 24 al 30 de mayo pasado. Entre los que aceptaron el reto estuvo el Colegio La Salle de San Juan del Río, A.C., de Tequisquiapan, Qro., que, con su profesor de Formación, José Luis Cortés González, realizó todo un plan para poder cumplir el objetivo.

Ayudados con caricaturas, mantas, reportajes, un periódico mural, y hasta volantes entregados por jóvenes disfrazados de televisión, los alumnos no sólo pudieron reflexionar acerca de lo negativo que trae consigo el uso indiscriminado de la televisión, sino también los aspectos positivos de este aparato: «Hay muchas cosas positivas que deja el ver televisión; aunque, claro, como todo, es necesario tener cierta moderación y saber qué es lo bueno o lo malo que nos puede ofrecer», escribió una de las chicas de la preparatoria. «Cuando empezó la campaña –comentó otro alumno–, a las pocas horas de hacerme el propósito de no lograr ver tele, sentía como un cosquilleo en mis manos que me empujaba a prender el televisor; pero en verdad supe romper ese cosquilleo sin ver televisión por dos días. Creo que se merecen un diez las personas realizadoras de este proyecto y, por supuesto, el profesor José Luis Cortés al habernos inculcado esta campaña de Di no a la TV».

EL OBSERVADOR 214-12

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El Purgatorio no es una segunda oportunidad

Juan Pablo II despeja malentendidos sobre el más allá

¿Qué es el Purgatorio? Esta es la pregunta a la que respondió Juan Pablo II en reciente audiencia general ofrecida en el Aula Pablo VI del Vaticano.

El pontífice reconoció que la vida del hombre se encuentra ante una opción definitiva: «con Dios o contra Dios». Esto implica dos alternativas: «o vive con el Señor en la felicidad eterna, o queda lejos de su presencia». Esta libertad del hombre es la que explica precisamente la existencia del Cielo y del Infierno.

La intervención del Papa forma parte de la serie de catequesis que viene ofreciendo los miércoles sobre el más allá. Tras haber hablado del Cielo y del Infierno, esta vez le tocó el turno a esa realidad difícil de comprender para muchas personas.

Purificación

«Para quienes se encuentran en condición de apertura a Dios —aclaró el sucesor de Pedro—, pero de manera imperfecta, el camino hacia la plena felicidad requiere una purificación, que la fe de la Iglesia ilustra a través de la doctrina del Purgatorio» (cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, nn. 1030-1032).

El Purgatorio no es una invención de obispos o papas. Por este motivo, Juan Pablo II hizo un recorrido por el Antiguo y el Nuevo Testamento entresacando pasajes en los que se expresa que «no se puede acceder a Dios sin pasar a través de la purificación».

Para que el hombre pueda unirse a Dios, «debe eliminar toda huella de apego al mal», añadió. «La purificación debe ser completa, y esto es precisamente lo que entiende la doctrina de la Iglesia sobre el purgatorio».

Malentendidos

El Santo Padre pasó después a despejar los malentendidos en torno al Purgatorio. Ante todo dejó claro que «no indica un lugar, sino una condición de vida». En segundo lugar, aseguró que el Purgatorio no es una especie de segunda oportunidad para cambiar el propio destino. En este sentido, recordó que «la enseñanza de la Iglesia es inequívoca»: tras la muerte sólo hay rechazo o aceptación del amor, Cielo o Infierno. El Purgatorio no es más que una etapa de purificación en el camino hacia la unión plena con Dios.

Por último, el obispo de Roma quiso recordar esa especie curiosa y potente «solidaridad» que existe entre los creyentes. «Quienes se encuentran en la condición de purificación están ligados tanto a los bienaventurados que gozan plenamente la vida eterna, como a nosotros, que caminamos en este mundo hacia la casa del Padre». Por ello, concluyó explicando que, «así como en la vida terrena los creyentes están unidos entre sí en el único Cuerpo místico, también después de la muerte, quienes viven en estado de purificación, experimentan la misma solidaridad eclesial que se vive en la oración, en los sufragios y en la caridad de los demás hermanos en la fe». En pocas palabras, todos estamos en la misma barca. (ZENIT)

EL OBSERVADOR 214-13

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Columna huésped
La ley de un hombre *
Bruno Ferrari

Hace un par de semanas tuvieron lugar en Venezuela las votaciones para elegir la Asamblea Constituyente, cuya principal tarea será el redactar en los próximos seis meses una nueva Carta Magna para aquel país. Los primeros resultados dados a conocer confirmaron que "El Polo Patriótico", la coalición de izquierda que apoya al presidente Hugo Chávez, arrasó en las elecciones. Con esta victoria, el polémico presidente parece tener el camino despejado y el suficiente respaldo para materializar sus deseos de crear una nueva Constitución que le permita consolidarse en el poder, para combatir, según dijo, la pobreza y la corrupción. Además, esta victoria representa un duro golpe para los partidos de oposición, el Congreso y la Suprema Corte de Justicia, porque representa la posibilidad de que Chávez pueda solicitar a la Asamblea Constituyente la disolución de estos poderes.

Es precisamente el temor a estas acciones lo que ha puesto en alerta a la oposición y a los diferentes observadores extranjeros, muchos de los cuales creen que el verdadero objetivo del presidente no es modernizar el orden constitucional vigente sino eliminarlo con el fin de poder gobernar a sus anchas, sin la presión de una oposición que lo esté cuestionando. Incluso muchos temen que siga un camino semejante al tomado por el comandante Fidel Castro, con quien abiertamente ha dicho mantener una entrañable amistad desde hace varios años, además de señalarlo como un ejemplo a seguir. De hecho entre ambos existen muchas similitudes. Por ejemplo, los dos comenzaron sus carreras de políticos con intentos de golpes de estado; al llegar al poder se presentaron como los más auténticos seguidores de los próceres de sus respectivas patrias y pretendiendo como meta políticas "refundar" sus respectivas repúblicas a través de revoluciones.

Otros analistas se cuestionan si la estrategia publicitaria utilizada por el mandatario, en la que ha realizado continuas promesas de desterrar la corrupción y la pobreza en la que viven más de la mitad de los venezolanos no traiga como consecuencia un sobredimensionamiento de las expectativas de cambio y de mejoras de condiciones de vida de ese país. Es muy fácil caer en la tentación de exagerar y ofrecer villas y castillos cuando la pasión priva sobre la razón, y esto es lo que de cierta forma le ha pasado al presidente venezolano. Como consecuencia se ha convertido en una especie de "Superman" para las clases más humildes de su país, quienes ven en él y en su gobierno la solución a todos los problemas sociales y económicos que los afectan. Dicho en otra forma, es lo que en nuestro país conocemos como el voto de castigo, que sólo responde a expectativas de cambios como resultado de una situación insoportable, que sirve como caldo de cultivo para este tipo de liderazgos populistas.

La historia contemporánea nos enseña que rara vez este tipo de políticos cumplen con todas las promesas que formulan durante sus campañas. En el caso específico de Venezuela, el reto que se le presenta al presidente Chávez es muy difícil porque la corrupción, como él mismo reconoce, ha logrado penetrar hasta las capas más profundas de los mecanismos gubernamentales. Erradicarla no sólo significa luchar contra quienes se dedican a robar al erario público durante el desempeño de sus funciones, sino que implica luchar también contra todos aquellos que violan la ley a consciencia; contra aquellos que tratan de comprar la justicia o simplemente contra quienes "influyen" mezquinamente en la toma de decisiones.

Pareciera que el presidente Chávez, debido a su formación militar, tiene una gran afición por aquella canción ranchera que dice "mi palabra es la ley", lo cual pudiera representar un grave peligro para la democracia venezolana. Esperemos que la prudencia, el tiempo y la mesura sean sus mejores aliados para que pueda cumplir cabalmente con las expectativas que ha creado; de otra forma, éstas mismas se convertirán en su mayor condena.

* Artículo resumido.

EL OBSERVADOR 214-14

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Opinión
El amor, fundamento de la paz

Sabemos que la paz se construye, en primer término, en la familia.

La gente que mata, que comete fraudes, que se impone sobre los demás, que comercia con la vida humana, que margina o que explota a sus semejantes, estamos seguros de que no aprendió a amar.

Por otro lado, un niño que ha sido acogido, acariciado, respetado, apoyado, seguramente de grande no tomará un arma para destruir a otros seres humanos.

Para lograr la paz es necesario construir una humanidad justa. Y la justicia no es posible si no respetamos el derecho fundamental de todo ser humano: el de ser amado desde el momento mismo de su concepción.

Una persona que ha sido rechazada, que no ha sido acogida, que creció en un ambiente donde el cariño se condicionaba, donde la regla era la manipulación o donde había una autoridad que controlaba su existencia, es alguien que no ha aprendido a ser ella misma, y que muy en lo profundo siente una carencia y una convicción de que se le debe algo, y muy probablemente quiera cobrarlo.

Pero si amamos a nuestros hijos y enseñamos el amor, les estaremos dando la oportunidad de reconocer su dignidad y la de los demás, de ser íntegros y felices, muy alejados de cualquier deseo de violencia... Estaremos forjando gente que luchará por la paz y que la construirá en forma natural, porque es parte de su ser.

EL OBSERVADOR 214-15

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New Age: esa antiquísima moda de los horóscopos
Diego García Bayardo

El francés Michel Gauquelin realizó un interesante experimento en 1979. Colocó en el periódico un anuncio ofreciendo a la gente hacerle su horóscopo gratis. Lo único que pidió a los que aceptaron fue que le informaran después si su horóscopo había resultado acertado o no. De las primeras 150 respuestas, el 94 % reconocía que el horóscopo recibido definía bien su carácter, y el 90 % afirmó que sus amigos y familiares también lo consideraron acertado. Lo curioso del caso es que el señor Gauquelin había enviado a todas las personas el mismo horóscopo, y que éste era el de un asesino ejecutado en 1946 por haber matado a 27 personas.

La astrología sigue siendo muy popular después de miles de años de existencia, los medios masivos de comunicación dedican generosos espacios para la publicación de horóscopos y en cualquier ciudad hay cafés y antros donde le hacen al cliente su «carta natal». Las mujeres son, sin lugar a dudas, las mayores consumidoras de predicciones, por lo que prácticamente todas las revistas femeninas tienen su página de horóscopos. Para que no falte variedad, al tiempo que predomina el clásico zodíaco mesopotámico, ya se difunden con creciente amplitud los horóscopos chino, azteca, etc. Tanta difusión puede hacer pensar a más de cuatro que la astrología es una ciencia, una forma segura y comprobada de conocer el futuro y de alcanzar verdaderas certezas. Nada más falso. Haciendo un poco de historia podemos mostrar la endeblez del edificio astrológico y refutar sus pretensiones.

La astrología comienza con la división artificial de las estrellas del cielo en constelaciones, a las que se les pone el nombre de algún animal o personaje. Estas agrupaciones de estrellas en realidad no tienen forma definida, por lo que su configuración y nombre dependen de la imaginación y la cultura del observador. Los griegos creían ver a sus héroes en las constelaciones, mientras los australianos creían ver canguros y otros animales de su entorno. Si usted busca en el cielo la Osa Mayor verá que parece cualquier cosa, menos una osa; y de la constelación de Orión o la de Capricornio, mejor no hablemos.

Hay 12 constelaciones en especial que forman el llamado zodíaco; se trata de las agrupaciones de estrellas a través de las cuales pasa el Sol en su movimiento aparente alrededor de la Tierra a lo largo del año. Todo es una apariencia y además funciona sólo para nuestro planeta: en Marte las constelaciones son otras, completamente diferentes, pues la forma de éstas depende completamente de la posición del observador.

Una vez que le pusieron nombre a las constelaciones del zodíaco echó a andar una suposición básica de la magia imitativa: el suponer que los que nacen bajo el signo del León (Leo) tendrán las virtudes y defectos de éste animal, así como los nacidos bajo Virgo, Sagitario, etc. El problema radica, como ya dijimos, en que los nombres y formas de las constelaciones son imaginarios y los nacidos bajo Piscis, por ejemplo, no tienen por qué parecerse en algo o en mucho a un pescado, porque, puede usted estar seguro, no hay ningún par de pescados en el cielo.

La astrología fue inventada antes que el telescopio, por lo cual sólo los planetas visibles a simple vista fueron considerados también como influyentes en el destino de los hombres. Cuando se descubrieron Urano, Neptuno y Plutón, los astrólogos se enfrentaron a un dilema: o aceptaban que todos los horóscopos elaborados antes del descubrimiento eran erróneos o demostraban que dichos planetas, por alguna razón, no influyen en el destino del hombre pero que los demás planetas sí lo hacen. Hasta la fecha, los astrólogos no han podido resolver el problema.

Un problema parecido ocurre con la Luna. En los horóscopos se toma mucho en cuenta nuestro satélite pero no se consideran los satélites de los demás planetas. La razón es la misma: todas esas lunas son visibles únicamente con telescopio y éste no se había inventado cuando surgió la astrología, por lo cual otra vez queda al descubierto el prejuicio «regionalista» de esa falsa ciencia: ¿por qué nuestra Luna sí cuenta y las otras no?

Podríamos dar muchas otras razones para dar por refutada la astrología (las estrellas no están tan cercanas como parece, su ubicación no es bidimensional sino tridimensional, etc.), pero basta que usted consulte los horóscopos del mismo día o mes de varias revistas, periódicos o programas televisivos de variedades para que compruebe dos cosas:

1- No dicen realmente el futuro, sino se limitan simplemente a dar consejos muy genéricos que pueden coincidir casi con cualquier situación personal.
2- Nunca coinciden realmente los horóscopos de dos astrólogos.

La pregunta que queda es: ¿por qué hay que creer que las estrellas tienen alguna energía que define nuestro destino? Porque muchos no se atreven a hacerse responsables de sus actos y porque, como dijo Guareschi, cuando las cosas andan mal lo importante no es solucionarlas, sino encontrar a quién (o a qué) echarle la culpa.

EL OBSERVADOR 214-16

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¿Quién mira a quién?
Santiago Norte

La televisión ha ascendido -es un decir- a la categoría de personaje literario. Por lo menos es lo que se desprende de la novela La televisión, del francés Jean Philippe Toussaint. La narración toca la fibra íntima del fenómeno televisivo en la sociedad postmoderna: un hombre decide encerrarse en su departamento parisino a convivir con el televisor. De él saca historias, a él le habla; es su confidente y, al mismo tiempo, su mecanismo íntimo de interacción. ¿Pura fantasía de novelista? En lo absoluto. Hay detrás de esta trama sencillísima y, a la vez, endiabladamente compleja, un síntoma: el televisor ha pasado a ser parte del inventario de personas en una casa.

La televisión nos toca, nos ve, es el gran ojo que engaña al que mira haciéndole creer que mira cuando es mirado por una multitud de ojos exteriores. Sabe nuestros gustos, nuestras aficiones ocultas. Nos guiña el ojo como diciendo: sé que estás ahí y que crees que solamente tú estás ahí, pero no olvides que hay millones que te vemos desde aquí. La televisión nos golpea al cuerpo, le habla al cuerpo. Las sensaciones que produce no son reacciones mentales somatizadas, son auténticas en el sentido de que el chorro catódico imprime una sensación específicamente corporal. Es la tesis de Derrick de Kerckhoven: que la televisión habla al cuerpo del televidente, borrando su hablar a la mente.

Y cuando uno trabaja en televisoras y trae la consigna de hablarle a la mente a las personas, hay siempre alguien de la dirección que le corrige: no gastes el tiempo (valiosísimo) al aire; guarda las ideas. La televisión es puramente acción. El espacio «muerto» de la reflexión es algo así como la superior maldición de los productores televisivos: que no existan lagunas, silencios, mutis prolongados. Se trata de llenarlo todo de actos, gritos, sombrerazos. Con la sucesión de imágenes, la «acción», dicen los que trabajan en el medio, se cumple el apotegma de Kerckhoven: no hablar a la mente, golpear, lo más duramente posible, al cuerpo. Muchos televidentes confiesan sentirse agotados (físicamente agotados) tras una sesión larga de exposición al aparato. Lo ligan con una cierta «catarsis» emocional, una operación de vaciado que -suponen- se realiza, por ejemplo en una final de futbol. La verdad está en otra parte: se sienten cansados (no relajados) por la brutalidad de los impactos sobre su cuerpo, por la serie de agresiones recibidas desde el televisor.

¿Alguna relación se puede entrever aquí con la adicción a sustancias tóxicas que vacían la mente y generan una sensación corporal diferente por extraña; un aletargamiento, por ejemplo? Creo que no es necesario insistir en la adicción que crea la televisión en sus usuarios cotidianos. No es una adicción a los «contenidos» (eso sería aprobar que la televisión habla a la mente), sino un vínculo corporal, una necesidad física: la operación reductiva (al cero absoluto) de la psiquis, la puesta en marcha de un mecanismo de trampa contra la vigilia.

El televidente en soledad, mirando la televisión apagada es una desgarradora y letal metáfora de lo que hemos constituido como intimidad. El ir y venir nervioso, la pregunta sobre qué acontecimiento estará ocupando la pantalla en negro en este momento, es la metáfora misma de la miseria existencial a la que hemos llegado. Si Cervantes volviese a escribir su Quijote no sería con la Iglesia sino con la tele apagada con la que darían sus personajes: un alto muro silencioso, una tapia que se alza para impedirnos ver la realidad: del otro lado, un mundo de ficción que nos mira; de éste, un ficticio ciudadano que ve cuando en realidad no ve nada.

EL OBSERVADOR 214-17

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Policía Federal Preventiva «Militar» *
Miguel concha

La seguridad pública es uno de los derechos humanos colectivos fundamentales que debe ser garantizado con eficiencia plena, como se señaló en el Programa de Seguridad Pública 1995-2000. En cumplimiento de dicho programa, en la Ley que Establece las Bases de Coordinación del Sistema Nacional de Seguridad Pública se prescribe la «coordinación de los cuerpos de seguridad pública municipales, estatales y federales» ya existentes, a fin de prestar con eficiencia el servicio de seguridad pública.

Todos esperábamos que esa coordinación sería reglamentada y puesta en marcha prontamente. En lugar de ello, a propuesta legislativa repentina del Ejecutivo federal, se creó la Policía Federal Preventiva, a la que se asigna como «función primordial salvaguardar la integridad y derechos de las personas, prevenir la comisión de delitos, así como preservar las libertades, el orden y la paz públicos». Se le dota de «autonomía técnica y operativa en el ejercicio de sus atribuciones», las cuales ejercerá en todo el territorio nacional.

La nueva policía depende de la Secretaría de Gobernación, y asume las atribuciones que estaban conferidas a las «policías administrativas federales»: Migración, Federal de Caminos y Fiscal Federal, cuyos efectivos «podrán formar parte de la Policía Federal Preventiva si cumplen con los requisitos que establece la ley».

Es decir, en lugar de establecer legal y materialmente la «coordinación de los cuerpos de seguridad pública municipales, estatales y federales» ya existentes, como se había ordenado en la ley, se creó una superpolicía federal. ¿Era esto necesario? Los mejores criminólogos coinciden en que no se necesitaba crear nuevos cuerpos policiacos, ni siquiera aumentar los efectivos de los ya existentes. Lo indispensable era profesionalizar a los cuerpos policiacos que ya teníamos, pagarles salarios dignos, dotarlos de recursos adecuados y suficientes para efectuar su labor, y establecer mecanismos idóneos de control de sus funciones.

Pero, además, recientemente se ha incorporado a 5 mil militares a la nueva superpolicía. No se ha informado si previamente fueron dados de baja del ejército. La Constitución establece en su artículo 129: «En tiempo de paz ninguna autoridad militar puede ejercer más funciones que las que tengan exacta conexión con la disciplina militar...»

Independientemente de ello, un militar, como cualquier otra persona entrenada para una función específica, se ve afectado por la correspondiente «deformación profesional». Es más conveniente preparar personas para la función policiaca de «seguridad pública», que debe ser eminentemente técnica, que forzar a militares, entrenados para funciones naturalmente destructivas, a volverse policías.

EL OBSERVADOR 214-18

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D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2006