El Observador de la Actualidad

El Observador

Información con valor cristiano

22 de agosto de 1999 No. 215

SUMARIO

bullet CUADERNO DE NOTAS Las guerras de hoy son guerras light
bulletPINCELADAS Una cruz con nudos
bulletPALABRAS MAYORES Cambiar de cabeza
bullet¿Qué haría usted, señor legislador?
bulletA LAS PUERTAS DEL TEMPLO Manuel Ponce: la teofanía de El jardín increíble
bulletEL RINCÓN DEL PAPA El secreto para alcanzar el Cielo
bulletBUENAS NOTICIAS
bulletInformación acerca del beato Pedro Esqueda
bulletPARA QUE LA HISTORIA CUENTE La tiranía de Calles
bulletYa no importa una educación moral
bulletDERECHOS HUMANOS Consulta infantil
bulletLa epístola de Melchor
bulletORIENTACIÓN FAMILIAR Mi padre y mi hermano nos dominan
bulletVIDA CRISTIANA ¡Qué impenetrables son tus designios!
bulletOPINIÓN Reconociendo mi responsabilidad ante la paz
bulletChiapas: concluye la gira de la Comisión Episcopal para la Reconciliación

Cuaderno de notas
Las guerras de hoy son guerras light

Asistimos, entre asombrados y curiosos, a la primera contienda política en México en la que la imagen del candidato será más importante que el partido del candidato. Desde luego, más importante que sus ideas, que nunca han sido materia de discusión o análisis. Hoy la «madre de todas las batallas» electorales se traslada a los medios. La arenga política pasó de hecho y de grado la estafeta al marketing. No será ni el más lúcido ni el más valiente el que gane, sino el que haya contratado la compañía publicitaria más ingeniosa.

En la guerra de Kosovo se habló del «manejo de la percepción» como una de las claves para aventajar en el conflicto. Tanto los serbios como la OTAN sudaron la camiseta para ganar la opinión favorable de sus públicos. La percepción fue ganada a partes iguales, y, tras un millón de refugiados y cerca de 50 mil muertes, la cosa siguió igual en Serbia o en la provincia de Kosovo.

Ya se ve que en estas lides lo que importa es tener a la «percepción» de nuestra parte.. Lo necesario es tener presencia en pantalla. Todos sabemos quiénes son y qué están haciendo para lograr arribar al poder. ¿Alguno de ellos –de los precandidatos del PRI, PAN y PRD– ha dicho para qué quiere sentarse en Los Pinos? Su estrategia consiste en envolver, no en convencer por medio de la razón. Sus razones son exiguas, magras: pequeñas razones para gobernar un gran país...

Muchas vertientes históricas confluyen en estos tiempos de baja política. Ignorancia, ausencia de educación, y desencanto público de la política («si todos son unos rateros, cuando menos voy a elegir al ratero más simpático, al más dicharachero, al más zumbón, al más carismático»). El caso de Arturo Montiel (PRI) en el Edomex, resulta aleccionador. Fincó su estrategia en la debilidad de los gobiernos priístas anteriores a él, en su falta de fuerza para imponer el orden. Las «ratas» de Montiel provenían de su madriguera: pero nadie se lo echó en cara. Dio el vuelco a las elecciones tras una intensa campaña de conculcación de los derechos humanos de las ratas (que es otro hilarante sin sentido). Y triunfó. Lo mismo ha sucedido con el repunte de Madrazo, con aquella frase sin remitente de «¿quién dijo que no se puede?» (nadie dijo) y, más recientemente, con el «madrazo al dedazo». El candidato oficial tiembla y tiembla en Los Pinos (¿alguien dijo González Fernández?). Les ganaron la partida en los medios electrónicos. Les ganaron el manejo de la percepción. Les ganaron la guerra. Y también los otros dos frentes: les ganaron lo que cuenta hoy: la imagen. (J.S.C.)

EL OBSERVADOR 215-1

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Pinceladas
Una cruz con nudos
Justo López Melús *

Una vez un joven andaba buscando al Señor, pues quería ser su amigo. El Señor estaba en el bosque preparando con un hacha cruces para que sus amigos le siguiéramos. El joven encontró al Señor y cargó con una cruz. Era grande, pesada y tenía nudos que le herían en la espalda. Un diablejo se le cruzó y le ofreció un hacha. Fue cortando trozos a la cruz para calentarse por la noche. Cortó los nudos y ya no le dañaba. Y así, lisa y pequeña, resultaba bonita. Casi podría colgársela al cuello como adorno.

Pero al llegar al Reino vio que la puerta estaba en lo alto de la muralla. «Apoya la cruz en la muralla y trepa por los nudos», le dijo el Señor. Pero la había recortado y pulido tanto que no podía subir. «Vuelve sobre tus pasos, le insistió el Señor, y si ves a alguno agobiado, ayúdale y así podréis subir juntos los dos con la cruz de tu amigo».

* El autor es operario diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 215-2

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Palabras mayores
Cambiar de cabeza
Joaquín Antonio Peñalosa

A los descocados, a los testarudos, a las ovejas negras que nunca faltan, los amables consejeros de la familia les recomiendan asentar la cabeza, cambiar de cabeza. Pero, esto que se venía diciendo en sentido figurado, hoy comienza a ser un hecho físico, real, tangible, como que en poco tiempo el paciente entrará al quirófano con la cabeza con que nació y saldrá con otra que habrán transplantado unos médicos embozados, desinfectados, sabios de toda sabiduría.

Imagínese si usted fuera el trasplantado. Antes de la operación usted era de pelo castaño, nariz griega, ojos vivaces, sonrisa a flor de labios. Y después de la operación, con un espejo al frente, usted comprueba que es otro, ¿o el mismo?, de pelo cerdoso, nariz de águila real, ojos soñolientos y gesto avinagrado, no precisamente la Venus de Milo, feo, lo que se dice muy feo; pero, eso sí, muy sano, luciendo cabeza nueva que le permitirá vivir otros añitos sin aquellos problemas terribles que le daba su cabeza anterior, ya decapitada y escondida por ahí para que usted no la recuerde ni le suspire. Ahora, a acostumbrarse al cambio físico y llevar el estreno orgullosamente con la cabeza muy en alto.

Pero el cambio de cerebro sería más espectacular y profundo que el de las facciones exteriores: comprometería la vida íntima del pensamiento, de la memoria, de la afectividad.

En los últimos años el cuerpo humano se ha convertido un poco en artefacto desmontable. Como los mecánicos reponen las piezas desvencijadas del automóvil, los médicos sustituyen riñones, córneas, manos, corazón. El primer transplante de corazón provocó los mismos alaridos de sorpresa que el primer viaje del hombre a la luna. Hoy son asunto de rutina. Cuando lo imposible se hace posible por segunda vez, termina la admiración y el aplauso.

Fiorenzo Angelini, obispo responsable de la pastoral sanitaria de Roma, organizó un cursillo sobre el tema de los transplantes de cerebro, que tuvo toda la frialdad de la exposición acedémica y todo el calor de la polémica. Así tenía que ser.

Estaba en juego no una parte secundaria del organismo, como puede ser un dedo o aun el mismo corazón, sino la parte principal y más eminente del cuerpo humano, como es el cerebro, sede de la sensibilidad, instrumento de nuestra vida intelectual y afectiva.

El trasplante de cerebro es tanto un problema científico como, sobre todo, un problema moral.

Desde el punto de vista de la ciencia, el cirujano estadounidense Robert White aseguró que la operación es posible, aunque hasta el momento sus experiencias únicamente han sido con monos. Todo es cuestión de tiempo y de paciencia.

Pero fue en la cuestión moral donde se ha producido una fuerte polémica. El director del Instituto de Investigación Neurológica de Marsella afirmó que un transplante de cerebro humano «repugna a la moral más elemental». A su vez, el teólogo alemán Klaus Demmer, catedrático de Ciencias Morales de la Universidad Gregoriana de Roma, dijo que en realidad de lo que se trata es de que «a una cabeza sana se le suministre un tronco sano» y que por lo mismo, el problema moral consiste en mantener inalterable la identidad personal del paciente, es decir, que tenga «la misma memoria, la misma inteligencia y la misma emotividad», que de otra manera sería un cambio de personalidad.

Nunca, como en este caso, la ciencia deberá estar iluminada por la ética, suprema reguladora de todos los actos humanos, a riesgo de que el científico se convierta en un loco aprendiz de brujo que, también él, habría perdido la cabeza.

EL OBSERVADOR 215-3

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¿Qué haría usted, señor legislador?
Javier Algara

Me preguntó un periodista hace unos días –a raíz de la campaña emprendida por el cardenal Rivera para lograr el reconocimiento constitucional del derecho a la vida desde el momento de la concepción–: «Si en vez de cuatro millones de firmas de apoyo el Arzobispo recibiera el mismo número de firmas en contra, a favor del aborto, ¿se sentiría usted obligado a votar en el Congreso por su despenalización? Ya ve que se dice por ahí que vox populi, vox Dei».

No, no me sentiría obligado a votar a favor del aborto. Me sentiría triste, y asombrado, de saber que tanta gente estaba a favor de convertir en impunible esa clase de muerte violenta de los niños no nacidos. ¿Cómo legalizar un crimen? ¿Cómo dar mi voto a favor de una iniciativa de ley que excede las facultades, legales o metalegales, de cualquier legislador? Ni diputado, ni senador, ni jefe de estado, ni rey, ni nadie puede convertir en legal, ni declarar como bueno, o como carente de calificativo moral, lo que por naturaleza es un crimen. Y la interrupción violenta y deliberada de la vida, indefensa, que anida en el vientre de su madre –lo que constituye la naturaleza del aborto– es un homicidio. Ninguna autoridad humana puede decretar que las cosas cambien de naturaleza, y menos lograr que el decreto logre su objetivo, por más que haya mil y una voces que lo pidan. La voz del pueblo se convierte en eco de la voz de Dios exclusivamente en referencia a aquello que es competencia del pueblo; en asuntos que estén al alcance de hombres y mujeres. En el ámbito de la naturaleza de las cosas la competencia humana llega a su descubrimiento, reconocimiento y usufructo –que no es de modo alguno empresa menuda–, pero no puede jamás soñar en transformarla sin cambiar los elementos que la constituyen. Ningún parlamento puede decidir, basado en el simple peso de una votación, que es intrascendente, subjetivo y secundario frente a otras consideraciones lo que no sólo la fe y el sentido común afirman, sino que hasta la misma ciencia corrobora: que la célula fruto de la concepción es ya un ser vivo, único, irrepetible, distinto de los padres, que si no es un ser humano en desarrollo no es nada. ¿Cómo puedo yo votar en contra de esta evidencia y afirmar que, porque mi voto refleja el sentir popular, el mal se convierte en bien? ¿Cómo podría yo permitir legalmente que se destruya esa vida y no se castigue al agresor (considerando lo que se haya de considerar respecto a su culpabilidad y al peso de la pena), si el objeto de toda entidad de gobierno, y de la misma soberanía popular, es garantizar los derechos de las personas, y el primero de éstos es la vida? ¿Puedo yo votar para que la defensa de la seguridad, de la vida, del honor... y a veces hasta del capricho escueto de la madre, signifique la condena a muerte del hijo inocente? ¿Eso querrían realmente los ciudadanos?

Definitivamente, la democracia únicamente puede sustentarse en la naturaleza, anterior a toda acción democrática, obra de la sabiduría de Dios. Solamente así estará al servicio de los derechos de la persona.

EL OBSERVADOR 215-4

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A las puertas del templo
Manuel Ponce: la teofanía de
El jardín increíble *
Javier Sicilia

La poesía nacida en el seno de la cultura católica ha sido amplia aunque poco difundida. Con excepción de dos poetas que abrevaron en sus fuentes y lograron romper el cerco del desprecio jacobino y de las vanguardias –Ramón López Velarde y Carlos Pellicer–, la poesía católica ha florecido en las catacumbas a las que el poder eclesial, el poder del Estado y las vanguardias artísticas la han confinado. Sin embargo ha sido pródiga. Grandes poetas mexicanos, clérigos o religiosos, y laicos, ignorados por el gran público, han hablado desde ahí, desde ese origen que permite innovar, crear y, por lo mismo, develar algo más de la infinitud del misterio que nos posee y nos trabaja en los sótanos del alma. Entre los primeros habría que mencionar a Juan de Palafox y Mendoza, Sigüenza y Góngora, sor Juana, Alfredo Placencia, Francisco Alday y Joaquín Antonio Peñalosa; entre los segundos, al propio López Velarde, al mismo Pellicer y a Concha Urquiza. Bajo sus puentes corre una corriente de poetas que sería excesivo citar aquí.

Junto a esa pléyade de poetas hay, sin embargo, uno extrañamente inquietante: Manuel Ponce. Y digo extrañamente inquietante no sólo porque es uno de eso raros sacerdotes que en la publicación de su primer libro, Ciclo de Vírgenes, fue celebrado por los poetas e intelectuales más alejados del mundo religioso y más cercanos a las vanguardias: Octavio Paz, Alí Chumacero, José Moreno Villa, José Luis Martínez y Adolfo Sánchez Vázquez, sino porque Manuel Ponce logró, al margen de los importantes centros católicos del mundo en su momento, como el Pío Latino, la Universidad de Notre Dame y el Instituto Católico de París, encerrado en una provincia mexicana, hacer una poesía católica y moderna a la vez; una poesía absolutamente contemporánea.

Su vida es modesta. Nace en Tanhuato, Michoacán, el 19 de febrero de 1913. Segundo de los tres hijos de una familia de Puruándiro, quedó huérfano muy pronto, encontrando en el cura del pueblo que protegió a su familia de los desmanes de la Revolución y fue su padrino, la figura paterna y el moderno a seguir. A los 13 años entra en el seminario de Morelia; se ordena a los 23 y continúa dentro de los mismos muros del seminario como profesor de literatura hasta los 48. De 1943 a 1968 publica, en el mismo Michoacán, una estupenda revista católica: Trento; luego, en la ciudad de México, funda y dirige hasta su muerte, acaecida el 5 de febrero de 1994, la Comisión Nacional de Arte Sacro y una cofradía, donde pasaban poetas de todo cuño y cepa, que llamó «La casa de la poesía».

Profundo conocedor de la arquitectura religiosa, amante de la música, de la que hacía hermosas interpretaciones en el piano, y de la literatura; cordial, jocoso, asombrado ante el mundo que todos los días se desplegaba ante sus ojos, rescataba templos y buscaba siempre vías de expresión que conciliaran esos dos mundos aparentemente ajenos: la religión católica y el arte moderno.

Escribió siete libros: Ciclo de Vírgenes (1940), Quadragenario y segunda Pasión (1942), Misterios para cantar bajo los álamos (1947), El jardín increíble (1950), Cristo (1959), María (1961), y Elegías y teofanía (1968). En 1988 Javier Sicilia y Jorge González de León reunieron para la UNAM, y bajo el título de Poesía (1940-1984), los siete libros, agregando, en una sección titulada «Poemas dispersos», 26 poemas que Manuel Ponce había publicado en diversas revistas y nunca reunió en un libro o bien jamás publicó.

Concentrada y compleja, toda la poesía de Manuel Ponce podría haberse reunido bajo el título de su cuarto libro, El jardín increíble, que resume, bajo la luz de la metáfora, la mirada que tenía Manuel Ponce sobre el mundo: el mundo que habitamos es increíble porque ha sido redimido y manifiesta en su belleza un atisbo de la hermosura y de la bondad de Dios; el mundo es una teofanía, es decir, una revelación de la grandeza y la presencia del Señor. En este sentido El jardín increíble, sin traicionar la argumentación teológica de la que parte, la lleva hasta el extremo poético rompiendo el argumento y haciendo que aparezca el misterio teofánico del mundo. Por ello su empresa es más poética que teológica, más teofánica que mística. El mundo no es más que un jardín increíble, un jardín de Dios que «no está hecho –como lo dijo alguna vez Gabriel Zaid al referirse a la obra de Ponce– con ideas, sino con palabras». La creación de Dios y la redención que trajo al mundo cuando el Verbo encarnó, y El jardín increíble de Manuel Ponce, que quiere dar testimonio de ellas, no son «una declaración de que el mundo es teofánico. (Son) una teofanía verbal: un milagro».

* Artículo resumido. Se publica por convenio expreso con el autor.

EL OBSERVADOR 215-5

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El rincón del Papa
El secreto para alcanzar el Cielo

Después de su trilogía sobre el Cielo, el Infierno y el Purgatorio, Juan Pablo II ha continuado su ciclo de catequesis respondiendo a una pregunta lógica: si este es nuestro destino, ¿cómo es posible llegar al Cielo, la eternidad vivida en el amor de Dios? La respuesta fue clara y concisa: la vida cristiana: «Toda la vida cristiana es como una gran peregrinación hacia la casa del Padre, del cual se descubre cada día su amor incondicional por toda criatura humana, y en particular por el 'hijo pródigo'». «Esta peregrinación afecta a lo íntimo de la persona, prolongándose después a la comunidad creyente para alcanzar a la humanidad entera».

El Reino de Dios, ese «ya pero todavía no»

Refiriéndose al misterio del «ya pero todavía no», que habla de cómo el Reino de Dios está aún por llegar, pero ya se encuentra presente anticipadamente, el Santo Padre recordó que «eso que vivirá el cristiano un día en plenitud, en cierto sentido ya está hoy anticipado» gracias a Jesucristo, cuya muerte y resurrección «es la inauguración de la vida del mundo futuro». Dijo que «la vida presente se encuentra ya bajo el signo de la salvación que se realiza con el acontecimiento de Jesús de Nazaret»; pero explicó que esta realidad «tendrá su plena realización en la última venida de Cristo, la Parusía».

A continuación el sucesor de Pedro se sumergió en las aguas de la Escritura para explicar su respuesta. Comenzó explorando en el Éxodo, donde se simboliza claramente el camino del hombre hacia la casa del Padre. En el Nuevo Testamento «la vida presente se encuentra ya bajo el signo de la salvación» que «se realiza con el acontecimiento de Jesús de Nazaret», pero «tendrá su plena realización en la última venida de Cristo, la Parusía».

La eternidad en la historia

Por ello, la vida cristiana demanda «tener fija la mirada en la meta, las realidades últimas; pero, al mismo tiempo, comprometerse en las realidades penúltimas. Entre éstas y la meta escatológica no hay oposición, sino más bien una relación de fecundación mutua».

Se trata, concluyó, de purificar la actividad humana que lleva siempre la huella del pecado. De este modo, «la luz de la eternidad ilumina la vida y toda la historia del hombre sobre la tierra». (ACI / ZENIT / NE)

EL OBSERVADOR 215-6

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Buenas noticias
Apoyo al programa Un Kilo de Ayuda

Un Kilo de Ayuda y Ticketmaster firmaron un convenio para dar mayor difusión a ese programa de ayuda a familias pobres de distintos estados del país. Cada vez que un usuario adquiera boletos o solicite información de algún espectáculo en Ticketmaster, esta empresa lo invitará a colaborar para el programa Un Kilo de Ayuda. Se pueden adquirir entonces boletos por 3, 5, 10 o más kilos.

Se promueve el ahorro entre personas de escasos recursos

Más de cien empresarios mexicanos firmaron el acta constitutiva de la Fundación Mexicana para la Promoción de la Economía Solidaria, A.C. (FUNDAMEX ECOSOL), que tiene el objetivo de promover el ahorro entre personas de escasos recursos y facilitarles el acceso a créditos. Los empresarios que firmaron como socios fundadores aportaron una cuota mínima de 2 mil pesos, para establecer un fondo para créditos.

Exposición de obras artísticas realizadas por esquizofrénicos

Se presentó en el Museo José Luis Cuevas una exposición de unas 200 obras de arte, como pinturas, cerámica y repujados, realizadas por 18 artistas esquizofrénicos. Una parte del producto de la venta de las obras se usará para financiar programas que fomentan el arte entre esquizofrénicos. Se ha demostrado que las personas con este mal desarrollan una mayor creatividad e imaginación que las que no lo padecen.

EL OBSERVADOR 215-7

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Información acerca del beato Pedro Esqueda

El doctor Guillermo Murillo Godínez, vecino de Santiago de Querétaro, también ha respondido al llamado de EL OBSERVADOR proporcionándonos algunos documentos relacionados unos con la persecución religiosa y otros con la guerra cristera, asuntos que, como dice Jean Meyer, «no son una sola ni la misma cosa».

Entre lo que el doctor ha enviado está el folleto Testimonios acerca de la vida y martirio del beato Pedro Esqueda. Es una recopilación documental y testimonial que debe haberse integrado al expediente que sirvió de base para declarar beatos al señor cura Cristóbal Magallanes y 24 compañeros mártires. El folleto es muy extenso y, dada la limitación de espacio, sólo extraemos el curriculum vitae del mártir Esqueda:

1887, abril 29. Nace el Siervo de Dios (hoy beato y pronto santo) en San Juan de los Lagos, Jal.
1887, abril 29. Es bautizado en la iglesia parroquial del lugar.
1887, julio 10. Es confirmado.
1891. Inicia sus estudios en una escuelita particular.
1893. Inicia la instrucción primaria en la escuela de la Basílica.
1895. Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús. Recibe la Primera Comunión.
1901. Ingresa al Seminario Auxiliar de San Juan de los Lagos, Jal.
1908. Ingresa al Seminario de Guadalajara.
1914. Es incautado el Seminario de Guadalajara, por motivo de la Revolución. El Siervo de Dios, ordenado diácono, se refugia en su pueblo natal.
1916, noviembre 19. Recibe la ordenación presbiterial.
1916, noviembre 22. Es nombrado vicario cooperador de la parroquia de San Juan de los Lagos, Jal.
1916, diciembre 1. Canta su primera Misa en la Colegiata de Ntra. Señora de San Juan de los Lagos. Durante 11 años ejerce celosamente en esa parroquia su ministerio sacerdotal.
1927, noviembre 18. Es aprehendido y conducido a la Abadía, convertida en prisión, donde es cruelmente atormentado.
1927, noviembre 22. Es conducido rumbo a San Miguel el Alto, Jal., a donde se dirigen las tropas.
1927, noviembre 22. Le dan muerte de tres balazos en Teocaltitán, Jal., pueblo cercano a San Miguel El Alto, Jal., entre una y dos de la tarde.
1927, noviembre 23. Es sepultado en el cementerio de Teocaltitán, Jal.
1938, noviembre 21. Traslado de los restos al templo parroquial de San Juan de los Lagos, Jal., donde se encuentran actualmente.

EL OBSERVADOR 215-8

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PARA QUE LA HISTORIA CUENTE
La tiranía de Calles expuesta por el arzobispo de San Antonio, Texas.


Oración fúnebre ante el cadáver del Ilmo. Sr. Ignacio Valdespino y Díaz, obispo de Aguascalientes.

Presentamos la transcripción que desde la ciudad de Aguascalientes nos envía el Sr. Jesús Alvarez Romo, tomada de la publicación cristera David, tomo VI, y publicada originalmente en El Mundo de la Habana, 16 de mayo de 1928, en un servicio especial de El Mundo en combinación con el New York Times.

El arzobispo de Texas, Rev. Arthur A. J. Drossaerts, en la oración fúnebre pronunciada hoy en la catedral de San Fernando ante los restos del obispo de Aguascalientes, Mons. Valdespino, que vino a morir aquí, procedente de La Habana, atacó al gobierno de Calles por su crueldad incalificable hacia el pueblo mexicano y atacó también al Departamento de Estado americano por estar engañando a la opinión pública de los Estados Unidos, al referirse a la situación de México.

El ominoso silencio del Departamento de Estado, de la prensa y del público, dijo Mons. Drossaerts, es incomprensible. La voz de América, que siempre se dejó oír en favor de los oprimidos, guarda silencio cuando se trata de México, no obstante que los Estados Unidos fueron fundados por hombres que vinieron huyendo de las persecuciones religiosas.

Mons. Drossaerts se preguntó si en el futuro los Estados Unidos no serán hechos responsables por lo que está ocurriendo en México y las persecuciones que sufren los católicos mexicanos, verdaderos héroes que están pagando con su vida su amor por la libertad religiosa, mientras que los Estados Unidos envían a México misiones cordiales que estrechan la mano del tirano sangriento que pisotea la libertad, y el gobierno americano que permite que se vendan a ese mismo tirano aeroplanos destinados a bombardear a un pueblo que lucha por la libertad.

El arzobispo Drossaerts hizo responsable al Departamento de Estado de las tiranías de Carranza y Villa y por haber puesto en la silla a Alvaro Obregón.

«Si la voz de los americanos se ha levantado en favor de Armenia, Irlanda, Rumania y Grecia, ¿por qué no se levanta en favor de los mexicanos?

«Apenas han pasado tres semanas desde la muerte del Ilustre Príncipe de la Iglesia mexicana y de nuevo tenemos que reunirnos en esta venerable catedral a las solemnes exequias de otro de los obispos desterrados, las del muy Rev. obispo Ignacio Valdespino de Aguascalientes, México. La sangrienta y cruel tragedia que mueve Calles en México provoca otra vez la muerte de ésta su última víctima y pone vivamente ante las miradas del pueblo americano la persecución que están sufriendo los católicos de México.

'Una de las tristes características de la situación mexicana es indudablemente la universal apatía del mundo civilizado. México está sangrando por mil heridas que nadie restaña; México está anegado en lágrimas y sangre de sus mejores hijos e hijas y las naciones del mundo permanecen frías y como si nada les importara, y la única voz que se levantó para condenar esa situación es la muy solemne del blanco Padre de la Cristiandad, el Papa Pío XI.

«La libertad está siendo crucificada a nuestras mismas puertas y los Estados Unidos lo miran con perfecta indiferencia; ni una voz se levanta para protestar y el despotismo parece haberse vuelto popular ante nosotros. ¿No estamos enviando incontables misiones de buena voluntad a México? ¿No estamos buscando la amistad y el favor de los mismos hombres cuyas manos están chorreando con la sangre inocente de víctimas innumerables?

«Si ratificamos el juicio solemne del gran presidente americano Abraham Lincoln, aquellos que niegan a los demás la libertad no la merecen ellos mismos, y si Dios es justo, no podrán retenerla largo tiempo.

«No puede existir un lazo de amistad entre el pueblo americano, amante de la libertad, y el mal llamado gobierno al sur del Río Grande que está triturando, matando, ultrajando a hombres y mujeres sólo porque se atreven a invocar el santo nombre de Dios o porque levantan su voz en defensa de la más elemental de las libertades, y qué triste, qué monstruoso cuadro se presenta ante nuestros ojos.

«Por una parte la gran nación americana, próspera, feliz, libre, orgullosa de ser el campeón de la verdadera libertad, y en la sombra más cargada de tintas del cuadro aparece el pobre México herido de muerte, sollozando bajo los tiranos, atado de pies y manos. Y nosotros hemos ayudado a crear esta situación, aunque el hecho nos avergüence u horrorice.

«¿No ayudamos al inmencionable Carranza? ¿No alentamos al archibandido Francisco Villa? ¿No subimos a la presidencia a Alvaro Obregón? ¿No estamos buscando la amistad de Calles y vendiéndole aeroplanos, para que bombardee a los hombres heroicos que en Jalisco están muriendo por la libertad de conciencia? Si la sangre del inocente Abel clamó venganza, ¿no clamará también venganza contra nosotros la sangre inocente que se está derramando en México?

«No queremos guerra con México. Nadie quiere una intervención armada y menos que nadie el pueblo mexicano, que sufre y agoniza. Los católicos son, por el contrario, patriotas y no traidores. Quienes otra cosa dicen, mienten, como mienten los que hablan de las riquezas fabulosas de la Iglesia mexicana. Los dos augustos prelados que han fallecido en San Antonio no tenían ni con qué pagar sus entierros. Pero si no queremos guerra con México, sí queremos una protesta viril de las naciones civilizadas y especialmente de Washington, basada en la doctrina Monroe, contra esta brutal y bárbara política de Calles que pisotea todas las libertades, la de palabra, la de conciencia, la de reunión, la de educación, la de adorar a Dios. Ninguna nación tiene derecho a mezclarse en las cuestiones internas de otra, pero la violencia y brutal persecución sí debe preocupar a toda la Humanidad.

«Imposible explicarse el silencio ominoso del Departamento de Estado, de nuestro Congreso, de nuestros púlpitos, de nuestra prensa. Parece que nos hemos olvidado de que este país fue fundado por hombres que creyeron que resistir a la tiranía es prestar obediencia a Dios.

«Uno de los más grandes de los Pontífices Romanos, el Papa Gregorio VII, dijo al morir: 'He amado la justicia y he odiado la iniquidad, por eso muero en el destierro'.

«Bien puede el prelado difunto hacer suyas estas palabras, pues no hubo otra razón para que tuviera que comer el amargo pan del destierro.

«Los mártires del Coliseo pudieron salvar sus vidas, quemando un puñado de incienso ante los falsos dioses, pero prefirieron la muerte y la tortura a la deslealtad y el deshonor, y lo mismo prefirió el obispo Valdespino».

Millares de americanos y mexicanos se congregaron en la catedral de San Fernando y escucharon la anterior oración de Monseñor Drossaerts y luego acompañaron el cadáver, que reposa junto al del arzobispo de México, Monseñor José Mora y del Río.
Junio 2 de 1928.

EL OBSERVADOR 215-9

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Ya no importa una educación moral *

En México las instituciones educativas se interesan por educar en valores, pero desconocen y rechazan los principios morales. ¿Cómo enfrentaremos este dilema?

Abelardo Aldama-Andrade **

Desde siempre, la Iglesia católica se ha preocupado por la formación moral de las personas. La santa madre Iglesia está convencida de que el desarrollo cultural, económico, científico, técnico..., no pueden ser los únicos elementos para hacer vivir al ser humano como tal. Reconoce que los elementos espiritual y moral desempeñan un papel importante en el desarrollo integral de la persona. Dejar a un lado estas realidades es formar individuos que ofrecerán problemas de personalidad muy fuertes, y cuyo comportamiento tendrá consecuencias terribles para la misma persona, para la familia y la sociedad.

Desde hace casi 250 años las corrientes ideológicas y pensamientos mecanicistas han influido en diversos científicos y filósofos permeando la concepción del hombre de un modo materialista. Han dejado a un lado los elementos espirituales y, si los reconocen, los reducen a funciones fisicoquímicas del organismo. De ahí que la idea de moral poco a poco se fue minimizando hasta el grado de abandonarla o reducirla a cuestiones exclusivamente religiosas y teológicas.

Este pensamiento se extendió por todo el mundo y acaparó la atención de millones de personas. Con ello se pensaba alcanzar el desarrollo y el progreso del hombre. Se llegó, incluso, a hablar de la «muerte de Dios» (Nietzsche, Sartre) o de relegarlo sin que Él se preocupara por el ser humano. Y, como ha sido característico de algunos mexicanos cuya tendencia es copiar las modas de todo tipo provenientes del extranjero y denigrar los valores y tradiciones que han sido baluartes en la formación del ser humano, se copiaron también estas corrientes.

Los gobiernos de los últimos 70 años, sabiendo la importancia que tiene la formación de la conciencia mexicana y protegidos por los prejuicios antirreligiosos, especialmente anticatólicos, se han dedicado a promover un tipo de educación supuestamente cientificista, racionalista y carente de prejuicios y fanatismos religiosos. En realidad, eufemísticamente han pretendido atacar la formación moral por identificarla, erróneamente, con religión católica. Así pasaron décadas en donde la formación moral brillaba por su ausencia. Protegida por la educación laica, en realidad era una tendencia amoral, por no decir inmoral. Se desecharon los principios morales y se dejaron de lado los valores en la formación de los mexicanos.

En diversos países también se dio esta tendencia. Sin embargo, desde hace unos 20 años la preocupación por la formación moral empezó a adquirir mayor relevancia. Los hechos exigían un cambio. No se podía dejar a un lado la moral así porque sí. En varios países desarrollados y altamente tecnificados se tuvo que retomar la educación moral como parte del curriculum.

En México también se ha visto ya la necesidad de volver a la educación de los valores. A partir de este nuevo ciclo escolar la SEP implantó los nuevos programas para primero y segundo grados de secundaria. La asignatura de civismo cambiará sus contenidos. Ahora se llamará formación cívica y ética. La misma materia de orientación educativa que se impartía a tercer grado desaparecerá para incluir algunos de sus contenidos en esta nueva asignatura; aunque los estudiantes de tercero empezarán a recibirla a partir del ciclo 2000-2001. Aunque no se ha querido ver en ella una educación moral, se verá desde el punto de vista axiológico, pues el nuevo programa maneja valores. Ahora el problema es ver ¿qué personas impartirán la materia?, ¿cuáles son sus valores? y, sobre todo, ¿cuál es el nivel de coherencia que existe en su vida? La educación en los valores y en la moral no es meramente teórica. Requiere un testimonio de vida, por lo que uno se pregunta: ¿qué personal capacitado existe para impartir esta materia?

EL OBSERVADOR 215-10

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DERECHOS HUMANOS
Consulta infantil *
Miguel Concha **

Organizaciones ciudadanas, organismos públicos y las autoridades del Distrito Federal, entre las que sobresalen, respectivamente, el Colegio Mexicanos de Apoyo a la Niñez, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la CDHDF y la Dirección general de Equidad y desarrollo Social, concluyeron en días pasados la sistematización de la información emanada de la consulta infantil realizada el 16 de mayo, en el marco de la Consulta Ciudadana por la reforma política integral de esta ciudad capital. En su presentación a la prensa hace poco más de una semana, Robert Cohen, oficial de los Derechos de los Niños de la UNICEF en México, se felicitó de haber apoyado y participado en esta importante iniciativa, pues todavía se da entre nosotros la práctica secular de relegar a la infancia a un segundo plano, o de decir que no está capacitada para ser escuchada, o que no tiene opiniones de peso. Por ello las 16 organizaciones civiles y gubernamentales que la realizaron explican al comienzo de la misma que, además de difundir entre la población infantil y adulta los derechos de las niñas y los niños, consagrados en la Convención de los Derechos de la Niñez, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de noviembre de 1989 y ratificada por el gobierno mexicano el 21 de septiembre de 1990, la consulta «Niñas, Niños y Adolescentes Tenemos Derechos... Ganemos Espacios» adoptó como principio «promover la cultura de participación desde los primeros años de vida, motivando así la inclusión infantil capitalina como habitantes activos, con poder de decisión y con el derecho a expresarse y ser escuchados, conjunto de principios básicos para impulsar procesos que deriven en el crecimiento sano y seguro de nuestras niñas y niños». Como resultado se proponen seguir trabajando para crear ciudadanía en este sector fundamental de nuestra población, e implementar programas que refuercen la atención de las demandas que los menores señalaron como las más importantes.

Ese día se instalaron mil 187 mesas de consulta en puntos estratégicos de las 16 delegaciones, y se capacitaron a más de 2 mil responsables. Las cédulas de consulta estuvieron integradas por 13 preguntas, tales como: soy niña o niño, su edad, tipo de vivienda, asistencia a la escuela, qué derechos se respetan, dónde no se respetan sus derechos, y qué pedirían para que se respetaran sus derechos.

Además de elaborar 6 mil 75 dibujos, contestaron las cédulas 28 mil 132 niñas y 28 mil 342 niños, lo que representa 2 por ciento de los niños de la ciudad. A partir de sus respuestas se obtuvo que 98.94% vive en una casa o departamento, 0.49% en un albergue, y 0.43% se encuentra en situación de calle. De los 54 mil 935 infantes que registraron acudir a la escuela, mil 408 declararon no contar con educación formal (2.65%), 3 mil 430 desconocen el tipo de escuela al que acuden, 9 mil 767 lo hacen a escuelas particulares y 4l mil 738 a oficiales. La mayoría de niñas, niños y adolescentes opinan que los tres derechos infantiles más respetados son: vivir en un lugar tranquilo con personas que los quieran y los cuiden, decir lo que piensan y sienten para que los demás los escuchen, y tener una escuela para poder aprender más. Como ya se ha informado, los lugares en los que mencionaron que se respetan menos sus derechos son, en orden de mayor a menor frecuencia, la calle (más las niñas que los niños), la escuela (más los niños que las niñas) y donde viven. Las cinco demandas más frecuentes que expresan son las relativas a los conceptos de respeto y amor, demandas personales y ciudadanas, las relativas al maltrato y específicas sobre los derechos humanos y la participación infantil, así como la de seguridad. Y las propuestas de acciones que señalaron en orden de importancia para buscar el respeto de sus derechos fueron aprender más sobre ellos; aprender a cuidarse; tener casa, escuela y calles seguras; decir a las autoridades lo que piensan y sienten; aprender a cuidar el aire, la tierra y el agua, y reunirse en espacios para jugar y aprender.

* Artículo resumido. ** El autor es dominico, presidente vitalicio del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria.

EL OBSERVADOR 215-11

* Artículo resumido. ** El autor es dominico, presidente vitalicio del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria.

EL OBSERVADOR 215-11

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La epístola de Melchor *
Paz Fernández Cueto

A decir verdad su lectura había quedado reducida a mero formalismo. Durante la ceremonia del matrimonio civil presidida por el juez del registro, era «de ley» atender con toda parsimonia a la lectura de esta carta curiosamente denominada epístola, escrita por un ilustre mexicano perteneciente a la corriente de pensamiento positivista liberal del siglo XIX.

Sus enunciados, envueltos en remembranzas de tinte religioso, para muchos no significaban sino un intento frustrado de imitación laical de la epístola del apóstol de Tarso. Personas de todos los estratos sociales, gente del pueblo, políticos o distinguidos miembros de la más alta sociedad, escuchaban de pie las amonestaciones que hacía el juez a la nueva pareja de contrayentes, esperando con ansias el feliz momento de brindar con champagne o su equivalente, para festejar a los recién casados.

No hay duda de que los conceptos de dicha epístola han sido ampliamente rebasados en la forma, reclamando algunas adaptaciones de fondo que respondan a la realidad que enfrentan las nuevas parejas que deciden casarse por contrato civil. Se impone sustituir la terminología de corte romanticista, adecuada, en todo caso, para la época de nuestros abuelos. Expresiones poco afortunadas que definen a la mujer como «el sexo débil»..., «la parte más delicada y sensible»..., y el énfasis puesto en la «sumisión abnegada» de la mujer hacia el varón, debilitan el concepto de igualdad esencial de ambos sexos y la complementariedad que caracteriza una sana relación conyugal. Sin embargo, justo es apreciar la vigencia de valores permanentes que soportan el texto, como son el reconocimiento del matrimonio como institución de carácter fundacional sobre la que se asienta la familia asegurando la conservación de la especie, así como el respeto, la fidelidad, la deferencia, la confianza y la ternura, componentes básicos del amor entre los esposos.

Ante la urgencia de actualizar principios básicos del matrimonio y la familia, autoridades del gobierno del D. F. y grupos feministas han tenido la iniciativa de elaborar una nueva «carta familiar» para el año 2000, que fomente la equidad de género en las parejas mexicanas, promoviendo un nuevo concepto de familia. El lunes pasado, en la sección Cultura de Reforma, Miryam Audiffred nos presentó un reportaje en torno a esta nueva polémica. La directora del Registro Civil, Leticia Romero, después de insistir en la necesidad de actualizar esta carta, que deberá ser «emotiva y práctica», insiste en la importancia de centrar las relaciones conyugales en el amor, algo evidente con lo que sin duda estamos de acuerdo, mas no en su definición que rebasa por mucho a Melchor Ocampo en cuanto a empalagosa cursilería. Según la directora del Registro Civil, el amor es «el resultado de una emoción mágica y espontánea, de la súbita aparición de un sentimiento irresistible».

El amor conyugal, en su carácter específicamente sexual y por lo tanto procreador, supone en primera instancia el sentimiento, como resultado de la atracción física que conduce al enamoramiento. Sin embargo, es preciso hacer énfasis en este amor como acto supremo de la voluntad, más allá de un puro sentimentalismo superficial centrado en el capricho de los contrayentes. ¿Qué sería del matrimonio gobernado por el sentimiento irresistible, al amparo del cual sería válido cualquier arranque pasional origen de la violencia intrafamiliar? ¿Cuando a veces dan ganas de matar al marido o de ahorcar a la mujer... se justificaría por un sentimiento o pasión irresistible? El matrimonio, a partir del enamoramiento inicial, se fundamenta en la decisión de realizar juntos un proyecto de vida, con base en un amor en el que interviene el sentimiento y la razón, la atracción física y la decisión firme de «querer seguir queriéndose» toda la vida. Sé que estos conceptos chocan, al menos en teoría, con algunas corrientes de pensamiento liberal muy en boga en la actualidad.

Por ser el matrimonio una institución de carácter natural y por tanto anterior al Estado, ninguna ley humana puede limitar su propia finalidad. La función del Estado es regulatoria y en este sentido el matrimonio civil es un contrato que garantiza cierto orden y armonía entre quienes deciden unirse con el fin específico de amarse conyugalmente y formar una familia. En todo caso, el único medio moral de formar una familia es el matrimonio natural de acuerdo con sus fines específicos que, en el caso de los bautizados en la fe católica, como lo son la mayoría de los mexicanos, se eleva a la categoría de sacramento.

* Artículo resumido, que se publica con permiso de la autora.

EL OBSERVADOR 215-12

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Orientación Familiar

Mi padre y mi hermano nos dominan


Yusi Cervantes

Tengo un hermano al que le gusta mucho tomar y vive discutiendo por cualquier detalle con mi mamá y le echa la culpa de todo. Mi papá también la insulta, y no sólo a ella, también a mí. Yo trabajo mucho para ayudarle a mi mamá, pero mi papá y mi hermano nunca están conformes. No nos dejan salir ni nos dan dinero. Tengo una hermana que se fue con el novio huyendo de la casa, pero el marido la dejó, en parte porque mi hermano siempre se metía con ellos y tenían problemas por eso. A veces pienso que si consigo un novio ¿cómo voy a dejar a mi mamá? Mi papá y mi hermano se la acabarían. Pero yo quiero hacer mi vida.

Tal vez te parezca duro, pero así es: tú tienes derecho a hacer tu vida. Creo que debes hablar con tu mamá y explicarle todo esto. Piensen en qué pueden hacer.

Una opción es no permitir más abusos. Quizá te parezca imposible decir: no quiero, no lo hago, no me parece bien… pero es posible cambiar y comenzar a poner límites. Antes de hacerlo platiquen con ellos, en primer término con tu papá: dejen bien claro cuáles consideran que son sus derechos, cuáles sus obligaciones y cuáles son los abusos que ya no van a permitir. Al principio los hombres de tu familia se van a enojar, van a gritar, van a armar un drama… pero tal vez, finalmente, consigan entender que no son dueños de las vidas de las mujeres. Tú, tu hermana y tu madre deben estar bien conscientes de que si han abusado de ustedes es también porque ustedes lo han permitido.

Si ellos llegaran a maltratarlas físicamente, salgan de ahí y denunciénlos. Si las corren de la casa, váyanse tranquilas: ustedes hicieron lo posible por tener una buena vida familiar. Tienen el derecho y la obligación de defender su dignidad. Y si no logran ningún cambio, tú y tu madre pueden decidir irse de ahí. Me imagino que te da miedo, pero no debes permitir que el mundo se te cierre. Tal vez algo así es lo que tu padre necesita para reaccionar.

Pueden intentar que alguien de la confianza de tu papá hable con él. Tal vez un sacerdote a quien él respete.

En cualquier caso, sería bueno que tú consiguieras un trabajo. Depender económicamente de hombres así te pone en una posición de desventaja. No debería ser así, por supuesto, pero, desgraciadamente, hay muchos hombres que consideran que porque ellos ponen el dinero tienen también el poder absoluto en sus hogares. Si tú ganas dinero tendrás más independencia.

Es probable que tú mamá no quiera enfrentarse a tu padre y a tu hermano. Pudiera ser que prefiera seguir sometida. Si es así, eso no te obliga a seguir ahí por cuidarla. Y es probable que, si tú te independizas, más adelante puedas hacer más por ella.

En todo caso, no olvides que tienes la obligación de cuidar de ti misma. El amor por uno mismo es parte de uno de los dos mandamientos más importantes. Tienes obligación de buscar tu propio bien. Y eso significa no permitir que los demás pasen por encima de ti.

En cuanto al alcoholismo de tu hermano, sería conveniente que se acercaran a la organización de Alcohólicos Anónimos para que ellos les ayuden a entender el problema y que vean el modo de intentar que tu hermano busque la ayuda que necesita.

La psicóloga Yusi Cervantes responderá las preguntas que se le envíen a la dirección de EL OBSERVADOR.

EL OBSERVADOR 215-13

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Vida cristiana

¡Qué impenetrables son tus designios!

Isele

Con frecuencia no entendemos. Dios nos parece fuera de toda lógica. El dolor, la sin razón, el sufrimiento, el vacío, la soledad, el absurdo, los valores trastocados…

Y el mundo pregunta: ¿dónde está tu Dios?

Y hay que creer en Dios pese a todo, y confiar –aunque nos resulte difícil– en que es el Señor de la Historia.

San Pablo nos habla de la inmensa y rica sabiduría de Dios, de lo impenetrable de sus designios y lo incomprensible de sus caminos. Y concluye diciendo que todo está orientado hacia Él (cfr. Rom 11, 33-36).

Sí, aunque nos parezca increíble, por impenetrables que sean sus designios, todo está orientado hacia Él.

A Él la gloria por los siglos de los siglos, amén.

EL OBSERVADOR 215-14

¡Qué impenetrables son tus designios!

Isele

Con frecuencia no entendemos. Dios nos parece fuera de toda lógica. El dolor, la sin razón, el sufrimiento, el vacío, la soledad, el absurdo, los valores trastocados…

Y el mundo pregunta: ¿dónde está tu Dios?

Y hay que creer en Dios pese a todo, y confiar –aunque nos resulte difícil– en que es el Señor de la Historia.

San Pablo nos habla de la inmensa y rica sabiduría de Dios, de lo impenetrable de sus designios y lo incomprensible de sus caminos. Y concluye diciendo que todo está orientado hacia Él (cfr. Rom 11, 33-36).

Sí, aunque nos parezca increíble, por impenetrables que sean sus designios, todo está orientado hacia Él.

A Él la gloria por los siglos de los siglos, amén.

EL OBSERVADOR 215-14

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Opinión
Reconociendo mi responsabilidad
ante la paz


Reconociendo mi responsabilidad
ante la paz


"Reconociendo mi parte de responsabilidad ante el futuro de la humanidad….": así comienza el Manifiesto 2000 por una cultura de la paz y la no violencia.

No podría ser de otra manera: la paz no podrá lograrse si los seres humanos –sumados en familias, comunidades y sociedades– no asumimos nuestra responsabilidad.

Mientras pensemos que la paz es asunto de los gobernantes y los líderes y no tiene nada que ver con lo que enseñamos y vivimos en casa, con el modo como tratamos a los vecinos, a los alumnos en la escuela, a los compañeros de trabajo, a nuestros empleados y a toda persona con quien, de una u otra manera, tenemos que ver; mientras pensemos que la paz no tiene nada que ver con nuestra vida cotidiana y con nuestra responsabilidad cotidiana, no podremos lograrla.

La paz nace en el corazón. Y un corazón pacífico se manifestará como tal en cualquier circunstancia.

Está bien que los gobernantes y los líderes luchen por la paz. Es necesario, es obligado. Pero también cada uno de nosotros debe asumir la responsabilidad que le atañe en la construcción de esa paz.

EL OBSERVADOR 215-15

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Chiapas: concluye la gira de la Comisión Episcopal para la Reconciliación
Monseñor Morales: el respeto de los derechos de indígenas, clave para la paz
EL OBSERVADOR / Agencias

El presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), monseñor Luis Morales Reyes, señaló, al concluir la gira que realizó por el estado sureño de Chiapas la Comisión Episcopal para la Reconciliación y la Paz, que el desarrollo de los indígenas no debe ser visto con temor, sino como el necesario camino para que la nación haga propias las riquezas que poseen sus pueblos.

Al concluir la gira por este estado en conflicto tras el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (1 de enero de 1994), los ocho obispos integrantes de la comisión dieron a conocer un documento final en el que ofrecen su evaluación sobre la situación en que se encuentra el conflicto chiapaneco.

Tierra de contradicción

Monseñor Morales Reyes exhortó al Ejército Zapatista de Liberación Nacional «a mantenerse en la búsqueda de una salida política digna al conflicto», y pidió a sus miembros que «den muestras de apoyo, de disponibilidad para buscar nuevos mecanismos de diálogo, superando la desconfianza que, hasta el momento, ha impedido la continuidad de las negociaciones».

En cuanto al respeto a los derechos humanos de los indígenas, los prelados mexicanos en voz de monseñor Morales expresaron: «Hoy queremos levantar nuestra voz desde esta tierra chiapaneca en donde se vive la contradicción, para decir a los conductores de nuestra vida económica que no habrá una reconciliación verdadera de los mexicanos mientras sigan siendo lastimados en sus derechos y cultura, especialmente los indígenas», afirmó Morales Reyes.

«Esto significa que todos –añadió–: gobierno, Congreso, Iglesia y sociedad civil, hemos de alentar a que se elaboren mejores leyes, después de escuchar a los interesados; y que los medios de comunicación estén al servicio de la verdad y la justicia, en vez de estar manipulados por los intereses del poder».

Que todos respeten lo que no es suyo

Monseñor Morales Reyes afirmó que , si bien hubo errores, omisiones e incluso pecados en la manera de evangelizar, «por lo cual pedimos perdón a los pueblos indígenas», hay que reconocer que Dios intervino para dar a comprender que todos están abrazados por su misericordia.

Asimismo, el prelado pidió a las comunidades indígenas que no se dividan ni se enfrenten violentamente por cualquier motivo. «Que todos respeten lo que no es suyo y que compartan con los que menos tienen; que nadie se sienta autorizado a excluir y expulsar a quienes piensan y viven en forma distinta; que se perdonen las ofensas; que se vuelvan a la vida comunitaria; que no haya amenazas ni acumulación de armas, mucho menos protección a los asesinos y violentos, sino que haya diálogos pacientes», explicó.



«Que todos respeten lo que no es suyo y que compartan con los que menos tienen; que nadie se sienta autorizado a excluir y expulsar a quienes piensan y viven en forma distinta; que se perdonen las ofensas; que se vuelvan a la vida comunitaria; que no haya amenazas ni acumulación de armas, mucho menos protección a los asesinos y violentos, sino que haya diálogos pacientes».

Monseñor Luis Morales Reyes,
arzobispo de San Luis Potosí y presidente de la CEM.
(FIN)

EL OBSERVADOR 215-16

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