El Observador de la Actualidad

El Observador

Información con valor cristiano

5 de diciembre de 1999 No. 230

SUMARIO

bullet PINCELADAS Plantar para el futuro
bulletChina, el viaje negado a Juan Pablo II
bulletCOLUMNA HUÉSPED ¿Legislará Herodes?
bulletA LAS PUERTAS DEL TEMPLO Democracia y reforma moral
bullet¿USTED QUÉ OPINA? La vida humana no se discute
bulletCRÍTICA DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN Nadie regula: matar es una fiesta
bulletCUADERNO DE NOTAS Política sin moral
bulletA DEBATE Un caballo de Troya en el corazón de la UNAM
bulletENTREVISTA Los doctores Billings y su aporte a la humanidad /II
bulletLa foto de un bebé no nacido, con su cirujano, da la vuelta al mundo
bulletE-mail a Samuel Armas, por su foto en internet

PINCELADAS
Plantar para el futuro
Justo López Melús *

La virtud del agradecimiento es una de las virtudes más olvidadas. Cuesta caer en la cuenta. Vivimos confortablemente y no pensamos en los sudores de los que prepararon los materiales y construyeron la casa. Saboreamos los alimentos y nos olvidamos de los que sembraron y segaron, de los que plantaron y regaron. Vemos a un jubilado y nos olvidamos de lo que trabajó. «Nadie da gracias al cauce seco del río por su pasado».

Un anciano estaba plantando mangos en su jardín. Un vecino le preguntó:

– ¿Qué haces? ¿Esperas llegar a comer mangos de esos árboles?
– No, no pienso vivir tanto. Pero otros lo harán. Se me ocurrió el otro día que toda mi vida he disfrutado comiendo mangos plantados por otras personas, y así les muestro mi gratitud. En mi larga vida he recibido muchas cosas de los demás. Es justo que contribuya a que otros reciban algo de mí.

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.


EL OBSERVADOR 230-1

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China, el viaje negado a Juan Pablo II
Jesús Colina / Roma

Juan Pablo II viajó a la India para entregar la exhortación apostólica Iglesia en Asia, en la que recoge las conclusiones del primer Sínodo de la historia de obispos de ese continente. Pero el pontífice, siguiendo su propia voluntad y la de los prelados asiáticos, quería visitar Hong Kong, para que las propuestas del documento pudieran llegar también a los diez millones de católicos de la China continental, pero el gobierno de Pekín se opuso rotundamente a todo tipo de presencia papal en el antiguo enclave británico. El viaje del Santo Padre a China sigue siendo un sueño acariciado.

¿Por qué es tan difícil el diálogo entre Roma y Pekín, en estos momentos en los que el régimen comunista ha emprendido la senda reformista que está llevando a la implantación del capitalismo? Giancarlo Politi, director de la revista italiana Mundo y Misión, explica que el obstáculo mayor entre la Santa Sede y China «no es, como dicen los medios de comunicación y la propaganda del Partido, el reconocimiento por parte del Vaticano de Taiwán. Si bien no se puede decir que es un problema sin relevancia alguna, hay que reconocer que tiene una importancia secundaria. La verdadera cuestión es el estado de tutela bajo el que se encuentra la Iglesia. En virtud de algunos documentos y de la política del partido, llega hasta el control del nombramiento de los obispos».

Como la Santa Sede y los católicos clandestinos no han aceptado esta imposición, obispos, sacerdotes, religiosos y laicos siguen siendo arrestados. En efecto, confirma Politi a los micrófonos de Radio Vaticano: «Muchos han desaparecido desde hace años, como los dos obispos de Paoting. Hay sacerdotes y obispos que todavía están en la cárcel, o en estado de reeducación, que quiere decir lo mismo, o que simplemente desaparecen durante algunos períodos de tiempo, y se sabe muy bien el motivo».

La auténtica pregunta, entonces, es: ¿por qué tiene miedo el régimen del cristianismo? Politi responde: «Existe un miedo que fue expresado hace ocho o nueve años, tras el derrumbe de la Unión Soviética. Se creyó que Juan Pablo II constituía una figura desestabilizadora para todo régimen comunista. La religión es vista como un instrumento en manos del régimen del momento para controlar o gobernar. De modo que, todo tipo de adhesión religiosa que no garantiza esto, obviamente no es permitida».

EL OBSERVADOR 230-2

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COLUMNA HUÉSPED
¿Legislará Herodes?
Bruno Ferrari

Nuevamente la mediocridad amenaza con imponerse sobre algunos de nuestros diputados locales. Y es exactamente la misma mediocridad y miedo que sintió Herodes cuando vio que su poder terrenal se reduciría o eliminaría por la sola presencia de la verdad encarnada. Es muy triste observar que hay servidores públicos que optan por cuidar sus intereses personales antes que los de la ciudadanía que los eligió. Es aún más triste ver que el Nuevo León que nos heredaron aquellos hombres que fueron capaces de inmolar su vida por un ideal, ahora se vea reducido y manipulado por unas cuantas personas que buscan a toda costa conservar sus posiciones políticas.

Ante la propuesta de algunos legisladores de elevar el derecho al aborto en la Constitución, me pregunto: ¿acaso escuchar una aberración como ésta no es suficiente para mover nuestras conciencias y hacer algo? Estos legisladores, al verse forzados a opinar y a "votar en bloque" (aun en contra de su conciencia), ¿serán capaces de vender su dignidad por un puesto que conquistan con su vergüenza, o simplemente abandonarán la sala para sentirse menos mal, sabiendo que su voto podría ser determinante? ¡Qué pena, qué vergüenza, qué mediocridad! Si alguien quiere votar contra la vida que lo diga abiertamente. Lo que ha venido arruinando a este país durante tantos años ha sido la falta de decisión; o se es o no se es. Si son los nuevos Herodes, que lo confiesen, pero sin disfrazarse.

Lo más delicado de esta "ley del más fuerte" es que las personas y los grupos que se oponen a la vida ahora se presentan como los primeros defensores de este derecho. Sin embargo, su posición esta llena de ambigüedades y falta de congruencia. Cuando analizamos una ley o norma que debe regir el funcionamiento de un determinado proceso o el comportamiento de un grupo social debemos asegurarnos que sea coherente y que no caiga en contradicción afirmando y negando algo al mismo tiempo, lo cual sería inaceptable para la razón.

Para el caso que nos ocupa, la actitud de estos legisladores no es lógica ni moral porque no podemos entender cómo, por un lado, dicen reconocer que la vida es un bien supremo, pero al mismo tiempo le niegan la protección desde el mismo momento en que comienza. Es evidente que el mal de la incongruencia ha tocado a las puertas del Congreso local.

También me llama la atención el que se afirme con gran vehemencia la idea de que los promotores de la defensa de la vida humana desde la concepción pertenecen a grupos religiosos fundamentalistas (algo peor que los "ultras" de la UNAM). Los hechos por sí solos desmienten esta afirmación, ya que la defensa del no nacido no es ni será nunca monopolio de creyentes, ni exclusiva de la Iglesia católica, aunque ésta deja muy en claro la pena de excomunión sin necesidad de juicio para todos aquellos que colaboran directa o indirectamente con el aborto. El apoyo que ha recibido la iniciativa ciudadana ha incluido a toda la sociedad y a las diversas comunidades religiosas del estado, como La Alianza Evangélica –formada por más de 15 iglesias–, la comunidad judía –encabezada por el rabino Moise Kaimán– y, por supuesto, de la arquidiócesis de Monterrey. No cabe duda de que con un mínimo de razón y voluntad, incluso los no creyentes pueden saber que causar la muerte a un ser humano inocente e indefenso es un hecho inmoral y criminal.

Los promotores de la muerte nos llaman conservadores radicales (quizá porque nos gusta conservar lo que vale la pena) y afirman que el progreso debe incluir el "servicio" del aborto como un derecho garantizado. Si para poder llamarse progresista hay que aceptar la destrucción de vidas humanas en cualquiera de sus formas, es preferible renunciar a ese calificativo. No se puede entender qué tipo de progreso puede representar para la humanidad el admitir como legítima la facultad de unos pocos de destruir la vida de los más débiles y desprotegidos, llámense embriones, fetos, ancianos o enfermos. Se trata de un progresismo relativista y cruel. El mundo es de todos por igual: sanos, enfermos, nacidos y por nacer, madres solteras y casadas, pobres y ricos, sin importar su color o creencia.

No podemos permitir que este Nuevo León del que tanto nos enorgullecemos dé cabida a las ideas que buscan la desigualdad, el odio, el genocidio y la exterminación de los seres más indefensos que existen en la humanidad: nuestros propios hijos.

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A LAS PUERTAS DEL TEMPLO
Democracia y reforma moral
Javier Sicilia *

México se abre y lucha por la democracia y tiene sus esperanzas en ella. Pero, ¿es la democracia la que salvará al país?

Es innegable su valor. Encontrar para México un camino que no pase, como ha sucedido a lo largo de nuestra historia, por la indiferencia, la anarquía y el autoritarismo en las decisiones políticas; llegar a un país en el que la participación de todos los mexicanos elija de manera consciente y libre a la autoridad que mejor reconoce para representar las exigencias más profundas de la dignidad y de los derechos humanos, es un paso muy importante. Pero ese hecho necesario y fundamental para nuestra nación es sólo un primer paso. La democracia en sí misma no es nada si no está acompañada de una reforma moral de cada uno de los seres que componen el rostro del país. Esa reforma tiene que ver con un cambio fundamental de valores, pues es innegable que México camina hacia la democracia en el momento en el que las democracias occidentales se encuentran en crisis. Descompuestas por sus burocracias o por sus dictaduras económicas, semejantes a las que puso en marcha el gobierno de Salinas de Gortari para México, las democracias occidentales han producido un sistema de reformas sociales destinadas a asegurar el confort de las masas bajo la tutela creciente del Estado. Esa inercia las ha ido llevando a los mismos resultados a los que llegaron los países totalitarios: a una uniformización de las costumbres, a una amputación de la conciencia espiritual y a una vida bovina.

México, junto con su legítima lucha en favor de la democracia, camina también por la tentación de esa forma de vida que lentamente se ha ido apoderando de las democracias occidentales: ser un país en donde sus ciudadanos vivan confortablemente bajo el imperio de la actividad industrial de las máquinas.

Buscar el bienestar de todos y producir máquinas para ello es una forma legítima de la actividad humana, pero que la actividad humana y la búsqueda democrática de México se encuentre completamente vuelta hacia ese único objetivo es el signo de una perversión. Es anormal, es perversamente mediocre que el hombre, cuyo destino es espiritual, consagre toda su inteligencia y toda su actividad a esos únicos objetivos.

Reducirnos a ellos es destruir la libertad humana en favor de una organización cada vez más racional de la vida y de la sociedad que desembocará en esa inercia espantosa de las sociedades europeas y estadounidense: la estandarización y la disciplina cada vez más estrecha de la vida social y privada de los individuos que terminará por imponer a los hombres los fines mediocres y espurios de la técnica. Las democracias, para su desgracia, escribía proféticamente George Bernanos hacia 1984, «han multiplicado las máquinas y (esa multiplicación) plantea nuevos problemas más difíciles de resolver, problemas que marcan una etapa hacia el paraíso execrable en donde la libertad sólo será una anomalía monstruosa, un fenómeno patológico en el que la libertad de un solo individuo (como lo ha sido en los países totalitarios y en el México de los caciques y del partido de Estado) se considerará una amenaza para toda la colectividad».

México camina por un derrotero magnífico, el de la lucha por la democracia, y su camino es doblemente esperanzador: va saliendo de una especie de totalitarismo blando para ingresar en la democracia y puede, si su alma despierta, dirigir sus triunfos hacia una democracia que pueda reivindicar para sí un proceso de espiritualización. Para ello debería volver los ojos a lo mejor del cristianismo y a las propuestas económicas de Gandhi y de la economía pobre pero compatible con el crecimiento espiritual que es el fundamento de la libertad humana. México, junto con su lucha democrática, necesita una reforma moral que lo devuelva al centro de las verdaderas aspiraciones del hombre: un equilibrio entre lo económico y lo espiritual. En medio del enorme remolino de la crisis general del mundo, los mexicanos tenemos como misión restaurar los valores del espíritu en el centro de la democracia.

* Artículo resumido. Se publica con autorización expresa del autor.

EL OBSERVADOR 230-4

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¿USTED QUÉ OPINA?
La vida humana no se discute
Genaro Alamilla Arteaga

Es verdad que los malosos, los deshonestos, los desequilibrados y los iletrados, antisociales y que no saben vivir en comunidad y sin embargo son poseedores de la vida, atentan contra otros semejantes que la poseen también.

Nuestra sociedad está llena de estos seres detestables, y se levanta contra ellos y se pide que la autoridad les pague con la misma moneda estableciendo la pena de muerte.

Precisamente todos los que con razón piensan así contra los que asesinan a seres indefensos o no, culpables o no, buenos o malos, o a niños, como ha acontecido recientemente, se están manifestando como defensores de la vida y reaccionan violentamente contra los que atentan contra ella y ahora piden leyes que supriman la vida estableciendo la pena de muerte.

A primera vista parece justo, parece que tienen razón, parece que es el remedio para que disminuyan hasta lo máximo los asesinos.

Pero la verdad es que con la muerte de unos no se salva la vida de otros, y el ejemplo lo tenemos a la vuelta de la esquina. Nuestros vecinos del norte abundan en estados que tienen la pena de muerte y, sin embargo, proliferan los crímenes que ciegan la vida humana: niños que matan a niños y a adultos, y adultos que asesinan a adultos y niños. La pena de muerte no ha sido eficaz para que los asesinos – no que desaparezcan del todo, lo que sería imposible– disminuyan al menos.

Se debe acudir a otros elementos que siembren en el interior del hombre principios fundamentales que lo hagan comprender –para vivirlo– el valor de la vida humana, el primer don que recibe el hombre desde que aparece en el seno materno. Principios éticos y morales que forman la fisonomía de honestidad, de respeto y de humanidad. Esto es el contenido de la formación integral del hombre. Lamentablemente nuestra educación no da para tanto: como es laica y el Estado es laico, hablar de moral y de ética tiene sabor religioso, no tiene lugar en textos y cátedras de nuestras escuelas. No hay de otra: o nuestra educación forma integralmente al hombre, o seguiremos espantándonos por tanto crimen y nuestras autoridades seguirán siendo ineptas para resolver el problema. Entra también la permisividad en espectáculos, cine y TV con sus lecciones de violencia y sexo sin responsabilidad. Y téngase presente que la vida humana no se discute ni se pone a votación; se respeta, se dignifica y se defiende, pero no se la suprime ni legalmente. ¿Usted qué opina?

EL OBSERVADOR 230-5

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CRÍTICA DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Nadie regula: matar es una fiesta
Santiago Norte

Es, por lo menos, sorprendente que ninguna «autoridad» de la comunicación en el mundo –México incluido, pero por supuesto– haya pensado siquiera en legislar a favor de quienes pudieran resultar víctimas por actos vinculados, directamente, con un video, una serie de televisión, un videojuego o un película. Todo queda en el terreno de la suposición, de la especulación, del absurdo. Pero las víctimas de la violencia electrónica existen o han fallecido en verdad. Y no tiene ni cómo ni para cuándo poder exigir justicia.

Supongamos el caso siguiente: dos jovenzuelos sureños de Estados Unidos ven hasta veinte ocasiones la película del neozapatista Oliver Stone en cuyo nombre va toda su ideología: «Asesinos natos». Uno se llama Ben Darras, y su compañera, Sarah Edmonton. Se compenetran tanto con el robo y el asesinato gratuitos de la pareja que en la película de marras interpretan Woody Harrelson y Juliette Lewis, que deciden emularlos. Supongamos que el 5 de marzo de 1995 deciden llevar a cabo su propio performance. Toman una buena cantidad de LSD, un coche de la familia, una pistola y se dirigen a un pueblecito de Mississipi donde, al entrar el joven a un edificio cualquiera de oficinas, al primero que se encuentra le vuela la cabeza. Era un empresario local de nombre William Savage.

Pero la odisea de la película no podía terminar allí. Y, fruto de sus alucinaciones, los amiguetes, ya entrados en Louisiana, se dirigen a las afueras de la Nueva Orleans. Toca el turno a la joven. En la primera tienda que encuentran ella revienta una bala en la cabeza de la dependienta cuyo nombre es (se salvó) Patsy Byers. Supongamos que a este par de imbéciles los pesca la policía, y que en los interrogatorios confiesan la influencia de la película de Stone como inspiradora de sus actos. ¿Nada tiene que ver?

No existe suposición en lo anteriormente descrito. Así fue, y además hay que decir que William Savage y Patsy Byers fueron las víctimas tres y cuatro en EU declaradamente relacionadas como la «puntada» de Stone. Hay que agregar también a dos víctimas fatales en Francia y una en Inglaterra, hasta donde se sabe. De nuevo la pregunta: ¿nada tiene que ver una película con lo que pasa después? El escritor y abogado estadounidense John Grisham está convencido de que sí tiene que ver, y mucho. Él, además de escribir guiones como el de «El informe pelícano», era gran amigo de William Savage. Y ahora anda a la caza de lo que parece imposible: modificar el marco legal de las comunicaciones en el vecino país del norte y poder llevar a Oliver Stone, a su productor, a su guionista o a su casa de filmación al banquillo de los acusados por «responsabilidad criminal». Piensa Grisham, y con justa razón, que una condena les quitaría a muchos el gusto de hacer películas tan violentas. Por su parte, Patsy Byers ya demandó a Stone y a la Warner Brothers por 20 millones de dólares.

Grisham quiere que a filmes como el de Stone se les imponga la clasificación de «potencialmente dañinos» al consumidor, y que, en caso de provocar algún efecto nocivo, se pueda proceder en su contra. Los estudiosos dicen que la propuesta no es mala; pero todo el mundo en la industria allende el Bravo se va a apegar a la primera enmienda de la Constitución de Estados Unidos que establece el principio de la libertad de expresión.

EL OBSERVADOR 230-6

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CUADERNO DE NOTAS
Política sin moral

La idea central de esta colaboración es la siguiente: el lenguaje político de la última etapa del siglo está perdiendo su capacidad de argumentar al convertirse en reflejo del lenguaje televisivo, cuya característica primordial se encuentra en la espectacularidad y la emotividad. Me fue sugerida por algunas líneas esbozadas por el historiador polaco Bronislav Geremek (hombre muy cercano a Juan Pablo II) en su ensayo «La historia y otras pasiones» (Laterza, 1993).

Geremek apunta que en todas las democracias se observa ya «el debilitamiento de cierta moral política, la que prohibe el empleo de la más baja demagogia». Esa ausencia de moral es la que nos tiene postrados. Para el modelo aspirante al «hueso» no importa el peso de sus ideas sino la posibilidad de mover. En cierto sentido lo que les está pasando a las democracias del mundo es que se están volviendo escenográficas, efectistas. Los técnicos en la materia le llaman populismo a esta tendencia. Me parece un apunte inexacto porque se hace peyorativo al término «pueblo», indispensable si se quiere hablar de su «soberanía», que es –precisamente– lo que vendría a significar democracia.

Mejor enfocarlo como un empobrecimiento de la moral en vías de conquistar el poder; empobrecimiento que toma las técnicas de laproducción comercial televisiva para capturar a las grandes masas a partir del mensaje que solamente toca la piel: vale más, en una toma de protesta por ejemplo, el rayo láser que el plan de participación ciudadana del candidato.

Con ese marco es muy difícil, si no imposible, que dejen de surgir vendedores de milagros aquí y allá. El «antiguo régimen» tenía sus ventajas. Una de ellas era que el ciudadano sabía quién ejercía el poder y para qué lo quería. El «viejo PRI», por ejemplo, tenía sus instituciones controladas que hacían de cadena de transmisión de la voluntad del jefe máximo. Ahora, ¿dónde está el jefe máximo? Desde luego, en Los Pinos, pero, sobre todo, en el éter, en las ondas «libres» que se transmiten por el éter, financiadas por la publicidad. En el cacareo gutural de los hombrecitos y mujercitas que a diario penetran en las casas de todos y enseñan a los niños que el que más sabe más transa.

Esto vale para todos los países que «gozan» de la televisión abierta, comercial, pagada por los anunciantes. No hay uno que se salve de la ola que arrasa añejas prácticas e impone nuevas esclavitudes. Una ola que se lleva –como a las conchas de la arena de la playa la marea– el sentido mismo de las palabras, su fuerza de referencia, su compromiso que debería ser ineludible con el objeto o la acción que designan. El desastre será histórico.

Todavía no llegamos a él aunque ya habitamos el suburbio de una ciudad planetaria en la que la forma no será más fondo, en la que las imágenes de éxito harán el éxito (y no las acciones concretas, por el bien de los demás). En un mundo sin referentes, sin la moral que exige coherencia, las palabras servirán para vencer, apabullar, controlar, pero ya no para comunicar, dialogar o comprender. Política de espectáculo, espectáculo de la política: el poder se ha destornillado. (J. S. C.)

EL OBSERVADOR 230-7

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A DEBATE
Un caballo de Troya en el corazón de la UNAM
Javier Algara * / San Luis Potosí, S. L. P.

El gobierno del presidente Zedillo ha de haber contado con un asesor experto tanto en literatura como en estrategias bélicas en su afán de resolver el problema de la UNAM sin que nadie saliera raspado, o por lo menos que no fuera el gobierno el que tuviera que reportar víctimas. El Mosh y sus «ultras», además de someter a la nación a un indeseado desgaste educacional, conceptual y social, le habían estado haciendo la vida difícil al Presidente y a los habitantes del DF en particular. Una intervención violenta en el campus de la UNAM por parte de las autoridades para arrebatárselo a los paristas únicamente iba a provocar una respuesta más violenta por parte de los aliados de los «ultra»: PRD, EZLN, grupúsculos de izquierda y otras entidades con afanes políticos menos claros. Si se optase por una intervención policial del gobierno y ésta causara golpes y derramamiento de sangre, los paristas tendrían de su lado un pletórico panteón de mártires. Era ésta una opción demasiado riesgosa para los estrategas presidenciales, sobre todo en vísperas de elecciones federales e inmediatamente después del renacimiento –¿o nacimiento a secas?– democrático del PRI.

No sé quién fue el de la idea, pero seguramente era un fan de Homero. «¿Por qué no les colamos a los «ultras» un caballito como el de Troya?», diría posiblemente el sagaz pensador literario-castrense. Aplaudiose la iniciativa en los corrillos del gobierno. Y, acto seguido, los cerebros de la SG, de la SEP, de la PGR y otros se dieron a la tarea de diseñar el caballito. De nuevo debe haber hablado el estratega: «¿Para qué se queman el cerebro diseñando un artefacto de guerra, cuando ya tenemos su equivalente en carne y hueso»». Y, sin más, señaló al entonces secretario de Salud, Juan Ramón de la Fuente. ¿Qué más se podría desear? Catedrático de la UNAM, rostro y andares de académico, excepcionalmente inteligente y de verbo fácil y convincente. Todo eso es De la Fuente. Pero además el hombre tiene lo fundamental –parodiando un famoso anuncio de cierto almacén del DF–: «es totalmente sistema», entendiendo «sistema» como la mezcla más letalmente eficaz del PRI, gobierno y neoliberalismo. Toda la maldad del sistema encerrada en un envoltorio absolutamente universitario. El caballo de Troya perfecto. El gobierno en el seno de la madre de todas las universidades autónomas. Para Zedillo, el resto: colocar a su hombre en el corazón de la UNAM, el consejo universitario y la rectoría fue tan fácil como simular diez millones de votos para las primarias priístas.

Parece que el espíritu que habla por nuestra raza sigue silencioso o amordazado. La autonomía, ese concepto tan manoseado recientemente por tirios y troyanos –paristas y funcionarios del gobierno– para justificar sus acciones violentas o sus omisiones irresponsables en el conflicto que afecta a la UNAM, acabará sus días tranquilamente, sin ruido ni agonía. El rector Gómez Morín y muchos otros ilustres hombres y mujeres, verdaderos apóstoles de la libertad académica, que dedicaron gran parte de sus vidas a la cristalización de la autonomía universitaria, a liberar el quehacer pensante y educador de las fuerzas, internas y externas, que querían amarrarlo, se sentirán frustrados ante este nuevo ataque, certero, del gobierno.

Mucho deseo que la realidad venidera contradiga mis apreciaciones.

* El autor es diputado federal por el estado de San Luis Potosí.

EL OBSERVADOR 230-8

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ENTREVISTA
Los doctores Billings y su aporte a la humanidad /II
Yusi Cervantes Leyzaola

¿Funciona el método para mujeres cuyo ciclo es irregular?

EVELYN.- No hay problema. Funciona incluso cuando no se tienen ciclos, como en la lactancia.

¿Con infecciones crónicas con mucosidad?

EVELYN.- El método funciona; la mujer puede reconocer su tiempo fértil, pero la infección tiene que atenderse: el tratamiento es necesario, por salud.

¿Cuando hay riesgo de muerte en caso de que la mujer se embarace?

EVELYN.- Éste es justamente el mejor uso del método, ya que contribuye a la salud de la mujer y no perjudica aún más, como sucede con otros métodos.

JOHN.- Cuando las personas me preguntan qué método escogería si ése fuera el caso de mi esposa Evelyn, les respondo que éste, sin duda.

Cuando se está tomando algún medicamento, ¿hay alguno que altere el moco?

JOHN.- No hay ninguno, a menos que sea un anticonceptivo.

¿El método Billings es por lo menos tan seguro como la píldora o como el ligado de trompas?

JOHN.- Es seguro y también confiable; y es tan o más confiable que esos métodos, que no son seguros.

¿Cuál es la diferencia entre seguro y confiable?

JOHN.- Seguro es que no hace daño; confiable, que es efectivo. La píldora no es segura, porque daña a la mujer. El método de ovulación es seguro y confiable.

EL OBSERVADOR 230-9

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La foto de un bebé no nacido, con su cirujano, da la vuelta al mundo

Se ha convertido en el nuevo estandarte pro-vida una elocuente fotografía lograda durante la intervención quirúrgica a un feto de 21 semanas de gestación que padecía de espina bífida. Los papás del bebé, Julie y Alex Armas, viven en Georgia, EUA, y lucharon mucho tiempo por tener hijos, pero Julie sufrió dos abortos espontáneos antes de concebir a este niño, que se llamará Samuel.

A las 14 semanas de gestación se descubrió que Samuel tenía el cerebro deforme y su espina dorsal estaba separada de su columna vertebral, también anómala. El diagnóstico fue espina bífida. Aunque este mal puede provocar daño cerebral, parálisis o incapacidad total, si es corregida antes de que nazca el bebé hay buenas posibilidades de curación. Los esposos Armas decidieron encomendarse a Dios e intentar la cirugía.

La operación fue realizada por el doctor Joseph Bruner y resultó un éxito, pero además tuvo una sorpresa extraordinaria: cuando Bruner terminó la operación, el bebé, inesperadamente, sacó su pequeñísima mano desde el interior del útero de su madre y sujetó uno de los dedos del doctor. La foto lograda en ese momento testifica la humanidad del feto y es un fuerte argumento contra el aborto.

La fotografía puede ser vista en


Se ha convertido en el nuevo estandarte pro-vida una elocuente fotografía lograda durante la intervención quirúrgica a un feto de 21 semanas de gestación que padecía de espina bífida. Los papás del bebé, Julie y Alex Armas, viven en Georgia, EUA, y lucharon mucho tiempo por tener hijos, pero Julie sufrió dos abortos espontáneos antes de concebir a este niño, que se llamará Samuel.

A las 14 semanas de gestación se descubrió que Samuel tenía el cerebro deforme y su espina dorsal estaba separada de su columna vertebral, también anómala. El diagnóstico fue espina bífida. Aunque este mal puede provocar daño cerebral, parálisis o incapacidad total, si es corregida antes de que nazca el bebé hay buenas posibilidades de curación. Los esposos Armas decidieron encomendarse a Dios e intentar la cirugía.

La operación fue realizada por el doctor Joseph Bruner y resultó un éxito, pero además tuvo una sorpresa extraordinaria: cuando Bruner terminó la operación, el bebé, inesperadamente, sacó su pequeñísima mano desde el interior del útero de su madre y sujetó uno de los dedos del doctor. La foto lograda en ese momento testifica la humanidad del feto y es un fuerte argumento contra el aborto.

La fotografía puede ser vista en http://www.aciprensa.com/foto.htm

EL OBSERVADOR 230-10

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E-mail a Samuel Armas, por su foto en internet
Íñigo Damiani / Nuevo México, EUA.Íñigo Damiani / Nuevo México, EUA.

Querido Samuel:

Quizá te extrañe que te llame «querido» alguien que no te conoce. Pero tu mano ya es famosa; en su pequeñez ya ha suscitado olas de pasión en los anchos mares de internet. Y qué duda cabe de que eres muy amado, al menos por tus padres, ya antes de ver la luz. Ellos, que te concibieron sin poder pedirte permiso, ellos que provocaron el inicio de tu existencia, única e irrepetible, al saber que tenías serios problemas han luchado incansablemente con tal de que vivas, y que vivas lo más sano posible.

¿Por qué tantos esfuerzos para que nazcas, aun con los riesgos que conlleva tu precaria salud? Tus padres expresarán quizá sus motivos. Pero uno no puede sustraerse a la reflexión ante esa mano tuya, pequeñísima, impresionante. Samuel, antes de ser concebido no existías; empezarse a existir cuando se unieron el óvulo y el espermatozoide que dieron lugar a tu concreta combinación genética. Podrías no haber existido si tus padres se hubieran encontrado en un abrazo amoroso otro día, otra noche. No digamos ya si cada uno hubiera formado pareja con otra persona: habrían tenido otros hijos, pero no a ti. Ser quien eres y como eres es tu única posibilidad de existir en el universo... Precisamente tú, que algún día podrás quizá decir esa palabra inmensa: «yo». ¡Nadie debe arrebatarte, ni a ti ni nadie, el tesoro de la existencia, base de cualquier otro don posible, una vez que has empezado a ser! Tu mano expresa una indefinible afirmación de tu existencia, no por breve menos digna de respeto. Una manita que saluda a esa otra mano grande y, en este caso, felizmente sanadora, signo para ti, quizá apenas intuitivo, del bien que hay en el mundo. Samuel, tú ya existes. Por ello eres ya digno de amor. Va con estas líneas la felicitación a tus padres, por su valor y por su amor; al cirujano, por su competencia profesional, y para ti el sincero deseo de que vivas sano y feliz. Seas como seas, bienvenido a la vida. (SOI)
(FIN)

EL OBSERVADOR 230-11

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