El Observador de la Actualidad

El Observador

Información con valor cristiano
Periodismo católico para la familia de hoy

9 de Enero del 2000 No. 235

SUMARIO

bullet

PINCELADAS El incrédulo y su compañero

bullet

El padre Yermo y Conchita Cabrera avanzan en la causa de los santos

bullet

PERDER POR DEFAULT Dios y los intelectuales

bullet

A LAS PUERTAS DEL TEMPLO El laico frente a la política

bullet

Testificar: problema de seguridad en nuestro sistema penitenciario

bullet

CRITICA DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN La última epidemia infantil

bullet

Editoriales

bullet

EL RINCÓN DEL PAPA Reconstruir a las familias divididas

bullet

Todo en familia

bullet

El Jubileo de los Niños, un encuentro de miles con el Papa

bullet

El católico del siglo, una encuesta de ACI

bullet

Sexo, drogas y suicidio dentro de algunas de las nuevas sectas mexicanas

bullet

La gracia de la simultaneidad

bullet

Quince sugerencias para un año más pleno

bullet

Todo en familia

bullet

El Jubileo de los Niños, un encuentro de miles con el Papa

bullet

El católico del siglo, una encuesta de ACI

bullet

Sexo, drogas y suicidio dentro de algunas de las nuevas sectas mexicanas

bullet

La gracia de la simultaneidad

bullet

Quince sugerencias para un año más pleno

bullet

TEOLOGÍA DEL JUBILEO María, paso obligado para vivir en plenitud el Año Santo

bullet

AL ALBA DEL MILENIO Templos, ¿para qué?

PINCELADAS
El incrédulo y su compañero
Justo López Melús *

Las mejores discusiones son las que no existen, las que se cortan de raíz en el momento de empezarlas. De las discusiones puede sacarse muy poco en claro, pues cada uno defiende su postura sin escuchar al contrincante. Mientras uno habla el otro se dedica a preparar la respuesta. Sin embargo,... hay ocasiones en que las discusiones nos hacen cambiar más tarde, aunque en el momento del acaloramiento no lo admitamos.

Había dos intelectuales en una ciudad: uno defendía la existencia de los dioses y el otro la negaba. Un día se enzarzaron en una discusión pública. Y tras horas de acalorada disputa, se separaron. Aquella noche el incrédulo fue al templo y pidió a los dioses que le perdonaran su antigua impiedad. Y a la misma hora, el que defendía la existencia de los dioses quemó todos sus libros sagrados. Se había hecho incrédulo.

EL OBSERVADOR 235-1

Sumario Inicio

El padre Yermo y Conchita Cabrera avanzan en la causa de los santos

Dieciocho decretos promulgados ante Su Santidad Juan Pablo II por la Congregación para la Causa de los Santos los últimos días de diciembre serán determinantes para las primeras beatificaciones y canonizaciones dentro del año del gran Jubileo.

México se regocija

La glorificación de Dios mediante el reconocimiento de las virtudes heroicas de sus siervos es siempre una alegría para la Iglesia toda, pero en el caso particular de México esta ocasión reviste gran importancia porque dos mexicanos están incluidos en la lista: el beato presbítero José María de Yermo y Parres y la querida potosina madre de familia Concepción Cabrera de Armida.

Dos papas hacia los altares

Sin embargo, a nivel mundial quizá la noticia del decreto que concierne al papa Pío IX es el que más expectación ha causado por tratarse de uno de las causas de beatificación más largas y difíciles de la historia de la Iglesia. Pero ahora, con el reconocimiento del milagro de la curación inexplicable de una religiosa francesa por intercesión del fallecido vicario de Cristo, la puerta se ha abierto.

También sobresalen en la lista Juan XXIII («el papa bueno») y la hermana beata Faustina Kowalska, así como 116 mártires de la guerra civil española.


Los decretos
Los decretos
Sobre milagros atribuidos a la intercesión de los beatos:

* José María de Yermo y Parres, mexicano, sacerdote diocesano y fundador de la Congregación de las Siervas del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres (1851-1904).
* María Faustina (en el siglo Elena Kowalska), polaca, religiosa profesa del Instituto de las religiosas de la Bienaventurada Virgen María de la Misericordia (1905-1938).

Sobre los milagros atribuidos a la intercesión de los venerables siervos de Dios:

* Pío IX (Giovanni Maria Mastai Ferretti), italiano, papa (1792-1878).
* Manuel González García, español, obispo de Palencia (España) y fundador de la Congregación de las Religiosas de Nazaret (1877-1940).
* Guillaume Joseph Chaminade, francés, sacerdote y fundador de la Sociedad de María (Marianistas) y del Instituto de las Hijas de María Inmaculada (1761-1850).
* Caterina Cittadini, italiana, fundadora de las Religiosas Ursulinas de Somasca (1801-1857).
* Anna Eugenia Picco, italiana, superiora general de las Pequeñas Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y María (1867-1921).
* Carlos Manuel Rodríguez Santiago, puertorriqueño, laico (1918-1963).

Sobre el martirio de los siervos de Dios:

* Leonardo Olivera Buera, español, sacerdote diocesano, cinco compañeros del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas y veinticuatro compañeras del Instituto de las religiosas Carmelitas de la Caridad, asesinados por odio a la fe (España, 1936).
* Pascual Fortuño Almela, español, y tres compañeros de la orden de los Frailes Menores, asesinados por odio a la fe (España, 1936).
* Jacinto Serrano López, español, diecisiete compañeros de la orden de los Frailes Predicadores y dos sacerdotes diocesanos asesinados por odio a la fe (España, 1936).
* Aurelio de Viñalesa, español, dieciséis compañeros de la orden de los Frailes Menores Capuchinos, y Josefa Masiá Ferragut, de la orden de las Agustinas Descalzas, asesinados por odio a la fe (España, 1936).
* Tomás Sitjar, español, y once compañeros de la Compañía de Jesús, asesinados por odio a la fe (España, 1936).
* José Calasanz Marqués, español, y treinta y un compañeros de la Sociedad de San Francisco de Sales, asesinados por odio a la fe (España, 1936).

Sobre las virtudes heroicas de los siervos de Dios:

* María Conchita Cabrera, mexicana, madre de familia (1862-1937).
* Juan XXIII (Angelo Giuseppe Roncalli), italiano, papa (1881-1963).
* Segismund Gorazdowski, polaco, sacerdote diocesano y fundador de la Congregación de las Religiosas de San José (1845-1920).
* Elena Silvestri, italiana, fundadora de la Congregación de las Siervas del Niño Jesús (1839-1907).


EL OBSERVADOR 235-2

Sumario Inicio

PERDER POR DEFAULT
Dios y los intelectuales
Diego García Bayardo

A todo lo largo de la historia de la Iglesia, la más poderosa acción anticatólica ha sido planeada y orquestada por intelectuales. Desde sus mentes, a través de sus escritos, el mundo ha sido invadido por doctrinas filosóficas, regímenes políticos, teorías más o menos científicas y toda clase de opiniones y formas de pensamiento, formales e informales, que han llevado a los hombres a poner sus esperanzas, su vida y hasta su muerte en manos de caudillos, mesías y partidos que han intentado, siempre infructuosamente, convertir a la Tierra en el Cielo.

Desde el capitalismo hasta el nazismo, de la fisiocracia al bolchevismo y desde la masonería o del deísmo hasta la postmodernidad, los intelectuales han encabezado la humana búsqueda del sentido de la vida, del mejor mundo posible, del sueño hecho realidad, de El Dorado. Ansiosos por un Reino que está cerca pero se esconde, buscamos en el estudio de la naturaleza y del hombre las claves para tener la felicidad aquí y ahora, no vaya a ser que la otra vida sea un espejismo y la muerte sea el fin de todas las cosas.

La actividad intelectual, que es la más alta y digna forma de acto puramente humano, no escapa a las obligaciones éticas o morales de cualquier acción del hombre, pero, sobre todo, no puede sustraerse a las exigencias del Evangelio y la Revelación. Muchas veces discurre tranquilamente por los cauces que le marca su propia naturaleza, pero a veces se rebela y busca poseer lo que nunca podrá alcanzar: la verdad absoluta, el control sobre todas las cosas.

Ya no es fácil encontrar científicos e intelectuales católicos, y, muy al contrario, es cada vez más común toparse con pensadores que se revuelven contra toda forma de religiosidad y se apuran a llamar superstición a la fe y oscurantismo a la religión, que aseguran que ésta sólo es una herramienta de los poderosos para adormecer y engatusar a los pueblos, que tratan de explicar los actos de la Iglesia por medio de categorías provenientes de la política, la sociología o hasta de la economía, y que aseguran que acabar con las religiones es el mayor servicio que se puede hacer al hombre.

A la soberbia de los intelectuales ateos o, por lo menos, agnósticos, debemos casi todas las formas conocidas de acción antirreligiosa: desde las doctrinas revolucionarias que han martirizado a millones de católicos en nombre de la libertad, la razón, el progreso o lo que sea, hasta esas revistas supuestamente de divulgación científica (Muy interesante es el caso más radical) que no dejan pasar una sola oportunidad de burlarse de la Iglesia, la religión, los santos, etc. y que se complacen en promover todo lo que la fe condena (aborto, homosexualidad activa, pena de muerte, anticoncepción, etc.).

Si desde la cátedra universitaria, los libros, revistas y periódicos, o desde los medios electrónicos de comunicación, la intelectualidad ha jugado un papel decisivo en el declinar mundial del catolicismo, resulta ser una acción de máxima importancia estratégica el ir a convertir a los intelectuales a la fe católica. La conversión de un intelectual puede salvar de la apostasía a muchas personas.

Propuestas

*Que en las escuelas confesionales y de orientación cristiana las cátedras sean ocupadas por maestros católicos de recta doctrina, que no enseñen a sus alumnos la historia, la biología, etc. con el viejo esquema positivista, anticlerical y antiteísta.
*Que en cada diócesis se procure con especial interés la conversión de los maestros de las escuelas públicas, pues hasta ahora son mayoritariamente antirreligiosos.
* Que los intelectuales católicos hagan proliferar publicaciones de divulgación científica con sentido cristiano, para contrarrestar la difusión del neopositivismo anticristiano. Lo mismo sea para la participación de intelectuales católicos en programas de radio y televisión.
*Que sacerdotes y laicos evangelizadores, de sólida cultura y caridad a toda prueba, lleven la Buena Nueva a las propias casas de los intelectuales.

EL OBSERVADOR 235-3

Sumario Inicio

A LAS PUERTAS DEL TEMPLO
El laico frente a la política
(Primera de tres partes)
Javier Sicilia

Hablar del papel del laico frente a la política es un asunto tan amplio que es prácticamente imposible tratarlo en las páginas de un semanario. Este asunto, esencial en el destino del hombre, compromete cuestiones tan amplias, tan delicadas, tan profundas y oscuras en lo que respecta a la interpretación teológica de toda la historia del mundo, en particular del mundo cristiano, que no sólo necesitaríamos un volumen completo para el tema, sino a un teólogo y a un filósofo ampliamente versado en las diversas disciplinas del saber humano que hacen parte de la vida de la polis. Frente a esa inmensidad ¿qué puede decir un oscuro poeta que trata, en medio de su pequeñez, de ser fiel a Cristo? A decir verdad, casi nada. Sin embargo, pese a la complejidad del tema, es mi deber, en tanto fiel al Evangelio e inmerso en este mundo por el que Cristo se negó a orar, pero en el que vivió y cumplió su ministerio, tratar de entender y de comunicarles algo de lo que el Evangelio exige de nosotros en la época histórica en la que nos tocó vivir.

Esta experiencia, aunque formulada y vivida por cada cristiano a lo largo de la historia, reviste en las actuales circunstancias un carácter particular. Vivimos un fin de milenio que señala el término de un período y el nacimiento de otro, y por lo mismo crea en la conciencia de los seres humanos una incertidumbre que obliga al cristiano a un replanteamiento de su acción a la luz del Evangelio. ¿Cómo en un mundo amenazado por los irracionales procesos económicos del materialismo y del mercado neoliberal, ciego, despótico, sin alma y sin dirección, se debe vivir la experiencia evangélica de pobreza, paz y acogimiento? ¿Cuál es la actitud que un cristiano plenamente convencido debe asumir en este mundo si quiere ser fiel al Evangelio?

No es mi designio, como lo he dicho, responder de manera absoluta a estas preguntas cuyas respuestas pertenecen a una realidad que procede del infinito y se pierde en la inmensidad de la noche del destino humano, cuanto dilucidar, en las circunstancias concretas e inmediatas que estas preguntas le plantean a un cristiano, una respuesta lo más conforme a la enseñanza del Evangelio y de la Iglesia. Quiero, pues, centrarme en la persona de Cristo y en su tiempo y analizar primero su posición como Hijo de Dios encarnado frente a la situación política que le tocó vivir, para después, a la luz de esa enseñanza, analizar el papel del laico en el mundo actual.

El pueblo hebreo, al igual que otros muchos, vivía sometido al poder del imperio romano, que se había extendido sobre gran parte de Asia y de Europa. No obstante ese dominio, el pueblo de Yavé se regía en lo religioso, político y jurídico, por sus propias leyes y su propia estructura de poder. Su Estado era una especie de Estado eclesiástico-teocrático, sostenido por un sólido aparato religioso, político y social. La autoridad estaba legitimada por Dios como Señor supremo. Lo religioso, lo político y lo jurídico estaban indisolublemente unidos por una jerarquía sacerdotal compuesta por sacerdotes y levitas que recibían su ministerio por herencia.

Aunque esta clase no gozaba de la estima popular, ejercía, sin embargo, junto con otros grupos, su poder sobre el pueblo entero, poder que compartía con el Imperio que, como se puede inferir de la pasión de Cristo, se había reservado las decisiones políticas, la salvaguarda de la paz, el orden y, al parecer, la facultad de condenar a muerte. El Sanedrín, asamblea, en arameo, que era el colegio central del gobierno, de la administración y de la justicia, estaba compuesto por 70 miembros representantes de la clase dominante y presidido por el sumo sacerdote que, aunque investido por la autoridad romana, era judío.

En este sentido, los saduceos tenían como hecho obligatorio el atenerse estrictamente al cumplimiento de la ley de Moisés, cumplimiento que, dadas las características del rigorismo mosaico y las circunstancias sociales de ocupación, era prácticamente imposible. Debajo de ellos se encontraban los fariseos. Este partido, moderado, no debe identificarse con un grupo de hipócritas. Fariseo quiere decir separado. Estos hombres eran verdaderamente piadosos. Odiaban al imperio y despreciaban a los saduceos. A diferencia de éstos, vivían con el pueblo y buscaban hacer practicable la Ley introduciendo un sinnúmero de nuevos mandamientos que la hacían accesible a las circunstancias presentes, práctica que más tarde adoptó la Iglesia católica bajo el nombre de casuística. Ese celo por la Ley les ganó la simpatía popular.

EL OBSERVADOR 235-4

Sumario Inicio

Testificar: problema de seguridad en nuestro sistema penitenciario

Aunque la protección de los testigos está contemplada en el artículo 35 de la Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada, en realidad las cosas no funcionan así. La figura del testigo protegido es muy reciente, apenas de 1966; sin embargo, según opinión de abogados y miembros del Poder Judicial Federal, realmente no existe un marco legal que garantice la efectiva protección de los testigos, y menos aún la veracidad y credibilidad de sus testimonios.

Esto se desprende de un artículo de María de la Luz González, publicado en el diario Reforma. Se mencionan casos concretos de testigos que, acogiéndose al programa, no vieron el cumplimiento de los beneficios prometidos: fueron asesinados tras hacerse públicas sus declaraciones en contra de organizaciones criminales.

Pero, ¿por qué no funciona la ley de protección a testigos? Según el periodista Rafael Heredia, «no está completa, se legisló al vapor, porque a las autoridades se les presentó la oportunidad de que hubiera soplones y no se les puede cumplir porque no está estructurado debidamente el programa. Faltó cerrar el círculo para que tuviera electos legales plenos».

Tal como acontece en la cinematografía estadounidense, en otros países el programa de protección a testigos incluye cambio de identidad, seguridad económica y protección de por vida. Sin embargo, el abogado defensor de dos presuntos narcotraficantes, Eugenio Zafra, el programa no funciona ni en México ni en Estados Unidos, sino que, por el contrario, está afectando la veracidad de las declaraciones y de los procesos penales que se basan en ellos.

«Es un programa de testigos comprados e inducidos», dice Zafra. Y su pensamiento parece certero con sólo leer el cuarto rubro de los beneficios que otorga el artículo 35 de nuestra Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada: «Cuando un sentenciado aporte pruebas ciertas, suficientemente valoradas por el juez para sentenciar a otros miembros de la delincuencia organizada con funciones de administración, dirección o supervisión, podrá otorgársele la remisión parcial de la pena hasta en dos terceras partes de la sentencia impuesta».

Las leyes mexicanas ya contemplaban la posibilidad de reducir una pena siempre y cuando el preso observara buena conducta, cumpliera con sus actividades en prisión y mostrara readaptación. Pero aquí no parece haber otra cosa que una compra-venta de beneficios.

EL OBSERVADOR 235-5

Sumario Inicio

CRITICA DE MEDIOS DE COMUNICACION
La última epidemia infantil
Santiago Norte

Gengar, Cubone, Chansey, Snorlax o Picachú son los nuevos héroes que la industria mundial del embrutecimiento infantil ha lanzado al mercado. Son los monstruos amables, los monstruos de bolsillo (Pocket Monsters) que han dejado ya 8 mil millones de dólares de ganancia a la multinacional del entretenimiento Made in Japan llamada Nintendo. Los pokémones son, sin más, la última epidemia infantil del siglo que vio nacer, sobre todo en pasando los cincuenta, la más despiadada maquinaria de consumo que la mente humana pudiera imaginarse: la televisión.

Si es cierto que los japoneses han establecido la estrategia de reconquista de Occidente a través de la industria del entretenimiento, la cuestión les ha salido redonda: caricaturas, cuentos, series y videojuegos japoneses han ido no solamente imponiendo una moda sino generando hábitos de pensamiento y conducta entre la población infantil. Además, han exprimido las billeteras de los padres occidentales, quienes nada o muy poco pueden contra la publicidad y el contagio -por ejemplo- del intercambio entre estudiantes de las tarjetas con los personajes de Pokémon.

Tanto ha penetrado la caricatura que el imperio de Mickey, el ratón parlante de Walt Disney, peligra. La revista Time acaba de publicar una portada con Picachú (un curioso sujeto, el más popular de los 150 personajes, mezcla de ángel y dios del trueno): es casi tan popular como Mickey Mouse y ha despertado un entusiasmo entre niños de 5 a 12 años como no se había visto en toda la historia de los dibujos animados. Aún no se sabe qué mecanismo impulsor está detrás de la pokémania o como quiera que se escriba este barbarismo. Lo cierto es que ya ha habido una queja elevada por los maestros de Estados Unidos, dado que los niños ya no juegan en el recreo ni atienden en el aula: todo se les va en cambiar las dichosas 150 tarjetas y poder jugar con ellas a navegar por una mitología complicadísima (y chafísima), peleando, cómo no, para llegar a una meta que casi nadie es capaz de descubrir y, mucho menos, describir.

Pokémon no solamente es caricatura televisiva: es videojuego, sitio de internet (por supuesto, el más visitado por niños y adolescentes de Estados Unidos) y, recientemente, película. Toda la gama de productos multimedia al servicio ¿de qué? De la expresión light de la violencia y de una pseudofilosofía barata de protección a la naturaleza. El fantasmón de la new age, con toda su emoción concentrada en derretirse frente a un árbol serrado y pasar por alto la muerte por hambre de un ser humano, ronda Pokémon. Pero además está la pulsión, la obsesión enfermiza por las cartas. El estribillo de la campaña es que hay que tenerlas todas para tener el poder completo. Es obvio -como reconocía Time- que Pokémon fomenta entre los niños la codicia y la agresión, Y si para muestra basta un botón, ahora las baterías de la agredida nación estadounidense se dirigen contra un tal señor Satoshi Tajiri, japonés, 34 años, colector compulsivo de insectos cuando niño, retraído, inadaptado, que vive entre comics y nintendos. Es él el inventor de Pokémon, el originante del desplazamiento del santón Disney (que, para santo, le sobra racismo y otras cosillas).

En fin, una seña más de que la venganza de los samurais va en serio: que poco a poco se van a ir metiendo en la mente y en los hábitos de los colonizadores gringos y, tras de ellos, todos los que pinten algo en su esfera de influencia. Si se mina la camaradería entre los niños, si se les enseña que para vivir hay que liquidar al prójimo y si se les estimula a tenerlo todo (representado ese todo en las cartas de Pokémon) sin importar el precio, lo más seguro es que sus rasgos de identidad se irán diluyendo. Y un adulto sin la más elemental idea de pertenencia es un sujeto precioso para el consumo y la manipulación.

EL OBSERVADOR 235-6

Sumario Inicio

Editoriales

        1. Don Samuel y don Raúl de nueva cuenta en la discusión pública. Muy alejada de los dimes y diretes políticos, la decisión de Su Santidad Juan Pablo II de llevar al gobierno diocesano de Saltillo a don Raúl. Quienes le conocen sabrán de su sensibilidad y de su honda preocupación por el pobre. Y también del peligro que correría su vida quedándose en San Cristóbal de las Casas. Allí se juega rudo. Don Samuel ha sabido defenderse y defender su postura. Don Raúl lo hará en el Norte. ¿Por qué se empeñan los cronistas políticos en ver las cosas al revés? En lugar de perder Chiapas, gana Saltillo... y la Iglesia católica. En cuanto al sucesor de don Samuel en San Cristóbal, algo que parece ocupar demasiado la mente de los mismos comentaristas, habrá que tener en cuenta que en El Vaticano opera un modelo muy diferente de realizar los cambios: el criterio de la fe (que en nada se parece al criterio de las «cuotas» de poder).

        2. Una canasta llena de... nada. Así parece ser la «canasta básica» de los mexicanos tras el «aumento» de 10% a los salarios mínimos. Aumento raquítico, enclenque, grosero para 40 millones de mexicanos pobres y para los 5.9 millones de trabajadores registrados en el IMSS que no llegan siquiera a dos salarios mínimos mensuales. Con 35 pesos diarios, ¿para qué le alcanza a una familia? Para un litro de aceite comestible, medio kilo de frijol, un kilo de tortilla, uno de leche y 180 gramos de carne de res. Nada más, No puede ni moverse ni transportarse. Desde luego, tampoco pueden ir los hijos al colegio o aspirar a más cosas que comer tres tacos al día. Empero, los 35 mil millones de pesos para los banqueros (y los apenas tres mil millones para los millones de jubilados y pensionados) fueron contantes y sonantes. Son –se dirá– «los riesgos de la democracia». ¿Cuáles riesgos? ¿Cuál democracia? Ese «aumento» se decidió en la cúpula, lo mismo que los dineros del IPAB, y el presupuesto. Y todo lo demás.

        3. Qué dificil ha de ser para los comecuras aceptar las encuestas y las realidades. Una de ellas, la que llevó a cabo Reforma sobre los sucesos más impactantes de 1999, muestra dónde queda el corazón de los mexicanos. A la pregunta de cuál fue la noticia que más le alegró en 1999, 69% de los encuestados respondió sin dudar que la cuarta visita de Juan Pablo II a México. Y ante la pregunta sobre la noticia que más le indignó, fue el regreso de Carlos Salinas de Gortari a México (51%), seguida del regaño del presidente Zedillo a un maestro de Veracruz (19%). ¡En el México de 80 años de laicismo oficial y de un pueblo católico fantasma (desde la perspectiva oficial), la venida del líder de los católicos es lo que más impacta! ¡Y lo que más indigna es que un ex presidente se asome al país que quiso dejar –según él– a las puertas del Primer Mundo! ¿Qué no tendría que ser al revés? Bueno, «tendría», si la realidad no fuera tan necia.

EL OBSERVADOR 235-7

Sumario Inicio

El rincón del Papa
Reconstruir a las familias divididas: reto del jubileo El rincón del Papa
Reconstruir a las familias divididas: reto del jubileo

Juan Pablo II quiso dedicar la primera audiencia general del Jubileo a un tema que le preocupa particularmente: la familia. Y lo hizo, lanzando una sana provocación: que este año al que los cristianos califican de santo se convierta en una oportunidad para reconstruir las familias rotas y para vivir la solidaridad con las familias más pobres.

Dirigiéndose a los peregrinos, afirmó: «Recemos para que el Gran Jubileo, que acabamos de comenzar, sea realmente motivo de gracia y de redención para todas las familias del mundo». «De este modo —añadió—, el Jubileo puede ser un tiempo de conversión y de recíproco perdón en cada familia. Será un período propicio para reforzar las relaciones de cariño en cada familia y para recomponer los núcleos familiares divididos».

«En nuestro mundo, en el que la familia ha sufrido quizá como ninguna otra institución –continuó el vicario de Cristo– la acometida de las transformaciones amplias, profundas y rápidas de la sociedad y de la cultura, es importante el que los creyentes reafirmen con vigor que el matrimonio y la familia constituyen uno de los bienes más preciosos de la humanidad». De hecho, de las familias depende el futuro del hombre, pues, según dijo el Papa, la familia es «escuela de una humanidad más completa y rica».

«Que el Gran Jubileo del 2000 sea para todas las familias una ocasión para abrir con valentía las puertas a Cristo, único Redentor del hombre. Cristo es la novedad que supera toda expectativa del hombre, el criterio que hace la existencia del hombre cada vez más humana. Con esta conciencia, entremos espiritualmente en la Casa de Nazaret y pidamos a la Sagrada Familia que proteja y bendiga a las familias del mundo para que sean escuela de una humanidad más completa y rica», finalizó Su Santidad.

Intenciones de oración del Papa para el mes de enero

La intención general del Apostolado de la Oración de Juan Pablo II es: «Para que los cristianos de toda nación o cultura vivan cada vez más en gran comunión y respeto». La intención misionera es: «Para que el Año Internacional de la Cultura de la Paz sea fuente de paz auténtica y duradera para todo el mundo».

EL OBSERVADOR 235-8

Sumario Inicio


Todo en familia
Javier Algara Cossío * /San Luis Potosí, S. L. P.


Precisamente por ser de las más conocidas, nunca había puesto yo mucha atención a las palabras del Evangelio de san Lucas referentes al desarrollo de Jesús. Dice ese evangelista que «Jesús crecía en edad, sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres» (Lc.2, 52). Por razones atribuibles, quizás, a una inconsciente acentuación de la naturaleza divina de Jesús, siempre pensé yo que su desarrollo integral desde la infancia había seguido reglas totalmente distintas a las humanas. Ello me llevó a ignorar que el mencionado crecimiento de Jesús: en lo físico, psicológico, cultural, etc., debe haber sido en gran parte fruto del desempeño como padres de María y José. Eso significa que el desarrollo del Señor, en términos de tamaño, fuerza e integridad biológica, se debió a que sus padres lo vistieron, protegieron y alimentaron cuidadosamente. Pero también significa que ambos padres se esforzaron para darle a Jesús todo lo que, en su contexto sociocultural y religioso, era necesario para hacer de él un hombre íntegro. Lucas señala dos elementos de dicha integridad: un grado de sabiduría y de gracia que fuese aceptable para Dios y para los hombres. Indudablemente que, en ese aspecto, María y su esposo se convirtieron en sus modelos. De que tenían las credenciales necesarias para hacerlo, nadie lo duda: la respuesta de María al ángel ante el anuncio de su concepción virginal, y la igualmente difícil de José luego de enterarse del embarazo «ajeno» de su prometida, eran señales claras de que ambos tenían magníficas calificaciones en habilidad para distinguir la voluntad de Dios y guiarse por ella. Pero, además, es impensable imaginarse a Jesús creciendo en un ambiente donde Dios fuese punto irrelevante de atención, o en el que su voluntad no fuese buscada conscientemente; donde su Palabra no fuese escuchada, ni constituyese tema de conversación familiar. Ni la sabiduría ni la gracia son producto de la casualidad. No me puedo imaginar a los padres del Jesús adolescente animándolo a convertirse en líder, a trabajar mucho para triunfar en la vida y tener mucho dinero. Ello hubiera chocado con la idea que ellos tenían de lo que realmente constituye la centralidad de la vida humana y el estándar de éxito: conocer la Ley de Dios y apegarse a ella. El Hombre Jesús se convierte en el centro de la historia por la conciencia clara que tenía de ser también Dios y por su obediencia total a la voluntad de su Padre, culmen de la sabiduría. Pero, igualmente, por la vida familiar que tuvo junto con unos padres que lo educaron de tal modo que pudo crecer en sabiduría y gracia. Es por todo ello que desde siempre la Iglesia propone a esa familia como modelo.

Si bien esa propuesta hace que en casi todos los hogares católicos haya una imagen de la Sagrada Familia, su influencia no llega más allá. Cuidamos muy bien la salud de nuestros hijos: buena comida, ropa de primera, etc. Si de su escolaridad se trata, somos hasta quisquillosos: cueste lo que cueste. Muchas fiestas para relacionar a los vástagos propios con los mejores ajenos. Al aconsejarlos para la vida: mucho trabajo, juntarse con los «buenos», transar para avanzar, vestir bien para volar, etc. No hay cabida, en nuestros paradigmas de formación, para anacronismos tales como ayudar a los hijos a que se confíen en que Dios los va a vestir mejor que a los lirios del campo si buscan la justicia, a dejar que el Señor haga en ellos su voluntad a pesar de que ello conlleve sacrificios y carencias, a que crezcan en gracia ante Dios aunque ello signifique el ridículo social de no hacer el mal que los demás hacen.

Para bien o para mal, todo está en la familia.

* El autor es diputado federal por el estado de San Luis Potosí.

EL OBSERVADOR 235-9


Javier Algara Cossío * /San Luis Potosí, S. L. P.

Precisamente por ser de las más conocidas, nunca había puesto yo mucha atención a las palabras del Evangelio de san Lucas referentes al desarrollo de Jesús. Dice ese evangelista que «Jesús crecía en edad, sabiduría y gracia delante de Dios y de los hombres» (Lc.2, 52). Por razones atribuibles, quizás, a una inconsciente acentuación de la naturaleza divina de Jesús, siempre pensé yo que su desarrollo integral desde la infancia había seguido reglas totalmente distintas a las humanas. Ello me llevó a ignorar que el mencionado crecimiento de Jesús: en lo físico, psicológico, cultural, etc., debe haber sido en gran parte fruto del desempeño como padres de María y José. Eso significa que el desarrollo del Señor, en términos de tamaño, fuerza e integridad biológica, se debió a que sus padres lo vistieron, protegieron y alimentaron cuidadosamente. Pero también significa que ambos padres se esforzaron para darle a Jesús todo lo que, en su contexto sociocultural y religioso, era necesario para hacer de él un hombre íntegro. Lucas señala dos elementos de dicha integridad: un grado de sabiduría y de gracia que fuese aceptable para Dios y para los hombres. Indudablemente que, en ese aspecto, María y su esposo se convirtieron en sus modelos. De que tenían las credenciales necesarias para hacerlo, nadie lo duda: la respuesta de María al ángel ante el anuncio de su concepción virginal, y la igualmente difícil de José luego de enterarse del embarazo «ajeno» de su prometida, eran señales claras de que ambos tenían magníficas calificaciones en habilidad para distinguir la voluntad de Dios y guiarse por ella. Pero, además, es impensable imaginarse a Jesús creciendo en un ambiente donde Dios fuese punto irrelevante de atención, o en el que su voluntad no fuese buscada conscientemente; donde su Palabra no fuese escuchada, ni constituyese tema de conversación familiar. Ni la sabiduría ni la gracia son producto de la casualidad. No me puedo imaginar a los padres del Jesús adolescente animándolo a convertirse en líder, a trabajar mucho para triunfar en la vida y tener mucho dinero. Ello hubiera chocado con la idea que ellos tenían de lo que realmente constituye la centralidad de la vida humana y el estándar de éxito: conocer la Ley de Dios y apegarse a ella. El Hombre Jesús se convierte en el centro de la historia por la conciencia clara que tenía de ser también Dios y por su obediencia total a la voluntad de su Padre, culmen de la sabiduría. Pero, igualmente, por la vida familiar que tuvo junto con unos padres que lo educaron de tal modo que pudo crecer en sabiduría y gracia. Es por todo ello que desde siempre la Iglesia propone a esa familia como modelo.

Si bien esa propuesta hace que en casi todos los hogares católicos haya una imagen de la Sagrada Familia, su influencia no llega más allá. Cuidamos muy bien la salud de nuestros hijos: buena comida, ropa de primera, etc. Si de su escolaridad se trata, somos hasta quisquillosos: cueste lo que cueste. Muchas fiestas para relacionar a los vástagos propios con los mejores ajenos. Al aconsejarlos para la vida: mucho trabajo, juntarse con los «buenos», transar para avanzar, vestir bien para volar, etc. No hay cabida, en nuestros paradigmas de formación, para anacronismos tales como ayudar a los hijos a que se confíen en que Dios los va a vestir mejor que a los lirios del campo si buscan la justicia, a dejar que el Señor haga en ellos su voluntad a pesar de que ello conlleve sacrificios y carencias, a que crezcan en gracia ante Dios aunque ello signifique el ridículo social de no hacer el mal que los demás hacen.

Para bien o para mal, todo está en la familia.

* El autor es diputado federal por el estado de San Luis Potosí.

EL OBSERVADOR 235-9

Sumario Inicio

El Jubileo de los Niños, un encuentro de miles con el Papa

Una multitud de niños colmó el 2 de enero la plaza San Pedro para encontrarse con el papa Juan Pablo II y participar en el Jubileo de los Niños, uno de los primeros grandes acontecimientos del Año Santo. Los pronósticos fueron ampliamente superados. Se calculaba una asistencia de 50 mil personas, entre ellas 30 mil niños, pero se juntaron unas 150 mil personas, la mayor parte infantes, que soportaron el intenso frío matinal y las dificultades diversas que se registraron.

La alegría y espontaneidad de los niños no se hizo esperar, ni tampoco la especial atención que Su Santidad ha manifestado siempre hacia los más pequeños. «Hoy somos muchos. Desde aquí no logro ver a todos y no se ve hasta dónde llegan. Con probabilidad hasta el Tíber», comentó con alegría el Santo Padre durante el encuentro.

«Queridos niños y niñas –señaló el Papa a las delegaciones de niños de cuarenta países distintos presentes en la Plaza–, ustedes son la esperanza de la humanidad». Al dirigirse especialmente a ellos, el Pontífice los invitó a decir «sí» al mensaje de Jesús. En italiano, francés, inglés, español y polaco, el Pontífice dijo que el Jubileo «es un tiempo de alegría, en el que debemos estar preparados para perdonar», pidiendo a los niños hacer «un pacto de amistad con Jesucristo» y recordando que ya a los doce años predicaba la palabra de Dios en Jerusalén.

«Al comenzar el año nuevo, queridos niños y jóvenes, no podemos olvidar –dijo el Papa en inglés– a todos aquéllos de las mismas edades de ustedes que sufren el hambre y la violencia, que son víctimas de las más abyectas formas de explotación». Y añadió: «¿Cómo podemos olvidar a tantos niños a los que se niega incluso el derecho de nacer?».

Entre los pequeños asistentes se encontraba un grupo de niños-soldado de Sierra Leona que fueron rescatados con fondos de la Iglesia de las garras de los señores de la guerra que operan en aquel país africano.

Fueron trece trenes especiales los que llegaron a Roma, así como más de 600 autobuses, cargados de niños de diversos países de Europa. También estuvieron presentes delegaciones de varios países de otros continentes. Todos expresaron su deseo de responder con generosidad a la invitación de anunciar al Señor. «Nosotros, niños y muchachos por el Jubileo -dijeron- nos comprometemos a ofrecer nuestra ayuda para que el nuevo milenio sea más bueno, más bello y más justo para todos».

EL OBSERVADOR 235-10

Sumario Inicio

El católico del siglo, una encuesta deACI

La agencia informativa católica ACI Digital se ha lanzado a la búsqueda del católico del siglo. Ha presentado a once candidatos, los que pueden recibir votos a través del sitio


La agencia informativa católica ACI Digital se ha lanzado a la búsqueda del católico del siglo. Ha presentado a once candidatos, los que pueden recibir votos a través del sitio http://www.aciprensa.com/catolico.html

Los candidatos son:
1. El papa Juan Pablo II,
2. La madre Teresa de Calcuta.
3. El papa Pío XII.
4. San Pío X.
5. El papa Juan XXIII.
6. Santa Edith Stein.
7. Beato Pío de Pietrelcina.
8. Santa Teresa de los Andes.
9. San Héctor Valdivieso.
10. Gilbert K. Chesterton.
11. San Maximiliano Kolbe.

El semanario EL OBSERVADOR se suma a la encuesta e invita a todos sus lectores a participar en la elección del personaje católico más representativo del siglo XX.

EL OBSERVADOR 235-11

Sumario Inicio

Sexo, drogas y suicidio dentro de algunas de las nuevas sectas mexicanas

Las hay de todas clases: desde las autodenominadas «cristianas» hasta las «ocultas» y las francamente diabólicas. México está experimentando un incremento alarmante en el número de sectas, y lo que ocurre en algunos estados del centro del país es más o menos representativo de lo que ocurre en los demás.

Un estudio publicado en Cuernavaca denunció la presencia de al menos 300 sectas en el estado de Morelos que, presentándose como nuevos grupos religiosos se dedican a promover la prostitución, la drogadicción y el suicidio entre la gente joven.

El informe, elaborado por la Fundación Mexicana sobre Asuntos Religiosos y Culto, contó con la colaboración de psicólogos, abogados y trabajadores sociales, que determinaron los alcances de los denominados «grupos de riesgo», que, desgraciadamente, constituyen por lo menos el 60% dl total de las sectas que operan en el país.

El Presidente de la Fundación, Julio César Navarro Villegas, explicó que en Morelos han surgido movimientos denominados como «Adoradores de Satán», «Hermandad Blanca» y «Adoradores de la Muerte Dulce» que se dedican a promover prácticas suicidas entre sus miembros a través de juegos mortales como la ruleta rusa.

El estudio también se refiere a grupos como los Testigos de Jehová, la Iglesia de la Unificación y la Luz del Mundo que se instalan de manera abierta y «encuentran en los cinturones de miseria un campo fértil para destruir la personalidad de la gente».

El informe abarcó a los denominados grupos religiosos políticos que promueven el cambio social violento, entre ellos los sinarquistas, que fomentan sus ideas en revistas clandestinas.

Navarro Villegas señaló que al menos el 60% de las sectas se caracteriza por la utilización de drogas, y son fomentadas por personas de origen extranjero.

Por su parte, José Rojas Baldés, párroco de El Carmen Texquexquitla, en el estado de Tlaxcala, sólo en la zona sur de aquel estado, donde el índice de ignorancia y analfabetismo es alto, ya se han ubicado unas 25 sectas.

Del total de estos grupos religiosos o pseudoreligiosos que operan en territorio tlaxcalteño, la Secretaría de Gobernación tiene registradas oficialmente apenas a ocho, entre ellos a los Testigos de Jehová, a la Iglesia Pentecostés, a la Luz del Mundo, a la Iglesia Evangélica y a los Mormones.

Pero, ¿qué está haciendo la Iglesia para enfrentar el problema? La situación es distinta de una zona a otra, cada diócesis tiene su propio plan para frenar el avance sectario, así como sus particulares limitaciones. Tlaxcala, por ejemplo apenas cuenta con 130 sacerdotes, insuficientes para atender todas las necesidades espirituales y de instrucción que tiene la grey católica.

El fenómeno de las sectas, puntualiza el obispo coadjutor de Tlaxcala, Jacinto Guerrero Torres, se convirtió ya en un marketing, «un gigantesco supermercado donde uno puede encontrar de todo».

EL OBSERVADOR 235-12

Sumario Inicio

La gracia de la simultaneidad
Pbro. Prisciliano Hernández Ch., O.R.C. / Santiago de Querétaro, Qro.

El actualismo posmoderno agobia por la estrechez del aquí y del ahora. Negación franca del ayer y del mañana. La vida reducida al instante fugaz. En breve es ayer de fumarola. Vida que se quema en el vacío negador de toda esperanza. Este es infierno del más acá, sin negar el allende. Podría valer el dicho del Dante: "dejad toda esperanza vosotros que entráis" en esta perspectiva. Aceptar la historicidad del hombre como dimensión esencial, según Heidegger, implicará tomar en cuenta las vertientes anteriores y posteriores al ahora.

Para el ser cristiano, si "el tiempo ya es una dimensión de Dios" en dicho del papa Juan Pablo II, en virtud de la encarnación del Verbo, es decir, que a partir de este acontecimiento, el Verbo encarnado es sujeto inmerso en la historia, Dios ya no está fuera de la historia; es sujeto y criterio irrepetible de la historia; abarca todos los espacios de la historia por su calidad de hombre y Dios. Él es el Señor de la historia, la clave para vivir el tiempo pleno como donación de sí. Al margen de Él se vive el tiempo vacío, perdido para la eternidad.

Algo recibimos; somos seres en recepción, de una genética, de una tradición; somos el sí de Dios y el sí de nuestros padres. En contrapartida, en virtud del acontecimiento Jesús, por su encarnación, la eternidad gozosa, ya es nuestra dimensión; es inclusión en el ámbito de Dios. Su eternidad nos pertenece como don. Eternidad como dimensión de Dios, cuyo "espacio" es el Padre acogedor, casa del Verbo y, por Él, nuestra casa. La gracia de la simultaneidad consistiría en vivir la conciencia gozosa de pertenencia al tiempo y a la eternidad. Por la gracia estamos naciendo del Padre; somos sus hijos en el Hijo y por el don del Espíritu Santo que nos hace exclamar "Abbá", Padre, desde su dimensión de eternidad.

La Santísima Virgen María vivió esa gracia. En el tiempo acoge al Verbo para que llegue a ser Hombre; Ella posee esa conciencia plena de que su Hijo, es Hijo, del Padre; Hijo que está naciendo permanentemente del Padre y que nace de Ella. Esta es la simultaneidad que une eternidad y tiempo.

Soy hijo de estos padres, de esta tierra, de este tiempo –2000-, y a la vez, por la gracia del Verbo encarnado, por la inmersión en su Pascua, estoy naciendo del Padre, en su dimensión de eternidad.

Vertientes diferentes y convergentes en el ser y ha de ser una constante en el corazón del cristiano cada vez más contemplativo: ser siendo de la eternidad y del tiempo. Así se puede ser ¿no feliz? ¿no amado? La vida verdadera aparece en este mundo por el Verbo; Él es la Puerta de acceso al tú del Padre y al tu humano; su mirada es nuestra mirada inmersa en el tiempo desde la eternidad. Por el Sí de Dios, el sí de María, el "sí sacramental", nos abrimos a estas posibilidades: siendo finito en la historia se es ser eterno para mi hoy y el ahora de Dios.

EL OBSERVADOR 235-13

Sumario Inicio

Quince sugerencias para un año más pleno

1. No se ponga a dieta: cambie sus hábitos de alimentación. Que su alimentación sea sana, equilibrada, completa, suficiente y nada más que suficiente.
2. Camine todos los días al menos 20 minutos. El paso debe ser decidido pero no agotador. Y muy importante: disfrute el paisaje -por paisaje también entendemos el urbano-.
3. Dedique más tiempo a «perder el tiempo» con su familia. Vean programas divertidos en la televisión, jueguen, rásquense mutuamente las barrigas.
4. Por cada crítica o regaño que haga a cualquier persona (especialmente si se trata de sus hijos) déles cinco mensajes positivos (de cariño, estímulo, admiración...)
5. Lea al menos un libro por mes.
6. Dedique más tiempo a escuchar música, ver películas, leer poesía, ir al teatro, a museos o a escuchar conciertos. Alimente su espíritu con la creatividad del ser humano.
7. Cocine con frecuencia.
8. Rodéese de aromas: su perfume favorito, aceites esenciales, flores, especias...
9. Estudie su árbol genealógico para ser más consciente de su herencia. ¿Cómo eran sus padres, sus abuelos y bisabuelos? ¿Cuáles eran sus creencias, sus valores, sus defectos? ¿Cómo manejaban el dinero? ¿Qué problemas de salud tuvieron?
10. Abrace, bese y acaricie más a sus hijos, a su esposo, a su esposa, a sus padres y a sus hermanos.
11. Tome un curso, aprenda algo nuevo, actualícese.
12. Fortalezca los lazos de amistad. Tenga más amigos. Sea buen amigo, buena amiga.
13. Duerma bien.
14. Hagan oración en familia.
15. Busque más momentos de silencio para tener mayor intimidad con Dios.

EL OBSERVADOR 235-14

Sumario Inicio

Teología del Jubileo

María, paso obligado para vivir en plenitud el Año Santo

Con la apertura de la tercera puerta santa, la de Santa María la Mayor, los fieles de la Iglesia han subrayado la importancia de la Madre de Jesús en la peregrinación que están realizando durante todo este año jubilar.

«María no es un misterio en sí misma —indica la teóloga Cettina Militello—, en la economía de la salvación no se sostiene por sí misma. Como dijo Pablo VI, no podemos no decirnos marianos, porque la Madre de Dios está fuertemente ligada al misterio del hijo, pero no puede subsistir por sí misma. Un hipotético cuarto año de preparación al Jubileo, que anticipase los años dedicados a cada una de las personas de la Trinidad, para reflexionar sobre María, que incluso es «figura de la Iglesia», habría sido impensable, justamente porque María es el modelo de los creyentes y de su comunidad, pero no «otro Dios»».

Si la Puerta es símbolo de Jesús, por el que han de pasar los que buscan la salvación, María nos asegura que a través de aquel umbral se llega, indica la teóloga Militello, a «vivir una existencia plena, a pesar de las dificultades de la fe, el silencio aparente de Dios y todo aquello que nos lacera y nos atormenta. La narración evangélica es suficiente para nosotros: María está ante el Hijo, vive junto a Él pero le cuesta comprenderlo. Y, sin embargo, se le entrega, como se ve claro en el Gólgota. Acoge, acepta, comparte. Por esto es más que nunca nuestra puerta abierta hacia el Cielo».

¿El Jubileo requiere una purificación, también en la devoción mariana? «Ya se ha hecho mucho camino desde que el magisterio conciliar describió a María como parte del pueblo de los creyentes y no como figura separada de la Iglesia, según los modelos mariológicos pasados que jugaban a hacer fantasía con los silencios de los Evangelios —indica la marióloga Militello—. Se da ahora una maduración mariana entre los fieles que este año ayudará a consolidar». (ZENIT) (FIN)

EL OBSERVADOR 235-15

Sumario Inicio

Al alba del milenio
Templos, ¿para qué?

Las instrucciones que les daban a los arquitectos y artesanos de los siglos XII y XIII para construir las maravillosas catedrales góticas que engalanaron a Europa en la Alta Edad Media eran sencillísmas: «Constrúyanlas en piedra para que se mantengan en pie hasta la eternidad; no rellenen el espacio de columnas pero háganlas grandes. Sustituyan todo lo que puedan de los muros con vidrieras para dejar que la luz de Dios brille a través de ellas. E intenten no pasarse del presupuesto».

El dinero al último y la necesidad de hacer bello el culto a Dios como principio. Justamente al revés de lo que ahora hacemos: el dinero es lo que cuenta y no se concibe –desde nuestra mente materialista– un esfuerzo mayor para gloria de Dios. Hay que hacer «lo justo» para que quede constancia de que nos preocupamos «por las cosas de Dios», pero no excederse, no vaya a ser que «nos salga» un templo hermoso y la gente sienta la presencia divina entre sus formas.

Estoy de acuerdo: la belleza, la cualidad estética no es condición para adorar a Dios, pero ayuda muchísimo. Cuando Graham Greene –el afamado escritor católico– visitó México en tiempos de la postguerra cristera, en la catedral de San Luis Potosí, al ver el lujo de los ornamentos y los altares y contrastarlo con la miseria de la mayoría de los feligreses, tuvo, de pronto, un destello de verdad: la Iglesia católica busca llevar a todos los hombres –sin distingos de condición socioeconómica– a la Verdad por medio de la belleza.

Un templo es un oasis de paz, es una estructura de recordación a los hombres sobre un tema maravilloso y paulatinamente encubierto por nuestra moderna sociedad tecnológica: la humildad. Los albañiles tanto como los obispos de la Edad Media sabían que la belleza de los templos, su altura, su solidez, lejos de herir la sensibilidad del pueblo católico (en ese entonces todavía más menesteroso que hoy) lo exaltaba y le recordaba su condición humana, así como su pertenencia divina. (J. S. C.)

EL OBSERVADOR 235-16

Sumario Inicio

 

 
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit.org-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org
La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor.
Los artículos publicados en esta Web son una selección de la edición impresa.
D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2006