El Observador de la Actualidad

El Observador

Información con valor cristiano
Periodismo católico para la familia de hoy

13 de Febrero de 2000 No. 240

SUMARIO

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Por una economía al servicio del hombre V

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OPINIÓN Schulenburg, la Trevi, Fox y Ambrosio

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Los derechos en la Tercera Edad

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A LAS PUERTAS DEL TEMPLO Soñar con México III

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EL RINCÓN DEL PAPA Es falso que todas las religiones sean iguales

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Éste es el jubileo del amor: Sor Nirmala

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Diez consejos para el Jubileo

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Einstein testimonió en favor de Pío XII

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La vida consagrada, canto de alabanza a la Santísima Trinidad: JP II

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CRITICA DE MEDIOS DE COMUNICACIÓN Mirones profesionales

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Desaforadas iniciativas de los «sexualeros» en EU

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Sabiduría de bolsillo en Internet

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Giordano Bruno

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EDITORIALES

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PERDER POR DEFAULT Por fin, la ley

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AL ALBA DEL MILENIO Libertad, ¿para qué?

El hombre del tercer milenio. Retos, aspiraciones y compromisos (V)
Por una economía al servicio del hombre
Lorenzo Servitje Sendra

No es posible que el hombre de hoy se sustraiga a lo político; debe participar en la «cosa pública», en la construcción del bien común.

Otro objetivo al que deberá abocarse –sin remedio– el hombre del milenio es el cuidado del medio ambiente. Este objetivo, por desgracia, está fuera de la conciencia y de la responsabilidad de mucha gente por los costos que tiene en el corto plazo.

El daño que el hombre de hoy está infligiendo al planeta es ignorado y menospreciado. La destrucción de los bosques aumenta; crece la desertificación; la contaminación del mar, los lagos y los ríos aumenta también; la capa de ozono de la atmósfera se deteriora, y el calentamiento del globo se incrementa con riesgos inimaginables.

Mucho de lo que está ocurriendo se debe a la acción irrestricta de los actores del mercado que, de acuerdo con su lógica, ven solamente sus intereses y el corto plazo.

Esto nos lleva al necesidad, ya frecuentemente señalada, de que las actividades del mercado –movidas sólo por el interés propio– de algún modo deben ser vigiladas y en ciertos momentos aun ser controladas por el Estado, el cual tiene la responsabilidad de velar por el bien de todos los ciudadanos.

Ante el derrumbe del comunismo los socialismos moderados como el laborismo inglés y la social-democracia alemana se replegaron, pero las fallas que ya muestra la política económica llamada «neoliberal» están dando lugar a su retorno en algunos países, incluso bajo el título de «tercera vía».

En el fondo esta tendencia es razonable. Debe desterrarse lo que se ha llamado la economía de mercado «a secas», y pugnar por que tenga una responsabilidad. Se quiere mercado, sí, pero con un estado subsidiario y promotor y una sociedad participativa y solidaria para que esa economía esté verdaderamente al servicio de todo el hombre y todos los hombres.

El diseñar y mantener esa economía de mercado con responsabilidad social deberá ser aspiración y compromiso de los hombres del milenio para construir una convivencia justa, pacífica y civilizada.

Al llegar a este punto debemos examinar cuál será o debería ser su actitud ante el Estado, o, dicho de otro modo, cuál será o debería ser su conducta política.

El hombre de hoy no puede sustraerse a lo político. Es imperativo de algún modo participar en lo que se ha llamado la «cosa pública»; participar en la construcción del bien común. Y en esto se nos presenta la democracia, que si bien tiene imperfecciones, es todavía el sistema mejor o, si se quiere, menos malo; ha hecho posible esa convivencia justa, pacífica y civilizada a la que aspiramos.

La democracia es confrontación, movimiento, cambio. Aquí vale la pena transcribir la definición de democracia, a mi juicio genial, del ex primer ministro de Israel Shimón Peres:

«La democracia implica una división, una colección de desacuerdos. No es un lugar de gente similar, sino de gente diferente. Su principio no es la igualdad, sino la igualdad de derechos para que cada quien sea diferente; y no obstante las diferencias y los puntos de vista variados, sea posible vivir juntos y sin violencia. La democracia es la historia de la pluralidad y la tolerancia, no la de la victoria y la imposición. Por ello no hay victorias en la democracia, hay paz; y la paz es la verdadera victoria de la vida política de los pueblos».

La democracia es el hogar de la diferencia, pero siempre y cuando acepte el ordenamiento axiológico de verdades múltiples, coexistiendo en el mismo tiempo y lugar.

Federico Reyes Heroles, destacado sociólogo, dice, citando un reciente estudio de Freedom House, que si bien en la comunidad internacional ya hay 118 países que califican como democracias electorales, sólo 79 son considerados como democracias verdaderamente libres, y señala que estas democracias deben añadir a elecciones libres una serie de condiciones: poder judicial independiente, restricciones al Ejecutivo, protección a los derechos individuales y a las libertades de expresión, de creencias, de asociación y de participación, y consideración a los derechos de las minorías, entre otras.

EL OBSERVADOR 240-1

Sumario Inicio

OPINIÓN
Schulenburg, la Trevi, Fox y Ambrosio
Javier Algara Cossío * / San Luis Potosí, S. L. P.

Nada, que los políticos parecen seguir sin dar color. Los politólogos se quejan de que la clase política del país padece una anemia propositiva de dimensiones epidémicas. Todo parece indicar –según la expresión de malestar de los analistas que siguen las campañas y otros devenires de presidentes, legisladores, candidatos, etc.– que estos personajes nunca dicen algo que valga la pena. Y quizás haya algo de cierto en esa afirmación. Yo, sin embargo, me temo que no es por ahí la cosa. No es un problema de carencia de propuestas. Creo que se trata de un conflicto de mercadotecnia informativa. Me explico.

Aun sumidos en la mayor de las pobrezas, ¿qué vende más en el México de hoy, deseducado y sin saber qué vale la pena: una propuesta económica para ayudar a resolver la falta de empleos, o un escándalo de abuso sexual? ¿Qué logra mayor atención de la ciudadanía en general: una visión partidista de la reforma del Estado encaminada a lograr la equidad, o las palabras de un clérigo que duda del milagro del Tepeyac? ¿Qué rinde más como issue noticioso: la ubicua y nunca resuelta corrupción del PRI, o un desliz verbal del candidato más fuerte entre los de la oposición? Las propuestas económicas nadie las entiende, fuera de los gurús financieros o los académicos. Para colmo, dichas propuestas nunca parecen poder transformarse en más billetes dentro de los bolsillos del mexicano cotidiano. Los detalles tortuosos del quehacer de la pandilla Andrade-Trevi, sin embargo, aunque tampoco hacen aparecer dinero, no requieren ninguna preparación previa para ser comprendidos y disfrutados, de tal modo que se olvida uno de los apuros económicos. Y ni hace falta decir que lo mismo acontece en el caso de la reforma del Estado y la corrupción priísta vis à vis las dudas sobre la historicidad de la Morenita y los despropósitos verbales de Vicente.

En este contexto los candidatos se ven forzados por la dinámica relación entre marketing y medios a proponer imágenes de sí mismos más que ideas. Éstas no se venden bien. El político que decide incursionar en el terreno de la verdadera ideología, de las aplicaciones económicas, de la filosofía del hombre y del derecho, y de las teorías del Estado, aunque lo haga en forma llana y popular, verá enseguida desplomarse sus puntos de rating. Y viceversa. Si Labastida condena la afrenta de Fox y Schulenburg contra el alma mexicana por referirse sin decoro a la efigie de Guadalupe, aunque su propio partido haya sido laicista comecuras hasta apenas meses ha, la ciudadanía lo venera con la misma efusión con que aborrece-desprecia-admira-reverencia a Gloria Trevi.

¿Qué es lo que realmente nos importa a los mexicanos? Tal parecería que nada tiene un valor en sí mismo. Que todo vale como la carabina del dichoso Ambrosio... excepto aquello que la tele considera importante. Consecuentemente no tenemos nada que exigirles a los políticos, sean quienes sean. Menos tenemos razones para participar en política, zona tenebrosa, corrupta e inútil, según nos dice la bella locutora en turno.

Ha de llegar el día –espero– en que el mexicano no se va a jalar los pelos enardecido cuando Fox (o algún sucesor o competidor) meta verbalmente la pata, sino que analizará todo su discurso; el día en que el mexicano traspasará la corteza de una palabra cuestionadora del milagro para preguntarse en qué consiste realmente un milagro y qué busca Dios al hacerlo... en especial en lo tocante a la vida de cada uno; en que irá más allá de la minucia escandalosa de la vida de una pobre actriz para analizar los valores de la sociedad y de las empresas informativas que son capaces de crear mujeres como ella.

* El autor es diputado federal por el estado de San Luis Potosí.

EL OBSERVADOR 240-2

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Los derechos en la Tercera Edad

Sólo existe una clase de personas que no tienen deberes, sino sólo derechos: los que no tienen capacidad para cumplirlos: niños de muy corta edad o gente con cierta perturbación de índole psíquica.

Los miembros de los demás sectores sociales tienen mutuos derechos y deberes, además de las obligaciones que moralmente les afectan en relación con quienes pertenecen al grupo que sólo tiene derechos.

Considerando el problema desde la perspectiva de la situación de los ancianos, se han de reconocer derechos y deberes. Los primeros se centran en el derecho a un decoroso nivel de vida material y espiritual. Lógicamente, ello plantea problemas económicos cuya solución, atendiendo a las concretas circunstancias, es competencia de los economistas y de los gobernantes. Este derecho tiene su razón más esencial en la dignidad de la persona humana, no en lo que los ancianos, cuando no lo eran, hubieran hecho en beneficio de su prole, lo cual les confiere, sin duda, un derecho sobreañadido al basado en la dignidad personal de todo hombre. (ACEPRENSA)

EL OBSERVADOR 240-3

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A las puertas del templo
Soñar con México
Soñar con México
A las puertas del templo
Soñar con México


(Tercera de cuatro partes)
Javier Sicilia

El lema principal de los expertos de la economía contemporánea es sobrevivir. Pero se trata de sobrevivir en el extremo de las actividades económicas que hoy privilegiamos. El marco de referencia es el modo de vida de la mayoría de los países «ricos», a los que queremos imitar cada vez con mayor vehemencia bajo el ritmo que la globalización nos impone.

«En ellos sobrevivir significa –como bien lo ha mostrado Lee Hoincaki– apenas evitar el colapso ambiental o social tal y como lo definen los expertos» y vivir dentro de controles férreos de producción, controles que están en manos de un pequeño grupo de industriales que extraen enormes beneficios del trabajo enajenado de mucha gente y de la exclusión de otra que aspira a trabajar en aquello que los desplaza y produce su miseria.

A ello agregamos la generación de la industria de la distracción, altamente remunerada e inútil. Junto al totalitarismo de la tecnología «productora de riquezas» ha crecido una forma perversa del divertimento.

Esta destrucción de la imaginación y del trabajo con las manos engrana con el hábito de distraerse de las dificultades mediante el alcohol y las drogas, que son otras formas de la economía moderna: una, legitimada en bares y centros nocturnos; otra, perseguida, pero propiciada por las formas económicas que imperan.

A ellas se ha agregado una nueva enfermedad: el estrés, inducida por las tensiones de estas formas económicas. No hay ciudad en donde la industria terapéutica no crezca, no cobre por sostenernos sicológicamente mediante terapias o medicamentos.

Esta nueva configuración social, hija del modelo económico que, sea capitalista o socialista, pretende producir riqueza en una destrucción del poder que tenemos de nuestro entorno inmediato, de nuestra libertad y de la equidad. Nos distrae del mundo cercano y de nuestros prójimos, nos vuelve insensibles a él. Es un opio que se extiende hacia todo y hacia todos, tanto hacia aquellos que pueden participar de sus «beneficios», como hacia aquellos que, excluidos, sueñan infructuosamente con insertarse en el sueño moderno.

EL OBSERVADOR 240-4

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EL RINCÓN DEL PAPA
Es falso que todas las religiones sean iguales


Al dirigirse a los miembros de la Congregación para la Doctrina de la Fe, reunidos en sesión plenaria, Juan Pablo II fue muy claro al decir que se equivoca «quien considera a la Iglesia como una vía de salvación al igual que las de las otras religiones». Denunció que «en estos últimos años en algunos ambientes teológicos y eclesiales ha surgido una mentalidad que tiende a hacer relativa la revelación de Cristo y su mediación única y universal en orden a la salvación, además de redimensionar la necesidad de la Iglesia de Cristo como sacramento universal de la salvación».

«Para poner remedio a esta mentalidad relativista –dijo– es necesario en primer lugar reafirmar el carácter definitivo y completo de la revelación de Cristo». Y señaló que «es contraria a la fe de la Iglesia la tesis sobre el carácter limitado de la revelación de Cristo, que encontraría un complemento en las otras religiones».

Expresó el Papa que «la razón de fondo de esta afirmación pretende fundarse en el hecho de que la verdad sobre Dios no podría ser percibida y manifestada en su globalidad y por completo por ninguna religión histórica, es decir, ni siquiera por el cristianismo y tampoco por Jesucristo. Esta posición contradice, sin embargo, las afirmaciones de fe según las cuales en Jesucristo tiene lugar la completa revelación del misterio salvífico de Dios».

Recordó la enseñanza del concilio Vaticano II en el sentido de que los no cristianos podían alcanzar la vida eterna «bajo el influjo de la gracia» si «buscan a Dios con sincero corazón», pero que su situación «es deficitaria si es comparada a la de aquellos que, en la Iglesia, tienen la plenitud de los medios salvíficos». Y finalizó: «Nuestro ardiente deseo de llegar un día a la plena comunión con las otras iglesias y comunidades eclesiales no debe obscurecer la verdad de que la Iglesia de Cristo no es una utopía que hay que recomponer mediante nuestras fuerzas humanas con los fragmentos que existen en la actualidad».

EL OBSERVADOR 240-5

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Entrevista con la sucesora de la madre Teresa
Éste es el jubileo del amor

Las Misioneras de la Caridad celebran este jubileo dando un significado más intenso a la gran herencia que les dejó la madre Teresa de Calcuta: la entrega total a favor de los más pobres de los pobres. Sor Nirmala habló a la televisión italiana sobre el Año Santo. Éstas son, resumidas, algunas de sus palabras, recogidas por la agencia católica ZENIT:

¿Cómo viven el Jubileo las Misioneras de la Caridad?
Con gratitud y con alegría. Damos gracias a Dios por su benevolencia, por la manera en que perdona nuestros pecados; por eso alentamos a la gente a hacer lo mismo, a fiarse de su misericordia.

Usted ha participado en algunos acontecimientos de este jubileo. ¿Cómo considera que lo está viviendo la Iglesia?
Todas las iniciativas que ha emprendido la Iglesia, en las que participa la gente, con el cansancio que se ha impuesto el Papa este año jubilar, son un signo maravilloso del amor de Dios y de su misericordia. Es el corazón de Dios. Estoy muy orgullosa de formar parte de la iglesia en este momento.
Y, sin embargo, en éste que debería ser un jubileo de justicia, sigue dándose una gran pobreza en el mundo.
No, no me desaliento: veo la pobreza, la miseria y, junto a ellas, a un gran número de personas que están haciendo todo lo posible para combatirlas. Sería mezquino mirar sólo a la miseria; es necesario mirar también a toda esa gente que se entrega. No podemos eliminar la obscuridad, pero podemos tratar de encender muchas velas para que la iluminen.

Algunos dicen que en este jubileo muchos se fijan en la fiesta pero se olvidan del festejado.
Cristo es el centro del Jubileo. Podemos olvidarnos de Él si nos quedamos en lo exterior. Pero siempre tenemos que tener presente que todas las celebraciones tienen lugar para conmemorar los dos mil años del nacimiento de Jesucristo.

EL OBSERVADOR 240-6

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Diez consejos para el Jubileo *
Mons. Fernando Sebastián Aguilar.

1. No presumas de «cristiano adulto». Sé humilde. Reconoce que todos necesitamos perdón y misericordia. El año 2000 del nacimiento de Cristo es una buena oportunidad para renovar nuestras actitudes.

2. Agradece a Dios su plan de salvación. Vivimos de su amor. Sin Cristo, sin el Calvario, sin la Resurrección, sin la Iglesia, sin el Espíritu Santo, todo sería mucho peor.

3. Valora y agradece el ser cristiano católico. Alégrate de ser hijo de Dios y ciudadano del Cielo. Renueva tu fe, recita el Credo, reza el Padrenuestro.

4. Tómate en serio la Misa del domingo. Prepara tu alma antes de acudir a la iglesia. Da gracias a Dios por la creación, por la esperanza de la vida eterna, por la fraternidad. Entra en Jesucristo, vive con Él y como Él.

5. Reconoce tus pecados. Nadie es del todo bueno. Atiende la llamada de Dios que nos ofrece el perdón, la alegría de la salvación. Ve a la iglesia, confiesa tus pecados al sacerdote y recibe con gozo el perdón de Cristo.

6. Invoca a la Virgen para que te ayude a creer en Jesucristo con amor, fidelidad, fortaleza. Ella es madre y modelo. Jesús la preparó para que fuera la madre espiritual de todos sus hermanos. Acude a ella con confianza de hijo.

7. Vive más sobriamente. Confórmate con lo que tienes, frena ambiciones y caprichos. Piensa en quienes tienen menos que tú, ayúdales con tu tiempo y tu dinero. Con tu amor.

8. Habla de Jesucristo a tus vecinos, a tus compañeros de trabajo. Háblales de la bondad de Dios, de la esperanza de la salvación, de la posibilidad y la alegría de ser mejores amando a Dios y haciendo el bien.

9. Cumple tus obligaciones de cada día con amor, con el gozo de ayudar a vivir a los demás y de ir construyendo un mundo de fraternidad y de esperanza. En el nombre de Jesús.

10. Ama tu mundo, defiende y protege la vida. Ponte a favor de los necesitados, los pobres, los niños, los ancianos, los enfermos, los inmigrantes...

* Tomado del semanario español Alfa y Omega, núm. 197.

EL OBSERVADOR 240-7

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Einstein testimonió en favor de Pío XII

Un reportaje sobre la vida del papa Pío XII, difundido por un canal de televisión italiano, dio a conocer una escasamente conocida carta de Albert Einstein, celebérrimo científico judío-alemán radicado en Estados Unidos.

El documento fue difundido por el sacerdote alemán Peter Gumpel, relator histórico de la causa de beatificación -introducida en 1967- del papa Pacelli: «En una declaración del 23 de diciembre de 1940, tras poner su esperanza en la resistencia al nazismo, primero en las universidades y luego en la libre prensa alemana, Einstein tuvo que admitir que la única organización que tuvo el coraje de oponerse contra Hitler fue la Iglesia católica. Y de un desinterés despreciativo pasó a una admiración incondicional y sin reservas», comentó el relator.

Para el padre Gumpel, Pío XII fue el más grande papa de la época, ya que operó en un período difícil para un pontificado. Mantuvo firme la fe en la Iglesia, aseguró la unidad y dio la impresión al mundo de que actuaba por la paz. «Se podría -agregó- llenar un libro con los testimonios de estima y admiración provenientes de todo el mundo judío apenas terminada la guerra. Su actividad fue heroica para salvar al mayor número de judíos del nazismo. Pero de eso no se habla en forma deliberada y se lo olvida en un modo para nada honesto». El documental sobre Pío XII recoge también el testimonio del historiador judío Pinkes Lapid, quien señala que las acciones del papa Pacelli permitieron salvar entre 700 y 860 mil vidas de judíos perseguidos.

EL OBSERVADOR 240-8

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La vida consagrada, canto de alabanza a la Santísima Trinidad: JP II

Veinte mil consagradas y consagrados, miembros de los institutos seculares y de las sociedades de vida apostólica de diferentes países, acudieron este 2 de febrero, día de la fiesta de la Presentación del Señor, a la plaza de San Pedro a participar en la celebración eucarística encuadrada en el llamado Jubileo de los Consagrados. Las contemplativas y los contemplativos se unieron espiritualmente a esta celebración especial desde sus monasterios de clausura.

Después de la liturgia de la luz, consistente en la bendición de los cirios y una procesión, tuvo lugar la Misa propiamente dicha, durante la cual, en su homilía, el papa Juan Pablo II, entre otras cosas, confirmó a los presentes la importancia de los votos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia que «constituyen el mensaje de ustedes al mundo sobre el destino definitivo del hombre». Y agregó: «tener el corazón, los afectos, los intereses, los sentimientos polarizados en Jesús constituye el más grande don que el Espíritu hace en ustedes. Al ser llamados a dejarlo todo para seguir a Cristo, ustedes, consagrados y consagradas, renuncian a definir su existencia a partir de la familia, de la profesión y de los intereses terrenos, y escogen al Señor como único criterio de identificación».

El Santo Padre, quien días antes había definido a la vida consagrada como «un don para toda la Iglesia» y «un canto de alabanza a la Santísima Trinidad», recordó «el ejemplo de generosa entrega evangélica de muchos religiosos que han pagado con el supremo testimonio de la sangre su fidelidad a Cristo y al hombre, sin ceder y sin compromisos. ¡A ellos tributamos admiración y reconocimiento!»

Hay en el mundo 140 mil 687 sacerdotes religiosos, 58 mil 210 religiosos no sacerdotes, 819 mil 278 religiosas, de las cuales 55 mil 709 siguen una vida de clausura; los miembros de las Instituciones Seculares son 31 mil 197. Total: poco más de un millón de hombres y mujeres que han consagrado totalmente su vida a Dios.

EL OBSERVADOR 240-9

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CRITICA DE MEDIOS DE COMUNICACION
Mirones profesionales
Santiago Norte

Las televisiones públicas holandesa e inglesa se encuentran en estos días haciendo experimentos agresivos para satisfacer -creo- la «necesidad» de mirar por el ojo de la cerradura, que han descubierto en los teleespectadores de sus respectivos países. Una, la inglesa, de plano alquiló una isla para reproducir la aventura de Robinson Crusoe; la otra, la holandesa, encerró a hombres y mujeres y les pidió que actuaran normalmente, registrándolo todo: sus escarceos amorosos, sus comidas, sus idas al baño...

Estamos llevando el Truman show a las pantallas caseras. Y, de paso, marcando una tendencia: tarde o temprano la vida privada será el mejor de todos los botines, la mejor de todas las ventas posibles. Ya internet nos ha dado la pauta: actores y actrices que «venden» en exclusiva su cópula; negocios caseros de señoras que enfocan la cámara de la computadora a sus vestidores; un sinnúmero de opciones (supuestas) para convertir en realidad el sueño de muchos: mirar sin comprometerse la vida íntima de otros.

La deshumanización de esta vertiente televisiva es patente (y patética). Además de la ridiculez de ver a otro sentado en el excusado, no encuentro por ningún lado la excitación (es lo que quieren vender) que pudiera causar el señor de la vecina cortándose las uñas de los pies. Quienes se dedican a esto, los «mirones», dirán que nada hay más excitante que mirar sin ser mirados. Pero no hay nada más degradante: el ojo público se convierte en un mecanismo de control del espacio no-público. ¿Se imagina el lector la herramienta tan brutal que estaríamos en disposición de poner en manos facciosas?

Nada nos invita a pensar que la irrupción de lo privado va a quedar como un regalo a los que sufren una enfermedad llamada «voyerismo». Cada ocasión nos convencemos de que los desarrollos tecnológicos son para el poder, no para la mayoría (ni siquiera para la minoría, en este caso los mirones). El Big brother orwelliano estaría en disposición de ser adquirido por los gobiernos o por sus personeros. Y lo que antes era intimidación ahora podría ser control de la intimidad real (no la subjetiva, justamente, de la intimidación). Algún trasnochado podría pensar que este mecanismo va a fortalecer las virtudes privadas. Esto es muy lejano: al publicitar nuestra intimidad nos volvemos «actores», actuamos para representar un papel que poco tiene que ver, en efecto, con nuestra conducta intramuros.

Todo esto habla de un nuevo teleespectador: el compulsivo. Un hombre o una mujer incapaz, ya, de vivir la experiencia real, que la prefiere vicaria. Hace tiempo que en Francia se publicó un trabajo sobre parejas-televisión encendida-relación sexual. El pocentaje es el siguiente: una de cada dos lo hacen con la penumbra catódica y les resultaría impensable (¿imposible?) prescindir de ella. La intimidad había sido invadida desde hace bastante tiempo por la presencia incesante de la televisión (ni la prensa, ni el teatro, ni la radio lo habían logrado). Sin embargo, se trataba de una presencia, por decir así, simbólica: la televisión es de ida, pero no de vuelta. Ahora es una invasión real («realista»), una intromisión de vuelta. Los compulsivos exigen cambio en sus modos de apropiarse el mundo: aunque el mundo se haya reducido al vecino.

Sin pensarlo, estamos alimentando un filón de negocios impresionante. Al tiempo, estamos dejando en manos del «Gran hermano» la capacidad de penetrar en lo íntimo, en el último bastión de libertad. Se trata de un juego, dicen, de un show, y usted es el Jim Carrey de la semana. Qué chistoso suena todo, qué excitante. Qué extraordinariamente peligroso: la familia se hace en la privacía, el amor no se ventila. Colgarlo a un canal de televisión es como colgar los calzoncillos en la acera de enfrente.

EL OBSERVADOR 240-10

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Desaforadas iniciativas de los «sexualeros» en EU; ya se busca contrarrestarlas

En Estados Unidos el Consejo Nacional de Información y Educación en Sexualidad (SIECUS), activador de los programas de distribución de preservativos y control natal entre adolescentes, ha producido la «Declaración religiosa en moral sexual, justicia y sanación», cuya intención es institucionalizar el «sexo libre». La presentan, además, como firmada por 850 «líderes religiosos», la mitad de los cuales pertenecen a dos denominaciones que se han caracterizado por apoyar agendas liberales. En tal documento se propone, nada menos, que los niños entre 5 y 8 años conozcan la masturbación, que entre los 9 y los 12 años sepan que hay «diferentes maneras de compartir el placer sexual», que entre los 12 y los 15 aprendan dónde comprar anticonceptivos, y a los que tienen entre 16 y 18 años se les instruya en el uso de fotografías, películas o literatura pornográfica «para alcanzar sus propias fantasías». En lo general promueve la legalización de uniones del mismo sexo, una educación sexual más agresiva y «un compromiso de fe» a los derechos sexuales y reproductivos, incluyendo el acceso al aborto.

En respuesta a lo anterior, el National Abstinence Clearinghouse se ha dirigido a los obispos, sacerdotes, religiosos y representantes de los distintos credos para que apoyen la promoción de la castidad recogiendo adhesiones a esta declaración:

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Declaramos que la conducta esperada de los adolescentes y adultos solteros es abstenerse de las relaciones sexuales hasta el matrimonio y practicar la fidelidad dentro del matrimonio. * Declaramos que para aquellos que han tenido actividad sexual previa al matrimonio es posible la reconciliación. Estas personas son y serán alentadas a comprometerse desde este día en adelante a tener un estilo de vida de abstinencia hasta el matrimonio y practicar la fidelidad dentro del matrimonio. * Declaramos que el acto sexual es reconocido por los firmantes como un don y un privilegio que debe ser experimentado sólo dentro de una relación marital. * Declaramos que defendemos y honramos la institución del matrimonio sólo entre un varón y una mujer. * Declaramos que se debe proveer una instrucción apropiada para la edad, que no viole la modestia o la inocencia de la persona en el área de la relación y el matrimonio.

EL OBSERVADOR 240-11

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Sabiduría de bolsillo en Internet

Le pedí a Dios...

Le pedí a Dios que me quitara el dolor. Dios dijo: No. No tengo yo que quitártelo, sino tú ver su sentido.

Le pedí a Dios que me diera paciencia. Dios dijo: No. La paciencia es un resultado de las dificultades; no es un don, sino una ganancia.

Le pedí a Dios que me diera felicidad. Dios dijo: No. Te ofrezco muchos dones, la felicidad es cosa tuya.

Le pedí a Dios que me ahorrara sufrimientos. Dios dijo: No. El sufrimiento te hace ir más allá de las diarias preocupaciones y te acerca a Mí.

Le pedí a Dios que hiciera crecer mi espíritu. Dios dijo: No. Debes crecer por ti mismo, pero te podaré para que des más fruto.

Le pedí a Dios muchas cosas para gozar de la vida. Dios dijo: No. Te daré la vida para que puedas gozar todas las cosas.

Le pedí a Dios que me ayudara a amar a los demás como Él me ama. Dios dijo: ¡Ahhhh, por fin comprendiste! (SOI)

EL OBSERVADOR 240-12

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El perdón que pide la Iglesia en el Gran Jubileo del 2000
Giordano Bruno se equivocó en sus juicios sobre el misterio de la Encarnación, pero no debió ser quemado

El 17 de febrero del año 1600, en la plaza romana del Campo de las Flores, fue quemado vivo por sus ideas herejes el monje dominico Giordano Bruno. El 3 de febrero del año 2000 el cardenal Paul Poupard pidió perdón por este hecho lamentable, lo cual no significa que Bruno haya sido rehabilitado. Sus ideas, que ponían en duda el misterio central del cristianismo, el misterio de la Encarnación, siguen –y seguirán– siendo denostadas por la Iglesia.

Lo mismo cabe decir sobre las dudas de Bruno en torno a la Santísima Trinidad y a la «magia» que atribuía a Jesús y que –según él– era la causa de los milagros relatados por los evangelistas. El dominico Giordano Bruno había nacido en Nola (Nápoles) en 1548, y durante su vida fue un hombre complejo, rebelde y, quizá, egocéntrico. Fue excomulgado no solamente por la Iglesia católica, sino también por calvinistas y luteranos. Sin embargo, el proceso inquisitorial, dirigido por el jesuita Roberto Bellarmino, no fue, justamente, un modelo de limpieza ni de justicia.

EL próximo 12 de marzo será la jornada en la cual el papa Juan Pablo II ha querido pedir el perdón para la Iglesia por los errores de sus hijos. El cardenal Poupard se ha adelantado a este acontecimiento único pidiendo perdón por uno de los errores más evidentes de la Inquisición, en este caso de la Inquisición italiana. Bruno pidió la mediación del papa Clemente VII durante el proceso, ayuda que no le fue concedida. Poupard ha dicho que de un error se trató y que es menester reconocerlo pues «la verdad vive de verdades».

EL OBSERVADOR 240-13

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Editoriales

1.        Por fin hubo autoridad actuante en la UNAM. Muchos meses perdidos, muchas heridas que van a tardar años en cicatrizar. El proyecto educativo nacional hecho pedazos por la tozudez de unos cuantos y por la ausencia de mando de otros. Total, un desastre. Pero, como dice el refrán, «de lo perdido, lo que aparezca». Aquí tenemos la oportunidad histórica de encontrar un nuevo modelo de universidad para un nuevo diseño de país. Hemos reflexionado sobre este tema y lo que podemos decir es lo siguiente: la universidad debe cambiar hacia una selectividad académica más rigurosa. No puede seguir siendo universidad de masas, en la que entre todo el mundo, sin evaluación, sin méritos. Sin compromiso que adquirir, tirar por la borda un tesoro social (la educación superior) es facilísimo. El engaño de esta pretendida libertad gratuita nos ha conducido a los niveles de ineficacia y politiquería que han exhibido los paristas. ¿Quién los va a contratar pasado mañana? ¿Quién va a contratar a un egresado de la UNAM? De persistir una universidad de masas, popular en el sentido de no exigencia de la palabra, muy poco podremos esperar. A lo sumo, la presencia, con el paso del tiempo, de otro «Mosh», otro «Diablo» u otro Barnés...

2.        Un nuevo fantasma recorre Europa: el del nazismo redivivo. En efecto, la llegada al poder de Austria del ultraderechista Jörg Haider y de su Partido Liberal Austriaco han puesto a temblar a todo el continente por las declaraciones de admiración a Hitler realizadas por éste, y por su clara tendencia racista. Cuando han pasado 51 años desde la caída del nacionalismo alemán, Austria vuelve a lanzar la sombra del holocausto judío proyectada al mundo. Una sombra que por lo menos Occidente no está dispuesto a aceptar. Sin embargo, la pregunta es: ¿intervenir o no? Los europeos y los americanos van a plantearlo desde el punto de vista meramente diplomático; es decir, van a aislar a Austria mediante una especie de boicot de intercambio político, pero no van a usar las armas, como en Kosovo, y tampoco el embargo comercial, como en Iraq. Haider no es Milosevic ni Sadam, aunque quizá sea a la larga más peligroso por la combinación de un neoliberalismo exagerado con la xenofobia que exhibe.


3.        Otra década perdida para los mexicanos en particular, y para los latinoamericanos en general. Lo anterior se desprende de la reciente «cumbre» de Cancún llamada Tercera Reunión de Ministros de Hacienda del Proyecto del Libre Comercio de las Américas (¡nada más!). Para pincharle el globo de orgullo a los «globalifílicos», los «jefes» de las finanzas internacionales vinieron a decir que, lejos de haber disminuido, la pobreza aumentó en América Latina durante la década de los noventa en 40 millones de personas. Además, hemos obtenido el nada honroso título de se la región del mundo con peor distribución de la riqueza, incluso por arriba de África. Para que mejor entiendan los artífices iberoamericanos del neoliberalismo, desde los inicios de la década de los noventa el 20% más pobre de toda la población del subcontinente recibió 3.5% del ingreso, mientras 20% de los más ricos se benefició con poco más de 55% de la renta total de los países que van del río Bravo al estrecho de Magallanes. ¡Ni África, que destina 5.2% del ingreso a los más pobres! A lo mejor por eso existen tantos «globalifóbicos» por estos rumbos...

EL OBSERVADOR 240-14

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PERDER POR DEFAULT
Por fin, la ley
Diego García Bayardo

La UNAM sale del estado de coma en que estuvo sumida por meses y meses: un operativo policiaco termina el secuestro de la universidad pública más grande de México e inicia el doloroso pero esperanzador proceso de normalización. Después de meses de egoísmos y de estulticia colectiva, crímenes y desfalcos de magnitud histórica, las autoridades federales ordenaron al poder judicial la liberación de las instalaciones universitarias y el arresto de los sediciosos que se las apropiaron. Los actores de esta larga tragicomedia, que al fin parece llegar a su último acto, lamentan hipócritamente que se haya echado mano de la fuerza pública para hacer valer nuestras leyes, pero los que no tenemos vela en el entierro ni intereses personales que defender en este asunto -o sea, la inmensa mayoría de los mexicanos-, no sólo vemos con satisfacción que el Estado haya salido de su culpable letargo y haya resucitado el derecho, sino hasta nos alegramos y felicitamos de ver que la pesadilla ha terminado.

La enseñanza más grande que el conflicto universitario deja a la nación entera es el redescubrir que la famosa autonomía universitaria es un absurdo legal que da pretexto a toda clase de delitos y pecados. La figura jurídica, o mejor dicho, el fantasmón jurídico llamado autonomía ha sido entendido por las universidades como una patente de corso que les permite hacer toda clase de desmanes y contrasentidos de forma impune, aun cuando estos actos sean un verdadero suicidio para la propia institución educativa. Los doctrinarios de la autonomía universitaria han hecho creer a medio mundo que una universidad es otro país, una nación completamente independiente en la que las leyes nacionales son inaplicables y en la que las autoridades legalmente constituidas no pueden entrar ni actuar (pero las organizaciones «populares» de izquierda sí, ¿verdad?). Suponer que la entrada de la Policía Federal Preventiva a las instalaciones de la UNAM para devolverlas a sus legítimos dueños, o sea, a nosotros, es una violación a la manida autonomía universitaria, es una maniobra ideológica de los bien conocidos chacales políticos izquierdistas, que desde hace mucho tiempo han convertido a la UNAM en su feudo y su botín. No vale la pena perder el tiempo en tratar de convencer a los secuestradores de instituciones de que sus ideas y actos están mal; mejor obsequiémosles una sutil reducción al absurdo de su planteamiento: si la UNAM es una especie de país independiente, donde las autoridades y las leyes mexicanas no tienen entrada ni nada que ver, ¿por qué los pseudoestudiantes del CGH hicieron marchas y plantones en la ciudad de México, si ésta es parte de otro país? Si la entrada de policías en la UNAM viola la autonomía universitaria entonces la entrada de universitarios a la ciudad de México es una violación a la soberanía e independencia de México. Punto.

El conflicto universitario mostró también que el mito comunista no ha muerto en nuestro país. Hace años que la cortina de hierro se desplomó, mostrando raquítico y en cueros a un mundo comunista que se había sostenido sólo por una mentira repetida cacofónicamente y por una pistola bien cargada, apuntando a la espalda de los pueblos que vivieron la más trágica mascarada del siglo que termina. Pero los rojillos de la UNAM no aprenden la lección. Los borregos, como en la fábula de Orwell, siguen invocando al fantasma del Che Guevara (el apóstol del totalitarismo) y demás «mártires» precursores de la dictadura del proletariado. Evidentemente, en la UNAM hay todavía mucha gente que enseña y aprende más de tácticas guerrilleras y estrategia subversiva que de ciencias o humanidades.

Muchos tipos de vándalos han quedado expuestos a la vergüenza pública por su participación egoísta en el paro universitario. El CGH, en primer lugar y sin atenuantes. El PRD, que confirma ser el partido de los delincuentes, los nostálgicos del socialismo y los violentos, protegió y quizá financió a la minoría universitaria rebelde; se hizo guaje ante los actos de vandalismo cometidos por los ultras y, por si fuera poco, reprobó y se declaró ajeno a la acción judicial que nos devolvió la universidad a los ciudadanos. Que todo eso caiga sobre su cabeza. El gobierno federal se negó a actuar por meses, a pesar de las múltiples peticiones de la sociedad entera en ese sentido, se dedicó a cuidar su imagen supertolerante, en vistas a las próximas elecciones, y hasta dio a entender, por boca del presidente Zedillo, que la solución consistía en que los estudiantes recuperaran a la fuerza las instalaciones secuestradas, como si no tuviéramos policía en este país. El gobierno priísta no actuó hasta que ya no le quedó de otra. También es condenable la actitud doblez del diabólico doktor De la Fuente (el mismo que trató de legalizar el aborto en México por debajo del agua), quien preparó la solución final del conflicto por un lado, y por otro ostenta una tolerancia de anchísima manga, con la que pretende incluso retirar los cargos contra los vándalos que dejaron a la UNAM en ruinas y saquearon patrimonio de la nación -otro resabio de la maldita autonomía. Por increíble que parezca, la única entidad aquí involucrada que merece nuestra felicitación es la Policía Federal Preventiva. La PFP, de muy reciente creación, actuó con la inteligencia y pulcritud de un cuerpo policiaco realmente profesional y de primer mundo, de manera que no hubo siquiera lesionados en el operativo. Ojalá el diez que se sacaron los jovencitos de la PFP en su bautizo de fuego sea sólo la tarjeta de presentación de un cuerpo policiaco honesto y efectivo, como ya lo merecíamos desde hace mucho tiempo los ciudadanos de esta peculiar, curiosísima república.

EL OBSERVADOR 240-15

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Al alba del milenio
Libertad, ¿para qué?

En estos días difíciles que vive nuestro país hemos escuchado repetidamente la palabra libertad. Los estudiantes de la UNAM la piden. También los académicos, los partidos políticos, los empresarios, todos reclaman, exigen, gritan libertad. ¿Para qué? La respuesta es triste: en el fondo es libertad para hacer lo que me venga en gana. ¿Sería ése el sentido de tan noble palabra? Evidentemente no lo es: va mucho más allá que la independencia, la autonomía o la capacidad de actuar sin que nadie me pida cuentas. La libertad se realiza con los otros, a partir de los otros, en función del bien de todos.

Los Estados modernos han caído en la mentira de que son ellos quienes proporcionan la libertad de acción a los ciudadanos. La libertad no se otorga, simplemente se ejerce en el camino hacia la verdad. Es, por así decir, un modo de actuar de la persona, el grupo, la sociedad hacia su propia realización. No es concesión ni dádiva: es fuerza interna (de la persona, del grupo, de la sociedad) que conduce al bien. Su capacidad de transformación –cuando es entendida en su grandeza– no tiene límite. Hace posible lo en apariencia imposible. Es la inserción plena de la conciencia en la realidad. Por ello decimos que la libertad no es una especie de bien «abstracto», sino que se trata del realismo que da plena existencia al ser.

El ejemplo de libertad plena es Cristo. Su absoluta sumisión al Padre (quien es el origen de todo lo creado) y su absoluta entrega a la salvación del hombre, lo hacen el más grande de todos los faros que iluminan la oscuridad de la historia. Fue libre en su donación y en el amor con que amó (y sigue amando) al hombre de todos los tiempos. Fue libre en su determinación de beber del cáliz amargo hasta la última gota: no sin vacilaciones. Porque la libertad es dura conquista, dardo que inflama a la vez que traspasa al corazón. Los que piden a gritos libertad deben saber que lo que exigen es su propia realización, su realización plena. Una aventura irrepetible, de la que nace la condición humana. Libertad sin donación es palabra hueca. Y uno de los grandes «milagros» del control de la conciencia que se puede ver hoy mismo, es que a la libertad se le usa como herramienta de cambio, como regalo del fuerte al débil, como ausencia de dolor y compromiso. (J. S. C.)
(FIN)

EL OBSERVADOR 240-16

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