El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

7 de Abril de 2000 No. 248

SUMARIO

bullet AL ALBA DEL MILENIO Diez mandamientos para el político católico
bulletREFLEXIONES ¿Un manual del hombre político?
bulletEDITORIAL Don Samuel, don Felipe y la hermandad de los obispos
bulletLa Carta de la Tierra: del ecologismo a la New Age
bulletPERDER POR DEFAULT La anticoncepción como esclavitud
bulletEl obispo de Messina deshace un entuerto
bulletOPINIÓN Padres que condenan a sus hijos
bulletORIENTACIÓN FAMILIAR Crisis por la falta de sentido
bulletPINCELADAS La letra pequeña


Al alba del milenio
Diez mandamientos para el político católico

Primero que nada, hay que aclarar, por si tienes dudas, que los Diez Mandamientos de la ley de Dios no son inventos humanos. Son de Dios, y –como dice monseñor Charles Chaput, arzobispo de Denver– «expresan cómo debemos vivir, ya que pertenecemos a Dios». Te pido que pongas atención en la frase «cómo debemos vivir». En efecto, para los católicos como tú existe una imposición: la de conjuntar la fe, el campo profesional y el testimonio. «Los mandamientos –dice Chaput– son nuestro estándar de vida y también las reglas para nuestra salud espiritual».
        He aquí una reflexión sobre tus diez mandamientos. Ni es exhaustivo ni es la última palabra. Te pido que tomes este ensayo como una simple aproximación al núcleo de tu activad, una actividad de riesgo: en ella se suele perder el piso. Se trata de que ganes el Cielo.
        1. Amarás a Dios sobre todos los seres, y pondrás en el centro de tu vocación a la persona humana. No es tu partido ni los intereses de tu grupo los que debes defender, sino la esperanza del ciudadano anónimo, del más debilitado por la injusticia, del más pequeño de todos. Ahí, en su miseria, se esconde la grandeza de Cristo. Recuerda que el papa Pío XI declaró al campo de la política como el campo de la más «vasta caridad».
        2. No tomarás ni el nombre de Dios ni el de la política en vano. Pero no te engañes: no basta ocuparte en decir bellos discursos, convincentes promesas. De lo que se trata aquí es de ir al fondo de tu vocación para amar sin reservas al prójimo y no usarlo como escalón para tu propia gloria. El poder que tienes viene de Dios y del ciudadano que se expresó (esperamos que libremente) en las urnas. Tienes dos amos: no lo defraudes por un plato de lentejas.
        3. Acuérdate de que eres humano y que debes santificar las fiestas, así como descansar. En especial el domingo, día en el que recordarás quién es el que te creó y el verdaderamente poderoso. En cuanto al descanso, he de decirte que una jornada de 16 horas mata a cualquiera (y elimina cualquier rasgo de sensibilidad). Que nadie te presione. Los asuntos de Estado pueden llegar al lunes. Hasta Dios mismo descansó. ¿Te crees más importante que Él?
        4. Honrarás a toda tu familia y a ella le dedicarás no el tiempo que te sobre sino el que le haga falta. Tus hijos son tu único testimonio válido. Debes serle fiel, como tu fidelidad sin cortapisas ha de ser el tesoro de tu matrimonio. Hay muchos a tu alrededor que se jactan de tener doble o triple vida. Pobres, no saben lo que se hunden. No saben, los ignorantes, que el que traiciona en la intimidad termina por traicionar al pueblo.
        5. No matarás, desde luego. Pero matar significa también calumniar al otro, llenarlo de injurias hasta aniquilarlo. En tu profesión hay miles que matan con la lengua. Tú mismo puedes llegar a sentirte tan poderoso que... La vida humana es sagrada: desde la concepción hasta la muerte natural. No caigas en tentación de manifestar tu poder sobre el poder de Dios. Respétala en lo material y en lo espiritual: el mal nunca se combate con el mal.
        6. No cometerás adulterio ni te debilitarás haciéndote esclavo de la busca (infinita, por cierto) del placer. Debes ser, como pedía Camus, duro, tierno, lúcido. Solamente el dominio de sí mismo le da al hombre capacidad de mostrar a los otros el camino. Acuérdate de que eres guía, de que te debes labrar la carne y la sangre en el sacrificio y la renuncia. Sé un caballero de la fe: que tu renuncia sea camino de perfección.
        7. No usarás los bienes de la gente a tu beneficio. Es decir, no puedes desviar ni un centavo a nada que no tenga al bien común como divisa. Robar parecería la especialidad de muchos de tu gremio. Pero cada vez que esto ocurre –que, desgraciadamente, es a menudo–, le estás quitando el futuro a un prójimo, probablemente a uno que confió en ti para poder alimentar a su familia. También se roba cuando se toma lo de todos como si no fuera de todos...
        8. No mentirás. ¡Qué difícil, dado que en tu profesión nunca falta el consejero que te habrá de susurrar al oído: «miente, miente, que algo queda»! No queda nada. La mentira política es un balazo al corazón de la sociedad. Te dará «ganancias» en el corto plazo; pero, a la larga, te encadenará a más mentiras. Eres hijo de la verdad, y los hijos de la verdad se atienen a ella: aunque no salgan en la primeras planas de los diarios.
        9. No desearás más que el bien de tu prójimo. Desearle el mal, quitarle lo que es suyo (incluida la buena fama) es cálculo egoísta, y tú elegiste la vocación de la entrega amorosa, del servicio sin reparos a los otros. Tampoco desearás otro puesto más que el que tienes: allí te puedes desarrollar al máximo: no te pases la vida «esperando la grande». Cuando llegue –si a Dios place– te encontrará solo, desmadejado moralmente, sin fuerza para el amor.
        10. Desear bienes ajenos es poner en demasiado poca estima tu corazón. Jesús decía que donde está tu tesoro ahí está tu corazón. ¿Dónde lo tienes? ¿En las casas, los ranchos, las haciendas y los coches, o en el hombre que sufre? Si es en el primero, qué poquita cosa eres. Si en lo segundo, qué hombre tan de veras, qué ser humano tan elogiable. Los hombres mueren, las obras perduran. Sé el que será recordado por la limpieza de sus obras, por su caridad. (J. S. C.)

EL OBSERVADOR 248-1

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Reflexiones
¿Un manual del hombre político?
Maité Urquiza Guzzy
Salmo 101 (100)
Voy a cantar la bondad y la justicia: para Ti es mi música, Señor.
Voy a explicar el camino pefecto: ¿Cuándo vendrás a mí?
Quiero proceder con recta conciencia dentro de mi casa.

No dedicaré mi atención a asuntos indignos;
aborrezco las acciones criminales y no se me pegarán.
Lejos de mí una conciencia torcida, no quiero trato con la maldad.
Al que en secreto difama a su prójimo lo haré callar.
Ojos engreídos, mentes ambiciosas, no los soportaré...

Pongo los ojos en gente de fiar para que habiten conmigo.
El que sigue un camino perfecto estará a mi servicio.
No habitará dentro de mi casa quien cometa fraudes.
El que dice mentiras no durará en mi presencia.
Cada mañana haré callar a los malvados del país,
para excluir de la Ciudad de Dios a todos los malechores.

bulletDe la Biblia del Peregrino, de Luis Alonso Schökel, en la versión del extraordinario poeta católico español José María Valverde. la nota que pone al pie del salmo Schökel no tiene –como todas las suyas– desperdicio: Un rey o jefe declara delante de Dios sus propósito de buen gobierno, especialmente en la elección de sus colaboradores. A eso lo llama canto en honor del Señor, porque gobierna en la «ciudad del Señor».

EL OBSERVADOR 248-2

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Editorial
Don Samuel, don Felipe y la hermandad de los obispos

        Los cauces de la vida eclesiástica son bastante distintos del papel que les asignan los medios, Con motivo de la sucesión de don Samuel Ruiz García en la diócesis de San Cristóbal de las Casas, se levantaron innumerables especulaciones. No vamos a entrar en ellas. Vamos a reproducir parte de los textos del ahora obispo emérito don Samuel Ruiz García y del nuevo obispo de San Cristóbal, don Felipe Arizmendi Esquivel. Lo hacemos bajo la idea popular de que «a buen entendedor, pocas palabras».

        Samuel Ruiz García: «Su Santidad Juan Pablo II aceptó este día (por el 31 de marzo) la renuncia que, por motivos de edad, le presentara el pasado 3 de noviembre, designando como mi sucesor a monseñor Felipe Arizmendi, hasta ahora obispo de Tapachula, también en el estado de Chiapas. Posteriormente, el Colegio de Consultores de San Cristóbal tuvo bien a elegirme como administrador diocesano mientras don Felipe asuma formalmente esta querida diócesis, probablemente a partir del primero de mayo próximo.
        «En virtud de lo anterior, sirva la presente para reiterarles mi profundo agradecimiento, al tiempo que me permito solicitar de ustedes la continuación de su acompañamiento y apoyo a este caminar diocesano. Tengo congruencia pastoral en continuidad con los esfuerzos evangelizadores que por años se han generado desde abajo, con el concurso responsable y comunitario de las bases laicales e indígenas».

        Felipe Arizmendi Esquivel: «He admirado a don Samuel y he apoyado el trabajo de reconciliación y pacificación que él, con toda la Diócesis, ha llevado a cabo.
        «Todos somos diferentes y tenemos dones distintos, pero servimos al mismo Jesucristo, a la misma Iglesia y a la misma comunidad, y tenemos un Evangelio, una doctrina social de la Iglesia que nos inspira a todos y nos va a hacer continuar una tarea que ha realizado con mucho mérito en la diócesis de San Cristóbal.
        «El Espíritu Santo concede a cada uno dones diferentes dones y carismas para el bien de la comunidad; pero el Señor a quien servimos es el mismo; la Iglesia por la que desgastamos nuestra existencia es la misma; el Reino de Dios por el que luchamos es el mismo. Cada quien aporta lo que es y lo que puede, pero nos une una idéntica fe, igual esperanza y una sola caridad. Somos diferentes, pero estamos unidos».

EL OBSERVADOR 248-3

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La Carta de la Tierra:
del ecologismo a la New Age

Líderes del mundo proponen una Ética Global Emergente para sustituir a las religiones tradicionales

Muchos líderes políticos y culturales del mundo, así como organizaciones no gubernamentales y grupos religiosos diversos, están trabajando para conseguir la aprobación de las Naciones Unidas de un documento que llaman La Carta de la Tierra. Se trata de una especie de declaración universal sobre ética y democracia globales que será presentada en 2002, en el décimo aniversario de la Conferencia de Río de Janeiro, para su aprobación por la asamblea de la ONU.
A fines de marzo de este año se anunció la presentación de la versión final de la Carta de la Tierra, elaborada por un grupo de 25 líderes en los campos de la política, los negocios y el movimiento ecologista. El organizador y líder del grupo es el canadiense Maurice Strong, consejero de Kofi Anan, secretario general de la ONU, y del presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn. Strong, que es uno de los impulsores del Programa de Medio Ambiente de la ONU y miembro del Consejo de la Tierra, es propietario de un centro New Age que cuenta con un zigurat (templo babilónico) y un templo hinduista.
Mikhail Gorbachov, ex-líder soviético, habló desde hace tiempo de que es el momento de formular «una declaración de derechos para la Tierra», y ahora es uno de los principales impulsores de una Carta de la Tierra que tiene también como promotores a personas como la princesa Basma Bint Talal de Jordania y la cantante argentina Mercedes Sosa.
La meta de los promotores de la carta es que ésta sea recibida con la misma fuerza con que se difundió la Declaración de los Derechos Humanos de la ONU, y como se espera que sea aprobada en 2002, el grupo promotor planea realizar durante los próximos dos años una serie de encuentros preparatorios con personas de diversos sectores: empresarios, académicos, ecologistas y líderes religiosos.

Relativismo y paganismo

La campaña que ahora se está realizando para promover internacionalmente la aceptación de la Carta de la Tierra ha dado información valiosa sobre su contenido e intencionalidad. Los promotores han dicho que la carta tiene como objetivo «brindar una expresión inspiradora a los más fundamentales principios de una visión ética integrada para nuestro futuro común». Los principios que contiene han de servir «clarificando los valores compartidos de la humanidad y desarrollando una nueva ética global, para alcanzar una forma de vida sostenible».
En general, muchos proyectos actuales de la ONU contienen pautas ideológicas incompatibles con la fe cristiana, infundidas por el feminismo y ecologismo radicales y por el pensamiento New Age. Esta clase de ideologías pretende conscientemente reemplazar los principios morales y religiosos tradicionales, y esa es la línea de la Carta de la Tierra en particular.
En los foros que se han organizado para preparar la carta, como la quinta reunión del State of the World Forum, llevada a cabo en San Francisco en octubre pasado, se ha criticado abiertamente la doctrina cristiana y ha sido considerada «dañina para la ecología» por su ética «antropocéntrica». Con una ideología relacionada con la llamada Teoría Gaia, varios ponentes en dicho foro pidieron una ética que conciba a la Tierra entera como una forma de vida, que conecta todos los seres vivientes en una forma de espiritualidad. Estas ideas, evidentemente antagónicas del cristianismo, han entrado con facilidad en los proyectos de la ONU porque varias organizaciones teosóficas y de la New Age están acreditadas como consejeras de distintas dependencias de la ONU, como el Consejo Económico y Social, por ejemplo.
La Carta de la Tierra no contiene solamente ideas o conceptualizaciones sobre la realidad y la ética, sino también propuestas concretas para lograr cambios fundamentales en nuestras actitudes y valores. Propone medidas para limitar el número de hijos por pareja, redistribuir la riqueza, cambiar los sistemas económicos y adoptar una ética del tipo New Age.
Aunque una parte de este programa parece tender hacia la justicia y equidad global, son las organizaciones internacionales del primer mundo las que están haciendo presión sobre los países en desarrollo para que acepten la nueva ideología, debido a que hay un claro énfasis en el control demográfico y la educación sexual.
Los partidarios del nuevo código ético están conscientes de que la ONU no ha podido, hasta ahora, imponer la observancia de sus declaraciones vinculantes. Por ello, se está intentando dotar a la ONU con poderes para intervenir en las naciones y sobre los individuos o instituciones que no acaten sus decisiones. La propuesta más importante en este sentido es la de la conformación de una Corte Criminal Internacional. Esta institución jurídica supranacional, cuyo surgimiento ha sido urgido después de los conflictos interétnicos en Europa oriental y Africa, tendría como objetivo la defensa de los derechos humanos por todo el orbe. Sin embargo, varios observadores han expresado preocupación por las interpretaciones relativistas que se pueden dar a esos derechos. Por ejemplo, varias organizaciones vinculadas a la ONU sostienen que el acceso al aborto y a los anticonceptivos es un derecho humano, e incluso hay grupos que proponen que la Iglesia católica sea juzgada por la Corte Criminal Internacional por «crímenes contra la humanidad», por oponerse precisamente al aborto y a la anticoncepción.
Otros recursos con los que contaría la ONU para asegurar la observancia de la Carta de la Tierra serían el establecimiento de una fuerza militar de reacción rápida, para mantener la paz en donde haya graves violaciones a los derechos humanos, y la conformación de una Corte Internacional del Medio Ambiente, para vigilar el cumplimiento de los tratados sobre conservación del ambiente.

Reuniones y personalidades

Los principios contenidos en la Carta de la Tierra comenzaron a definirse desde la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Entorno Humano, celebrada en Estocolmo en 1972, pero es en 1987 cuando empieza a hablarse concretamente de la creación del nuevo documento. La Carta de la Tierra fue propuesta para su aprobación durante la Cumbre de la Tierra celebrada en Río de Janeiro en 1992, pero los gobiernos no llegaron a un acuerdo sobre su contenido y fue rechazada. Desde entonces, varias organizaciones no gubernamentales, el Consejo de la Tierra y la Cruz Verde Internacional han unido esfuerzos para lograr el desarrollo y aprobación de la carta. A partir de un encuentro en La Haya en 1995 se iniciaron las consultas a un nivel internacional y dos años después se creó la Comisión de la Carta de la Tierra, la cual presentó un borrador de referencia en el Foro de Río+5, en marzo de 1997. El año pasado, el Consejo Mundial de Iglesias celebró en Ginebra un foro de discusión de la carta en el cual muchos de los participantes expresaron su apoyo a la misma.
En las diversas reuniones y foros sobre esta carta han participado personas como George Bush, ex presidente de Estados Unidos, Margaret Thatcher, ex primera ministra de Gran Bretaña, el líder costarricense Oscar Arias, el arzobispo sudafricano Desmond Tutu y el ex dominico Matthew Fox. (D.G.B.)

EL OBSERVADOR 248-4

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PERDER POR DEFAULT
La anticoncepción como esclavitud
Primera de tres partes
Diego García Bayardo

Nuestros tiempos constituyen la edad de la abundancia, en donde hay de todo y de sobra. La cultura del despilfarro, tan bien apoyada en los medios masivos de comunicación, acaba por convencer a todos de que es muy normal tirar el dinero y los bienes a la basura. Por ejemplo, las revistas de espectáculos nos informan que tal artista compró un vestido de no sé cuántos miles de dólares para lucirlo un par de horas tan solo, en una fiesta o certamen, y ya ni nos sorprendemos; quizá nos fijemos más en que el mentado vestido era un diminuto adefesio que no valía cien pesos.
Nunca en la historia hubo tantos bienes en el mercado ni se generó diariamente semejante cantidad de desperdicios útiles; nunca se tiraron o dejaron echar a perder tantas toneladas de cereales y verduras para que su precio no bajara y jamás se había dispuesto de cantidades tan asombrosas de mercancías como las que ahora se manejan. Y sin embargo, los continentes y países que eran pobres cuando inició la revolución industrial siguen estando en la miseria, después de siglos de capitalismo bárbaro. Debemos concluir entonces que la riqueza mundial está mal repartida, en un patrón clásico que consiste en que los propietarios de las materias primas y de la mano de obra reciben sólo las migajas de la venta de los productos manufacturados.
Ante las exigencias de justicia de los pobres, los dueños de la riqueza del mundo deben escoger entre tres opciones: o siguen quedándose con todo el pastel, con el riesgo de que una revolución de muchedumbres exasperadas acabe con ellos, o reparten la riqueza de forma más equitativa -pero eso implica renunciar a buena parte de su fortuna-, o exterminan a los pobres para no tener que compartir nada con ellos.
Sin lugar a dudas, la tercera opción es hoy en día la favorita de las naciones poderosas, pero no se ejerce casi nunca en la forma sucia de las masacres y genocidios, que dan tan mal cartel a sus perpetradores. No se puede disfrutar de la riqueza cuando todos te tienen como un criminal de guerra o algo así. Ahora se estila imponer a los países en desarrollo políticas controlistas de población, esterilizaciones masivas y formas variadas de presión que obligan al tercer mundo a bajar lo más posible sus índices de natalidad, so pena de perder créditos, inversiones externas y cualquier otra forma de entrada de capitales extranjeros. Con sólo invertir a plazos algunos miles de dólares sobrantes, desaparecen millones de bebés que en el futuro se convertirían en peligrosos demandantes de riqueza. O por lo menos de condiciones dignas de vida.
Este nuevo imperialismo, el llamado imperialismo demográfico, no puede imponerse exitosamente sólo de forma coercitiva y desde fuera; es necesario infiltrarlo en los países por someter y hacerlo digerible, aceptable y querible por lo gobiernos y las poblaciones. Entran entonces a escena dos tipos de organizaciones, usadas hoy en día para hacer labor de zapa: los organismos representativos internacionales y las organizaciones no gubernamentales. Entre las primeras, es la ONU la más artera, impositiva y obvia, pues la anticoncepción es casi su única prioridad y no se detiene ante nada para imponerla entre los países miembros. La ONU maneja recursos inmensos en sus campañas mundiales antinatalistas, compra conciencias con suma facilidad y trata de obligar a los países en desarrollo a aceptar principios, reglamentos o declaraciones anti-vida que contradicen su legislación interna. Las organizaciones civiles, por su parte, invierten en el lucrativo negocio de la anticoncepción y el aborto, generan mecanismos de presión, influyen en los políticos, invaden los medios de comunicación y tratan de orientar la opinión pública hacia sus puntos de vista anti-vida. Hasta tratan de expulsar al Vaticano de su lugar como observador en la ONU, porque siempre se opone a sus planes.
En el próximo Default, primero Dios, hablaremos de las consecuencias que todo esto acarrea para México.

EL OBSERVADOR 248-5

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El obispo de Messina
deshace un entuerto

En el pueblo italiano de Venelico Marina, diócesis de Messina (Sicilia, Italia) un párroco de ochenta años, ante todos sus compañeros que iban a catequesis con él, le dijo a un niño de once años, con síndrome de Down, que «no se pueden echar las margaritas a los perros» y que, por tanto, no podía confesarle ni recibiría la Primera Comunión. El niño, con una vela en la mano, se quedó mirando al anciano sacerdote sin comprender por qué él no era igual que todos sus amiguitos. Los fieles fueron saliendo uno a uno, hasta que dejaron sola la iglesia. El sacerdote, padre Nino Romano, más de medio siglo como párroco, que ha tenido otras historias de incomprensión con los fieles, se metió en la sacristía.
Pero la indignada reacción de los parroquianos que quieren a Pieruccio, un niño sensible y cariñoso, muy cuidado por su familia, llegó a los oídos del obispo de Messina, monseñor Giovanni Marra, y, sin pensárselo dos veces, el prelado se presentó en el pueblo para confesar al chaval. Fue a su casa, le abrazó y le regaló un rosario bendecido por el Papa. El obispo le dijo al niño: «El Papa ha pedido perdón al mundo y yo te lo pido a ti. Te pido perdón en nombre de toda la Iglesia».
Pieruccio recibirá la Primera Comunión con todos sus compañeros el próximo 28 de mayo. «El obispo ha demostrado que la Iglesia es otra cosa», comentó emocionado Giovanni, el padre de la criatura, mientras Pieruccio salía corriendo con una gran sonrisa por las escaleras, con un rosario bendecido por el Papa entre las manos.
La madre del niño, María Teresa, recuerda las dificultades que ha tenido que afrontar en la vida: el trabajo en una empresa farmacéutica en Messina, los tres hijos. «Dejé el trabajo y el sueldo para cuidar a Pieruccio, que tenía necesidad de los demás. Ya el año pasado lo había inscrito en el catecismo y en el último momento el párroco lo excluyó». Cuando la madre pronunciaba estas palabras no sabía que estaba llegando el obispo al pueblo y a su casa. Cuando le dan la noticia responde: «¿De verdad? Mi marido y yo no queríamos crear este escándalo, han sido los otros fieles presentes en la iglesia los que se han indignado».
Por su parte, monseñor Alessandro Maggiolini, obispo de Como, ha comentado: «Quizá aquel anciano sacerdote quería sólo dejarle un poco más de tiempo para madurar, para prepararse mejor. Quizá estaba cansado por tanto trabajo. No lo sé. Pero ha hecho muy bien el obispo Giovanni Marra en pedir perdón y en confesar al niño. Estos chavales down tienen una sensibilidad grandísima, están perfectamente capacitados para entender y por tanto recibir los sacramentos».
El obispo reconoce que ha sido un «error» del párroco. Sobre las dudas que suscitan estos casos, el obispo de Como clarifica: «En abstracto, diría que si un niño no es capaz de entender, es inútil darle el sacramento de la confesión. Si es incapaz de entender, no puede ni siquiera pecar y por tanto conserva la gracia del Bautismo. Pero no es el caso de Pieruccio, un niño que se ha integrado entre sus compañeros de escuela y que, por tanto, entiende ciertamente lo que hace e intuye el valor de sus acciones. Comprende, en resumen, si hace mal o bien». (ZENIT).

EL OBSERVADOR 248-6

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Opinión
Padres que condenan a sus hijos

Parece increíble, pero existen padres, es decir, padres y madres, que condenan a sus hijos y pronuncian frases tan terribles como «Para mí es como si hubiera muerto». Y no quieren saber nada de la hija que se fue con el novio, de la que se embarazó, del o de la que se casó con una persona divorciada, o del que tomó una decisión contraria a lo que consideran los padres correcto. Obviamente es un asunto grave para los padres. Pero aun así llegan a un punto en el que olvidan que el mandamiento más importante es el del amor.
        El Evangelio del domingo pasado no recordó que Jesús no vino a condenar al mundo, sino a salvarlo. ¿Por qué estos padres juzgan y condenan a esos hijos? Mejor sería que siguieran mostrándoles su amor. No se trata de solapar errores, pero sí de respetarlos como seres humanos: «No estoy de acuerdo contigo, pero te acepto y te amo». Así de simple. Y con esto seguramente lograrían más que con el rechazo y la condena.

EL OBSERVADOR 248-7

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Crisis por la falta de sentido
Yusi Cervantes Leyzaola
Yusi Cervantes Leyzaola

        No sé si fue en el preciso momento en que regresé a casa después de dejar a mi hijo menor en la escuela su primer día de clases cuando entré en crisis. En todo caso, la crisis se estaba gestando desde tiempo antes, cuando me sentía culpable por estar insatisfecha con mi vida. Me decía a mí misma: «¿Cómo es posible que no seas feliz si tienes un buen marido y unos hijos adorables?». Pero algo faltaba en mi vida.
        Al principio pensé que era la parte espiritual. Estaba alejada de Dios. Así que me uní a un grupo en la parroquia, asistí a retiros y estudié mi religión. Aún lo hago. Y, sí, efectivamente, mi vida ahora tiene otra dimensión. Pero incluso esto ahondó la otra parte de mi crisis.
        Todo vino como una revelación un domingo, con la lectura de los Evangelios donde se habla del señor que entregó a sus servidores varios talentos. Así de simple. Me di cuenta de que he multiplicado maravillosamente algunos de mis talentos, pero otros los tengo enterrados y olvidados.
        Me casé muy joven y pronto me embaracé. Dejé entonces inconclusa mi carrera universitaria. Ahora no sé qué hacer. Me siento vacía, sin sentido. Sí, tengo a mis hijos, pero no es suficiente. Quiero estudiar, pero más quiero trabajar. Pero, ¿en qué? Nada de lo que está a mi alcance con la preparación que tengo me llenaría. Entiendo que es mejor estudiar, pero ya me siento vieja para eso. Además, no sé lo que me interesa, cuál es mi verdadera vocación. La carrera que estaba estudiando ya no me llama la atención; pienso en otra, y a los tres minutos cambio de opinión. En casa ando cabizbaja, pensativa, y todos me dicen que no sea tonta, que disfrute lo que tengo. Pero no lo logro. Me siento mal. ¿Qué voy a hacer con mi vida?

        Es bueno que estés pasando por esta crisis porque eso significa que estás creciendo, que estás cambiando, que estás viva. Ésta puede ser una de las crisis más importantes de tu existencia. Pero experiméntala sin ansiedad. Acéptala como parte de tu proceso de vida y como una magnífica oportunidad de reubicarte en el camino.
        ¿A dónde vas? ¿Cuál es tu vocación? ¿Dónde está el sentido de la vida? ¡Qué bueno que te planteas estas preguntas! Lo realmente malo es no planteárselas, pasar la vida en la mediocridad, en el vacío, en la superficie. Sentir la falta de sentido es tener conciencia de ti misma, y eso es maravilloso. Y tu sentido, diría Viktor Frankl, en estos momentos podría ser precisamente buscar tu sentido.
        Yo comenzaría con unas pruebas de orientación vocacional que incluyan, por supuesto, una buena entrevista con una persona capaz en esto. Esta orientación te ayudará a decidir qué estudiar. No eres demasiado vieja para estudiar. Por supuesto, será más complicado que cuando eras joven y no tenías las responsabilidades que hoy tienes, pero puedes hacerlo. Muchos lo han hecho antes, pueden servirte de inspiración. Trabajar, si no tienes necesidades económicas apremiantes, vendrá después. Creo que estarás de acuerdo en que es mejor prepararte bien y que estudiar, trabajar y atender a una familia es demasiado pesado. No lo dices, pero supongo que cuentas con el apoyo de tu esposo, así que aprovéchalo.
        Es necesario que aceptes que en cada momento de tu vida elegiste lo que para ti en ese momento fue lo mejor, y estuvo bien. Pero la vida cambia, las circunstancias no son la mismas, estás en otro momento de tu vida. Se vale tomar nuevas decisiones. Se vale cambiar de opinión. Se vale comenzar de nuevo, sin dejar por eso lo que ahora ya tienes. Simplemente retomas una parte importante de tu vida.
        Cuando te acercaste a Dios diste un gran paso; pero, como te has dado cuenta, el Señor es exigente. Te ha dado talentos para que los uses, para que ames a través de ellos, para que aportes algo a la humanidad, para que participes en la construcción de su Reino. Usa tus talentos. Cómo hacerlo, sólo tú puedes descubrirlo. Si necesitas ayuda, búscala. Para eso somos comunidad, para ayudarnos unos a otros, cada quien en su campo, haciendo lo que mejor hace.

EL OBSERVADOR 248-8

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PINCELADAS
La letra pequeña
Justo López Melús *

        Decía un político que a él no le importaba que otros hicieran las leyes, a él que le dejaran los reglamentos. Porque las leyes suelen establecer principios abstractos, y lo que importa es luego la interpretación, la aplicación a casos concretos. A veces un adverbio, un obscuro adjetivo, lo complica todo. Y muchas veces la letra pequeña desmedula y enerva los grandes principios. Si no se atiende a la letra pequeña, puede haber sorpresas desagradables.
        Un hombre rellenaba un impreso para conseguir un trabajo. Una de las preguntas era: ¿Ha sido usted arrestado alguna vez? Él señaló la casilla del NO. La siguiente pregunta era: ¿Por qué?, y en la letra pequeña se añadía que era para explicar el arresto si la respuesta había sido SÍ. El hombre no leyó la letra pequeña, e inocentemente contestó: «Porque nunca me pillaron». Por no haber leído la letra pequeña él mismo se acusó y se condenó. Por despistado.

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.
(FIN)

EL OBSERVADOR 248-9

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