El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

18 de Junio de 2000 No. 258

SUMARIO

bullet Fracasó la delegación mexicana en la promoción del aborto en la ONU
bulletAL ALBA DEL MILENIO Los laicos en esta hora de México (I)
bulletQue la tecnología no divida a ricos y pobres
bulletDESDE EL CENTRO DE AMÉRICA Te extraño, papá
bulletPANTALLA CHICA ¡Qué bajo han caído!
bulletPERDER POR DEFAULT La unción de los enfermos, falseada
bulletHACIA UNA CULTURA DE LA VEJEZ Las bendiciones del anciano
bulletLa TV del 99
bulletJubi-notas
bulletEl día D
bulletMuchos jóvenes huyen del matrimonio por un egoísmo que es fruto del miedo
bulletPINCELADAS Yo seré el cuarto
bulletINTIMIDADES —LOS JÓVENES NOS CUENTAN— Terminamos, no sé qué pasó
bulletLamentablemente felices

Sumario Inicio
Fracasó la delegación mexicana en la promoción del aborto en la ONU
Guadalupe Chávez Villafaña/ Para EL OBSERVADOR
La Sesión extraordinaria de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), sobre la Igualdad entre los Géneros, Desarrollo y Paz en el Siglo XXI, se llevó a cabo del 5 al 9 de junio para analizar si hubo o no avances a cinco años de Beijing (o Pekín). He aquí algunas pinceladas, según se fue desarrollando:
La polémica.- Se dió en los temas referentes al aborto, a la conformación de “las familias” y al control de la natalidad. Hubo dos grupos antagónicos en los países latinoamericanos: Argentina, Honduras y Nicaragua, que no aceptan el aborto, el contro natal impuesto y la noción ambigua de familia (entre homosexuales que adopten hijos, por ejemplo). Por otro lado, un número importante de países de la región, bajo el liderazgo de Brasil y México.
El Vaticano.- El arzobispo Renato Martino, 'embajador' del Papa ante la ONU, afirmó que se han dado iniciativas útiles para combatir la pobreza, la discriminación y la violencia contra las mujeres, pero que las divergencias nacen cuando algunas delegaciones de países ricos tratan de imponer por la fuerza estilos de vida particulares, como el reconocimiento de las parejas de hecho o la presión para legalizar el aborto como si fuera un derecho sexual.
Las cifras.- Las mujeres ganan en promedio 50 % menos que los hombres; tres cuartas parte de las personas que viven con menos de un dólar diario y las dos terceras partes de los 875 millones de analfabetos, son mujeres; entre 85 y 114 millones de ellas, han sido sometidas a la mutilación genital.
La discriminación política.- Las mujeres siguen siendo minoría en los parlamentos nacionales, y el promedio alcanzado en 1999, el más alto en la historia, es de apenas de 13 %. Sólo en 10 países, las funciones de jefe de Estado y gobierno eran desempeñadas por mujeres. En los parlamentos nacionales en 1999 había únicamente 677 mujeres, en contraste con los cinco mil 639 hombres.
Algunos logros.- El documento final incluye legislar sobre la violación en el matrimonio, propuesta que fue hecha por México. En el capítulo de desarrollo y pobreza se compromete a los países para que en los próximos años hagan políticas de distribución de la riqueza y que esta política sea compartida por las mujeres.
Las ONGs presentes recomendaron desarrollar fuertes lazos de cooperación a escala nacional, regional e internacional para prevenir y eliminar el tráfico sexual de niñas y jóvenes.
Las perdedoras.- Grupos de mujeres radicales proabortistas centraron la mayor parte de sus acciones 'a favor' de la mujer precisamente en la promoción del aborto. El proselitismo que desarrollaron desde hace meses por sacar al Vaticano como observador en la ONU se encaminaba, entre otras cosas, a frenar su influencia a favor de la vida. Y, durante la Asamblea, redoblaron sus esfuerzos para lograrlo. Al final, se consideraron decepcionadas, e incluso a la reunión que habían llamado Beijing + 5, la nombraron Beijing – 5.
La triunfadora.- La vida, y millones de niños y niñas que podrán ver la luz de la vida y disfrutar de un mundo, si las mujeres y los hombres que amamos la existencia y creemos en ella desde el momento de la concepción no nos cruzamos de brazos y nos lanzamos a trabajar y caminar de la mano con millones de mujeres que necesitan nuestro apoyo económico, moral, laboral, espiritual, sin juicios ni rencores, sino con amor.


Las intolerantes
Las feministas radicales —a dos días de que terminara la reunión— enviaron un informe en el que decían, escandalizadas, lo siguiente: “Aislada completamente de las naciones latinoamericanas, la Delegada Oficial del Gobierno de Nicaragua pretende introducir un párrafo extraído de la Plataforma de Acción que se refiere al respeto por la libertad de pensamiento y a la libertad de conciencia y religión e introducirlo en uno de los párrafos sobre el aborto.
“Dado que en Cairo + 5 la comunidad internacional aprobó en el párrafo 63 que 'los gobiernos reconocen que, cuando el aborto no es contrario a la ley, los proveedores de servicios (trabajadores/as de la salud) deben recibir entrenamiento y contar con equipos y otras medidas para asegurar que los abortos sean seguros y accesibles. Adicionalmente deben existir medidas para salvaguardar la salud de las mujeres.
“En la noche del 6 de junio, la Delegada de Nicaragua propuso agregar en este párrafo: 'Que se respete la objeción de pensamiento, de conciencia y de religión' para esos prestadores de servicios”.
Por desgracia, fue precisamente una mexicana la que, ante esta propuesta de la objeción de conciencia, gritó: «Aprobar eso significa aceptar que las mujeres se mueran».
La intolerancia de las feministas radicales llegó al extremo de querer prohibir que las personas que piensan de manera diferente a ellas no puedan siquiera actuar conforme a los dictados de su conciencia. ¿Hasta donde van a llegar?Ahora ¿quieren también asesinar nuestras conciencias?



Sí, a la equidad de género; no, al aborto
La senadora María Elena Álvarez y la diputada Patricia Espinoza, legisladoras panistas e integrantes de la Delegación Mexicana en el foro de Beijing + 5, en declaraciones al Reforma, dijeron que la Comisión Nacional de la Mujer se encuentra 'sobrerrepresentada' por grupos feministas que se niegan a reconocer que, además de sus posturas, existen otras igualmente válidas que rechazan cualquier modalidad de aborto pero sí están a favor de la igualdad entre los géneros.

EL OBSERVADOR 258-1

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AL ALBA DEL MILENIO
Los laicos en esta hora de México (I)
Partamos de una afirmación que, si bien se conoce, no se ha llegado a practicar ni a difundir correctamente: a los fieles laicos nos corresponde —desde el punto de vista de nuestra participación en la Iglesia— la renovación del orden temporal.
Quiere decir esto que nos corresponde la acción para mejorar la sociedad en la que vivimos, para evangelizar la cultura, es decir, para sembrar el Evangelio en todas las actividades productivas, de autoridad o de solidaridad que emprendamos.
Antes que una «carga», el Evangelio es nuestra arma más perfecta para poder trabajar con la realidad que nos tocó vivir. La verdad revelada es nuestro «activo» más firme y más concreto. Que lo cambiemos por teorías advenedizas o por modas recurrentes es parte, justamente, del desconocimiento que tenemos de nuestras «ventajas competitivas» donadas por Cristo.
Debemos participar en las acciones de la Iglesia, pero ése no es nuestro ámbito. Cada quien en lo suyo y todos formando equipo. La complejidad del mundo actual impulsa al trabajo especializado: el sacerdote en la salvación de las almas y en la explicación del Evangelio, y el laico en la transformación hacia la justicia de las realidades temporales, iluminando cada una de ellas. Sacerdote y laico haciendo «sinergia» como en cualquier empresa humana.
El realismo de la doctrina social de la Iglesia no admite componendas: el fiel laico debe encarnar en su vida cotidiana la Verdad. El que es hijo de la Verdad tiene que actuar como tal. No se puede ser, al mismo tiempo, hijo de la Verdad y habitante de las tinieblas. Sin embargo, sería engaño pretender que esta esquizofrenia no existe entre nosotros: existe y está absolutamente arraigada cuando menos en el actuar del laico en México. Es hijo de la Verdad media hora, los domingos; el resto de la semana vive en la sombra ominosa del cálculo egoísta.
¿De dónde viene? No podría aventurar respuesta alguna, más bien ensayar respuestas provisionales:
1. De la confiscación de la identidad que a lo largo del siglo XX el gobierno, a través de la educación pública, ha practicado.
2. De una historia contada al revés, en donde los pocos persecutores del pueblo son los «buenos», y el pueblo fiel una fantasmagoría.
3. De la penetración incesante de los medios de comunicación seculares en la formación de los valores, con una clara tendencia a sustituir a la familia, a la escuela y, por supuesto, a la Iglesia.
4. De un proceso de globalización en el que los ciudadanos van perdiendo señas de arraigo para «integrarse» a una cultura externa, extraña e irreconocible, pero actuante en la realidad.
Podría pensarse que estamos lo laicos ante el drama del divorcio entre fe y cultura. Lo estamos, sin duda ninguna. Pero no lo siente la mayoría como un drama suyo, personal. El enemigo de la Verdad, en el alba del nuevo milenio, es una actitud devastadora, silenciosa, que corrompe la conciencia y empaña la Verdad, incluso la Verdad revelada: la indiferencia. (J.S.C.)

EL OBSERVADOR 258-2

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Que la tecnología no divida a ricos y pobres
        Desde hace años Freeman John Dyson trabaja para que la ciencia elimine las barreras entre Norte y Sur en el mundo. Hoy advierte de que la nueva informática corre el riesgo de crear otras formas de dependencia, e incluso avisa de que la mayor amenaza procede de la ingeniería genética.

EL OBSERVADOR 258-2

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Que la tecnología no divida a ricos y pobres
        Desde hace años Freeman John Dyson trabaja para que la ciencia elimine las barreras entre Norte y Sur en el mundo. Hoy advierte de que la nueva informática corre el riesgo de crear otras formas de dependencia, e incluso avisa de que la mayor amenaza procede de la ingeniería genética.

Freeman John Dyson se hizo merecedor el mes pasado, en Londres, del Premio Templeton de Progreso en la Religión, galardón superior al famoso Premio Nobel.
Este científico y filósofo, que ha sabido proporcionar nuevos e importantes secretos a la historia de la física sin dejar de interrogarse sobre la naturaleza del hombre, con la habilidad de transformar intrincadas teorías científicas en conceptos de fácil comprensión, ha escrito libros de ciencia que se orientan hacia el público no científico y, en particular, ha intentado reconciliar la ciencia con los principios éticos. La agencia informativa ZENIT publicó una entrevista de este personaje sobre los peligros que entrañan las nuevas tecnologías. Aquí la transcribimos:
— Profesor Dyson, uno de los leit-motiv de su obra es la afirmación de que la tecnología tiende a dividir a ricos y pobres. Usted ha criticado, por ejemplo, los teléfonos móviles y los ordenadores portátiles definiéndolos como «juguetes para los ricos».
— La tecnología moderna tiende a aumentar la diferencia entre ricos y pobres de dos maneras. Crea nuevos trabajos bien pagados para empleados especializados, mientras que destruye antiguos tipos de profesiones ejercidas por trabajadores no especializados. Pone a punto medicinas costosas y tratamientos sofisticados para los más ricos, y sin embargo hace menos accesible la medicina tradicional para los más pobres. Tanto en la producción como en el consumo de bienes, hay ventajas para los ricos y los pobres resultan excluidos. No hay una solución única a estos problemas. Cada situación requiere una respuesta distinta. Las soluciones a problemas locales son a menudo locales más que globales. Por ejemplo, en Estados Unidos no existe ningún servicio sanitario nacional, pero en la pequeña comunidad de Princeton, a la que pertenezco, podemos vacunarnos gratuitamente contra la gripe, y pagamos por este servicio médico porque lo consideramos útil para nuestra comunidad. Por lo tanto, la filosofía del Estado social se acepta al nivel de comunidad local, aunque se rechaza a escala nacional.
— ¿Cómo ha cambiado y cómo cambiará nuestro mundo la tecnología?
— En el curso de nuestra historia hemos cambiado el mundo a través de la tecnología. Ésta ha sido de dos tipos: verde y gris. La verde son semillas y plantas, jardines y frutos, caballos, cerdos y ovejas domesticados. La tecnología gris son el bronce y el acero, la electricidad, el automóvil y el ordenador. Desde hace tres mil años la tecnología gris ha prevalecido, generando el mundo de las ciudades, fábricas y supermercados en el que vivimos hoy, pero su dominio toca a fin. La nueva tecnología verde, descubierta hace solo cincuenta años,llegará al punto de usar solamente la luz solar como fuente de energía, y el aire, el agua y el sol para manufacturar y reciclar materiales químicos de todo tipo. Se trata de una tecnología limpia, en armonía con la naturaleza, que podría disminuir la diferencia entre ricos y pobres porque las zonas tropicales del mundo, donde se concentra la energía solar, son también las más pobres. A pesar de que haya sólo ventajas en el empleo de la tecnología verde, no es que vaya a prevalecer. Para que esto suceda necesitamos un fuerte impulso de la ética, un consenso en la opinión pública que afirme que las desigualdades de hoy en la distribución de la riqueza son profundamente injustas. Ni la tecnología sola ni la religión sola son lo bastante capaces como para garantizar la justicia social a la sociedad humana, pero tecnología y religión unidas podrían obtener este resultado.
— ¿Tiene alguna desventaja el predominio de la tecnología verde en el futuro?
— Además de los peligros de las armas biológicas, la tecnología verde podría traernos otros que poco tienen que ver con las armas. La mayor amenaza es la aplicación de la ingeniería genética a los embriones humanos. Si permitimos la existencia del libre mercado de genes humanos, los padres ricos estarán en situación de comprar genes superiores para sus hijos, y ello podría conducir a una división de la humanidad en castas hereditarias. Dentro de pocas generaciones los hijos de los ricos y los de los pobres podrían transformarse en especies separadas y la humanidad se reduciría de nuevo a una sociedad de dueños y de esclavos. Aunque creemos ciegamente en las virtudes del libre mercado, éste no debe implicar a los genes humanos.
— Una de las convicciones más compartidas en nuestra sociedad es la idea de que, gracias al progreso, [en las naciones ricas] somos más civilizados respecto a épocas anteriores y a países del Tercer Mundo. ¿Qué opina?
— Los antropólogos y otros expertos que han vivido con hombres primitivos están de acuerdo en que son inteligentes y complejos como nosotros. No hay pruebas de que seamos más humanos o más capaces de compasión que los llamados «salvajes». Parece que la naturaleza humana es la misma en todas partes, una mezcla de amor y de odio, a veces cálida y amistosa, a veces feroz y violenta. El principal cambio que ha venido de la civilización es que hoy tenemos más formas de ser distintos. La ciencia y la tecnología aumentan mucho la variedad de ocupaciones humanas y las oportunidades a nuestra disposición. Vivimos tantas vidas diferentes porque tenemos mayor libertad para elegir nuestros instrumentos y nuestros amigos.

Freeman John Dyson se hizo merecedor el mes pasado, en Londres, del Premio Templeton de Progreso en la Religión, galardón superior al famoso Premio Nobel.
Este científico y filósofo, que ha sabido proporcionar nuevos e importantes secretos a la historia de la física sin dejar de interrogarse sobre la naturaleza del hombre, con la habilidad de transformar intrincadas teorías científicas en conceptos de fácil comprensión, ha escrito libros de ciencia que se orientan hacia el público no científico y, en particular, ha intentado reconciliar la ciencia con los principios éticos. La agencia informativa ZENIT publicó una entrevista de este personaje sobre los peligros que entrañan las nuevas tecnologías. Aquí la transcribimos:
— Profesor Dyson, uno de los leit-motiv de su obra es la afirmación de que la tecnología tiende a dividir a ricos y pobres. Usted ha criticado, por ejemplo, los teléfonos móviles y los ordenadores portátiles definiéndolos como «juguetes para los ricos».
— La tecnología moderna tiende a aumentar la diferencia entre ricos y pobres de dos maneras. Crea nuevos trabajos bien pagados para empleados especializados, mientras que destruye antiguos tipos de profesiones ejercidas por trabajadores no especializados. Pone a punto medicinas costosas y tratamientos sofisticados para los más ricos, y sin embargo hace menos accesible la medicina tradicional para los más pobres. Tanto en la producción como en el consumo de bienes, hay ventajas para los ricos y los pobres resultan excluidos. No hay una solución única a estos problemas. Cada situación requiere una respuesta distinta. Las soluciones a problemas locales son a menudo locales más que globales. Por ejemplo, en Estados Unidos no existe ningún servicio sanitario nacional, pero en la pequeña comunidad de Princeton, a la que pertenezco, podemos vacunarnos gratuitamente contra la gripe, y pagamos por este servicio médico porque lo consideramos útil para nuestra comunidad. Por lo tanto, la filosofía del Estado social se acepta al nivel de comunidad local, aunque se rechaza a escala nacional.
— ¿Cómo ha cambiado y cómo cambiará nuestro mundo la tecnología?
— En el curso de nuestra historia hemos cambiado el mundo a través de la tecnología. Ésta ha sido de dos tipos: verde y gris. La verde son semillas y plantas, jardines y frutos, caballos, cerdos y ovejas domesticados. La tecnología gris son el bronce y el acero, la electricidad, el automóvil y el ordenador. Desde hace tres mil años la tecnología gris ha prevalecido, generando el mundo de las ciudades, fábricas y supermercados en el que vivimos hoy, pero su dominio toca a fin. La nueva tecnología verde, descubierta hace solo cincuenta años,llegará al punto de usar solamente la luz solar como fuente de energía, y el aire, el agua y el sol para manufacturar y reciclar materiales químicos de todo tipo. Se trata de una tecnología limpia, en armonía con la naturaleza, que podría disminuir la diferencia entre ricos y pobres porque las zonas tropicales del mundo, donde se concentra la energía solar, son también las más pobres. A pesar de que haya sólo ventajas en el empleo de la tecnología verde, no es que vaya a prevalecer. Para que esto suceda necesitamos un fuerte impulso de la ética, un consenso en la opinión pública que afirme que las desigualdades de hoy en la distribución de la riqueza son profundamente injustas. Ni la tecnología sola ni la religión sola son lo bastante capaces como para garantizar la justicia social a la sociedad humana, pero tecnología y religión unidas podrían obtener este resultado.
— ¿Tiene alguna desventaja el predominio de la tecnología verde en el futuro?
— Además de los peligros de las armas biológicas, la tecnología verde podría traernos otros que poco tienen que ver con las armas. La mayor amenaza es la aplicación de la ingeniería genética a los embriones humanos. Si permitimos la existencia del libre mercado de genes humanos, los padres ricos estarán en situación de comprar genes superiores para sus hijos, y ello podría conducir a una división de la humanidad en castas hereditarias. Dentro de pocas generaciones los hijos de los ricos y los de los pobres podrían transformarse en especies separadas y la humanidad se reduciría de nuevo a una sociedad de dueños y de esclavos. Aunque creemos ciegamente en las virtudes del libre mercado, éste no debe implicar a los genes humanos.
— Una de las convicciones más compartidas en nuestra sociedad es la idea de que, gracias al progreso, [en las naciones ricas] somos más civilizados respecto a épocas anteriores y a países del Tercer Mundo. ¿Qué opina?
— Los antropólogos y otros expertos que han vivido con hombres primitivos están de acuerdo en que son inteligentes y complejos como nosotros. No hay pruebas de que seamos más humanos o más capaces de compasión que los llamados «salvajes». Parece que la naturaleza humana es la misma en todas partes, una mezcla de amor y de odio, a veces cálida y amistosa, a veces feroz y violenta. El principal cambio que ha venido de la civilización es que hoy tenemos más formas de ser distintos. La ciencia y la tecnología aumentan mucho la variedad de ocupaciones humanas y las oportunidades a nuestra disposición. Vivimos tantas vidas diferentes porque tenemos mayor libertad para elegir nuestros instrumentos y nuestros amigos.


EL OBSERVADOR 258-3

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DESDE EL CENTRO DE AMÉRICA
Te extraño, papá
Claudio de Castro S. / Panamá

        No recuerdo si te conté: mi papá era hebreo. Pero nunca fue practicante. Curiosamente, acompañaba a mi mamá a Misa. Recuerdo que a menudo encontraba en su repisa libros que eran biografías de santos y estampitas de la Virgen. Ella fue quien más influyó en su conversión.
        Al final de sus días mi papá se bautizó. Y no dejó de comulgar y asistir devotamente a Misa un día. Conservo un librito de oraciones que él empleaba. Está desgastado por el uso. Ahora que lo leo me ha permitido conocerlo mejor. Subrayaba, como un niño, aquellas palabras que le impresionaban. Un capítulo en particular tiene en sus páginas así: «Oraciones para los días de ayuno».
        Ayunaba a menudo. Y rezaba el rosario todos los días. A veces mi mamá se despertaba de madrugada y lo encontraba en oración.
        Es curioso que conozca a mi papá mejor ahora que no está.
        El día que murió estuve con él.
        — No estás solo —le dije—. Haremos esto juntos.
        Los doctores lo hallaron en coma y alguien dijo:
        — No puede escuchar.
        Pero yo sabía que me oía. Cuando le leí unos salmos, de sus ojos brotaron dos lágrimas diminutas, apenas perceptibles.
        — Sí —le dije—, sé que me escuchas.
        Pudimos rezar un rosario. Y pude decirle muchas cosas que antes no me atreví.
        Cuando murió, me alejé. No deseaba que nadie me dijera: «Cuánto lo siento». Alguien lo hizo y le respondí: «Yo no». Me miró con extrañeza y dije:
        — Está en el Cielo. ¿Cómo lo he de lamentar? Llegó a la meta. Pudo hacerlo.
        A veces pienso en él y en aquel momento que pasamos. Me hace falta. Cuánta falta me hace.
        Amado Dios: cuida a mi papá, tenlo contigo en el Cielo. Es lo que te pido, Señor, en este año de reconciliación.

EL OBSERVADOR 258-4

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PANTALLA CHICA

¡Qué bajo han caído!
Fátima Franch de Ruiz / Grupo Inter Mirifica
¡Qué pena da, sinceramente! A los dueños de las televisoras se les ha olvidado cuál debe ser su misión social: la responsabilidad tan enorme que tienen de que en sus diferentes canales se transmitan programas que construyan, no destruyan, el valor de la familia; programas divertidos y sanos, no violentos y negativos; programas que den cultura a los televidentes y ayuden a la superación personal, al bien común y a vivir con civilidad.
Revise los programas y verá que son un «lavadero» de chismes, ya sea de artistas (La botanaLa botana, canal 2 de Televisa, y Ventaneando, canal 13 de TV Azteca) o, peor aún, exhibición de problemas familiares muy íntimos, en los que a los participantes se les anima a llegar hasta los golpes: Cosas de la vida, canal 13, conducido por Rocío Sánchez Azuara, y Hasta en las mejores familias, canal 9, conducido por Carmen Salinas. Las conductoras hacen preguntas y confrontaciones de tal forma que explotan las situaciones lo mejor posible para constituir un escandaloso e inmoral espectáculo.
        Estos programas se transmiten a las 4 p.m., horario en que los niños están ahí, presentes frente al televisor. Entre telenovelas y estos programas «de cuarta», es vergonzoso lo que invierten las televisoras en estos productos. ¿Ya se les terminó la inventiva? O, ¿estos programas dejan más dinero?
Señoras, apaguen su televisor en ese horario, pues se ha convertido en espacio de chismes y pleitos de mercado. No permitan que sus hijos vean esos casos tan inmorales; no los beneficia en nada.
        En cuanto a ustedes, señores empresarios de la televisión, tan bajo han caído que compran basura para venderla.
Gran negocio sucio, ¿verdad?
P.D.: Quéjate a los número telefónicos:
TELEVISA (5)2-24-63-23
TV AZTECA (5)4-20-13-13

EL OBSERVADOR 258-5

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PERDER POR DEFAULT
La unción de los enfermos, falseada
Diego García Bayardo

        En la epístola de Santiago (5, 14-15) aparece descrito con cierta formalidad el sacramento de la Unción de los enfermos, el cual no tiene ninguna diferencia cualitativa con respecto a las demás sanaciones milagrosas que Jesús realizó y a las que los apóstoles hacían de pronto por la calle. Esto que acabo de decir puede parecer una frase irrelevante, pero en realidad es el problema central o de fondo en una tergiversación que ha sufrido dicho sacramento en los últimos tiempos y que comentaré a continuación, así que insisto: si comparamos una de las clásicas curaciones milagrosas de Cristo o de san Pedro con la tradicional Unción de Enfermos veremos que el agente que sana es el mismo (Dios), el beneficiario de la acción es el mismo (el enfermo), el ministro es casi siempre el mismo (un sacerdote o un obispo, excepto en las sanaciones «espontáneas») y lo único que cambia es el signo visible, que en la Unción es la aplicación del aceite y que en las otras curaciones era la imposición de manos, el paso de la sombra del ministro sobre el enfermo, el toque de sus vestiduras, etc. Nada esencialmente diferente.
        Pero resulta que ahora la Unción de los Enfermos ha sido falseada y separada casi completamente de su muy concreta finalidad, que es la sanación del enfermo, y se ha convertido en una simple exhortación para que el atribulado enfermo se resigne y acepte todo lo que le venga. La Unción de los Enfermos, tal como se aplica hoy en día, es tan ajena a cualquier propósito de sanación y está tan referida a la aceptación de lo «inevitable», que la imaginación popular, con toda justicia y razón, ha terminado por considerarla como una señal segura de muerte, al grado de que muchos la temen y tratan de evitarla. Hasta los sacerdotes le ha dado el desafortunadísimo nombre de extremaunción, que por «extrema» lleva en sí la certeza de lo fatal.
        Es bien sabido que, aunque Dios conoce nuestras necesidades de antemano, debemos pedir para que se nos dé, y que no es lo mismo pedir por la salud que por la paciencia; sin embargo, la oración oficial que debe hacer el sacerdote al ungir al enfermo dice así: «Por esta santa unción y por su bondadosa misericordia, te ayude el Señor con la gracia del Espíritu Santo para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu enfermedad». Como puede usted ver, no hay aquí ninguna petición formal o explícita de sanación, sólo de que Dios conforte al enfermo, cosa muy diferente a sanar. El sacramento queda así oficialmente separado de su original propósito y se convierte solamente en una colección de buenas intenciones (que el enfermo sienta un muy subjetivo consuelo, que se resigne a sufrir y que se vaya preparando para su entierro). Por todo esto, sólo dos cosas valiosas le quedan a nuestra desfigurada Unción de los Enfermos, y aún ellas tienen sus bemoles:
1- El enfermo es invitado a unir sus sufrimientos a los de Cristo crucificado. El detalle está en que eso se puede hacer siempre, ante cualquier sufrimiento, sin necesidad de un sacramento formal.
2- Los pecados del enfermo quedan perdonados con la Unción. Lo malo es que para eso ya tenemos otro sacramento, el de la Confesión, por lo que la Unción es totalmente superflua en ese sentido.
        Para restituirle a la Unción todo el valor que le hemos robado, propongo que sacerdotes, obispos y Conferencia Episcopal pidan que se cambie la fórmula ritual de la Unción por otra que haga explícita la petición de sanación, y propongo también que los sacerdotes se la crean cuando unjan al enfermo pidiendo que Dios haga el milagro de curarlo. Si los mismos sacerdotes no creen en los milagros de Dios, ¿cómo los van a poder realizar? ¿Cómo creeremos nosotros? Pidan a Dios ustedes, sacerdotes, que cure a los enfermos, y ordenen en nombre de Cristo que los enfermos queden libres de su mal. No sientan vergüenza si no pasa nada; el que «queda mal» es Dios, no ustedes, que bien sabemos todos que no son los discípulos los que curan, sino Él. Déjenle a Él la resonsabilidad y cumplan, sacerdotes, con su parte. Tengan tantita fe.

EL OBSERVADOR 258-6

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HACIA UNA CULTURA DE LA VEJEZ
Las bendiciones del anciano


* Benditos sean aquellos que excusan mi torpeza al caminar y la poca firmeza de mi pulso;
* benditos los que comprenden que ahora mis oídos mucho se esfuerzan para escuchar lo que me dicen;
* benditos aquellos que se dan cuenta de que mis ojos están empañados y limitado mi sentido del humor;
* benditos los que disimulan el que alguna vez derramé el café sobre la mesa;
* benditos los que, sonrientes, se detienen a charlar conmigo por unos instantes y escuchan con interés lo que les digo;
* benditos lo que excusan mis olvidos y nunca me dicen: eso ya me lo habías contado;
* benditos los que me permiten evocar recuerdos felices del pasado que me hacen sentir querido y respetado y que no estoy solo en el mundo.
* benditos aquellos capaces de comprender lo difícil que me es hallar fuerzas para sobrellevar mi cruz;
* benditos aquellos que de vez en cuando se acuerdan de hacerme algún obsequio por sencillo y pequeño que éste sea;
* benditos aquellos que, con amor, me ayudan a esperar tranquilo y sonriente el día de mi partida.

(Aportación del Dr. Guillermo Murillo-Godínez, Santiago de Querétaro, Qro.)

EL OBSERVADOR 258-7

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La TV del 99
Según reveló Eurodata en su estudio anual «Un año de televisión en el mundo», que incluyó a 59 países, así estuvieron en 1999 el consumo televisivo, los hábitos y preferencias en el mercado mundial:

Consumo medio mundial: 201 minutos diarios.
        En Europa: 199 minutos.
        En Asia: 151 minutos
        En Iberoamérica: 220 minutos.
        En Canadá y Estados Unidos: 236 minutos.

Las mejores audiencias anuales las alcanza la ficción televisiva: films cinematográficos, comedias y telenovelas, entre otros programas.
Europa prefiere las series policiacas.
Iberoamérica prefiere las telenovelas.

Los telespectadores prefieren los programas de su propio país, aunque sean modestos, debido a su proximidad cultural.

Estados Unidos sigue siendo líder incuestionable de exportación de programas. A otro nivel le sigue México, que exporta sus telenovelas a lo largo de Iberoamérica, pero también a nuevos mercados como los de Europa del Este y el Líbano.

En deportes, el hecho de que 1999 no fuera ni olímpico ni año de grandes competiciones mundiales de fútbol ha abierto el palmarés a otros deportes: futbol australiano en aquel país, esquí en Austria, rugby en Francia, fórmula 1 en Alemania e Italia, baloncesto en el Líbano o catch en Malasia. Todo ello sin olvidar las audiencias millonarias para seguir en Iberoamérica la Copa América, o en Europa la Liga de Campeones, en Estados Unidos el Superbowl, o el hockey en Canadá.

EL OBSERVADOR 258-8

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Jubi-notas

Hoy comienza el Congreso Eucarístico Internacional


Desde el día de hoy y hasta el 25 de junio la Iglesia universal celebra un Congreso Eucarístico Internacional en Roma, con la participación de más de 90 conferencias episcopales. El tema elegido con motivo del Gran Jubileo de la encarnación del Hijo de Dios es «Jesucristo, único salvador del mundo, pan de vida nueva».
Para facilitar la participación de presbíteros de diócesis pobres y del Tercer Mundo, el clero romano puso en marcha una iniciativa financiera y hospitalaria que ha permitido la presencia de ministros consagrados de todo el planeta.
La primera actividad del programa es la celebración, a las 6:00 de la tarde, de las vísperas de la Santísima Trinidad. Todas las mañanas habrá catequesis sobre la Eucaristía. Serán públicas y se celebrarán en San Juan de Letrán, del martes al sábado. También habrá adoración eucarística perpetua en la ciudad, por la mañana y por la noche: muchos templos y capillas, sobre todo del centro histórico, expondrán todos los días el Santísimo Sacramento. Por su parte, las parroquias y los institutos religiosos han organizado turnos de oración también nocturna.
Un grupo de niños de primera comunión han sido invitados por el Papa a la Statio orbis, celebración conclusiva del congreso eucarístico, que tendrá lugar a las 6:30 de la tarde en la plaza de San Pedro.

El «certificado del peregrino», una manera de ayudar en el Año Santo

A finales de mayo echó a andar un proyecto de la Iglesia en Roma con miras a que también cristianos de pocos recursos económicos puedan llegar al Vaticano. Se trata de un «certificado del peregrino» que pueden adquirir todos los que viajan al Vaticano. El documento, para quien lo adquiere, es un recordatorio de su participación en el Jubileo y, al mismo tiempo, el donativo de una cantidad de dinero para los peregrinos pobres.
        Los certificados sólo pueden ser comprados personalmente en Roma. En realidad salieron a la venta poco antes de Pascua, pero ha sido hasta ahora que un grupo de jóvenes voluntarios se ha lanzado a las calles romanas a promoverlos.
        La administración del dinero que proveen los certificados corresponde al Fondo de Solidaridad del Comité Central del Gran Jubileo.
        El precio de venta es de entre 11 y 17 dólares si se adquieren en la Banca di Roma, y en tal caso el comprador lo recibirá por correo. Pero si se compra a los jóvenes promotores que trabajan en camionetas ubicadas alrededor de la plaza de San Pedro, los certificados cuestan seis dólares, y son personalizados en unos cuantos segundos.
        Los documentos se emiten exclusivamente en latín, pero vienen con un folleto que incluye las traducciones en italiano, inglés, francés, alemán, polaco, español y portugués. El texto dice: «Este certificado es presentado con un deseo de prosperidad y paz en recuerdo del peregrinaje hecho por (nombre del peregrino) durante el Gran Jubileo del Año 2000. Que este especial acto de devoción permanezca en su alma y siga dando abundante fruto».

EL OBSERVADOR 258-9

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El día D
Antonio Sánchez Díaz de Rivera
        El día D (desembarco de los aliados en Normandía en la segunda guerra mundial; hoy desembarca la sociedad en las elecciones) se acerca, el 2 de julio se aproxima. Fecha no mágica, pero muy importante para nuestro devenir como nación. Nuevo milenio, nuevo siglo y, quizás, nuevo sistema político mexicano. Las elecciones próximas tendrán que ser «fundacionales» gane quien gane. La sociedad exige un cambio de fondo, un cambio cultural.
        Más de 70 años con el mismo sistema, con sus pros y sus contras, sus aciertos y errores, sus luces y sus sombras, son muchos años. Se requiere no que desaparezca el PRI, pero sí su renovación profunda. Tampoco necesitamos nuevos «tatiascas» ni caudillos, sino la participación conjunta de una sociedad plural y compleja. A partir de una reconciliación histórica consensar los principios esenciales que nos unen y que nos pueden dar una visión compartida de país a largo plazo.
        Tenemos enfrente las elecciones más competidas en la historia política de México. Por primera vez hay la posibilidad de alternancia. Está en juego el voto duro del PRI contra el voto útil de la oposición. Contamos con avances significativos, como es un IFE ciudadanizado. Su consejeros electorales tienen una gran responsabilidad histórica, y su dictamen final debe ser respetado por «tirios y troyanos».
        Preocupa la inercia del sistema, la tentación de algunos de sus miembros de cometer fraude —aunque éste sea acotado—, la intervención del aparato del Estado para inclinar la balanza, así como la manipulación de los programas sociales. En este momento es jugar con fuego pues, si ganara Labastida con la sombra del fraude, aun siendo mínimo y no generalizado, la reacción de la población —que en su mayoría quiere un cambio— sería incontrolable, y caeríamos probablemente en la ingobernabilidad. Si gana Fox, el nuevo PRI (que es el viejo PRI) intentará no dejarlo gobernar.
        Por lo anterior, es importante que las elecciones sean limpias y creíbles. Al mismo tiempo se debe tejer una alianza social entre todas las instituciones representativas, grupos sociales, ONGs y agrupaciones políticas nacionales para que sirva de catalizadora de las pugnas partidarias. Propugnemos para que estas elecciones difíciles, pero esperanzadoras, terminen en un «parto feliz». No podemos volver a las luchas internas del México del siglo XIX. Sería absurdo, anacrónico y afectaría a todos.
        Gane quien gane, la contienda electoral tiene que convocar a un gobierno incluyente que sepa que la Transición con mayúsculas no es el traspaso del poder de un sexenio a otro, sino que es un proceso que ha sido largo y cansado y que, sobre todo, tiene que culminar en una democracia plena, tanto representativa como participativa. El siguiente gobierno tiene que establecer las bases para un desarrollo integral y sostenible de nuestro país.
        El 2 de julio esperamos una nutrida votación de los electores. También participarán niñas, niños y adolescentes en la «consulta infantil y juvenil 2000», pues es formación cívica práctica que simboliza el cambio de un México a otro.
        Es importante que nadie deje de participar en la forma que quiera, pero siempre pacíficamente, en este proceso electoral. En días pasados se realizó el foro La Democracia en América Latina, organizado por Alternativa Ciudadana 21, APN; Causa Ciudadana, APN; Centro Latinoamericano de la Globalidad; Coordinadora Ciudadana, APN; Fundación Carlos A Pereyra; Instituto de Estudios para la transición; Organización Política UNO, APN; Presencia Ciudadana, y Vertebra. Lo más interesante del mismo fue la participación de ex guerrilleros de México, El Salvador y Cuba, cuyo mensaje fue que hay que luchar pacíficamente por la democracia.
        En México el poder se está trasladando a la sociedad, como lo pudimos ver en los predebates y en los debates. Los candidatos tienen que convencer al electorado, no al presidente-monarca, como en el pasado. Si no participamos y votamos, después no nos quejemos y lamentemos haber desperdiciado la oportunidad de decidir.

EL OBSERVADOR 258-10

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Muchos jóvenes huyen del matrimonio por un egoísmo que es fruto del miedo
Caroll Solís Caroll Solís
Marta Brancatisano vive en Roma con su familia. Se casó muy joven, se licenció en la Universidad de La Sapienza de Roma en 1968, y tiene siete hijos. Desde hace varios años se dedica a la investigación pedagógica y a dar cursos de orientación familiar. La gran aventura es su segundo libro, tras Mi porterà a ballare, un ensayo sobre cómo hablar a los hijos de Dios.
Dice en su obra que la verdadera felicidad es aquella que vale todo lo que cuesta: «Yo pienso que no hay un termómetro que pueda medir esto con exactitud, pero estoy segura de que cada uno de nosotros reconoce esa clase de felicidad cuando le pasa cerca. Esto es algo importante, porque hay personas, también jóvenes, que por algún tipo de miedo bajan la mira. Algunos ni siquiera consideran la posible existencia de esta felicidad perfecta porque temen afrontar el riesgo que implica el encontrarla y también la desilusión de perderla. Quien es muy feliz ha sido también capaz de sufrir mucho, y ante esta evidencia hay quienes deciden rebajar las expectativas».
«Muchos jóvenes viven en un egoísmo por miedo –dice la investigadora– y huyen del matrimonio. Ayer conversaba con una periodista que se declaraba orgullosa de tener novio y a la vez de no tener ningún deseo de casarse. Yo le dije: 'Tú no quieres bien a tu novio, porque si lo quisieras bien, querrías hacer lo que hemos hecho todos desde que el mundo es mundo, que es dejar por un momento mis cosas para hacer, juntos, otras'».

La profesión del hogar

Si el matrimonio es una aventura, debe de haber unos riesgos a los que se exponen los que la emprenden.
«La mujer en la pareja –platica la investigadora– tiene un papel básico, que es el de mantener sólido el 'techo' que el hombre ha construido. El hombre da a la mujer una seguridad muy importante que es la de saberse amada y, sobre todo, bien protegida. Pero la mujer da primero al hombre la capacidad de ser fuerte para proteger, justo en el momento en el que le hace sentirse el ser más importante del mundo».
Hoy día tanto el hombre como la mujer pasan la mayor parte del tiempo en el trabajo; pero no hay que minusvalorar el trabajo de la casa. Marta dice al respecto:
«Mi sugerencia es que las mujeres se arriesguen a descubrir el altísimo potencial profesional que encierra el manejo de la casa. Es un trabajo que pone a prueba tus capacidades intelectuales, prácticas, económicas, médicas, psicológicas, gerenciales... y todo al mismo tiempo. Te puedo decir que haber pasado 20 años dirigiendo mi casa me ha dado tal seguridad profesional que, cuando después he comenzado a escribir, a colaborar en radio y televisión, a participar en asociaciones culturales... ninguno de estos ámbitos me ha intimidado. En mi opinión, una mujer que sabe afrontar el agua de la lavadora que ha inundado media habitación, la cena que debe estar lista porque llegan los invitados, el niño pequeño que se cae por la escalera con el taca-taca (créeme, cualquier día sucede todo al mismo tiempo)... alguien que sabe lidiar con esto sin hacer una tragedia ha adquirido una capacidad y un nivel de desarrollo que le permiten perfectamente hacer cualquier cosa».
        Esto no significa que una mujer deba dejar su trabajo profesional: «La mujer verdaderamente madura busca creativamente las soluciones para hacer compatibles ambos. La importancia de la administración del hogar es muy grande, ¡es donde vive el amor! Si la casa camina bien, se pueden afrontar con suficiente serenidad todas las exigencias del trabajo profesional.

(Extractado de ACEPRENSA, 31 de mayo de 2000)

EL OBSERVADOR 258-11

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PINCELADAS
Yo seré el cuarto
Justo López Melús *

        Hay que distinguir entre el sí de la aceptación y el sí de la ejecución. Decir sí en momentos de emoción cuesta poco. Pero la vida cristiana no es simple decisión que se toma de una vez por todas, sino una perseverancia. Jesús, en sus parábolas, compara a sus discípulos con los criados que velan hasta el amanecer esperando a su señor. «Sé fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida» (Ap 2, 10).
        San Francisco de Sales, con motivo de la canonización de san Francisco Xavier, exclamó: «Ya es el tercer Francisco canonizado. Yo seré el cuarto». Y cumplió su palabra. Hermosa alabanza la grabada en el epitafio: «No miró ni a la derecha ni a la izquierda. Siempre adelante y fiel hasta la muerte. Con la confianza en Dios y a través de todos los obstáculos. Dios lo habrá premiado».
        Otro hermoso epitafio sobre el sepulcro de un monje irlandés: «Dios amó a Cromwall, y Cromwall le correspondió bien siempre».

EL OBSERVADOR 258-12

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Intimidades —los jóvenes nos cuentan—
Terminamos, no sé qué pasó
Yusi Cervantes Leyzaola

Mi novia y yo estábamos muy enamorados, como nunca en la vida. Estábamos a punto de casarnos. Por motivos de trabajo tuve que hacer un viaje de dos semanas. A mi regreso ella estaba muy cambiada y a los pocos días terminó la relación conmigo. Quise que habláramos, pero ella sencillamente se negó. No sé qué pensar. ¿Puede acabarse el amor así, de pronto? ¿Para ella fue un juego del que de pronto se cansó?

Tenemos diferentes palabras para cosas distintas, pero, con frecuencia, las confundimos o pensamos que son diferente intensidad del mismo asunto. Me refiero al amor, el enamoramiento y el querer.
El enamoramiento es una experiencia intensa: altera el cuerpo, ocupa el pensamiento... Es una enorme —y muchas veces repentina— apertura emocional que te lleva al otro; fluyes hacia el otro y, en ese movimiento, te liberas, te sientes vivo...
Querer es la parte egoísta: a mí me agradas, a mí me complace estar contigo, te quiero en mi vida, te deseo, quiero que seas mío o mía.
El amor es otra cosa. Es profundo, trascendente, incondicional. Es una entrega, Es estar ahí, realmente ver y escuchar, comprender y animar al otro. Se compromete con el bien del otro. En el amor auténtico no hay apego. El amor es libre, respetuoso, alegre.
La sabia naturaleza —y Dios, quien la ha creado—, sabiendo lo difícil que es la vida en pareja, dispone que nos enamoremos, lo que nos da tiempo y energía para construir el amor. Para cuando el enamoramiento baja de intensidad o, incluso, desaparece, si el hombre y la mujer han logrado cimentar su amor, pueden seguir unidos hasta la muerte.
Habría que agregar otros conceptos. Formar una pareja y asumir un compromiso de matrimonio implica otras cosas: acuerdos, contratos, asuntos prácticos.
Sospecho que lo que pasó con ustedes fue que se enamoraron con gran fuerza, pero no lograron construir el amor, al menos no del modo necesario para continuar como pareja.
¿Qué pasó? No lo sé, y tal vez tú jamás lo sepas. Ya no te ocupes de eso. Acepta las cosas como son. Si ella no quiere hablar, todo lo que tú puedes hacer son suposiciones, y éstas no sirven mucho para aclarar el panorama.
Lo que debes hacer es convertir todas tus emociones en un auténtico amor que te permita desapegarte de ella. No luches contra tu amor. Ámala sin apego. Suéltala. Puedes decir: no te comprendo, pero respeto tus decisiones.
Así es, no hay otro camino.
Te seguirá doliendo un tiempo, pero un día la recordarás sin dolor. Entonces podrás valorar y agradecer todo lo bueno que vivieron. Finalmente, será para ti aprendizaje, experiencia, madurez... Sólo ten paciencia.



«Esta vida es real, este mundo es real. Con la vida y el mundo hay que hacer lo mejor que podamos: una sinfonía o una novela, para después cantarla o contarla, darle un buen término. Que valga la pena escucharla».
(E.E.)

EL OBSERVADOR 258-13

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Lamentablemente felices
Bruno Ferrari
Hace unos días un amigo que vive en Chile me comentaba que una encuesta realizada en ese país por el Programa para el Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) en la que se preguntaba: «¿Se siente usted más o menos feliz que antes?», dio como resultado una respuesta sorprendente: más del 80% de los encuestados se declararon menos felices que hace algunos años. A pesar que de ello, más del 50% reconoció que su situación económica había mejorado notablemente.
Otro estudio parecido al anterior, pero realizado ya hace algunos años por el National Opinion Research Center, indicaba que en 1957 el 35 % de los habitantes de los Estados Unidos se manifestaba muy feliz, mientras que en 1994 dicha cifra había descendido al 27 % aunque el ingreso per capita en los Estados Unidos se había duplicado. Ante tal panorama no estaría errado preguntarnos: ¿Qué está pasando?
Estos estudios, más allá de avalar lo que todos sabemos, que la felicidad no se puede comprar, se contraponen a uno de los mitos más difundidos de la construcción de la sociedad moderna, que aseguraba que con el acceso a las nuevas tecnologías la vida sería para todos mucho más fácil y, por lo tanto, seríamos mucho más felices.
Hoy, a punto de iniciar un nuevo siglo, los hombres hemos comprobado que ese sueño no se ha hecho realidad, y tal pareciera que las nuevas tecnologías que hoy inundan nuestras vidas, lejos de acercarnos a la felicidad, en muchos casos nos alejan de ella cada vez más. En este punto es valido aclarar que no estoy diciendo que el progreso lleve consigo necesariamente la infelicidad; lo que estoy cuestionando es precisamente en qué están basando su felicidad los hombres y las mujeres de hoy.
Algunos sociólogos y psicólogos creen que la causa del problema radica en que, junto con las nuevas tecnologías, también se ha implantado un nuevo modelo de vida de lo que se considera debe ser el trabajador competitivo de hoy. Los estantes de muchas librerías y bibliotecas están llenos de libros que nos indican cómo ser cada día “mejores”, y son comunes los cursos de “excelencia” para todos los ámbitos y sectores de la sociedad. Pero, desgraciadamente, a veces los modelos que promueven hacen que los individuos se autorrepriman con el fin de evitar dar cabida a supuestos sentimientos negativos que serían mal asimilados por el aparato productivo y la sociedad. Todo esto nos lleva a vivir con un insoportable estrés por la “terrible” posibilidad de equivocarnos o, simplemente, por estar siempre bien, ya que de lo contrario uno sería considerado ”un bicho raro” y poco productivo en una sociedad tan competitiva en la que el éxito pareciera que solamente se evalúa por el cúmulo de poder y la riqueza económica. Esto es lo que hoy muchos llaman capitalismo deshumanizante, que hace ya muchos años fue genialmente profetizado por Charles Chaplin en su película Tiempos modernos.
A lo anterior también debemos agregarle el hecho de que precisamente en los lugares en donde hay mayor bienestar y crecimiento económico por la demanda laboral es donde, por razones lógicas, los asentamientos urbanos han crecido más. Este crecimiento, muchas veces anárquico, ha traído como consecuencia, entre otros aspectos, la desaparición de conceptos como el barrio o la colonia, los cuales durante muchos años fueron baluartes del sentido de pertenencia, que es una de las necesidades básicas de todo ser humano. Y, por tanto, el deterioro continuo de la trama social y las relaciones interpersonales. Convivir hoy con los vecinos, o simplemente prestar ayuda a un desconocido en la calle, son acciones excepcionales, casi heroicas en nuestra forma de vida.
Finalmente, le invito a que usted mismo se cuestione en dónde está la felicidad, y posiblemente coincidirá conmigo en que lo más fácil es encontrarla en las relaciones cotidianas: al hablar con nuestros hijos, al trabajar codo a codo con el compañero o al pasear junto a los abuelos. Realmente son muchas las oportunidades que la vida nos ofrece para ser felices; sin embargo, a veces estamos tan ocupados buscando o haciendo dinero que no nos damos cuenta de cosas que son mucho más valiosas y trascendentes, tanto que no pueden venderse y comprarse porque no existe dinero suficiente para pagarlas y jamás se podrían a la venta. Quizás por eso es que decimos casi inconscientemente: “la felicidad no tiene precio”.
La próxima vez que se pregunte o le pregunten si es usted feliz, medítelo profundamente y, antes de responder, cuestione a su inquisidor cuál es el concepto que tiene sobre la felicidad. Con eso, amigo lector, usted sabrá si vale la pena o no contestar la pregunta.

(FIN)

EL OBSERVADOR 258-14

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D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2006