El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

9 de Julio de 2000 No. 261

SUMARIO

bullet AL ALBA DEL MILENIO Suave patria
bulletENTREVISTA Siguiente estación: Los Pinos
bulletEL RINCÓN DEL PAPA El próximo Congreso Eucarístico Internacional será en México
bulletPERDER POR DEFAULT La invasión homosexual (I)
bulletDevolvednos a los ateos: Dios los necesita
bulletTEMAS DE HOY Identidad (I) No.260
bulletTEMAS DE HOY Identidad (II)
bulletPANTALLA CHICA ¡Fuera los «TALK SHOWS»!
bulletEl cine también puede contribuir a la paz
bulletMás sobre Beijing + 5
bulletMIRADA JOVEN ¿Valdrá la pena?
bulletLos tres árboles
bulletORIENTACIÓN FAMILIAR No puedo perdonar
bulletPINCELADAS Una dama los condujo al banquete

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AL ALBA DEL MILENIO
Suave patria
Parece cosa de risa, pero esta semana los mexicanos amanecimos siendo otros. Es decir, somos los mismos, pero infinitamente más llenos de esperanza.
El cambio no es en la esfera del gobierno. El cambio verdadero es que nos dimos cuenta de que juntos podemos hacer valer el sueño de todos: una patria común, que albergue la diferencia y el respeto, la pasión y la amistad.
Esta semana —en las calles de la provincia, donde subsiste el «santo olor de la panadería»— la gente se abrazaba, se felicitaba. No decía «ganó Fox»; decía, simplemente: «Ganamos».
Y es cierto: ganamos.
La patria se nos reflejó con su rostro puro y frágil. La tierra de nuestros padres, el lugar de nuestros abuelos, la sangre que nos cubre y nos arrastra. El gusto de vivir, de trabajar, de amar.
Suave, suavísima patria. Qué genio el tuyo para iniciar un nuevo siglo en paz, con la luminosa reconciliación a flor de labio. Lo tuyo es nuestro, lo nuestro es de todos, Déjame, sin recato, declararme ganador contigo, hermano de mi hermano. Así sí, patria mía: así sí.
No se me oculta que estás guiada por la mano de Dios. Como canta tu himno. Soldados del bien queremos ser tus hijos, militantes de la solidaridad. No se me oculta que Dios «non fecit taliter omni nationi», que no hizo nada igual con ninguna otra nación.
Nuestra Santísima Madre de Guadalupe comienza a ver erguirse la casita que le pidió al beato Juan Diego. Los 27 nuevos santos han visto coronada su primera gestión en el Cielo: darle paz para cambiar, y sabiduría para crecer a esta tierra regada por su sangre y florecida por su testimonio.
Todos tuyos, Señor. Éste es tu plan y lo aceptamos. Sabemos que el trabajo será extenuante. Te ofrecemos nuestra alegría. Sabemos que aún no vislumbramos la meta. Te ofrecemos nuestro esfuerzo. Sabemos que quizá nuestros ojos no puedan ver al México justo que anhelamos. Te ofrecemos nuestro sacrificio. (J. S. C.)

EL OBSERVADOR 261-1

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ENTREVISTA
Siguiente estación: Los Pinos
Esta entrevista fue realizada el 19 de diciembre de 1997 y publicada en el número 132 de EL OBSERVADOR, correspondiente al 18 de enero de 1998.
Vicente Fox Quezada se ha convertido en el presidente electo de México. Es oportuno recordar las opiniones que virtió en aquella ocasión sobre ciertos puntos que, hoy como entonces, son del mayor interés.
¿Por qué cree usted, gobernador, que en México hayamos fracasado en la educación de nuestra gente? Porque hemos situado los caballos detrás de la carreta; es decir, porque no partimos del hecho de que lo primero es la educación y después lo demás: el gobierno, la cultura, la felicidad. Necesitamos educación para fomentar las posibilidades de desarrollo. Educar es hacer que a los niños les esperen días de sol y de luz, como dijo hace unos días Octavio Paz.
Hay una visión demasiado estrecha sobre la educación? Es la visión de los economistas, que no ven más que puras babosadas, por no decirlo de otra manera. Ellos creen que el desarrollo macroeconómico es el que está en la base de las naciones potentes, no son capaces de ver que detrás hay un proceso educativo.
Usted piensa, entonces, lo contrario... Y, como consecuencia de ello, hemos transformado toda la estructura de Guanajuato; hemos reorientado el esfuerzo en la inversión en capital humano y no en inversión en capital económico o de infraestructura. Para nosotros la inversión que vale es la que va hacia los ciudadanos.
¿Se plantea usted, como reto principal, cambiar los modelos educativos del país? Más que un cambio, una revolución educativa. No estamos —no están los tiempos— como para hablar de maquillaje sino de una transformación radical.
¿Hacia qué punto quiere llegar? A asegurarnos que cada persona en Guanajuato dé su máximo potencial, que realmente pueda desarrollar sus facultades y ponerlas a funcionar en términos prácticos en todo el quehacer del estado. Estamos trabajando en revalorar la educación, sobre todo entre la gente humilde. Necesitamos cambiar la idea de que el niño o la niña que estudia está «de baquetón», porque no trabaja.
¿Cómo lo han hecho? Mediante una promoción intensa en radio y televisión de que nada mejor puede hacer un padre por sus hijos que darles educación. Y, por el otro lado, tratando de inculcarles a los niños un deseo intenso de querer ser «fregones», que quieran ser los mejores.
La de usted es una noción de poder que nada tiene que ver con esa lógica perversa del poder basado en la ignorancia... El poder de las urnas, con ser legítimo, no es suficiente. El poder basado en el liderazgo es contrario al autoritarismo. Necesitamos plantearnos el poder como la capacidad de lograr decisiones por consenso.
¿Qué considera usted, gobernador, como ejemplo de un gobierno exitoso? Aquel que le da el poder a los ciudadanos. Se busca, de manera conjunta, sin embargo, el desarrollo personal y social con la participación del gobierno. No las decisones unilaterales sino las unánimes. Y siempre buscar la transparencia total en el ejercicio de los recursos, de manera tal que el ciudadano nunca se llame a engaño, que esté perfectamente informado de lo que el gobierno hace y por qué lo hace.
Se dice que una autoridad que no ejerce el poder lo pierde... Nosotros nos ufanamos de lo contrario. Para mí un pueblo sin el poder de la información clara, o sin educación, es un pueblo que se deja tomar el pelo fácilmente. El PRI ha basado su poder en la ausencia de educación y en el acaparamiento de la información.
¿Quiere ser presidente en el 2000? Claro que quiero. Yo no dejé una vida tranquila para venir a jugar a la política. Hace 9 años tomé una decisión muy seria, al ver a mi país como el gran perdedor del siglo XX. Yo voy a poner mi granito de arena para hacer que México sea el gran exitoso del siglo XXI. Con esa convicción estoy en la política. Quiero que la silla presidencial sea ocupada por el mejor en el inicio del próximo siglo.

EL OBSERVADOR 261-2

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EL RINCÓN DEL PAPA
El próximo Congreso Eucarístico Internacional será en México
Hace unos días, antes de rezar el Angelus junto a los fieles reunidos en la plaza de San Pedro, el papa Juan Pablo II anunció que el próximo Congreso Eucarístico Internacional, que será el número 48, se celebrará en México, en la ciudad de Guadalajara, en el año 2004.
Recordó Su Santidad con alegría cómo los días de la segunda quincena de junio convirtieron a Roma en la «ciudad de la Eucaristía». Y agregó: «Creemos firmemente que Cristo es el único Salvador del mundo. Es el mediador de la nueva y eterna Alianza (...) abierta a todos los pueblos en la perspectiva del gran banquete escatológico anunciado por los profetas de Israel. A la luz de esta verdad, la Iglesia no desprecia cuanto en las diversas expresiones religiosas el hombre lleva a cabo para acercarse a Dios y recibir la purificación, e incluso favorece un provechoso diálogo interreligioso. Al mismo tiempo, sin embargo, no puede dejar de afirmar claramente que Cristo es el único Redentor, el Hijo de Dios, que por nosotros se encarnó, murió y resucitó».
Juan Pablo II confió a la Virgen María el destino del Congreso Eucarístico de Guadalajara: «Que María, quien vivió en comunión íntima y constante con Jesús, Verbo hecho carne, ayude a cada cristiano a reconocer en el Eucaristía la presencia viva de su Hijo divino, a acogerlo con fe, a invocarlo con amor».
Finalmente, se dirigió a los fieles mexicanos presentes en la plaza: «Que este compromiso los ayude a fortalecer su fe, afiance la unidad eclesial y los impulse a renovar su caridad a través de obras de amor y servicio».

EL OBSERVADOR 261-3

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PERDER POR DEFAULT
La invasión homosexual (I)
Diego García Bayardo
Hasta hace muy poco tiempo, para todo el mundo era evidente que Dios, cuando creó a la especie humana, tuvo a bien que nuestra reproducción fuera sexuada, como la de todos los animales superiores, y para eso creó hombres y mujeres, o dicho desde el punto de vista biológico, machos y hembras, como ocurre con todos los vertebrados. Nada de seres intermedios, tercer sexo o individuos que a veces son una cosa y a veces otra. Ahora bien, parece que siempre han existido en nuestra especie algunos machos y hembras que, por problemas genéticos o por problemas psicológicos, dudan o acaban por confundir su identidad sexual, de modo que empiezan a comportarse de una manera similar a las personas del otro sexo. Siempre ha sido una minoría insignificante, claro está, y como sus desviaciones sexuales son evidentemente contrarias a la naturaleza —ya dijimos, Dios sólo hizo machos y hembras—, sus actividades eran justamente consideradas antisociales e intrínsecamente perversas. Este punto de vista lógico, completamente racional, avalado por el sentido común y la ley natural, ha sido severamente puesto en duda en nuestros tiempos por la sociedad de consumo.
Desde Estados Unidos y otros países opulentos ha comenzado a irradiarse a todo el mundo un nuevo enfoque sobre los sexos; un punto de vista que pretende una radical coherencia entre la sexualidad humana y la ideología hedonista, libertina y egoísta de esta clase de países, que exigen la desaparición de todo límite para el placer y la obtención de riqueza. Movidos aparentemente por una falsa idea de libertad, las naciones ricas han declarado la homosexualidad como otra forma natural de ser, otra forma de normalidad, pero dicha «libertad» sólo enmascara intenciones todavía más oscuras, como el afán de lucro y de placer como fines en sí mismos, el deseo de llenar el vacío que dejó la «muerte de Dios» y, en el fondo de todo, la rebeldía radical contra Dios y su ley, expresada por los antiguos con la frase: «No te serviré», atribuida al diablo, expresable ahora en un rotundo: «Me vale».
Las organizaciones de homosexuales han usado una estrategia muy astuta para imponer a las mayorías su punto de vista: han tomado poco a poco el control absoluto de casi todos los medios masivos de comunicación y, a partir de ello, han empezado a manipular al mundo de la ciencia y hasta a las religiones. Vivimos el surgimiento de una dictadura sexual, en la que un pequeño porcentaje de pervertidos impone lo que debe pensarse y lo que no, lo que es correcto y lo que debe ser proscrito, todo en aras de un nuevo «derecho»: el de pecar.
El mundo de la música moderna es todo propiedad y feudo de los homosexuales, donde famosos artistas han hecho del bisexualismo una especie de requisito para el éxito. Hollywood es bastión y escaparate de la homosexualidad: por eso en toda película gringa en que aparece algún homosexual éste siempre es buenísima onda . La televisión, los periódicos y las revistas trabajan con entusiasmo por la causa gay; tratan con singular condescendencia las desviaciones sexuales de los artistas y algunas publicaciones son ya propiamente voceros u órganos del movimiento gay. Ejemplo eminente: el periódico La Jornada. Lo peor es que hasta en las caricaturas televisivas, que supuestamente son para niños, se ofrece una visión claramente favorable hacia la homosexualidad, a veces acompañada de una imagen negativa del matrimonio y de la sexualidad normal (ejemplo sobresaliente: Los Simpson). En internet la cosa es igual, y al final resulta que los medios nos dan la impresión de que la gran mayoría de los pobladores del mundo son entusiastas promotores de la homosexualidad, mas no es así; sólo ocurre que el movimiento gay tiene dichos medios de comunicación en su puño, y el que controla las comunicaciones tiene el poder de crear una realidad virtual, una verdad sucedánea con potencial para convertirse en la realidad auténtica, si los receptores nos dejamos. La próxima semana veremos cómo los homosexuales ya manipulan también a algunos científicos, y hasta han comenzado a transformar las religiones a su gusto y conveniencia.

EL OBSERVADOR 261-4

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Devolvednos a los ateos:
Dios los necesita
¿Realmente del ateísmo puede sacarse algo bueno? Si no es así, ya que, según algunos analistas, el ateísmo está desapareciendo para dar paso al agnosticismo, ¿deberíamos alegrarnos por ello?
Es verdad que cada día hay menos personas que se atreven a decir «Dios no existe» (los ateos), y que las cifras de los que dicen: «No sé si Dios existe y no me interesa averiguarlo, puesto que en realidad es imposible» (los agnósticos), crecen de manera desmedida. Según Georges Minois, en su libro Historia del ateísmo, el ateísmo está desapareciendo en aras de un nuevo conformismo religioso, que ya no se atreve a buscar la verdad hasta sus últimas consecuencias. Esto ha provocado que el profesor Ieranò, de la Universidad de Trento, exclame: «Devolvednos a los ateos: Dios los necesita».
Y alguna razón tiene, ya que los más famosos ateos no pudieron dejar de sentirse de alguna manera cuestionados por la vida extraordinaria de Jesucristo, y acabaron valorándola.
Durante el siglo XVII, para Spinoza, el más convencido y hereje de los discípulos de Descartes, Cristo es un ejemplo insuperable de serenidad racional... castigada con persecución y muerte. Según él, la verdad esencial del humanismo es el núcleo esencial de la doctrina de Jesús, y si la explicó con parábolas y la propuso bajo forma de leyes, se debió a la ignorancia y testarudez del pueblo al que se dirigía.
En el Siglo de las Luces, Rousseau compara la muerte de Jesús con la de Sócrates: sostiene que ambas esencialmente no son diferentes, aunque mientras para el griego había sido suficiente con transcribir los modelos de virtud en vigor en su afortunada época, el pobre Jesús tuvo que inventarse todo desde el principio a partir de su innata rectitud interior.
Voltaire por un lado critica, con los documentos históricos, la leyenda que circunda a Cristo y las relativas inverosimilitudes, subrayando que en ningún pasaje de los Evangelios Jesús es presentado realmente como Dios o como idéntico a Dios: en realidad se trataba de un simple aldeano más o menos espabilado al que el populacho atribuye episodios míticos. Pero, al mismo tiempo, a Voltaire se le ocurre hablar de él como un Sócrates rústico (y por ello martirizado por quienes detentan el poder terreno) que predicó contra la prepotencia sacerdotal y a favor de una moral natural, sencilla y benefactora.
Probablemente no ha existido otro filósofo tan consciente de la figura histórica de Jesucristo como lo fue Nietzsche. Incluso en sus ataques más despiadados contra el cristianismo la sombra de Jesucristo parece ejercer una fascinación en Nietzsche. En uno de sus escritos anota: «Es irónico que alguien crea que hoy el cristianismo haya sido superado por las modernas ciencias naturales. Los valores cristianos nunca han sido superados por tales ciencias. Cristo en la cruz sigue siendo el símbolo más sublime que existe».

(Basado en un artículo de Fernando Savater, publicado en el semanario Alfa y Omega, núm. 213)

EL OBSERVADOR 261-5

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TEMAS DE HOY
Identidad (I)
Santa María de Guadalupe,
Núcleo Fundamental de Nuestra Cultura.
Pbro. Prisciliano Hernández Ch., O.R.C.
El reciente documento de nuestros obispos mexicanos (25 de marzo del 2000), intitulado “Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos” y subtitulado —para ofrecer ya en la portada una «pincelada-síntesis» del mismo— “El encuentro con Jesucristo, camino de conversión, comunión y solidaridad y misión en México en el umbral del tercer milenio”, nos ofrece, en su conclusión, escasas dos páginas y media (nn. 427 al 434), un colofón magistral: su referente obligado a la Santísima Virgen de Guadalupe y al acontecimiento del Tepeyac, el cerro donde se tiene la protología de la nueva nación mexicana o el sexto sol.
Estas páginas engloban la historia de la salvación en México. Una historia que, en parte, hemos recorrido a través de todas las páginas de esta hermosa, oportuna y programática carta pastoral del Episcopado Mexicano. Carta que nos invita a retomar los momentos fundacionales de la Iglesia en México, unidos por beneplácito de la Providencia en el nacimiento de nuestra patria.
Así como en el viacrucis de Jesús, en nuestro viacrucis histórico ha estado presente la Santísima Virgen, a la cual hemos contemplado como Guadalupana. Viacrucis en clave de esperanza, de una Iglesia que mira el pasado a veces doloroso, pero para ser dueña de su futuro; de una nación cuya matriz ha sido católica y que en sus luces y sombras aguarda nuestro compromiso para continuar edificando la civilización del amor.
Los mexicas entienden la dimensión social como algo sagrado: misión cósmica, misión divina, misión cultural, por tanto, englobante e integral, en la cual se exige la heroicidad de la total entrega. Así, el México actual no se entiende sin el acontecimiento del Tepeyac.
Consideramos que nuestro yo social y nuestra identidad, consciente e inconscientemente, están marcados por Guadalupe. Nacimos de Ella, con las matizaciones teológicas e históricas que deban hacerse, pero, en una palabra, Ella es nuestra Madre. Nuestro ethos, o el núcleo fundamental de nuestra cultura; lo que nos permite poseer una identidad entre los pueblos es nuestra vinculación a la Santísima Virgen de Guadalupe: Ella es nuestro ethos.
Por eso nunca está de más volver una vez y otra vez para contemplar nuestro rostro en María, la primera Iglesia, e invitarla una vez y otra vez para que nos moldee el corazón y así ser personas educadas y formadas por Ella para afrontar los desafíos del tercer milenio.
Si fray Margil de Jesús, el misionero que cruzó América, de Nicaragua a las Californias, evangelizó desde su amor y con su amor a la Santísima Virgen de Guadalupe, a quien consideraba “el sacramento de la omnipotencia divina para conservar en la fe a los hijos de estas tierras”, nosotros hemos de darle a Ella el lugar que le corresponde en nuestro corazón, en todos los espacios y siempre, más allá de un mexicanismo sentimental.
De Santa María de Guadalupe podemos decir: María ayer, María hoy. Ella, juntamente, con el Espíritu y la Iglesia peregrina, hemos dicho y diremos: “Ven, Señor Jesús”.

EL OBSERVADOR 261-6

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TEMAS DE HOY
Identidad (II)
Santa María de Guadalupe,
núcleo fundamental de nuestra cultura.
Pbro. Prisciliano Hernández Ch., O.R.C.
Nuestros obispos citan a la Guadalupana de manera explícita unas 27 veces a lo largo del documento “Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos”, desde la presentación hasta el glosario, aunque éste no forme parte de la carta; sin embargo, expresa ideas básicas para comprender todo el documento.
Nuestros obispos le dan un lugar relevante a la Santísima Virgen de Guadalupe y al acontecimiento del Tepeyac, que no lo circunscriben al pasado sino nos hacen ver cómo llega hasta nosotros con toda su fragancia y sus exigencias.
Si en el número 425 se nos dice que “no habrá cambio real en México sin la participación de los pobres”, parafraseando, diríamos que no se dará cambio real en México si prescindimos del potencial evangelizador de Guadalupe. Pienso que aún nos falta desarrollar y asumir todas las implicaciones teológicas, catequéticas y de ética social inspiradoras del acontecimiento del Tepeyac.
Comentemos algunos temas enunciados en la conclusión de la carta pastoral.
1. “Por especial condescendencia de la divina misericordia se repitió el milagro de Pentecostés en las tierras de América” (n. 427).
- Condescendencia: es la lógica del misterio de la Encarnación. Dios realiza su designio de salvación adaptándose amorosamente a los hombres: asumiendo una condición humana. Dentro de esta perspectiva se enmarca la historia de la salvación. Con la encarnación del Verbo el tiempo ya es una dimensión de Dios, la cultura lo puede ser.
-Pentecostés: “...hombres de diferentes lenguas y culturas entendieron el lenguaje, el gesto, la mirada del signo elocuente, verdadero y bello, entre las flores y el canto, de Santa María de Guadalupe al indio Juan Diego” (n. 427), hoy beato.
Ella, con materno amor, coopera a la generación y educación de los hijos de la Madre Iglesia...” (n. 429).
La historia se estructura a partir de hechos. Los hechos significativos los llamamos acontecimientos por su carácter fundante. Dentro de la historia de la salvación el magno acontecimiento es la máxima revelación de Dios, la máxima acción salvífica y la máxima presencia de Dios entre nosotros; no serán algo, sino Alguien: Jesús de Nazaret, el Cristo de nuestra fe. Por eso todo el misterio del Verbo, su eterno y permanente nacer del Padre, su condición de Hijo de la Santísima Virgen, su ser para nosotros y con nosotros por la pascua de su encarnación, por la pascua de su vida, por la pascua de su muerte y resurrección, nos introduce, por la comunicación del Espíritu Santo, en la Iglesia y por la Iglesia, en la comunicación trinitaria que exige nuestra comunión con el Papa y los obispos, con los hermanos redimidos, con todo ser humano.

El acontecimiento del Tepeyac nos permite releer, revivenciar y profundizar el misterio de Dios: comunión en el misterio de la Iglesia, comunión desde las palabras, las acciones de la Santísima Virgen de Guadalupe que habrán de ofrecerse pictograbadas sobre su icono sacrosanto. Éste constituye un enjambre de símbolos que nos llevan a la teología del templo. Un tema eminentemente eclesiológico: eclesiología de comunión.

EL OBSERVADOR 261-7

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PANTALLA CHICA
¡FUERA «TALK SHOWS»!
¡FUERA «TALK SHOWS»!
Grupo Inter Mirifica
El pasado martes 20 de junio José Luis Soberanes, presidente de la Comisión Nacional para los Derechos Humanos, hizo una llamada telefónica al noticiario Panorama Detrás de la Noticia, que se transmite por televisión y radio, cuyo titular es el periodista Ricardo Rocha. En esta llamada el señor Soberanes expresó la inconformidad de dicha comisión respecto de la transmisión de los «talk shows», los programas como el de Cristina, Hasta en las mejores familias y otros tantos del mismo corte, en los que se tiene un escaparate con diálogos abiertos sobre casos escandalosos y situaciones íntimas familiares y personales, tratados en forma comercial.
José Luis Soberanes expresó que está demostrado que los programas de este tipo dañan el desarrollo normal de los niños, e hizo un llamado a la Secretaría de Gobernación para que se eliminen estos programas nocivos del horario vespertino en que se están transmitiendo y se releguen a un horario, definitivamente nocturno para adultos.
En nuestra opinión, la Comisión Nacional para los Derechos Humanos hace bien en tomar cartas en este asunto, y desearíamos que hicieran un llamado directo a las televisoras para que cambien el horario de estos nefastos programas y, ¿por qué no?, los erradicaran por completo, ya que los jóvenes y los adultos pueden reci`ir ideas erróneas e influencias muy negativas respecto de las familias; y su sano estructuramiento y las sanas relaciones interpersonales pueden dañarse irreversiblemente resultando esto en deformaciones de actitudes familiares y sociales.
No nos vengan con «libertad de expresión» porque ésta tiene su límite cuando viola los derechos de los niños para vivir sanamente.
Mientras los responsables caen en la cuenta del mal social que están propiciando, nosotros podemos ir favoreciendo su cambio mediante nuestras quejas, vía telefónica, fax, internet y correo.
Llama a Televisa y diles: «No deseamos que estos programas continúen al aire».
Llama a Televisión Azteca y diles: «No queremos que se dañen los valores mexicanos de la familia».
Tú puedes sugerirles el camino, ya que parece que ellos no ven televisión, sólo se enriquecen con ella.

EL OBSERVADOR 261-8

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El cine también puede contribuir a la paz

EL OBSERVADOR 261-8

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El cine también puede contribuir a la paz
El cine no es sólo comercio, distribución y grandes artistas. También puede contribuir a la paz y a la construcción de vínculos entre los pueblos cuando usa acertadamente su gran capacidad de acercarnos a mundos diferentes al nuestro.
Las culturas están constituidas por unas formas de conservar la memoria, unos hábitos y valores vividos en el presente, y un proyecto o esperanzas de futuro. El cine contribuye a la configuración de estos tres elementos, y quienes hacen cine colaboran de hecho en la figuración o des-figuración de la cultura en la que viven. El cine puede ser mudo o lleno de efectos especiales; puede ser realista, hacer comedia o drama, ser post-moderno o simbólico... pero lo que no debe ser es frívolo, es decir, engañarse a sí mismo y evitar afrontar su área de responsabilidad en el modo como se desarrolla la vida de los pueblos de hoy.
Cine que ilustra. El cine puede no sólo apelar a los profundos anhelos de paz, sino mostrar los miles de modos como el ser humano ha hecho y hace para desarrollar una vida pacífica y creativa, fuente de paz.
Cine que libera. El cine es el libro de historia más difundido del mundo. Presenta una forma de ver determinados acontecimientos, más el clima emocional que los acompañó. «Presencializa» a los responsables de hechos anteriores, personas que hoy no existen. Paz es renunciar a «buscar hoy un culpable», cargando injustamente sobre nuestros contemporáneos las culpas o glorias de sus antepasados, puesto que ni ellos ni nosotros existíamos. ¿Por qué no, liberados de falsas cargas históricas y resentimientos, ser amigos, y dedicar nuestras energías a construir el presente y el futuro?
Cine que abraza la vida. Decir «cultura de paz» es decir «cultura de vida». Ahora bien, ¿no adquiere ésta su sentido pleno justamente cuando cada persona acoge y abraza su propia vida tal como ésta es? Aun en el color o el drama, el cine es capaz de señalar la evidencia de que para cada persona su existir es un milagro.
Cine con humor. Quien desee decir algo serio sobre la vida, seguramente lo dirá con más acierto si lo hace con humor. El humor es una de las facetas más ricas de toda cultura. ¡Cuánto tenemos que agradecer a los humoristas del cine! ¡Cuánto bien nos hace una buena dosis de risa!
Cine con arte. El cine se nutre de historias, y crea formas de narrarlas con poesía, música, pensamiento, luz, ritmo, palabra. La belleza es una excelsa forma de comunicación, y quien logra plasmar sus intuiciones con belleza ha hecho ya una gran obra por la humanidad.
Cine inclusivo. ¿Puede hablarse de encuentro entre los pueblos, puede hablarse de paz sin hablar de inclusión? El cine puede ser un maestro de la comprensión del mundo del otro. El de distinta cultura, el de diverso color, el del otro sexo...Todos igualmente dignos de respeto y llamados a unas formas de convivencia y colaboración no siempre cómodas y casi nunca fáciles.
Cine y amistad. Esta palabra se añade a otras que fueron desterradas del discurso «serio» de la existencia, e injustamente archivadas en diccionarios de adolescentes. Y, sin embargo, se trata de un eje básico, un común denominador en el que de algún modo convergen todas la relaciones humanas gratificantes. Amor, amistad, son patrimonio de todas las culturas. & 191;Es superfluo, pues, recurrir al cine como herramienta privilegiada en esta pedagogía? No hace falta idealizar al hombre, ni escapar hacia mundos de fantasía para encontrar grandes amistades que sirvan como referencia real para las relaciones entre las personas hoy.
Cine y transcendencia. Grandes pensadores han aconsejado que, para acercarse al Misterio, lo más acertado es la humildad. Las solas fuerzas de nuestra razón pueden, quizá sobre todo, plantear importantes preguntas sobre el sentido de todo lo que existe. Pueden incluso llegar hasta los confines del Misterio y, con sencillez, admitir sus propios límites. El cine nos ha conducido, en algunas de sus obras maestras, a este punto de encuentro en el cual sólo cabe esperar que ese Misterio se abra libremente y se revele. Los puntos anteriores pueden ser una excelente preparación para este gozoso e inefable momento. (SOI)

EL OBSERVADOR 261-9

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Más sobre Beijing + 5
La senadora María Elena Alvarez de Vicencio participó —como miembro de la Delegación Mexicana— en la pasada Asamblea General de la ONU, correspondiente al 23º período extraordinario de Sesiones, sobre el tema «La mujer en el año 2000, igualdad entre los géneros, desarrollo y paz para el siglo XXI». Del informe presentado por ella obtuvimos la siguiente información de la reunión:
Lo revolucionario
Lo “revolucionario” de la Asamblea de Nueva York fue el tomar conciencia de tres aspectos:
1. La influencia que la informática y los medios de comunicación pueden tener en el avance de la mujer.
2. El considerar como de gran urgencia las reformas a la legislación laboral, para que responda a las nuevas necesidades de las mujeres.
3. El atender lo relativo a la violencia en contra de"las mujeres y el combate a las formas de explotación sexual de las mujeres y las niñas.
México y sus avances
En cuanto a los avances en nuestro país, se habla, entre otras cosas, de la creación de la Comisión Nacional de la Mujer, órgano encargado de coordinar y dar seguimiento al Programa, lo cual constituyó un avance sustancial que impulsa la incorporación del enfoque de género en las políticas públicas.
La instalación en el Poder Legislativo Federal de las comisiones de Equidad y Género y la Comisión Bicamaral Parlamento de Mujeres, han sido determinantes en la conformación de un marco jurídico con perspectiva de género, exento de disposiciones discriminatorias para las mujeres.
Asimismo, se consideran un avance las reformas a nuestra Constitución para apoyar a las víctimas de delitos y para asegurar el respeto a los derechos de la niñez, que cuenta ya con su ley reglamentaria: la Ley para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes. La legislación sanciona, además, la violencia en la familia.
Se ha promovido también la capacitación y sensibilización de quienes procuran e imparten justicia, lo que ha redundado en una mejor atención a víctimas de violencia.
“Las leyes requieren de políticas públicas que garanticen su cumplimiento, por ello se instrumentó el Programa Nacional contra la Violencia Intrafamiliar, que, aunado a la aplicación de encuestas, ha contribuido a la prevención y atención de este grave problema social”.

EL OBSERVADOR 261-10

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MIRADA JOVEN
¿Valdrá la pena?
Mary Carmen Loyola
Adrián Ignacio Aguirre Marín y su esposa, Rosario Arizmendi Solórzano —ambos, menores de 26 años— son autores de los últimos dos secuestros que se registraron en la ciudad de Querétaro. Hace unos días disfrutaban de un atardecer en Puerto Vallarta; hoy, se refugian en la sombra de su propia condena.
Todo este suceso me conmueve. La conmoción surge y es provocada por la gran cantidad de víctimas que estos crímenes arrastran detrás de sí. En primer término, las dos niñas secuestradas y sus familias; en segundo lugar, lo nunca imaginado e irrevocable, lo más triste y doloroso: su propia familia, su propia sangre, ellos mismos. ¿Quién les dio el derecho para que, de manera tan abominable, dejaran huérfanos a sus hijos? ¿Quién les dio el derecho para herir en lo más profundo del corazón a quiénes los criaron, educaron y protegieron? ¿Quién les dio el derecho para aniquilarse, de tal forma, la vida?
Después de mucho pensar y recogiendo las declaraciones de los mismos criminales, llegué a encontrar uno de tantos culpables, al cual, considero, debo prestarle especial atención: la ambición. No sé cuando, pero imagino que un buen día Adrián, teniéndolo todo, sintió cómo la codicia se le trepaba por la garganta y le ahogaba el alma; sintió como le taladraba el pensamiento porque, conforme pasaba el tiempo, ya no podía pensar en otra cosa. En Rosario también hizo estragos; se le resbaló desde los párpados hasta la mente; esta sensación fue cada día más fuerte hasta que logró suprimir violentamente sus valores y acorraló su propia libertad. Así, la ambición ganó todas las batallas, superó todos los límites, dominó al bien y a la conciencia.
Este virus, violento más no invencible, anda suelto en el aire. La ambición es capaz de contaminar mortalmente a cualquiera; por eso, supongo que un tipo de antídoto sería preguntarnos: ¿Valdrá la pena, vivir 50 años entre cuatro paredes, destruir a nuestra familia y dañar a los que nos rodean, por cinco millones de pesos?

EL OBSERVADOR 261-11

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Los tres árboles
Había una vez tres árboles en una colina de un bosque. Hablaban acerca de sus sueños y esperanzas. El primero dijo: «Algún día seré cofre de tesoros. Estaré lleno de oro, plata y piedras preciosas. Estaré decorado con labrados artísticos y tallados finos; todos verán mi belleza». El segundo árbol dijo: «Algún día seré poderosa embarcación. Llevaré a los más grandes reyes y reinas a través de los océanos, e iré a todos los rincones del mundo. Todos se sentirán seguros por mi fortaleza y mi poderoso casco». Finalmente, el tercer árbol dijo: «Yo quiero crecer para ser el más recto y grande de todos los árboles en el bosque. La gente me verá en la cima de la colina, mirará mis poderosas ramas y pensará en el Dios de los Cielos y cuán cerca estoy de alcanzarlo. Seré el más grande árbol de todos los tiempos y la gente siempre me recordará».
Después de unos años de que los árboles oraban para que sus sueños se convirtieran en realidad, un grupo de leñadores vino donde estaban los árboles. Cuando uno vio al primer árbol, dijo: «Éste parece un árbol fuerte, creo que podría vender su madera a un carpintero». Y comenzó a cortarlo. Otro leñador dijo mientras observaba al segundo árbol: «Parece un árbol fuerte, creo que lo podré vender al carpintero del puerto». El segundo árbol se puso muy feliz porque sabía que estaba en camino de convertirse en una poderosa embarcación. El último leñador se acercó al tercer árbol. Éste estaba muy asustado pues sabía que si lo cortaban su sueño nunca se volvería realidad. El leñador dijo entonces: «No necesito nada especial del árbol que corte, así que tomaré éste». Y cortó el tercer árbol.
Cuando el primer árbol llegó donde el carpintero, fue convertido en un cajón de comida para animales, y fue puesto en un portal y llenado con paja. Se sintió muy mal, pues eso no era lo que tanto había soñado.
El segundo árbol fue cortado y convertido en una pequeña balsa de pesca, ni siquiera lo suficientemente grande para navegar en el mar, y fue puesto en un lago. Y vio cómo sus sueños de ser una gran embarcación cargando reyes había llegado a su final. El tercer árbol fue cortado en largas y pesadas tablas y dejado en la oscuridad de una bodega. Años más tarde, los árboles olvidaron sus sueños, esperanzas por las que tanto habían orado. Entonces un día un hombre y una mujer llegaron al portal. Ella dio a luz un niño, y lo colocó en la paja que había dentro del cajón en que fue trasformado el primer árbol. El hombre deseaba haber podido tener una cuna para su bebé, pero este cajón debería serlo. El árbol sintió la importancia de este acontecimiento y supo que había contenido al más grande tesoro de la historia. Años más tarde, un grupo de hombres entraron en la balsa en la cual se había convertido el segundo árbol. Uno de ellos estaba cansado y se durmió en la barca. Mientras ellos estaban en el agua una tormenta se desató y el árbol pensó que no sería lo suficientemente fuerte para salvar a los hombres. Los hombres despertaron al que dormía; éste se levantó y dijo con voz potente: «¡Calma! ¡Quédate quieto!». Y la tormenta y las olas se detuvieron. En ese momento el segundo árbol se dio cuenta de que había llevado al Rey de Reyes y Señor de Señores.
Finalmente, un tiempo después alguien vino y tomó el tercer árbol convertido en tablas. Fue cargado por las calles al mismo tiempo que la gente escupía, insultaba y golpeaba al Hombre que lo cargaba. Se detuvieron en una pequeña colina y el Hombre fue clavado al árbol y levantado para morir en la cima de la colina. Cuando llegó el domingo, el tercer árbol se dio cuenta de que él fue lo suficientemente fuerte para permanecer erguido en la cima de la colina y estar tan cerca de Dios como nunca, porque Jesús había sido sacrificado en él. Y desde ese momento la gente siempre lo iba a recordar.
Moraleja de esta historia: Cuando parece que las cosas no van de acuerdo a tus planes, debes saber que siempre Dios tiene un plan para ti. Si pones tu confianza en Él, te dará grandes regalos a su tiempo. Recuerda que cada árbol obtuvo lo que pidió, sólo que no en la forma que pensaba. No siempre sabemos lo que Dios planea para nosotros, sólo sabemos que ¡sus caminos muchas veces no son nuestros caminos; pero... piensa que sus caminos siempre son los mejores!

Envió: Saúl Hurtado, de Pedro Escobedo, Qro.

EL OBSERVADOR 261-12

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ORIENTACIÓN FAMILIAR
No puedo perdonar
Yusi Cervantes Leyzaola

Después de su infidelidad, mi esposo parecía arrepentido. Muchas cosas cambiaron entre nosotros. Nos dedicaba más tiempo a los niños y a mí, hablábamos más; yo misma cambié: me preocupé por mí misma, adelgacé. Entonces sí todo acabó: me engañó otra vez. Ya no quiero saber de él, no puedo perdonarlo. Le dije que se fuera de la casa. Él ruega que le permita volver, pero yo no estoy dispuesta a seguir siendo humillada.

El perdón es necesario siempre. Perdonar no significa necesariamente reiniciar la relación con su esposo —aunque, si lo lograran, sería lo mejor para la familia—, sino estar en paz con él y con usted misma, Perdonar es dejar atrás el resentimiento y aprender a poner los límites necesarios para no volver a ser dañada. Volver a recibirlo en la casa es otra cosa. Para eso necesitarían resolver los problemas que tienen y usted necesitaría una razonable seguridad de que los cambios en él y en la relación son auténticos. No se trata, de ninguna manera, de permitir que le siga haciendo daño. Por lo que me dice, él se esforzó. Y eso me parece valioso. No se trata de justificarlo, pero terminar una relación amorosa es difícil. Es probable que esa mujer lo buscara, lo presionara o sencillamente que le pidiera que la llevara a algún lado. Verlos juntos en el carro puede tener muchos significados. Yo le sugiero que escuche a su esposo.
Creo que hace falta que abandone el papel de víctima y que deje de verlo como al malo de la película. Él ha cometido errores graves, es cierto, pero es un ser humano y sería muy bueno para ambos que pudieran dialogar desde esta perspectiva. «¿Quién eres en verdad? ¿Qué te llevó a actuar así? ¿Cómo te sientes? ¿Qué necesidades insatisfechas tienes? ¿Qué es lo que quieres en tu vida?». Hágale esas preguntas a su esposo sin juzgarlo, sin acusarlo, con auténtica compasión. Tal vez se sorprenda. Y, le repito, esto no quiere decir que vayan a volver a estar juntos. Pero sí necesita perdonarlo.
Si decide que lo mejor es la separación, de todos modos necesita tener una buena relación con él, por el bien de sus hijos. Aun los hijos de padres divorciados necesitan que sus padres no peleen en cada encuentro; es más, necesitan que sus padres puedan comunicarse y ponerse de acuerdo en relación con las decisiones que tienen que ver con los hijos.
Sé que ve la situación bastante oscura. Está enojada y tiene razones para estarlo. Pero de cualquier manera creo que debería seguir luchando por su matrimonio. Busquen ayuda, vayan con alguien que pueda orientarlos. Volver a estar juntos requiere de un proceso donde cada uno pueda poner en claro cuáles son sus heridas, cuáles sus necesidades no satisfechas, cuáles sus proyectos personales y lo que está dispuesto a hacer por un proyecto en común. Si logran esto, tendrán la oportunidad, más que de rescatar la vieja relación llena de defectos, de construir un nueva, sobre bases más firmes.
Abra su corazón, ábrase a la posibilidad de reconstruir su matrimonio; existe la posibilidad de que no ocurra así, pero que no sea porque usted cerró las puertas.

EL OBSERVADOR 261-13

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PINCELADAS
Una dama los condujo al banquete

Justo López Melús *
        Eran dos hermanitos, Pepe y Pepita. Vivían junto a un bosque. Un día entraron a jugar y se perdieron. Llovía a cántaros. Por fin divisaron un palacio. Una dama muy distinguida les abrió la puerta. Les condujo a tomar un baño, les proporcionó ricos vestidos y los llevó al comedor real. El rey les convidó a manjares exquisitos y a beber jugo de mora. Después dijo: «Sus padres los esperan». Y un chofer les condujo a su casa, donde volvió a reinar la alegría.
        La mamá, que era catequista, les explicaba a sus niños: «Así sucede cuando los hombres se marchan de la casa paterna. Se pierden, les ataca la tormenta y se ponen perdidos. Pero tienen suerte si acuden a la Iglesia. Allí los recibe la Virgen María, se purifican en el sacramento de la Penitencia, reciben de nuevo el vestido de la gracia, y luego son invitados al banquete de la Eucaristía. Recuperan las fuerzas perdidas y vuelven felices a casa».

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.
(FIN)

EL OBSERVADOR 261-14


 

 
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