El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

16 de Julio de 2000 No. 262

SUMARIO

bullet COLUMNA HUÉSPED México y los jóvenes
bullet¿A qué se comprometió Vicente Fox?
bulletAL ALBA DEL MILENIO El agua en los aparejos
bulletEL RINCÓN DEL PAPA Para una civilización del amor
bulletLa «cultura de género»
bulletPERDER POR DEFAULT La invasión homosexual (II)
bulletSanta María de Guadalupe, Núcleo Fundamental de Nuestra Cultura III
bulletEl problema de la condonación de la deuda externa
bulletContribuir todos al bien de México
bulletSanta María de Guadalupe, Núcleo Fundamental de Nuestra Cultura III
bulletEl problema de la condonación de la deuda externa
bulletContribuir todos al bien de México
bulletRETOS DEL NUEVO GOBIERNO Hacer de la familia la morada del yo
bulletPINCELADAS El magis ignaciano
bulletLos Obispos saludan “ejemplo de democracia”
bullet¿Pueden comulgar los que viven en una situación irregular?
bulletSe está perdiendo la conciencia del pecado

Sumario Inicio

COLUMNA HUÉSPED
México y los jóvenes
Juan Pedro Oriol
A José Isabel Bautista le conocen en su comunidad huichola como “Chabelo”. Tiene 25 años y trabaja cultivando la tierra de sol a sol. En su casa, no hay agua ni drenaje. Tiene que sudar mucho para conseguir apenas lo necesario para sobrevivir. Cuando necesita ver a un doctor o comprar una medicina, recorre ocho horas hasta llegar a Guadalajara. No ha perdido la esperanza de un mañana mejor. Afirma que el pasado 2 de julio no durmió porque se quedó escuchando la radio y viendo la televisión porque “solamente daban buenas noticias”.
Carmen está empezando su carrera. Su gran afición es el voleibol playero. Los estudios no le hacen mucha gracia pero sabe que son importantes. El domingo antepasado salió a correr antes de ir a votar. Quiere estar en la mejor forma física para el torneo de finales de julio en Vallarta. Cuando llegó a votar a su casilla, se dio cuenta que se le había caído su credencial mientras corría. En vez de desanimarse, regresó a buscarla. Casi tres horas después la encontró y, por fin, pudo emitir su voto. Dice que nunca pasó por su cabeza la idea de no votar porque sabe que su granito de arena es importante para México.
Alex tiene 28 años. Está comenzando su segundo año de doctorado en economía en Nueva York. Después de terminar la maestría en Oxford, decidió seguir preparándose para poder aportar más en la construcción de un México mejor. El domingo antepasado regresó de Estados Unidos para votar en su natal Morelia. Está seguro de poder colaborar con sus conocimientos a combatir las situaciones de extrema pobreza y confía en que esta tarea será prioritaria en los próximos años.
De los 99 millones de mexicanos, casi 50 son muchachos y muchachas que tienen entre 18 y 28 años de edad. Enfrentan un futuro cargado de retos. No quieren dejar de esperar un mañana mejor y más próspero. Se resisten a que les quiten la confianza que les impulsa a esforzarse y a hacer algo importante. Aceptan que son muchos los jóvenes aseguran que son muchos más los que quieren ser protagonistas y hacer algo importante con sus vidas.
Hay razones para el optimismo. Como declaraba en estos días el Cardenal Juan Sandoval: “Todo lo que empieza es pujante, es algo lleno de vida, de planes, de esperanza”. No confiar más en México después de lo que hemos vivido en estos días pasados es como cerrar los ojos para no querer ver el cielo inmenso que nos rodea.
El primer paso hacia el progreso es el deseo. Cuando algo se desea con vehemencia, es siempre posible de alcanzar. El deseo sincero de tantos corazones jóvenes de lograr un verdadero progreso para México es el inicio seguro para alcanzarlo.
Resulta impresionante el entusiasmo que se nota entre los jóvenes en estos días. Parece que esta semana los jóvenes más felices del mundo son los mexicanos. Están felices porque están llenos de confianza. Las elecciones nos confirman que la confianza es esencial. Cuando el hombre confía, se arriesga. Cuando los jóvenes confían, se entregan. La confianza hace que el hombre parezca un gigante. Simplemente, porque su capacidad se multiplica.
¿Qué esperan los jóvenes de México? Esperan que se cumpla lo que se les ha prometido: desarrollo, estabilidad, justicia, paz, apoyo, oportunidades, trabajo y libertad. Esperan que se cuente con ellos y que su voz y su acción cuenten de verdad. Y afirman convencidos: el futuro es nuestro. Y así es. Los jóvenes son los adultos del mañana y los que conducirán al país en el nuevo milenio. Perdamos el miedo de confiar en la juventud. Confiemos en su empuje, en su coraje y en sus sueños.

EL OBSERVADOR 262-1

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¿A qué se comprometió Vicente Fox?
En una carta que envío Vicente Fox a los líderes religiosos del país el 6 de mayo de este año, establecía las siguientes diez propuestas:
1. Respeto al derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural
2. Fortalecer la unidad familiar
3. Respetar el derecho de los padres de familia a decidir la educación de sus hijos
4. Libre acceso a la asistencia espiritual y religiosa en los centros de salud, penitenciarios y asistenciales
5. Ampliar espacio de libertad religiosa a partir del artículo 24 constitucional
6.Eliminar contradicciones entre los artículos 24 y 130 de la Constitución, reformando el 130 en la parte que restringe la libertad religiosa, que proclama el artículo 24
7.Abrir el acceso a los medios masivos de comunicación a las Iglesias
8.Definir un régimen fiscal para la Iglesias, con deducibilidad de impuestos cuando contribuyan al desarrollo humano
9.Terminar con la discrecionalidad para autorizar la internación y permanencia en México de los ministros de culto
10.Homologación voluntaria de los estudios eclesiásticos en el ámbito civil

¿Privilegios?
Contra lo que se puede pensar las relaciones (de la presidencia de Fox) con la Iglesia Católica no van a cambiar, Fox pertenece a un centro derecha que no es una derecha clerical o fundamentalista.
Jean Meyer

EL OBSERVADOR 262-2

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AL ALBA DEL MILENIO
El agua en los aparejos
Muchos hombres y mujeres –sobre todo del PRI— se preguntan estas semanas qué fue lo que falló para ver emerger a Vicente Fox como presidente de México. En realidad, la maquinaría funcionó bien (desde el punto de vista de la “obtención” de votos). No fue la aplanadora la que atascó, fue la realidad que vive el pueblo la que propició el descalabro de un sistema que en 71 años generó más desigualdad social que en ninguna otra parte del mundo.
Según el World Policy Institute Americas Project, basado en estudios comparativos de México con otros países latinoamericanos, en relación con índices económicos, sociales y políticos fundamentales nuestro país queda muy mal parado. Este es el resumen (que tiene extractos de estudios serios, originados y publicados por el Banco Mundial, Freedom House, Transparencia Internacional y Naciones Unidas):
• tiene un sistema educativo inadecuado y con escasa inversión
• tiene uno de los peores sistemas de cuidado a la salud
• está muy por arriba en desnutrición infantil y en su tasa de mortalidad infantil
• tiene uno de los más inadecuados niveles de desarrollo del campo
• está por debajo del promedio en atracción de inversiones extranjeras directas
• es el más bajo (entre países con su nivel de ingresos) en número de teléfonos por persona
•...sin embargo, tiene una de las tasas de costo más altas en telefonía local
• está por debajo del promedio en su industria turística
• es restrictivo en libertades de prensa y medios de comunicación
• es uno de los países más corruptos del mundo, y el más corrupto respecto al nivel educativo de sus altos mandos
• es sumamente restrictivo con relación a los trámites burocráticos para establecer empresas, aún comparado con países africanos y postcomunistas

Ahora bien: ¿por qué se hartó el pueblo de México? (JSC)

EL OBSERVADOR 262-3

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EL RINCÓN DEL PAPA
Para una civilización del amor: diálogo entre las culturas
El tema escogido por Juan Pablo II para la próxima Jornada Mundial de la Paz, que se celebrará el 1 de enero del año 2001, es: «Diálogo entre las culturas para una civilización del amor y de la paz».
Fue elegido por Su Santidad en el contexto del año internacional del diálogo entre las civilizaciones, proclamado por las Naciones Unidas para el próximo año 2001. Se trata de una oportunidad para afrontar los fundamentos de este diálogo y las consecuencias y beneficios que de él puede sacar la humanidad.
«Al inicio del siglo XXI, las culturas del mundo, con toda la riqueza de su diversidad y vitalidad, constituyen un manantial de esperanza y, al mismo tiempo, de temor», explica un comunicado hecho público por la Oficina de Información de la Santa Sede al dar a conocer la decisión del Santo Padre. El documento alude a ese profetizado «choque de civilizaciones» por algunos intelectuales, en el que «el poder y la fuerza constituyen el único criterio de evaluación».
El Papa ya se había referido al asunto en el discurso que pronunció con motivo de la quincuagésima Asamblea General de las Naciones Unidas: «Tenemos que vencer nuestro miedo del futuro. Pero no podremos vencerlo totalmente si no lo hacemos juntos. La 'respuesta' a ese miedo no es la coerción, ni la represión o la imposición de un modelo 'único' social al mundo entero. La respuesta al miedo que ofusca la existencia humana al final del siglo XX es el esfuerzo común por construir la civilización del amor, fundada en los valores universales de la paz, de la solidaridad, de la justicia y de la libertad. Y el 'alma' de la civilización del amor es la cultura de la libertad, la libertad de los individuos y de las naciones, vivida en una solidaridad y responsabilidad oblativas».

EL OBSERVADOR 262-4

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La «cultura de género»
Bruno Ferrari
Seguramente nadie duda que el intermedio entre el color rojo y el amarillo es el naranja; sin embargo, no podríamos decir lo mismo entre elefantes y manzanas o entre un oso y una calabaza. ¿Será válido pensar que entre el sexo masculino y el femenino se encuentra el neutro?
Posiblemente la gran mayoría de las personas consideren esto una aberración. Sin embargo, la terminología propia de esta nueva ideología ya forma parte del lenguaje cotidiano de muchos funcionarios de alto nivel, e incluso un candidato fue presentado por su esposa como el “Candidato del género”.
Esta ideología afirma que «el género es una construcción cultural y radicalmente independiente al sexo …», por lo cual cabrían dentro de ella otras distinciones como homosexual, lesbiana, bisexual y transexual. Aceptar estas nuevas formas traería como consecuencia validar también nuevas estructuras de «familias». Es bueno dejar en claro todo lo anterior porque el mejor aliado que han tenido hasta ahora los promotores de esta ideología ha sido precisamente la confusión.
Por grandes que sean los esfuerzos de los grupos que promueven este tipo de ideologías por alcanzar un «estatus» o reconocimiento social o legal, no podrán impedir que la sociedad democrática —que en su inmensa mayoría no comparte su ideología y menos aún sus prácticas— se defienda de estas pretensiones absurdas.
Una táctica común asumida por estos movimientos es la de culpar de discriminación contra ellos a cuantos resisten a sus campañas, olvidando incluso que la sociedad, y en particular los padres de familia, tienen derecho a exigirle al Estado que promueva un ambiente social que facilite el crecimiento de los ciudadanos sin degradar los derechos de la familia y de la dignidad humana.
Por otro lado si queremos ser congruentes con nuestro juicio humano en el tema de la igualdad, debemos reconocer que éste es un derecho universal e inalienable de las personas e insistir que la solución de los problemas de salud y de población pasa por la solidaridad internacional y la implementación de políticas que sostengan la unidad familiar, porque la familia como unidad básica de la sociedad tiene el derecho a la protección y al apoyo de la sociedad misma.
Si queremos evitar errores como los del pasado en temas políticos y económicos, debemos ver con claridad que la aceptación de esta nueva «cultura de género» sería el comienzo del fin de la figura paterna, materna y de todo el núcleo familiar, lo que en no mucho tiempo nos llevaría irremediablemente a la ruina de la misma sociedad.
Los hombres y mujeres de hoy estamos llamados a desarrollar el sentido de la responsabilidad. En primer lugar la personal, cultivando el sentido del deber y del trabajo. Pero a éste se le debe añadir el sentido del compromiso hacia los demás, preocupándonos por los más pobres y desprotegidos y participando en las estructuras que nos permitan hacer de nuestro mundo un mundo mejor que le podamos dejar a nuestros hijos como herencia.
Es una lástima que algo tan noble, como lo es el reconocimiento de los derechos de la mujer, se vea manipulado por ideologías tan contrarias al espíritu con el que fueron realizados. Se ha propiciado la emancipación de la mujer no como respuesta a una demanda justa de igualdad, sino como un mero instrumento de reproducción para disminuir el crecimiento poblacional. Se ha dado cabida a teorías «neutras» que, más que dignificar al ser humano, buscan denigrarlo y pervertirlo.

EL OBSERVADOR 262-5

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PERDER POR DEFAULT
La invasión homosexual (II)
Diego García Bayardo
        Los homosexuales tienen un gran poder de influir en la sociedad, debido al control que tienen sobre los medios de comunicación, y esa fuerza les ha permitido manipular al mundo de la ciencia. Por ejemplo, en 1973 lograron que la Asociación Psiquiátrica Americana (entiéndase «estadounidense») retirara la homosexualidad de su clasificación de enfermedades mentales (contra toda lógica y razón), y que los psiquiatras usaran el concepto de «disturbio de orientación sexual» para referirse a los homosexuales que se sienten perturbados o en conflicto o que quieren cambiar su orientación sexual. O sea que, en la mente inexplicable de los psiquiatras, sentir atracción sexual hacia individuos del propio sexo no es enfermedad ni disturbio, pero sentirse perturbado por ello sí lo es. Ahora entiendo por qué muchos psiquiatras en México (que siempre hacen lo que les dictan sus colegas estadounidenses), cuando tienen un paciente homosexual, en lugar de devolverle la salud lo que hacen es convencerlo de que «se acepte como es, porque es normal» y que ejerza su homosexualidad con toda despreocupación. Creen que ese era el problema, los pobres.
        Lo más chistoso de la manipulación del mundo de la ciencia por parte de la minoría gay es que, después de haber logrado hacer pasar por «normal» lo que está objetivamente desviado, ahora resulta que las personas normales son las que andan mal de la cabeza. Me explico. Todo mundo sabe que sentir aversión por la actividad homosexual es algo natural e instintivo, por lo que prácticamente todos las naciones y culturas del mundo han condenado dicha desviación. Pero como ahora los psiquiatras han declarado normal a la homosexualidad «por decreto», la aversión contra lo homosexual ha empezado a ser mal vista, y han inventado de la nada una nueva patología llamada «homofobia», para designar la aversión contra los homosexuales. Vea usted cómo han cambiado las cosas: ahora la homosexualidad es saludable y el rechazo a al homosexualidad es una enfermedad mental (toda fobia es una psicopatología, ¿o no?). ¡Increíble! La psiquiatría es el opio de los necios.
        En el mundo de la política los homosexuales han logrado también golpes espectaculares. En varios países europeos y en algunos estados de EU las leyes han dado a las uniones homosexuales un valor casi igual al del matrimonio normal, y los políticos anhelan tanto el voto gay que prefieren desafiar a todas las religiones del mundo antes que ofender en modo alguno a esas personas.
        Las religiones parecían ser el más sólido bastión de la familia y la sexualidad auténticamente humana, pero las cosas han empezado a cambiar. En Estados Unidos y Europa, varias iglesias protestantes han aceptado bendecir las uniones entre homosexuales, dándoles un status casi igual al de los matrimonios. Aquí cabe recordar que la Biblia es muy explícita en su condena de las prácticas homosexuales (Cfr. Gen 19; Lev 18, 22 y ss.; Rom 1, 24-27; 1 Cor 6, 9-10, etc.), por lo que las religiones que han admitido tales desviaciones lo han hecho por medio de una malinterpretación deliberada y consciente de las sagradas escrituras. La Iglesia católica, por supuesto, no puede admitir unas relaciones sexuales que van contra la naturaleza (tampoco los musulmanes aceptan la homosexualidad), por lo que en todo el mundo la Iglesia se ha convertido en el blanco de los ataques provenientes desde la minoría gay y sus voceros, de izquierdas y de derechas. En México hay muchos funcionarios de gobierno y ONG's trabajando a favor de la ideología homosexual y en contra del catolicismo, así que debemos tener cuidado. Y si tiene usted dudas sobre las tendencias de un grupo o un texto cualquiera, sólo fíjese si usa la palabra género en lugar de sexo. Si esas personas son favorables a la homosexualidad usarán siempre la palabra género, porque pretenden que éste es abierto, opcional e intercambiable, como los calcetines, mientras la «incómoda» palabra sexo designa esa diferencia entre hombres y mujeres que Dios no piensa cambiar, aunque los paladines de la «tolerancia sexual» se paren de cabeza o rasguen sus vestiduras.

EL OBSERVADOR 262-6

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Identidad (III)
Santa María de Guadalupe, Núcleo Fundamental de Nuestra Cultura.
Pbro. Prisciliano Hernández Ch., O.R.C.
El templo es un significante; su significado es el misterio de comunión con el Dios densamente uno en la esencia y trino en las Personas, con el ser y la misión de la Iglesia, por decisión del Padre, por obra del Hijo y por la acción permanente del Espíritu Santo.
Ser engendrados y educados por Santa María de Guadalupe conlleva tener rostro y tener corazón. En la antropología mexica, es ser persona, desde Ella tener nuestra personalidad e identidad cristiano-mexicana.
La autocomunicación de Dios se da a través de Aquél que es la Palabra encarnada, la explicación de Dios. La autocomunicación de Dios es automanifestación de Dios. La mariofanía del Tepeyac es una mariofanía teofánica. Es decir, Ella, con su presencia, palabras e imagen encarnadas en la cultura náhuatl, constituye el vehículo de la manifestación de Dios. Ella viene a ser como el sacramento inculturado del misterio del Dios Amor. Ella es el templo del Amor, el templo de la Vida, la casa de Dios; por eso lo ofrece en las palabras que guarda para nosotros el Nican Mopohua, al igual las conserva en el icono o la imagen o en el in amoxtli in tlacuilolli (códice-escritura).
Ella es la morada del Dios Amor. Ella ofrece a Dios en su oficio maternal. Ella lo pone de manifiesto en su ternura de madre y en el amoxtli o códice del Dios Tlacuilo-Pintor que llena de luz todas las cosas al amanecer, lo lleva dentro de sí y lo ofrece como luz para involucrarnos a nosotros en la hoguera-amor de su ser incandescente; para ser como Nanahuatzin —el pobrecito que se arroja a la hoguera— en Teotihuacan, en el nacimiento del quinto sol; con Ella, luz de una era o sol: el sexto sol, Iglesia.
Dicho de otra manera: el que se ha arrojado e involucrado con Santa María, el que lleva la imagen, el portador de la imagen, el teomama, ha de ser todo evangelizador que, juntamente con María, engendre a la verdad y a la fe a ese niño, a esa nación —México-Meztli xico— el que nace del centro y está enraizado en la verdad, ahí está naciendo, en el Ombligo de la Luna-México o centro del universo, que está a sus pies, para que todos seamos morada de luz, templo del amor, es decir Iglesia-templo, misterio de comunión en el quehacer de la luz y del amor.
Guadalupe, Uad-al-hub, «Río de Amor», según los arabistas marroquíes y egipcios, citados por Gutierre Tibón, y pintado en el códice imagen, el mismo nombre de Guadalupe no sólo por su trasfondo fonético nahuatl Cuahtlalupe, sino que, como imagen pictograbada, le corresponde y que sería, según la sapientísima y autorizada opinión del nahuatlato P. Mario Rojas, «la que viene del oriente como sol o como águila de fuego».
Ella es la Señal del Dios con nosotros, porque nosotros estamos con Ella.

EL OBSERVADOR 262-7

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Gran reto del Jubileo
El problema de la condonación de la deuda externa


La condonación de la deuda internacional que grava a los países en vías de desarrollo, petición del Papa a la que se ha sumado el clamor de numerosas ONGs, avanza lentamente. ¿Por qué? Hay que tener en cuenta que condonar la deuda internacional no es tan simple como perdonar un débito privado a una persona, que no volverá a mantener relaciones financieras con el acreedor.
En 1996 el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial lanzaron la denominada “Iniciativa Países Pobres muy Endeudados” para ayudar a los países que en ella se incluyeran a alcanzar una situación de endeudamiento sostenible a medio plazo.
Con los criterios que se eligieron al principio, la lista de países candidatos al alivio de la deuda se reducían a no más de treinta, la gran mayoría de ellos ubicados en la zona africana del antiguo Imperio Británico. Como se vio que esto no era suficiente, en septiembre de 1999 se acordó suavizar los criterios de admisión y agilizar los trámites para proceder a un alivio efectivo de la deuda. La aplicación de estos nuevos criterios —más suaves— parece haber elevado a unos 40 el número de países candidatos a beneficiarse de la iniciativa, lo que no supone, ciertamente, un aumento espectacular.
Como puede advertirse, las instituciones multilaterales abordan el problema caso por caso, señalando criterios cuantitativos que son, a veces, revisados dentro de un contexto político.
Sin embargo, con este nuevo enfoque, el mecanismo de alivio se basa en la capacidad real de devolución de cada país, dentro de un contexto de crecimiento económico y reducción de la pobreza. Representa un compromiso de la comunidad internacional, incluyendo todos los acreedores, para actuar de una forma concertada y coordinada, con el fin de reducir la deuda a un nivel sostenible.
El objetivo final es que la deuda total de los países beneficiados quede reducida a la mitad.
Los costos de la iniciativa se estiman en más de 28 mil millones de dólares, que se reparten por mitades entre las instituciones multilaterales y los acuerdos bilaterales en el Club de París.
En última instancia, son los gobiernos de países más o menos desarrollados quienes asumen el costo total.
Las aportaciones directas de los Estados parecen encontrar hoy un problema adicional. Desde 1997, por cambios en el modo de realizar la contabilidad nacional, la condonación de deudas a terceros países tiene un efecto directo sobre el déficit público, en un momento en que muchos gobiernos están comprometidos a reducir sustancialmente sus desequilibrios presupuestarios.
Es por esto que, estando ya a mitad del Jubileo de los 2000 años de la encarnación de Cristo, humanamente no parece que pueda lograrse a cabalidad la petición de Su Santidad respecto al perdón parcial de las deudas, menos todavía de la condonación total, que es otra de las opciones que se mencionan en la encíclica Tertio millennio adveniente, y que coincide plenamente con el jubileo bíblico del Antiguo Testamento.

EL OBSERVADOR 262-8

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TAREA PARA DESPUÉS DE LOS AFANES ELECTORALES...
Contribuir todos al bien de México *

        Hay que confiar en que con responsabilidad y creatividad podremos todos juntos:
        Ampliar el marco de convivencia entre grupos y sociedad a través de mayores espacios de diálogo, participación y representación que favorezcan la solidaridad y la subsidiariedad, para que todos podamos colaborar en el bien común de la nación (n. 289);
        Clarificar los derechos y deberes propios de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, para que exista la colaboración, el diálogo y la separación efectiva entre ellos, de modo que se eviten el chantaje, la incomunicación o la invasión de campos en los que los poderes poseen una legítima autonomía e independencia (n. 290);
        Revisar el modo como está articulado y puesto en práctica actualmente el estado de derecho para que México goce de un Estado organizado en torno a leyes justas, basadas en el respeto universal a la persona humana y a los derechos que brotan de su naturaleza y dignidad (n. 292);
        Definir las premisas fundamentales del desarrollo económico que queremos, para lograr una mayor equidad y mejores condiciones para la producción y distribución de la riqueza, a través de una economía de empresa respetuosa de los debidos límites éticos, sociales y jurídicos (n. 293);
        Perfeccionar el modelo educativo, para que afirme, sin exclusión de ninguna especie, el derecho al desarrollo integral y armónico de la persona humana a través del cultivo de conocimientos, habilidades prácticas y virtudes morales basadas en valores objetivos (n. 294);
        Reconocer en plenitud, a través de los procedimientos legales pertinentes, el derecho de los padres a la educación de sus hijos. No responde a las exigencias de la dignidad humana la imposición de una sola propuesta educativa o la supuesta neutralidad de la educación en temas y problemas donde los padres deben escoger, sin coacción de ningún tipo, la orientación que vaya más de acuerdo con sus convicciones y creencias (n. 295);
        Orientar éticamente el servicio de los medios de comunicación, para que comprendan que su misión de informar, educar y entretener debe, por su propia naturaleza, servir a la dignidad de las personas y a la preservación e incremento de la cultura nacional. Es preciso que exista una normatividad básica para que el derecho a la libertad de expresión no lesione los derechos de las personas y de la comunidad (n. 296);
        Reconocer y promover las diversas culturas que integran nuestra nación, para que nunca el poder del Estado o del mercado las vulnere, sino que las respete en su legítima soberanía (n. 297);
        Mejorar la manera como promovemos a las comunidades y a las culturas indígenas en el contexto de nuestra nación, para que, sin mermar la legítima autonomía que poseen, se logre una adecuada y respetuosa integración de sus aportes y riquezas particulares, a través de los cambios jurídicos necesarios para tal efecto (n. 298);
        Hacer efectivo el federalismo, para que se logre la legítima autonomía y articulación de los diversos órdenes de gobierno y de las entidades federativas entre sí, respetando los principios de
subsidiariedad, solidaridad y bien común (n. 299);
        Reconocer explícitamente el derecho a la objeción de conciencia. A nadie se puede obligar a actuar en contra de sus convicciones en materia política, religiosa o moral, siempre y cuando queden a salvo los legítimos derechos de los demás (n. 301);
        Adecuar la normatividad jurídica que regula las relaciones de las Iglesias con el Estado, para continuar con el proceso que busca lograr un «reconocimiento pleno y efectivo de la libertad religiosa, fruto y garantía de las demás libertades civiles (n. 302);
        Definir a la luz de los derechos humanos y sus deberes correlativos el modo como nos relacionamos frente a las naciones del mundo globalizado.

* Conferencia del Episcopado Mexicano. Del encuentro con Jesucristo a la solidaridad con todos.

EL OBSERVADOR 262-9

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RETOS DEL NUEVO GOBIERNO
Hacer de la familia la morada del yo

        Cuando se da la disolución de los factores que contribuyen a formar la identidad de un pueblo es necesario que dirijamos la atención hacia la condición actual de su célula fundamental: la familia. Es ésta la forma comunitaria original que permite a la persona introducirse humanamente en la realidad que tutela su crecimiento de acuerdo con todos los factores que la constituyen. Decimos que la familia es la morada del yo; la compañía humana concreta donde la persona encuentra su primera experiencia de pertenencia, el lugar fundamental para su desarrollo.
        Por otro lado, la familia también es el espacio donde se da la acogida a la vida humana en el valor pleno que le corresponde, es decir, donde ésta se halla protegida desde su concepción y a través de las etapas de su desenvolvimiento. Por lo anterior, la defensa de la vida se enlaza con, tiene sentido, sólo si hay una defensa de la familia, la cual es, como ya hemos señalado, su morada natural. Esto es porque, sin ella, toda pretensión de formación estable y sólida del hombre en su dimensión real queda en el vacío; es porque, sin esta primera experiencia de pertenencia, la persona queda a merced de todas las amenazas exteriores a las que está sujeta su fragilidad intrínseca. Crece sin un punto de referencia concreto que aglutine sus componentes intelectuales, afectivos, humanos, para llevarlos hacia una unidad frente a la existencia, para evitar su dispersión.
        La familia en México sufre problemas de trabajo, de vivienda y de salud. Para no hablar ahora sino de la salud, requiere de asistencia de calidad a este respecto, pero no sólo esto, sino de pleno respeto por parte de la política pública. La familia debe ser respetada, no objeto de una imposición de parte del poder que busca sus propios intereses, de políticas de población y de prácticas que se llevan a cabo en los centros de salud públicos sin su consentimiento. Después de reconocer el papel que juega la familia en la sociedad como su célula básica, se descubre la trampa de la mentalidad que hoy en día pretende difundir el poder. Si la familia es el lugar humano y natural donde la persona adquiere consistencia, donde se le dota de una tradición que le permite enfrentar la realidad de una manera adecuada, sin tenerle miedo, sin desmoronarse ante ella, sin sentirse aplastado de tal modo por ella que quiera huír y se pierda a sí mismo; entonces la mentalidad que hoy se difunde a través de ideologías, de medios masivos de comunicación, incluso, a veces, a través de la escuela, esconde también la pretensión de apoderarse de la fragilidad de la persona dejada a la deriva. Sin esta morada, la persona queda a merced de los discursos que el poder difunde.

* Extractado de Más sociedad, menos Estado, folleto editado por el periódico Ventana Abierta.

EL OBSERVADOR 262-10

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PINCELADAS
El magis ignaciano
Justo López Melús *

        Una característica de san Ignacio es el magis, el más. San Ignacio siempre buscaba el más. No lo bueno, sino lo mejor. No la gloria de Dios, sino la mayor gloria de Dios. No servir a Nuestro Señor, sino el señalarse en el servicio a Nuestro Señor. Siempre el magis, siempre el más. Y Segundo Llorente nació para lo más.
        Veía que en su pueblo la persona más importante era el párroco, y dijo: «¡Yo, al seminario!». Fue a darles ejercicios un padre jesuita, y dijo: «¡Yo, jesuita!». Pasó un misionero de China, y pensó: «¡Yo, a China!». Pío XI habló de la difícil misión de Alaska, y ya no se le quitó de la cabeza: «¡Alaska, Alaska, Alaska!». Escribe al padre provincial, y varias veces al padre general. Le dan largas. Él insiste y lo consigue. Se despidió de sus padres para siempre. No los volvió a ver. Desde Akulurak, «el país de los eternos hielos», escribió crónicas maravillosas que influyeron poderosamente en sus lectores. Su padre, al morir, repetía: «¡Akulurak, Akulurak!».
* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 262-11

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Los Obispos saludan
“ejemplo de democracia”
La Conferencia Episcopal Mexicana (CEM) publicó hace unos días un comunicado oficial en el que saludó el comportamiento de la ciudadanía en los últimos comicios presidenciales y el respeto del gobierno que, pese a las advertencias de fraude, respetó la primera victoria de la oposición en 71 años de priísmo. Estas fueron algunas frases que de ahí se extrajeron:
«La jornada electoral se ha desarrollado gracias a Dios en paz, en orden y tranquilidad, lo cual es signo de los avances que el pueblo de México ha logrado en los últimos años en la construcción de una democracia más participativa”.
«Como Pastores felicitamos a quienes emitieron su voto y nos congratulamos por la alta participación ciudadana, que es lo que realmente hace avanzar nuestra democracia, que es la oportunidad de participar en la conducción de los asuntos que atañen al bien de todos. El pueblo de México ha sido el principal protagonista de esta jornada electoral”.
“Todos somos responsables de nuestro desarrollo y de construir para todos un futuro mejor, combatiendo la corrupción, la injusticia, la pobreza y la ignorancia, que son raíz de tantos otros males. Este es el reto que tendrá el nuevo gobierno electo».
El país «necesita promover que todos y cada uno de los mexicanos tengan lo necesario para una vida digna y puedan realizar su existencia en la justicia y en la paz».

EL OBSERVADOR 262-12

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¿Pueden comulgar los que viven en una situación irregular?
A esta pregunta ha contestado monseñor José Gea, obispo de Mondoñedo-Ferrol, España, en reciente carta pastoral. Aquí transcribimos parte de sus enseñanzas por que se aplican por igual a todos los fieles católicos del mundo entero.
«Situación irregular» es la que viven los católicos casados sólo civilmente, los divorciados vueltos a casar, las llamadas parejas de hecho y los que viven juntos sin ninguna formalidad eclesiástica ni civil, pero que desean participar activamente en bodas, bautizos o comuniones.
Cuando la Iglesia excluye a alguno de sus hijos de la participación de la comunión eucarística, lo que desea es hacerle consciente de su situación, con la esperanza de que cambie y se integre plenamente en la comunión eclesial. No intenta imponer un castigo, sino exigir de sus miembros una actuación coherente con su fe, y hacer una llamada a la conversión. Y es que ha de haber seriedad en todo lo referente a la fe. La fe no es algo subjetivo que cada cual entiende y vive a su manera. Vivir la fe supone una línea de conducta coherente con ella. Y si bien es cierto que hemos de respetar las decisiones que cada uno tome en su vida, no lo es menos que debemos respetar también las normas que da la Iglesia para sus fieles.
El hecho de negarles la comunión no significa que se juzgue a nadie, ni que estas personas sean consideradas más o menos dignas, ni mejores o peores que los demás. Simplemente se encuentran en una situación de comunión eclesial incompleta, por ello no pueden ser admitidos a la comunión, ya que ésta es expresión de comunión eclesial completa y visible.
El hecho de que estos hermanos no sean aceptados a la plenitud de la participación en la vida de la Iglesia no significa que se les abandone y se corte todo lazo de relación con ellos. A pesar de su situación, algunos frecuentan la iglesia y los hay que practican la justicia y la caridad con un corazón extraordinario. Empero, hace falta una llamada a la responsabilidad: en primer lugar, a los sacerdotes, para que cumplan fielmente con su misión de administradores de los sacramentos y no como propietarios; y en segundo lugar, a quienes viven en una situación irregular ante la Iglesia, para que no pidan lo que saben que no se les puede conceder, por coherencia con nuestra fe.

EL OBSERVADOR 262-13

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Se está perdiendo la conciencia del pecado
El hombre de hoy quiere combatir el mal en el mundo, pero se queda en sus consecuencias últimas, sin ir a las raíces.
Las estructuras del pecado son la expresión y el efecto de los pecados personales que, a su vez,  inducen a otros a cometer el mal. El ejemplo más claro se puede ver en el mal de la corrupción, que devasta profundamente muchos países y que mina la base de todo progreso social.
Si los creyentes hoy no sienten la necesidad de reconciliarse con Dios esto se debe a la crisis de la «conciencia del pecado».
Obviamente, se puede objetar que el sacramento de la Reconciliación es necesario estrictamente hablando sólo en el caso de los pecados mortales. Ahora bien, para superar esta crisis actual la confesión frecuente ofrece una ayuda decisiva, pues nos ayuda a formar nuestra conciencia, a luchar contra las malas inclinaciones, a dejarnos curar por Cristo y a avanzar en la vida del Espíritu. Es más, al experimentar la reconciliación con Dios, seremos también capaces de reconciliarnos con los hermanos, pues, como Él, seremos llevados a ser misericordiosos.
Si el pecado nos separa y aleja de Dios y a los unos de los otros, entonces tenemos que reconciliarnos antes con Dios y con los demás para poder acudir después a la mesa del Señor.

La confesión por televisión en los talk shows

Si bien se experimenta una crisis de la «conciencia del pecado», hoy día se está poniendo cada vez más de moda una especie de confesión pública. Las preocupaciones más íntimas, los conflictos, las heridas son manifestados en los espectáculos televisivos. No queda claro ni mucho menos el que este exhibicionismo produzca algún tipo de curación. En lo escondido del sacramento de la Reconciliación, por el contrario, la confesión puede ser el paso decisivo para la curación, pues este sacramento no sólo quiere sacar a relucir errores y pecados, sino que quiere curar y transformar.
Con demasiada frecuencia, quizás, se olvida que la Comunión exige una preparación. Si no se acude al perdón de Dios se corre el riesgo de acostumbrarse a los pecados, de dejar de percibirlos, hasta el punto de que se endurece el corazón y el amor se enfría.

(FIN)

EL OBSERVADOR 262-14


 

 
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