El Observador de la Actualidad

Periodismo católico para la familia de hoy

13 de Agosto de 2000 No. 266

SUMARIO

bullet La Iglesia en defensa del hombre concebido
bulletAL ALBA DEL MILENIO La inclinación
bulletEL RINCÓN DEL PAPA Las huellas de la Trinidad en la creación del universo
bulletDERECHOS HUMANOS Manipulación religiosa
bulletEl Observador te recomienda...
bulletLa prueba del agua fuerte aplicada a las apariciones mariana
bulletLas apariciones, ¿objeto de fe?
bulletAventuras sin TV
bulletPERDER POR DEFAULT El lado oscuro de las caricaturas
bulletLa Jornada Mundial de la Juventud será una fiesta sin precedentes
bullet¿USTED QUÉ OPINA? Religión y Estado
bulletEl futbol y la vida
bulletINTIMIDADES -LOS JÓVENES NOS CUENTAN- Intervenir en los problemas de los padres
bulletPINCELADAS El centinela de Pompeya

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La Iglesia en defensa del hombre concebido

+ Cardenal Carlos María Martini, arzobispo de Milán

No hay día en que algún periodista, comentarista o conductor de medios impresos o electrónicos «desperdicie la oportunidad» de burlarse de la postura de la Iglesia católica con respecto al hombre concebido. Los hay por puños. Por desgracia, son ellas y ellos los que forman la opinión de un pueblo mayoritariamente católico como es el pueblo mexicano. Este embate ha subido de tono a raíz de una resolución contra el aborto en el congreso de Guanajuato (como hace meses sucedió con el de Nuevo León), y ante la cercanía de que Vicente Fox —un hombre abiertamente católico— asuma la primera magistratura del país. Atento a su misión de crear opinión católica entre sus lectores, EL OBSERVADOR reproduce una conferencia sobre este tema del cardenal Martini, una de las mentes más lúcidas de la actualidad y uno de los pocos príncipes de la Iglesia que se han «atrevido» a polemizar (y a derrotar) a los grandes «gurús» de la postmodernidad. He aquí una postura católica, pensada y caritativa sobre el hombre concebido, una postura que todos deberíamos tener.

Voy a señalar dos motivos fundamentales que impulsan a la Iglesia a estar particularmente atenta y solícita por todos los problemas que se refieren a la vida en sus orígenes.

Dios, creador providente de toda vida humana.

El primer motivo es el concepto religioso que la Iglesia profesa respecto de la vida humana. La Iglesia lee siempre toda realidad en su relación esencial con el Absoluto, con Dios. Esto es particularmente cierto respecto de la vida humana.
Como escribieron los obispos italianos: «La Iglesia cree que Dios es el creador providente de toda vida humana. 'Él nos hizo y somos suyos' (Sal 100, 3); somos así un don de Dios vivo. Se nos ha dado la vida no en calidad de propiedad absoluta, sino como un tesoro para administrar y del que tenemos que dar cuenta al Señor (cfr. Mt 25, 14-30; Lc 19, 12-27). Dios vigila con su amor sobre la vida humana (cfr. Gn 9, 5-6) y la defiende con su mandamiento 'no matar' (Ex 20, 13; Mt 5, 21). Por esto la vida del hombre es sagrada e intangible en todo su arco de desarrollo, desde su origen hasta su fin».
Interviniendo sobre los varios problemas referentes a la vida humana, la Iglesia es consciente de la misión recibida de custodiar y defender el valor más alto de la vida del hombre, el valor religioso, el valor de una relación esencial e inajenable que toda vida humana, aunque solamente concebida, aun la que trae minusválidos, tiene con Dios «no de muertos sino de vivos» (Mt 22, 32), con el Señor «amante de la vida» (Sb 11, 26).

La Iglesia ama al hombre mismo

Sigue un segundo motivo que estimula a la Iglesia a interesarse de corazón por los problemas que se refieren a la vida humana; y es el motivo de un amor hacia el hombre mismo. Es muy consciente de que la defensa de los derechos de Dios no es sino la defensa de los derechos del hombre, como se expresaba san Irineo de León con términos de excepcional profundidad teológica cuando decía: «La gloria de Dios es el hombre que vive» (Adv. haer. LV 20,7). Más precisamente es el motivo de un amor hacia el hombre considerado como «responsable».
El «señorío» del hombre, imagen de Dios, alcanza su cumbre en la libertad responsable: el dominio del hombre no es solamente sobre las cosas, ni siquiera sobre las realidades de la vida humana, sino un dominio sobre sí mismo.
Una tal libertad responsable es un don ofrecido por Dios al hombre, pero al mismo tiempo es misión confiada por Él al hombre; la misión fundamental de llegar a ser, con elecciones conscientes y libres, cada vez más hombre.

EL OBSERVADOR 266-1

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AL ALBA DEL MILENIO
La inclinación
Decía Gilbert Keith Chesterton: «Al inclinarnos crecemos». Nuestra soberbia nos dice lo contrario: al inclinarnos —a adorar a Dios, por ejemplo— nos hacemos menos. El que se humilla pierde, dice el mundo. El que se humilla gana, dice nuestra fe.
¿Cuál es el triunfo de ponerse de rodillas? Un triunfo muy complejo pero que, al mismo tiempo, engloba la raíz de la fe católica (y, diría más: de cualquier otra fe motivada por el Espíritu Santo en sus diversas manifestaciones históricas): el triunfo de lo infinitamente grande sobre lo infinitamente pequeño; de Dios Creador sobre el hombre creado.
Nuestra era —la era de la información— nos trae cada día menos ejemplos del hombre humilde, conocedor de que en su debilidad está su verdadera fortaleza. Los relatos de los medios de comunicación están llenos de exitosos en el mundo: mujeres y hombres que mandan, que dominan, que no se han dejado vencer por nada y que ahora disfrutan de la cumbre.
Y nos venden la idea de que para llegar a ser «alguien» (¿qué es llegar a ser «alguien»? Que «alguien» me lo explique, por favor) se tiene que pasar por encima de todos, liquidarlos si es preciso. Tal es el mensaje oculto y explícito de cientos y cientos de caricaturas, teleseries, comedias y telenovelas que a diario los mexicanos vemos en un promedio de tres horas con 45 minutos. Y los efectos sociales son catastróficos, principalmente la indiferencia ante el dolor humano, la lejanía con la pobreza, el adormilamiento de esa facultad humanísima que es la que impulsa a dar la mano al débil.
Si no me reconozco débil, menesteroso, no seré capaz de reconocer al otro en sus debilidad, en su menesterosidad. Tal vez el peor de los pecados que se puedan cometer sea el creernos como dioses, con las herramientas y las justificaciones necesarias como para no inclinarnos ante nada. Es la otra parte del mensaje de los medios: inclinarse y dejar pasar el «tener» de este momento por el «ser» (ser uno mismo, ser de otro modo, ser más) es, simple y llanamente, tontería.
Pero Cristo nos enseñó que el que no se hace como un niño, en su inocencia, en su debilidad, en su necesidad de cariño como puerta de entrada a la vida, no tiene lugar en su casa, que es la casa del Padre. Hacernos como niños y como hijos en la doble significación que Kind tiene en alemán y que ha servido a Hans Urs von Balthasar para su testamento filosófico y teológico: Si no os hacéis como estos niños...
La apuesta del cristiano es la inclinación, el arrodillamiento. Es ahí, frente al altar, con la cara mirando a la tierra, cuando la dimensión colosal de Cristo nos empuja hacia la realidad de hijos, de seres creados, de niños que claman al Cielo por su Padre. Apuesta encantadora, maravillosa, porque descubre nuestra totalidad, nuestro inacabamiento, nuestra paradoja: sólo es libre el que obedece; sólo es grande el que se humilla; sólo es hombre el que crece hacia la raíz. (J. S. C.)

EL OBSERVADOR 266-2

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EL RINCÓN DEL PAPA
Las huellas de la Trinidad en la creación del universo

En reciente audiencia Juan Pablo II trató el tema «la escucha de la Palabra y del Espíritu en la revelación cósmica». Indicó que en la belleza de la creación puede descubrirse la huella de las Personas de la Santísima Trinidad, puesto que «si bien es cierto que el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son tres principios de la creación, sino un sólo principio, es también cierto que cada Persona divina realiza la obra común según su propiedad personal».
El vicario de Cristo agregó que «muchos han reconocido en la creación la presencia de su Artífice y Señor, aunque de forma imperfecta». Y mencionó también a las tradiciones musulmana y judía, que también descubren en la creación la presencia de Dios. Mas hizo notar que es la revelación bíblica la que se enmarca «en esta amplia experiencia de sentido religioso y de oración de la humanidad, imprimiendo el sigilo divino. Comunicándonos el misterio de la Trinidad, nos ayuda a percibir en la creación misma no sólo la huella del Padre, fuente de cada ser, sino también la del Hijo y la del Espíritu».
En otras palabras, aunque cuando hablamos de la creación del universo «de manera especial nuestro pensamiento se dirige al Padre, de quien todo proviene», las tres Personas de la Trinidad intervienen: «Si nos detenemos en el orden que rige el cosmos y admiramos la sabiduría con la que el Padre lo ha creado dotándolo de leyes que regulan la existencia, nos remitimos espontáneamente al Hijo eterno, que la Escritura nos presenta como 'Palabra' y 'Sabiduría' divina». Y «a la luz de la fe cristiana», «se puede afirmar que toda forma de vida, de animación, de amor, lleva en último término a aquel Espíritu (Santo) del que el Génesis dice que 'aleteaba por encima de las aguas'».

EL OBSERVADOR 266-3

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DERECHOS HUMANOS
Manipulación religiosa *
Miguel Concha

        En forma por demás oportuna, objetiva y ponderada, el pasado lo. de agosto el obispo de San Cristóbal de las Casas puso a la consideración de su feligresía algunos criterios éticos, con los que quiere dar aplicación concreta a una exhortación pastoral que sobre las elecciones para gobernador habían ya emitido días antes las tres diócesis de Chiapas. Además de pedir oraciones por la paz, la verdad, el respeto y la fraternidad de los chiapanecos, «independientemente del partido, grupo, organización, etnia o religión a que cada quien pertenezca», recuerda el derecho y el deber cívico y moral de participar en las urnas para elegir responsablemente al candidato que inspire más confianza. Y en total coherencia con el magisterio actual de la Iglesia católica en materia social o política, añade: «Hay que valorar la vida de fe del candidato, pero ninguna persona o partido político puede considerarse exponente de alguna religión, pues el Evangelio de Jesucristo no se agota ni se limita por un partido».
        Sus palabras vienen muy al caso porque en ese estado parece haberse desatado desde hace semanas una operación sutil, que por ignorancia o por evidente manipulación pretende transformar las elecciones en una cruzada religiosa contra el candidato de la oposición, por su condición de evangélico. Mediante algunos volantes y panfletos anónimos que circulan de mano en mano se intimida, por un lado, e incluso se amenaza indebidamente a los católicos para que no voten por el candidato de la Alianza por Chiapas, y se invita, por otro, sospechosamente, a votar por él, arguyendo simplemente su filiación religiosa. «Como católicos -dice uno de los volantes- lamentamos que la Iglesia evangélica pudiera crecer, y como chiapanecos y mexicanos nos preocupa que puedan incrementarse los irracionales conflictos político-religiosos, que con masacres y falta de razón muchos han persistido (sic) entre los grupos indígenas. Defendamos nuestra fe -dice en el colmo de su desvarío o de su manipulación ignorante o deliberada-, porque los gobernadores de Chiapas deben de continuar (sic) siendo católicos».
        El asunto no es de menor importancia porque, aparte del carácter laico del Estado y la política, ya sabemos cómo en Chiapas se ha manipulado también la religión para generar conflictos o para encubrirlos con ese manto, con consecuencias catastróficas, particularmente para las comunidades indígenas.

* Artículo resumido. El autor es presidente vitalicio del Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria.

EL OBSERVADOR 266-4

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El Observador te recomienda...
...la página de Church Forum, que ya tiene tiempo que se lanzó en Internet. Ahora ha cambiado de imagen, pues se presentan dos series de íconos que identifican a los servicios (en azul) y a los temas (en rojo) que componen el acervo de Church Forum.
“Church Forum es un apostolado de un grupo de cristianos católicos que buscan ardientemente la extensión del Reino de Cristo por medio de su interés y conocimiento en el desarrollo de la tecnología informática y de las redes internacionales de computadoras”, dicen en su presentación.
El nombre está en inglés, pero todo el contenido está en español. En esta página/portal podrás encontrar secciones de consulta espiritual, enlaces a otras páginas, noticias de eventos, foros, servicio de librería, noticias, opiniones, apologética, apostolados, arte contemporáneo, familia, niños, Iglesia, mujer, oración, santoral diario. En fin, hay una serie de recursos que vale la pena explorar y leer.
http://www.churchforum.org.mx

EL OBSERVADOR 266-5

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La prueba del agua fuerte aplicada a las apariciones marianas *

P. Rogelio Alcántara

        A lo largo del veinte siglos se ha hablado de numerosas apariciones de la Santísima Virgen María, desde aquella primera que se dice fue en Zaragoza, España, en el año 39 al apóstol Santiago, quien, desanimado por no evangelizar a los baturros, recibe la aparición de la Virgen «en carne mortal» para animarlo, mientras ella vivía aún en Éfeso con el apóstol san Juan. Desde entonces se reporta un alud de apariciones (pocas verdaderas, algunas dudosas y muchísimas falsas). En las últimas cuatro décadas el asunto ha llegado a la categoría de «fiebre», con manifestaciones en los cinco continentes.
        La Iglesia sólo ha aprobado en este siglo cuatro apariciones: la de Fátima, Portugal, en 1917; la de Betania, Venezuela, en 1976; y las de Beauring y Banneux, Bélgica, en 1932 y 1933. Hay otras que están siendo estudiadas y muchas más han sido condenadas como falsas (por ejemplo la del Palmar de Troya en Sevilla, España; la de Bayside en Nueva York, E.U.; la de Chile; la de Belluno y Pescara, en Italia; la de Little Pebble, en Australia, y la de Quebec, en Canadá).
        Aquí en México se habla de muchas apariciones. Dentro de las que hicieron más eco y no están aprobadas por la Santa Sede están la de Tierra Blanca, Qro., en 1987; las aguas milagrosas curativas de Nuestra Señora de Ocotlán, Tlax., y la Nueva Jerusalén, en Michoacán, a finales de los 70's y principios de los 80's.
        La avalancha se vino en los últimos años. Está, por ejemplo, la famosa imagen del metro Hidalgo, y un sinnúmero de personas han «descubierto» imágenes de la Virgen de Guadalupe en una cantidad de variados objetos, dando como nombre a «su virgen» el objeto o el lugar donde creyeron verla. Así se ha oído hablar, por citar algunas, de la «virgen del comal», la «del platón del horno de microondas», la «del tinaco», la de «la reja de fruta», la «de los anteojos», la «del árbol del trueno», etc. Parece urgente, pues, dar orientación acerca de estos fenómenos y, sobre todo, ayudar a los creyentes a tener claros cuáles son los criterios para discernir una aparición de la Virgen, para lo cual nos servirá reflexionar en tres que la Iglesia ha reconocido como verdaderas apariciones: Guadalupe, Lourdes y Fátima.

Criterios para discernir una verdadera aparición
        1. El vidente (la persona que ve a la Virgen y habla con ella). El vidente tiene una vida moral muy elevada (en los casos citados: Juan Diego, Bernardita, y los pastorcitos Francisco, Jacinta y Lucía). Limpios de corazón, incapaces de mentir o de sacar provecho personal de ese «privilegio». Y he puesto privilegio entre comillas porque lo es, pero no como lo entiende el mundo materialista, dado que todos ellos sin excepción, al cumplir con la misión que se les encomendó, experimentaron grandes sufrimientos. Su vida cristiana, ya muy crecida, después del encuentro con la Señora del Cielo ha llegado a su completa madurez.
        2. Un encuentro personal. En estos tres casos la aparición se presenta como un encuentro personal. No es algo anónimo de parte de los interlocutores. La Señora del Cielo los llama por su nombre y les revela su personalidad. Se entabla un diálogo confiado y filial.
        3. El mensaje. Siempre hay un mensaje que está en consonancia con todo el conjunto de la revelación de Dios en Jesucristo transmitida por la Iglesia; un mensaje que no pretende «mejorar» o «completar» la revelación definitiva de Cristo, sino ayudar a vivir más plenamente algún aspecto de la fe en esa época de la historia.
        4. Obediencia filial a la jerarquía. A pesar de los obstáculos que inicialmente encontraron en la misma jerarquía, los interlocutores de la Virgen María fueron simplemente obedientes y dóciles a sus pastores. Esperaron con paciencia que lo sobrenatural se diera a conocer por sí mismo, en lugar de imponerse ellos con su testimonio. Confiaron e hicieron con sencillez lo que se les pedía en vez de engreírse y hacerse autopropaganda. Prefirieron la humillación de ser desacreditados y pasar como sospechosos a ensoberbecerse por sentirse «privilegiados». Confiaron en las decisiones de sus sacerdotes, no se revelaron contra la autoridad eclesiástica ni arrastraron a otros saliéndose de la Iglesia para fundar su propio grupo religioso. En fin, practicaron de modo heroico, en estas circunstancias, la fe, la esperanza y la caridad.
        Con estos criterios podemos discernir de manera clara cuándo se trata de una aparición de la Virgen María y cuándo no; o cuándo se trata del mero hallazgo de una imagen que simplemente nos evoca a Nuestra Señora. Por esto se explicó que la imagen del metro Hidalgo no era un milagro, sino un prodigio de la naturaleza, donde concurrieron diversas causas naturales para dar origen a una imagen, que no es aparición de la Virgen por «no cumplir con los requisitos antes señalados». Tendríamos que decir lo mismo para algunas de las imágenes últimamente encontradas, y digo algunas porque la mayoría no son sino el resultado de una «fiebre de apariciones», fruto no de una promoción sino de una explotación de la religiosidad popular por algumos medios de comunicación.

* Extracto de la ponencia pronunciada por el autor en el I Encuentro «La Iglesia ante la historia», efectuada recientemente en la Arquidiócesis de México.

EL OBSERVADOR 266-6

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Las apariciones, ¿objeto de fe?

        El creer es un acto del ser humano que consiste en una adhesión personal a Dios y a lo que Él nos ha revelado de Sí mismo. Esta revelación es el contenido de nuestra fe y está presente de manera resumida en el Credo. Esta revelación, llamada pública, ha sido dada completamente en Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre. Él es la Palabra única, perfecta e insustituible del Padre. En Él -en su Hijo- lo ha dicho todo, no habrá otra palabra más que ésta.
        Las apariciones de la Virgen -las verdaderas, que han sido reconocidas como tales por la Iglesia- en estricto rigor no son «para creer en ellas». Basta con creer con firme convicción lo que está resumido en el Credo y ello es suficiente para ser un cristiano católico convencido. Las verdaderas apariciones de la Virgen soy libre de aceptarlas con respeto filial, porque quieren ayudarme a vivir y para avivar mi devoción a la Madre del Señor.
        Por tanto, no son objeto de nuestra fe las apariciones o los hallazgos de imágenes. El objeto de nuestra fe es Dios y su plan eterno de salvación, revelado en Jesucristo. Lo que sí es objeto de nuestra fe, con respecto a la Santísima Virgen, son las verdades referentes a ella, que están contenidas al reconocerla como Madre de Dios, y que han sido declaradas por el magisterio de la Iglesia a lo largo de los siglos.
        No llamemos, pues, aparición de la virgen al hallazgo de una imagen evocativa que, en el mejor de los casos, podría ser un prodigio de la naturaleza. (R. A.)

La verdadera devoción a la Virgen María
        1. Procede la fe auténtica, es decir, de una fe cimentada en lo que Dios mismo nos ha revelado y nos enseña la Iglesia. De una fe que se alimenta de la oración y la recepción continua de los sacramentos y crecen en el ejercicio de la caridad.
        2. Nos induce a reconocer la excelencia de Dios. Contrariamente a las ideas protestantes y de sectas en las que la virgen María es «despreciada», pues niegan su pureza, su inmaculada Concepción... niegan que sea «llena de gracia», título que le otorgó el mismo Dios en el saludo del ángel Gabriel. En definitiva, niegan su papel decisivo en la salvación de la humanidad, demoliendo así la fe que Dios nos ha revelado.
        3. Nos impulsa a un amor filial hacia nuestra Santa Madre. Jesús ha querido dejarnos a María como a nuestra Madre. Hemos de corresponder al gran amor que ella nos tiene cumpliendo los mandamientos de amar a Dios y a nuestro prójimo como a nosotros mismos.
4. Nos impulsa a la imitación de sus virtudes. A imitarla como a nuestro modelo, puesto que ella es «el modelo de perfección cristiana, el espejo de las virtudes sinceras, la maravilla de la auténtica humanidad (Pablo VI)». (R.A.).

EL OBSERVADOR 266-7

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Aventuras sin TV
Hoy, domingo 13 de agosto, es el último día de la segunda Semana sin Tele promovida por el semanario EL OBSERVADOR.
Esperamos que haya resultado un ejercicio muy enriquecedor, aun cuando pudiéramos haber fallado deslizándonos furtivamente hacia el televisor para encenderlo a escondidas en alguna ocasión. Incluso si sólo pudimos mantener nuestra buena disposición dos o tres días, es un buen logro. Esas cuantas horas de triunfo, de libertad sin tele, nos permitieron descubrir que hay otras cosas en el mundo, valiosas actividades que están siempre esperándonos afuera de la pantalla.
¿Qué hicimos durante nuestra emancipación televisiva? ¿Jugamos, escribimos, paseamos, platicamos, leímos...? ¿Qué aprendimos de todo esto? Los resultados de esta experiencia son dignos de conocerse. Por eso les pedimos que nos envíen los resultados y las reflexiones de sus aventuras sin TV, que serán publicadas en esta misma página.
Lo que sucedió en otros países
En diversos países del orbe también se realiza anualmente la Semana sin Tele, y el número las familias que se atreven a sumarse a esta experiencia aumenta año con año. En ellas hay algunos miembros que prácticamente deploran la terrible condena de vivir al final del siglo XX con el televisor apagado; otros, en cambio, se han mostrado felices. Pero en lo que todos han coincidido es que ha traído beneficios, pequeños o grandes, a su vida, ya sean permanentes o transitorios. Éstos son algunos de los testimonios:

«La verdad es que no me gustó la Semana sin Tele, pero mis notas mejoraron y estuve de buen humor los siete días».
(Drew Henderson, Estados Unidos)

«Hace un año archivé mi televisor por el daño que causa en nuestros niños. Creí que estaba sola en mi protesta. No se imaginan la alegría que experimenté cuando supe de la Semana sin Tele. ¡Adelante! Los aplaudo.
(Helvia Morey de Bergallo, Argentina)

Es como cuando uno intenta dejar el tabaco: los primeros días cuesta mucho, pero al final se supera.
(Isabel, España)

Nuestra iglesia se plegó a la Semana sin Tele. Una madre nos comentaba que su hijo de 8 años es adicto a la tele. Cuando llegó a casa y se enteró de que por una semana no vería televisión, protestó por 15 segundos. Luego se fue afuera y jugó tres horas. Desde el jardín de infantes nunca había jugado al aire libre tanto con otros chicos.
(Kathleen Ganster, Estados Unidos)

EL OBSERVADOR 266-8

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PERDER POR DEFAULT
El lado oscuro de las caricaturas
Diego García Bayardo

        Hace algunos años, las caricaturas de la televisión eran para niños, y algunas resultaban tan agradables que hasta se dejaban ver por los adultos. Los argumentos eran inofensivos y graciosos, al igual que los dibujos, y se notaba la intención de mantenerse dentro de los límites del buen gusto. Pero ya nada es igual hoy en día. Hace tiempo comenzó una decadencia que no se ha detenido y que va llevando a esa clase de programas a un nivel deplorable de sordidez visual y de agresividad , además de transformarlos en una «diversión» más bien para adolescentes y adultos.
        La decadencia comenzó con caricaturas estadounidenses visualmente atractivas pero con argumentos desquiciados y desquiciantes, frenéticos y absurdos, como los Animaniacs o los Tiny Toons. Más de una ama de casa se percató de que sus hijos se ponían especialmente inquietos después de ver tales programas. Por el lado de la violencia, el ataque llegó principalmente desde Japón, el otro gran exportador de dibujos animados, que se especializó en series futuristas de robots, naves espaciales y samurais reciclados, enfrentándose en cruentas batallas (recordemos aquello de Mazzinger Z, los supersádicos Caballeros del Zodíaco, etc.). Finalmente, el triunfo de lo grotesco y del mal gusto llegó con la última tanda de caricaturas estadounidenses como Rugrats, Ren y Stimpy, El laboratorio de Dexter, Rocko, etc.
        El humorismo casi ha desaparecido en las caricaturas, o en todo caso surge de una idiosincrasia tan estadounidense que no puede encontrársele el chiste por ningún lado. Más grave aún es la tendencia evidente a distorsionar los dibujos hasta llegar a lo grotesco y repugnante. Aquí va la cosa desde el amarillo enfermizo de Los Simpson hasta la deformidad obscena de La vaca y el pollito. De los ya mencionados Ren y Stimpy o de la reciente caricatura Los monstruos, mejor ya ni hablar. Sólo mentes enfermas o muy malintencionadas pueden crear, aprobar, producir y exhibir semejantes engendros, con la pretensión de que son para niños. También está muy extendida la tendencia a llenar las caricaturas con escenas evidentemente sádicas apenas disfrazadas de un supuesto humorismo, que presentan, como si fuera chiste, decapitaciones, mutilaciones y suplicios varios, tanto físicos como psicológicos. Los fluidos y funciones corporales son también ya ingredientes inevitables en los dibujos animados actuales. ¿Por qué estos programas buscan con tanto ahínco la desensibilización de nuestros hijos hacia lo sucio, lo cruel, lo malo? Pues porque las caricaturas actuales son un auténtico curso propedéutico de satanismo, y son producidas por empresarios que es bien sabido que pertenecen a organizaciones religiosas satánicas como la famosa WICCA. No sé quién dirige el canal 5 de México, pero evidentemente es satanista.
        Además de los problemas generales mencionados, cada serie de dibujos animados suele tener su lado oscuro particular. Por ejemplo, Los Simpson es una caricatura antirreligosa, inmoral y activamente pro-homosexual. Aventuras en pañales se caracteriza por su dibujo grotesco (¿se ha fijado usted que en esa caricatura siempre que alguien come algo, la imagen se ve desde el interior de la boca hacia afuera?) y porque los miedos infantiles son abordados de la peor manera posible. Dragon Ball y sus secuelas son series ya bien conocidas como ejemplos de violencia, imágenes grotescas y situaciones inconvenientes. Hey, Arnold está bastante mejor: aunque los dibujos también tienen su toque grotesco y casi todos los personajes son unos neuróticos, el protagonista es un niño excepcionalmente sensato. Pokémon es un caso aparte: sin duda es la caricatura más agradable que ha llegado del Japón desde hace años, tiene muy poca violencia, generalmente cómica, propone el respeto a la naturaleza, maneja la ética típicamente japonesa de ser el mejor de una manera menos obsesiva que como apareció en los Supercampeones o en los infames Caballeros del Zodíaco, propone la renuncia a los propios intereses como una forma de solucionar los problemas, sus dibujos son menos grotescos, en fin, parecería la caricatura casi perfecta. Pero hay un problema. El personaje-pokémon principal se llama Pikachu, y por ahí empezó a circular el rumor de que esa palabra significa «más poderoso que Dios». Primero yo no creí en esa versión, pero después pregunté a unos conocidos míos que son de habla japonesa y me lo confirmaron: el nombre de tal personaje sí es una blasfemia. La cosa se vuelve realmente grave: si algo es más poderoso que Dios entonces ese Dios no merece ser considerado como tal, porque ya no es omnipotente, así que Dios no existe. Y los que llamaron Pikachu a ese personaje sabían perfectamente lo que ese nombre implicaba.. En fin, hay tantas sutilezas por observar en las caricaturas que resulta imperativo que los papás se sienten a ver la televisión con sus hijos, seleccionen bien qué programas les permitirán ver y favorezcan en los niños el uso del tiempo libre en algo mejor y más sano que el simple gastarse las neuronas frente al televisor.

EL OBSERVADOR 266-9

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La Jornada Mundial de la Juventud será una fiesta sin precedentes
Todo el mundo sabe que Juan Pablo II ama entrañablemente a los jóvenes. Será por eso, o por la natural efervescencia que provoca todo aquello en lo que se inmiscuyen los muchachos, que la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará del 15 al 20 de agosto en Roma, se convirtió desde el principio en el acontecimiento más esperado dentro del Gran Jubileo del año 2000.
La gente que lo hará posible.- Si para otras acogidas jubilares han sido necesarios hasta 20 mil voluntarios, para el Jubileo de los Jóvenes se han reclutado 25 mil voluntarios. Para su «cuartel» fue necesaria la construcción de una «ciudad» con 5 mil tiendas de campaña cerca de Tor Vergata, la gran explanada situada en las afueras de Roma, en la que tendrá el gran encuentro con el Papa.
Los muchachos no tendrán tiempo de aburrirse.- Con 280 encuentros y espectáculos al aire libre, todos gratuitos y preparados ex professo para la Jornada, ningún peregrino tendrá oportunidad de aburrirse. En el montaje participan 30 países, y están incluidos conciertos de música ligera y música clásica, momentos dirigidos de oración, lectura continua del Evangelio, encuentros ecuménicos, teatro, danza, coros, exposiciones de arte, proyecciones cinematográficas, debates culturales y espectáculos multimedia.
También por internet.- Internet, uno de los medios de comunicación favoritos de los jóvenes, será el aliado de los muchachos que no podrán viajar a Roma: la Conferencia Episcopal Italiana ha creado la página web http://www.giovani.org en la que, al escoger «Stay tuned GMG 2000», se ofrecerán en varios idiomas textos, fotos e informaciones para que los jóvenes puedan participar desde su casa. La novedad más importante será el chat que se pondrá en línea el 15 de agosto, una manera de ponerse en contacto con jóvenes de todo el mundo.
Jovenes de distintas religiones.- Se espera que sean dos millones de jóvenes los que participen en la Jornada Mundial de la Juventud que, por su carácter ecuménico, está atrayendo a chicos de todo el planeta que no pertenecen a la Iglesia católica.
¿Dónde se hospedarán los peregrinos?.- Los jóvenes peregrinos, que en su mayoría no viajan con grandes recursos económicos, serán recibidos por las diócesis italianas y por los ayuntamientos, que se preparan para acoger a medio millón de muchachos en escuelas, atrios, tiendas de campaña y todos los sitios donde se le pueda acomodar.
Los más numerosos.- Casi la mitad de los participantes en el Jubileo de los Jóvenes serán italianos. El segundo lugar en asistencia probablemente lo ocuparán los franceses, que por cierto cubrirán los gastos de dos mil jóvenes de 58 países pobres que no podrían participar por falta de recursos. Entre españoles y polacos se calcula que participarán unos 40 mil. En cuanto a América, parece que Chile se llevará el primer lugar enviando a cinco mil muchachos, y Canadá el segundo al mandar a cuatro mil. Los países con menos participación, pero cuya presencia no es menos significativa, serán Siria, con 700 muchachos, y Costa de Marfil, con 300. China continental también quiere participar, pero muchos de sus jóvenes estaban teniendo serias dificultades para poder salir del país.

EL OBSERVADOR 266-10

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¿USTED QUÉ OPINA?
Religión y Estado
Genaro Alamilla Arteaga
A últimas fechas se ha estado hablando y se ha escrito sobre el tema del encabezado, y, más concretamente, sobre religión y autoridad; y si urgimos mucho, la cuestión hoy es ésta: «Las autoridades federales, estatales y municipales... no podrán asistir con carácter oficial a ningún acto religioso de culto público... (Artículo 25 de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público). Y se alborotó la grillera porque un domingo pasado el licenciado Vicente Fox participó en la Misa dominical. Esto nos suscitó inquietud y nos hizo reflexionar.
En primer lugar, el licenciado Fox no es ninguna autoridad ni federal ni estatal ni municipal, por tanto, nada le impide que practique su religión en público o en privado. Además, la ley de Asociaciones Religiosas aún no está vigente.
El problema es que elementos de la sociedad —masones, mundo oficial, anticlericales y liberales— temen que el licenciado Fox, apenas presidente electo de la república, vaya a violar el artículo citado. Por lo que se ha visto y se va conociendo del carácter del candidato vencedor, queremos pensar que no será un católico vergonzante que esconde su fe y ocultamente la vaya a practicar, no, porque él habrá considerado el derecho que le reconoce el artículo 24 de la Constitución y que no está obligado a observar una norma o artículo que contradiga lo que establece la Constitución misma. No pierde su ciudadanía por ser presidente.
Nosotros pensamos, pues, que sí estamos viviendo una época de cambio y, por tanto, en este punto de religión y Estado ya se vislumbra la confirmación de una respetuosa separación de religión y Estado que no excluye la colaboración en determinados casos sin inmiscuirse en los asuntos internos de ambas instituciones, por lo que el Estado siempre reconocerá los derechos de la religión y ésta acatará las leyes justas que le competen. Y, desde luego, repitamos que las autoridades federales, estatales y municipales libremente podrán participar en los actos de culto de la religión, cuyo derecho es reconocido por la Constitución, como queda dicho más arriba. También queda claro que por el hecho de participar públicamente en un acto religioso no por eso se oficializa la religión y el Estado se convierte en confesional y deja de ser laico. Son tiempo nuevos los que vivimos y no se deben juzgar con mentalidad del siglo pasado para no parecer retrógrados. ¿Usted qué opina?

EL OBSERVADOR 266-11

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El futbol y la vida
Juan Pedro Oriol
Algunos afirman que fue en China donde comenzó la práctica del futbol, en el siglo II. Los datos son inciertos, pero algunas pinturas y documentos presentan a jóvenes pateando una pequeña pelota.
Otros sostienen que el inicio del futbol se encuentra en la civilización maya. El ritual del juego de pelota existía entre ellos desde el siglo XI. De la forma como se practicaba sabemos que sólo el emperador y los sacerdotes podían presenciar una partida ritual, que la pelota era de un material parecido a la goma elástica, que el ganador era el jugador que mejor lograba meter la pelota en un aro de piedra y que al capitán del equipo vencedor le sacaban el corazón y lo decapitaban. Todo en honor de Huitzilopochtli, dios de la guerra.
        Hay quienes indican que fue en Francia, hacia el siglo XII, donde se organizaron las primeras competencias con un balón de cuero que debía ser dominado con los pies.
        Pero la tendencia que parece imponerse es la que señala a Inglaterra como cuna del futbol moderno. A inicios del siglo XIV el juego de “corridas del balón” era tan brutalmente practicado que el rey Eduardo II, en 1324, tuvo que promulgar una ley prohibiendo los torneos oficiales porque la violencia del juego y el desenfreno de la afición se estaban volviendo incontrolables.
El primer reglamento oficial que se conoce está fechado en 1846, y 17 años después, en 1863, comenzó en Londres el primer torneo oficial del futbol que hoy conocemos. El 30 de noviembre de 1872 se llevó a cabo el primer partido internacional de futbol, en el que se midieron Inglaterra y Escocia.
        El futbol se ha convertido en nuestra sociedad en un verdadero fenómeno social que une al mundo, sin necesidad de coincidir en cultura, idioma, credo o condición. Las palabras de entrenadores y jugadores son ampliamente escuchadas. Un amigo dice que se parecen a los profetas. Un buen ejemplo de ellos ayuda a muchos. En cambio, uno negativo hace daño y perjudica, especialmente a los jóvenes. Los medios de comunicación y el dinero que se maneja en ellos, han dado al futbol un poder de influencia que va en constante crecimiento. En este sentido, Fernando Marcos decía que el futbol organizado es hoy la única forma permitida de guerra. Es verdad, el deporte del balón es como una guerra en forma de confrontación reglamentada que convierte en héroes a los que vencen y trata con desprecio a los que pierden.
Ya comenzó el torneo de futbol de invierno 2001. México vuelve a vivir el atractivo de este deporte que es, a la vez, emoción y dramatismo, arte y fantasía, tensión y desahogo, competencia y diversión.
El futbol se parece a nuestra vida y, por ello, tiene mucho de humano y provoca tanta identificación. Estoy de acuerdo. Por ejemplo, ahora, al inicio del campeonato, se presenta como una hoja en blanco en la que nada está escrito. Cada día de nuestra existencia también nos da la oportunidad de escribir lo que nosotros queramos. Tendremos que escoger entre las palabras que nos lleven a la entrega y a la generosidad o aquellas que nos hagan pasar desapercibidos, a media tabla, en la fácil mediocridad.
El futbol es trabajo en equipo. La vida también. Hay que saber dar y recibir, apoyar a los demás y que nos apoyen; saber quiénes están a mi lado y saber también que para algunos no es indiferente que yo cumpla o no con mi deber.
En la vida, como en el futbol, no ganan los mejores. Ganan los que quieren ganar. Sí, los decididos, los que confían, los que se entregan, los que no hacen pactos con la pereza y el miedo, los que no se desaniman, los que no dejan de luchar.
México vive un momento de optimismo en el que se mira al futuro con ilusión y con ganas. Es un ambiente que se respira en todas partes y que se contagia. Que el torneo de futbol sea reflejo de este México que quiere superarse, que sabe que puede ser mejor y que está dispuesto a hacer lo necesario para ello, con la ayuda de Dios.

EL OBSERVADOR 266-12

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INTIMIDADES —LOS JÓVENES NOS CUENTAN—
Intervenir en los problemas de los padres
Yusi Cervantes
Me han aconsejado que no me meta en los problemas de mis padres, que son asunto suyo y que es mejor para mí dejarlos con su vida. Pero a mí me parece que eso es egoísmo. Somos una familia, una unidad, una célula viva, y todo lo que ocurre a alguno de los miembros afecta a los demás. No puedo quedarme callado y sin intervenir cuando estoy viendo que están equivocados en ciertas cosas.

Tienes razón, pero sólo hasta cierto punto. Una familia es una unidad, pero también está compuesta por seres humanos libres, autónomos e independientes, o en proceso de serlo.
Lo que te quiero decir es que sí, está bien que intervengas, que digas a tus padres lo que ves, que les des tu opinión. Pero ya no estaría bien si tú cargaras la responsabilidad de los actos o actitudes de tus padres.
«Déjalos con sus problemas» te suena egoísta, y tal vez lo sea. Pero puedes cambiarlo por «haz lo que puedas, y nada más». Se trata de ser realistas, de aceptar los propios límites, de entender que no podemos cambiar a nadie, que sólo cada uno tiene la capacidad y la responsabilidad de crecer, de madurar, de cambiar. Por supuesto, decir lo que piensas, señalar de forma amorosa los errores, ayudarles a encontrar alternativas puede ayudar a tus padres... con la condición de que acepten esa ayuda. Pero mientras, tú tienes que lograr una independencia emocional. No permitas que los problemas de tus padres afecten tu vida. Es fácil decirlo, difícil lograrlo, pero hay que intentarlo.
Tal vez el caso de tu familia no sea muy difícil, pero hay muchos otros que sí lo son. Hay hijos que crecen con un enorme resentimiento por el maltrato que uno de sus padres da al otro, y también por el que siempre es la víctima sin hacer nada por salir de esa situación. Hay hijos que fracasan en la escuela porque viven tensos y nerviosos por el ambiente que viven en su casa. Hay hijos que toman partido por uno de lo padres y arruinan su relación con el otro. Hay hijos que se sienten fracasados porque su padres no son felices. Hay hijos que sufren por su impotencia ante los conflictos conyugales de sus padres...
Los padres, por supuesto, deberían proteger a sus hijos, evitar pelear delante de ellos, no hacerlos testigos y mucho menos hablarles mal del cónyuge o pedirles que tomen partido ante sus conflictos. Tampoco deberían tomar a los hijos de confidentes y contarles todos sus problemas. Todas éstas son cargas demasiado pesadas para los hijos.
No se trata tampoco de negar los hechos. Decir a los hijos: «no te preocupes, no pasa nada» cuando los hijos están viendo y sintiendo que sí pasa sólo hará que éstos se sientan confundidos y aún más angustiados. Hay que decir la verdad, pero sin cargarlos con los detalles y manteniéndolos a distancia. Algo así como: «Efectivamente, tenemos problemas, hay algunas cosas en las que no estamos de acuerdo, y estamos tratando de resolverlo. Tú no tienes ninguna culpa en esto y nos toca a nosotros encontrar la solución».
Pero volviendo a tu inquietud, me parece muy bien que te sientas parte integral de la familia, con una responsabilidad y un compromiso con ella. Ayuda a tus padres en la medida de lo posible, pero también cuida de ti mismo. Tienes una responsabilidad con tu propio desarrollo, con tu salud emocional y con la misión que Dios te ha encomendado; y si los conflictos de tus padres te están bloqueando, y si ya hiciste todo lo que está en tus manos, tú tienes que separarte emocionalmente de esos problemas y vivir tu propia vida, que es la única por la que vas a rendir cuentas.

EL OBSERVADOR 266-13

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PINCELADAS
El centinela de Pompeya
Justo López Melús *

        La sociedad de consumo está creando jóvenes light, superficiales y «pasotas». En cambio, una cierta austeridad engendra caracteres fuertes. «La carne engorda, el espíritu enflaquece. La carne enflaquece, el espíritu engorda». Ya santa Teresa se quejaba de su tiempo —a propósito de san Pedro de Alcántara, al que exceptuaba—: «Dicen que están las saludes más flacas y que no son los tiempos pesados». Desde luego hoy no sería tan fácil la gesta de Pompeya.
Ha pasado a la historia el gesto heroico del centinela de Pompeya. Cuando el año 79 sobrevino la erupción del Vesubio y la lava inundó toda la región, un soldado romano quedó firme en su puesto. Su deber lo clavaba allí y la lava lo cubrió. Las excavaciones modernas hallaron en la postura de firme al centinela. El museo de Nápoles guarda, como valioso tesoro, el yelmo, la lanza y la coraza de este soldado que se dejó sepultar por la lava ardiente antes que manchar el honor del soldado romano.

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

(FIN)

EL OBSERVADOR 266-14


 

 
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