El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

20 de Agosto de 2000 No. 267

SUMARIO

bullet El precepto divino es «no matarás»
bulletEL RINCÓN DEL PAPA El encuentro decisivo con Cristo
bulletPío IX y la extinción del vasto poder temporal de los papas
bulletPío IX y México
bulletPensar y sentir
bulletPERDER POR DEFAULT Guanajuato en la mira de los asesinos
bulletDESDE EL CENTRO DE AMÉRICA El sello de Dios
bulletUn luterano canaliza millones de dólares a la educación católica
bulletUn regalo de Dios
bulletOPINIÓN El poder transformador de la educación
bullet 
bulletINTIMIDADES —los jóvenes nos cuentan— Miedo a no tener novio
bulletPINCELADAS Los inventos, fruto del esfuerzo
bulletEL DICCIONARIO DICE... La Eucaristía

Sumario Inicio

El precepto divino es «no matarás»
Comunicado del señor obispo de la diócesis de León, José Guadalupe Martín Rábago, en torno a las reacciones que causó en todo el país la nueva ley del estado de Guanajuato que prohibe el aborto también en el caso de violación.

Las disposiciones jurídicas aprobadas e la Cámara de Diputados del estado de Guanajuato en relación a la penalización del aborto en caso de embarazo fruto de una violación han provocado diferentes reacciones en algunos sectores sociales, y comentarios, no siempre objetivos, en ciertos medios de comunicación.
Con el fin de aportar algunos elementos de juicio, me permito ofrecer con respeto las siguientes consideraciones: el aborto consiste siempre en expulsar a un ser humano, el feto, del vientre materno, ámbito natural de su desarrollo, para destinarlo a una muerte segura. Provocar intencionalmente esta acción es un atentado gravísimo en contra de la vida humana. Cualquier justificación que se pretenda no será sino una escapatoria para eludir la responsabilidad que se desprende del precepto divino: «No matarás».
El caso concreto de una mujer que ha sufrido una violación merece consideraciones especiales. Es indudable que la violación constituye una ofensa muy grave en contra de la dignidad humana; las mujeres que han sufrido este drama merecen toda consideración, respeto y apoyo. Sin embargo, alentar el aborto en esta situación significaría tanto como añadir a la tragedia ya vivida el daño psicológico y moral de la culpabilidad por la muerte de un ser inocente, que además es el propio hijo. Ésta es una verdad que nunca debe enmascararse; también en el caso de violación lo que crece en el vientre de la mujer no es un producto del que puede disponerse libremente; es un ser humano, con todos los derechos que le corresponden como persona única e irrepetible. La ley debe tutelar sus garantías individuales y convertirse en defensa eficaz de un ser débil e indefenso.
El agravio inferido a la mujer violada, con todas sus penosas consecuencias, requiere un interés real y eficaz por parte de la propia familia y de la sociedad para ayudar a quien vive un momento de doloroso sufrimiento. Es necesario acompañar psicológica y espiritualmente a las mujeres en esta situación para que logren superar una experiencia tan traumática.
Entre las ayudas que se requieren por parte de las autoridades y de la sociedad está el ofrecer instituciones que puedan recibir al niño al nacer si la madre no lo quiere conservar, y que sea un hogar digno donde la criatura pueda crecer y educarse.
La manera más eficaz de combatir el crimen de la violación es aumentando las penas contra los violadores y ejerciendo una justicia expedita que impida la impunidad, lamentablemente tan extendida en nuestra patria.
Estos principios no se inspiran exclusivamente en concepciones religiosas, sino que se desprenden de una sana reflexión sobre la dignidad de la persona humana y sus derechos, que es la base de toda convivencia civilizada y de una vida pacífica y ordenada en sociedad.

Comunicado del señor obispo de la diócesis de León, José Guadalupe Martín Rábago, en torno a las reacciones que causó en todo el país la nueva ley del estado de Guanajuato que prohibe el aborto también en el caso de violación.

Las disposiciones jurídicas aprobadas e la Cámara de Diputados del estado de Guanajuato en relación a la penalización del aborto en caso de embarazo fruto de una violación han provocado diferentes reacciones en algunos sectores sociales, y comentarios, no siempre objetivos, en ciertos medios de comunicación.
Con el fin de aportar algunos elementos de juicio, me permito ofrecer con respeto las siguientes consideraciones: el aborto consiste siempre en expulsar a un ser humano, el feto, del vientre materno, ámbito natural de su desarrollo, para destinarlo a una muerte segura. Provocar intencionalmente esta acción es un atentado gravísimo en contra de la vida humana. Cualquier justificación que se pretenda no será sino una escapatoria para eludir la responsabilidad que se desprende del precepto divino: «No matarás».
El caso concreto de una mujer que ha sufrido una violación merece consideraciones especiales. Es indudable que la violación constituye una ofensa muy grave en contra de la dignidad humana; las mujeres que han sufrido este drama merecen toda consideración, respeto y apoyo. Sin embargo, alentar el aborto en esta situación significaría tanto como añadir a la tragedia ya vivida el daño psicológico y moral de la culpabilidad por la muerte de un ser inocente, que además es el propio hijo. Ésta es una verdad que nunca debe enmascararse; también en el caso de violación lo que crece en el vientre de la mujer no es un producto del que puede disponerse libremente; es un ser humano, con todos los derechos que le corresponden como persona única e irrepetible. La ley debe tutelar sus garantías individuales y convertirse en defensa eficaz de un ser débil e indefenso.
El agravio inferido a la mujer violada, con todas sus penosas consecuencias, requiere un interés real y eficaz por parte de la propia familia y de la sociedad para ayudar a quien vive un momento de doloroso sufrimiento. Es necesario acompañar psicológica y espiritualmente a las mujeres en esta situación para que logren superar una experiencia tan traumática.
Entre las ayudas que se requieren por parte de las autoridades y de la sociedad está el ofrecer instituciones que puedan recibir al niño al nacer si la madre no lo quiere conservar, y que sea un hogar digno donde la criatura pueda crecer y educarse.
La manera más eficaz de combatir el crimen de la violación es aumentando las penas contra los violadores y ejerciendo una justicia expedita que impida la impunidad, lamentablemente tan extendida en nuestra patria.
Estos principios no se inspiran exclusivamente en concepciones religiosas, sino que se desprenden de una sana reflexión sobre la dignidad de la persona humana y sus derechos, que es la base de toda convivencia civilizada y de una vida pacífica y ordenada en sociedad.

El síndrome post-aborto sí existe
??El aborto es cuatro veces más peligroso para la salud de la mujer que seguir con el embarazo
??El aborto está ligado al aumento del número de suicidios, accidentes y daños psicológicos y emocionales.
??Las adolescentes se encuentran en riesgo particular de suicidio después de un aborto.
??La decisión de una mujer por acabar con su vida suele ocurrir en el aniversario del aborto o en la fecha en la que el niño habría nacido.
??Testimonios de mujeres de todo el mundo que han abortado confirman que es un mito la libre decisión de llevar a cabo esa práctica, porque casi siempre existe la presión de la familia o del padre del niño para terminar con una gestación.
(Datos provenientes de un informe internacional elaborado por «Elliot Institute»)

EL OBSERVADOR 267-1

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EL RINCÓN DEL PAPA
El encuentro decisivo con Cristo
En audiencia general de los miércoles, celebrada en la plaza de San Pedro, en el Vaticano, el papa Juan Pablo II habló sobre «El encuentro decisivo con Cristo, Palabra hecha carne».
Durante su catequesis afirmó que el encuentro entre Dios y el hombre, en la persona de Jesucristo, «se realiza en lo cotidiano, en el tiempo y en el espacio. Cuando Cristo se cruza con la vida de una persona, toca su conciencia, lee en su corazón y hace nacer el arrepentimiento y el amor».
La trascendencia de este acontecimiento es que «el encuentro con Jesús es similar a una regeneración: da origen a la criatura nueva, capaz de un verdadero culto, que consiste en la adoración del Padre 'en espíritu y verdad'», explicó el obispo de Roma.
También señaló que «encontrar a Cristo en el camino de la propia vida, con frecuencia significa encontrar la curación física». Esto puede entenderse claramente porque el mismo Jesucristo confió a sus discípulos «la misión de anunciar el Reino de Dios, la conversión y el perdón de los pecados, y también la de curar a los enfermos, liberar de todo mal, consolar y sostener».
«Cristo —dijo el Papa— ha venido para buscar, encontrar y salvar al hombre entero» y su venida «en medio de nosotros tiene como fin conducirnos al Padre». Él «está presente a través de su Palabra, una Palabra que llama, que invita, que interpela personalmente, como sucedió en el caso de los apóstoles».
Finalmente, Juan Pablo II recordó que Cristo también se encuentra presente en la Eucaristía, «fuente de amor, de unidad y de salvación». Y citó las palabras «de esperanza y de vida» pronunciadas por Cristo en la sinagoga de Cafarnaúm: «El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en Mí, y yo en él... El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y Yo le resucitaré el último día».

EL OBSERVADOR 267-2

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Pío IX y la extinción del vasto poder temporal de los papas


(Semblanza de este bienaventurado a quien beatificará Juan Pablo II el próximo 3 de septiembre)

        Giovanni Maria de Mastai-Ferretti, de familia condal, nacido el 13 de mayo de 1792 en Sinigaglia, región de las Marcas, Italia Central, gobernó a la Iglesia, en sucesión de Gregorio XVI, desde el 16 de junio de 1846 hasta el 7 de febrero de 1878 (día de su muerte), con el nombre de Pío IX. Su pontificado ha sido el de mayor duración después del de san Pedro, que se calcula en alrededor de 34 años (33-67). El de Pío IX duró 31 años, 7 meses y 17 días.
        Hay opiniones en el sentido de que la beatificación de Pío IX es una muestra más del temple de Juan Pablo II, porque no en todos los ámbitos es popular la figura del papa Mastai-Ferretti, aunque ciertamente muchas de las críticas lanzadas en contra de él carecen de fundamento histórico y más bien estuvieron inspiradas en el pensamiento masónico-liberal del siglo XIX.
        Anexa a su gestión espiritual, heredó Pío IX la soberanía de los llamados Estados Pontificios, a los cuales empezó a hacer reformas progresistas hasta que fue obligado a salir de Roma durante la revolución que en pocas décadas habría de culminar con la unificación de Italia. Regresó pronto a la Ciudad Eterna bajo la protección de Francia, pero cuando las tropas de esta nación se retiraron en 1869, los revolucionarios se precipitaron sobre los Estados Pontificios, y el 20 de septiembre de 1870 entraron en Roma, proclamaron a ésta capital del Reino Unido de Italia y privaron al papa de sus posesiones. Pío IX era, efectivamente, al principio de su pontificado, un príncipe más, con grandes dominios prediales, pero consideraba que esa condición le imponía responsabilidades de las que no podía renunciar espontáneamente; así se negó a reconocer el despojo y, tras su célebre declaración non possumus, se encerró en su palacio del Vaticano los últimos 7 años de su vida, declarándose prisionero en él. La reclusión padecida por Pío IX fue punto determinante para que algunos lo llamaran «El Papa del Sufrimiento». Quiso Dios que entonces el gobernante italiano Víctor Manuel II se convirtiera en el enterrador del poder temporal de los papas. Sin duda este monarca no tuvo conciencia del extraordinario servicio que prestaba con ello a la Iglesia, que había estado a punto de hundirse en las luchas por el poder temporal. Así vendría a constatarse que el poder papal hubiese desaparecido hace ya largo tiempo si no fuese, sobre todo, un poder espiritual.
        En su campo específico, el religioso, Pío IX se preocupó grandemente por conservar intacta la fe sagrada. Para hacer frente a las modernas corrientes del pensamiento, hostiles a la fe e influyentes sobre la vida intelectual de los católicos, promovió y recomendó de manera especial el estudio de la Escolástica.
        El 8 de diciembre de 1854 congregó en torno suyo al episcopado del mundo católico para definir como dogma de fe la doctrina de la Concepción Inmaculada de María, declaración que fue recibida por la cristiandad con júbilo inmenso. Diez años después, el 8 de diciembre de l864, publico su encíclica Cuanta cura y el llamado Sílabo (de Syllabus, colección), que era un catálogo de errores que a la sazón estaban de moda, una lista de 80 doctrinas contrarias al dogma, tales como el panteísmo, el galicanismo, el indiferentismo, el racionalismo, el utilitarismo, el socialismo y el comunismo. Muchas controversias, confusiones y daños morales causaban en aquel momento Augusto Comte, con su credo positivista; Darwin, con su tesis sobre la evolución de las especies; Renán, con su Vida de Jesús, en la que se negaba la personalidad divina de Cristo, y Carlos Marx, con su Das Kapital, entre otros.
        El acontecimiento más importante de que fue centro Pío IX fue la celebración del concilio Vaticano I, el vigésimo de los universales, que abrió sus sesiones el 8 de diciembre de 1869 con asistencia de 780 obispos de todo el mundo. En la convocatoria respectiva, el pontífice invitó a los patriarcas de la Iglesia griega, que rehusaron asistir. Igualmente fracasó el llamamiento hecho a los protestantes y acatólicos. No invitó, en cambio, a los poderes civiles. Se limitó a expresar el deseo de que los príncipes católicos contribuyeran al buen éxito del concilio. De este modo se extinguía la simbiosis de los poderes temporal y espiritual que había dado lugar a tantas intromisiones mutuas.
        El 25 de diciembre de 1869, día de la cuarta sesión pública del concilio, se presentó la proposición acerca de la infalibilidad pontificia, que había de suscitar alguna oposición, aun entre los mismos católicos. El 18 de julio de 1870, después de arduas discusiones, por 601 votos en favor, 88 en contra y 66 condicionales, se aprobó la constitución dogmática respectiva (Pastor aeternus ) en la que se expone la institución, perpetuidad, primacía universal y magisterio infalible del Romano Pontífice en materia de fe y buenas costumbres. Ese mismo día fue preciso aplazar sine die el concilio (que nunca fue formalmente clausurado), por la inminencia de la guerra franco-alemana, que estalló al día siguiente.
        Así pues, los aspectos cualificantes del gobierno de Pío IX fueron los religiosos. Entre otras cosas más que convendría mencionar, creó, para las órdenes religiosas y su reforma, una congregación de cardenales, la cual emitió numerosos decretos; dio su aprobación a más de cien nuevas corporaciones religiosas; fomentó con abundantes recursos económicos las investigaciones y descubrimientos arqueológicos en las catacumbas, e instituyó importantísimos seminarios. Cuando murió, numerosos obispos y simples fieles pidieron que fuera elevado a los altares, según abundantes cartas dirigidas a León XIII y a los papas subsecuentes. (J.J.G.G.)

El párrafo decisivo de la infalibilidad


        «Que el Papa de Roma, cuando habla 'ex cathedra ', es decir, cuando desempeña su función como Pastor y Maestro de todos los cristianos, y decide definitivamente en virtud de su suprema autoridad eclesiástica que una doctrina sobre la fe o las costumbres debe ser tenida firmemente por cierta por toda la Iglesia, goza, por la razón de la asistencia divina, que le fue prometida en la persona de San Pedro, de la infalibilidad que el Divino Salvador quiso que estuviera provista su Iglesia al determinar definitivamente sobre una doctrina tocante a la fe o a las costumbres, y que, por consiguiente, tales decisiones definitivas del Romano Pontífice son, por sí mismas y no por asentimiento de la Iglesia, irreformables».

EL OBSERVADOR 267-3

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Pío IX y México


        Los acontecimientos, venturosos o no, que ligaron principalmente a Pío IX con México corrieron por tres vertientes:
        a) La proclamación de los santos.- El 8 de junio de 1862 ese papa canonizó a 26 mártires de la fe sacrificados en Nagasaki en 1597, entre ellos Felipe de Jesús, quien durante 138 años se mantuvo como el único santo mexicano.
        b) La estructura orgánica de la Iglesia.- Convirtió Pío IX dos diócesis mexicanas en arquidiócesis: la de Michoacán y la de Guadalajara, y erigió ocho nuevos obispados: Chilapa, León, Querétaro, San Luis Potosí, Tamaulipas, Tulancigo, Zacatecas y Zamora; además, nombró al que iba a ser el primer cardenal del continente americano, el oriundo de San Pedro Piedra Gorda (diócesis de León) don Juan Cayetano Gómez de Portugal, quien, desgraciadamente, murió antes de tomar posesión de tan señalada dignidad.
        c) Las relaciones Iglesia-Estado en México.- Éstas fueron muy difíciles en el período que nos ocupa. Nuestros primeros gobiernos independientes reclamaban para sí las concesiones que por el Regio Patronato gozó España para ella y sus colonias. Joaquín García Icazbalceta resume así la amplitud de aquel instrumento (a España le dieron la mano y se tomó también el pie):
        «Vinieron a adquirir los reyes de España... una autoridad que parecía pontificia. Sin su permiso no se podía edificar iglesia, monasterio ni hospital: menos erigir obispado o parroquia. Clérigos y religiosos no pasaban a Indias sin licencia expresa. Los reyes nombraban obispos y, sin aguardar confirmación, los despachaban a administrar su diócesis. Señalaban los límites de los obispados, y los variaban cuando les parecía. Les correspondía la presentación o nombramiento a todo beneficio o empleo, hasta el de sacristán, si querían. Reprendían severamente, llamaban a España o desterraban a cualquier persona eclesiástica, incluso a los obispos, quienes, si muchas veces andaban en contradicciones con los gobernadores, nunca desoían la voz del rey. Administraban y percibían los diezmos, resolvían quiénes debían pagarlos y cómo, sin hacer caso de bulas de exención; fijaban las rentas de los beneficios y las aumentaban o disminuían como lo juzgaban conveniente. Conocían muchas causas eclesiásticas y con los recursos de fuerza paralizaban la acción de los tribunales o prelados de la Iglesia. En fin, ninguna disposición del Sumo Pontífice podía ejecutarse sin el beneplácito o pase del rey. En nuestra primitiva historia eclesiástica, para una bula, breve o rescripto de Roma, se encuentran cien cédulas, provisiones o cartas acordadas del rey o del consejo. Al rey, no directamente al Papa, presenta el episcopado sus dudas, y nos asombra ver que las relativas al bautismo se remiten al consejo: siempre el poder civil interpuesto entre nuestra Iglesia y el Supremo Pastor».
        Los mismos privilegios exigían los primeros gobiernos independientes, pero ante la negativa de Gregorio XVI y de Pío IX para conceder patronatos, fueron armando el plan de un Estado galopantemente irreligioso que habría de romper relaciones con el Vaticano no sin antes despojar a la Iglesia de prácticamente toda clase de bienes y derechos.
        Es de suponerse lo lastimado que aquello dejó a Pío IX. Una esperanza quiso ver en el maximilianato. Sorpresa: el emperador exigió también el patronato, sólo que en algunos puntos, si se quiere, un poco más drástico. Cierto episodio nos pinta el desencuentro papal con el archiduque de Habsburgo: éste, en una visita que hizo al interior del país, se encontró con que el obispo de Querétaro no se encontraba al frente de su diócesis. Sabiendo que estaba en la ciudad de México, le mandó recado apremiante de que debía presentarse en Querétaro. El prelado contestó que no estaba en el ejercicio de su encargo «porque había salido el expediente muy defectuoso y había que reponerlo, porque el edificio que se le señaló en Querétaro para su habitación estaba inhabitable y no le parecía decoroso ir como huésped a una casa, y por la necesidad de trasladar sus libros, muebles y familia y no ser el tiempo a propósito, por las lluvias torrenciales». La contrarréplica de Maximiliano fue grosera: «Ya que el Obispo, impedido por negocios de familia, no puede venir a cumplir con sus deberes, yo salgo pasado mañana para las poblaciones de la Sierra a hacer bautizar en mi presencia a personas de 25 años que no han recibido este sacramento, y a hacer confirmar y administrar los demás sacramentos a aquellos habitantes abandonados hace tiempo. El telegrama de ayer y la contestación del obispo los mandaré por el próximo paquete a Roma, para que se vea en qué dignas manos está la diócesis de Querétaro». A esta clase intemperancias, procedentes unas veces de un bando político y otras del otro, estuvieron sujetos los contactos «diplomáticos» de México con la Santa Sede. (J.J.G.G.)

EL OBSERVADOR 267-4

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Pensar y sentir
Reflexiones escritas por un niño de nueve años al apagar el televisor durante la Segunda Semana sin Tele
Muchas veces, cuando pienso, pienso en agradar o ser útil a los demás sin que me lo tengan que decir. Otras veces pienso en que puedo servirme físicamente y moralmente para tener más y mejor formación de la vida. Casi siempre pienso en ser útil a Dios.
Pero en lo que más pienso es en poder inventar una máquina voladora, de trabajo, etc. En fin, la mecánica me fascina.
Fuera de tema, gracias a Dios puedo pensar y sentir.
Hablemos de sentir. Los sentimientos son un regalo enorme y maravilloso que nos dio Dios. Gracias a ellos podemos expresar lo que no nos gusta y lo que nos gusta.
Hay muchas formas de sentir; depende de qué actividad realices, cuándo, dónde y también cómo. Por ejemplo: si escribes con un escándalo no es bueno porque tus sentimientos se alteran.
Una de las actividades donde muchas personas sienten es en la música a causa de la imaginación.
Antes de seguir les daré un consejo: ¡Si sienten que algo no está bien y no les gusta la idea, no la hagan! Tú eres el que siente y no te manda nadie en tus pensamientos. Bueno, cuando a mí me regañan o se enojan conmigo, siento ganas de contentarme con esas personas y conmigo mismo. Cuando alguien se divierte conmigo, siento la amistad y paz que quisiera tener todos los días. Pero divirtiéndome sanamente, no lastimando a alguien o dañando sus propiedades, porque así no te sientes completamente a gusto. Tienes tentación de que te llamen la atención o de que al que molestas te dé un «saporraso».
En fin, sentir y pensar son casi lo mismo, y gracias a ellos nos podemos expresar y desarrollar. (Rafael Vera Fernández, Santiago de Querétaro, Qro.)

EL OBSERVADOR 267-5

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PERDER POR DEFAULT
Guanajuato en la mira de los asesinos
Diego García Bayardo

        La nueva legislación guanajuatense que castiga el aborto incluso cuando el bebé es producto de una violación, se ha convertido en el blanco de los ataques de todas las fuerzas totalitaristas y opresoras de México. Apenas se dio a conocer la noticia de que al fin un estado de la República había elaborado una legislación justa y coherente, la furiosa reacción de los grupos antivida, las empresas televisivas y los partidos políticos dictatoriales puso a Guanajuato en el centro de un tiroteo malintencionado que poco tiene que ver con los derechos humanos y mucho con la lucha de poder, la creación de un ambiente de ingobernabilidad y el colaboracionismo con los Estados Unidos en su programa de imposición del llamado imperialismo demográfico.
        Como era de suponerse, nuestra burguesísima izquierda, constituida por el PRD, similares y conexos, está revolviendo las cosas lo más posible con el único fin de combatir a la derecha y a la Iglesia católica. Por el otro lado, el PRI y las organizaciones feministas que han surgido bajo su cobijo, como GIRE y el grupo anticatólico autonombrado «Católicas por el Derecho a Decidir A.C.», realizan un doble juego: por una parte, trabajan arduamente bajo las órdenes de sus patrones yankees para ayudarlos a colonizarnos ideológicamente, a fin de que puedan perpetuar, así legitimado, su colonialismo económico. Por la otra, hacen cuanto pueden por ponerle las cosas difíciles al presidente electo a fin de que el PRI recupere el poder algún día. El PAN, a pesar de ser el partido que introdujo dicha ley, está ahora haciendo un vergonzoso papel, pues muchos panistas (no todos, ahí están los buenos panistas de Coahuila y Yucatán) se han declarado en contra de la penalización del aborto y hasta el mismo Vicente Fox se ha apresurado en descalificar la ley y asegurar que él no hará nada parecido. Así que su supuesta filiación católica y la también supuesta inspiración católica del ideario del Partido Acción Nacional son pura apariencia para atraer votos. Figuran igualmente en este juego de simulaciones la niña violada Paulina y su chantajista madre, quienes están bien financiadas y aleccionadas por el grupo abortista GIRE y que, a pesar de que están recibiendo el fideicomiso que les otorgó el gobierno de Baja California, van a demandar a éste porque quieren MAS DINERO.
        Por falta de espacio, me limitaré a presentar algunas de las mentiras que están esgrimiendo los grupos enemigos de la vida humana y a esbozar su correspondiente refutación.
* MENTIRA: Dicen los abortistas que la legislación en cuestión tiene raíz religiosa, específicamente católica. RESPUESTA: Prohibir que las madres maten a sus hijos es una ley natural que va más allá de la sola esfera religiosa o social, por lo que actualmente se aplica también, por ejemplo, en los países musulmanes.
* M: Dicen que esta ley castiga a la mujer violada. R: Esta es una confusión premeditada de dos problemas distintos. La ley en cuestión castiga a la mujer que ha matado a su bebé, o sea que la condena por homicida, no por haber sido violada; al violador se le sigue castigando con cárcel.
* M: Tratan de hacernos creer que dicha ley «legitima la agresión sexual». R: Este disparate es una muestra de lo torpe que puede ser la «intelectualidad» de izquierdas; para que se legitimara la violación se necesitaría una ley que despenalizara ese delito. Por cierto, una de estas «mujeres creadoras» pidió que todos los hombres sean castrados, para solucionar el problema de raíz. ¿Qué intelectual tan inteligente, verdad?
* M: Pretenden que la nueva ley atenta contra los derechos humanos de las mujeres. R: Las mujeres no tienen derecho a matar a sus bebés ni a nadie, así que el aborto no es un derecho humano. Eso es aberrante. Además, ¿dónde quedaron los derechos humanos del bebé? Observe el lector que los propagandistas del aborto hablan mucho de las mujeres pero jamás mencionan al bebé, pues saben que ése es el punto débil de su ideología. Basta darse cuenta de que los hombres y mujeres en gestación son personas humanas, para que los abortistas pierdan su disfraz de defensores de los derechos humanos y queden expuestos como lo que realmente son: una turba de asesinos despiadados, embaucadores, fanáticos (ellos sí) y egoístas.

EL OBSERVADOR 267-6

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DESDE EL CENTRO DE AMÉRICA
El sello de Dios
Claudio de Castro
Claudio de Castro
¿Has visto alguna vez la imagen de «La Piedad»? Es una hermosa escultura en la que aparece la Virgen sosteniendo a Jesús recién bajado de la cruz. Hay dolor y belleza. Los personajes parecen cobrar vida. Sólo falta a la Virgen moverse y hablar.
Se cuenta que Miguel Ángel terminó de esculpirla a los veinticuatro años. Era aún un artista desconocido. Y es muy improbable que alguien creyese que él, siendo apenas un muchacho, la hubiese hecho.
La obra adquirió fama inmediata, pero el artista permanecía en el anonimato. Miguel Ángel solía ir a diario a contemplarla. Y en silencio, como un personaje ausente, escuchaba los rumores y comentarios de los visitantes que se sentaban delante de él: «Se ve tan joven la Virgen...», «Parece que estuviera viva». No faltaban quienes aseguraban: «Debe ser obra de un escultor milanés». Este último comentario incomodaba a Miguel Ángel. Y una noche, oculto por la obscuridad, regresó a la capilla y, con un cincel, en la banda que cruza el manto de la Virgen, grabó: «Miguel Ángel lo hizo». Fue la única vez que el artista firmó una escultura. En adelante su genio destacó y quedó impreso como un sello en todas las obras magníficas que realizó. Y todos solían comentar, sin lugar a dudas: «Miguel Ángel lo hizo».
¿Sabes?, tengo un amigo que vive enamorado de Jesús. Hace unos días lo escuché en un programa que tiene en la radio y dijo unas palabras que me impresionaron mucho. Estaban llenas de ternura. Él dijo: «Jesús, Tú serás siempre, para mí, mi Señor. Y serás para mí, siempre, mi Salvador». Luego, con la tranquilidad del que ama, añadió: «En mi corazón hay un sello, y ese sello dice «Jesús».
He pensado en Miguel Ángel, dejando su nombre con cinceladas precisas y calladas, y en Dios, dejando su nombre con precisión en el corazón del hombre. Un Dios que ama a su creatura y lo da todo por ella. Un Dios que nos consiente y nunca nos abandona. Un Dios generoso y bueno al que bien podríamos llamar «Ternura». Creo que Dios ha querido dejarnos su sello como Creador para que tengamos en nuestro corazón la seguridad de que Él nos hizo y, sobre todo, para que podamos leer con claridad sus palabras impresas en este sello: «Yo soy, y te amo».

EL OBSERVADOR 267-7

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Un protestante luterano de 80 años de edad canaliza millones de dólares a la educación católica en Estados Unidos
*Se declara admirador de la fe católica.
* Administra nada menos que 535 millones de dólares.
Desde su oficina en Portland, Oregon, en Estados Unidos, Warne Nunn administra los fondos del Meyer Memorial Trust, una fundación creada con $535 millones de dólares y que es una de las entidades que más ayuda a organizaciones no lucrativas. Esto posiblemente convierte a Nunn, de 80 años de edad, en el luterano que más valora la eficacia de la Iglesia católica en el campo de la educación
El apoyo de Nunn no es nuevo; a lo largo de muchos años ha canalizado millones de dólares a entidades de educación católica. Además se interesa mucho en las instituciones y comunidades que ayuda, dándose tiempo para visitarlas y animarlas, y ha expresado que la eficacia con que la Iglesia invierte el dinero del fondo lo tiene muy satisfecho.
Su nieta, luterana también, estudió en una escuela católica, y Nunn está muy orgulloso de los resultados.
Los funcionarios de las escuelas católicas saben que pueden conseguir ayuda de Nunn. Christina Friedhoff, presidenta de la academia Santa María, una de las instituciones beneficiadas, afirmó que Nunn es un “maravilloso modelo para las otras personas en la comunidad”, y consideró que el constante diálogo al cual él invita hace más fácil aún la comunicación entre las partes interesadas, logrando que cualquier obra o proyecto que se financie siempre tenga éxito.
El bondadoso anciano ha dicho de los estudiantes de las escuelas católicas que «no sólo están aprendiendo una buena educación, sino también son personas que están siendo formadas en los valores de la fe católica, vitales para la vida de todo ser humano”.
Ha expresado qué es lo que lo mueve por dentro para realizar sus labores de ayuda caritativa: «Uno no puede imaginar la alegría que experimenta el corazón cuando ayuda a comunidades rurales y pobres, sobre todo en la construcción de escuelas, hospitales o en la aplicación de programas que buscan levantar el nivel de vida de esa población».
A pesar de su constante aproximación a la fe católica, Warne Nunn manifiesta no tener intenciones de convertirse al catolicismo. Pero, eso sí, dijo, «me confieso un gran admirador de la fe católica».

EL OBSERVADOR 267-8

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Un regalo de Dios
Juan Pedro Oriol

        Son extraordinarios. Simplemente porque llegan mucho más allá de lo normal. Superan cualquier categoría en las que hoy se encuadra a los jóvenes. Son diferentes. Sí, muy diferentes. Porque no hacen sólo lo que les gusta. Porque no buscan sus propios intereses. Porque están dispuestos a lo que sea. Porque quieren transcender.
        Seis semanas conviviendo día a día con jóvenes valientes y generosos han renovado mi vida. Y hoy quiero darles las gracias con estas palabras que, seguramente, se quedarán muy cortas para expresar el agradecimiento y la admiración que siento por ellos y por sus familias.
        Son jóvenes que están forjando en sus vidas una personalidad verdadera. Esa personalidad que no se hace en medio del exhibicionismo, del ruido y del aplauso. Ellos quieren ser auténticos. Auténtico es quien no huye del silencio, quien no se deja aturdir por el ruido ni se deja vencer por el desaliento, quien se prepara con esfuerzo, quien tiene un ideal que le quema por dentro.
Quieren hacer algo grande con su vida. Y saben que en la vida no se regala nada y que hay construirlo todo, ladrillo a ladrillo. Porque los grandes hombres son como los grandes edificios: poco a poco se van haciendo y van creciendo sin fisuras, firmes y fuertes, sobre cimientos sólidos que exigen sudor y tiempo.
Son estrellas calientes. Sus ojos emiten luz y calor sin darse cuenta, con sencillez y transparencia. El amor les sale a chorros del alma. Y cuanto más lo reparten, más les llena. Y cuanto más lo ofrecen, más les regresa. Han descubierto el meollo, el jugo, la sangre de la vida. Por eso se lanzan en picado, derechamente. Y no se andan con rodeos. Están dispuestos a jugárselo todo. No se detienen ante el riesgo de volar alto, de llegar lejos.
Son valientes. No quieren ser cobardes. Saben que la única diferencia entre el valiente y el cobarde es que, aunque los dos sienten miedo, el valiente lo vence y el cobarde es vencido por él. Se han dejado llevar por el viento de su vocación. Ofrecen su vida cuando está el jardín en flor, cuando aún es temprano, cuando viene lo mejor.
Han cruzado el río y no quieren volverse atrás, como han visto a algunos hacerlo. Les duele recordar a los que se fueron sin ningún motivo; se preguntan por qué un día hicieron sus maletas y se regresaron. Y la duda amenaza con su sombra y sienten un escalofrío que los acalambra. Pero no se frenan. No se detienen. Siguen adelante. No permiten que se apague la antorcha del llamado que un día recibieron.
Tienen fe: ven con los ojos del alma. Tienen esperanza: les preocupa esta vida pero también la otra. Tienen coraje: experimentan lo maravilloso del sacrificio cuando tiene un valor y un sentido.
No buscan nada para sí mismos, lo que les preocupa son los demás. No luchan por sus propios intereses, lo que quieren es el bien de todos.
Son felices. Inmensamente felices. Se han ido de sus casas, pero cada día están más cerca de sus seres queridos. También han dejado sus cosas, sus pertenencias y lo que más cuesta dejar: sus planes. Ellos viven y encarnan aquello que decía Tagore: “Dormía y soñaba que la vida era alegría. Desperté y vi que la vida era servicio. Serví y vi que el servicio era alegría.”
Han dicho que sí. Han aceptado comprometerse, entregarse. Quieren vivir el Evangelio, ser de Dios. Serán hombres dedicados a servir, a ayudar, a amar. Serán sacerdotes: seguidores de Cristo y servidores de todos los hombres.
Hoy son jóvenes llenos de entusiasmo y de generosidad, listos al desprendimiento, capaces de darlo todo sin buscar reconocimientos, sonrientes, positivos, enamorados y convencidos de su amor.
¡Que haya muchos jóvenes como ellos! Haberlos conocido y convivir con ellos es, sin duda, un regalo de Dios.

EL OBSERVADOR 267-9

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OPINIÓN
El poder transformador de la educación
«La educación es un derecho fundamental con un inmenso poder de transformación», afirma Kofi A. Annan, secretario general de las Naciones Unidas. El informe sobre el Estado Mundial de la Infancia, de la UNICEF, trata ampliamente el tema de la educación primaria y secundaria, sin duda de una importancia fundamental. Pero el poder transformador de la educación no se limita a estos niveles de la educación. La transformación la vemos gracias también a técnicos y profesionistas preparados y actualizados, a investigadores, a empresas que invierten en la capacitación de su gente. Y, en otro ámbito, es realmente impresionante la transformación que ocurre en el seno de las familias cuando los padres reciben una educación para la paternidad y para la vida en pareja.
La educación desarrolla la inteligencia, ofrece alternativas, pone bases para un mayor desarrollo, estimula la creatividad, da seguridad a las personas, mejora la comunicación... todo esto además de aumentar los conocimientos y capacidades de la gente. El poder de transformación de la educación, como dice Annan, es inmenso.

EL OBSERVADOR 267-10

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INTIMIDADES —los jóvenes nos cuentan—
Miedo a no tener novio
Yusi Cervantes Leyzaola
Quisiera saber por qué a mis 25 años no he tenido novio. De hecho, tampoco tengo amigos hombres, y amigas, muy pocas. Soy poco sociable.
Bueno, en realidad sí tengo novio desde hace unas semanas, pero desde que me habló no nos hemos visto y me ha llamado por teléfono unas dos veces. Él dice que porque tiene mucho trabajo. Pero tengo miedo a terminarlo porque entonces me quedaría otra vez sola, y tal vez ya nadie me quiera. Yo quiero ser feliz al lado de un hombre.


¿De qué te sirve un novio así? Yo creo que no tiene un verdadero interés por ti porque, por más trabajo que tenga, siempre podría encontrar un rato para visitarte o unos minutos para llamarte. Termina con él. Si le interesas, tal vez reaccione. Y si no, te habrás librado de una mala relación.
Tú vales mucho. Debes comenzar por creerlo tú misma. Si te siente inferior a las demás muchachas —menos bonita, menos inteligente o menos no sé qué— lastimas tu autoestima y proyectas una mala imagen en los demás. Pero si aprendes a reconocer tu propio valor, muchas cosas van a cambiar: crecerá tu autoestima, serás más atractiva como persona, tendrás mayor facilidad para relacionarte...
Una parte importante en todo esto es que hace falta que salgas, que tengas más amigos, que conozcas a más gente, que tengas más experiencias. Para lograrlo puedes, por ejemplo, tomar clases de lo que a ti te gusta, participar en grupos juveniles, invitar a tus amigas, aceptar invitaciones, trabajar en algún voluntariado... Se trata de ser más sociable, de que te abras, de que salgas de tu refugio. Es por ti en primer lugar, pero tal vez también el resultado sea que conozcas a alguien que pudiera llegar a ser tu novio. Pero si no ocurre así, no hay problema.
Olvídate del temor a quedarte sola. En primer lugar, debes cambiar la idea de que necesitas a un hombre para ser feliz. Todo ser humano es capaz de ser feliz sin pareja. La felicidad se encuentra viviendo una vida con sentido y amando a los demás. La felicidad es una experiencia interior, fruto del amor de Dios por nosotros. Si vives consciente de que Dios te ama y haces su voluntad, que no es otra cosa que tu realización personal, el cumplimiento de tu vocación, entonces serás feliz. Y si tienes la fortuna de encontrar una buena pareja, compartirán su felicidad y muchas otras cosas. No hagas depender tu felicidad de situaciones fuera de ti. Tu felicidad no depende de que encuentres un novio.
Pero, además, no debes pensar que ésta es tu última oportunidad. Tu vida no ha terminado. Crece como persona, vive tu vida plenamente, relaciónate bien con más personas y es muy probable que encuentres un buen hombre que quiera ser tu compañero. Por todos estos deseos e inquietudes en manos de Dios y tú ya no te preocupes. Sigue adelante.

EL OBSERVADOR 267-11

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PINCELADAS
Quisiera saber por qué a mis 25 años no he tenido novio. De hecho, tampoco tengo amigos hombres, y amigas, muy pocas. Soy poco sociable.
Bueno, en realidad sí tengo novio desde hace unas semanas, pero desde que me habló no nos hemos visto y me ha llamado por teléfono unas dos veces. Él dice que porque tiene mucho trabajo. Pero tengo miedo a terminarlo porque entonces me quedaría otra vez sola, y tal vez ya nadie me quiera. Yo quiero ser feliz al lado de un hombre.


¿De qué te sirve un novio así? Yo creo que no tiene un verdadero interés por ti porque, por más trabajo que tenga, siempre podría encontrar un rato para visitarte o unos minutos para llamarte. Termina con él. Si le interesas, tal vez reaccione. Y si no, te habrás librado de una mala relación.
Tú vales mucho. Debes comenzar por creerlo tú misma. Si te siente inferior a las demás muchachas —menos bonita, menos inteligente o menos no sé qué— lastimas tu autoestima y proyectas una mala imagen en los demás. Pero si aprendes a reconocer tu propio valor, muchas cosas van a cambiar: crecerá tu autoestima, serás más atractiva como persona, tendrás mayor facilidad para relacionarte...
Una parte importante en todo esto es que hace falta que salgas, que tengas más amigos, que conozcas a más gente, que tengas más experiencias. Para lograrlo puedes, por ejemplo, tomar clases de lo que a ti te gusta, participar en grupos juveniles, invitar a tus amigas, aceptar invitaciones, trabajar en algún voluntariado... Se trata de ser más sociable, de que te abras, de que salgas de tu refugio. Es por ti en primer lugar, pero tal vez también el resultado sea que conozcas a alguien que pudiera llegar a ser tu novio. Pero si no ocurre así, no hay problema.
Olvídate del temor a quedarte sola. En primer lugar, debes cambiar la idea de que necesitas a un hombre para ser feliz. Todo ser humano es capaz de ser feliz sin pareja. La felicidad se encuentra viviendo una vida con sentido y amando a los demás. La felicidad es una experiencia interior, fruto del amor de Dios por nosotros. Si vives consciente de que Dios te ama y haces su voluntad, que no es otra cosa que tu realización personal, el cumplimiento de tu vocación, entonces serás feliz. Y si tienes la fortuna de encontrar una buena pareja, compartirán su felicidad y muchas otras cosas. No hagas depender tu felicidad de situaciones fuera de ti. Tu felicidad no depende de que encuentres un novio.
Pero, además, no debes pensar que ésta es tu última oportunidad. Tu vida no ha terminado. Crece como persona, vive tu vida plenamente, relaciónate bien con más personas y es muy probable que encuentres un buen hombre que quiera ser tu compañero. Por todos estos deseos e inquietudes en manos de Dios y tú ya no te preocupes. Sigue adelante.

EL OBSERVADOR 267-11

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PINCELADAS
Los inventos, fruto del esfuerzo
Justo López Melús *
        Los grandes inventos, más que fruto del talento de los inventores, es fruto de su voluntad férrea, de su perseverancia y del buen aprovechamiento del tiempo. Stephenson, por ejemplo, el inventor de la locomotora, empezó trabajando de minero con su padre. Watt, inventor de la máquina de vapor, tenía que buscarse el sustento fabricando flautas y brújulas. Herschel, el gran astrónomo y descubridor del planeta Urano, se ganaba la vida tocando en una orquesta, y en los descansos observaba los astros.
Franklin, inventor del pararrayos, vivía de la venta de libros. Tintoretto, Caravaggio y Giotto, grandes pintores, sobrevivían con diversas tareas, para luego dedicarse a pintar. Copérnico era hijo de un panadero; Kepler, de un tabernero alemán, y Newton y Laplace eran originarios de una casa de labradores. Si todos ellos no hubiesen luchado con energía contra las adversidades, no habrían desarrollado tanto su talento.

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 267-12

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EL DICCIONARIO DICE...
La Eucaristía
La Eucaristía

La Eucaristía

Eucaristía.- Del griego eukharistía, de eukharistis, de eu: bien, y kharidsésthai: dar gracias. Es el sacramento que contiene el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Jesucristo, y que se lleva a cabo mediante la consagración, que es el acto de pronunciar el sacerdote, en la Misa, las palabras para la transubstanciación.
Transubstanciación.- Conversión de una substancia en otra. En la Eucaristía, conversión de la substancia del pan y del vino en el cuerpo y en la sangre del Señor, de modo que sólo permanezcan los accidentes; es decir, el pan y el vino, que antes representaban un alimento material, ahora se transforman en un alimento espiritual.

La Eucaristía
Considerada como un sacrificio, la Eucaristía está ligada a la celebración de la Misa. Considerada como un sacramento, alimenta al cristiano espiritualmente mediante la comunión.
Mateo (26, 26-29), Marcos (14, 22-25) y Lucas (22, 19-20) nos indican las palabras de Jesús durante la Última Cena: «... mientras estaban comiendo, Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: 'Tomen, esto es mi cuerpo'. Tomó luego una copa, dio gracias, la entregó a ellos y todos bebieron. Acto seguido les dijo: 'Esto es mi sangre, sangre de la Alianza, que será derramada por ustedes para el perdón de los pecados. Hagan esto en mi memoria'».
También Pablo, en su primera carta a los corintios (1 Cor 11, 23-27) repite el mismo relato haciendo eco de esta tradición que se remonta a Cristo.
Nuestro Salvador, en la Última Cena, la noche en que lo traicionaban, instituyó el sacrificio eucarístico de su cuerpo y el sacrificio de la cruz, y confió así a la Iglesia el memorial de su muerte y resurrección, sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad, banquete pascual en el cual se recibe como alimento a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera. La fe de la presencia real de Jesús en la Eucaristía se apoya en las palabras de nuestro Señor Jesucristo.
Juan (6, 48) contiene el numen de esta promesa: «Yo soy el pan de vida», y en 6, 51: «Yo soy el pan vivo que bajó del Cielo; el que come mi carne y bebe mi sangre no morirá, porque aunque su cuerpo muera, yo lo resucitaré en el día final».

Reyes Esquivel Esquivel *

El autor es miembro del equipo de liturgia de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario, colonia Loma Linda, de Santiago de Querétaro.
(FIN)

EL OBSERVADOR 267-13

Del griego eukharistía, de eukharistis, de eu: bien, y kharidsésthai: dar gracias. Es el sacramento que contiene el cuerpo, la sangre, el alma y la divinidad de Jesucristo, y que se lleva a cabo mediante la consagración, que es el acto de pronunciar el sacerdote, en la Misa, las palabras para la transubstanciación.
Transubstanciación.- Conversión de una substancia en otra. En la Eucaristía, conversión de la substancia del pan y del vino en el cuerpo y en la sangre del Señor, de modo que sólo permanezcan los accidentes; es decir, el pan y el vino, que antes representaban un alimento material, ahora se transforman en un alimento espiritual.

La Eucaristía
Considerada como un sacrificio, la Eucaristía está ligada a la celebración de la Misa. Considerada como un sacramento, alimenta al cristiano espiritualmente mediante la comunión.
Mateo (26, 26-29), Marcos (14, 22-25) y Lucas (22, 19-20) nos indican las palabras de Jesús durante la Última Cena: «... mientras estaban comiendo, Jesús tomó pan, lo bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo: 'Tomen, esto es mi cuerpo'. Tomó luego una copa, dio gracias, la entregó a ellos y todos bebieron. Acto seguido les dijo: 'Esto es mi sangre, sangre de la Alianza, que será derramada por ustedes para el perdón de los pecados. Hagan esto en mi memoria'».
También Pablo, en su primera carta a los corintios (1 Cor 11, 23-27) repite el mismo relato haciendo eco de esta tradición que se remonta a Cristo.
Nuestro Salvador, en la Última Cena, la noche en que lo traicionaban, instituyó el sacrificio eucarístico de su cuerpo y el sacrificio de la cruz, y confió así a la Iglesia el memorial de su muerte y resurrección, sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad, banquete pascual en el cual se recibe como alimento a Cristo, el alma se llena de gracia y se nos da una prenda de la gloria venidera. La fe de la presencia real de Jesús en la Eucaristía se apoya en las palabras de nuestro Señor Jesucristo.
Juan (6, 48) contiene el numen de esta promesa: «Yo soy el pan de vida», y en 6, 51: «Yo soy el pan vivo que bajó del Cielo; el que come mi carne y bebe mi sangre no morirá, porque aunque su cuerpo muera, yo lo resucitaré en el día final».

Reyes Esquivel Esquivel *

El autor es miembro del equipo de liturgia de la parroquia de Nuestra Señora del Rosario, colonia Loma Linda, de Santiago de Querétaro.
(FIN)

EL OBSERVADOR 267-13


 

 
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D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2006