El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

27 de Agosto de 2000 No. 268

SUMARIO

bulletCOLUMNA HUÉSPED El arte de ofender
bulletDecálogo de la serenidad,de S. S. Juan XXIII
bulletAL ALBA DEL MILENIO Lo que Dios usa
bulletEL RINCÓN DEL PAPA Jóvenes: cuando el Señor llama, también da la fuerza para responder
bulletLo dice Dios, lo dice la ciencia, lo dice la razón
bulletEra «Juanito» para los sencillos
bulletMEDIOS DE COMUNICACIÓN Obsesión por la audiencia
bulletPANTALLA CHICA Llamado a los patrocinadores de TV
bulletPERDER POR DEFAULT El PRD busca la confrontación con la Iglesia
bulletCORRESPONDENCIA
bulletCarta de un obispo ruso
bulletJornada Mundial de la Juventud
bulletHacia la consolidación y sus problemas
bulletEl desarrollo de la inteligencia
bulletPINCELADAS Serenidad en la tormenta

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COLUMNA HUÉSPED
El arte de ofender *
Bruno Ferrari
Bruno Ferrari
Los acontecimientos suscitados en el Museo del Periodismo de Guadalajara me recuerdan un refrán de mi abuelo: «Ahora los patos están tirándole a la escopeta». En este recinto se exhibió un dibujo titulado La patrona, que representaba a un indígena muy parecido a Juan Diego, y en su tilma aparecía, en sustitución de la imagen de la virgen de Guadalupe, la de Marilyn Monroe desnuda.
El autor dice que en la obra trató de mezclar dos iconos para crear uno nuevo.... y justifica su exposición al decir que no debería de ofender a los católicos porque no se exhibía en la Catedral. Desconozco la intención del artista cuando hizo la obra, pero creo buscaba crear morbo para no pasar desapercibido.
La directora del museo, días antes, se había opuesto a la exhibición del dibujo por considerarlo irreverente. Sin embargo, y por la presión de «intelectuales» y otros grupos que se hacen llamar «progresistas», incluido el mismo patronato del museo, que impuso su criterio, la obra fue finalmente expuesta y la señora renunció a su cargo.
Para comprender la ofensa, imagínese que un dibujante cualquiera expone al publico una caricatura de la madre de usted desnuda. Seguramente no será necesario que la exhiban en su casa para que se sienta ofendido como hijo. Si lo hacen a una cuadra, la ofensa se mantendrá igual porque el dibujo en sí constituye el agravio.
El dibujo atentaba y ofendía uno de los símbolos más queridos y respetados de todos los mexicanos, y su destrucción fue una respuesta lógica y de esperarse de cualquier hombre o mujer que se precie de serlo y que se sienta digno católico. Los mismos grupos «progresistas y «liberales» que, en nombre de una mal llamada defensa de la libertad de expresión, impusieron sus criterios, ahora llaman intolerantes, vándalos y neocristeros a los que destruyeron la obra. Olvidan que la mayoría de los mexicanos somos guadalupanos y que son ellos quienes, como minoría, intentan imponernos sus criterios, nos ofenden y agreden con estas acciones.
Otro caso es el de la jefa de gobierno capitalino, Rosario Robles, quien al parecer considera que las mujeres gestantes son «un simple recipiente» y se dispone a lanzar toda una campaña para aprobar la despenalización del aborto en varios casos, incluido el eugenésico. Me pregunto: ¿Cuál será el siguiente paso: exterminar a los minusválidos, a los ancianos? Esto es lo que de una forma más velada y silenciosa promueve Robles, una nueva limpieza en donde todos los que no cumplan ciertos estándares son eliminados en un holocausto silencioso.
Conozco varias familias en donde viven niños o jóvenes de los mal llamados «discapacitados», para las cuales esto no es ninguna desgracia ni castigo; al contrario, han sido fuente de unión y amor en ellas. Lo que sí es realmente una desgracia es tener que vivir en una sociedad que, poco a poco, va perdiendo los valores tradicionales, incluido el respeto a la vida.

* Artículo resumido.

EL OBSERVADOR 268-1

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Decálogo de la serenidad,Decálogo de la serenidad,de S. S. Juan XXIII
1. Sólo por hoy trataré de vivir exclusivamente el día, sin querer resolver el problema de mi vida todo de una vez.
2. Sólo por hoy tendré el máximo cuidado de mi aspecto: cortés en mis maneras, no criticaré a nadie y no pretenderé mejorar o disciplinar a nadie, sino a mí mismo.
3. Sólo por hoy seré feliz en la certeza de que he sido creado para la felicidad, no sólo en el otro mundo, sino en éste también.
4. Sólo por hoy me adaptaré a las circunstancias, sin pretender que las circunstancias se adapten a mis deseos.
5. Sólo por hoy dedicaré diez minutos de mi tiempo a una buena lectura, recordando que, como el alimento es necesario para la salud del cuerpo, así la buena lectura es necesaria para la buena vida del alma.
6. Sólo por hoy haré una buena acción y no lo diré a nadie.
7. Sólo por hoy haré por lo menos una cosa que no deseo hacer, y si me sintiera ofendido en mis sentimientos, procuraré que nadie se entere.
8. Sólo por hoy me haré un programa detallado. Quizá no lo cumpliré cabalmente, pero lo redactaré. Y me guardaré de dos calamidades: la prisa y la indecisión.
9. Sólo por hoy creeré firmemente —aunque las circunstancias demuestren lo contrario— que la buena providencia de Dios se ocupa de mí como si nadie existiera en el mundo.
10. Sólo por hoy no tendré temores. De manera particular, no tendré miedo de gozar lo que es bello y de creer en la bondad.

EL OBSERVADOR 268-2

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AL ALBA DEL MILENIO
Lo que Dios usa
Hace días, releyendo por enésima ocasión una entrevista que le hicieron a Francois Mauriac para El oficio de escritor, me topé de nueva cuenta con una frase que da origen a la siguiente reflexión: «Dios no le presta atención a lo que escribimos: sólo lo usa».
Tenemos siempre la pretensión, muy humana por cierto, de que lo que hacemos es importante para Dios. Que si nos dedicamos al arte, a la política o al servicio de los demás en instituciones caritativas somos como protagonistas principales del mundo, y el Señor dirige su mirada hacia nosotros casi como exclamando a los cuatro vientos: «Éste es mi hijo bienamado, vean lo que hace».
En realidad a Dios no le interesa un rábano (perdón la expresión) lo que hagamos siempre y cuando hagamos el bien. En su infinita bondad no reconoce obras mayores y menores. Él no usa nuestras normas de clasificación ni nuestras tristes maneras de segregar a las personas por si son más o menos exitosas. ¿Qué es el éxito mundano sino una pasajera ráfaga de aplausos que jamás podría llenar un alma de veras sensible? Para nosotros el poder, el prestigio o el dinero son lo mejor; para Dios son poquito menos que nada.
Pero, según Mauriac, Dios «usa» lo que escribimos, lo que hacemos y que tiene repercusión en los demás. Y es cierto: los «usa» para convertir o para ayudar a convertir el corazón de los hombres. ¡Cuántas veces las palabras escritas o dichas nos exceden, escapan a nuestra intención: son más de lo que creíamos haber querido decir o escribir! Dios se vale de barro tan mal cocido no porque no le quede de otra, sino porque nos ama hasta esa profundidad de hacer de nosotros —egoístas, arrogantes hijos suyos— parte de su estrategia para la salvación de las almas de otros.
No sé si el lector alcance a entrever la dulzura que hay en este acto divino (que tampoco yo veo tan claramente). Una ternura majestuosa, me parece: con las palabras de un ser caído —palabras enmarañadas, dubitativas, torpes— levanta himnos como catedrales; con el sufrimiento sana y con la soberbia aleja a otros de la soberbia. ¿No es ésta una prueba de su grandeza de las que andamos exigiendo a cada dos por tres?
Por lo demás, y ya lo dijo san Pablo, la condición es el amor. Dios «usa» las palabras, los actos de los que quieren hacer el bien, aunque a veces ni ellos mismos estén enterados. No de los que actúan bajo lo que Sartre llamaba «la estructura de la mala fe», es decir, de la «mala leche». A los cínicos Dios no les concede ni un gajo de su gloria ni un pedacito de su Reino. Los cínicos que esperan pero no se arrojan, que creen pero no se esfuerzan, que piden una demostración de Dios pero son incapaces de encontrarlo en su pecho. Ellos ya ganaron en la Tierra, ya se lo pasaron bien. Dios no los «usó» como a los otros, a los que esperan arrojándose, creen esforzándose y no piden demostración de Dios porque intuyen que son sus hijos, hijos del Amor. (J. S. C.)

EL OBSERVADOR 268-3

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EL RINCÓN DEL PAPA
Jóvenes: cuando el Señor llama, también da la fuerza para responder
«Queridos jóvenes, ¡no duden del amor de Dios por ustedes! Él les reserva un lugar en su corazón y una misión en el mundo. La tarea parece inmensa porque asume la dimensión de la sociedad y del mundo. Pero no olviden que, cuando el Señor llama, también da la fuerza y la gracia necesaria para responder a la llamada». Estas palabras fueron pronunciadas por Su Santidad Juan Pablo II dentro de las celebraciones del Jubileo de los Jóvenes, que atrajo a dos millones de muchachos en torno a la cabeza visible de la Iglesia, el vicario de Cristo.
El Papa animó a los jóvenes a no desfallecer en la tarea que Dios les ha conferido: «No tengan miedo de asumir sus responsabilidades: la Iglesia necesita de ustedes, necesita de su compromiso y de su generosidad; el papa necesita de ustedes, y al inicio de este nuevo milenio les pide que lleven el Evangelio por las calles del mundo».
Hizo el obispo de Roma alusión al pasaje evangélico en el que el Señor Jesús le pregunta a Simón Pedro si le ama, y explicó que «hoy Cristo dirige la misma pregunta a cada uno de ustedes. ¿Me quieres? No les pide que sepan hablar a la multitud, que sepan dirigir una organización, que sepan administrar un patrimonio. Les pide que le quieran. Todo el resto llegará», pues «seguir los pasos del Señor no se traduce inmediatamente en cosas que hay que hacer o decir, sino, sobre todo, en el hecho de amarlo, de estar siempre con Él, de acogerlo completamente en la propia vida».
Y concluyó Juan Pablo II: «Amen a la Iglesia como Cristo la ama. Y no olviden que el amor verdadero no pone condiciones, no anda con cálculos, no recrimina, sino simplemente ama».

EL OBSERVADOR 268-4

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Lo dice Dios, lo dice la ciencia,
lo dice la razón
Álvaro Hernández A.
Hoy, por fin, la ciencia, el único lenguaje que pareciera entender el hombre moderno, ha aclarado suficientemente a todos la verdad sobre la concepción humana.
En las recientes revelaciones que los científicos han hecho del genoma humano ha quedado evidente que desde el primer momento de la concepción están presentes en ese nuevo ser, bien llamado ya «el hombre concebido», todas las características y todas las potencias que definen la naturaleza humana.
A continuación citamos textualmente los enunciados originales de esta verdad como fueron promulgados:
«Así, el genoma es un conjunto de genes que caracterizan a una especie y que también dirigen en desarrollo desde la fase del óvulo fecundado hasta y durante la vida adulta».
Cada célula contiene el genoma completo; así pues, el genoma humano es el manual de instrucciones que determina cómo vive y se desarrolla el ser humano desde la concepción.
Ya lo sabíamos por la razón —no podía el concebido no ser humano y pasar en un momento dado, súbitamente, a serlo— y por la Revelación también. En la Visitación se nos narra que Isabel reconoce en el vientre de María a la persona de Jesús, y en el propio la respuesta de gozo de Juan el Bautista. Toda verdad por sí misma es irrefutable, pero cuando ésta se da en los tres planos: el de la ciencia positiva, el de la razón y el de la revelación, esta verdad resplandece aún más. También la condenación del acto de cegar la vida humana presenta este coincidir:
- Por todas las leyes humanas.
- Éticamente lo que daña a la naturaleza y está contra la sana razón es malo.
- Dios lo prohibe en sus mandamientos.
El error de la propuesta de los diputados de Guanajuato contra el aborto no está en la esencia de lo dicho, sino en la enunciación. Hablar de castigar a alguien que es víctima, antes que ofrecerle toda clase de ayuda e información, repugna; ayudémosles primero. Por supuesto que el valor de la vida es insoslayable, deberían de estudiarse las instancias para crear una institución estatal y, ¿por qué no?, nacional para auxilio en estos casos, además de leyes ejemplares contra los violadores, apoyo psicológico, médico y económico a la mujer y, sobre todo, reconocimiento al acto de amor de respetar la vida de ese nuevo ser inocente e indefenso que, aunque dependiente, es distinto del cuerpo de la madre. Además de la posibilidad abierta de donarlo al nacer, si así lo deseara.
Al ser violada una mujer, es colocada en una terrible situación, nunca deseada. Es tan grave este ruin acto de violación que, además, coloca a la futura madre, si este fuera el caso, en el grave riesgo de ser homicida en el aborto, aun antes de estar plenamente consciente, porque el aborto entendido en toda su dimensión es aún más abominable que la misma violación, y no quita aquel hecho.
Conclusión: ¿Hay ser humano desde la concepción?
Si alguien tiene la idea de que el ser humano es sólo un individuo con 30 años en su desarrollo, 1.80 metros de estatura, 80 kilogramos de peso y pleno de vistosa musculatura, nuestra respuesta será quizá negativa; porque la humanidad, como se ha demostrado —según la ciencia de la genética, la ciencia de la razón y la Revelación— no tiene, en toda su fase de desarrollo, desde la concepción hasta el envejecimiento, de suyo un momento exclusivo; cuando fenece el más longevo anciano, un instante antes de su muerte es un ser humano, lo mismo que el atleta en plenitud corriendo por la pista, o el nuevo ser desarrollándose en el vientre materno, en la humanidad prenatal del hombre concebido.

EL OBSERVADOR 268-5

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Era «Juanito» para los sencillos

        Angelo Giuseppe Roncalli, ahora ya para los siglos Juan XXIII, nació el 25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte, Italia septentrional, y murió en Roma el 3 de junio de 1963. Hijo de labradores, el mayor de diez hermanos. Por varios años tuvo que caminar a diario dos horas para ir a la escuela de primeras letras. Después fue ayudado para seguir la carrera sacerdotal.
        Ordenado el 10 de agosto de 1904. Su condición de presbítero no impidió que fuera llamado a filas durante la primera guerra mundial. Prestó sus servicios primero como «sargento sanitario» y después como «teniente capellán castrense». Benedicto XV lo llamó a integrarse a la congregación de Propaganda Fide, dentro de la cual desempeñó una larga carrera diplomática. Fue delegado apostólico o nuncio en varios países y enlace de la Santa Sede con la UNESCO. Lo consagraron cardenal el 12 de enero de 1953, y tres días más tarde fue designado patriarca de Venecia.
        A la muerte de Pío XII el número de cardenales estaba mermado y abundaban las personas de avanzada edad. Angustiados, algunos pensaban en una «solución provisional»: se decían que hacía falta un «papa de transición», pero daban a este término un sentido equívoco y en realidad pensaban en un «papa puente», fugaz pontífice de mero trámite, quizás más bien un «papa barco». Así quiso Dios que saliera electo Obispo de Roma (29 de octubre de 1958) el cardenal Roncalli, a sus 77 años de edad. Tomó el nombre de Juan XXIII para borrar al antipapa que se llamó así en el siglo XV.
        ¿Qué podía esperar el mundo de un anciano, fuera de unas bendiciones y algunas obras piadosas? Con eso nos hubiéramos conformado. Pero Juan XXIII sorprendió a todos. Desplegó una renovadora actividad: convocó al concilio Vaticano II (lo inauguró el 11 de octubre de 1962) y expidió, entre otras, las encíclicas Mater et magistra y Pacem in terris. Su gestión incomparable tendrá reconocimiento este 3 de septiembre, cuando sea declarado beato.


Fragmento del testamento espiritual de Juan XXIII
«En el momento de presentarme ante el Señor Uno y Trino que me creó, me redimió, me quiso sacerdote y obispo suyo, me colmó de gracias sin fin, encomiendo mi pobre alma a su misericordia, le pido humildemente perdón de mis pecados y mis deficiencias, le ofrezco lo poco bueno que con su ayuda he podido hacer, aunque imperfecto y mezquino, para gloria suya, servicio de la santa Iglesia y edificación de mis hermanos, suplicándole finalmente que me acoja, como Padre bueno y piadoso, con sus santos en la bienaventurada eternidad.
«Pido perdón a quienes hubiera ofendido inconscientemente; a cuantos no hubiese sido causa de edificación. Siento que no tengo que perdonar nada a nadie, porque en cuantos me conocieron y han tenido relaciones conmigo –aunque me hubiesen ofendido o despreciado o tenido, y esto con justicia, en poca estima, o me hubiesen sido motivo de aflicción– sólo reconozco hermanos y bienhechores, a los que estoy agradecido y por los que ruego y rogaré siempre.
«Nacido pobre, pero de una familia honrada y humilde, siento particular alegría de morir pobre, habiendo distribuido según las diversas exigencias y circunstancias de mi vida sencilla y modesta, en servicio de los pobres y de la santa Iglesia que me ha alimentado, cuanto vino a caer en mis manos –en medida bastante limitada– durante los años de mi sacerdocio y de mi episcopado.
«Apariencias de desahogo velaron a menudo ocultas espinas de congojosa pobreza y me impidieron dar siempre con la largueza que hubiera deseado. Agradezco a Dios esta gracia de la pobreza de que hice voto en mi juventud, pobreza de espíritu, como sacerdote del Sagrado Corazón, y pobreza real; y que me sostuvo para no pedir nunca nada, ni puestos, ni dinero, ni favores, nunca, ni para mí ni para mis parientes o amigos.
«A mi querida familia secundum sanguinem –de la que no he recibido ninguna riqueza material– sólo puedo dejar una grande y especialísima bendición, con la invitación a conservar ese temor a Dios que me la hizo siempre tan amada, aunque sencilla y modesta, sin sentir jamás por ello sonrojo; y ése es su verdadera título de nobleza. A veces la he socorrido en sus necesidades más graves, como pobre con los pobres; pero sin sacarla de su pobreza honrada y dichosa.
«Al partir, como espero, camino del Cielo, me despido, doy las gracias y bendigo a todos los que compusieron sucesivamente mi familia espiritual en Bérgamo, en Roma, en Oriente, en Francia, en Venecia, y que fueron para mí conciudadanos, bienhechores, colegas, alumnos, colaboradores, amigos y conocidos, sacerdotes y laicos, religiosos y religiosas, y de los que por disposición de la Providencia fui, aunque indigno, hermano, padre o pastor.
«En la hora del adiós, o mejor, del hasta la vista, evoco también todo lo que más vale en la vida: Jesucristo bendito, su santa Iglesia, su Evangelio, y en el Evangelio sobre todo el Padrenuestro en el espíritu y en el corazón de Jesús, y del Evangelio la verdad y la bondad, la bondad mansa y benigna, activa y paciente, invicta y victoriosa.
Hijos míos, hermanos míos, hasta la vista. En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo. En el nombre de Jesús, nuestro amor; de María dulcísima, Madre suya y nuestra; de san José, mi primer y predilecto protector. En el nombre de san Pedro, de san Juan Bautista y de san Marcos; de san Lorenzo Justiniano y de san Pío X. Así sea».
Cardenal Ángel José Roncalli, patriarca.



Habla el secretario particular de Juan XXIII
«Soy Juan, hermano de ustedes»
Monseñor Loris Capovilla, secretario particular del papa Juan XXIII, hoy obispo Delegado Pontificio para el santuario de Loreto, vivió día a día el pontificado que marcó un cambio decisivo para la Iglesia del siglo XX. En esta entrevista con Sergio Zavoli, para la revista italiana Jesús, recuerda al Pontífice que vio todo, soportó mucho, y corrigió sólo una cosa cada vez.
¿Cuándo supo usted que el Papa había decidido convocar el Concilio? Conocí la intención de convocar un Concilio, por primera vez, el 2 de noviembre de 1958: Juan XXIII era Papa desde hacía cinco días. Me habló de ello, por segunda vez, el 21 de noviembre, durante la primera salida del Vaticano, yendo a Castelgandolfo. La tercera vez, en los días inmediatamente precedentes a Navidad de aquel año.
Iba a ser un Papa de paso. ¿Lo pensó usted también? Sí, lo pensé también. Me parecía natural, desde una óptica demasiado humana, que un hombre elegido Papa a los setenta y siete años, contra toda previsión de los entendidos, no tendría que proponerse realizaciones extraordinarias. Todos se esperaban un rápido paso suyo por la sede de Pedro y, sobre todo, un dilatado testimonio de caridad. Además, de un anciano ¿qué es lo que ordinariamente esperamos? Si es sacerdote, basta con una bendición, una palabra y obras buenas, y un sentido de misericordia hacia todos. La Humanidad le hubiese estado igualmente agradecida a Juan XIII si se hubiese conformado con permanecer fiel a la presentación que hizo de sí mismo el día de su entronización: «He aquí a su nuevo Papa: soy Juan, hermano de ustedes».
¿Tuvo alguna aflicción, especialmente al final de su pontificado? No alguna aflicción; muchas aflicciones. Recuerdo cuánto se habló por entonces de sus gestos, sus actos, sus escritos; cuánto fue motivo de polémica la misma encíclica Pacem in terris. Lo vi muchas veces no ya sufrir, sino llorar. Pero esto no quitaba nada a su paz interior.
¿Murió serenamente? Sí. Al final de su vida, en torno al lecho, sus colaboradores lloraban. Él no derramó ni una lágrima.
¿Cómo fue vuestra despedida?
Tuve mi despedida del papa Juan el 31 de mayo de 1963, cuando le anuncié que su vida estaba terminándose. Me acerqué a la cama y le dije: «Santo Padre, cumplo mi deber, como había acordado. Hago con usted aquello que usted hizo con su obispo, monseñor Radini. Vengo a decirle que la hora del fin ha llegado». Puede imaginar mi emoción. Me cogió la mano, me dijo palabras que conservo como un recuerdo imborrable de mi servicio junto a él, y después, con calma y delicadeza, concluyó: «Hemos trabajado, hemos servido a la Iglesia. No nos hemos detenido a recoger las piedras que, de una y otra parte, nos lanzaban. Y no las hemos vuelto a lanzar a ninguno».

EL OBSERVADOR 268-6

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MEDIOS DE COMUNICACIÓN
Obsesión por la audiencia
Santiago Norte
Las televisoras comerciales mexicanas han fabricado una desbocada carrera para ganar audiencia, audiencia a como dé lugar, pasando por encima de la decencia, la moral, las buenas costumbres y la madre que no parió a todos nosotros, televidentes cautivos. El mensaje es muy claro: utilizar todos los medios necesarios y suficientes, lícitos o ilícitos, adecuados a la identidad del mexicano o trasladados desde Estados Unidos, para lograr el fin de fines, que es vender público al anunciante, carne de espectador al que vende jabones, coches o refrigeradores. Si para ello hay que cargarle la mano al mal gusto, que de por sí puebla nuestras pantallas, adelante, llévense al estrellato los talk shows y a sus conductoras, como la nunca bien ponderada «Corcholata» o, mejor, a «la Pelangocha», que aquí nadie dice nada, o, si dice (como dicen que ya dijo Gobernación), nadie le va a hacer el menor caso.
Se trata de vender. Es lo que saben hacer los concesionarios y es lo que les han dejado hacer con olímpica alegría desde los años cincuenta, aunque con mayor virulencia desde el inicio de la década de los setenta. Vender no es una mala acción, el problema es cuando la venta se hace sin considerar, por ningún motivo, la conciencia ciudadana: comercio sin moral, que decía Gandhi. La encargada de regular estos asuntos, la Secretaría de Gobernación, ni puede ni quiere intervenir en el caso de los talk shows a la mexicana. Intervenir, por paradójico que parezca, sería la evidencia de una inactividad cercana a la atonía que ha caracterizado a esta dependencia, encargada de modular los contenidos de la televisión comercial mexicana. Sería el hazmerreír en la jalonada historia de esta truculenta Secretaría. ¿Ellos, los de Bucareli, pasando por censores, moralistas, represores de la voluntad del pueblo (que casi siempre coincide en lo general —y sospechosamente— con los negocios de Azcárraga Jean o Salinas Pliego) o de la libertad de expresión? Nunca. Antes muertos (en esas andan) que hacerle caso a los críticos (pagados), a los padres de familia (ignorantes), a los intelectuales (amargados) y a los defensores de los derechos del televidente (metiches) y regular la decadencia de los bodrios que repiten el hartazgo mediático de nuestros vecinos del norte, quienes, por cierto, ya celebraron su primer asesinato cuando una pareja mató a la primera esposa del varón tras haber anunciado ella en pantalla que la habían despojado de todo lo que tenía. ¿Hasta dónde se quiere llegar?
Estamos frente a la televisión demente, a la práctica de comunicación pública dislocada, a la generación del huevo de la serpiente. Si todo es normal, si todo pasa «hasta en las mejores familias», ¿por qué no debe pasar en la mía?, se pregunta el público. Y si el hijastro no se había acostado con la sirvienta de la tía (y con la tía) que es lisiada y padece síndrome de Down, pues adelante, lo hace, con la colaboración activa del compadre de su mamá, que, además, es pederasta y espiritista New Age. De lo que se desprende una moraleja: enseñemos a la gente a retorcer sus vidas, que es la única manera que han de tener para hacerlas llevaderas. Es decir: enseñemos que moral es —al decir de Gonzalo N. Santos— «un árbol de moras». Y que cada quien juegue su juego, destroce a quien tenga que destrozar y... se entretenga. Que, en resumidas cuentas, de eso se trata el asunto: de liquidar al otro para sentirse uno contento, autorrealizado, con la estima personal alta. Que la vida quede en ruinas: ya habrá lugar para mejorarla. Hay que vivir como en la tele, con una obsesión por ganarle al otro las migajas de la atención de los demás. La diferencia es que la tele vende y nosotros, de verdad, nos arruinamos.

EL OBSERVADOR 268-7

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PANTALLA CHICA
Llamado a los patrocinadores de TV
Fátima Franch de Ruiz / Grupo Inter Mirifica
Todos sabemos que si un programa de TV no tiene patrocinador, este programa no se transmite. También sabemos que si el programa no tiene rating se saca del aire.
En esto días, utilizando su bandera de libertad de expresión, las televisoras se sienten con el derecho de brindarnos programas basura, no importando el horario en que se transmiten, el contenido y el daño que se hace a millones de seres humanos (niños y jóvenes, especialmente).
Este llamado es para mover conciencias. Las conciencias de estos patrocinadores que están orgullosos de sus productos, esos mismos que les han costado muchos esfuerzos y sacrificios para colocarlos en el mercado y para que sean del gusto del consumidor.
Seguramente quieren promoverlos en programas de calidad (como sus productos) en los cuales las familias mexicanas encuentren mensajes positivos, constructivos, que cuiden la mentalidad de niños y jóvenes, y que no sean vulgares. Al contrario, que sean de categoría. Y nos invitan a nosotros, los consumidores, a apoyarlos comprando sus productos, pues han patrocinado programas que nos hacen sentir bien, reír y aprender, y que, seguramente, volveremos a ver.
Existen patrocinadores de programas vulgares y vacíos que no son congruentes con su producto y promoción. Quieren recibir equis cantidad de dinero para beneficio de instituciones de niños con cáncer, con diferentes enfermedades, etc., en programas que promueven problemas de desintegración familiar, que van en contra totalmente del bien social que ellos quieren realizar.
Tenemos que hacer un equipo todos, patrocinadores y consumidores, por el bien de México, de sus niños, de sus jóvenes.
No patrocinen este tipo de programas de moda que destruyen a tantas familias. Tal vez dejen de ganar un poco de dinero, pero ganarán mucho prestigio entre los consumidores.
Consumidores, no compremos productos que apoyen este tipo de programas que destruyen la mente de niños y jóvenes. Y, mejor aún, no los vean. Hagámoslo por nuestra familia y por México.

EL OBSERVADOR 268-8

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PERDER POR DEFAULT
El PRD busca la confrontación con la Iglesia
Diego García Bayardo

        Dos incidentes sirvieron como punto de partida para la violenta ofensiva anticatólica que libra actualmente el PRD en casi todo el país (con una excepción muy honrosa en Yucatán), apoyado por un PRI cada vez más desdibujado. Primero fue la legislación guanajuatense que penaliza el aborto en toda circunstancia, la cual dio origen a una guerra ideológica entre derecha e izquierda y sirvió para una confrontación, más seria y profunda, entre los impulsores de la civilización de la muerte y los verdaderos defensores de la vida y los derechos humanos. Justo cuando el tema perdía interés como noticia y la gente de La Jornada ya no sabía qué hacer para mantener vivo el escándalo, llegó como caído del cielo para el PRD el incidente aquel en Guadalajara en el que un dibujo llamado La patrona, de un tal Manuel Ahumada, fue destruido por dos jóvenes católicos ofendidos por esa obra blasfema. La izquierda clamó indignada, haciéndose pasar por gran protectora del arte y de la libertad de expresión; esa misma izquierda a la que no se le mueve un pelo cuando una obra de arte sacro es robada o destruida, la que pide a gritos que los católicos no tengan derecho a opinar sobre el aborto ni sobre nada.
        Es cierto que dicho par de noticias, sobre todo la primera, sacudió a la clase política de nuestro país y la obligó a declarar su postura sobre el respeto a la vida humana, pero en el caso del PRD ocurrió un fenómeno de mayor alcance. Despechado por la victoria del PAN en las elecciones presidenciales, pero con la confianza que le dio el haber conservado el poder en el Distrito Federal, el PRD ha llegado a creer que goza de tanta popularidad y que es tan fuerte que puede destruir la influencia de la Iglesia católica en nuestra capital y establecer por fin un Estado ateo en el que toda religiosidad esté absolutamente prohibida. Está tan convencido el PRD de que puede someter y quizá aniquilar al cristianismo que en estas semanas ha buscado deliberada y pertinazmente la confrontación con la Iglesia católica, sobre todo con su clero. Ciertamente el arzobispo Rivera Carrera ha hecho las declaraciones pertinentes acerca del aborto y del incidente con el dibujito aquél, pero esto no significa que la Iglesia ande buscando pelea. Es el PRD el que hostiga sin cesar a la Iglesia y esto bien lo podemos ver en La Jornada, el periódico oficial del gobierno perredista del DF, pues mientras los diarios independientes publicaron las noticias en cuestión cuando fue oportuno y luego pasaron a otra cosa, como es lógico, en cambio La Jornada ha mantenido artificialmente el debate con la Iglesia como noticia de primera plana desde hace semanas, aunque pasen cosas más importantes alrededor. Se trata de una campaña de destrucción en la que el supuesto informador en realidad es miembro activo y la fingida noticia no es más que un panfleto.
        No debe preocuparnos el hecho en sí de que un partido político quiera acabar con nosotros; muchos lo han intentado antes y han fracasado miserablemente (el imperio romano, Cromwell, los bolcheviques, Calles, los nazis y un larguísimo etcétera). Después de todo, Dios dijo que los poderes del infierno no podrán prevalecer sobre su Iglesia, y además el gobierno perredista del DF, comparado con los regímenes de Obregón o Isabel I de Inglaterra, es un enemigo bastante pequeño. Lo verdaderamente alarmante (y este es el tema central permanente de Default) es que una aplastante multitud de católicos ha abandonado toda combatividad por lo que supuestamente cree y se ha quedado mirando impasible, inmóvil y cómplice, cómo los inicuos toman la ley en sus manos y la pervierten a su antojo; cómo los déspotas disfrazados de redentores imponen una legislación antivida y anticatólica en una nación que es mayoritariamente católica. Y aunque estos «fieles» ven cómo sus principios son violados una y otra vez, se hacen los desentendidos y hasta califican de fanáticos a los pocos católicos de verdad que quedan en este desquiciado mundo, a los que se atreven a defender la verdad y la palabra de aquel que es la Verdad y la Palabra.

EL OBSERVADOR 268-9

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CORRESPONDENCIA
Calumnias por radio
Otra vez me topé con uno de esos desplantes de la desinformación que a veces se encuentra uno en los medios. Esta vez fué un programa de radio «para mujeres» que pasa en la estación «Radio Uno» (12.50 AM en Querétaro), conducido por un tal Lamoglia y una señora que le aplaude. Creo que con motivo de la famosa modificación a la ley para la penalización del aborto en Guanajuato, este locutor estaba ensartando una de las colecciones de mentiras más grandes que he escuchado. Algunas que recuerdo son:
- La doctrina católica ha deformado completamente la imagen de Dios.
- La Iglesia nos presenta un Dios que nos prohíbe gozar de los bienes que legítimamente hemos conseguido con nuestro trabajo, y que solamente quiere el sufrimiento del hombre, siendo que, en realidad, Dios nos ha creado con la capacidad de buscar y disfrutar el placer.
- Cristo sufrió por nosotros para que nosotros ya no tengamos que sufrir. Una vez muerto Cristo, nosotros estamos aquí para pasarla bien, y el que no lo logre, culpa suya.
- Jesús jamás dijo que era mas fácil para un camello entrar por el ojo de una aguja que a un rico por las puertas del Cielo. Lo que sucede es que los Evangelios fueron escritos mucho después de la muerte de Cristo por gente mal informada o mal intencionada, y hubo un error de traducción. En realidad, Cristo no se refería a un camello de los que atraviesan el desierto, sino a un tipo de cordón que se usaba en aquel entonces y que cabe perfectamente por el ojo de una aguja.
- Los diputados que aprobaron la modificación tienen como «adalid» a Sergio Andrade, debido a que Andrade es padre de varios niños nacidos a causa de una violación.
Mas algunas otras ingeniosas mentiras que no recuerdo.
Pensando qué hacer ante esta situación, lo único que se me ocurrió fue mandarle un correo electrónico desmintiéndolo hasta donde me permitieran mi abundante ignorancia y torpeza. Pero me quedo preocupado por toda la gente que puede haber oído ese programa o, lo que es peor, que pueden estar oyendo a este tipo todos los días, llenándose la cabeza de mentiras en contra de la Iglesia y en contra de la moral.
Les comparto también la carta que le escribí al respetable Sr. Lamoglia.


Mi estimado don Ernesto:
Hoy me tocó escuchar un poco de su programa. ¡Qué bárbaro! ¡Qué habilidad tiene usted para contagiar su sentimiento, para vender sus ideas, para expresar y compartir sus conocimientos, para construir imágenes motivadoras!
Lo oí cuando hablaba de la moral católica y la moral calvinista. De cómo la moral católica ha orillado a la humanidad a la infelicidad y de cómo ha desvirtuado la verdadera imagen de Dios.
Lástima que, sabiendo tanto, tenga que ir a hablar de lo que no sabe.
1) La doctrina católica no dice que el sufrimiento es bueno. Lo que dice es que la felicidad completa sólo se encuentra en la vida eterna, que viene después de ésta.
2) La búsqueda de la felicidad (para la que los hombres hemos sido creados) en cosas en las que se busca normalmente, como la riqueza, el poder, el sexo, la vanagloria, la diversión de cualquier tipo, la humillación de los demás, la drogadicción, el alcoholismo, etc., han causado a la humanidad mucho más dolor que placer. Por un rato de placer sexual se tienen muchos años/hombre de familias destruidas. Por el derecho a más bienes materiales se lleva a la quiebra a un competidor y se explota a un ejército de empleados. Por simple diversión se viola a una mujer. Por el derecho a la sexualidad resulta un embarazo y se mata a un ser humano inocente. La Iglesia lo único que pide es que nos abstengamos de buscar un placer cuando la obtención de ese placer redunde en sufrimiento de otros o en un apego a los bienes materiales que nos impida vivir la vida espiritual y la práctica del amor.
3) Cristo sufrió por nosotros para que nosotros no tuviéramos que morir, pero eso no impide que el sufrimiento siga existiendo. Si a usted no le ha tocado, no crea que es porque es muy listo. No nada más le va mal a los sonsos. Y sucede que, según la doctrina católica —que, obviamente, usted no conoce del todo—, ese sufrimiento puede ser unido al de Cristo, de modo que, uniéndonos por nuestra voluntad a Cristo en el sufrimiento, nos unimos por su voluntad a Él en su gloria. Al menos eso dice san Pablo y eso dice santa Teresa. Lástima que mas gente lo escuche a usted que a san Pablo y a santa Teresa.
4) Los países protestantes y «civilizados» que han optado por la búsqueda del placer como objetivo de la existencia, han sembrado mucha infelicidad en el mundo. Son los países en los que hay más suicidios, y usted no me puede asegurar que sus habitantes son realmente felices. En cambio yo sí le puedo asegurar que los santos que han optado por los mandamientos de la Iglesia han sido hombres profundamente felices aun en medio de grandes carencias y sufrimientos físicos. Los placeres materiales que la madre Teresa habrá tenido a lo largo de su vida se han de poder contar con los dedos de una mano. Carlos Salinas tuvo a mujeres bellísimas en su cama, y sólo usted puede pensar que debería haber más Carlos Salinas y menos madres Teresas.
No lo culpo. Desde hace siglos una forma rápida de ganar popularidad es criticar a la Iglesia y a todo lo que suene a moralidad. Más bien me preocupo por toda la inmoralidad que esa actitud está fomentando y que tanto nos ofende cuando llegan los secuestros, las violaciones, los robos, los niños de la calle, etc. O qué, ¿no cree que alguien como Sergio Andrade buscaba el «legítimo» placer para el que fue creado?

Walter Turnbull
Santiago de Querétaro, Qro.

EL OBSERVADOR 268-10

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Carta de un obispo ruso
Peripecias en una diócesis azotada por la pobreza.
Queridos amigos: Hemos traído a 15 niños de un pueblo a la catequesis de la tarde, a aquellos que más dificultades tienen y no tienen nada para comer. Les recogimos con tres coches en la ciudad, en medio de un aguacero muy fuerte y a través de carreteras fangosas. En los coches —en el mío en cualquier caso—, había el estado de ánimo más jovial que se puede desear. Ahora los niños, de 7 a 14 años, están distribuidos en las habitaciones. Por las mañanas pueden dormir a su gusto, y después empieza la jornada: dos seminaristas de San Petersburgo hacen actualmente sus labores pastorales en ciudad Marx. Se ocupan de la catequesis, los juegos, las excursiones, etc. Y una mujer, que —sin exagerar— estaba muriendo de hambre con su hijo, cocinará aquí conmigo, para los niños y para ella misma.
Ayer compramos todo lo necesario. Anteayer todavía enviaba aquella mujer a su hijo pequeño por la tarde a las Hermanas con una nota en la mano, en la que estaba escrito: «Hermanas misericordiosas, dadnos, por favor, un trocito de pan».
Entre las niñas, una ha trabajado durante un mes, sin librar ningún día, desde las seis y media de la mañana hasta las seis de la tarde, para una empresa en pleno campo con el fin de ganarse el dinero para comprarse un par de zapatos muy sencillos, sin los cuales no hubiese podido llegar a la ciudad. Se sentó alegre y tranquila en el coche. Una pequeña, por el contrario, vino descalza, y no precisamente porque estuviera lloviendo. A dos de estos niños los deberemos observar un poco. Su madre les despierta cada noche y los envía a robar al pueblo. Cuando no quieren ir por cansancio o por miedo a los muchos y enormes perros que andan sueltos,la madre les pega hasta que ellos consienten en ir.
Puesto que pudimos comprar alimentos para esta semana, damos las gracias. A la pequeña decalza le compraremos también un par de sandalias. Y ya se verá lo que todavía está por venir.
Por lo demás, lo habitual: ayer un buen sacerdote ha rehusado otra vez venir a Rusia (a Marx). En Kamyshin consagré anteayer una iglesia a Santa Teresa del Niño Jesús. Hoy llevé el retiro mensual para las Hermanas, en Marx. Para escribir un carta pastoral debería sentarme probablemente durante el día —pero ¡¿cuándo?!—. Es parecido al día en el que el Nuncio me dijo que debería ser obispo: me opuse con palabras del Derecho Canónico, por las cuales un obispo debe tener un doctorado o al menos una licenciatura. El Nuncio respondió tranquilo: «Eso lo puede recuperar». Le pregunte: «¿Cuándo?».
Cordialmente,
+ Clemens Pickel, obispo de Saratow.



Queridos amigos: Hemos traído a 15 niños de un pueblo a la catequesis de la tarde, a aquellos que más dificultades tienen y no tienen nada para comer. Les recogimos con tres coches en la ciudad, en medio de un aguacero muy fuerte y a través de carreteras fangosas. En los coches —en el mío en cualquier caso—, había el estado de ánimo más jovial que se puede desear. Ahora los niños, de 7 a 14 años, están distribuidos en las habitaciones. Por las mañanas pueden dormir a su gusto, y después empieza la jornada: dos seminaristas de San Petersburgo hacen actualmente sus labores pastorales en ciudad Marx. Se ocupan de la catequesis, los juegos, las excursiones, etc. Y una mujer, que —sin exagerar— estaba muriendo de hambre con su hijo, cocinará aquí conmigo, para los niños y para ella misma.
Ayer compramos todo lo necesario. Anteayer todavía enviaba aquella mujer a su hijo pequeño por la tarde a las Hermanas con una nota en la mano, en la que estaba escrito: «Hermanas misericordiosas, dadnos, por favor, un trocito de pan».
Entre las niñas, una ha trabajado durante un mes, sin librar ningún día, desde las seis y media de la mañana hasta las seis de la tarde, para una empresa en pleno campo con el fin de ganarse el dinero para comprarse un par de zapatos muy sencillos, sin los cuales no hubiese podido llegar a la ciudad. Se sentó alegre y tranquila en el coche. Una pequeña, por el contrario, vino descalza, y no precisamente porque estuviera lloviendo. A dos de estos niños los deberemos observar un poco. Su madre les despierta cada noche y los envía a robar al pueblo. Cuando no quieren ir por cansancio o por miedo a los muchos y enormes perros que andan sueltos,la madre les pega hasta que ellos consienten en ir.
Puesto que pudimos comprar alimentos para esta semana, damos las gracias. A la pequeña decalza le compraremos también un par de sandalias. Y ya se verá lo que todavía está por venir.
Por lo demás, lo habitual: ayer un buen sacerdote ha rehusado otra vez venir a Rusia (a Marx). En Kamyshin consagré anteayer una iglesia a Santa Teresa del Niño Jesús. Hoy llevé el retiro mensual para las Hermanas, en Marx. Para escribir un carta pastoral debería sentarme probablemente durante el día —pero ¡¿cuándo?!—. Es parecido al día en el que el Nuncio me dijo que debería ser obispo: me opuse con palabras del Derecho Canónico, por las cuales un obispo debe tener un doctorado o al menos una licenciatura. El Nuncio respondió tranquilo: «Eso lo puede recuperar». Le pregunte: «¿Cuándo?».
Cordialmente,
+ Clemens Pickel, obispo de Saratow.



EL OBSERVADOR 268-11

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Jornada Mundial de la Juventud

Palabras de Juan Pablo II el 15 de agosto en la plaza de San Pedro
«Queridos amigos que habéis recorrido con toda clase de medios tantos y tantos kilómetros para venir aquí, a Roma, a las tumbas de los Apóstoles, dejad que empiece mi encuentro con vosotros planteándoos una pregunta: ¿Qué habéis venido a buscar? Estáis aquí para celebrar vuestro Jubileo, el Jubileo de la Iglesia joven. El vuestro no es un viaje cualquiera: Si os habéis puesto en camino no ha sido sólo por razones de diversión o de cultura. Dejad que os repita la pregunta: ¿Qué habéis venido a buscar?, o mejor, ¿a quién habéis venido a buscar?».
«La respuesta no puede ser más que una: ¡habéis venido a buscar a Jesucristo! A Jesucristo que, sin embargo, primero os busca a vosotros. En efecto, celebrar el Jubileo no tiene otro significado que el de celebrar y encontrar a Jesús, la Palabra que se hizo carne y vino a habitar entre nosotros».


Los números finales
La Jornada Mundial de la Juventud que finalizó hace una semana, significó cifras únicas en todos sentidos: participantes, albergues, comidas... Aquí están los datos:
* 272 escuelas públicas del Ayuntamiento de Roma fueron convertidas en dormitorios provisionales para los jóvenes peregrinos.
* Al menos 800 mil muchachos llegaron a Roma en autobús, 100 mil en tren, 100 mil en avión, mil en barco, 200 mil en automóvil, más otros no contabilizados en motocicleta, bibicleta y a pie.
* 25 mil personas trabajaron como voluntarias para auxiliar a los peregrinos.
* 300 plazas y estacionamientos romanos fueron convertidos en puntos de distribución de desayunos, comidas y cenas, lo que se logró con el trabajo de mil 600 empleados de una empresa de preparación de alimentos.
* En Tor Vergata, el lugar de encuentro con el Papa, se contó con 51 centros de atención al peregrino, 81 torres de iluminación, 14 mil baños químicos (más de cien para minusválidos), 20 millones de litros de agua mineral para ser distribuida en los centros de atención al peregrino, 3 mil fuentes para distribuir el agua, 14 megapantallas, 9 puentes de radio para potenciar la red de telefonía móvil, 50 kilómetros de vallas, dos mil 200 basureros, y cuatro mil 156 carteles y señalizaciones informativas.
* También en Tor Vergata se instalaron 12 centros médicos avanzados, 12 tiendas de campaña sanitarias y un hospital de campaña. Además había 30 ambulancias, 5 motos médicas y 2 helicópteros-ambulancia. La asistencia médica estuvo a cargo de 197 médicos, 305 enfermeros y 374 agentes sanitarios.


Hacia la tumba de san Pedro
Para poder realizar la «peregrinación jubilar» a la tumba de San Pedro fue necesario dividir a los jóvenes en tres inmensos grupos, alojados en tres zonas e independientes entre sí. Mientras un grupo celebraba su «peregrinación jubilar» en San Pedro, otros recibía las catequesis tradicionales, y el tercero participaba en la Celebración Eucarística.


Jóvenes de todos los continentes, ¡no tengáis miedo de ser los santos del nuevo milenio! (...) ¿Cómo podréis afirmar que creéis en Dios hecho hombre si no os pronunciáis contra todo lo que degrada la persona humana y la familia? (Del Mensaje de la XV Jornada Mundial de la Juventud)

EL OBSERVADOR 268-12

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Hacia la consolidación
y sus problemas
Vicente Rodríguez Méndez *

        ¿Qué problemas deberá afrontar el nuevo sistema democrático encabezado por Vicente Fox? ¿Durará la democracia? ¿Se consolidará el nuevo régimen, o va a hundirse? Los países que se vieron en circunstancias similares se enfrentaron a tres tipos de problemas:

        Problemas de transición.- Los gobiernos democráticos que suceden a gobiernos autoritarios se enfrentan a problemas mucho más serios, densos emotivamente y políticamente sensibles. ¿Cómo deberían responder los gobiernos democráticos a los cargos de graves violaciones de los derechos humanos -asesinatos, secuestros, torturas, robos, prisiones sin juicio- cometidas por los funcionarios de los regímenes autoritarios? ¿El camino adecuado es perseguir y castigar, u olvidar y perdonar? La reflexión nos puede conducir a que en el futuro se polaricen así las posiciones:

        LEY DEL TALION. Sus argumentos se podrían centrar en decir:

1. Lo requieren la justicia y la verdad; el régimen de Fox tiene el deber moral de castigar a aquellos que saquearon al país.

2. El procesamiento es una obligación moral debida a las víctimas y sus familiares.

3. La democracia está basada en la ley, y lo importante es que nadie esté por encima de la ley.

4. El procesamiento es necesario para evitar futuras violaciones de los derechos humanos por parte de los funcionarios públicos.

5. El procesamiento es esencial para establecer la viabilidad del sistema democrático.

6.Si no se investiga y castiga a los responsables de los casos Posadas, Colosio, Ruiz Massieu, FOBAPROA y Polo Uscanga no habrá un fortalecimiento de la confianza ni se implantarán las normas de la democracia; por lo tanto, no habrá consolidación de ésta.

7. Aunque no se procesen todos los casos, es necesario, aunque sea mínimamente, dar a conocer su alcance y la identidad de sus responsables. El principio de rendir cuentas es esencial para la democracia.

        DEMOCRACIA DE LA RECONCILIACION. Frente a las anteriores posturas pueden surgir también las siguientes propuestas:

1. Que los grupos principales de la sociedad dejen a un lado las divisiones antecedentes. El proceso de la democratización requiere el entendimiento explícito entre los grupos respecto de que no se castigarán las ofensas del pasado.

2. En más de una ocasión, tanto los grupos radicales (EZLN, EPR, el grupo Francisco Villa) como ciertos sectores del gobierno violaron en forma grotesca los derechos fundamentales en la dignidad de las personas. Una amnistía para todos proporcionaría una base mucho más sólida que los intentos de procesar a unos o a otros, o a ambos.

3. Aunque, naturalmente, en grados diferentes, somos responsables por la creación de la maquinaria totalitaria. Ninguno de nosotros es sólo una víctima; todos somos responsables de ello.

4. La consolidación de la democracia debería tener prioridades sobre el castigo de los individuos.

        Si el gobierno de Fox considera legítimo y prudente someter a proceso a los actores políticos que causaron un daño severo a México, debería contemplar lo siguiente:
        * Contar con el respaldo de la ciudadanía. Un gobierno no puede ir más adelante de lo que su sociedad -expresada a través de los organismos intermedios- le pide.
        * Hacerlo con rapidez (dentro de un período de un año a partir de su asunción al poder), mientras deja bien claro que no procesa a los funcionarios de mediana y baja graduación.

        Problemas contextuales.- Se derivan de la naturaleza de la sociedad, su economía, su cultura y su historia. El PRI no resolvió varios problemas: inseguridad pública, grupos guerrilleros, pobreza extrema, la burocracia desmedida, deuda externa y desigualdades socioeconómicas; y es poco probable que la nueva administración los pueda resolver en el corto plazo. Surge entonces el cuestionamiento: ¿resolverá con éxito Fox éstos y otros problemas contextuales? ¿Si no los resuelve en un corto plazo significaría un futuro sombrío para el PAN? ¿Ante la euforia de millones de mexicanos que votaron por la Alianza por el Cambio -al no poder resolver los problemas contextuales- se podría producir la apatía y el desencanto por el nuevo gobierno y, más grave aún, por la democracia participativa?
        La estabilidad en el gobierno de Fox va a depender en gran medida de lograr consensos con las élites políticas, conforme los siguientes propósitos:

1. Abrir el diálogo político del gobierno entrante, mediante el establecimiento de un canal permanente de interlocución con todos los actores políticos y sociales.

2. Construir una agenda política de amplio consenso que abarque tanto los asuntos de coyuntura como los relativos a la transición política.

3. Lograr una base de acuerdos mínimos que garanticen estabilidad democrática. 

4. Establecer un programa de acciones inmediatas.

Problemas sistémicos.- Son aquellos derivados del funcionamiento del sistema democrático. Existe el riesgo de un ejercicio de la libertad sin responsabilidad, por parte de los medios de comunicación; de posturas aberrantes por parte de los partidos políticos; de la desintegración familiar; el surgimiento de fundamentalismos religiosos y en donde se nos orillaría a tener una «sociedad enferma» que terminaría minando el ejercicio responsable de la democracia participativa. En este esquema el nuevo régimen democrático podría enfrentar los retos de la cultura de la muerte y del hedonismo, retos que quizá no afectarían los procesos electorales en sí mismos, pero sí alejarían del fin último de la política: la concertación solidaria hacia el logro del bien común.


        ¿Qué problemas deberá afrontar el nuevo sistema democrático encabezado por Vicente Fox? ¿Durará la democracia? ¿Se consolidará el nuevo régimen, o va a hundirse? Los países que se vieron en circunstancias similares se enfrentaron a tres tipos de problemas:

        Problemas de transición.- Los gobiernos democráticos que suceden a gobiernos autoritarios se enfrentan a problemas mucho más serios, densos emotivamente y políticamente sensibles. ¿Cómo deberían responder los gobiernos democráticos a los cargos de graves violaciones de los derechos humanos -asesinatos, secuestros, torturas, robos, prisiones sin juicio- cometidas por los funcionarios de los regímenes autoritarios? ¿El camino adecuado es perseguir y castigar, u olvidar y perdonar? La reflexión nos puede conducir a que en el futuro se polaricen así las posiciones:

        
        

        ¿Hacia dónde?- Será muy positivo romper con las viejas prácticas de corrupción, nepotismo, fraude y autoritarismo. Y será fundamental rescatar los principios ordenadores de la sociedad:
        

1. Que los diferentes actores políticos entiendan su tarea trascendental a favor de la persona humana.

2. Entender que es necesaria una reforma electoral, así como una política, pero, sobre todo, una de Estado.

3. Que los mexicanos vivan los valores ordenadores de la sociedad: la solidaridad y la subsidiariedad.

4. Generar, de manera corresponsable, gobierno y empresarios, el modelo de una economía de mercado con responsabilidad social.

5. Consolidar una educación basada en la identidad cultural.

6. Alentar el pluralismo y la tolerancia, buscando al mismo tiempo la unidad en lo fundamental.

7. Acrecentar el ejercicio responsable de la democracia participativa.

8. Contar con un estado de derecho que cuente con leyes basadas en el respeto al derecho natural.

* Trabajo resumido. El autor es presidente del Instituto Político Iberoamericano, S. C.

EL OBSERVADOR 268-13

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El desarrollo de la inteligencia
Yusi Cervantes Leyzaola
Cuando Sonia nació sus papás le vieron cara de tonta. De hecho, sinceramente creyeron que era tonta; por lo tanto, no valía la pena mandarla a la escuela, y no lo hicieron. Se avergonzaban de esta condición de su hija y, cuando iban visitas a la casa, le pedían que no saliera de su cuarto. Ella no podía alternar con los visitantes, ¿cómo, si era tonta? Resignados a su suerte, no le permitieron tener novio. Estaban seguros de que cualquier hombre abusaría de su pobre hija tonta.
A los cincuenta años Sonia descubrió que no era tonta. A esa edad cursó la primaria abierta y otros cursos que le permitieron desarrollar una actividad productiva... Pero jamás alcanzó los logros que hubiera podido tener si hubiera sido tratada como niña inteligente.
Porque, es verdad, los niños nacen con cierta inteligencia. Hay una parte genética, hereditaria... Pero ahí no termina el asunto. Desde la concepción misma la inteligencia puede desarrollarse. Ésta depende de muchos factores:
* La alimentación de la madre durante el embarazo y del niño durante su infancia, especialmente en los dos primeros años.
* Las posibilidades socioeconómicas de la familia, que se reflejan en la vivienda, la escuela, las oportunidades de tener diversas experiencias y estímulos.
* El desarrollo del lenguaje. El lenguaje es básico para la comprensión del mundo, Y si de ahí la persona pasa a ser un buen lector, su abanico de posibilidades se amplía enormemente.
* La riqueza de estímulos sensoriales. Tal vez la madre no lo sepa, pero cuando acaricia al bebé, cuando juega con él, cuando lo pone en contacto con luces, colores, formas y movimientos, le está ayudando a desarrollar su inteligencia.
* La riqueza cultural.
* La formación del criterio y la reflexión.
* Una buena relación con el padre y con la madre.
* Un ambiente seguro, con afecto, sin tensiones excesivas. Un niño tenso por los problemas familiares baja en su capacidad de concentración, memoria y aprendizaje.
* Una buena educación, en el más amplio sentido del término.
Los padres pueden hacer mucho para ayudar a sus hijos a desarrollar su inteligencia. Lo primero que tienen que hacer es creer en las enormes potencialidades que tiene cada uno de sus hijos. Crean en ellos, en que pueden hacer grandes cosas. Pero hay un punto donde hay que poner atención: jamás olviden que la inteligencia es sólo una parte del ser humano. Que no vaya a ocurrir que lo único que les importa a los padres es el rendimiento escolar, olvidándose de otros aspectos incluso más importantes: la voluntad, el amor, la espiritualidad, la autoestima, la familia, la comunicación... Hay que desarrollar al máximo la inteligencia, sí, pero sin perder la integridad del ser humano.



Pedro
- Genéticamente tiene una inteligencia similar a la de Juan.
- Durante el embarazo su madre trabaja demasiado y tiene una alimentación deficiente.
- Durante su primera infancia recibe una alimentación pobre en proteínas y deficiente en vitaminas; como consecuencia, su desarrollo cerebral es insuficiente.
- De bebé recibió pocos estímulos sensoriales. Su madre tenía poco tiempo que dedicarle.
- El desarrollo de su lenguaje es pobre, como el de su medio . Esto obstaculiza su relación con personas de más alto nivel social.
- En la primaria los grupos eran muy numerosos. Si había dificultades, los padres, menos preparados que el maestro, acataban lo que éste decidía.
- La secundaria la hizo con dificultades. Tenía que trabajar por las tardes.
- Sus padres quisieran que siguiera estudiando, pero necesitan ya el dinero que puede aportar trabajando. Ya no continuó sus estudios.
- La relación de Pedro con sus padres es mala. No les confía sus íntimas aspiraciones.
- Según un examen, su coeficiente intelectual es de 98.

Juan
- Genéticamente tiene una inteligencia similar a la de Pedro.
- Durante el embarazo su madre se cuida; es atendida por médicos que le indican sobre la óptima alimentación para esta época.
- Durante su primera infancia recibió una alimentación equilibrada, rica en proteínas y con suficientes vitaminas y minerales. Su desarrollo cerebral es óptimo.
- De bebé recibió muchos estímulos sensoriales: paseos, música, juegos con formas y colores, caricias...
- El desarrollo de su lenguaje es rico, lo que favorece sus relaciones y le da agilidad mental (ya que pensamos con palabras).
- En la primaria los grupos eran pequeños y se contaba con muchos recursos didácticos. Los padres, con una preparación superior a la del maestro, podían informarse y discutir las dificultades al mismo nivel.
- Terminó con mucho éxito la secundaria y la preparatoria.
- Sus padres quieren que estudie una carrera a nivel superior y que luego haga una maestría. Le ofrecen todo su apoyo.
- La relación de Juan con sus padres es buena y discute con ellos sus proyectos.
- Según un examen, su coeficiente intelectual es de 115.

EL OBSERVADOR 268-14

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PINCELADAS
Serenidad en la tormenta
Justo López Melús *
        No se trata de elogiar la apazeia de los clásicos ni la insensibilidad de los estoicos. Se trata de cultivar la serenidad y el equilibrio de los hombres maduros, la paz y el sosiego de los que ponen su confianza en el Señor, en medio de la tormenta. Ni perder la calma en la adversidad ni echar las campanas a volar en la prosperidad. A los hombres maduros se les conoce por su ecuanimidad y serenidad.
Abauzit era un sabio naturalista de Ginebra que durante 22 años estuvo midiendo la presión del aire, anotándola cuidadosamente. La nueva criada creyó que eran unos papeles viejos y los quemó. Abauzit aguantó la tempestad, y luego dijo con sosiego: «Has quemado 22 años de trabajo. En adelante, por favor, no toques nada de este cuarto».
Después de la tremenda tragedia de la «Armada Invencible», dijo serenamente Felipe II: «Yo no he enviado mi armada a luchar contra los elementos». A los embajadores, que temblaban en su presencia, les decía: «¡Sosegaos!». Pues, eso.
* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

(FIN)

EL OBSERVADOR 268-15

   

 
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