El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

3 de Septiembre de 2000 No. 269

SUMARIO

bullet COLUMNA HUÉSPED Las evidencias del corazón
bulletAL ALBA DEL MILENIO Fidelidad
bulletEL RINCÓN DEL PAPA «Nunca olvidaré el entusiasmo de esos jóvenes»
bulletCOLUMNA HUÉSPED La lógica y el aborto
bulletDestruir los valores es la causa que promueve el cine estadounidense
bulletCOLUMNA HUÉSPED ¡No nos escucharon!
bulletUna petición desde Brasil
bulletMIRADA JOVEN La vida dentro de tu vida
bulletORIENTACIÓN FAMILIAR No sé qué hacer con mi hijo
bulletPINCELADAS El león y el ratón

Sumario Inicio
COLUMNA HUÉSPED
Las evidencias del corazón
Rodrigo Guerra López
En el discurso del papa Juan Pablo II durante la vigilia realizada hace un par de semanas con dos millones de jóvenes hay muchas consideraciones que son relevantes. Sólo destacamos una: la fidelidad a Jesucristo siguiendo las huellas de los primeros (Pedro, Tomás, etc.) comporta un «nuevo martirio»: el martirio de ir «contra corriente».
Es fácil interpretar el «contra corriente» desde la dialéctica conservadora-progresista. Tanto el conservador como el progresista se sienten justificados porque muchos no los comprenden, sobre todo sus pares opuestos. Hans Urs von Balthasar solía lamentar el categorizar la vida cristiana en la mencionada dialéctica y miraba a la experiencia concreta, a la experiencia de las evidencias más simples, como el lugar donde podía emerger un criterio para mirar la realidad de un modo diverso.
El Papa en este discurso realiza un ejercicio idéntico: apela a las evidencias del corazón (que son de orden existencial) para descubrir lo que realmente se anhela y lo que realmente se espera: «En realidad es a Jesús a quien buscáis, cuando soñáis la felicidad; es Él quien os espera cuando no os satisface nada de lo que encontráis; es Él la belleza que tanto os atrae; es Él quien os provoca con esa sed de radicalidad que no os permite dejaros llevar del conformismo; es Él quien os empuja a dejar las máscaras que falsean la vida; es Él quien os lee en el corazón las decisiones más auténticas que otros querrían sofocar. Es Jesús el que suscita en vosotros el deseo de hacer de vuestra vida algo grande, la voluntad de seguir un ideal, el rechazo a dejaros atrapar por la mediocridad, la valentía de comprometernos con humildad y perseverancia para mejoraros a vosotros mismos y a la sociedad, haciéndola más humana y fraterna».
Tanto el «conservadurismo» como el «progresismo» desdibujan lo esencial. El primero, por disolver lo cristiano en una moralidad animada por el voluntarismo que tarde que temprano provoca hastío y desencanto. El segundo, por diluir lo cristiano en un proyecto —igualmente voluntarista— donde el misterio se subordina a la lógica del progreso.
El cristianismo no puede dejarse atrapar en este atolladero. Creer hoy es difícil, pero la gracia lo hace posible, ya que ésta responde a las exigencias humanas más radicales y profundas.

EL OBSERVADOR 269-1

Sumario Inicio
AL ALBA DEL MILENIO
Fidelidad
Estamos hechos a ser infieles. Casi diría que es una «marca» de nuestro tiempo. No sólo en el terreno de las relaciones con otros, sino también en relación con nosotros mismos. Traicionamos con la mano en la cintura. Sin sentir remordimiento anteponemos nuestro interés al interés de otro, e incluso al de Dios. Nos metemos a la mitad y hacemos crecer nuestra figura por encima de todas las cosas. Es decir, no deseamos el camino de la santidad, del martirio cotidiano. Sin embargo, ésa es la llamada constante de Dios a sus criaturas: ser perfecto como Él es perfecto. Nuestra «perfección» es puramente mundana: nos encanta sobresalir en la calle, apenas nos importa sobresalir en la fe.
El Papa, al hablar a los jóvenes hace unos días, ponía especial énfasis en la fidelidad. Ahí está la clave del martirio cotidiano, de la santidad de hoy. Cuando todo llama a la traición de ser «yo» el que se mantenga por arriba de los «otros», Su Santidad, siguiendo el Magisterio de Cristo, exclama: que sean los «otros» a los que sirva el «yo», que quede desterrado el egoísmo para que el bien sea posible en esta Tierra.
Desterrar el egoísmo se piensa fácil, pero para quienes, bombardeados día y noche por el discurso del consumo, según el cual si se tiene se es, resulta muy complejo. El martirio de este principio de milenio quizá ya no sea el de la sangre. La libertad —o la indiferencia, quién lo sabe— ha alejado las persecuciones por el hecho de seguir a Cristo. Pero existen persecuciones nuevas, nuevos ambientes en los cuales abrazar la cruz es sinónimo de tontería (ya no de escándalo).
En el mundo de ahora la falta de codicia por los bienes del Cielo es, por decir lo menos, asombrosa. Incluso entre nosotros, los «cristianos», existe una falta de celo por las cosas de Dios que espanta y aturrulla al más pintado. Ante polémicas como la del aborto, donde se desea matar sin preguntar, sin el menor cargo de conciencia, por la facilidad de matar al inocente, sorprende la pasividad y la tranquila estupidez de muchos, de muchísimos que nos decimos abrazados a la cruz del que vino a redimir la vida.
Si en verdad lo estuviéramos, si fuéramos fieles al mandato del amor, otra sería nuestra actitud. Mas preferimos no «tocar» ese punto. Preferimos el silencio cómplice, la palabra suave, el doblez de quien con el corazón traiciona a los labios, y, de paso, traiciona a Cristo, Señor de la vida. Porque no se puede servir a Cristo negando el servicio al hombre. Lo que hagamos por el hombre lo hacemos por Cristo. Sobre todo, lo que hagamos por el débil, por el caído, por el roto, por el inválido, por el enfermo, por el hambriento...
Ésa es la fidelidad a la que llamaba el Santo Padre a los jóvenes, a todos nosotros, porque la juventud del corazón no tiene edad cronológica: se es tan joven cuanto se ame a la vida como representación de la voluntad de Dios y de su amor infinito al mundo. Fidelidad y servicio al «otro», al más cercano y al más lejano, al conocido y al desconocido, al bueno y al malo. Fidelidad, en fin, que representa claramente si queremos vivir al pie de la cruz, como la Madre, o si anteponemos nuestra comodidad viendo el martirio desde lejos, con lentes de larga vista, sentados en la tribuna de un moderno coliseo. (J. S. C.)

EL OBSERVADOR 269-2

Sumario Inicio
EL RINCÓN DEL PAPA
«Nunca olvidaré el entusiasmo de esos jóvenes»
En la primera audiencia general ocurrida tras el Jubileo de los Jóvenes, Juan Pablo II ante 40 mil. El Papa dijo: «Mi mente regresa a este encuentro verdaderamente extraordinario, que ha ido más allá de todas las expectativas y, diría incluso, más allá de toda expectativa humana. Siento un deseo muy grande de repetir a estos muchachos y muchachas mi alegría por haber podido acogerles, en la tarde de la solemnidad de la Asunción, tanto en la plaza de San Juan de Letrán como en la plaza de San Pedro».
«Siento todavía la profunda emoción con la que participé en Tor Vergata en la vigilia del sábado por la noche y con la que presidí, al día siguiente, la solemne celebración conclusiva. Al sobrevolar aquella área en helicóptero pude admirar desde lo alto un espectáculo único e impresionante: una enorme alfombra humana de gente en fiesta, felices al poder estar juntos. Nunca podré olvidar el entusiasmo de esos jóvenes. Habría querido abrazarles a todos y expresar a cada uno el cariño que me une a la juventud de nuestro tiempo, a la que el Señor confía una gran misión al servicio de la civilización del amor».
«Los jóvenes, con el entusiasmo típico de su edad, han respondido que quieren seguir a Jesús. Quieren hacerlo, pues se sienten parte viva de la Iglesia. Lo quieren hacer caminando juntos, porque se sienten Pueblo de Dios en camino. No tienen miedo de su fragilidad, pues cuentan con el amor y la misericordia del Padre celeste, que les sostiene en la vida de cada día. Más allá de toda raza y cultura, se sienten hermanos unidos por una misma fe, una misma esperanza, y una misma misión: encender el mundo con el amor de Dios. ¡Que el mensaje de la Jornada Mundial de la Juventud pueda ser acogido y profundizado por quienes han participado, así como por todos sus coetáneos, que han seguido las diferentes fases y encuentros a través de los periódicos, la radio y la televisión!».

EL OBSERVADOR 269-3

Sumario Inicio
COLUMNA HUÉSPED
La lógica y el aborto *
Porfirio Miranda
Porfirio Miranda
No toleran que alguien defienda la vida sin titubeos y se dicen campeones de la tolerancia. La defendemos porque es sagrada, pero ellos, como imponen un mundo laico, niegan que algo pueda ser sagrado. Alegan que lo nuestro sería imponer que existe algo sacro, pero ellos imponen un mundo en que nada sea sacro. Es la intolerancia laica llamándose tolerancia. Estamos como cuando los regímenes tras la cortina de hierro, donde no había ni brizna de democracia, se llamaban democracias populares. Hipocresía y mentira sin rubor. Nuestros liberales no han caído en la cuenta de que el liberalismo vive de herencia, no podría existir sin lo que heredó de convicciones cristianas anteriores, en particular la convicción de que todo ser humano tiene dignidad infinita. De esa convicción nació la democracia. Un anticristianismo (no sólo anticlericalismo) tan furibundo como el de estas últimas semanas no lo habíamos visto en México desde hace por lo menos 50 años. Es su revancha innoble contra el triunfo del partido cristiano del 2 de julio. Primero hubo regateo mezquino de ese triunfo, y ahora es linchamiento igualmente mezquino.
Por desgracia, la controversia sobre aborto en sí misma tiende en todas partes a ser pasional y emotiva, basada en apreciaciones impresionistas subjetivas, presuntamente equilibrando unas cosas con otras ¡como si el aniquilamiento de una vida humana pudiera equilibrarse con alguna otra cosa compensatoria!
Pero ya es hora de que la racionalidad y la lógica intervengan por fin en este asunto y dejemos de creer que la cuestión no puede zanjarse definitivamente. El argumento tiene tres pasos.
Primer paso: Ejemplos de motivos para abortar. Porque ya me cansé de estar gorda. Porque no quiero que mis papás se enteren. Porque ya tengo muchas ganas de fumar y no me dejan hacerlo por el embarazo. Porque a mi marido no le gusto así. Porque la ropa ya no me viene.
Segundo paso: ¿Por qué aún los proabortistas rechazan esos motivos como justificadores de aborto? Evidentemente porque reconocen que lo concebido por mujer es un ser humano y quitarle la vida a un ser humano es asesinato. Esto es decisivo: sin ese reconocimiento como base no tendrían por qué negarle a la chica sus gustos, ni siquiera el de poder fumar.
Tercer paso: Pero si lo concebido es un ser humano, ningún motivo es válido para matarlo. Ninguno. Ni siquiera el hecho de que el embarazo sea efecto de una violación. El hecho de que se haya cometido un ultraje de ninguna manera autoriza para cometer otro, el cual por cierto es mucho más grave.
Si la lógica no nos norma a rajatabla, no hay manera alguna de dirimir discrepancias racionalmente. La lógica nos obliga aun cuando estamos a solas. Incluso es muy digno de asombro el hecho de que los escépticos se alteran cuando se les demuestra que están violando la lógica (y todo escepticismo viola el principio lógico de no contradicción: véase mi Racionalidad y democracia, capítulo tercero). Si se declaran escépticos, las reglas de la lógica les deberían importar un pepino, exactamente como todo lo demás.
Si la lógica no nos norma, si se parte del presupuesto de que no puede haber demostraciones apodícticas [apodíctico: que no admite discusión ni contradicción], la democracia es imposible porque no puede haber diálogo y las discrepancias tienen que resolverse mediante la fuerza. Si estoy convencido de que no puedes demostrar apodícticamente nada, no te tomo en serio cuando me hablas y por tanto el diálogo se vuelve pantomima.
En la tabla de avisos del liberalismo hay este letrero: «Se permite buscar la verdad con la condición de que nadie la encuentre». Según ellos no puede haber verdades absolutas porque si son absolutas «se imponen», lo cual iría contra la democracia. Pero no caen en la cuenta de que la democracia se basa precisamente en la existencia de verdades absolutas, como la que afirma que toda persona tiene dignidad infinita. Eso no está a votación, como ninguno de los derechos humanos inviolables está a votación. Por eso es absurda la idea de un referéndum sobre el aborto. El respeto a la vida humana no es cosa que se pueda someter a votación. La intransigencia de los obispos en este punto honra a México y es más creadora de democracia que todas las ficciones de tolerancia de nuestros liberales.

* Artículo publicado en la revista * Artículo publicado en la revista Proceso. Se reproduce con autorización del autor.

EL OBSERVADOR 269-4

Sumario Inicio

Destruir los valores es la causa que promueve el cine estadounidense
Mary Claire Kendall
El éxito, en la última entrega de los premios Oscar, de películas polémicas, como American Beauty, Las normas de la casa de la sidra (The Cider House Rules) o Los muchachos no lloran (Boys Don't Cry), ha vuelto a poner en el candelero la influencia del cine en la creación, consolidación o destrucción de valores y contravalores. Un viejo tema que siempre ha preocupado a la opinión pública estadounidense, hasta el punto de generar diversos códigos de censura y autocensura, y que ha llevado a muchos lobbies y grupos de presión, como la organización abortista Planned Parenthood, a utilizar el cine de contenido político para la promoción de sus propios fines.
Desde su origen, Hollywood ha afirmado que su misión es el puro entretenimiento. Por eso, al productor Samuel Goldwyn le gustaba decir: «El que quiera enviar un mensaje, que use Western Union». Pero la realidad es que los productores y directores de Hollywood siempre han ejercido, a través de sus películas, gran influencia en las actitudes y opiniones del público. Ya desde D.W. Griffith, cuya película El nacimiento de una nación (The Birth of a Nation, 1915) denunciaba el mal trato infligido a los negros en el Sur, los cineastas han considerado el cine como instrumento para expresar sus opiniones y creencias personales sobre el amor, la vida y la política.
Pero, quizás, el mejor ejemplo de combinación de arte y política en la cosecha de Hollywood del año pasado sea Las normas de la casa de la sidra (The Cider House Rules). Ganadora del Oscar al mejor guión adaptado (John Irving), esta película transmite un mensaje potente. De hecho, la organización abortista Planned Parenthood no tiene mejor aliado que Hollywood, como confirmó el novelista John Irving en su discurso al recibir el Oscar, dejando claro ante unos mil millones de espectadores que la película se hizo con la intención de apoyar los ideales de Planned Parenthood . No por casualidad un amplio sector de la profesión del espectáculo comparte esos ideales, y muchos de sus miembros forman parte del Consejo de Patronos de Planned Parenthood. Presidido por Kathleen Turner, en 1998-99 el Consejo incluía a Candice Bergen, Hector Elizondo, Beverly Peel y Jessye Norman. En años anteriores, pertenecieron a dicho consejo Anne Archer, Kathy Baker, Kim Basinger, Matthew Broderick, Matt Damon, Jane Fonda, Whoopi Goldberg, Spike Lee, Madonna, Gwyneth Paltrow, Christopher Reeve...
En la época en que se desarrolla la historia de Las normas de la casa de la sidra, el aborto era un tema tabú. Hoy, lo que se considera tabú especialmente en Hollywood es ser pro-vida.
A la vista de las causas que apoya Hollywood, se podría concluir que Hollywood marcha al paso que le marcan las que se suelen llamar causas “liberales”. (ACEPRENSA)

EL OBSERVADOR 269-5

Sumario Inicio
COLUMNA HUÉSPED
¡No nos escucharon!
Paz Fernández Cueto

        ¡Qué lamentable sentarnos a discutir sobre el tema después de una reforma ya aprobada! Qué lástima debatir un tema serio, de gran complejidad moral y social, como el aborto, sin haber tomado en cuenta la consulta ciudadana. Había mucho qué decir y, simplemente, ¡no nos escucharon! El tema ameritaba reflexión, estudio serio, apertura hacia diferentes criterios, discernimiento para medir costos sociales y profesionalismo para establecer parámetros de gravedad de acuerdo con las nuevas causales de despenalización. Pero el tiempo se venía encima -estamos en México- , por lo que decidieron legislar al vapor. Diputados del PRD, apoyados por ocho del PRI, se impusieron por mayoriteo con el ímpetu de quien tiene prisa por imponer su voluntad, arbitraria y antidemocráticamente, cuando faltaba un cuarto para las doce.
        Con lo anterior no quiero decir que el Código Penal no ameritara reformas sustanciales, sino que éstas se hicieron con los pies. Sobre la primera, a propósito de reducir la pena de cinco a tres años de cárcel a la mujer que aborta fuera de las causales contempladas, se quedaron cortos. Podría haberse resuelto de manera más justa, ya que nadie quiere meter en la cárcel a estas mujeres que en el pecado llevan la penitencia. Recluir en la cárcel a una mujer después de haber sufrido el trauma del aborto es, a mi manera de ver, inhumano además de improcedente. De hecho, son contados los casos de las mujeres a quienes se les aplica la pena que establece la ley, ya que con esta medida nada se resuelve. Los legisladores se quedaron cortos al reducir simplemente el tiempo de encarcelamiento, en vez de haber impuesto una sanción más compasiva para la mujer y más positiva para la sociedad; una enmienda que evite que más niños sean abandonados por sus madres que, al ir a dar a la cárcel, se ausentan del hogar; un castigo que no refuerce en las mujeres conductas antisociales que se aprenden en el reclusorio, involucrándolas en un círculo vicioso que no tiene fin. Sobre esto la sociedad civil tenía mucho que aportar, pero ¡lástima... no nos escucharon!
        Es importante aclarar que el aborto sigue siendo una conducta antijurídica y que, por lo tanto, es un acto penado por la ley enfocada a salvaguardar los intereses del bien común. Va contra la justicia, palabra que viene de jus, que quiere decir «cosa». Justicia es, por tanto, dar a cada quien lo suyo, «su cosa». En este caso es justo proteger la vida del concebido porque es «suya» y es, por el momento, lo único que tiene por defender. Sin embargo, es también lamentable que ante la opinión pública no se ha enfatizado que el aborto sigue siendo un delito; por el contrario, se ha manejado como un derecho de la mujer que ha ido ganando terreno, lo que provoca que la sociedad se vuelva cada vez más permisiva y violenta.
        La pena de cárcel debe permutarse por algo que ayude a la mujer y a sus hijos a salir adelante de la crisis post-aborto: frustración, sentimientos de culpa, agresividad, tendencias depresivas, etcétera, sometiéndola a una terapia de ayuda psicológica por ejemplo, o imponiéndole la obligación de asistir a cursos de educación sexual, de orientación familiar, de capacitación para el trabajo productivo, o el ayudar en alguna cuestión social, con el compromiso de no volver a recurrir al aborto para solucionar sus problemas. En todo tipo de aborto subyace un problema doloroso de abandono, falta de recursos o de salud, amenaza frustrante de los proyectos personales, incomprensión o rechazo del entorno familiar. Es injusto que el Estado no afronte esta realidad sin medir el drama personal de las mujeres, cuando lo que necesitan cuando tienen problemas por esperar un hijo es que se les ayude a eliminar sus problemas, no a eliminar a su hijo.
        Otra reforma introducida fue la despenalización del aborto en caso de malformación congénita, sea física o mental. Esto es, por una parte, contradictorio, ya que la naturaleza se encarga por sí misma de hacer esta selección sin necesidad de ayuda, y, por otra, abre la puerta a un genocidio selectivo y circunstancial a criterio de los médicos que, como indica la experiencia, suelen equivocarse especialmente en estos casos. Si ya abusaban antes, cuando la ley lo penalizaba... ¿qué van a hacer ahora al amparo de la ambigüedad de la ley?

EL OBSERVADOR 269-6

Sumario Inicio
Una petición desde Brasil
Mi nombre es Guillermo. Soy coordinador de un grupo de jóvenes aquí, en Brasil, en Brasilia, D.F: Es un grupo católico que se llama JAC (Jóvenes en Acción con Cristo). Nuestras reuniones son los domingos en una iglesia que se llama Oratorio del Soldado, en un sector militar urbano.
Pido la ayuda de ustedes porque tendremos nuestro primer retiro o PEJC (Pequeña Experiencia de Jóvenes con Cristo), que se va a realizar los días 22, 23 y 24 de septiembre, y quisiéramos su oración por nuestro retiro.
Así, pido un mensaje de esperanza y fe para ser leído a los jóvenes durante el retiro. Este mensaje debe venir con el nombre de quien y de donde lo envía.
Espero su respuesta con urgencia. Gracias. Que la paz de Jesús esté con ustedes.
guilherm@anatel.gov.br

EL OBSERVADOR 269-7

Sumario Inicio
MIRADA JOVEN
La vida dentro de tu vida
Mary Carmen Loyola Arana
La vida, un valor que parecía universal y que, últimamente, ha sido cuestionado y debatido. Me pregunto si el hecho de que tú respetes mi existencia y yo la tuya es cuestionable. ¿Quién de nosotros está capacitado o se siente con la autoridad de decidir quién debe vivir y quién no?
Existen muchas razones que pretenden justificar un aborto: sobrepoblación, un hijo no planeado y escasez de recursos, entre otros; sin embargo, el debate se centra ahora, específicamente, en el caso de violación. Yo soy sólo una joven que cree en el valor de la vida y en el respeto a la misma; no soy una experta en el tema, pero puedo hablar desde mi trinchera, tan valiosa como la de cualquier ser humano, la trinchera del corazón.
No puedo concebir el sufrimiento que le puede ocasionar a una mujer ser víctima de violación; trato de imaginar lo duro que esto debe ser y me estremezco. Ahora, y por un sólo instante, trata de vislumbrar la sensación que experimentaría un bebé al ser atacado mortalmente por “algo extraño” cuando se encuentra despreocupado en el lugar más seguro del mundo, el vientre de su madre. Una criatura que ni siquiera imagina ser “el elegido” para “acabar con la impunidad” y vengar, con su propia muerte, el crimen que cometió su padre.
Creo en la libertad, y esto implica que ninguno de nosotros tenemos derecho a decidir si alguien debe vivir o no; por muy duro que parezca el porvenir, no podemos negarle la oportunidad a ese pequeño ser de ejercer su libertad. El que no haya sido invitado no implica que tendremos que truncarle el camino que acaba de iniciar.
Por último, te pido que abras un poco el corazón y el alma; no remedies un mal con otro mal, no vengues un crimen con otro crimen. Atrévete a descubrir esa vida dentro de tu vida, la que brilla como la intensidad de una luz nueva y eterna. Ama esa vida y encontrarás la propia más plena, más completa, más dichosa.

EL OBSERVADOR 269-8

Sumario Inicio
ORIENTACIÓN FAMILIAR
No sé qué hacer con mi hijo
Yusi Cervantes Leyzaola
Tengo un hijo de 13 años con el cual constantemente estoy discutiendo. Es desordenado al comer, en el aseo de su recámara, en sus tareas. Cuando quiero platicar con él me dice que no le «eche tanto rollo» y que tiene sueño. No le gusta esforzarse. Sus calificaciones son de 7 y 8. He intentado meterlo a otros cursos y no quiere.
Me siento muy triste por no poder llevar una buena relación con mi hijo y no saber cómo ayudarlo. ¿Qué debo mejorar en mí o en el entorno?
Tengo otro hijo. A los dos los hemos educado de la misma manera; sin embargo, el otro si es ordenado. No es que los compare, pero ¿por qué con uno sí me ha funcionado la forma de educarlo y con el otro no?

Aun cuando los padres pensemos que educamos igual a nuestros hijos, los resultados no son iguales por muchas razones. La principal es que cada hijo es distinto, tiene una personalidad única, su propio temperamento y carácter. Otro factor importante es que las familias no son iguales en cada momento de su historia. Cada embarazo es vivido de manera distinta. Cuando nació cada uno de sus hijos seguramente que usted estaba en momentos diferentes. Puede cambiar el ánimo, la seguridad, la madurez, la relación de los padres, la situación económica y muchos otros factores. No es lo mismo cuando un hijo nace en un hogar donde los padres están tensos a cuando están relajados, por ejemplo; o cuando la situación de la familia permite que le presten toda la atención necesaria a cuando no es así. Si hay un enfermo en la familia, si alguien falleció, si alguno de los padres está deprimido... son muchas las cosas que pueden influir.
Por qué es su hijo así, no lo sé. Pero sí sé que es importante que mejore su relación con él. Para empezar, deje de discutir con él. Como su hijo dice, ya no le eche rollos. Eso no da buenos resultados. Lo que sí tiene que hacer es tener normas claras —pida la opinión de sus hijos para establecerlas— y ser firme en su cumplimiento. Si su hijo no las cumple no discuta con él, sencillamente haga que asuma las consecuencias. Por ejemplo, no puede salir a un paseo si no ha cumplido con sus deberes. Los mejores castigos son los que no son arbitrarios, sino que son consecuencia lógica de la falta cometida.
La segunda cosa importantísima que tiene que hacer es acercarse a su hijo. Esto significa conocerlo, comprenderlo, expresarse usted misma. ¿Cuántas veces se dirige a él para regañarlo o quejarse y cuántas veces para decirle lo importante que es para usted y cuánto lo quiere? Sea sincera. Háblele de la tristeza que le provoca que no se lleven bien. Pregúntele qué es lo que él propone para que se lleven mejor. Interésese en sus asuntos. Escuche la música que le gusta. Consiéntalo un poco.
Me pregunto también si no le estará dando demasiada importancia a cosas que no valen tanto la pena. Claro, es bueno que los hijos tengan ordenadas sus cosas, pero lo es más que tengan confianza en sus padres. Si usted lo atosiga todos los días con su cuarto desordenado tal vez logre que lo recoja, pero mientras habrán discutido, se habrán enojado, se habrán alejado. Un pedagogo aconseja dejar completamente bajo la responsabilidad de los hijos adolescentes su cuarto, la ropa que usan y su alimentación. Ya saben qué comida les conviene, que un cuarto ordenado es más cómodo e higiénico y qué tipo de ropa conviene usar en cada circunstancia, así que no necesitamos recordárselos constantemente. Mantengamos mejor una buena relación con los hijos y reservemos los diálogos difíciles para situaciones realmente críticas. Porque si ya están fastidiados de discutir por la ropa tirada y la cama destendida, habrá muy pocas posibilidades de una buena comunicación acerca de situaciones delicadas respecto a las drogas, el sexo y la violencia, por ejemplo.
Acérquese a su hijo. Que él sepa que realmente cuenta con usted, que lo ama incondicionalmente, aun si tiene sus cosas desordenadas o si se comporta en forma pasiva. Lo más importante es el amor, y eso debe ser una certeza para todos ustedes.

EL OBSERVADOR 269-9

Sumario Inicio
PINCELADAS
El león y el ratón
Justo López Melús *
        Suele decirse que no hay enemigo pequeño. Pues, igualmente, tampoco hay amigo pequeño. El pequeño puede ser útil precisamente por ser pequeño y tener habilidades que no las tiene el mayor. Una pieza pequeña puede ser la clave de una máquina de grandes dimensiones. Por tanto, nadie alardee de su superioridad. Hay que ser respetuosos y generosos con los pequeños, que un día los podemos necesitar. Haz el bien y no mires a quién.
Una vez un ratoncillo estaba jugando cerca de un león. El león estaba durmiendo y el ratón le molestaba con sus ruidos, así que el león lo apresó. Al verse perdido, le pidió perdón al león, y el león se sintió generoso y lo perdonó. Más tarde el león cayó en una trampa, una gran red de la que no podía salir, por lo que empezó a rugir, pidiendo auxilio. El ratón, al oír los rugidos, acudió y comenzó a roer la red, la rompió y pudo liberar al león. Así el león recibió el premio de su perdón.

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.
(FIN)

EL OBSERVADOR 269-10


 

 
De acuerdo con las normas internacionales de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor, podrá reproducir parcial o totalmente la información, pero siempre citando nuestra fuente. La reproducción de los artículos y/o noticias firmados con Zenit.org-El Observador requieren permiso expreso de zenit.org
La publicación de algún artículo no implica compromiso. Los artículos firmados son responsabilidad del autor.
Los artículos publicados en esta Web son una selección de la edición impresa.
D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V. 1995-2006