El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

12 de Noviembre de 2000 No. 279

SUMARIO

bullet SOBRE DOMINUS IESUS
bulletAL ALBA DEL MILENIO Reflexiones de otoño / II
bulletEL RINCÓN DEL PAPA Confesar a Cristo como único Salvador no es despreciar a las otras religiones
bulletREPORTAJE Droga: esa gran mentira
bulletMIRADA CRÍTICA Televisión en crisis
bulletLa religión en los tiempos de Fox
bulletEL TEMPLO DE BABEL ¿Qué es la metafísica de Conny Méndez?
bulletDILEMAS ÉTICOS ¿Defendería sus decisiones comerciales ante su familia?
bulletDe la sugerente historia de Helen Keller
bulletINTIMIDADES –LOS JÓVENES NOS CUENTAN- Me masturbo tres veces al día
bulletMasturbación y educación sexual
bulletPINCELADAS Sólo sabía pedir

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SOBRE DOMINUS IESUS
Contestando a los contestatarios
P. Miguel Revilla San Martín (cristiandad.org)
Las reacciones nacionales e internacionales al documento vaticano Dominus Iesus, por esperadas, no han constituido novedad. Han venido a confirmar una verdad que, aunque lavada, era y es una realidad, desgraciadamente, dentro de la Iglesia católica. En ella hay unidad externa, en cuanto las penas canónicas ya no se emplean para los disidentes; pero lo cierto es que no hay unidad interna, de mente y corazón. Es decir, el cisma encubierto está más que presente en el seno de la Iglesia.
Aparentemente no se cuestiona ni se rechaza el magisterio y autoridad del papa, pero en cuanto éste proclama o recuerda una verdad que no encaja con los esquemas mentales de los teólogos «progresistas», se orquesta rápidamente la contestación a su enseñanza. Lo peor de todo es que los que encabezan tal actitud siempre apelan, en defensa de su postura, al diálogo, al pluralismo y al ecumenismo dentro de la iglesia.
Siempre, naturalmente, para lo que a ellos les conviene. Para estos teólogos —bien conocidos por todos por sus rebeldías y desobediencias— parece ser que en 20 siglos de andadura eclesial no ha habido más concilios importantes que el Vaticano II, y más papas que Juan XXIII y Pablo VI, en aquellos aspectos y criterios que ellos «pontifican» como aceptables y válidos.
Si el Papa siguiera sus elucubraciones y enseñanzas, deben pensar que la Iglesia católica iría por otros derroteros de modernidad y de eficacia en su misión evangelizadora y santificadora. No parece sino que estos teólogos y teólogas han recibido el carisma y tienen el ministerio de gobernar, enseñar y santificar a los fieles —que Jesucristo confirió a los apóstoles y sucesores en su Iglesia—. Menos mal que los fieles católicos, guiados todavía por su sensus fidel (sentido de fidelidad) y su sentido común, no les suelen prestar una atención excesiva y siguen fieles, en su mayoría, a la voz y guía de los legítimos pastores que Cristo ha puesto al frente de su rebaño: el Papa y los obispos en comunión con él.
Para quienes aún no hayan tenido oportunidad de leer el documento Dominus Iesus, resumo sucintamente las principales verdades en él proclamadas y que de ningún modo pueden considerarse novedosas para cualquier católico medianamente formado.

?        La afirmación de la unicidad y universalidad de la mediación salvífica de Jesucristo, «único Salvador de la humanidad».
?        Que la iglesia fundada por Cristo subsiste plenamente sólo en la Iglesia católica. En otras confesiones se pueden hallar algunos elementos de santificación y de verdad, propios de la misma Iglesia.
?        El perenne anuncio misionero de la Iglesia es puesto hoy en peligro por teorías de tipo relativista que tratan de justificar el pluralismo religioso, no sólo de facto sino también de iure (o de principio).
?        La creencia en las otras religiones es una experiencia religiosa todavía en busca de la verdad absoluta y carente aún del asentimiento a Dios que se revela.
?        Los libros sagrados de otras religones, que de hecho alimentan y guían la existencia de sus seguidores, reciben del misterio de Cristo aquellos elementos de bondad y gracia que están en ellos presentes.
?        Los fieles están obligados a profesar que existe una continuidad histórica —radicada en la sucesión apostólica— entre la Iglesia fundada por Cristo y la Iglesia católica gobernada por el sucesor de Pedro y por los obispos en comunión con él.
?        La falta de unidad entre los cristianos es ciertamente una herida para la Iglesia, no en el sentido de quedar privada de su unidad, sino en cuanto obstáculo para la realización plena de su universalidad en la historia.

Hay que distinguir entre lo que es expresar y lo que es imponer una convicción: obispo Martín Rábago
El documento pretende, antes que nada, expresar con toda claridad lo que es la identidad, lo que define, la condición católica. No es más que un afán de coherencia y de mostrarse con autenticidad frente a un mundo donde las líneas divisorias y las fronteras tienden a hacerse ambiguas.
El documento, antes que nada, pretende expresar —con toda verdad— lo que es nuestra condición de católicos. Hay que distinguir entre lo que es expresar una convicción y lo que es imponer una convicción. El documento es, simplemente, la expresión de una convicción. Y la queremos compartir, admitiendo que vivimos en un mundo pluralista, donde hay también otras convicciones.
Las personas, en cuanto personas, merecen siempre absoluto respeto. Eso está perfectamente expresado en el documento. Pero el respeto a las personas no debe llevarnos hasta querer disimular nuestras propias convicciones, que ésa es una de las características del mundo de hoy, manejado con criterios relativistas.
El documento es, antes que nada, una clara manifestación de un no al relativismo; pero, atrás de eso, hay un sí muy claro, que es el sí a la propia identidad católica y un sí a todos los grandes valores que el concilio Vaticano II hay había expresado, como es el respeto a la libertad religiosa, la tolerancia, el diálogo, el ecumenismo...
A nada de eso se cierra esta declaración, indudablemente.

EL OBSERVADOR 279-1

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AL ALBA DEL MILENIO
Reflexiones de otoño / II
La malversación de las prioridades, o los caballos detrás de la carreta
1 Llamo así a la agenda que se desea imponer de parte de algunas empresas importantes sobre su inserción social y, por ende, sobre su papel histórico. La tendencia generalizada estriba en colocar los recursos mayoritarios de la empresa en la calidad y la imagen de marca de sus productos, o bien, en soldar una agresiva estrategia financiera o corporativa. Insisto, ahí va a parar buena parte de los talentos empresariales, y de los dineros. Pero hay que ver las estadísticas. Siguiendo la encuesta ya citada de CEOPMORI, 29% de los consumidores mexicanos dan importancia a la calidad y la marca, mientras que otros, un 26%, considera importante la estrategia corporativa o financiera de la empresa. Contrastado con 40% de los consumidores que consideran muy importante la responsabilidad social asumida de la empresa en la localidad, la región y en el país.
2 ¿Hay inversiones significativas en responsabilidad social? El renglón —que antes era puesto a la cola de los rubros de inversión— se sitúa a poca distancia ya de la cabeza. ¿Cuál es la razón? Que los hombres y las mujeres estamos descubriendo, con lentitud pero con firmeza, que el otro es el que nos da plena existencia, y que para salvar una situación social compleja tenemos que instaurar el valor supremo de la interdependencia. Poco a poco despunta en el alba del nuevo milenio la asociación de las empresas con causas sociales que nada —aparentemente— tienen que ver con el objeto al que dedican sus esfuerzos.
3 Volver a situar los caballos frente a la carreta, es decir, volver a la interacción primordial empresa y sociedad, es darle esperanza a la sociedad. ¿Es una sociedad esperanzada aquélla que cree que 71% de sus empresas no apoya proyectos de la comunidad que las alberga? Ahora el llamado mas novedoso —y al que debemos atender como empresarios que no «sienten» sino que asumen su responsabilidad social— es el de ponerle una causa a la empresa, esto es, realizar, con el mismo talento que se le pone a los negocios, un «convenio de ventura» entre las empresas, las organizaciones no lucrativas y las causas sociales que éstas promueven.
4 Ha nacido, pues, el Cause Related Marketing, es decir, el «mercadeo con causa», y yo diría con causa social y rostro específicamente humano. La empresa pasa de un esquema en el que le rinde cuentas a los accionistas, a otro mucho más social en el que los accionistas son, además de los tenedores de capital social de la empresa, sus diversos públicos. Lo cual significa un salto cualitativo en la noción, en la misión, en la visión y en la práctica de la empresa: el paso de productora de bienes y servicios a ser considerada como productora de humanidad. (J.S.C.)

EL OBSERVADOR 279-2

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EL RINCÓN DEL PAPA
Confesar a Cristo como único Salvador no es despreciar a las otras religiones
Hace unos días, antes de rezar el Angelus con 80 mil fieles congregados bajo la lluvia en la plaza de San Pedro, Juan Pablo II reafirmó la reciente declaración Dominus Iesus.
«En la cumbre del Año Jubilar, con la declaración Dominus Iesus —dijo el vicario de Cristo—, que he aprobado de forma especial, he querido invitar a todos los cristianos a renovar su adhesión a Cristo en la alegría de la fe, atestiguando unánimemente que Él es también hoy y mañana, 'el camino, la verdad y la vida'. Nuestra confesión de Cristo como único Hijo, mediante el cual nosotros mismos vemos el rostro del Padre, no es arrogancia que desprecia a las otras religiones, sino agradecimiento gozoso porque Cristo se nos ha mostrado sin ningún mérito por nuestra parte. Y Él, al mismo tiempo, ha hecho que nos comprometiéramos a seguir dando lo que hemos recibido y también a comunicar a los demás lo que se nos ha dado, porque la Verdad dada y el Amor que es Dios pertenecen a todos los seres humanos».
«Con el apóstol Pedro confesamos que 'en ningún otro nombre hay
salvación'. La declaración Dominus Iesus, sobre las huellas del Vaticano II, muestra que esto no significa que se niegue la salvación a los no cristianos, sino que se indica la fuente última en Cristo, en quien se unen Dios y hombre. Dios da a todos luz de manera adecuada a su situación interior y ambiental, concediéndoles la gracia salvífica a través de caminos que él conoce. El documento aclara los elementos cristianos esenciales, que no obstaculizan el diálogo, sino que muestran sus bases, porque un diálogo sin fundamentos estaría destinado a degenerar en palabrería vacía».
«Esto es también válido para la cuestión ecuménica. Si el documento, con el Vaticano II, declara que 'la única Iglesia de Cristo subsiste en la
Iglesia católica' no significa que tenga en poca consideración a las otras Iglesias y comunidades cristianas».

EL OBSERVADOR 279-3

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REPORTAJE
Droga: esa gran mentira
Para unos es la posibilidad de huír de una realidad que no les gusta; para otros, el deseo –la ilusión– de satisfacer exigencias íntimas como la amistad, el sentirse solidarios, experimentar cosas hermosas. Sin embargo, son víctimas del engaño de un inmenso negocio.

Ángel Carreras
Es un joven universitario de 25 años. Me cuenta que en su pandilla de fines de semana y de veraneo son 20, y que de ellos 17 consumen droga. Cuando eran más jóvenes —ahora están entre los 20 y 30 años— se juntaban en un lugar tranquilo —“alternativo”, me dice— y se pasaban la “litrona” o los “minis” de cerveza, porque eso creaba un ambiente relajado, de camaradería. Ahora lo que se pasan sus amigos y amigas es el “porro”, que hace las mismas funciones relajantes y de agrupamiento diferenciador, pero para ello ya no esperan al fin de semana. En muchos casos, lo hacen a diario. Además, tres de ellos inhalan cocaína y, aunque quieren dejarlo porque son conscientes de que les hace mucho daño, cuando llega el momento no consiguen hacerlo, por lo que viven con una angustia y una lucha interna continua. Que encima se agrava por las deudas que contraen para poder comprar la droga.
Teniendo dinero se consigue la que se quiera. Los lugares y las personas que la proveen son fácilmente localizables. Además, esa información pasa de boca en boca. Incluso muchos “camellos” ya están provistos de teléfono móvil para facilitar las “operaciones” a cualquier hora del día y de la noche, siempre que el negocio valga la pena, es decir, que haya por medio varios “talegos”.
Si lo que se buscan son “pastillas” para que el cuerpo aguante la marcha, basta con pedirlas en la misma “disco” y siempre hay alguien “bien dispuesto” a proporcionarlas.
Luego, los regentes de los locales hacen negocio vendiendo a precio de whisky (por no decir de oro) las botellitas de agua mineral que los jóvenes piden para bajarse la altísima temperatura interior que la mayoría de esas sustancias les produce. A algunos incluso les ocasiona un “golpe de calor”, es decir, un verdadero shock que les puede llevar a la muerte.
Mi confidente me dice textualmente que «los padres no tienen ni idea de lo que sus hijos viven por la noche».
Quizás aún no se ven por nuestras calles heroinómanos pinchándose recíprocamente en cualquier acera. Las campañas antidroga han dado ciertos frutos: las ciudades están “más limpias” y esas escenas sólo se ven en ciertos barrios, por lo que nuestra sensibilidad ha quedado salvaguardada. Además, en algunos países a los heroinómanos que quieren se les cambia esa adicción ilegal, por otra legal: la de la metadona (¿quizás me paso si hablo de “metadonómanos”?), que se les suministra gratuitamente.
Pero lo que me ha contado mi amigo, sigue siendo verdad.
Su historia es la misma que la de muchísimos jóvenes. Según el informe del “Observatorio español sobre drogas”, de 1996, el 36.1% de los muchachos de aquella nación comprendidos entre los 19 a 28 años de edad ha probado alguno de los derivados del cannabis (hachís, marihuana, etc.), y el 20.2% de los que tienen entre 15 a 20 años.
No sólo en cada país hay organismos de diferentes ámbitos territoriales dedicados especialmente a combatir esta plaga social. También los hay a nivel internacional. En junio del año pasado se celebró en Nueva York una Asamblea General de la ONU, con la asistencia de jefes de gobierno, ministros del interior y delegados nacionales del Plan Antidroga, para definir la política internacional (la “guerra” mundial) contra la droga hasta el año 2008.
En otros ámbitos, la gravedad del problema también está presente. La Iglesia encabeza la lucha. Por ejemplo, en Madrid, el cardenal Rouco ha iniciado una acción conjunta de todos los que trabajan en este campo, a fin de aportar recursos humanos y materiales que promuevan la integración personal global de los jóvenes consumidores de droga, sin limitarse a una mera desintoxicación y menos aún a un encubrimiento a base de sustitutivos. Pero la solución del problema pasa antes por una toma de conciencia de las familias respecto de la importancia de su papel.

Papel de los padres en la prevención
Los padres deben fomentar en sus hijos, ya desde pequeños, estilos de vida “saludables”, que les proporcionen mayor capacidad para resistirse a ofrecimientos de consumo de drogas —a los que inevitablemente están expuestos— y, en el caso de consumirlas, mayores recursos para escapar de su dependencia.
Está más que demostrado que si no se tienen ideales fuertes o aficiones comprometidas físicamente o intelectualmente, el riesgo de caer en la droga es mucho mayor.
Los padres deberían tener presentes los siguientes puntos:
* Mantener una actitud de diálogo constante con los hijos y escuchar sus problemas, por pequeños que parezcan.
* Tratar con ellos el problema de la droga con normalidad, transmitiéndoles una información desmitificada y objetiva, resaltando lo positivo de no consumirlas.
* Ser coherentes con lo que se les dice: no consumir abusivamente ninguna droga legal (alcohol, tabaco) y no consumir ninguna ilegal.
* Fomentar en ellos valores como la responsabilidad, el esfuerzo, el compromiso solidario con la sociedad.
* Potenciar su autoestima y la toma de decisiones por sí mismos.
·        Proporcionarles normas claras de comportamiento, antes razonadas con ellos, y hacer que las cumplan.

La droga puede estar muy cerca
Son chicos y chicas de 16 y 17 años, amigos y compañeros de un prestigioso colegio de nivel medio-alto de España. Varios consumen habitualmente algún tipo de droga. Responden confidencialmente a las preguntas, empleando el lenguaje corriente entre ellos. Nos han pedido que mantengamos su anonimato y el del colegio.
¿Cuántos de tu grupo consumen droga? En mi pandilla somos ocho, y siete de ellos consumen. En general, de mi entorno, tardaría menos en decir los que no consumen que los que consumen.
¿En qué momentos se consume? Las pastillas, “tripis” (ajo, mitsubishi, simpson y, sobre todo, éxtasis) y otras drogas de diseño (LSD, ácidos...): las noches de los viernes y de los sábados principalmente. Los “porros” (hachís y marihuana): cualquier día de la semana.
¿Hay consumo dentro del colegio? No es lo corriente, aunque sí lo hay, sobre todo durante los recreos y en las clases de gimnasia.
¿Viene a venderla gente de fuera del colegio? Los “camellos” vienen de fuera, aunque en ocasiones se sirven de algún alumno para “pasarla”.
¿Por qué empezaron a drogarse? * Por la necesidad de experimentar el morbo, el peligro de lo prohibido, que pensaba que me haría distinto, más independiente y mayor. * Yo porque un compañero de equipo mayor que yo lo fumaba. Me lo ofreció varias veces y al final acepté. * Porque carecemos de seguridad en nosotros mismos y, mediante las drogas, nuestros miedos e inseguridades en el trato con los demás desaparecen... momentáneamente. * Por el mal ambiente que hay en casa. * Por la falta de afecto. * Por la presión del grupo, por curiosidad.
¿Los obligan en algún modo a seguir consumiendo? La trampa está en la libertad que tienes al principio para tomarlo o dejarlo. Pero, luego, cuando llega el momento en que todo se te va de las manos, eres tú mismo quien te obligas a seguir hacia tu propia destrucción.
¿Sus padres y familiares lo saben? No, pero lo intuyen. En muchos casos no quieren saberlo ni aceptarlo, no pueden creer que su hijo esté en contacto con el mundo de la droga. Reaccionan demasiado tarde.
¿Cómo se ayudarán ustedes mismos para salir de las drogas? Sobre todo mediante el cariño de los que nos están cerca y dándonos una mayor confianza en nosotros mismo, haciéndonos ver lo que valemos. Demostrándonos que para ser el “rey de la fiesta” podemos valernos de nuestro verdadero yo y no de falsos prototipos.

«Hombre: contra la drogadicción».
«Hombre: contra la drogadicción».
«Hombre: contra la drogadicción» es el nombre de un sistema terapéutico educativo para combatir la drogodependencia, que ha sido adoptado por diferentes congregaciones religosas católicas en el mundo. Sin embargo, se trata de un proyecto aconfensional, surgido en Italia, contemporáneo a los movimientos hippies, aquellos que introdujeron el consumo de drogas entre los jóvenes.
Su actual director, Juan Francisco Orsi, denuncia que antes los drogodependientes solían serlo de una sola sustancia, y que ahora la mayoría son politoxicómanos.
Y agrega: «No se puede ser simplistas y querer buscar una causa única, pero es un hecho que los consumidores jóvenes identifican el drogarse con el divertirse.

(Fuente: Ciudad Nueva, octubre)

EL OBSERVADOR 279-4

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MIRADA CRÍTICA
Televisión en crisis
Santiago Norte
Santiago Norte
Casi nadie duda ya de que la televisión mexicana está envuelta en la peor crisis del medio siglo que abarca su historia en la etapa comercial. Historia que puede ser dividida, arbitrariamente, como son todas las divisiones, en tres etapas: el pionerismo, la consolidación y la tecnologización. La primera es la etapa heroica en la que no había técnica y sí talento; la segunda supo combinar técnica y talento; la tercera, la de los últimos años, es pura técnica, una sofisticación asombrosa, sí, pero hueca.
Hace pocas semanas los canales comerciales, sobre todo de Televisa, que pueden acudir a su archivo de la segunda etapa de la historia televisiva de México, comenzaron a volver a programar series que uno pensaba en el olvido: Los Polivoces, Odisea Burbujas, ¡Qué nos pasa!, ¡Ay María, qué puntería!, La Güereja y algo más, El chavo del ocho, Aquí está la Chilindrina, Papá soltero, El mundo de Luis de Alba, Doctor Cándido Pérez, Chespirito, Chiquilladas, Lo mejor de Siempre en Domingo y Catalina y Sebastián (esta última por TV Azteca).
Son programas sacados del sarcófago y de la enorme, brutal incapacidad de innovar con algo de talento por parte de los concesionarios. ¡Qué esterilidad exhiben hoy día! Cuando se puede hacer todo, porque la técnica ha avanzado a pasos agigantados; cuando hay capacidad de equipamiento tal como la que posee Televisa (fruto de medio siglo de venderle telespectadores a los anunciantes, y productos innecesarios a la audiencia cautiva), resulta que no tienen nada que decir ni proyectos que echar a andar.
El caso es que, cuando un aparato de esta naturaleza mira al pasado, es que en su presente no encuentra nada salvo el vacío dejado por años de apuesta a la modorra. El indicador es claro: el talento se agotó por ausencia de entusiasmo de la empresa privada en el desarrollo de ese capital intangible que hace grandes a los medios de comunicación.

EL OBSERVADOR 279-5

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La religión en los tiempos de Fox *
Alfonso Navarro
El foxismo va indultando diversas realidades que la ideología revolucionaria había aherrojado en las mazmorras de lo tabú. Ahora esas realidades saltan como liebres en la ancha pradera de las libertades públicas. Antes, por ejemplo, la cuestión religiosa subsistía asilada en algunas páginas diocesanas y en círculos académicos; cuando mucho, era paseada clandestinamente, siempre con la correa al cuello, de la mano de aquella ideología obcecada, jacobina, fija en una interpretación convenenciera de la historia patria. Hoy es diferente: la sociedad ha evolucionado y ya se escribe y se discute sin bozales en torno a ésta y otras muchas cuestiones que fueron sustraídas al debate nacional.
Así las cosas, nada tiene de extraña la aparición de variadas modulaciones y manoseos del fenómeno religioso, omnipresente en nuestra sociedad. Lamentable será, en cambio, si el foxismo se guía por opiniones academicistas o por un afán consensualista que atropelle la realidad contante y sonante del país. Hasta qué punto habremos de felicitarnos o de lamentarnos lo decidirá, en mi opinión, la solución que dé a tres nudos gordianos: las relaciones Iglesia-Estado, la libertad religiosa y la educación religiosa en las escuelas del país.
Por lo que toca a las relaciones Iglesia-Estado, aún prevalece la idea de una separación al más puro estilo del muro de Berlín. Esta idea, palpable en las apocalípticas declaraciones del embajador de México ante El Vaticano, y compartida por la vieja guardia revolucionaria, demuestra claramente un enfoque controlista de esas relaciones. Para ellos, la única relación posible es la de sumisión o sometimiento de las iglesias al Estado. A esta visión miope, los asesores foxistas bien pueden oponer una más moderna y acorde a la realidad, resumible en tres palabras: colaboración, no sumisión.
La libertad religiosa, “la piedra angular del edificio de los derechos humanos”, debe hacer pie y avanzar en el terreno de los medios electrónicos de comunicación, de la práctica irrestricta de cultos, de la educación religiosa en las escuelas, etc. En todos ellos, sin embargo, la libertad religiosa brilla por su ausencia. En particular, para ahogar la educación religiosa, la mentalidad laicista-atea ha creado la soga del Estado-Pilato, dizque neutral. Ahora, el equipo foxista propone un híbrido insulso: clases de religiones en las escuelas públicas. Sociología de las religiones que de poco o nada servirá.
¿Cuál será, pues, la religión en los tiempos de Fox?
navarroa@infosel.com

* Artículo resumido. Publicado en El Universal.

EL OBSERVADOR 279-6

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EL TEMPLO DE BABEL
¿Qué es la metafísica de Conny Méndez?
Diego García Bayardo

        No es la corriente de moda en la New Age, pero todavía se mueve. Aunque hace ya algunos años que los libros de Conny Méndez se convirtieron sólo en unos cuantos más del montón de obras esotéricas que pululan en el mercado, todavía algún despistado podría creerse el cuento de que las ideas de dicha autora constituyen una «metafísica cristiana» o, más precisamente, «católica». Veamos.
        En realidad, esta historia no comienza ni termina propiamente con Conny Méndez; parece que el asunto viene desde Madame Blavatsky (1831-1891), quien empezó a rendir culto a un aventurero y charlatán francés del siglo XVIII llamado Saint Germain. Este oscuro personaje, que decía ser inmortal, falleció en 1784, pero algunos grupos ocultistas aseguran que su espíritu sigue actuando en el mundo y que es el autor o difusor de grandes saberes y secretos esotéricos. En 1930, un ocultista conocido como Guy Ballard afirmó que había sido visitado por el espíritu de Saint Germain cuando se encontraba en el monte Shasta, California, y que dicho espíritu le empezó a revelar las primeras enseñanzas acerca de la Nueva Era y sobre los elementos centrales de la «metafísica» esotérica. Ballard fundó entonces la secta de los Maestros Ascendidos, la cual afirma que Buda, Jesús , Saint Germain y otros «maestros» son mensajeros de una divinidad de características panteístas. Nótese que Jesús sería sólo un mensajero más.
        Aparece entonces Conny Méndez, nacida en Caracas en 1898, quien en los años 30's radica en Estados Unidos y se vuelve discípula de Guy Ballard. Más adelante entró en contacto con el esoterista Emmet Fox (quien se creía una reencarnación de George Washington) y con la secta llamada Instituto YO SOY de Metafísica Aplicada, fundada en 1963 por Winfred Barton. Conny Méndez se convirtió en la difusora de la metafísica esotérica en los países de habla castellana.
        Parece que Méndez fundó su propia secta o movimiento «metafísico» en Venezuela, pero todos sus biógrafos se contradicen al tratar de dar el nombre y año de fundación de la secta. Estas incongruencias evidencian las fracturas que sufrió el movimiento tras la muerte de Méndez en 1979, pues actualmente existen varios grupos que pretenden ser la auténtica continuación de la enseñanza de Conny M. De estos grupos el más influyente se llama Metafísica Renovada Ray Sol, que incluso tiene una sucursal en Querétaro.
        La doctrina de la Metafísica Cristiana de Conny Méndez sólo tiene de cristiana el nombre. En realidad es un batiburrillo de hinduísmo, teosofía, budismo y ciencia ficción, muy al estilo y gusto de la New Age. En coincidencia con sus orígenes hinduístas, la Metafísica cree en la reencarnación y en la ley del Karma, que supone que todo lo que a uno le pasa en la vida ya estaba determinado por la conducta que uno siguió en su vida anterior. Si alguien tiene una vida de sufrimientos no debe rebelarse, sino aceptarla pasivamente, pues sólo así superará ese karma. Esta Metafísica nunca habla de Dios, sino de una cosa que llaman la Gran Presencia Yo Soy de la cual nosotros formamos parte, por lo que ese dios y esta doctrina resultan ser de tipo panteísta. Los Metafísicos creen en la Atlántida y en que Saint Germain es el Avatar (algo así como el director supremo) de la Nueva Era de Acuario, e invocan y alaban a dicho individuo como si fuera un dios. Incluso a Jesús le dan menor importancia, pues dicen que él fue el Avatar de la era de Piscis, la cual ya terminó. No creen en Cristo Jesús, sino en un Cristo Cósmico del cual Jesús es sólo una concreción, al igual que otros Maestros Ascendidos. Los metafísicos niegan que exista el mal, pues dicen que sólo es una apariencia creada por nuestra mente, niegan que exista la muerte y creen que para obtener el perdón de los pecados basta con invocar una cosa que denominan la Llama Violeta, la cual, sólo por ser nombrada, viene a ti y quema todo lo malo que pueda haber en tu interior. Fácil.
        Son muchas más las majaderías que profesan en este movimiento, pero con esto basta. Queda claro que la Metafísica Cristiana es en realidad un auténtico Anticristo que dirige la fe y la atención de sus adeptos a todas partes, menos hacia el «verdadero Dios por quien se vive».

EL OBSERVADOR 279-7

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DILEMAS ÉTICOS
¿Defendería sus decisiones comerciales ante su familia?
Sergio Ibarra
Sergio Ibarra
Tras una pausa de años, es un privilegio volver a colaborar con mis queridos
y admirados amigos, Jaime y Maité, en este medio único en su género.

Un asunto que debe mantener atento a todo buen católico es la puesta en acción de los valores más allá de la puerta del hogar y más allá del cumplimiento de las obligaciones dominicales. Esta sección tendrá como propósito analizar circunstancias que le pueden ocurrir en sus actividades de la rutina diaria a papá o a mamá. Y entendemos como dilema ético cualquier situación o hecho en que nos veamos involucrados y que ponga en entredicho un valor. La ética no tiene descanso: los valores, en consecuencia, tampoco. Podemos cometer errores, dada nuestra naturaleza humana, pero el dilema ético ocurre cuando por la conciencia del individuo pasa una decisión en la que deja de lado un valor que profesa.
Los católicos tenemos un decálogo. Por cierto, ¿podría usted recordar los Mandamientos, aunque sea en sus propias palabras? Le sugiero darles un repaso, y si es frecuentemente, mejor. Cada uno de los mandamientos del decálogo implica un valor. Analícelo y lo verá usted. Ellos nos dicen qué cosas hay que hacer y cuándo. Veremos que una cosa es poner el otro cachete y otra hacerse el desentendido, como ocurrió con el desafortunado personaje que envió a Jesús a la muerte. No se vale lavarse las manos cuando hay un valor de por medio, cuando actuar o decidir a tiempo puede evitar una injusticia.
Un ejemplo de dilema ético: ¿estaríamos dispuestos a defender ante nuestros propios hijos nuestra decisión o nuestra acción? Recordemos en cuántas ocasiones hemos tenido que negociar con gente que exige sobornos; en cuántas no le contestamos el teléfono a alguien a quien debemos no dinero, simplemente atención; en cuántas una decisión nuestra implica dejar sin empleo a un prójimo «porque hay que bajar los costos»; en cuántas aplicamos políticas que la empresa marca y que violan nuestros valores, etcétera.
Estamos ante lo más delicado que puede vivir un padre. ¿Somos un buen ejemplo para nuestro hijos, aun en la oficina, en las negociaciones, en nuestro trabajo?¿O lo somos únicamente mientras no hablemos de ello, mientras no se enteran, y preferimos que nada sepan? A veces puede ir de por medio en esto la comida o el bienestar de la familia, pero la falta al decálogo, a los valores, no deja de ser un problema de ética. Pongamos el ejemplo en el respeto a los valores, dentro y fuera del hogar. Finalmente un líder es un portador de valores. Y si éstos son los que aprendimos en nuestra religión, qué mejor.

EL OBSERVADOR 279-8

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De la sugerente historia de Helen Keller
(Extracto de la entrevista que esta sobresaliente mujer concedió a Bradley Smith en 1954)
Helen Adams Keller (Estados Unidos, 1880-1968) fue ciega y sordomuda desde los 19 meses de edad. A los 7 años, Anne Mansfield Sullivan le enseñó, sucesivamente, el lenguaje de los sordomudos por el tacto, la escritura, el empleo de la máquina de escribir, y, en 1980, el uso de la palabra. De esta forma logró graduarse en diversas universidades. Su vida fue llevada al cine en la película El milagro de Ana Sullivan. Publicó varios libros, entre ellos Historia de mi vida (1902), Luz en mi oscuridad (1913) y Dejadme tener confianza (1940).
Es difícil describir a Helen Keller. Aunque ciega, parece verlo todo. Es sorda, pero presta oídos a un mundo que le habla. Posee la cualidad de hacerle a uno sentirse feliz de estar junto a ella gracias a su dicha interior. Pregunté a Helen cuál pensaba que era la principal necesidad que había en el mundo. Se detuvo y reflexionó un instante con expresión grave. Luego dijo lentamente:
- Necesita algo más profundo que la tolerancia, necesita el don de comprender las opiniones que difieren de la propia.
También le pregunté cuál de sus características personales le había sido de mayor ayuda.
        - No me conozco mejor de lo que otros seres humanos se conocen a sí mismos. Soy una persona curiosa y creo que un alto grado de curiosidad es bueno. Un esfuerzo para conocer no sólo la superficie de las cosas, sino también su propósito y su contenido interior.
Le pregunté por la religión.
- Recibí la religión con alegría. Gracias a ella, mi vida ha sido maravillosa e interesante. Me ha ayudado a hacer frente a las tribulaciones como si fuesen simplemente la otra cara de la moneda.
En su larga y productiva vida ha conocido a muchas personas importantes, y yo me preguntaba a cuál recordaba más vívidamente, cuál pensaba que había influido más en su vida.
- Ante todo, mi maestra (Ana Sullivan); luego, el doctor Alexander Bell (que convenció al padre de Helen de que ella podría recibir una educación y ayudó a encontrarle un profesor), y Charles T. Copeland, de Harvard, que fue mi profesor de inglés. Aunque hay muchos más y todos me han ayudado a hacer mi vida plena. Los filósofos que más me han influido fueron Platón, Sócrates, Descartes y Francis Bacon.
Mencionó también, como personas interesantes que conoció, a Mark Twain y Andrew Carnegie. A mi interrogación de qué era lo que más echaba de menos en su vida, respondió sin dudar:
- El poder oír. Lo he echado mucho más de menos que poder ver.
- Me pregunto -dije- si cree que habría podido sacarle tanto partido a la vida de haber sido capaz de ver y de oír.
- Lo dudo -dijo Helen. Luego sonrió- Pero creo que podría haber sido un buen médico.
- ¿Cuál ha sido el descubrimiento más memorable que ha hecho en su vida?
- Fue un momento que jamás olvidaré. Estaba sola y era incapaz de comunicarme con nadie. No sabía cómo se llamaba nada. Ni siquiera sabía que las cosas tuvieran nombres. Entonces, un día, tras probar suerte con diferentes métodos, mi maestra me puso la mano bajo la bomba del agua de nuestra granja. Mientras el agua fresca corría por la palma de mi mano, ella deletreó la palabra agua sobre mi otra mano. La deletreó una y otra vez, y de repente supe que las cosas tenían nombre y que jamás volvería a estar totalmente sola.
- ¿Cuándo considera usted que una persona está realmente incapacitada?
- Cuando es incapaz de superarlo.
Mientras conducía de vuelta a casa por la tranquila campiña, sentí que podía oír hasta el menor sonido con mayor claridad y que veía las cosas con mayor nitidez que nunca antes en mi vida.

EL OBSERVADOR 279-9

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INTIMIDADES –LOS JÓVENES NOS CUENTAN-
Me masturbo tres veces al día
Yusi Cervantes Leyzaola
Yusi Cervantes Leyzaola
Soy un joven que tiene un problema desde hace 10 años y es que me masturbo dos o tres veces al día. ¿Qué hago ante este problema? ¿Cómo lo supero? ¿En qué me perjudica como persona? ¿Psicológicamente estaré mal?
Lo hago siempre teniendo en mente a un hombre, ¿será que tengo tendencia a la homosexualidad? Pero también siento gran atracción hacia la mujer.


En verdad sí tienes un problema. En ti la masturbación es ya una adicción. Te has vuelto esclavo de ella. No eres dueño de ti mismo ni de tu sexualidad. Me imagino que esto te provoca una ansiedad que afecta otros aspectos de tu vida.
La solución no es que dejes de hacerlo a base de buenos propósitos y una enorme fuerza de voluntad. No. Esto equivaldría a reprimir, a ocultar un problema que entonces se manifestaría de algún otro modo. Lo que necesitas hacer es resolver el problema de origen, y para esto vas a necesitar la ayuda de un psicólogo o un sexólogo. ¿Qué pasa con tu sexualidad, con tu capacidad de amar, con la forma en que te relacionas con las mujeres? ¿Cuáles fueron los mensajes que respecto a la sexualidad recibiste desde tu infancia? ¿Cómo está tu madurez en otros aspectos de tu personalidad? Estos son aspectos que deberán revisarse como parte de la terapia y que te van a ayudar a finalmente crecer y tener dominio sobre ti mismo.
Respecto a tener en mente a un hombre, este dato no es suficiente como para pensar en tendencias homosexuales, sobre todo si dices que sientes gran atracción hacia la mujer. Pero ese es otro punto que tendría que tratarse en la terapia. Puede haber muchas explicaciones y no puedo aventurarme a sacarme una de la manga.
Busca ayuda, pero no te sientas miserable. Tienes un problema, sí; todos tenemos los nuestros, más o menos graves que el tuyo. Y puedes resolverlo. No te cruces de brazos, no te quedes donde estás nada más atormentándote.

EL OBSERVADOR 279-10

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Masturbación y educación sexual
El de la masturbación es un tema en el que se ha exagerado mucho y cuya represión provoca muchas veces daños en los niños y adolescentes.
Si cuando un niño pequeño —como parte de su tarea de explorar el universo, incluido su cuerpo— se toca los genitales, esto provoca que los papás se enojen, lo regañen y le digan que eso es sucio y malo. Lo que está ocurriendo es que le están inculcando la idea de que la sexualidad es algo sucio y malo. A esa edad no podemos pretender que entiendan y asimilen que la sexualidad tiene un fin conyugal. Los niños y las niñas de esa edad solamente están conociéndose.
Qué es la sexualidad, para qué esta diseñada, cómo hay que vivirla es algo que ya pueden entender los adolescentes. Sin embargo, para poder vivir realmente la castidad necesitan tener una madurez adecuada a su edad, un mínimo de equilibrio en su vida, medios para canalizar la enorme energía sexual que surge de sus cuerpos y sus mentes. Pero si, lejos de esto, los padres y educadores tratan de reprimirlos basándose en amenazas y miedos, tal vez logren que, efectivamente, repriman su sexualidad, pero no que la vivan de forma adecuada a su edad. Y por vivirla no me refiero a los actos sexuales, sino a saber manejar esa sexualidad, a saber esperar, a saber decidir e ir creciendo en la capacidad de vincularse sanamente con las personas del sexo opuesto.
Específicamente respecto a la masturbación, se hace daño a los chicos con ideas tan absurdas como que se va a volver homosexual o que se va a enfermar; o se les llena de sentimientos de culpas tan absurdos que les provocan verdaderas neurosis de angustia. Y vemos muchachos que se sienten miserables, indignos de Dios y con un sentimiento de culpa tal vez equivalente al de los violadores y asesinos. Este no es el camino. Ciertamente no el que propone la Iglesia, que en el catecismo dice que para emitir un juicio justo respecto a la masturbación, «hay que tenerse en cuenta la inmadurez afectiva, la fuerza de los hábitos contraídos, el estado de angustia u otros factores psíquicos o sociales que reducen, e incluso anulan la culpabilidad moral (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 2352).
Los padres deben educar, no asustar. Tal vez el origen del problema es que los padres mismos tienen miedo a su propia sexualidad y a que el tema es tabú en casa y no se trata en forma sana, con conocimientos reales —no prejuicios, no mitos— y con claridad en los valores y principios. Mientras, los chicos son bombardeados con mensajes sexuales cada vez que prenden el radio o la televisión, van al cine, ven una revista o salen a la calle. ¿Cómo pretender entonces que sepan manejar sanamente su sexualidad? Es necesario que los padres asuman su responsabilidad y que eduquen a sus hijos en la sexualidad, ese maravilloso don de Dios, de modo que la puedan vivir después con alegría, entrega y dominio de sí mismos. Educación que, por cierto, inicia desde el momento mismo de la concepción. (Y.C.)

EL OBSERVADOR 279-11

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PINCELADAS
Sólo sabía pedir
Justo López Melús *
Hay cuatro clases de oración: de adoración o alabanza, de acción de gracias, de petición de perdón y de petición de nuevas gracias. En las dos primeras nunca nos podemos pasar: adorar al Señor y darle gracias. En cuanto a la tercera, somos pecadores y debemos pedir perdón, pero podríamos caer en cierto masoquismo, como si no creyéramos del todo en el perdón del Señor. También en la cuarta nos podemos pasar: somos pobres, pero no debemos limitar la oración a pedir y pedir.
Los vecinos del místico musulmán Farid le pidieron que acudiera al emperador Akbar para pedirle que favoreciera a la aldea. Fue, pero no le dejaron pasar porque el soberano estaba haciendo sus oraciones. Cuando salió, le dijo Farid: «¿Qué pedías en tu oración». «Le pedía a Dios riquezas, suerte y larga vida». Farid salió molesto y comentó: «Vengo a ver a un emperador, y me encuentro con un mendigo, que sólo sabe pedir».

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.
(FIN)

EL OBSERVADOR 279-12

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