El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

14 de enero de 2001 No. 288

SUMARIO

bullet Extractos de la carta apostólica «Al comenzar el nuevo milenio»
bulletSer cristiano en la era neopagana
bulletEL RINCÓN DEL PAPA El amor infinito de Dios
bulletCOLUMNA HUÉSPED México a dos velocidades
bulletQueridos padres
bulletMIRADA CRÍTICA Televisión y humor
bulletEl DIU, un método abortivo
bulletEL TEMPLO DE BABEL El «pacifismo» de las religiones orientales
bulletInminente intercambio con el Vaticano
bulletMUJERES EN EL MUNDO ¿Que no existe la discriminación en contra de la mujer?
bulletUna razón para no abortar
bulletPINCELADAS El rajá y su tesorero

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Extractos de la carta apostólica «Al comenzar el nuevo milenio»
¡Caminemos con esperanza entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios!
«Si quisiéramos individuar el núcleo esencial de la gran herencia que nos deja el Jubileo, no dudaría en concretarlo en la contemplación del rostro de Cristo en sus coordenadas históricas y en su misterio, acogido en su múltiple presencia en la Iglesia y en el mundo, confesado como sentido de la historia y luz de nuestro camino».
Al comienzo del nuevo milenio, mientras se cierra el Gran Jubileo en el que hemos celebrado los dos mil años del nacimiento de Jesús y se abre para la Iglesia una nueva etapa de su camino, resuenan en nuestro corazón las palabras con las que un día Jesús, después de haber hablado a la muchedumbre desde la barca de Simón, invitó al Apóstol a « remar mar adentro » para pescar: « Duc in altum » (Lc 5,4). Pedro y los primeros compañeros confiaron en la palabra de Cristo y echaron las redes. « Y habiéndolo hecho, recogieron una cantidad enorme de peces » (Lc 5,6).
¡Duc in altum! Esta palabra resuena también hoy para nosotros y nos invita a recordar con gratitud el pasado, a vivir con pasión el presente y a abrirnos con confianza al futuro: « Jesucristo es el mismo, ayer, hoy y siempre » (Hb 13,8).
I. EL ENCUENTRO CON CRISTO, HERENCIA DEL GRAN JUBILEO.- Siguiendo las huellas de los santos, se han acercado aquí a Roma, ante las tumbas de los apóstoles, innumerables hijos de la Iglesia, deseosos de profesar la propia fe, confesar los propios pecados y recibir la misericordia que salva. Mi mirada en este año ha quedado impresionada no sólo por las multitudes que han llenado la plaza de san Pedro durante muchas celebraciones. Frecuentemente me he parado a mirar las largas filas de peregrinos en espera paciente de cruzar la Puerta Santa. En cada uno de ellos trataba de imaginar la historia de su vida, llena de alegrías, ansias y dolores; una historia de encuentro con Cristo y que en el diálogo con él reemprendía su camino de esperanza.
Observando también el continuo fluir de los grupos, los veía como una imagen plástica de la Iglesia peregrina, la Iglesia que está, como dice san Agustín « entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios».
II UN ROSTRO PARA CONTEMPLAR.- La contemplación del rostro de Cristo se centra sobre todo en lo que de él dice la Sagrada Escritura, hasta el punto que san Jerónimo afirma con vigor: « Ignorar las Escrituras es ignorar a Cristo mismo». Teniendo como fundamento la Escritura, nos abrimos a la acción del Espíritu, que es el origen de aquellos escritos, y, a la vez, al testimonio de los apóstoles. Lo que nos ha llegado por medio de ellos es una visión de fe, basada en un testimonio histórico preciso. Es un testimonio verdadero que los Evangelios, no obstante su compleja redacción y con una intención primordialmente catequética, nos transmitieron de una manera plenamente comprensible.
En realidad los Evangelios no pretenden ser una biografía completa de Jesús según los cánones de la ciencia histórica moderna. Sin embargo, de ellos emerge el rostro del Nazareno con un fundamento histórico seguro, pues los evangelistas se preocuparon de presentarlo recogiendo testimonios fiables.
III CAMINAR DESDE CRISTO.- La propuesta de Cristo se ha de hacer a todos con confianza. Se ha de dirigir a los adultos, a las familias, a los jóvenes, a los niños, sin esconder nunca las exigencias más radicales del mensaje evangélico, atendiendo a las exigencias de cada uno, por lo que se refiere a la sensibilidad y al lenguaje, según el ejemplo de Pablo cuando decía: «Me he hecho todo a todos para salvar a toda costa a algunos» (1 Co 9,22).
La Iglesia ha encontrado siempre, en sus mártires, una semilla de vida. Sanguis martyrum - semen christianorum. Esta célebre «ley » enunciada por Tertuliano, se ha demostrado siempre verdadera ante la prueba de la historia. ¿No será así también para el siglo y para el milenio que estamos iniciando? Quizás estábamos demasiado acostumbrados a pensar en los mártires en términos un poco lejanos, como si se tratase de un grupo del pasado, vinculado sobre todo a los primeros siglos de la era cristiana. La memoria jubilar nos ha abierto un panorama sorprendente, mostrándonos nuestro tiempo particularmente rico en testigos que, de una manera u otra, han sabido vivir el Evangelio en situaciones de hostilidad y persecución, a menudo hasta dar su propia sangre como prueba suprema. En ellos la palabra de Dios, sembrada en terreno fértil, ha fructificado el céntuplo (cfr. Mt 13,8.23). Con su ejemplo nos han señalado y casi « allanado » el camino del futuro. A nosotros nos toca, con la gracia de Dios, seguir sus huellas.
IV TESTIGOS DEL AMOR.- « En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos a los otros » (Jn 13,35). Si verdaderamente hemos contemplado el rostro de Cristo, queridos hermanos y hermanas, nuestra programación pastoral se inspirará en el « mandamiento nuevo » que él nos dio: « Que, como yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros » (Jn 13,34).
Muchas cosas serán necesarias para el camino histórico de la Iglesia también este nuevo siglo; pero si faltara la caridad (ágape), todo sería inútil. Nos lo recuerda el apóstol Pablo en el himno a la caridad: aunque habláramos las lenguas de los hombres y los ángeles, y tuviéramos una fe « que mueve las montañas», si faltamos a la caridad, todo sería « nada » (cf. 1 Co 13,2).
CONCLUSIÓN: ¡DUC IN ALTUM!- ¡Caminemos con esperanza! Un nuevo milenio se abre ante la Iglesia como un océano inmenso en el cual hay que aventurarse, contando con la ayuda de Cristo. El Hijo de Dios, que se encarnó hace dos mil años por amor al hombre, realiza también hoy su obra. Hemos de aguzar la vista para verla y, sobre todo, tener un gran corazón para convertirnos nosotros mismos en sus instrumentos. ¿No ha sido quizás para tomar contacto con este manantial vivo de nuestra esperanza, por lo que hemos celebrado el Año jubilar?


EL OBSERVADOR 288-1

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Ser cristiano en la era neopagana
Jaime Septién Crespo
La exigencia de conversión del corazón que nos dejó como tarea el Año Santo que recién termina es irreversible: no tiene vuelta de hoja. Como se desprendería del título de este artículo —que me robé de la serie de entrevistas al cardenal Ratzinger editadas por Encuentro—, ser cristiano en el tiempo en el que el nuevo paganismo se enseñorea del mundo, no es, desde luego, tarea sencilla. Pero sí debe ser para cada uno de nosotros tarea urgente.
La cantidad de retos que nos plantea el presente, los que se nos dibujan en el porvenir, podrían hacernos palidecer, más a muchos de los que nos llamamos cristianos pero que, en el fondo, somos de una debilidad indigna de ese nombre. O, al menos, es mi caso. ¿Cómo voy a conciliar mi fe con un mundo cada día más lleno de promesas tecnológicas para una vida confortable, sin necesidad de Dios?
Ser cristiano en la era neopagana —dice el cardenal Ratzinger— es tanto como ser un «sujeto vivo o activo de la fe, así como heraldo de su mensaje en el mundo». No cualquier cosa, sino un decidido evangelizador de tiempo completo. Desde la conversión, hacia el corazón del tiempo. Ése es, también, el llamado insistente de Juan Pablo II, de quien podemos extraer la esencia misma de ser cristiano hoy: primero que nada, serlo; en segundo lugar, mostrarlo, y en último lugar, decirlo.
El intenso llamado a la conversión con el que se cierra la Puerta Santa es para todos. De aquí en adelante, iniciar una vida de piedad y bondad, que esas dos son —según el libro de los Proverbios— las dos columnas de la sabiduría. Ser sabios nada tiene que ver con acumular conocimiento y mucho, muchísimo, por dejarnos penetrar por la gracia y vivirla a plenitud en el lugar que nos tocó de la creación.
La Iglesia no nos pide que todos nos convirtamos en sacerdotes. Nos exige que todos los cristianos nos alegremos de serlo. Dominus Iesus, por ejemplo, nos hablaba del privilegio (casi me atrevería a decir la suerte, pero la suerte no existe) de ser católicos, miembros del mismo Cuerpo Místico de Cristo. También la carta apostólica con la que hoy el Papa inaugura el nuevo milenio. Tenemos de dos sopas: hacer caso y experimentar la alegría de ser cristianos, o quedarnos en la condición de espectadores, mirando pasar el tren de la historia.

EL OBSERVADOR 288-2

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EL RINCÓN DEL PAPA
El amor infinito de Dios
En la primera audiencia general de este nuevo año, celebrada en la plaza de San Pedro, Juan Pablo II afirmó que «el tiempo de Navidad propone a la atención de los cristianos el misterio de Jesús y su obra salvífica. Ante el pesebre, la Iglesia adora el augusto misterio de la Encarnación».
«En la gruta de Belén —dijo el Papa— se expresa con gran sencillez el amor infinito que Dios tiene por todos los seres humanos. En el pesebre contemplamos al Dios hecho hombre por nosotros».
El Santo Padre recordó que san Francisco de Asís «volvió a proponer este mensaje a través del pesebre viviente de Greccio (Italia), el 25 de diciembre de 1223». Su intuición «es sorprendente: el pesebre no sólo es una nueva Belén, porque evoca un evento histórico y actualiza su mensaje, sino también una ocasión de consuelo y de alegría: es el día de la alegría, el tiempo de la exultación».
«En el pesebre —continuó— se celebra la alianza entre Dios y el hombre, entre la Tierra y el Cielo». En Belén «se manifiesta visiblemente la fraternidad que debe vincular a cuantos son hermanos en la fe, porque son hijos del único Padre celestial».
El Papa concluyó pidiendo: «Confortados por el don del nacimiento del Salvador, abramos el corazón a Cristo, camino único y universal que lleva a Dios. De este modo podremos avanzar en el nuevo año con firme confianza».

EL OBSERVADOR 288-3

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COLUMNA HUÉSPED
México a dos velocidades
Por Antonio Sánchez Díaz de Rivera / para EL OBSERVADOR
Tabasco es expresión de la crisis del viejo sistema, propiciada por quienes aún no digieren la idea de que la democracia es parte del nuevo México.
Actitudes contrastantes se presentan entre algunos estados del sureste y lo que sucede a nivel nacional. Mientras en la cámara de diputados se aprobó por unanimidad el presupuesto de egresos para el año 2001, en Tabasco hay dos gobernadores interinos y en Yucatán dos consejos electorales. El CEN del PRI no estuvo de acuerdo con la resolución del caso de Tabasco, pero declaró que la impugnación al fallo del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación la haría por la vía legal. Sin embargo, el maquiavelismo de Roberto Madrazo y el control político que ejerce enredó al situación en el estado, y ha puesto en aprietos a la democracia y a su mismo partido.
Tabasco vive una crisis política salpicada del «clásico» surrealismo mexicano, cuando vemos darse un abrazo a los dos gobernadores interinos en la reunión en la cual Manuel Andrade tomó posesión como presidente estatal priísta. Los cacicazgos locales y la ausencia de instituciones democráticas estatales hace que tengamos un México a dos velocidades en su desarrollo democrático. Mientras a nivel nacional se avanza rápidamente por la exigencia y participación de la ciudadanía, no sucede lo mismo en algunas entidades.
A pesar de estos retrocesos e intentos de romper con la gobernabilidad, el país es otro a partir del 2 de julio pasado, cuando se demostró que se pueden hacer cambios deseados por la ciudadanía y en forma pacífica. Los problemas de los estados tendrán que ser resueltos ahí mismo, pues se intenta con «esas rebeliones» provocar al gobierno federal para que actúe como antaño, de forma autoritaria, y no conforme a derecho. Los estados que quieran ir al ritmo de la nación tendrán que cambiar y acelerar el paso. La tolerancia, el diálogo y la corresponsabilidad debe darse entre el gobierno, los partidos políticos y la sociedad civil para lograr la gobernabilidad democrática. Con la alternancia en el poder no se termina la responsabilidad de la participación de la sociedad. Al contrario, tenemos la obligación de ser unos protagonistas importantes en el país para consolidar la democracia representativa y participativa que todos deseamos.
Se inicia un nuevo año en el que encontraremos obstáculos en el camino, resistencias a culminar la transición de México, «personajes» que quieran mantener el poder por el poder mismo, sin ver por el bienestar y bien ser de las personas. Sin embargo, el ánimo de la mayoría de los mexicanos es diferente y tienen esperanza, esperanza que, como diría Vaclav Havel:
«...es esforzarse por algo / porque es bueno / no sólo porque tiene posibilidad de éxito. / La esperanza no es lo mismo que el optimismo / sino la certeza de que algo tiene sentido / cualquiera sea su término o resultado»
Iniciemos el año sabiendo que tenemos la oportunidad de lograr entre todos un México más justo y fraterno.

EL OBSERVADOR 288-4

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Queridos padres:
Carlos Díaz
Nadie sabe de lo que es capaz hasta que no ve modelos mejores, modelos de humanidad y de convivencia donde el ser humano alcanza su más elevada estatura. Hoy les propongo recordar a uno de esos modelos, con la esperanza de que —desde el lugar que cada uno de ustedes ocupe— vea si puede hacer algo similar. Se trata de un texto de Leonardo Boff hablando, sin decirlo, de su propio padre: «El señor Mansueto era fundamentalmente un idealista. Formado en humanidades, con el rigor del seminario antiguo, en contabilidad, en derecho por correspondencia, y en no sé cuántas cosas más, ese hombre delgado, escuálido, pero de una elegancia agreste, con su bella cabeza inteligente, abandonó todo para enseñar en la selva y liberar de la ignorancia y de la negligencia a los primeros colonos del interior catarinense. Para nosotros fue siempre un misterio: en un mundo sin cultura alguna, él poseía una biblioteca de cerca de dos mil libros que prestaba a todo el mundo, obligando a los colonos y a sus hijos a leer; estudiaba los clásicos latinos en la lengua original, se entretenía con algunos pensadores como Spinoza, Hegel y Darwin y citaba al 'Correio do Povo' de Porto Alegre. Tenía clases por la mañana y por la tarde. Por la noche enseñaba a los más ancianos. Junto a esto, mantenía clases para los más inteligentes, dándoles un curso de contabilidad. Formó un círculo con el que discutía de cultura y de política. Los grandes problemas sociales y metafísicos preocupaban el alma inquieta de este pensador anónimo de una insignificante villa del interior. Este hombre era profesor de enseñanza primaria.
«Cuando se comercializó la radio adquiría aparatos y obligaba a todos los colonos a comprarlos. Los montaba él mismo con el fin de abrir sus mentes a los vastos horizontes del mundo. Con los que se mostraban reacios empleaba siempre un procedimiento eficaz: colocaba una radio en lo alto de un tronco enfrente de la casa. La ataba allí, y se iba. Cuando se democratizó la penicilina, él fue quien salvó la vida de docenas de personas.
«Murió pronto, de cansancio y agotamiento debido a los trabajos que hacía en función de todos y de su numerosa familia... Lector amigo: si algún día pasas por una ciudad, pequeña pero sonriente como el nombre que lleva, Concordia, y visitas el cementerio, fíjate bien: si reparas en un túmulo con un bello dístico, con flores siempre frescas y ya con algunos exvotos junto a la gran cruz, a la izquierda, es el del profesor Mansueto. Él vive todavía en la memoria de aquellas gentes».
Hermosísimo ejemplo. Yo mismo he estado en una cierta ocasión muy cerca de ese lugar, pero entonces no había leído este texto, y por tanto no pude visitarlo. Haré todo lo posible por acercarme ante esa tumba la próxima vez que regrese a la zona. Por si se me pega algo. Mientras tanto, a este lado del inmenso océano, procuraré mirar hacia allá cada vez que desfallezca.

EL OBSERVADOR 288-5

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MIRADA CRÍTICA
Televisión y humor
Santiago Norte
Santiago Norte
Desde hace unas semanas, cada noche, con mis tres hijos, hago renacer el «milagro» de la convivencia familiar que era la radio en los cuarentas y los cincuentas, según me han contado los que por aquel entonces ya transitaban las calles del mundo.
La culpa la tiene la grabación de 30 programas del inmenso catálogo de La tremenda corte, que un amigo tuvo a bien prestarme. Fue para mí un tesoro aquella serie cubana que en mi infancia, cayendo los sesenta, tuve ocasión de escuchar en la radio de provincia...
La sorpresa fue mayúscula al descubrir que a mis hijos de 14, 12 y 10 años les ha fascinado. Al principio pensé que era porque oían mis carcajadas y sentían mi hilaridad en los juegos de palabras. Pero no: ahora, cuando ya ha pasado la primera parte del asunto, cuando ya hemos agotado los programas, me siguen pidiendo los casetes para escucharlos cada noche.
La televisión (al menos la mexicana comercial) debería revisar lo que ha despreciado hasta el cansancio: lo que hizo la radio en su época dorada, antes de que la televisión la tumbara del centro de la familia con su oferta mezquina y poco imaginativa. Lo que quiero decir es que la televisión debería volver a la magia del lenguaje, al poder inmenso de atracción que tienen las palabras.
La tremenda corte no fue concebida para «intelectuales» ni nada parecido. Fue concebida para entretener al respetable con las mañas de «Tres Patines», la candidez cazurra de Rudecindo y la complicidad de Nananina con «Tres Patines». Todo sazonado con una extraordinaria verborrea.
Es el espectáculo del juego lingüístico, el tremendo arrastre que tiene el humor verbal, sin meterse en laberintos de obscenidad, sin la menos alusión sexual u objetivación femenina. Es el humor en su grado extremo, en estado de pureza. Algo que todavía no alcanzamos a ver en la televisión.

EL OBSERVADOR 288-6

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El DIU, un método abortivo
Por Diana R. García B.
* Por décadas, la Secretaría de Salud ha ocultado a la población que el Dispositivo Intrauterino es un método abortivo, y lo ha promovido a diestra y siniestra.
Además de matar al embrión, el DIU (dispositivo intrauterino) produce efectos secundarios y esterilidad provocados por su uso, llegando en algunos casos, incluso hasta la muerte de la usuaria
Es inadmisible la afirmación de que el DIU —muy usado por el Instituto Mexicano del Seguro Social y demás instituciones del Sector Salud— no es abortivo, cuando las mismas revistas especializadas y hasta la Organización Mundial de la Salud en sus informes al respecto, así lo reconocen explícitamente. Tanto es así que, mientras fue ilegal el aborto, fue prohibida su comercialización e implantación en los mismos Estados Unidos.
El Laboratorio que fabrica y distribuye el «Para Gard» —DIU de última generación, modelo «T 380»— en Estados Unidos, distribuye en aquel país, en forma obligatoria, un formulario con una extensión de 11 páginas, de carácter de declaración jurada, la que debe ser rubricada en 12 oportunidades por la mujer interesada en su colocación. En la misma se informa sobre todas las contraindicaciones y efectos secundarios que les puede ocasionar el DIU.
El DIU no es un dispositivo de barrera, es decir, no impide la libre circulación de los espermatozoides hasta encontrarse con el óvulo. Su función, en realidad, es, como agente exógeno al organismo femenino, producir irritación e inflamación en las paredes internas del útero (endometrio), con lo cual lo hace propenso a contraer una serie de infecciones muy delicadas y que imposibilitan que el óvulo fecundado por el espermatozoide (huevo) pueda anidar o implantarse en esa pared. Esto lleva a que se desprenda y provoque un sangrado intermenstrual en el cual es expulsado. Es decir, un aborto.
¿Por qué, entonces, las autoridades sanitarias mexicanas han recomendado a la población el empleo del DIU? ¿Por qué, según múltiples denuncias escuchadas por todo el país, incluso es implantado sin el consentimiento de las mujeres, hasta haciéndoles firmar papeles cuando no están en sus cinco sentidos? Muchas cosas se clarifican cuando nos enteramos de que el dueño de la patente del «Para Gard» es el propio Consejo de Población (Population Council) de Estados Unidos, organismo vinculado a la Fundación Rockefeller y consultor de la ONU, uno de los grandes promotores del aborto del planeta y responsable de la imposición de las políticas controlistas en el tercer mundo.

(Con información de ARBIL 33)

EL OBSERVADOR 288-7

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EL TEMPLO DE BABEL
El «pacifismo» de las religiones orientales
Por Diego García Bayardo
Hay mucha gente en el mundo tratando de hacernos creer que lo propio de la Iglesia católica es la intolerancia religiosa, la guerra, las cruzadas, la Inquisición y todo género de violencia. Esta imagen negativa asignada al cristianismo en general y al catolicismo muy en particular, contrasta fuertemente con el espejismo de las religiones orientales de moda. Libros, revistas y películas están difundiendo desde hace tiempo una imagen idealizada y engañosa del budismo, el confucianismo, el hinduismo y demás, que aparecen como auténticos mares de tolerancia, respeto y paz, en agudo contraste con la belicosidad y la ambición que supuestamente pertenecen al mundo cristiano.
Para desbaratar esta ilusión tan tendenciosa debemos recordar que el cristianismo es la más pacífica de las religiones. El principio básico de nuestra fe, en lo que respecta a nuestro trato con los demás, es el amor sin límites, llevado incluso a la exigencia evangélica de amar a los enemigos y de dar la vida por los amigos. El mandamiento del amor y la paz ha sido practicado por millones de cristianos a lo largo de los siglos, así que una acusación contra el cristianismo por supuesta agresividad, intolerancia o belicismo necesariamente debe hacer a un lado la realidad cotidiana y concentrarse solamente en incidentes o en grupos concretos que no se caracterizaron precisamente por su congruencia con la doctrina que decían practicar. Los católicos que han ejercido la violencia no lo hicieron porque su fe así se los dictara, sino a pesar de que ésta se los prohibía.
Por el otro lado, el discurso orientalista afirma que el pacifismo y el respeto son elementos básicos en las doctrinas de la India, Tíbet y China, y es cierto que éstas contienen principios éticos realmente elevados. Sin embargo, las doctrinas humanas están sujetas a error y a mutaciones, y un credo puede ser traicionado o manipulado para hacerlo justificar toda clase de acciones. Esa es la razón de que la historia de los derechos humanos en Oriente no sea precisamente un remanso. Podemos ver, por ejemplo, que los monjes budistas japoneses del monte Hiei, que se supone eran representantes oficiales del budismo mahayana, dejaron muy de lado su principio doctrinal de la indiferencia hacia los asuntos mundanos al dedicarse por siglos a implantar y extender un poderío político e incluso militar. En el Tíbet, tan idealizado hoy en día por la cinematografía europea y estadounidense, parece que las violaciones a los derechos humanos durante los tiempos del gobierno teocrático de los lamas eran incluso peores que las que ahora se dan bajo la opresión comunista de China. También podemos recordar aquí los terribles suplicios que taoístas, budistas, sintoístas, hinduístas, etc. han infligido a los misioneros católicos que han tratado de llevar la palabra divina a Oriente. Recuérdese el caso de san Felipe de Jesús y sus compañeros, crucificados y alanceados en Nagasaki, o el de los nuevos santos chinos que fueron decapitados durante la rebelión antieuropea de los boxers.
En los últimos años, las agresiones y ultrajes que están sufriendo los cristianos en la India son asunto cotidiano. Abundan los asesinatos, secuestros y golpizas contra sacerdotes, monjas y laicos, así como las bombas colocadas en templos católicos y protestantes. ¿Dónde quedó el pacifismo y la tolerancia? Son muchedumbres de hinduístas las que han realizado toda este serie de violencias, y fueron hinduístas los que, a fines del año pasado (por mencionar sólo uno de tantos incidentes), en Madhya Pradesh, entraron en la habitación del sacerdote Peter Alphonse, de 64 años de edad, y lo golpearon con bastones de madera y hierro, provocándole múltiples fracturas en brazos, piernas y cráneo. El P. Alphonse trabajaba en orfanatos dando educación a los niños de las castas más bajas. ¿Quién hará su trabajo ahora? ¿En nombre de qué o de quién se cometen estos delitos, tan ignorados cuando son los católicos quienes los sufren? El supuesto pacifismo de las religiones orientales enseña otra vez su endeble tramoya y nos muestra una vez más que las doctrinas de los hombres caen por su propio peso.

EL OBSERVADOR 288-8

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Inminente intercambio con el Vaticano: nos mandan nuevo nuncio y les mandamos nuevo embajador
Por J. Jesús García y García
Una rápida glosa de las informaciones que circularon últimamente acerca de las relaciones diplomáticas entre México y el Vaticano nos da el siguiente resumen:
El 21 de octubre el embajador mexicano ante la Santa Sede, Horacio Sánchez Unzueta, ex gobernador de San Luis Potosí, fue a despedirse de Su Santidad Juan Pablo II. Había sido removido de su cargo. Tres días después, en la propia Roma, el diplomático dio una conferencia de prensa en la cual arremetió contra el entonces presidente electo, Vicente Fox: «Estoy muy preocupado por el futuro inmediato de las relaciones entre el Vaticano y el gobierno de México, así como con las demás iglesias... las propuestas de Fox ignoran la historia de México... Los mexicanos nunca queremos ver envuelta a la religión con la política, pues siempre termina mal. Es muy peligroso hacer uso del marketing político con imágenes religiosas o con temas religiosos para ganar votos». Y aún más: en algún momento deslizó la palabra «revuelta».
Asesores foxistas replicaron inmediatamente y calificaron de «sin sentido» tales declaraciones. Incluso Fernando Marcín, coordinador general de la Secretaría de Comunicación Social de Iglesias Cristianas Evangélicas, lamentó las opiniones de Sánchez Unzueta, las cuales —dijo— «se podrían deber a que ha estado ausente del país por más de dos años y no se ha dado cuenta de los grandes cambios que aquí se experimentan». Un representante de la Comunidad Judía de México, Mauricio Lulka, sostuvo que el equipo de transición del nuevo gobierno mexicano ha elaborado lineamientos que marcan una actitud gubernamental de pluralidad y respeto religioso en la relación con las iglesias. «Sánchez Unzueta —opinó, a su vez, el presbítero Antonio Roqueñí- todavía no acaba de aterrizar en la realidad que dejó el pasado 2 de julio, pues repite frases típicas del siglo XIX». Y añadiría: «Que pierda cuidado el embajador, porque las iglesias no pretenden gobernar al país en ninguna materia, sólo queremos colaborar en la erradicación de la pobreza, cultivar una ética de vida y los cultos a los que todos tenemos derecho».
Ya para entonces era del dominio general que se iba de México el nuncio Leonardo Sandri, lo cual se confirmó el 9 de noviembre, cuando la Santa Sede informó que el Papa nombró a ese prelado «sustituto para Asuntos Generales de la Secretaría de Estado, consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe y consejero de la Pontificia Comisión para América Latina».
Así las cosas, de forma casi simultánea al finalizar el año 2000 fueron revelados los nombres de quien será el nuevo nuncio apostólico en México y del que fungirá como embajador de México ante la Santa Sede. El nuncio lo será (llegará por allí de febrero) el arzobispo Giuseppe Bertello, italiano de 58 años de edad, en el servicio exterior de la Santa Sede desde 1971, quien venía desempeñándose como observador permanente del Vaticano ante la oficina de las Naciones Unidas; nuestro embajador lo será, casi seguramente, Fernando Estrada Sámano, de 59 años, vinculado al PAN, licenciado en letras y filosofía, con doctorado en ciencia política por la universidad de Columbia, quien fue en dos ocasiones diputado federal y una vez candidato a la gubernatura de Michoacán.
De don Giuseppe Bertello se cuentan grandes cosas. Ha participado con entusiasmo en campañas de todo tipo: contra el uso de las minas terrestres, contra el enrolamiento de menores de edad en la milicia, y en favor de los migrantes y refugiados, así como en procuración del perdón de la deuda externa a los países pobres. Dicen que lo que mejor lo define es que «se trata de un hombre que no se queda callado». Él dijo: «Estoy muy honrado del nombramiento como nuncio apostólico en México, que no sólo es numéricamente uno de los primeros países cristianos del mundo, sino también porque, en términos cualitativos, el cristianismo adquiere ahí un carácter particular».

(Con información de ZENIT, ACI y Servicio de Rodrigo Guerra)

EL OBSERVADOR 288-9

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MUJERES EN EL MUNDO
¿Que no existe la discriminación en contra de la mujer?
Guadalupe Chávez Villafaña

¿Que no existe la discriminación en contra de la mujer?
Guadalupe Chávez Villafaña
Basta preguntarle algunas mujeres profesionistas sobre la equidad en el sueldo respecto del de los varones con la misma capacidad y en el mismo puesto. Pero eso es lo de menos si nos acercamos a las mujeres que laboran en ciertas maquiladoras, en las que son sujetas a prácticas verdaderamente degradantes para que los jefes se cercioren de que no están embarazadas.
Basta adentrarnos al trato al que son sometidas algunas trabajadoras domésticas, a quienes no se les respeta un horario ni se les otorga un salario justo, y se les somete a tratos despectivos e incluso humillantes.
Basta recorrer algunos hogares en los que todavía las esposas se convierten en verdaderas esclavas de maridos machistas, a quienes tienen que soportar infidelidades, borracheras y malos tratos o golpizas…
Quizás por ello reviste mayor importancia la próxima sesión de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), que tendrá lugar en Nueva York del 15 de enero al 2 de febrero.
Esta convención entró en vigencia en 1981, y es el primer tratado internacional de derechos humanos que se ocupa de los derechos de la mujer. México lo firmó el 17 de julio de 1980 y lo ratificó el 23 de marzo de siguiente año. Hasta ahora también lo han ratificado 144 países.
La CEDAW obliga a los países que se han adherido a ella a tomar todas las mediadas apropiadas para asegurar el completo desarrollo y avance de la mujer en todas las esferas: política, educacional, de empleo, salud, económica, social, legal y de relaciones matrimoniales y familiares. También promueve la modificación de patrones de conducta sociales y culturales con el objeto de eliminar prejuicios, costumbres y aquellas prácticas que se basan en la idea de la inferioridad o superioridad de cualquier sexo.
En nuestro país el Programa de Política Social, Derechos de la Niñez, de la Mujer y de la Familia se encarga de promover la movilización ciudadana para lograr esos objetivos.

EL OBSERVADOR 288-10

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Una razón para no abortar
Luis S. Gómez Cobo
Una mañana de domingo, hace algún tiempo, una amiga toco a mi puerta. «Luis, necesito hablar contigo, es importante», me dijo. Tras abrirle, extrañado por la visita a una hora tan fuera de lo normal, la invité a pasar, tomó asiento y, sin más rodeos, enunció: «Estoy embarazada». La miré y pregunté: «¿Y ahora?». «Mi novio no quiere que tenga al niño, y mis papás me van a matar si se enteran; no sé que hacer, yo tampoco estoy muy convencida de tenerlo. Ayúdame a decidir». La conocía bien, sabía que si ella decidía algo siempre llegaba hasta el final para lograrlo. Estaba consciente de que tenía que encontrar las palabras para evitar que tomara una decisión incorrecta. Por desgracia, en ese momento no encontré las adecuadas. Un par de días después abortó.
Me he preguntado muchas veces qué debería haberle dicho. Existe una gran cantidad de argumentos válidos que se pueden utilizar en una situación tal: hay un considerable numero de complicaciones físicas que pueden surgir por la operación; el aborto aumenta las posibilidades de esterilidad y de abortos en futuros embarazos; el aborto suele tener secuelas emocionales graves; el ser humano está vivo desde el momento de la concepción; el niño no es una cosa sobre la que se pueda decidir, tiene vida y derechos propios, la mujer no es dueña de la vida del ser que lleva dentro. Pero estas afirmaciones no son convincentes en momentos extremos, no llegan al corazón de la mujer que se encuentra ante una situación que le parece adversa y de la cual no encuentra otra salida. Hablar de datos y estadísticas, de biología, medicina, psicología y leyes resulta importante pero no es efectivo por sí sólo. «El pensamiento de la mujer se caracteriza, frente al hombre, por estar acompañado del sentimiento, es decir, el modo de pensar de la mujer va acompañado con el corazón» (1). Hay que buscar los sentimientos, el alma de quien pide ayuda; sólo ahí podrá ella encontrar la respuesta correcta.
El ser humano es creado con una triple vocación: el dominio y cuidado de la creación, la continuidad de la especie humana y la de ser imagen de Dios. La segunda de ellas es la vocación primaria de la mujer, y nada apena más al alma como negar —y no sólo negar sino rechazar— la naturaleza humana. Ser madre es intrínseco a la mujer, y, llegado el momento, se haya buscado o no, es la primordial tarea de su existencia y, por consiguiente, el lugar en donde Dios ha colocado para ella la alegría de vivir. Traer al mundo a un ser humano es don y bendición, no una carga, como suele proclamar la cultura popular actual. Ser madre es, sin duda, una parte valiosísima de un plan de vida femenino que, con toda seguridad, llevará a la mujer a su realización total.
La maternidad es un acto de amor. Decidir tener un hijo es para la mujer decidir que ella será el primer hogar de otro ser humano, sabiendo que esto implica sacrificios, los cuales sólo pueden ser sobrellevados si ama al ser que lleva dentro. Desear o no desear deja de ser el móvil de la decisión; en ese momento la pregunta ya no cabe, tiene que aceptar la situación como una oportunidad que Dios le da de conocer cuánto se puede amar. La mujer encontrará en sus sentimientos la razón suficiente para seguir adelante, para cambiar su plan de vida por otro que, a primera vista, parezca mucho más difícil y alejado de sus sueños, pero que, al final, cuando es visto con la lupa del amor, siempre resulta en mayores dichas.
Desearía poder ver correr a un niño al cual nunca se le dio la oportunidad de nacer porque nunca se le amó. AMAR, así, con mayúsculas, es la palabra que se debe usar para justificar un embarazo y un nacimiento, y amar siempre implica ceder los intereses propios por el bienestar ajeno, que en este caso es el ser que vive en ella.

(1)1998, Francisco Javier Sancho Fermín, Introducción a “La Mujer, su naturaleza y misión”, de Edith Stein.

EL OBSERVADOR 288-11

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PINCELADAS
El rajá y su tesorero
Justo López Melús *
Había una vez un rajá muy rico, y sus súbditos vivían como esclavos. Llamó a su tesorero y lo mandó a cobrar los impuestos por el reino.
— Majestad, no ha habido cosechas; habría que perdonar los impuestos —dijo el servidor.
Pero el rajá lo obligó a ir.
— ¿Y en qué emplearemos el dinero?
— Recorre el palacio y mira qué falta.
Lo recorrió y vio un gran descontento entre los cortesanos, como el que existía en el reino.
— Sí, hay mucho que arreglar— y partió a cobrar.
Recorrió el reino diciendo: «El rajá y la reina les perdonan los impuestos, pues han sido malas las cosechas». Y todos aplaudían contentos.
— ¿Cómo has vuelto sin dinero? —preguntó el rajá.
— He visto que estaban tristes, y les dije que les perdonabas y recuperaron la alegría.
El rajá se enfureció y salió él mismo a cobrar. Las gentes gritaban felices: «¡Viva el rajá!, ¡Viva la reina!». Esto lo desarmó. Por primera vez en la vida se sentía feliz. Y le prepararon una fiesta.
— Tenías razón —dijo al tesorero—, sabes convertir el dinero en felicidad.

El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.


(FIN)

EL OBSERVADOR 288-12

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