El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

21 de enero de 2001 No. 289

SUMARIO

bullet EL RINCÓN DEL PAPA Liberar a los oprimidos y hacer reinar la justicia no es cuestión de filantropía
bulletDDT y malaria: la ONU y la prohibición de productos químicos
bulletAprender a afrontar la violencia
bulletMIRADA CRÍTICA Mercancía barata
bulletEL TEMPLO DE BABEL Un crimen de rastafaris
bulletPosesión satánica o enfermedad mental
bulletCarta de una mujer que abortó
bulletAl psiquiatra por defender a Cristo
bulletORIENTACIÓN FAMILIAR Mi hija no sale para nada
bulletCarta a una chica perdida
bulletPINCELADAS El monje y el cántaro

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EL RINCÓN DEL PAPA
Liberar a los oprimidos y hacer reinar la justicia no es cuestión de filantropía
En la segunda audiencia general del año, celebrada en el aula Pablo VI, Juan Pablo II habló sobre «El compromiso por la libertad y la justicia».
Los profetas, dijo el vicario de Cristo, recuerdan «que debemos esforzarnos por liberar a los oprimidos y hacer reinar la justicia. El servicio de la caridad, unido coherentemente con la fe y con la liturgia, el compromiso con la justicia, la lucha contra la opresión y la tutela de la dignidad de la persona no son para el cristiano expresiones de filantropía motivadas por el hecho de pertenecer a la familia humana. Se trata fundamentalmente de opciones y de actos que tienen un alma profundamente religiosa, son verdaderos y propios sacrificios agradables a Dios».
La reflexión de la Iglesia en este sentido, continuó, «debe recibir un impulso extraordinario precisamente a partir del Jubileo. En sus raíces bíblicas es una celebración de solidaridad» que «podría expresarse, como he propuesto varias veces, en la condonación total o en la reducción de la deuda internacional de los países pobres».
El otro compromiso jubilar, añadió, es la liberación de todo tipo de esclavitud, promoviendo una sociedad justa, libre y solidaria. «Vivido así, el Jubileo recién terminado seguirá produciendo abundantes frutos de justicia, de libertad y de amor».
Después de resumir la catequesis en diferentes lenguas, el Papa, dirigiéndose en croata a un grupo de peregrinos, manifestó el deseo de que los frutos del Jubileo, «este extraordinario acontecimiento de fe y de gracia, ayuden a los cristianos de nuestros tiempos a dar testimonio del inmenso amor de Dios con los hombres. Que sepan llevar una vida impregnada de santidad y obrar con caridad incansable y generosa, como he escrito en la carta apostólica Novo millennio ineunte». (VIS)

EL OBSERVADOR 289-1

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DDT y malaria: la ONU y la prohibición de productos químicos
Jesús Colina
Jesús Colina
Una reciente reunión, celebrada bajo los auspicios de Naciones Unidas, ha aprobado un tratado para retirar progresivamente y eventualmente prohibir un número de productos químicos tóxicos. Los 600 delegados reunidos en Johannesburgo dieron su asentimiento a la prohibición de doce productos químicos de larga permanencia, conocidos como contaminadores orgánicos persistentes. Sin embargo, el DDT, una sustancia usada en la lucha contra la malaria, ha sido eximida hasta que se encuentre una alternativa rentable y buena para el medio ambiente.

Prohibido el DDT para los países ricos

Según The Economist (16 diciembre), la decisión de permitir el uso continuado del DDT representa una victoria del sentido común. La revista señalaba que, para la gente rica, la malaria ya no es un problema desde que el mosquito anopheles, que contagia la enfermedad, fue erradicado de Europa y América del Norte hace medio siglo, en gran parte a través del uso de pesticidas como el DDT.
Sin embargo, en este punto, habiendo usado el DDT para eliminar este insecto, los países ricos luego lo prohiben. El problema surgió, explica The Economist, cuando muchos países ricos trataron de imponer su decisión al mundo pobre, donde unos 300 millones de personas sufren de malaria cada año, y más de un millón muere. Jeffrey Sachs, economista del desarrollo en la Universidad de Harvard, estima que el Africa subsahariana podría ser casi un tercio más rica hoy si hubiera erradicado la enfermedad en 1965.
Un artículo publicado en el diario británico The Independent (3 de diciembre) indicaba que el número de fatalidades debidas a la malaria es incluso mayor. El diario afirmaba que el parásito portado por el mosquito mata a 200 niños menores de cinco años cada hora en el mundo en vías de desarrollo, y a más de 2.5 millones de africanos cada año.
El modo más rentable de combatir la malaria es rociar el interior de las casas con DDT. Esto o mata al mosquito o hace que se vaya. Las alternativas recomendadas, insecticidas piretroides, son cuatro veces más caros que el DDT y también menos efectivos.
La extensión del uso del DDT en los años 50 y 60 casi eliminó la malaria en varios países en vías de desarrollo y salvó una cifra estimada de 500 millones de vidas hasta 1970. Desde entonces, su uso se ha reducido. De los aproximadamente cien países en los que la malaria es endémica, solamente 23 en la actualidad emplean el DDT.
Según The Economist, a principios de los 90 la Agencia para el Desarrollo Internacional de Estados Unidos impidió a Bolivia y Belize el uso del DDT. En Madagascar, el Programa de Desarrollo de Naciones Unidas trató de persuadir al gobierno de que reemplazara el DDT con Propoxur, un pesticida menos efectivo. En Mozambique, tanto NORAD (la agencia de desarrollo noruega) como SIDA, su equivalente sueca, dijeron que podrían dejar de apoyar el uso del DDT ya que estaba prohibido en sus propios países.

Defensa del DDT

Sin embargo, hay muchos expertos que defienden el uso del DDT en la lucha contra la malaria. The Lancet, una publicación médica británica de reconocido prestigio, en el artículo «DDT House Spraying and Re-emerging Malaria» (El rociamiento de las casas con DDT y la reaparición de la malaria), de Donald R. Roberts y colegas de la Universidad de Servicios Uniformados de Ciencias de la Salud en Bethesda, Maryland, describía el grado en el que los casos de malaria están aumentando, y a un ritmo acelerado, en África. Los investigadores también contaban cómo la malaria está reapareciendo ahora en áreas de las que había sido erradicada, incluyendo Corea y Asia Central.
Los índices de malaria están empezando a sobrepasar los de los años 40, afectando a un millón adicional de bebés, niños y adultos. Ningún programa de salud pública sin DDT detendrá la progresión de la malaria global.
Los autores indican que «las acusaciones de riesgos del DDT para la salud humana y el medio ambiente no han sido confirmadas por investigaciones científicas repetidas».
Justo antes de la reunión de Naciones Unidas, el British Medical Journal (2 de diciembre) publicaba un debate sobre el uso del DDT. Amir Attaran, director de investigación internacional en salud en el Centro para el Desarrollo Internacional de la Universidad de Harvard, argumentó a favor de su uso.
Attaran indicaba que la campaña para prohibir el DDT, a la que se unieron 260 grupos ecologistas, parece un «quién es quién» del movimiento ecologista, e incluye nombres como Greenpeace, Worldwide Fund for Nature (WWF), y Physicians for Social Responsibility. Sin embargo, el experto de Harvard considera que «esta visión es pasmosamente ingenua».
Attaran explicaba que en el rociamiento de DDT residual en las casas por rociadores entrenados aplican una pequeña cantidad de DDT en el interior de las paredes y en los aleros de las casas. Las cantidades usadas son mínimas y, a diferencia del uso en agricultura que esparce toneladas de DDT al aire libre, dentro de la casa el resultado del rociamiento es poco perjudicial para el medio ambiente. De hecho, el artículo explica que con la cantidad de DDT usado en un campo de algodón, todos los residentes con alto riesgo de un pequeño país podrían ser protegidos contra la malaria.
Si el DDT puede lograr este resultado, ¿por qué prohibirlo?, se preguntaba Attaran. Explicaba que la última campaña era consecuencia de las acusaciones de que el DDT causaba «trastornos endocrinos». El WWF y Physicians for Social Responsibility acusan fríamente al DDT de ser carcinógeno, causante de anomalías, inmunosupresor, y cosas por el estilo. Estas acusaciones, según el artículo, no se sostienen. Attaran observaba que los estudios para demostrar los efectos adversos para la salud están llamativamente ausentes de las campañas.
Aunque cientos de millones de personas hayan sido expuestas a concentraciones elevadas de DDT, a través de exposición durante el trabajo o por el rociamiento de las casas, la literatura no ha reseñado nada semejante a un estudio independientemente comprobado relacionando la exposición al DDT con cualquier resultado adverso para la salud. El artículo concluye con una afirmación de que los beneficios para la salud del DDT pesan mucho más que sus riesgos, si en realidad tales riesgos existen. La decisión de permitir su uso continuado es, de hecho, una victoria del sentido común.
(Fuente: ZENIT)

EL OBSERVADOR 289-2

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Aprender a afrontar la violencia
José Manuel Andreu Rodríguez
* No es sólo lo que se ve lo que genera violencia, sino, sobre todo, las circunstancias.
* Los niños no pueden vivir en un medio ilusorio.
Con los modernos dibujos animados y las películas violentas los niños aprenden que la conducta agresiva es aceptable. Las películas y los dibujos animados son dos fuentes distintas desde las que los niños pueden aprender conductas y repetirlas. Además, en las películas, cuando están protagonizadas por personas, este proceso es más frecuente: el niño aprende que la conducta agresiva es permitida, es aceptable y está justificada. Los niños aprenden imitando determinados comportamientos agresivos que están viendo; pero, sobre todo, aprenden que la conducta agresiva está permitida, que puede ser útil, adecuada y está justificada para resolver ciertos conflictos.
En cuanto a los dibujos animados, comics o video-juegos, se establece un proceso de desensibilización en pleno desarrollo —entre 8 y 9 años—. Es decir, los niños ven mucha violencia y se habitúan a ella. Cualquier persona que no está sometida a tanta violencia, si ve algo agresivo, le produce rechazo, porque está sensibilizado; pero un niño sometido a juegos violentos y a video-juegos agresivos tiene reducida su sensibilización y, además, algunos niños van a necesitar una mayor estimulación; es decir, van a necesitar más agresividad para conseguir los mismos efectos reforzantes. Éstos son dos factores, lo cual no quiere decir que una persona que vea muchos programas violentos y juegue con video-juegos violentos sea agresivo; en combinación con otros factores sí son determinantes, pero por sí solos, a lo mejor, dan poco.
Es más peligroso que un niño vea Terminator a que vea un programa de Pokémon; a un niño le puede afectar mucho más Terminator que, aunque es no autorizada para menores, sí la han visto muchos niños y, además, su protagonista es un niño súper simpático, que se hace amigo de Terminator, emite conductas antisociales, roba con una tarjeta, va rápido en la moto, infrinje las normas..., y los niños aprenden todas estas conductas como las ideales para los fines de semana.
La franja de edad de los 8 y 9 años es un período crítico, especialmente sensible, en la que los padres deberían controlar las películas que ven sus hijos. Hay que tener en cuenta que la agresividad no siempre es negativa, ya que es una capacidad personal que tenemos como defensa personal; otra cosa es la violencia.
En lo que se refiere a los juguetes, un niño no se va a hacer violento porque le compren una pistola, ya que la conducta violenta se forma por un cúmulo de circunstancias; es una cosa absolutamente normal. Los niños tampoco pueden vivir en un medio ilusorio. Lo importante es dar a las personas capacidad para afrontar y conocer qué comportamientos les benefician y cuáles les puedan llevar a conclusiones negativas.

(Tomado de Alfa y Omega, núm. 241)

EL OBSERVADOR 289-3

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MIRADA CRÍTICA
Mercancía barata
Santiago Norte
Alguien advirtió, iniciando la era de la imagen, que la información iba a ser la fuente futura de poder. No le creyeron por la simple razón de que información siempre ha sido sinónimo de poder. Quizá lo que le faltó a Marshall McLuhan fue ligar información con mercado, información con mercancía. No imaginaba el teórico canadiense —como seguramente no imaginaba nadie— la perversión informativa del principio del nuevo siglo. La «aldea global» que preconizó poco tiene que ver con nuestra realidad.
En otras palabras, la aldea global de McLuhan prefiguraba un tráfico de solidaridad a partir del conocimiento de lo que al otro (al del otro lado del mundo) le pasaba. Nunca como ahora hemos sido insolidarios. Como nos enseñaron a exigir nuestra diaria ración de horror en los noticiarios nocturnos, casi somos incapaces de conmovernos con el dolor ajeno. Lo percibimos, sí, pero mas bien como una apuesta humana de hasta dónde es capaz de llegar el mal.
El problema es que cada día que pasa vamos subiendo el listón. Y la dosis que antes nos hacía efecto ya no funciona o, al menos, ya no con tanta eficacia. Exigimos algo más que nos excite. Más basura, más hundimiento de la sensibilidad humana.
¿Cuál es el problema de fondo? Que la globalización ha convertido la información en una mercancía más; que le ha quitado todo el criterio de veracidad para imprimirle el sello de espectacularidad. La verdad no vende, el espectáculo (mientras más bajo, mejor) da dinero a montones.

EL OBSERVADOR 289-4

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EL TEMPLO DE BABEL
Un crimen de rastafaris
Por Diego García Bayardo
Más de cuatrocientos fieles se encontraban en Misa el pasado 31 de diciembre en la catedral de Castries, capital de la isla caribeña de Santa Lucía. Era el momento de la comunión y una larga fila de personas avanzaba despacio por el pasillo central. De pronto, un grupo de hombres entró al templo y se lanzó contra los fieles. Un hombre comenzó a rociar a los feligreses con un líquido inflamable y otro, provisto con un soplete, les prendió fuego de inmediato, incendiando también la alfombra del pasillo central. Mientras esto sucedía, otros agresores herían a algunas personas más a machetazos. Los asaltantes llegaron hasta el altar y le prendieron fuego al párroco, el P. Charles Gaillard, hirieron a un acólito adulto e incendiaron todo el presbiterio. Después se dieron a la fuga. Una religiosa murió debido a sus graves quemaduras y 18 personas sufrieron heridas severas, al grado de que tuvieron que ser trasladadas a hospitales de la Martinica y Barbados. Solamente dos de los agresores han sido capturados por la policía hasta el momento, aunque siguen las investigaciones. Al ser interrogados, los sospechosos aseguraron que todo lo habían hecho «por órdenes de dios».
Este ataque, completamente inesperado, fue obra de un grupo de tipo rastafari muy radical, y aunque varias sectas rastafarianas de la isla se apresuraron a negar cualquier vínculo con los asaltantes, los dos agresores capturados eran bien conocidos como rastafaris, llevaban el cabello al estilo rasta y, para que no quede duda, ellos mismos declararon que fue el difunto Haile Selassie, emperador de Etiopía, quien les ordenó desde el otro mundo destruir las iglesias.
¿Pero qué son los rastafaris y por qué atacaron un templo católico? Esta historia empieza a principios del siglo XX en Jamaica, cuando un hombre llamado Marcus Garvey, de raza negra, empezó a decir que todos los negros en América proceden de Etiopía, y que ellos eran las tribus perdidas de Israel. Garvey afirmaba también que un rey negro de Africa sería coronado como mesías redentor. En 1930, cuando Ras Tafari fue coronado como emperador de Etiopía y asumió el nombre de Haile Selassie («Poder de la Santísima Trinidad»), Garvey se apresuró a proclamarlo como mesías. Desde entonces, los adeptos a este culto se llaman rastafaris. Esta secta afirma que Haile Selassie es dios y que resucitará pronto para redimir a su pueblo, trayendo también así el fin del mundo. Los rastafaris acostumbran usar el cabello pegoteado de forma que parezca lana, en alusión a Haile Selassie como cordero sacrificial de la raza negra. Dan un valor sacramental al consumo de drogas, especialmente marihuana, evitan el trabajo y muchos viven en comunas; todo muy parecido a lo que fue después el movimiento hippie. También tienen una música especial, el reggae, con la cual difunden su mensaje.
El rastafarismo es una de tantas manifestaciones culturales provocadas por la marginación económica, social y religiosa de los negros en los países americanos que fueron colonias inglesas y francesas, y por sus orígenes se trata de una doctrina anticolonialista, antieuropea y, en cierta medida, anticristiana. Por todo lo dicho hasta aquí, resulta fácil entender por qué el movimiento rasta ha estado implicado en multitud de procesos judiciales. No existe gran unidad entre los grupos rastafarianos, y mientras algunos derivan más bien hacia el activismo político (como fue el caso del cantante Bob Marley y sus seguidores), otros pueden dar más importancia a los contenidos religiosos de su doctrina. Así llegamos hasta el violento grupo que cometió el criminal sacrilegio en la catedral de Castries. El rechazo que los grupos rastafari de Santa Lucía expresaron hacia los autores del atentado indica que, para mucho adeptos a esa doctrina, la resistencia pasiva y los métodos de persuasión son los más adecuados para que el rastafarismo se difunda y alcance sus metas, pero ese ataque artero contra los católicos de la isla nos advierte que el rastafarismo, como movimiento emancipador antiblanco y como religión pagana, constituye también una secta potencialmente peligrosa.

EL OBSERVADOR 289-5

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Posesión satánica o enfermedad mental
Satanás está siempre activo. Las posesiones no son cosa del pasado, exclusivas de la época de los Evangelios. Sin embargo, hay enfermedades que se confunden con posesiones, y posesiones que se confunden con enfermedades.
Para una mejor atención de los fieles cristianos que acuden a la Iglesia en busca de un exorcismo o de una oración de liberación de las fuerzas del mal, fue publicado en 1999 el código De Exorcismis et Supplicationibus Quibusdam, que especifica las condiciones bajo las cuales se puede dictaminar que una persona está poseída por el demonio, que su caso no tiene explicación de orden científico ni psicológico.
Entre las características a considerarse para determinar una posible posesión se incluyen: aversión vehemente hacia Dios, la Virgen María, los santos, la cruz y las imágenes sagradas, así como otros fenómenos que por sí solos podrían ser don de Dios, pero que, en el caso de posesión, se manifiestan para mal.
Sin embargo, la sola presentación de tales síntomas debe tomarse con reserva, evitando juicios precipitados. Por eso se recomienda que cada diócesis cuente con al menos un especialista en la materia, aunque, en la actualidad, son pocas las que cuentan con exorcistas.
La mayoría de los casos que se analizan obedecen a desequilibrios psicológicos, pero existen unos pocos con sustento sobrenatural. Entre las enfermedades que suelen confundirse con casos de posesión satánica está el síndrome de Torette, un trastorno que se caracteriza por la emisión de sonidos guturales y respiratorios que ocurren en repetidas ocasiones durante el día; movimientos repentinos de cabeza, parpadeos, gran abertura de la boca, y tics complejos que van desde golpes y patadas, así como conductas impulsivas y autodestructivas.


Juan Pablo II, exorcista
A través de su libro Mis seis Papas, el cardenal Jacques Martín, ex prefecto de la Casa Pontificia, reveló que el 4 de abril de 1982 el papa Juan Pablo II realizó un exorcismo a una mujer de nombre Francesca, que fue llevada hasta el Pontífice por monseñor Alberti, obispo de Spoleto, Italia. La mujer daba vueltas por el suelo y gritaba.
«Desde afuera del estudio pontificio —escribe el cardenal— podíamos oír los gritos de la mujer. El Papa comenzó a rezar, pronunciando los varios exorcismos, pero en vano. Pero cuando le dijo a la mujer 'mañana diré la Misa para ti', de golpe Francesca volvió a la normalidad».
Un año después, en perfectas condiciones, Francesca fue recibida en audiencia por el Papa, junto a su marido, para anunciarle la llegada de su primer hijo.
(Fuente: cristiandad.org)

EL OBSERVADOR 289-6

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Carta de una mujer que abortó
La misiva se difunde, a solicitud de la propia autora, por www.ctv.es/USERS/provida para así servir de advertencia a otras mujeres
«Veréis, son las siete menos cuarto de la mañana del 25 de diciembre del 2000, otra noche más en blanco. Hace cuatro días, a pesar de todo, dormía, aunque mal. Ahora el sueño es una utopía. Tengo 31 años y he matado deliberadamente a mi hijo».
La anónima autora relata que, cuando supo que estaba embarazada, decidió no contárselo a nadie, ni siquiera a su novio, con quien estaba pasando un tiempo en Estados Unidos. «Pasé un mes y medio de angustia controlada, fingiendo que todo iba bien, pero estaba embarazada y angustiada. Todas mis preguntas eran: ¿Qué voy a hacer? ¿Engordaré? ¿Se me notará? ¿Qué voy a hacer yo con un niño?».
«Absurda, completamente absurda, egoísta, estúpida, calculadora y fría como un témpano. Volví a España tan pronto como pude, calculando el tiempo que tenía para llevar a cabo mis planes: librarme de aquello que me incordiaba».
Al día siguiente de su llegada, la mujer se dirigió a la clínica acompañada de una amiga, con quien hablaba «de todo, contándole que yo no quería ni muerta llevar a cabo aquel embarazo, que era una pesadilla, e intercalando temas triviales, como si estuviera a punto de ir al dentista. !Dios santo! que imbécil soy. Ahora, cada minuto pienso en mi niño, pienso que soy egoísta, fría, criminal... no puedo dejar de pensar en ello».
La autora de la desgarradora carta señala que, poco después del aborto, se dio cuenta de que hubiera podido salir adelante «como tantas y tantas mujeres».
«Ni siquiera se lo conté a mi novio, que me quiere, que me respeta… por miedo a que me dijera que adelante, que tuviera el niño... ¡Qué m…[interjección] soy! Y ahora, ¿quién me perdonará esto? Mi niño ya no está, yo estoy vacía, completamente vacía».
«Quiero que Dios me perdone, pero cre, que lo que he hecho es tan duro, tan cruel, tan bestial, que ni siquiera Dios puede perdonarme. Ni mi niño, que no ha tenido la oportunidad de ver el sol, ni el mar, ni de respirar... de nada».
«He sido su juez y le he condenado a muerte sólo por el hecho de ser, de estar dentro de mí. ¡¡¡Pobrecito mío!!!! Mi niño, por el que ahora estoy llorando, y del que no tenía conciencia antes. Ahora le pido perdón, con todo el dolor de mi alma y me sigo sintiendo mal, cada vez peor. No sé por que no salí adelante, con mi tripita, tan contenta».
«Ahora le pongo carita, lo veo en cualquier sitio, el pobre, mi niño; estaba ahí, sin hacer nada, tan solo estando, sin saber nada, sin pedir nada; estaba por que sí, pero estaba. Ahora ya no está, no sé donde está, no sé lo que siente... sólo quiero que esté bien, a salvo de mí».
«No creo que esté neurótica; sólo pienso que he liquidado textualmente a mi propio hijo, y me siento sola, vacía e insensible. Incluso pienso que no sé si alguna vez sabré ser madre. Necesitaré ayuda por muchos años, y creo que no lo olvidaré jamás».
«¿Por qué no me hice cargo? ¿Por qué no le dejé vivir? ¿Por qué he sido tan calculadora? Sólo hay un 'por qué' con respuesta: ¿por qué me siento tan mal? Es sencillo, porque lo he matado, sin pensarlo apenas, sin el mínimo remordimiento inicial; pero ahora me gustaría tenerlo dentro de mí, creciendo, esperando su momento para llegar al mundo, y esperar el momento de tenerlo entre mis brazos, de besar esa piel tan suave que tienen los bebés, de decirle que es mi hijo y que le quiero, que le cuidaré. ¡Ya no puedo! Mi niño o mi niña no está, lo maté. Y yo sigo caminando, y el mundo se sigue moviendo sin él, sin ella, y yo ya no soy la misma. Ahora no me quiero, me desprecio profundamente; ahora, cuando ya no tiene solución, me arrepiento... Ya ves qué estúpida, qué inútil. Ahora lo quiero sentir, como antes».
«Pero ya, no puede ser... Espero, mi niño, que algún día me puedas perdonar… Yo no me lo perdonaré mientras viva».

EL OBSERVADOR 289-7

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Al psiquiatra por defender a Cristo
Por Diana R. García B.
Si alguien duda aún de que exista persecución contra los cristianos en el mundo occidental —parece que nadie lo duda cuando se habla de China y los países musulmanes—, entérese del último caso: en Estados Unidos, específicamente en la ciudad de Filadelfia, un estudiante cristiano de la Temple University se presentó ante el departamento de teatro de su institución para manifestarse en desacuerdo ante el plan de poner en escena la irrespetuosa obra «Corpus Christi», aquella misma de la que EL OBSERVADOR habló ya en otras ocasiones y que presenta a Jesucristo como un homosexual líder de doce apóstoles también homosexuales, y que, para colmo, presenta la Pasión como una consecuencia de esa supuesta «elección sexual», y no por el hecho de que Jesús sea el Hijo de Dios.
El estudiante que se atrevió a protestar se llama Michael A. Marcavage. Y no se trata de una persona conflictiva, sino de uno de los que conforman el 10% de los alumnos con mejores calificaciones en su universidad; además ha sido practicante en la Casa Blanca, donde poseía acceso de seguridad, y es fundador y director de una institución llamada «Protejamos a los Niños», presidente de una empresa personal muy rentable, voluntario de la «Cruzada Universitaria por Cristo» y voluntario de la fundación «Feed the Children».
Por otra parte, su manifestación no fue escandalosa o incorrecta: Marcavage se reunió en varias ocasiones con el presidente y vicepresidente de Seguridad del campus, Carl Bittenbender y William Bergman, respectivamente, para coordinar maneras legales de ejercer su derecho a la protesta. Tras la última reunión y de manera sorpresiva, Marcavage fue detenido y esposado por un oficial de policía y conducido en un vehículo policial a la sección psiquiátrica del hospital de Temple.
El culpable fue Bittenbender, que firmó una orden de internación señalando que el alumno era un «lisiado mental severo» y que representaba «un peligro evidente y actual» para la seguridad del centro de estudios.
Tras hacérsele un examen psiquiátrico contra su voluntad, los médicos lo dejaron en libertad señalando que el paciente no requería tratamiento alguno.

(Con información de ACI)

EL OBSERVADOR 289-8

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ORIENTACIÓN FAMILIAR
Mi hija no sale para nada
Yusi Cervantes Leyzaola
Tengo una hija que a partir de la secundaria cambió mucho. Tiene una larga temporada en que no ha salido para nada. Con mucho esfuerzo, le dimos para que se inscribiera en la escuela que quería. Empezó a asistir. A veces iba, a veces no. Se iba a otras partes. Dejamos de pagar la escuela y aquí está, metida en la casa. No le puedo decir nada porque de todo se molesta. Se la pasa oyendo música. He intentado por el lado espiritual, pero ella ni siquiera asiste a Misa. Mi esposo me culpa a mí, que por qué no hablo yo con ella. Ya no sé qué hacer. Somos personas de bajos recursos.

Me da la impresión de que su hija está deprimida. Tal vez no sabe qué hacer con su vida, no se acepta a sí misma y no le agrada el mundo que tiene a su alrededor.
Lo primero que hay que hacer es lograr comunicarse con esta chica. Me dice que cuando lo intenta, ella se molesta. Tal vez podría intentar otras formas de acercarse a ella. No le dé sermones, «rollos», como dicen los muchachos. Mejor háblele desde el corazón. Dígale cuánto la quiere, cómo se siente usted al sentirla tan distante y que usted está ahí dispuesta a escucharla, a apoyarla y a tratar de comprenderla. No le diga a su hija que ella está mal. Mejor ofrézcale la oportunidad de expresar sus sentimientos y sus ideas libremente, sin temor a ser juzgada.
Con esto no quiero decir que a los hijos no se les puede decir que están equivocados. Claro que podemos y debemos decirles cuando lo están —no sin antes escucharlos y saber qué les pasa—. Pero hay modos de hacerlo sin provocar que los hijos se sientan disminuidos en su valor sino que, al contrario, resulte un aprendizaje para ellos. Al mismo tiempo, hay que apreciar sus cualidades y sus valores, destacar lo positivo, no lo negativo.
Muchas veces resulta útil expresar las ideas y sentimientos por escrito. Puede darle a su hija una carta donde, sin juzgarla, sin decirle que está mal, le exprese cuánto la quiere y cuánto le preocupa.
También podría procurar que la visitara alguien en quien ella tenga confianza: algún tío o tía, una prima, una madrina, una amiga... Que esa persona trate de acercarse a la chica, que la invite a salir, que esté cerca, que se ofrezca a escucharla... Muchas veces alguien no tan cercano consigue lograr la confianza de los muchachos.
En todo esto es necesario tener mucha paciencia y respeto por su hija. Tal vez requiera muchos intentos de acercarse antes de conseguir una respuesta. Tal vez su hija necesita tiempo. Pero ese darle tiempo no significa descuidarla. Hay que estar atentos a ella, manifestarle amor, aconsejarla.
Por otro lado, como cualquier persona, su hija necesita límites. En este caso es preciso hacerle ver que, si no estudia, debe trabajar y aportar algo a la familia, además de cumplir con los deberes que le corresponden en el hogar. Es poco probable que en este momento consigan que lo haga; sin embargo, estas normas deben estar claras y hay que insistir en que las cumpla. Hace falta cariño, pero también firmeza.
En cuanto a lo que le dice su esposo, deben tener presente que no se trata de encontrar culpables, y que la responsabilidad en cuanto a su hija es de ambos. También él debe intentar acercarse a su hija, también es asunto de él buscar el modo de ayudarla.
Probablemente su hija, e incluso ustedes, requieran ayuda psicológica. En Querétaro, puede acudir al CICE -Centro de Intervención en Crisis Emocionales (tel. 215-89-41), a las centrales de servicio de la facultad de Psicología de la UAQ, llamadas CESECO, de las cuáles hay dos en Lomas (tels. 222-12-90 y 22-03-38), una en el centro (212-87-81) y una más en Sta. Bárbara (225-09-03). Tanto el CISE como las CESECO cobran cuotas de acuerdo con los recursos de las personas.

La psicóloga Yusi Cervantes Leyzaola responderá las preguntas que se le envíen a la dirección de El Observador.

EL OBSERVADOR 289-9

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Carta a una chica perdida
Isele
Aislada en tu habitación, con tu música y con el corazón encogido, pareces no tener respuestas ante la vida.
¿Cuál es tu proyecto? ¿Cuáles son tus sueños? ¿A quiénes amas?
Encerrada en ti misma, no logras ver la luz que hay en tu vida, el amor que otros te ofrecen, las muchas posibilidades que hay frente a ti.
Es difícil vivir; pero lo es más cuando te aíslas.
Arriésgate. Tal vez quienes están cerca de ti pueden comprenderte mejor de lo que supones. O, al menos, pueden confortarte y sostenerte. Tal vez puedas tomar la mano de alguien cerca de ti y comenzar a sanar tus heridas, a encontrar el sentido, a construir y reconstruir lazos de afecto, a caminar tu camino.
Eres valiosa. Y tienes una misión. Dios te lo dijo al oído en el momento de crearte. Sólo tienes que recordarlo. Abre tu mente y tu corazón y decídete a vivir plenamente.

EL OBSERVADOR 289-10

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PINCELADAS
El monje y el cántaro
Justo López Melús *
Había un monje muy santo y sacrificado, muy piadoso y austero, pero no podía reprimir el mal genio. Se enfadaba con todos los monjes. No aguantaba si se desentonaban cantando, si vertían el agua en la mesa.
— Padre —le dijo al abad—, no valgo para vivir en comunidad. Pensaba que los monjes eran perfectos, pero no es así.
Entonces tomó un cántaro para coger agua del río y se internó en el desierto.
Allí se sentía feliz. Fue a llenar el cántaro cantando y silbando. Pero el cántaro se le cayó y toda el agua se vertió. Lo volvió a llenar y de nuevo se le cayó.
— Es el demonio, que quiere tentarme—se dijo.
Otra vez al río, otra vez se le cayó. Entonces, furioso, le dio una patada y lo rompió. Luego reflexionó y volvió al monasterio.
— ¡Padre mío, he roto el cántaro a patadas. La causa de mis cóleras no es la compañía de los otros monjes. La causa está aquí dentro!

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

(FIN)

EL OBSERVADOR 289-11

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