El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

4 de marzo de 2001 No. 295
Número de colección

 

(Es un número de colección tanto para la edición impresa como para su versión en Internet. Por segunda ocasión El Observador publica integro TODO el contenido de la edición impresa a la versión para Internet. Espero sea de su agrado y provecho. Rogelio H. M.)

SUMARIO

 

 

bullet Un «huracán de gloria» que devuelve la esperanza
bulletEN EL PRINCIPIO, LA PALABRA Olvidarse de sí mismo
bulletSOBRE LA MARCHA
bulletEL RINCÓN DEL PAPA Resplandece entre los pequeños
bullet¿Una mujer puede ser el corazón de la Iglesia?
bullet 
bullet¿Una mujer puede ser el corazón de la Iglesia?
bulletREPORTAJE Las veinticuatro horas en el Carmelo
bulletMicrosemblanza
bulletINTERNACIONAL Una santa que detiene el tráfico
bulletCOMUNICACIÓN «Historia de un alma», un auténtico best-seller
bulletEl sitio de la semana
bulletPANTALLA CHICA Conocer el bien
bulletDEBATE Juana de Arco y Teresita, dos mujeres con el mismo espíritu
bulletTEMAS DE HOY El buen humor de la santa
bulletTESTIMONIO Una muerte ejemplar
bulletLo que los papas han dicho de Teresita
bulletMisionera... ¡de clausura!
bulletALACENA Poesía católica
bulletUna persona de carne y hueso
bulletMIRADA JOVEN Santa Teresa de Lisieux: un camino auténtico
bulletCOLUMNA HUÉSPED Dos santas nos llaman
bulletORACIÓN A SANTA TERESITA PARA OBTENER UNA GRACIA
bulletLas reliquias han llegado hasta el «corredor de la muerte»
bulletPINCELADAS Barra de acero
bulletCOMUNIÓN SUPLEMENTO REGIONAL BAJÍO a) Diócesis de Querétaro
   Queremos una señal
   DILEMAS ÉTICOS El abandono o la renuncia
   Itinerario de la visita de las reliquias de santa Teresita de Lisieux a la diócesis de Querétaro
   Un folleto catequético diocesano sobre la espiritualidad de santa Teresita del Niño Jesús
   Santa Teresita del Niño Jesús, doctora de la Iglesia
bulletCOMUNIÓN SUPLEMENTO REGIONAL BAJÍO COMUNIÓN SUPLEMENTO REGIONAL BAJÍO b) Diócesis de León
   Se respira un ambiente de fe por la cercana visita de las reliquias de Teresita
   Programa para la visita de las reliquias de santa Teresita del Niño Jesús

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Un «huracán de gloria»
que devuelve la esperanza
Sus restos visitan ahora México azotando como un huracán la esperanza del segundo país del mundo con el mayor número de bautizados, en los que, como en Rusia, también la fe trató de ser encerrada a cal y canto en las sacristías del siglo XX.
Por Jesús Colina / ROMA, especial para EL OBSERVADOR.
Siberia Oriental. Verano de 1999. En 10 millones de kilómetros cuadrados 24 sacerdotes tratan de atender a las comunidades católicas que sobrevivieron a la persecución soviética. Han pasado apenas nueve años del renacimiento de la Iglesia católica en estas tierras. Se trata, en buena parte, de familias de origen alemán y polaco que llegaron deportadas, especialmente en tiempos de Stalin. Sin embargo, para estos católicos, que en muchas ocasiones sólo pueden asistir a la Misa católica una vez al mes o cada dos meses, ha vuelto la esperanza. Una esperanza que se materializa en una visita muy especial: la de la misionera de los tiempos modernos.
En efecto, las reliquias de santa Teresita del Niño Jesús, la muchacha que murió a los 24 años y que Juan Pablo II declaró doctora universal de la Iglesia, atravesaban en esos días en un pequeño camión Rusia, las dos Siberias y Kazakistán, recorriendo 30 mil kilómetros y haciendo escala en 60 parroquias importantes.
Al mismo tiempo diez pequeños relicarios, al igual que un precioso icono bizantino de Teresita (obra del archimandrita Zenon) visitaban los lugares más apartados, como Astrakán o Magadán, así como muchas comunidades pequeñas, hospitales, prisiones, orfanatos, enfermos aislados. Lugares en los que un sacerdote católico no llegaba desde lustros.

La misión de Teresita

Ciento veintiséis años después los restos de una niña que no salió de los muros de un convento se convertían, al acabar el siglo que quiso asfixiar la fe en la Unión Soviética, en la prueba de que el «huracán de gloria» (así llamaba a Teresa el papa Pío IX, el que la canonizó) es más fuerte que la hoz y el martillo.
Sus restos visitan ahora México azotando como un huracán la esperanza del segundo país del mundo con el mayor número de bautizados, en los que, como en Rusia —obviamente salvando las distancias debidas—, también la fe trató de ser encerrada a cal y canto en las sacristías del siglo XX.
Esta muchacha francesa, algo caprichosa y mimada, como suele suceder a la niña más pequeña de una familia numerosa, comprendió sin embargo una lección que ha hecho de ella la «santa más grande de los tiempos modernos»: «Siempre he deseado —escribía en su autobiografía Teresita de Lisieux— ser una santa; pero, por desgracia, siempre he constatado, cuando me he parangonado a los santos, que entre ellos y yo hay la misma diferencia que hay entre una montaña, cuya cima se pierde en el cielo, y el grano de arena pisoteada por los pies de los que pasan. En vez de desanimarme, me he dicho: el buen Dios no puede inspirar deseos irrealizables, por eso puedo, a pesar de mi pequeñez, aspirar a la santidad; llegar a ser más grande me es imposible, he de soportarme tal y como soy, con todas mis imperfecciones; sin embargo, quiero buscar el medio de ir al Cielo por un camino bien derecho, muy breve, un pequeño camino completamente nuevo. Quisiera yo también encontrar un ascensor para elevarme hasta Jesús, porque soy demasiado pequeña para subir la dura escalera de la perfección».
Sus restos, que ahora recorren México, se convierten en el mejor recuerdo de la genialidad de esa teología del ascensor.

EL OBSERVADOR 295-1

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EN EL PRINCIPIO, LA PALABRA
Olvidarse de sí mismo
Por Jaime Septién Crespo
A Luisa Guzzy de Urquiza (1930-2001), in memoriam

La Nochebuena de 1886, en su casa, a los 13 años de edad, Teresa Martin espera tener sus regalos bajo el árbol. Escucha a su hermana Celine y a su padre al subir las escaleras: «Eso es una sorpresa demasiado infantil —afirma el padre—, espero que este sea el último año».
La pequeña Teresa descubre de golpe la verdad. Su orgullo ha sido herido. Pero un chorro de luz le penetra el corazón: en lugar de imponer su llanto fácil, impondrá la risa, el abandono de sus escrúpulos, la alegría ante «las chucherías habituales» que eran los regalos de Navidad.
Aquella noche es la noche de su «conversión». Ha dado el paso hacía el Carmelo, la santidad y la salvación de las almas. ¿En algo tan insignificante? Sí, en algo tan patéticamente insignificante como puede ser el descubrimiento de una verdad que hiere el orgullo, que trastoca una ilusión infantil. Pero hay que ir al fondo: lo que la pequeña Teresa descubrió aquella fría noche de Lisieux fue la clave de la santidad: el olvido de sí misma, el sacrificio, la donación a los demás.
Hay que recuperar la escena. El padre y Celine, su hermana, azorados, maravillados ante la felicidad de la pequeña Teresa; admirados por su reacción, pues ellos sabían que la niña conocía la verdad, que había descubierto la verdad. Y en lugar de echarles en cara nada, ahora era un cascabel. «Parecía una reina», anota Celine en sus memorias.
«La serenidad —escribe Teresita más tarde— penetró en mi corazón, con la necesidad de olvidarse siempre. Y, a partir de entonces, fui dichosa...». ¡Qué hermosura! ¡Que complejísima sencillez! Olvidarse siempre de sí mismo, poner entre el yo y el mundo a los otros. Y servirles de algo, para algo, en algo. ¡La inmensa pequeñez del santo!

EL OBSERVADOR 295-2

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SOBRE LA MARCHA
Decimos, astutamente, que la santidad de la pequeña Teresa fue adquirida con una dulzura tal que empalaga. Insensatos: ¿no nos damos cuenta del enorme esfuerzo de un alma por llevar la cruz de Cristo, abrazándose a ella y abrasándose en ella? Como el oro en el crisol, la santidad se purifica al calor oscuro de la tentación.
Santiago Norte.

EL OBSERVADOR 295-3

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EL RINCÓN DEL PAPA
Resplandece entre los pequeños
«Entre los pequeños, a los que han sido revelados de manera muy especial los secretos del Reino, resplandece Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz, monja profesa de la Orden de los Carmelitas Descalzos, de la que se celebra el centenario de su ingreso en la patria celestial.
«Los pastores de la Iglesia, comenzando por mis predecesores los sumos pontífices de este siglo, que propusieron su santidad como ejemplo para todos, también han puesto de relieve que Teresa es maestra de vida espiritual con una doctrina sencilla y, a la vez, profunda que ella tomó de los manantiales del Evangelio bajo la guía del Maestro divino, y luego comunicó a sus hermanos y hermanas en la Iglesia con amplísima eficacia.
« A un siglo de distancia de su muerte, Teresa del Niño Jesús sigue siendo considerada una de las grandes maestras de vida espiritual de nuestro tiempo. No es sorprendente, por tanto, que hayan llegado a la Sede Apostólica muchas peticiones para que se le conceda el título de doctora de la Iglesia universal.
« La doctrina espiritual de Teresa de Lisieux ha contribuido a la extensión del Reino de Dios. Con su ejemplo de santidad, de perfecta fidelidad a la Madre Iglesia, de plena comunión con la Sede de Pedro, asó como con las particulares gracias que ha obtenido para muchos hermanos y hermanos misioneros, ha prestado un servicio particular de renovada proclamación del Evangelio de Cristo y a la difusión de la fe católica en todas las naciones de la Tierra.
«Teresa tiene una universalidad singular. Su persona y el mensaje evangélico del 'caminito de la confianza y de la infancia espiritual' han encontrado y siguen encontrando una acogida sorprendente en todo el mundo.
«Teresa es, además, una contemplativa. En el ocultamiento de su Carmelo vivió de tal modo la gran aventura de la experiencia cristiana que llegó a conocer la anchura y la longitud, la altura y profundidad del amor de Cristo».
«Por último, Teresa de Lisieux es una joven. Alcanzó la madurez de la santidad en plena juventud. Como tal se presenta como maestra de vida evangélica, particularmente eficaz a la hora de iluminar las sendas de los jóvenes a los que corresponde ser protagonistas y testigos del Evangelio entre las nuevas generaciones.

(Fuente: Divini amoris, del 19 de octubre de 1997)

EL OBSERVADOR 295-4

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¿Una mujer puede ser el corazón de la Iglesia? *
Por Claudia Salas
Teresa Martin, quien sería recordada mucho después de su muerte como Teresa de Lisieux, Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz o, simplemente, “Teresita”, vivió sólo 24 años, y los últimos 8 en un convento de clausura. Una vida sin grandes obras, éxitos o realizaciones; sólo la vida ordinaria de las pequeñas cosas de cada día… vividas de forma extraordinaria.
Desde joven dio muestras de su fuerte carácter y de una decisión fuera de lo normal. Cuando una de sus hermanas le ofreció escoger alguno de sus juguetes de una cesta, la respuesta de la pequeña Teresa, después de un momento de reflexión, fue: “¡Yo lo escojo todo!”. Y cogió la cesta con todo su contenido.
Verdaderamente ambiciosa. Esta característica de su corazón femenino no disminuyó con el tiempo, pero la dirigió a posesiones más elevadas.
Decidió que el amor sería la meta a la que dirigiría todos sus esfuerzos, anhelos y trabajos. Lo grande y lo pequeño eran importantes para aquella que había decidido serlo todo. Ser el órgano en el que reside la vida, según el pensamiento de aquella época, para toda la Iglesia católica. Una mujer delicada y sensible. ¿De dónde sacó su fuerza? ¿Cómo pudo, aquella a la que consideraban incapaz de los más pequeños esfuerzos, realizar esta empresa de titanes? Tal vez las palabras de Jean Guitton nos den la clave: “Teresa del Niño Jesús es típicamente femenina: la espontaneidad, la ingenuidad aparente, la autoridad oculta y, sin embargo, imperiosa. Una mujer es, natural y sobrenaturalmente, o pecadora o santa, no hay mujer ordinaria”.
No hay mujer ordinaria, y menos si es una mujer enamorada. Y el amor de Teresa Martin fue extraordinario. Un amor que la consumía en un deseo ardiente de unirse al objeto de su amor y que se traducía en miles de detalles de su vida diaria. Hoy se ven cada vez más mujeres involucradas activamente en la vida social, política y laboral. Pero en este salir hacia el mundo, hay algo que permanece porque es parte de la naturaleza de la mujer: su enorme capacidad para amar. Capacidad que no encuentra explicación en elementos culturales, ambientales o sociales sino en la naturaleza misma de la mujer. Es parte de su esencia femenina y que la caracteriza e incluso determina. Una mujer no se sentirá plena y feliz si no ha encontrado el camino para amar en plenitud y totalidad.
En Teresita no triunfaron la pusilanimidad o el sentimentalismo sino un amor real, apasionado, fuerte, podríamos incluso decir, viril. Un amor dirigido a Cristo, pero vivido en los detalles con los que llenaba la vida de todas sus compañeras de claustro. No es un sentimiento pasajero, romántico, ni una idea, sino una fuerza que se hace vida aunque a veces cueste y exija el sacrificio de los propios deseos y anhelos. Porque en una mujer el verdadero amor se transforma en entrega, abnegación y donación hasta dar la vida si es preciso por quien se ama, como lo demuestran tantas vidas de esposas y madres de familia, de enfermeras, maestras y voluntarias que entregan su existencia día a día y minuto a minuto en los miles de detalles de amor y dedicación hacia los suyos.
Bien retrató a Teresita de Lisieux, y con ella a muchas mujeres, Juan Pablo II en la carta apostólica que la declara doctora de la Iglesia: “Teresa es una mujer que… supo captar riquezas escondidas con esa concreción y honda resonancia vital y sapiencial que es propia del género femenino”.
Una mujer en los altares, una doctora de la Iglesia, un corazón femenino transformado en “el amor dentro del corazón de la Iglesia” para demostrar al mundo cuánto y de qué forma puede ser capaz de amar una mujer cuando se le permite serlo en plenitud. Un ejemplo para todos y especialmente para las mujeres de nuestro tiempo que muchas veces buscan un camino de reconocimiento y autoafirmación, sin percibir que el secreto está en su interior, en su capacidad de amar y darse a quienes aman.

(Resumido de: catholic.net)

EL OBSERVADOR 295-5

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REPORTAJE
Las veinticuatro horas en el Carmelo
¿Cómo vivía la «hermanita Teresa» en el convento? Éste es el horario que regía en Lisieux, muy semejante al que aún se emplea en todos los conventos carmelitas.

4: 45 Levantarse
5:00 Oración
6:00 Horas menores del oficio (Prima, Tercia, Sexta y Nona)
7:00 Misa de acción de gracias (los domingos, a las 8:00)
8:00 Desayuno: sopa (nada los días de ayuno). Trabajo.
9:50 Examen de conciencia
10:00 Comida
11:00 Recreación (fregar la vajilla en la cocina, para las hermanas encargadas: alrededor de media hora)
12:00 Silencio (siesta, tiempo libre)
13:00 Trabajo
14:00 Vísperas
14:30 Lectura espiritual (o reunión de las novicias en el noviciado)
15:00 Trabajo
17:00 Oración
18:00 Cena
18:45 Recreación (fregar la vajilla)
19:40 Completas
20:00 Silencio (tiempo libre, como a mediodía)
21:00 Maitines y laudes (duración: una hora y cuarto, una hora y cuarenta minutos, según las fiestas). Examen de conciencia (diez minutos). Lectura del punto de oración del día siguiente.
22:30 / 23:00 Descanso.

Durante el horario de invierno la hora de levantarse se atrasaba una hora, pero se suspendía la siesta del medio día. El tiempo, pues, quedaba dividido así: seis horas y media para la oración (dos horas de oración mental y cuatro y media para la Misa y el oficio coral); media hora de lectura espiritual; alrededor de cinco horas para el trabajo; dos horas de recreación comunitaria; cuarenta y cinco minutos y treinta minutos para las comidas en común, en silencio (acompañadas de lectura en alta voz); una hora de tiempo libre («silencio riguroso»), antes de Maitines; seis horas para dormir en verano (completadas con siesta facultativa de una hora); siete horas continuas en invierno.

El menú
En tiempos de la santa éstas eran las precisiones que debían atenderse en el régimen alimenticio del Carmelo de Lisieux:
* Abstinencia perpetua de carne, pero se autoriza en caso de enfermedad o debilidad.
* Las comidas eran así:

a) Régimen de verano, sin ayuno:
- Después de la Misa: sopa espesa, que se tomaba de pie, en su propio sitio, por el exterior de la mesa.
- A las 10:00 horas: pescado o huevos, legumbres (ración abundante), postre (queso o fruta); las raciones se preparaban con anticipación en platos de barro.
- Por la tarde: sopa, legumbres, postre.
- Nada entre las comidas; había permiso para beber a las 15:00 horas y después de Maitines.

b) Ayuno de la Orden:
- Por la mañana: nada.
- Comida, a las 11:00 horas: sopa, y el resto como de costumbre.
- Colación, a las 18:00 horas: pan pesado (siete onzas, es decir, alrededor de 215 gramos), mantequilla o queso, frutas, a veces mermelada. Ni caldo ni sopa; nada caliente.

c) Ayuno de la Iglesia (Cuaresma, Cuatro témporas y vigilias):
- Por la mañana: nada.
- Comida: a las 11:30 horas: como en el ayuno de la Orden, pero se prohíben los huevos y los productos lácteos.
- Colación, a las 18:00 horas: seis onzas de pan sin nada de mermelada, frutos naturales o secos (manzanas, higos, ciruelas, nueces, etc.).

Teresa no ayunó antes de los veintiún años, pero sí estuvo sometida a la abstinencia de carne, salvo dispensa por enfermedad.

EL OBSERVADOR 295-6

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Microsemblanza
Muchos datos de nuestra santa fueron conocidos gracias a la autobiografía Historia de un alma, que ella misma compuso por orden de la monja superiora. Nació en Alençon (Normandía), Francia, el 2 de enero de 1873 y dos días más tarde fue bautizada en la iglesia de Nôtre-Dame, recibiendo los nombres de María Francisca Teresa. Fue la menor de nueve hermanos, cuatro de los cuales (precisamente los hombres) murieron cuando eran niños. Sus padres fueron Luis Martin y Celia Guérin, animados ambos por una auténtica y ferviente religiosidad. Tras la muerte de la madre, la familia se trasladó a Lsieux.
El día de Pentecostés de 1883 recibió la gracia especial de ser curada de una grave enfermedad por la intercesión de Nuestra Señora de las Victorias (la Virgen de la Sonrisa). Educada por las benedictinas de Lisieux, recibió la Primera Comunión el 8 de mayo de 1884. Su deseo era abrazar la vida contemplativa, al igual que sus hermanas Paulina y María, en el Carmelo de Lisieux, pero su temprana edad se lo impedía. Durante un viaje a Italia, en la audiencia que el 20 de noviembre de 1887 concedió el papa León XII a los peregrinos de la diócesis de Lisieux, Teresa pidió al Pontífice, con filial audacia, autorización para poder entrar en el Carmelo con sus 15 años de edad, lo cual le fue concedido. El 9 de abril de 1888 ingresó en el Carmelo. Tomó el Hábito el 10 de enero del año siguiente e hizo su profesión religiosa el 8 de septiembre de 1890, fiesta de la Natividad de la Virgen María.
Debido a su intuición psicológica nada común, le fue encomendada la formación de las novicias. Recibió como don especial el encargo de acompañar con la oración y el sacrificio a dos hermanos misioneros (el padre Roulland, misionero en China, y el padre Belliére).
El 3 de abril de 1896, durante la noche del Jueves al Viernes Santo, sufrió una hemotisis, primera manifestación de la enfermedad que la llevaría a la muerte el 30 de septiembre de 1897. «Yo no muero, entro en la vida», había escrito a su hermano espiritual misionero, P. Belliére. Su muerte es el cambio a una nueva fase de presencia apostólica en favor de las almas, en la comunión de los santos, para derramar una «lluvia de rosas» sobre el mundo.
Con ocasión del centenario de la muerte de Teresa, Juan Pablo II la declaró doctora de la Iglesia en una ceremonia que tuvo lugar el 19 de octubre de 1997, precisamente el domingo en el cual se celebra la Jornada Mundial de las Misiones. (J. J. G. G.)

EL OBSERVADOR 295-7

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INTERNACIONAL
Una santa que detiene el tráfico
Por Israel Rafalovich / WASHINGTON
Otro embotellamiento. Es usual en Nueva York. Quizá sea la visita del presidente de Estados Unidos o alguna estrella de rock, piensan los automovilistas. Pero, ¿cuántos de ellos creerán que el alboroto en la Quinta Avenida se debe a una caja con huesos?
Muchos. Especialmente si son católicos. Si lo son, no se sorprenderán del volcán de emoción que sobreviene nada más tocar la urna los primeros escalones de la Catedral de San Patricio, en el corazón de Nueva York. Cientos de mujeres tratando de tocar. Devotos v seguidores de la santa, que vinieron de todo el estado, con velas en sus manos. La policía tuvo que cerrar la Quinta Avenida por media hora. Eso no había sucedido ni siquiera con Los Beatles...

Imán de multitudes

Esta caja es un relicario de pulida madera de jacaranda, decorado con exquisitas filigranas de oro y plata, que contiene los huesos del cuerpo de Santa Teresa de Lisieux, también conocida como “la pequeña flor”. Sus restos viajaron a lo largo de Estados Unidos y Canadá, haciendo alto en 144 iglesias y monasterios. Santa Teresa de Lisieux fue declarada Doctora de la Iglesia en 1997, al celebrarse el centenario de su muerte. Es la más joven de los 33 santos que poseen el título de Doctores de la Iglesia, y una de las tres mujeres.
Sin lugar a dudas, Santa Teresa posee un imán de multitudes. En cada estancia, la muchedumbre de creyentes se acercaron a venerarla. Los más afortunados pudieron tocar la superficie del relicario o posar sus labios en él. No es difícil explicar su poder de atracción: la sencillez de su vida y la accesibilidad de su camino teologal encanta a las almas de hoy. En una frase, te sientes muy cerca de ella. “De verdad pude sentir su presencia”, me dijo un corredor de bolsa de Wall Street recién llegado de la Catedral de San Patricio “Ella nos dice a todos que somos capaces de ser santos”. Su amor se derramó a decenas de miles de personas que visitaron sus reliquias en San Patricio, donde hubo 36 horas de Misas, vigilias de oración y periodos de veneración pública en honor de la pequeña religiosa carmelita cuyo “caminito” sigue inspirando a gente de todas partes. Al concluir el primer día de su estancia en Nueva York, ya había sido visitada por 15 mil personas, muchas más de las que las autoridades esperaban.

¿Por qué tanto bullicio por unos huesos?

Fue una de las más bellas experiencias espirituales que se hayan visto. La gente sentía la presencia de la santa como testimonio de la misericordia y el amor de Dios, y reconocía la poderosa fuerza intercesora de Santa Teresita asumiendo sus palabras: “Yo pasaré mi cielo haciendo el bien en la tierra”. Las reliquias también visitaron el oratorio nacional de la Inmaculada Concepción así como el monasterio carmelitano de Washington, donde multitudes fueron sorprendidas por una tormenta, al inicio del recorrido de la urna por todo Estados Unidos.
Cuando vi esto, me pregunté: ¿por qué tanto bullicio para ver unos huesos? La respuesta fue rápida: la gente no venia a ver unos huesos sino a comulgar con la espiritualidad de la santa, espiritualidad o “caminito” que ha tocado millones de corazones para que hagan pequeñas acciones iluminados por el gran amor de Dios. Si practicamos las enseñanzas de Santa Teresa podremos continuar nuestra vida, haciendo del “caminito” parte de nosotros mismos, difundiendo el amor de la Iglesia por todo el mundo. Porque “en el corazón de mi madre la Iglesia —dijo Teresita— yo seré el amor”.

EL OBSERVADOR 295-8

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COMUNICACIÓN
«Historia de un alma», un auténtico best-seller
Sentada en un taburete de madera, casi a ras del suelo,
en un rincón de la pequeña celda, cerca de su jergón,
escribía sobre una especie de pupitre colocado sobre las rodillas, con toda simplicidad, sin sospechar siquiera —en un
principio— que escribía para el universo y la posteridad.
Henri Petitot.

Dijo una vez Mauricio Waleff: «¿Qué cosa extraordinaria tuvo la santa de Lisieux? Su vida breve, sin acontecimientos, fue la del lirio que por la mañana se abre y a la tarde se marchita sin ruido. ¿Qué ha hecho? Poca cosa. Ha escrito un libro o, mejor dicho, ha dejado ciertas confidencias íntimas bajo este título: Historia de un alma. Y esta alma parece tan tierna, tan delicada, tan adorable, que el mundo ha caído de rodillas. El libro ha sido traducido luego a todas las lenguas. Millones de creyentes han sollozado con su lectura; y ni siquiera hay necesidad de ser creyente para reconocer que ahí se encuentra uno ante una cumbre moral de la humanidad, de una nobleza y hermosura tan cautivante que le vienen a uno las lágrimas a los ojos».
El hombre no se equivocó al hacer tales afirmaciones; de hecho, Historia de un alma es lo que suele llamarse un best-seller. En la descristianizada Francia, por ejemplo, es el libro más vendido, a pesar de que lleva unos cien años circulando.
Historia de un alma se escribió por orden de la priora sor Inés de Jesús (o sea Paulina, hermana carnal de Teresa), quien consideró que su hermana podía aportar mucho a la Orden presentando a las novicias un testimonio de cómo había descubierto su vocación a la vida consagrada. Entonces la santa echó una mirada atrás descubriendo que lo único que había habido en su vida era la misericordia de Dios. Por eso el libro de Teresa, presentado como la narración de una vida, es un canto a la bondad del Señor.
La santa anotó este párrafo para su hermana Paulina: «A ti, madre mía querida, que eres dos veces madre [por su condición de madre superiora y por haber sido la «madre sustituta» de Teresa cuando murió la que la dio a luz] vengo a confiar la historia de mi alma... El día que me pediste que lo hiciera, creí que mi corazón iría a disiparse ocupándolo de sí mismo; pero luego [Dios] me dio a entender que, obedeciendo sencillamente, le agradaría; además, no voy a hacer otra cosa sino comenzar a cantar o que he de repetir eternamente: ¡las misericordias del Señor!».

EL OBSERVADOR 295-9

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El sitio de la semana
Por Rogelio H Murillo

Esta vez no es sólo una página web, sino ocho, todas ellas excelentes fuentes para conocer más acerca de santa Teresita (esta sección ha sido aumentada para los que nos leen através de Internet).

Espiritualidad Carmelita (en francés)
http://www.carmel.asso.fr/visages/therese/therese.htm

La familia del Carmelo en Francia tiene una de sus páginas dedicadas totalmente a Santa Teresita, se pueden encontrar los textos originales de Santa Teresita, varias fotos y una biografía muy detallada de su vida.

Teresa: una santa para el tercer milenio (en francés)
http://home.worldnet.fr/~lespes/therese/index.html

Una completa página sobre su vida, con muchas fotos de Teresita y de Lisieux, así como muchos enlaces a otras páginas.

Sitio oficial de la peregrinación al Santuario de Lisieux (en francés e inglés)
http://therese-de-lisieux.cef.fr/

“Bienvenidos a Lisieux donde estuvo Teresita” dice la página. Aquí se encuentra una biografía, fotos, imágenes de su casa, del carmelo de Lisieux y del santuario. Además se puede encontrar la información necesaria de cómo hacer un viaje a Lisieux.

Conmemoración del centenario de la muerte de Santa Teresita (en español)
http://www.ewtn.com/therese/spanish/sp_therese.htm

Una página que dedica la EWTN a centenario de su muerte. Contiene una pequeña biografía, varias imágenes de su vida, oraciones y novenas. La página de la versión en inglés contiene bibliografía, escritos, y archivos de audio disponibles.
http://www.ewtn.com/therese/therese.htm

Obras completas. Editorial Monte Carmelo
http://montecarmelo.com/fondos/tlisieux/

La editorial Monte Carmelo pone a disposición de los internautas las obras completas de Santa Teresita. Con la traducción de Manuel Ordóñez Villarroel, OCD, se encuentran Manuscritos autobiográficos (Historia de un alma), cartas, poesías, oraciones, escritos varios y las últimas conversaciones de esta santa. Todo el material es de libre acceso y se puede reproducir para uso personal sin fines comerciales.


Santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz (en español)
http://www.ctv.es/USERS/jalolo/teresita.html

El Web católico de Javier dedica una de sus secciones a santa Teresita Carmelita Descalza, Doctora de la Iglesia y Patrona Universal de las Misiones. Contiene una biografía, frases de Santa Teresita, cronología, una oración para obtener una gracia, curiosidades, fotos de su entorno y esta actualizada con la visita a México.

La pequeña flor
http://catolicos.org/santateresitaespanol.htm

Una página con varios e interesantes enlaces de páginas dedicadas a santa Teresita.

Una flor del cielo visita nuestra tierra
http://www.santateresita.org.mx/

Esta es una página dedicada a su visita a México. Contiene todas las fechas de los lugares que está visitando y visitará en su paso por México los restos-reliquias de Santa Teresita. Se puede conocer por adelantado el programa para cada diócesis.

EL OBSERVADOR 295-10

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PANTALLA CHICA
Conocer el bien
Grupo Inter Mirifica
El proceso de abstracción en los niños se va dando paulatinamente, es decir, que poco a poco, por medio de imágenes concretas, llegan a concebir ideas.
Cuando un niño piensa en Dios Padre, necesariamente busca la referencia que tiene del propio padre; así, si decimos que Dios Padre nos ama, es fácil entenderlo para un niño amado por su padre, difícil para aquél cuyo padre es un fardo de agresividad y amargura.
Teresita del Niño Jesús tuvo en su infancia la más clara visión de lo que es el amor, como se aprecia en Historia de un alma, sintiéndose amada desde que pudo ser capaz de recordar. Su padre, amoroso y bueno, disfrutaba de su inquieta y vivaz compañía. ¿Cuál será la imagen de «padre» que tienen nuestros niños? ¿Será sólo la del hombre responsable y calculador que soporta económicamente el hogar? Es muy desconsolador pensar que sea la del galán de la telenovela que se ve diariamente con su mamá, «porque a su papá casi no lo ve».
Decía Teresita que Dios regala sus dones a su antojo, ¿Qué ejemplos vivos de amor habrá visto para que las gracias recibidas florecieran exuberantes en su mente y en su corazón? Definitivamente el ambiente cristiano en el que vivió fue decisivo para que naciera en ella ese afán de amar a Dios. Como hicieron los padres de Teresita, debemos cuidar el ambiente que rodea a los niños, y, muy especialmente, el contenido de los programas de televisión que ven, ya que las imágenes sucias y violentas no rebotan simplemente en sus pupilas, sino que penetran y generan ideas y, éstas, acciones de la misma naturaleza. Cuidemos lo que ven sus ojos, para que desde los primeros años tengan una imagen clara de lo que es el bien, que conozcan su color y trascendencia.
El mal que transita en el mundo y que, inevitablemente, encontrarán tus hijos en la vida, será rechazado por ellos si contrasta con la idea del bien que ellos tienen, conociéndolo en diversas formas y expresiones. Busquemos que nuestros niños vean primero cosas buenas en casa y, por supuesto, en la televisión. Las primeras ideas sobre santidad pueden ser las premisas para vivir en ella.

EL OBSERVADOR 295-11

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DEBATE
Juana de Arco y Teresita, dos mujeres con el mismo espíritu
En esta entrevista, realizada por 30Giorni al pensador Jean Guitton, se advierte que, aunque el camino ascendente de todos los santos es de este mundo hacia el otro mundo, de la Tierra hacia el Cielo, Juana y Teresa recorrieron un camino inverso.
Profesor, ¿en qué consiste el «genio» de Teresa de Lisieux? En la sencillez de la síntesis, que es, además, la sencillez de un niño. Teresa posee el genio de alcanzar, por así decir, de un golpe, la sencillez que los sabios y científicos pueden alcanzar solamente después de muchos esfuerzos, muchos fiascos y mucha paciencia.
El Papa la ha proclamado doctora. En 1954, en el ensayo que usted escribió, Ensayo sobre la doctrina de santa Teresa del Niño Jesús, implícitamente anticipaba la posibilidad de este reconocimiento. ¿De dónde partía su reflexión? El problema era comprender si Teresa pertenecía a la asamblea común de los santos o si había que colocarla en el grupo de los santos de ingenio, es decir, si había que colocarla entre esos seres rarísimos que del eterno tesoro del Evangelio han sacado caminos y, por decirlo así, verdades de vida nuevas. Hasta cierto momento de mi vida no me había planteado este problema. Estaba interesado, pero no «embelesado» por Teresa del Niño Jesús. La paradoja es que fue un no católico el que me abrió esta perspectiva.
¿Quién? Durante los años de mi prisión leí el libro de un pensador ortodoxo ruso, Merezkovkij, titulado Desde Jesús hasta nosotros. Este sutil escritor eslavo decía que no había habido más que cinco o seis santos de ingenio: Pablo, Agustín, Francisco de Asís, Juana de Arco. Lo que me sorprendió es que, habiéndome planteado la misma pregunta, yo había llegado casi a los mismos nombres. Pero después de Juana de Arco yo dudaba, me sentía perdido en la abundancia de la época moderna. Merezkovkij, en cambio, no dudaba. Él, ruso y no católico, indicaba con seguridad, con desafío, a Teresa del Niño Jesús. Y, comparándola con Juana de Arco, veía en las dos el mismo espíritu, ampliado en Teresa a las dimensiones del mundo moderno, de sus luchas tremendas e inminentes.
¿Por qué? Porque —decía— Juana y Teresa tenían un asombroso espíritu de innovación. En vez de ver en la santidad una ascesis al Cielo «fuera» de la Tierra, pensaban que el Cielo se debía considerar una procesión de la «misión», de la obra misionera que nos ha sido dada en la Tierra. Amaban de verdad la Tierra, no como un medio, sino por sí misma, como el Creador.
Es singular que un ruso como Merezkovkij ponga, al final de su lista de santos de «ingenio», precisamente a Juana y a Teresa, las dos patronas de Francia.
Es incluso curioso constatar que Merezkovkij acerca y casi identifica a las dos vírgenes, que en el momento en que escribía no eran las dos patronas de Francia. Debemos citar: «Dos grandes santas, una aparecida en la Francia cristiana de los siglos pasados, la otra en la Francia descristianizada de nuestros días: santa Juana de Arco y santa teresa de Lisieux. Ésta no se parece a aquélla, como el siglo XX no se parece al XV. ¿Acaso no hubiera podido decir Juana, como Teresa: «Quiero pasar mi Cielo haciendo el bien en la Tierra»? Por esta experiencia religiosa, expresada por Teresa con gran precisión y vivida por Juana en silencio (pero con tal profundidad que nunca ningún gran santo supo quizá expresarla o vivirla), por esta voluntad de acción humana y terrena que es la fuente de su santidad, no solamente las dos se parecen, sino que forman una sola y única alma en dos cuerpos: las dos Francias, la del pasado y la del futuro. De este mundo hacia el otro mundo; de la Tierra hacia el Cielo: éste es el camino ascendente de todos los santos. Solamente Juana y Teresa recorren un camino inverso, que desciende del Cielo a la Tierra, del otro mundo hacia el nuestro». La idea de Merezkovkij es que Juana y Teresa son las dos santas más modernas, más revolucionarias, de una revolución que está comenzando ahora y nos introduce en una época nueva.

EL OBSERVADOR 295-12

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TEMAS DE HOY
El buen humor de la santa
Cuando estaba en la escuela, Teresa escribía frecuentemente, como página de caligrafía, la conocida frase de san Francisco de Sales: «Un santo triste es un triste santo». Y se aplicaba en la lección con tal gracia que sus compañeras, en lugar de corretear a la hora del recreo, se entretenían escuchando las charadas y acertijos que les proponía Teresa. Este buen humor no desapareció cuando ingresó al Carmelo, ni tampoco intentó ocultarlo.
No estamos acostumbrado a conjugar la santidad con el humorismo. Se ha advertido cierto interés por suprimir el lado divertido de nuestros santos. ¿Con qué objeto? Al parecer, para «hacerlos» más santos. Pero el hombre es más santo cuanto más humano, y más humano cuanto más humorista.
Una persona con auténtico sentido del humor es la que tiene capacidad de observarse a sí misma, con autocrítica, y a la realidad que lo rodea, sin ánimo de encubrirla, pero sí con la sana intención de revitalizarla, acentuando sus aspectos positivos; todo esto, con actitud benevolente, reconciliadora y compasiva, ya que el criterio último y decisivo del humor es el amor.

Lo heredó de su papá
Del padre de Teresita apenas se conservan unas pocas líneas escritas. Con todo, en algún momento aflora su propensión al humor. Un ejemplo, cuando escribió desde Constantinopla a su hija María, le indicó con sorna: «Tú me dices que la buena madre María de Gonzaga y todo el Carmelo me acribillan con sus oraciones; yo quiero, en justa correspondencia, que tú les bombardees de mi parte con grandes cajas de atún».

La muerte de los gusanos de seda
A falta de moreras en la región, Celina estuvo probando toda clase de hojas de árboles para alimentar a los gusanos de seda de su hermana Teresa, que en ese entonces tenía 14 años de edad. El resultado del experimento lo comunicó la santa a su prima Juana Guérin en una carta: «Tengo que anunciarte la muerte de ocho de mis queridos gusanos de seda; no me quedan más que cuatro. En mi ausencia, Celina les ha prodigado tantos cuidados que ha conseguido hacérmelos morir a casi todos de tristeza o de apoplejía fulminante, y mucho me temo que los cuatro restantes hayan atrapado también el germen de la enfermedad de sus hermanos y les sigan al reino de los topos».

Teresa se ríe de Teresa
Teresita no tenía dificultad de reírse de sí misma, de sus limitaciones. Ya en el convento, reconoce que, cuando tiene que escribir aprisa, le sale una letra bastante fea. Por ello no tiene reparo en pedir a sus tíos que «perdonen su letra de gato». Sin embargo, si les escribe —añade en otra ocasión— es porque no quiere que su «bella escritura pierda el honor de ser admirada en el castillo de La Musse».

Matrimonio de tres
Cuando era niña, Teresa recibía clases particulares de la señora Papinau, a cuyo domicilio se trasladaba periódicamente. Al escribir sobre ese período de su vida, se refirió así de su mentora: «Era una persona muy buena y muy instruida, pero con ademanes de solterona. Vivía con su madre, y resultaba encantador ver el matrimonio de tres que hacían juntas, pues el gato era de la familia, y yo tenía que aguantar su ronroneo sobre mis cuadernos y admirar su hermosa estampa».

Jesús, el Amigo cercano
Un espacio donde la jovialidad parecía tener prohibida la entrada era la capilla. Sin embargo, Teresa le franqueaba las puertas con la mayor naturalidad. Y seriedad. En ausencia del sacristán y de las hermanas torneras, la limpieza de la capilla exterior fue confiada a las novicias Marta y Teresa. Ésta, una tarde, ante la sorpresa de su compañera, se arrodillo junto al sagrario, golpeó con los nudillos la portezuela y preguntó en voz alta: «¿Estás ahí, Jesús? Respóndeme, por favor».

Amaba a san Antonio... a pesar de todo
En 1897, año de su muerte, la salud abandonó a Teresa definitivamente. Le dijo entonces a sor Inés: «¡Hasta los santos me abandonan! Pedía san Antonio, durante maitines, que me ayudase a encontrar el pañuelo que había perdido. ¿Crees que me ha escuchado? ¡Ni caso! Pero no importa; le he dicho que yo lo quería a pesar de todo».

Chanzas sobre su sepultura
La madre Priora estaba hablando con el doctor sobre la compra que habían hecho de un nuevo terrero en el cementerio de la villa. Añadió que de allí en adelante se excavarían las fosas lo bastante profundas como para sobreponer en ellas tres féretros. Teresa, desde el lecho de muerte inminente, intervino sonriendo: «¡Entonces seré yo quien estrene ese nuevo cementerio!». El doctor le rebatió: «No piense todavía en su inhumación, hermana». Pero ella prosiguió: «Sin embargo, es un pensamiento bien alegre. Pero si el hueco es tan profundo, eso ya me preocupa, pues podrían sufrir daño los que me bajen allí... Y es que ya me parece estar oyendo a un empleado de la funeraria que grita: '¡No tiren tanto de la cuerda por aquí!'. Y a otro que le responde: '¡Tiren por allí! ¡Hola! ¡Atención! ¡Por fin, lo tenemos!'. Se echa tierra sobre mi féretro y todo el mundo se va...».

EL OBSERVADOR 295-13

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TESTIMONIO
Una muerte ejemplar
La santita de Lisieux había comprendido que su “vocación” era “el Amor”. Se había ofrecido como víctima de amor a Dios implorando “el martirio del corazón y del cuerpo”, y fue escuchada. “No satisfecha con cubrir con rosas las llagas de su Crucifijo —observa con razón el P. Mateo— consiguió ocultar perfectamente los desgarramientos de su alma, las torturadoras penas de su espíritu y los largos y vivos dolores de su última enfermedad bajo el velo encantador de sus sonrisas, de su dulzura y de su alegría. Es decir, tuvo el divino pudor de la belleza de su martirio de amor.
“¿Sufre mucho...?”, le preguntaban las buenas religiosas.
“Sí, pero ¡lo he deseado tanto!... Todo sufrimiento me es dulce”.
Pasaban los meses y el martirio era cada vez más torturador. “La marea del dolor —cuenta una religiosa del monasterio— se elevaba cada vez más; la debilidad se hizo tan notable que la santa enferma no podía hacer sola el menor movimiento. Oír hablar, aun quedamente, le ocasionaba insoportable sufrimiento; la fiebre y la opresión no le permitían pronunciar ni una sola palabra sin suma fatiga. Pero ni aun en este estado la sonrisa abandonó sus labios. Si una nube rozaba su frente, era la del temor de aumentar incomodidades a nuestras hermanas. Hasta la antevíspera de su muerte quiso pasar la noche sin que nadie la velara, y la enfermera que, no obstante sus instancias, se levantaba varias veces por la noche para atenderla, en una de sus visitas la encontró con las manos juntas y con los ojos levantados hacia el cielo.
“Pero, ¿qué hace así? —le preguntó—. Debería procurar dormir.
“No puedo, hermana mía, sufro mucho. Y entonces rezo.
“Y ¿qué le dice a Jesús?
“No le digo nada. ¡Yo le amo!”.
En julio de 1897 la muerte pareció inminente. Un joven sacerdote llegado a Lisieux para celebrar piadosamente su primera Misa en el monasterio tuvo la suerte de llevar el Viático a la pequeña gran santa. Las buenas religiosas cubrieron con flores del campo y con rosas deshojadas el piso del claustro por donde debía pasar Jesús. El corazón de la enferma recibió a su Amado y quiso que sor María de la Eucaristía –una religiosa cuya melodiosa voz tenía vibraciones celestiales- cantase:
Dadme mi ansiado bien, dulce Señor...: morir de amor.
Algunos días después la pequeña víctima de Jesús empeoró y le fue administrada la Extremaunción. Pero la muerte tardó todavía dos meses. Sólo el 30 de septiembre de 1897 debía despuntar la aurora del día eterno.
A la mañana sor Teresa, mirando una estatua de María, susurró: “El aire de la tierra me falta, ¿cuándo podré respirar el del Cielo?”.
A las cuatro y media se manifestaron los síntomas de la última agonía.
De acuerdo con la costumbre de las casas carmelitas, la comunidad se reunió alrededor de la moribunda. La vio entrar en su celda y, agradecida, la recibió con su angelical y amable sonrisa. Luego, absorta completamente en el Amor y atormentada por su acerbo dolor, inició el último combate, estrechando en sus débiles manos el Crucifijo.
Todo su cuerpo se estremecía. El rostro estaba bañado de abundante sudor. Y cuando la campana del monasterio anunció el Ángelus, su mirada se posó en la Virgen Inmaculada.
La muerte no llegaba aún. A las siete y minutos, con suave voz, murmuró: “¡Ah, no, no querría sufrir menos!”. Fijando después sus tiernos ojos en el Crucifijo, exclamó: “¡Oh, yo le amo!... ¡Oh, mi Señor..., yo... te... amo!”.
Fueron sus últimas palabras. Acababa de pronunciarlas cuando, con gran sorpresa, se abandonó de golpe con la cabeza doblada sobre la derecha, en la actitud de las vírgenes mártires que se ofrecían al filo de la espada o, mejor, como una víctima de amor que espera recibir del divino Arquero el dardo inflamado con que desea morir. De improviso, se levantó, como si una misteriosa voz la llamase; abrió los ojos y su mirada, irradiando celestial paz e indecible felicidad, se fijó un tanto arriba de la imagen de María. Esta mirada se prolongó por espacio de un Credo; después su alma feliz, presa del Águila divina, voló a los cielos.

(OLGIATI, Francisco. Silabario de la moral cristiana)
«Pasaré mi Cielo haciendo bien sobre la Tierra»
«Pasaré mi Cielo haciendo bien sobre la Tierra»
Casi inmediatamente después de la muerte de Teresa, fueron tan numerosos los milagros obtenidos por su intercesión que la Santa Sede dispensó los acostumbrados cincuenta años que normalmente deben transcurrir antes que se inicie el proceso de canonización. Así se cumplía la promesa-profecía de la santa: «Después de mi muerte, haré caer una lluvia de rosas».
Una de las inumerables instituciones que disfrutan del patronazgo de santa Teresa de Lisieux es la Obra de los Huérfanos Aprendices de Auteuil. El padre Daniel Brottier, que estaba al frente, pidió a la santa su intercesión: «No rosas, ¡sino billetes de banco!». La confianza del padre Brottier no se vio decepcionada: las donaciones se multiplicaron y la obra pudo crecer considerablemente.
El padre Brottier fue beatificado por Juan Pablo II el 25 de noviembre de 1984.


EL OBSERVADOR 295-14

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Lo que los papas han dicho de Teresita

Deseamos que el secreto de la santidad de sor Teresa del Niño Jesús no quede escondido para ninguno de nuestros hijos. (Benedicto XV)

El genio deslumbrador de Agustín, la sabiduría luminosa de Tomás de Aquino han proyectado sobre las almas una imperecedera claridad; el poema divino vivido por Francisco de Asís ha mostrado al mundo una imitación, hasta ahora inigualada, de la vida de Dios hecho hombre... Mas una joven carmelita, apenas llegada a la edad adulta, ha conquistado en menos de medio siglo innumerables legiones de discípulos. Los doctores de la ley se han hecho niños en su escuela. (Pío XII)

Querida Teresa: yo tenía 17 años cuando leí tu biografía. Me hizo el efecto de un trueno. Tú la habías titulado 'Historia primaveral de una florecilla blanca'. Tu biografía me pareció como la historia de una barra de acero, que expresaba fuerza de voluntad, por su valentía y la decisión que revelaba. A partir del momento en que tú has escogido el camino de la consagración total a Dios, nada puede pararte: ni la enfermedad, ni las oposiciones del exterior, ni las turbulencias, ni la oscuridad interior. (Juan Pablo I).Deseamos que el secreto de la santidad de sor Teresa del Niño Jesús no quede escondido para ninguno de nuestros hijos. (Benedicto XV)

El genio deslumbrador de Agustín, la sabiduría luminosa de Tomás de Aquino han proyectado sobre las almas una imperecedera claridad; el poema divino vivido por Francisco de Asís ha mostrado al mundo una imitación, hasta ahora inigualada, de la vida de Dios hecho hombre... Mas una joven carmelita, apenas llegada a la edad adulta, ha conquistado en menos de medio siglo innumerables legiones de discípulos. Los doctores de la ley se han hecho niños en su escuela. (Pío XII)

Querida Teresa: yo tenía 17 años cuando leí tu biografía. Me hizo el efecto de un trueno. Tú la habías titulado 'Historia primaveral de una florecilla blanca'. Tu biografía me pareció como la historia de una barra de acero, que expresaba fuerza de voluntad, por su valentía y la decisión que revelaba. A partir del momento en que tú has escogido el camino de la consagración total a Dios, nada puede pararte: ni la enfermedad, ni las oposiciones del exterior, ni las turbulencias, ni la oscuridad interior. (Juan Pablo I).


EL OBSERVADOR 295-15

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Misionera... ¡de clausura!
A primera vista parece un absurdo porque en la Iglesia existen dos clases de institutos para la vida religiosa: los de vida contemplativa, dedicados exclusivamente a Dios en la soledad y el silencio, en la oración constante y la penitencia, y los institutos de vida apostólica, cuyos miembros sirven a Dios a través del servicio a las personas que lo necesitan. En este segundo rubro entran los misioneros. Santa Teresita, sin embargo, a pesar de no pertenecer a una orden religiosa misionera ni a ninguna otra de vida apostólica, sino a una orden contemplativa, fue proclamada el 14 de diciembre de 1927 por el papa Pío XI patrona principal de las misiones junto con san Francisco Javier.
¿Cómo se explica esto? Una de las principales obligaciones de las carmelitas es pedir por las misiones. Dijo Teresita una vez: «Quisiera ser misionera ahora y siempre y en todas las misiones». Al parecer, durante toda su vida Teresa se sintió llamada de diversas maneras: no sabía si debía realizar su vocación misionera con la acción o retirándose del siglo.
A los 14 años, en la época de su peregrinación a Roma, interrumpió la lectura de una revista misionera que encendía demasiado su deseo de ir a las misiones, diciendo: «Quiero ser carmelita». Más adelante explicó por qué: «para sufrir más en la monotonía de una vida austera y, mediante ese sufrimiento, salvar más almas». Pero un año antes de su muerte seguí ardiendo en deseos de ir lejos. Escribió entonces: «Siento la vocación de guerrero, de sacerdote, de apóstol, de doctor, de mártir... Oh, Jesús, quisiera recorrer la Tierra, predicar tu nombre y plantar tu cruz gloriosa en el suelo infiel. Pero una sola misión no sería suficiente para mí. Quisiera anunciar el Evangelio al mismo tiempo en las cinco partes del mundo... Quisiera ser misionera no sólo durante algunos años, sino haberlo sido desde la creación del mundo y seguirlo siendo hasta la consumación de los siglos». Y soñaba con el martirio, todo tipo de martirio. Luego, de repente, exclamó con una punta de humorismo: «Jesús mío, ¿y Tú responderás a todas mis locuras?».
La respuesta de Jesús la recibió meditando los capítulos 12 y 13 de la Primera Carta a los Corintios: «Al mirar el cuerpo místico de la Iglesia yo no me había reconocido en nunguno de los miembros descritos por san Pablo; o,mejor dicho, quería reconocerme en todos ellos... La caridad me dio la clave de mi vocación. Comprendí que si la Iglesia tenía un cuerpo, compuesto por diferentes miembros, no podía faltarle el más necesario, el más noble de todos ellos. Comprendí que la Iglesia tenía un corazón, y que ese corazón estaba ardiendo de amor. Comprendí que sólo el amor podía hacer actuar a los miembros de la Iglesia; que si el amor llegaba a apagarse, los apóstoles ya no anunciarían el Evangelio y los mártires se negarían a derramar su sangre... Comprendí que el amor encerraba en sí todas las vocaciones, que el amor lo era todo, que el amor abarcaba todos los tiempos y lugares. Entonces, al borde de mi alegría delirante, exclamé: ¡Jesús, mi vocación es el amor! Si he encontrado mi puesto en la Iglesia... en el corazón de la Iglesia mi madre, yo seré el amor... Así lo seré todo. ¡Así mi sueño se verá realizado!».

EL OBSERVADOR 295-16

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ALACENA
Poesía católica
El poema que presentamos en esta ocasión fue compuesto por santa Teresita en diciembre de 1896 para sor María de San José, a petición suya. Una vez más, una poesía hecha por encargo, en la que Teresa juega al equilibrio entre el «niño» y la «tormenta», y luego Jesús que calma la tempestad... El niño que duerme (o, mejor, que no duerme...) durante la tormenta forma parte de los arquetipos de la infancia. Mientras tanto, Jesús quiere dormir, como más tarde en la barca... Un juego sutil. Este dulce encantamiento es especialmente apropiado para la destinataria, una compañera de carácter tormentoso que Teresa se ha propuesto domesticar. Pues esta mujer tan dura es a la vez como la manteca, y unas pocas palabras infantiles logran desarmarla mejor que mil razonamientos. Y unas coplillas como éstas podían transformar un mar tempestuoso... en madre mimosa que meza «tiernamente» la «cabecita rubia» del Niño que se entrega a ella para llevarla a entregarse a él.

Al Niño Jesús
Teresa del Niño Jesús
1. Tú, Jesús, me conoces,
tú mi nombre conoces, y me llamas
con la dulce mirada de tus ojos…
Ellos me comunican tu palabra:
«Simple abandono, conducir yo quiero,
mi amada, tu barquilla».
2. Y con tu voz de niño, ¡oh maravilla!,
sólo con tu voz débil,
calmas el mar rugiente,
pones paz en el viento.
3. Si mientras brama la tormenta, ¡oh Niño!,
tú te quieres dormir,
posa tu linda cabecita blonda
sobre mi corazón.
4. ¡Qué encantador sonríes cuando duermes!
Con mi canto más dulce
yo meceré tu cuna tiernamente,
¡Oh hermoso Niño mío!

POESÍA
A santa Teresita
Desde la aurora de su vida bella
A Jesús Niño con ternura amó.
En «El Carmelo» cual fulgente estrella
«El caminito del amor» mostró.
Terrible enfermedad soporta ella,
Con un «Yo te amo» su final selló.
Y la «Lluvia de rosas», gran santita:
Amándote, sentimos, TERESITA.

(Octava real)
Canónigo Filiberto Carrillo García.
Santiago de Querétaro, Qro.
Febrero de 2001.

EL OBSERVADOR 295-17

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Una persona de carne y hueso
Aunque santa Teresita vivió muy pocos años sobre la Tierra —apenas 24—, y aunque desde muy joven mostraba ya signos de santidad, no nació santa. Nadie nace santo, pero todos nacemos con vocación a la santidad. Llegar a la meta a la que Jesucristo nos tiene destinados desde la eternidad es cosa nuestra.
Teresita tuvo que aprender, en el camino, qué era lo que agradaba y desagradaba a Dios. Dicho de otro modo, fue una persona absolutamente normal, jamás un espécimen raro que emanaba luz celestial desde el primer día de su vida. A veces las biografías de los santos parecen aburridas porque nos los presentan como personas antipáticamente perfectas. Hace falta, escribió alguien por ahí, «desmitificar» a los santos, mostrar su lado humano.
Los siguientes ejemplos nos demuestran que Teresita fue una persona de carne y hueso.

1.- A los tres años se asustaba como cualquiera
En esta fotografía, quizá la más antigua que se tiene de la que llegó a ser santa, muestra a Teresita a la edad de tres años. Su madre, Celia Guérin, hizo esta anotación respecto del momento en que se tomó la imagen: «La pequeña tenía miedo del fotógrafo (bajo el paño negro). Ella, que sonreía siempre, hacía pucheros, como cuando está a punto de llorar. Tuvimos que consolarla».

2.- ¿Muy dulce? Hay que verlo...
Su mamá escribió que Teresa a los tres años era capaz de enfados espantosos, capaz de romper todo. EL «huroncito tan atolondrado» hace «prueba de una terquedad casi inevitable», y su linda «boquita» puede gritar hasta «ahogarse».

3.- Una tristeza de diez años
Cuando murió su mamá, Teresa tenía cuatro años de edad, y necesitó diez para sobreponerse. De momento, lo único que se le ocurrió hacer fue arrojarse en los brazos de su hermana preferida, Paulina, que en ese momento tenía 16 años (la mayor de todas era María, de 17 años) y decirle: «Tú serás mi mamá». Teresa escribió: «A partir de la muerte de mamá, mi carácter jovial cambió completamente; yo, tan vivaracha y expansiva, me vuelvo tímida y tranquila, excesivamente sensible. Bastaba una mirada para hacerme saltar las lágrimas; nadie debía ocuparse de mí para que estuviera contenta; no sufría la compañía de personas extrañas y no recordaba la alegría más que en la intimidad de la familia».

4.- Ante el Papa, ¡un papelón!
Peregrinó con su padre y su hermana Celina a Roma. Ahí, en audiencia papal, le suplicó a León XIII de rodillas: «Santísimo padre, tengo que pedirle una gracia muy grande... entrar en el Carmelo a los quince años...». El anciano no entiende bien; interviene monseñor Révéronly y le explica al Pontífice. Teresa vuelve a la carga: «¡Oh, Santísimo Padre, si usted dice que sí, todo el mundo lo verá bien!». El Papa la mira fijamente con sus penetrantes ojos: «Entrarás si Dios lo quiere...». Teresa se aferra. Dos guardias nobles tienen que levantarla y se la llevan hecha un mar de lágrimas hasta la salida. (D. R. G. B.)

EL OBSERVADOR 295-18

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MIRADA JOVEN
Santa Teresa de Lisieux: un camino auténtico
Mary Carmen Loyola Arana
Mi vida es un instante, una efímera hora,
momento que se evade y que huye veloz.
Para amarte, Dios mío, en esta pobre tierra
no tengo más que un día:
¡sólo el día de hoy!
Santa Teresa de Lisieux

Hoy Teresa de Lisieux tiene algo que decirte. No quiere perder tiempo contando dónde nació o quiénes fueron sus padres. Lo verdaderamente importante, lo verdaderamente significativo es el mensaje que tiene para tí.
Teresa es una joven eterna. Una mujer que decidió que, para ella, la vida no sería un caminar sin rumbo. A pesar de su dolorosa enfermedad Teresita del Niño Jesús inundó de sentido su existencia: “Quiero buscar un camino nuevo hacia el Cielo, muy corto, muy recto, un pequeño sendero…”. Teresa dibujó ese sendero, y lo hizo con tal claridad y dedicación que hoy nos obliga a mirarlo, a imitarlo. En sus escritos autobiográficos nos dice: “Comprendí que en la perfección había muchos grados, y que cada alma era libre de responder a las invitaciones del Señor y de hacer poco o mucho por él, en una palabra, de escoger (…) Dios mío, yo lo escojo todo”.
Hoy, nos invita a escogerlo todo, a vivir plenamente. Teresa quiere que tú y yo veamos en ella un modelo de lucha, de entrega, de felicidad. Que nuestra existencia deje de ser plana, vacía, sin sentido. Nos muestra que el amor es el gran vencedor, el gran héroe. El amor es integridad y abudancia. Es el mejor aliado para enfrentar al mundo y nuestros temores. Santa Teresita del Niño Jesús es una mujer admirable que marcó su vida con entrega y humildad. Demostró que, aun en las situaciones más adversas y dolorosas, se puede salir triunfante porque amar a Dios es asegurar la plenitud de nuestra vida.

EL OBSERVADOR 295-19

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COLUMNA HUÉSPED
Dos santas nos llaman
Por Guadalupe Chávez Villafaña
Dos santas. Claro que ahora, en México, recordamos a Teresita, a la santa a la que de cariño nombramos en diminutivo. Pero me es imposible pensar en ella sin recordar a la otra, a la más reciente, a Teresa de Calcuta. Es por algo muy simple, pero muy grande y, lo confieso, sumamente personal; también les confieso que, al recordarlo el día de hoy, cuando me pidieron en el Observador que escribiera algo sobre la santa, me causó verdaderos conflictos… permítanme compartirlo con ustedes.
Fue hace muchos años, por los setentas, cuando por vez primera vino la madre Teresa a México. Aquí muy pocos la conocían. Mi familia y yo sabíamos de ella a través de un entrañable amigo de India, el cardenal de Calcuta, monseñor Picachy. Él había estado en nuestra ciudad en dos ocasiones anteriores, y, cuando supo que la Madre vendría a nuestra patria, nos pidió que fuéramos a visitarla. Conocíamos algunos antecedentes de su obra y admirábamos su labor. Así que tuvimos la oportunidad de acercarnos a ella y empezar una relación que marcaría nuestras vidas.
Me preguntarán: ¿Qué tiene que ver todo esto con santa Teresita? Pues que la madre Teresa de Calcuta era una gran devota de su tocaya. Recuerdo que en aquella época adquirí una enfermedad que minaba considerablemente mis fuerzas físicas, que me incapacitaba para realizar cualquier esfuerzo, y me provocaba grandes dolores. Entonces la madre Teresa de Calcuta me hizo un regalo invaluable: me entregó una reliquia de la santa, con todo y sus documentos de autentificación, para que me encomendara a ella.
Poco tiempo después, desde Nueva York nos escribiría a la familia. La carta está fechada el 2 de julio de 1976 y al respecto textualmente dice:
“Estoy preocupada por saber como está Lupita. Quizás sería bueno que tú, Lupita, vayas con las hermanas. Los Pobres (la mayúscula es de la Madre) rezarán por ti y pronto estarás bien. Pídele a Teresita que te mejore, de tal manera que puedas dar tu vida enteramente a Jesús. Permitan que la alegría de Jesús sea su fortaleza y el vínculo de paz, amor y unidad en su hogar. Recen por mí. Dios los bendiga”.
Se preguntarán por qué afirmé al inicio que me causa verdaderos conflictos esta historia. La respuesta es muy simple: desempolvé las cartas de la madre Teresa, las releí y me di cuenta de que hace muchos años que no visito la casa Paz y Alegría de las hermanas, que mi vida de oración se ha quedado atrás bajo el trajín de la vida moderna y el trabajo, que las enseñanzas de la madre Teresa de Calcuta sobre la entrega y el compromiso a los pobres están muy lejos de ser una realidad en mi vida; que median años luz de distancia entre el deseo de la Madre de que diera mi vida enteramente a Jesús y lo que estoy viviendo.
Y aun si miro la reliquia comprendo el llamado que ese regalo debería de significar: un seguimiento al ejemplo de Teresita, en la humildad, la sencillez, la paciencia, el afán misionero, la vida de oración…
Ante eso sólo me quedan tres cosas: agradecer, pedir perdón y suplicarle a las dos —ahora ya no sólo a Teresita— que me permitan seguir el camino de una entrega total a Jesús.
¿Quisieran acompañarme?

EL OBSERVADOR 295-20

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Oración a Santa Teresita para obtener una gracia
¡Oh Santa Teresita del Niño Jesús, modelo de humildad, de confianza y de amor! Desde lo alto de los cielos deshoja sobre nosotros esas rosas que llevas en tus brazos: la rosa de humildad, para que rindamos nuestro orgullo y aceptemos el yugo del Evangelio; la rosa de la confianza, para que nos abandonemos a la voluntad de Dios y descansemos en su misericordia; la rosa del amor, para que, abriendo nuestras almas sin medida a la gracia, realicemos el único fin para el que Dios nos ha creado a su Imagen: amarle y hacerle amar. Tú que pasas tu Cielo haciendo bien en la Tierra, ayúdame en esta necesidad y concédeme del Señor lo que te pido si ha de ser para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.

EL OBSERVADOR 295-21

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Las reliquias han llegado hasta el «corredor de la muerte»


«Las autoridades del penitenciario —dice monseñor Argüelles, ordinario militar de las Filipinas, al relatar la visita de las reliquias de santa Teresita a su país— me habían preguntado si las reliquias podían ser expuestas en la cárcel, a lo que respondí inmediatamente: '¿Permitirían que entrasen en el corredor de la muerte?'. Lo pregunté porque santa Teresa amó como Cristo a quienes nosotros consideramos con frecuencia criminales encallecidos. Si los miramos con los ojos de los santos y con los ojos de Dios, son dignos de nuestra atención y debemos sacrificarnos por ellos, como Santa Teresa, para obtener de Dios su conversión».
Monseñor Argüelles recuerda que el primer «hijo espiritual» de santa Teresa fue precisamente un condenado a muerte, arrestado por el asesinato de tres mujeres en 1888. «La santa rezó por él, ofreció Misas y sacrificios. La última noticia que tuvo fue que el condenado, antes de ser ejecutado, se había acercado a un sacerdote y había abrazado la cruz. Para Santa Teresa fue una respuesta de Dios: su oración había sido escuchada».

EL OBSERVADOR 295-22

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PINCELADAS
Barra de acero
Justo López Melús *
Los papas han llamado a Teresa de Lisieux la santa más grande de los tiempos modernos. Teresa tenía un espíritu recio y fuerte. Su estilo lírico y su cara de niña bonita ha despistado a muchos indocumentados, que no supieron entenderla. Vivió a fondo la infancia espiritual, tan evangélica, y que no tiene nada de infantil. El futuro Juan Pablo I quedó sorprendido al conocerla: «Es una barra de acero, por su valentía y fuerza de voluntad».
Sólo cinco pequeños detalles:
* En el lavadero una hermana la salpicaba con agua sucia. Teresa nunca se quejó.
* Otra hermana tintineaba con las medallas del rosario. Teresa aguantó hasta encontrarlo melodioso.
* Una anciana inaguantable se impresionaba por las sonrisas que le dirigía Teresa.
* Cuando descubrió la enfermedad mortal, quedó serena y en paz.
* En verano les ponían una jarra de sidra para dos. La otra se la bebía toda. Teresa no pedía agua para no mostrarle que ella también tenía sed.
¡Pequeños detalles! ¿Quieres probar?

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 295-23

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COMUNIÓN
SUPLEMENTO REGIONAL BAJÍO

    a) Diócesis de Querétaro


Queremos una señal
Queremos una señal para creer, le decían las gentes a Jesús. Y le reprochaban: «¿Qué señales milagrosas haces para que creamos en Ti?». Jesús, por su parte, les decía: «Si Yo expulso los demonios con el poder de Dios es que ha llegado a ustedes el Reino de Dios». Así, vemos a Jesús en el Evangelio curando enfermos y resucitando muertos, no para competir con los profesionistas de la medicina, sino para ofrecer señales y ayudar a la fe de sus incrédulos paisanos. Aunque el mérito y la alabanza mayor serán siempre para aquellos que creen sin haber visto.
Los signos y milagros son ayuda para nuestra debilidad, para despertar e incrementar nuestra poca fe. Pero, sin la buena voluntad y sin la humildad, no hay salvación de Dios. En una ocasión dijo Jesús a quienes le reclamaban un milagro para convertirse: «Ustedes no creerán, aunque vean resucitar a un muerto»; y entre sus paisanos de Nazaret no pudo hacer milagros por la falta de fe de ellos. El milagro es siempre la respuesta de Dios a la buena voluntad y recta intención del hombre. Porque Dios da su gracia a los humildes, pero rechaza a los soberbios.
Los restos mortales de santa Teresita del Niño Jesús, que nos visitan, son signos de los que Dios ha hecho y está dispuesto a hacer en quien confía en Él. La gente sencilla, los humildes de corazón, los de buena voluntad se acercan con respeto, con fe, y el Señor hace maravillas en sus vidas. La gracia se ofrece a todos; la reciben y disfrutan los humildes de corazón.

+ Mario De Gasperin Gasperin
Obispo de Querétaro.

DILEMAS ÉTICOS
El abandono o la renuncia
Por Sergio Ibarra
A lo largo de la vida se toman decisiones. Algunas son tan simples como mover un músculo o qué ropa utilizar. Se dice que nuestro cerebro toma más de cincuenta mil decisiones diarias. Pero hay decisiones que rebasan la vida diaria, la vida cotidiana, la vida mundana, hay decisiones trascendentes. Algunas de ellas son con quién me caso, otra es qué estudio o a qué me voy a dedicar; sin duda una muy importante es la descendencia, tener hijos. Pero la más trascendente es decidir la forma de trascender. Es decir, decidir cómo vamos o no vamos a dedicar nuestra vida por aquello que quedará en el tiempo.
Santa Teresita del Niño Jesús no sólo nos dejó un ejemplo, nos legó una herencia, la de la esperanza. Lo mejor para nosotros es que ella se entregó con amor para darnos su legado. Un legado que, si nos atrevemos a entenderlo, si nos atrevemos a comprenderlo, si nos atrevemos a digerirlo, siembra en nosotros esta enorme enseñanza: el abandono o la renuncia.
El abandono a los bienes materiales, el abandono a una vida superficial, el abandono a los asuntos pasajeros de esta vida que usted y yo compartimos. El abandono al pecado, el abandono a las adicciones, el abandono al relajamiento que se convierte en libertinaje, el abandono a la violencia. Y hay más. Pero el más grave es el abandono de la conciencia vital. El abandonarse y volverse literalmente un inconsciente de las consecuencias de nuestros actos y de nuestras palabras. La conciencia se abandona cuando justificamos nuestro alejamiento de la moral. Dice santa Teresita: “El recuerdo de mis faltas me humilla, me lleva a no apoyarme nunca más en mis fuerzas, que no es más que debilidad.” El abandono a la penitencia que debe causar el arrepentimiento de los actos cometidos cuando nos alejamos de Dios y de la moral que Él nos vino a enseñar con el sacrificio de su propio hijo.
¿Y a quién no le va gustar abandonarse a los placeres y a las comodidades del mundo que nos ha tocado? ¿Quién puede sustraerse de los centros comerciales? ¿De ver la televisión? ¿De hacer rabietas porque el América pierde? ¿O de dejar de jugar golf los fines de semana? ¿Quién puede dejar de comprar, digamos un mes, cosas que el espíritu no necesita?
Santa Teresita renunció a todo esto siendo prácticamente una niña. Iluminada por la luz infinita del amor de Dios se propuso ser una manifestación del misterio que encierra la fe. Así nos ha legado con su propia vida, corta, un ejemplo de lo que significa la renuncia. El entregar su vida a los valores en los que ella creyó. El hacer de estos valores el motivo de su propia vida. El reconocer la pequeñez de la vida humana y hacer de su vida justamente eso, una vida sencilla, simple, sin las sofisticaciones, ni el status por los que el hombre contemporáneo pelea a diario. Para luego ni siquiera llevárselo cuando llegue la partida.
Un dilema ético que santa Teresita libra ampliamente, el decidir entregar su vida a Cristo y a los demás. Su corta existencia, su terquedad por ser una carmelita, sus pensamientos y su disciplina, nos hablan de muchísimas cosas que han sido la inspiración de miles de personas. Así fue como ella decidió trascender.
Y ahí esta un dilema que implica la vida de santa Teresita. Es claro que no todos nacimos para ser santos. Pero lo que no podemos eludir es entrarle a esta decisión: abandonarse o renunciar. Defender, aun en las situaciones más comprometedoras, nuestros valores y vivir por ellos y con ellos. Como ella misma lo hizo con su propia vida.


Itinerario de la visita de las reliquias de santa Teresita de Lisieux a la diócesis de Querétaro
Itinerario de la visita de las reliquias de santa Teresita de Lisieux a la diócesis de Querétaro
¡Oh Santa Teresita del Niño Jesús, modelo de humildad, de confianza y de amor! Desde lo alto de los cielos deshoja sobre nosotros esas rosas que llevas en tus brazos: la rosa de humildad, para que rindamos nuestro orgullo y aceptemos el yugo del Evangelio; la rosa de la confianza, para que nos abandonemos a la voluntad de Dios y descansemos en su misericordia; la rosa del amor, para que, abriendo nuestras almas sin medida a la gracia, realicemos el único fin para el que Dios nos ha creado a su Imagen: amarle y hacerle amar. Tú que pasas tu Cielo haciendo bien en la Tierra, ayúdame en esta necesidad y concédeme del Señor lo que te pido si ha de ser para gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.

EL OBSERVADOR 295-21

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Las reliquias han llegado hasta el «corredor de la muerte»
«Las autoridades del penitenciario —dice monseñor Argüelles, ordinario militar de las Filipinas, al relatar la visita de las reliquias de santa Teresita a su país— me habían preguntado si las reliquias podían ser expuestas en la cárcel, a lo que respondí inmediatamente: '¿Permitirían que entrasen en el corredor de la muerte?'. Lo pregunté porque santa Teresa amó como Cristo a quienes nosotros consideramos con frecuencia criminales encallecidos. Si los miramos con los ojos de los santos y con los ojos de Dios, son dignos de nuestra atención y debemos sacrificarnos por ellos, como Santa Teresa, para obtener de Dios su conversión».
Monseñor Argüelles recuerda que el primer «hijo espiritual» de santa Teresa fue precisamente un condenado a muerte, arrestado por el asesinato de tres mujeres en 1888. «La santa rezó por él, ofreció Misas y sacrificios. La última noticia que tuvo fue que el condenado, antes de ser ejecutado, se había acercado a un sacerdote y había abrazado la cruz. Para Santa Teresa fue una respuesta de Dios: su oración había sido escuchada».

EL OBSERVADOR 295-22

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PINCELADAS
Barra de acero
Justo López Melús *
Los papas han llamado a Teresa de Lisieux la santa más grande de los tiempos modernos. Teresa tenía un espíritu recio y fuerte. Su estilo lírico y su cara de niña bonita ha despistado a muchos indocumentados, que no supieron entenderla. Vivió a fondo la infancia espiritual, tan evangélica, y que no tiene nada de infantil. El futuro Juan Pablo I quedó sorprendido al conocerla: «Es una barra de acero, por su valentía y fuerza de voluntad».
Sólo cinco pequeños detalles:
* En el lavadero una hermana la salpicaba con agua sucia. Teresa nunca se quejó.
* Otra hermana tintineaba con las medallas del rosario. Teresa aguantó hasta encontrarlo melodioso.
* Una anciana inaguantable se impresionaba por las sonrisas que le dirigía Teresa.
* Cuando descubrió la enfermedad mortal, quedó serena y en paz.
* En verano les ponían una jarra de sidra para dos. La otra se la bebía toda. Teresa no pedía agua para no mostrarle que ella también tenía sed.
¡Pequeños detalles! ¿Quieres probar?

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

EL OBSERVADOR 295-23

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COMUNIÓN
SUPLEMENTO REGIONAL BAJÍO

    a) Diócesis de Querétaro

Queremos una señal
Queremos una señal para creer, le decían las gentes a Jesús. Y le reprochaban: «¿Qué señales milagrosas haces para que creamos en Ti?». Jesús, por su parte, les decía: «Si Yo expulso los demonios con el poder de Dios es que ha llegado a ustedes el Reino de Dios». Así, vemos a Jesús en el Evangelio curando enfermos y resucitando muertos, no para competir con los profesionistas de la medicina, sino para ofrecer señales y ayudar a la fe de sus incrédulos paisanos. Aunque el mérito y la alabanza mayor serán siempre para aquellos que creen sin haber visto.
Los signos y milagros son ayuda para nuestra debilidad, para despertar e incrementar nuestra poca fe. Pero, sin la buena voluntad y sin la humildad, no hay salvación de Dios. En una ocasión dijo Jesús a quienes le reclamaban un milagro para convertirse: «Ustedes no creerán, aunque vean resucitar a un muerto»; y entre sus paisanos de Nazaret no pudo hacer milagros por la falta de fe de ellos. El milagro es siempre la respuesta de Dios a la buena voluntad y recta intención del hombre. Porque Dios da su gracia a los humildes, pero rechaza a los soberbios.
Los restos mortales de santa Teresita del Niño Jesús, que nos visitan, son signos de los que Dios ha hecho y está dispuesto a hacer en quien confía en Él. La gente sencilla, los humildes de corazón, los de buena voluntad se acercan con respeto, con fe, y el Señor hace maravillas en sus vidas. La gracia se ofrece a todos; la reciben y disfrutan los humildes de corazón.

+ Mario De Gasperin Gasperin
Obispo de Querétaro.

DILEMAS ÉTICOS
El abandono o la renuncia
Por Sergio Ibarra
A lo largo de la vida se toman decisiones. Algunas son tan simples como mover un músculo o qué ropa utilizar. Se dice que nuestro cerebro toma más de cincuenta mil decisiones diarias. Pero hay decisiones que rebasan la vida diaria, la vida cotidiana, la vida mundana, hay decisiones trascendentes. Algunas de ellas son con quién me caso, otra es qué estudio o a qué me voy a dedicar; sin duda una muy importante es la descendencia, tener hijos. Pero la más trascendente es decidir la forma de trascender. Es decir, decidir cómo vamos o no vamos a dedicar nuestra vida por aquello que quedará en el tiempo.
Santa Teresita del Niño Jesús no sólo nos dejó un ejemplo, nos legó una herencia, la de la esperanza. Lo mejor para nosotros es que ella se entregó con amor para darnos su legado. Un legado que, si nos atrevemos a entenderlo, si nos atrevemos a comprenderlo, si nos atrevemos a digerirlo, siembra en nosotros esta enorme enseñanza: el abandono o la renuncia.
El abandono a los bienes materiales, el abandono a una vida superficial, el abandono a los asuntos pasajeros de esta vida que usted y yo compartimos. El abandono al pecado, el abandono a las adicciones, el abandono al relajamiento que se convierte en libertinaje, el abandono a la violencia. Y hay más. Pero el más grave es el abandono de la conciencia vital. El abandonarse y volverse literalmente un inconsciente de las consecuencias de nuestros actos y de nuestras palabras. La conciencia se abandona cuando justificamos nuestro alejamiento de la moral. Dice santa Teresita: “El recuerdo de mis faltas me humilla, me lleva a no apoyarme nunca más en mis fuerzas, que no es más que debilidad.” El abandono a la penitencia que debe causar el arrepentimiento de los actos cometidos cuando nos alejamos de Dios y de la moral que Él nos vino a enseñar con el sacrificio de su propio hijo.
¿Y a quién no le va gustar abandonarse a los placeres y a las comodidades del mundo que nos ha tocado? ¿Quién puede sustraerse de los centros comerciales? ¿De ver la televisión? ¿De hacer rabietas porque el América pierde? ¿O de dejar de jugar golf los fines de semana? ¿Quién puede dejar de comprar, digamos un mes, cosas que el espíritu no necesita?
Santa Teresita renunció a todo esto siendo prácticamente una niña. Iluminada por la luz infinita del amor de Dios se propuso ser una manifestación del misterio que encierra la fe. Así nos ha legado con su propia vida, corta, un ejemplo de lo que significa la renuncia. El entregar su vida a los valores en los que ella creyó. El hacer de estos valores el motivo de su propia vida. El reconocer la pequeñez de la vida humana y hacer de su vida justamente eso, una vida sencilla, simple, sin las sofisticaciones, ni el status por los que el hombre contemporáneo pelea a diario. Para luego ni siquiera llevárselo cuando llegue la partida.
Un dilema ético que santa Teresita libra ampliamente, el decidir entregar su vida a Cristo y a los demás. Su corta existencia, su terquedad por ser una carmelita, sus pensamientos y su disciplina, nos hablan de muchísimas cosas que han sido la inspiración de miles de personas. Así fue como ella decidió trascender.
Y ahí esta un dilema que implica la vida de santa Teresita. Es claro que no todos nacimos para ser santos. Pero lo que no podemos eludir es entrarle a esta decisión: abandonarse o renunciar. Defender, aun en las situaciones más comprometedoras, nuestros valores y vivir por ellos y con ellos. Como ella misma lo hizo con su propia vida.


Itinerario de la visita de las reliquias de santa Teresita de Lisieux a la diócesis de Querétaro
Itinerario de la visita de las reliquias de santa Teresita de Lisieux a la diócesis de Querétaro
DÍA 8 DE MARZO
4:00 – 6:00 PM
PROCESION CON LAS RELIQUIAS PARA VENERACION POPULAR
Avenida Universidad
(Desde Av. Tecnológico a la Av. Ezequiel Montes)
Avenida Ezequiel Montes (Desde Av. Universidad hasta la calle de Madero)
Calle de Madero (Desde Av. Ezequiel Montes hasta la Catedral)
Llegada a Catedral

6:00 – 11:00 PM VENERACIÓN POPULAR Santa iglesia Catedral

11:00 PM VENERACIÓN POR PARTE DE LAS HERMANAS CLARISAS Convento de las clarisas (Veneración Restringida)

DÍA 9 DE MARZO
8:00 – 10:00 AM VISITA A LOS ENFERMOS Hospital General (Restringido a enfermos y familiares)

11:00 AM – 12:30 PM VENERACIÓN PARA TODAS LAS ESCUELAS
Av. de los Arcos (Desde el tanque el agua hasta el boulevard Bernardo Quintana)

12:30 – 11:00 PM VENERACIÓN POPULAR Seminario Conciliar Diocesano

7:00 PM CONFERENCIA SOBRE SANTA TERESITA DE LISIEUX
Auditorio del Colegio Asunción
(Cerrada de la Asunción No. 14)
9:00 PM CONCIERTO POPULAR Calles del Centro Histórico

11:00 PM VENERACIÓN POR PARTE DE LAS MADRES CARMELITAS Convento de las Madres Carmelitas (Veneración Restringida)

DÍA 10 DE MARZO

8:00 – 9:00 AM Traslado al Penal de San José el Alto (Veneración Popular)
Av. Pie de la Cuesta
(desde el boulevard Bernardo Quintana hasta la calle Diamante)
Calle Diamante (desde Pie de la Cuesta hasta la carretera a Chichimequillas)
Carretera Chichimequillas (Desde Calle Diamante hasta San José el Alto).

9:00 AM – 12:00 PM Visita a nuestros hermanos presos San José el Alto
(Veneración restringida sólo a los internos)

12:00 – 3:00 PM Veneración Popular Santa iglesia Catedral

3:00 PM Entrega a la diócesis de Celaya en Caseta de cuota



Un folleto catequético diocesano sobre la espiritualidad de santa Teresita del Niño Jesús
La Diócesis de Querétaro quiere que la presencia de las Reliquias de Santa Teresita del Niño Jesús dejen en todos y cada uno de nosotros una honda huella que nos motive a luchar por la santidad en lo ordinario de la propia vida. Y para tal efecto, con mucho cariño, pone al servicio de todos estas catequesis de preparación para conocer y valorar el modelo de su santidad y avivar y fortalecer la fe, e impulsar el trabajo pastoral de nuestra diócesis al inicio del tercer milenio.





Santa Teresita del Niño Jesús,
doctora de la Iglesia
Homilía del 19 de octubre de 1997 (templo de Nuestra Señora del Carmen)
Hermanas y hermanos:
1. “El Señor fijó en ella su mirada, la instruyó y la cuidó como a la niña de sus ojos. El Señor sólo la condujo, como el águila que despliega sus alas para llevar a sus polluelos”. (Dt. 32,10-12). Con estas palabras de la santa Escritura la Iglesia expresa y conmemora en su liturgia las maravillas que Dios realizó en su pequeña hija Teresa y que hoy celebra con grande gozo. Sí, hermanas y hermanos, hoy es un día grande para la Iglesia. Hoy es un día grande para la Orden del Carmelo. Hoy es un día grande para nosotros, porque hoy el Santo Padre Juan Pablo II ha proclamado “Doctora de la Iglesia” a una sencilla religiosa carmelita de Lisieux, a la que conocemos como Teresita del Niño Jesús. Ella, desde ahora, adorna con este título a nuestra madre la Iglesia junto con santa Teresa de Jesús y con santa Catalina de Siena. Con este título la santa Iglesia reconoce que en ella habitó la sabiduría divina, que siguió sus pisadas y que ahora su vida es una enseñanza fiel de seguimiento a Jesús para todos los cristianos, hombres y mujeres, pastores y fieles.
2. ¿Cuál es la enseñanza divina que los escritos y la vida de santa Teresita ha regalado a la Iglesia, y que ahora el Santo Padre quiere que volvamos a retomar y vivir?. Como nos dicen los superiores generales de la orden del Carmen, “su misión ha sido la de recordarnos lo esencial del mensaje cristiano: que Dios es amor y que se entrega gratuitamente a los evangélicamente pobres; que la santidad no es fruto de nuestros esfuerzos, sino de la acción divina, que sólo nos pide un abandono amoroso a su gracia salvadora”. Aquí esta expresado de manera muy sintética el pequeño gran secreto de Teresita, que podemos desenvolver en tres pequeños secretos:
3. El primero es el siguiente: lo que cuenta y salva es el amor. Ella sentía bullir en su corazón aspiraciones exageradas y hasta contradictorias. Hubiera querido ser sacerdote, ser diácono, ser mártir... No hay aspiración que no quepa en su corazón. Esto la desconcierta hasta que la Palabra de Dios le enseña por la primera carta de san Pablo a los Corintios que lo importante es el amor. Descubre y dice asombrada: “Mi vocación es el amor”. “En el corazón de la Iglesia, mi Madre, yo seré el amor”. Lo que salva, lo que redime, no es el sufrimiento, sino el amor. Aunque el sufrimiento suele probar y aquilatar el amor, como de hecho sucedió en su vida. Al final, dirá san Juan de la Cruz, seremos juzgados por el amor.
4. El segundo secreto de Teresita es que lo principal, lo que verdaderamente importa, no es lo que nosotros hacemos por Dios, sino lo que Dios hace en nosotros. En otras palabras, la absoluta gratuidad y necesidad de la gracia divina, puro don de Dios. No somos nosotros los que hemos amado a Dios, sino que Dios nos amó primero, nos enseña san Juan, y san Pablo nos recuerda que Dios nos amó y nos entregó a su Hijo, cuando aún éramos pecadores, enemigos suyos. La vocación cristiana es, antes que nada, don gratuito de Dios, iniciativa divina, obra sobrenatural. Ante un amor tan generoso e incondicional de Dios, no nos queda otra cosa que responder a ese amor entregándonos a su servicio. Por eso los santos preferidos de su devoción eran María Magdalena, para darle gracias a Jesús de los pecados de que la habría librado, y el Buen Ladrón, porque, sin mérito alguno, llegó al Paraíso. Es regalo de Dios el don de la fe, es gracia de Dios la perseverancia final. En la vida cristiana todo es gracia, todo es don.
5. Un tercer secreto de Teresita es, como consecuencia de los anteriores, su total confianza en el Padre del cielo y en su Hijo Jesús: “Mi misión es amar al buen Dios como yo lo amo y enseñar mi caminito a las almas. El camino de la infancia espiritual, el camino de la confianza y del total abandono. Deseo indicarles los pequeños medios... que no hay más que una cosa que hacer aquí abajo: presentar a Jesús las flores de nuestros pequeños sacrificios”. “En mi caminito sólo hay cosas muy ordinarias”. “Nunca se tiene demasiada confianza con el buen Dios, tan poderoso y misericordioso. Se obtiene de Él lo que se espera”.
6. De hecho, ella obtuvo siempre de Jesús lo que deseaba; pero ella deseaba lo que Jesús quería. “Desde hacía algún tiempo me había ofrecido al Niño Jesús para ser su juguetito. Le había dicho que se sirviera de mí no como un juguete caro, sino como una pelotita sin ningún valor, a la cual se pudiese arrojar y pisar, romper, dejar abandonada en un rincón o bien estrechar contra su corazón si esto le agradaba... Pertenecía a Jesús como su juguetito, para consolarlo y alegrarlo. No tenía que obligarlo a hacer mi voluntad, sino la suya”. ¿No es esto vivir como Jesús, haciendo la voluntad del Padre? ¿No es esto vivir el Padrenuestro, vivir plenamente el Evangelio, la condición de Hijos de Dios?. ¿Nos puede extrañar por tanto que viviera siempre feliz, que platicara con la Virgen y que hubiera sido curada de una enfermedad “por una sonrisa de la Virgen”?.
7. Teresita encuentra su alimento en la Palabra de Dios. Hubiera querido ser sacerdote para estudiar griego y hebreo y leer la Biblia en sus lenguas originales. Como no tiene una Biblia, pide a su hermana Celina que le haga encuadernar en un solo tomo los Evangelios y las cartas de san Pablo para llevarlos en su corazón., en lugar de llevar una cruz con espinas sobre el pecho. Ella aprendió en el Evangelio “La sublime ciencia de Jesucristo” como dice san Pablo, y la Sagrada Escritura fue para ella “fuente pura y limpia de vida espiritual” como nos enseñará posteriormente el Concilio Vaticano II.
8. Santa Teresita es misionera porque hizo de su vida una ofrenda agradable a Dios, como Jesús, con el ofrecimiento diario de las pequeñas y grandes cosas, junto con sus enfermedades y sufrimientos. Así, ¿quién osaría decir que no puede ser misionero?. Canonizada el 17 de mayo de 1925, el Papa Pío XI la proclamó en 1927, junto con san Francisco Javier, Patrona de las Misiones. Por eso hoy, Día Mundial de las Misiones Católicas, el Papa Juan Pablo II la proclama “Doctora de la Iglesia” y nos enseña que “la vida y la enseñanza de Teresa corroboran el vínculo estrechísimo que existe entre misión y contemplación: En efecto —añade el Papa— no puede darse misión sin una intensa vida de oración y de profunda comunión con el Señor y con su sacrificio en la cruz. Estar sentado a los pies del Maestro constituye sin duda el inicio de toda actividad auténticamente apostólica” (Mensaje, 1997). La oración y el sacrificio son el alma que sostiene la misión. Le escribía Teresita a un misionero, el padre Adolfo Rouiland: “Yo seré Moisés en el monte, mientras usted combatirá en la llanura como Josué. Y, a mi modo, yo no seré menos importante”. Y añadía: ”¡Quisiera recorrer la tierra, predicar tu nombre, oh Jesús, y plantar en el suelo infiel tu gloriosa cruz!”.
9. En un mundo que privilegia la acción, Teresita nos invita a la contemplación y a la oración. En una sociedad que proclama el triunfo de los fuertes, Teresita nos dice que se es fuerte cuando se es débil y humilde. En un mundo que ensalza el éxito clamoroso, Teresita nos enseña a amar el silencio y la soledad. En una sociedad que pone su confianza en los bienes materiales, Teresita nos dice que existe Dios y que nuestro destino es la eternidad. En un mundo que privilegia el poseer y el tener, Teresita nos dice que lo importante es el amor. Este es, hermanas y hermanos, el mensaje, la enseñanza, el testimonio de santa Teresita del Niño Jesús que el Papa recoge y propone a la Iglesia para encaminarnos hacia el tercer milenio de la Redención. Éste es el:
“Caminito de Teresa, que lleva al Cielo estando hecho de Tierra”.
+Mario De Gasperín Gasperín Obispo de Querétaro

EL OBSERVADOR 295-24

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COMUNIÓN
SUPLEMENTO REGIONAL BAJÍO
    b) Diócesis de León

Se respira un ambiente de fe por la cercana visita de las reliquias de Teresita
* El obispo Guadalupe Martín Rábago convoca a todos los fieles para que participen en los diversos actos.
* La presencia de los restos en la ciudad episcopal será, sin duda, un acontecimiento inolvidable.
Convocados por el obispo diocesano monseñor José Guadalupe Martín Rábago, los leoneses recibirán con indescriptible alegría las reliquias de santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz durante los días 6, 7 y 8 de marzo.
Desde principios de febrero monseñor Martín Rábago envió una circular a toda la familia diocesana participando este acontecimiento feliz para la Iglesia en México y que ahora tocará a los leoneses.
Exhortó a una preparación que permita apreciar y venerar a esta gran mujer de nuestra Iglesia, quien vivió, desde su encerramiento en el claustro carmelitano, su vocación, llena de santa humildad y grandiosa generosidad. Que de igual manera sirva para reavivar en todos nosotros el perenne llamado a la santidad que ella vivió con su particular entrega. Asimismo, monseñor invitó a participar en los diferentes actos previstos para esta memorable ocasión, desde el martes 6 hasta el jueves 8 de marzo. La comisión organizadora, encabezada por el padre Gonzalo Galván, párroco de San Maximiliano Kolbe, ha preparado un programa que publicamos aparte. Recomendó a los sacerdotes organizar catequesis sobre la santidad y el llamado que tenemos a ella todos los miembros de la Iglesia; también sobre la vida de santa Teresita, petición que fue ampliamente atendida en todas las comunidades.
Hizo invitación especial a los diferentes seminarios que hay en la Diócesis, así como a los grupos juveniles y los colegios parroquiales, particulares y escuelas oficiales, pues la juventud de la Santa convoca especialmente a quienes viven esta etapa de la vida.
Se respira en esta ciudad episcopal un ambiente de fe y alegría por este encuentro con la santidad por medio de las reliquias de santa Teresita.

Convocados por el obispo diocesano monseñor José Guadalupe Martín Rábago, los leoneses recibirán con indescriptible alegría las reliquias de santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz durante los días 6, 7 y 8 de marzo.
Desde principios de febrero monseñor Martín Rábago envió una circular a toda la familia diocesana participando este acontecimiento feliz para la Iglesia en México y que ahora tocará a los leoneses.
Exhortó a una preparación que permita apreciar y venerar a esta gran mujer de nuestra Iglesia, quien vivió, desde su encerramiento en el claustro carmelitano, su vocación, llena de santa humildad y grandiosa generosidad. Que de igual manera sirva para reavivar en todos nosotros el perenne llamado a la santidad que ella vivió con su particular entrega. Asimismo, monseñor invitó a participar en los diferentes actos previstos para esta memorable ocasión, desde el martes 6 hasta el jueves 8 de marzo. La comisión organizadora, encabezada por el padre Gonzalo Galván, párroco de San Maximiliano Kolbe, ha preparado un programa que publicamos aparte. Recomendó a los sacerdotes organizar catequesis sobre la santidad y el llamado que tenemos a ella todos los miembros de la Iglesia; también sobre la vida de santa Teresita, petición que fue ampliamente atendida en todas las comunidades.
Hizo invitación especial a los diferentes seminarios que hay en la Diócesis, así como a los grupos juveniles y los colegios parroquiales, particulares y escuelas oficiales, pues la juventud de la Santa convoca especialmente a quienes viven esta etapa de la vida.
Se respira en esta ciudad episcopal un ambiente de fe y alegría por este encuentro con la santidad por medio de las reliquias de santa Teresita.

Programa para la visita de las reliquias de santa Teresita del Niño Jesús en León
Martes 6 de marzo



16 horas -     Llegada de las reliquias por la autopista Aguascalientes-León, entrando por boulevard Hermanos Aldama hasta entroncar con boulevard Torres Landa, conectando con boulevard Francisco Villa, hasta llegar al estadio León.

17 horas -     Recepción en el estadio León. Presencia de todos los niños, adolescentes y jóvenes. Invitación especial a todas las escuelas particulares, parroquiales y oficiales. Mensaje corto y fuerte sobre santa Teresita, especialmente dirigido a los jóvenes. - Al final se dará una vuelta a toda la cancha, escoltadas las reliquias por una banda de guerra.

18 horas -     Salida del estadio y procesión por Prolongación Calzada, calzada de los Héroes, Madero, zona peatonal hasta la parroquia del Sagrario, Hidalgo hasta llegar a la Catedral.
* Las parroquias de Czestochowa, la Asunción y San Pío X estarán haciendo valla desde el estadio hasta el Arco de la Calzada.
* Las parroquias de El Divino Redentor, Santiago Apóstol y Sagrario harán valla desde el Arco de la Calzada hasta su llegada a la Catedral. Promover entre los fieles que lleven un pequeño ramo de rosas.
* Durante el recorrido se repicarán las campanas al pasar por los templos que ahí se encuentran.


19 horas -     Llegada a la Catedral y celebración de la santa Misa por el excelentísimo señor Obispo. Al final se hará la bendición de las rosas.

20:30 horas -     Durante la noche se llevará a cabo la Gran Vigilia, con la participación de todos los movimientos apostólicos de laicos.


Miércoles 7


7 horas -     Durante la mañana se tendrán las visitas de los niños y jóvenes de los diferentes colegios.

12 horas -     En la santa iglesia Catedral será la Misa para los enfermos. Se recomienda encarecidamente que se coordinen las diferentes comunidades de la Diócesis para llevar a esta Misa a los enfermos.

13 horas -     Continúan las visitas de los colegios y también de los asilos de niños y ancianos.

15 horas -     Visitas de todas las parroquias de la Diócesis.

18:40 horas -     Procesión con las santas reliquias, desde catedral hasta la parroquia del Sagrario.

19 horas -     En el póstico de la entrada al templo parroquial del Sagrario celebraremos la Santa Misa. Preside el excelentísimo señor Obispo. Al final de la santa Misa nuevamente se bendecirán las rosas.

20:30 horas -     Se llevará en solemne traslado la urna al convento de las clarisas capuchinas, donde quedará en custodia durante la noche.


Jueves 8


6 horas -     Salida del convento de las clarisas capuchinas.

6:30 horas -     Llegada a la Catedral. Visita de las diferentes congregaciones religiosas y de las novicias.

8 horas -     Santa Misa para las religiosas, junioras, novicias, postulantes, aspirantes, etc., de las diferentes congregaciones de la Diócesis.

9 horas -     Continúan las visitas de las religiosas y novicias.

10 horas -     Se despiden las reliquias de la Catedral y son trasladadas al Seminario Mayor.

11 horas -     Llegada de las reliquias al Seminario Mayor.
* Invitación muy especial para que todo el presbiterio participe en este acto final de homenaje a santa Teresita.
* También es la invitación para el Seminario Diocesano, de la Natividad de María, de los Legionarios de Cristo, de la Orden de Predicadores y de los Salesianos de Don Bosco.
* Son convocados, igualmente, los seminaristas en familia.


11:30 horas -     Misa presidida por el excelentísimo señor Obispo diocesano con todo el presbiterio.

13 horas -     Se despiden las reliquias y se trasladan a la diócesis de Querétaro.


(FIN)

EL OBSERVADOR 295-25

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EL OBSERVADOR DE LA ACTUALIDAD es una publicación semanal de Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V.

EL OBSERVADOR
Reforma 48 Centro Histórico
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C.P.76000 México
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D.R. Clip Art de Querétaro, S. de R.L. de C.V.
Esta versión de EL OBSERVADOR es una selección de los artículos de la edición impresa.

DÍA 8 DE MARZO
4:00 – 6:00 PM
PROCESION CON LAS RELIQUIAS PARA VENERACION POPULAR
Avenida Universidad (Desde Av. Tecnológico a la Av. Ezequiel Montes)
Avenida Ezequiel Montes (Desde Av. Universidad hasta la calle de Madero)
Calle de Madero (Desde Av. Ezequiel Montes hasta la Catedral)
Llegada a Catedral

6:00 – 11:00 PM VENERACIÓN POPULAR Santa iglesia Catedral

11:00 PM VENERACIÓN POR PARTE DE LAS HERMANAS CLARISAS Convento de las clarisas (Veneración Restringida)

DÍA 9 DE MARZO
8:00 – 10:00 AM VISITA A LOS ENFERMOS Hospital General (Restringido a enfermos y familiares)

11:00 AM – 12:30 PM VENERACIÓN PARA TODAS LAS ESCUELAS
Av. de los Arcos (Desde el tanque el agua hasta el boulevard Bernardo Quintana)

12:30 – 11:00 PM VENERACIÓN POPULAR Seminario Conciliar Diocesano

7:00 PM CONFERENCIA SOBRE SANTA TERESITA DE LISIEUX
Auditorio del Colegio Asunción (Cerrada de la Asunción No. 14)
9:00 PM CONCIERTO POPULAR Calles del Centro Histórico

11:00 PM VENERACIÓN POR PARTE DE LAS MADRES CARMELITAS Convento de las Madres Carmelitas (Veneración Restringida)

DÍA 10 DE MARZO

8:00 – 9:00 AM Traslado al Penal de San José el Alto (Veneración Popular)
Av. Pie de la Cuesta (desde el boulevard Bernardo Quintana hasta la calle Diamante)
Calle Diamante (desde Pie de la Cuesta hasta la carretera a Chichimequillas)
Carretera Chichimequillas (Desde Calle Diamante hasta San José el Alto).

9:00 AM – 12:00 PM Visita a nuestros hermanos presos San José el Alto
(Veneración restringida sólo a los internos)

12:00 – 3:00 PM Veneración Popular Santa iglesia Catedral

3:00 PM Entrega a la diócesis de Celaya en Caseta de cuota


Un folleto catequético diocesano sobre la espiritualidad de santa Teresita del Niño Jesús
La Diócesis de Querétaro quiere que la presencia de las Reliquias de Santa Teresita del Niño Jesús dejen en todos y cada uno de nosotros una honda huella que nos motive a luchar por la santidad en lo ordinario de la propia vida. Y para tal efecto, con mucho cariño, pone al servicio de todos estas catequesis de preparación para conocer y valorar el modelo de su santidad y avivar y fortalecer la fe, e impulsar el trabajo pastoral de nuestra diócesis al inicio del tercer milenio.





Santa Teresita del Niño Jesús,
doctora de la Iglesia
Homilía del 19 de octubre de 1997 (templo de Nuestra Señora del Carmen)
Hermanas y hermanos:
1. “El Señor fijó en ella su mirada, la instruyó y la cuidó como a la niña de sus ojos. El Señor sólo la condujo, como el águila que despliega sus alas para llevar a sus polluelos”. (Dt. 32,10-12). Con estas palabras de la santa Escritura la Iglesia expresa y conmemora en su liturgia las maravillas que Dios realizó en su pequeña hija Teresa y que hoy celebra con grande gozo. Sí, hermanas y hermanos, hoy es un día grande para la Iglesia. Hoy es un día grande para la Orden del Carmelo. Hoy es un día grande para nosotros, porque hoy el Santo Padre Juan Pablo II ha proclamado “Doctora de la Iglesia” a una sencilla religiosa carmelita de Lisieux, a la que conocemos como Teresita del Niño Jesús. Ella, desde ahora, adorna con este título a nuestra madre la Iglesia junto con santa Teresa de Jesús y con santa Catalina de Siena. Con este título la santa Iglesia reconoce que en ella habitó la sabiduría divina, que siguió sus pisadas y que ahora su vida es una enseñanza fiel de seguimiento a Jesús para todos los cristianos, hombres y mujeres, pastores y fieles.
2. ¿Cuál es la enseñanza divina que los escritos y la vida de santa Teresita ha regalado a la Iglesia, y que ahora el Santo Padre quiere que volvamos a retomar y vivir?. Como nos dicen los superiores generales de la orden del Carmen, “su misión ha sido la de recordarnos lo esencial del mensaje cristiano: que Dios es amor y que se entrega gratuitamente a los evangélicamente pobres; que la santidad no es fruto de nuestros esfuerzos, sino de la acción divina, que sólo nos pide un abandono amoroso a su gracia salvadora”. Aquí esta expresado de manera muy sintética el pequeño gran secreto de Teresita, que podemos desenvolver en tres pequeños secretos:
3. El primero es el siguiente: lo que cuenta y salva es el amor. Ella sentía bullir en su corazón aspiraciones exageradas y hasta contradictorias. Hubiera querido ser sacerdote, ser diácono, ser mártir... No hay aspiración que no quepa en su corazón. Esto la desconcierta hasta que la Palabra de Dios le enseña por la primera carta de san Pablo a los Corintios que lo importante es el amor. Descubre y dice asombrada: “Mi vocación es el amor”. “En el corazón de la Iglesia, mi Madre, yo seré el amor”. Lo que salva, lo que redime, no es el sufrimiento, sino el amor. Aunque el sufrimiento suele probar y aquilatar el amor, como de hecho sucedió en su vida. Al final, dirá san Juan de la Cruz, seremos juzgados por el amor.
4. El segundo secreto de Teresita es que lo principal, lo que verdaderamente importa, no es lo que nosotros hacemos por Dios, sino lo que Dios hace en nosotros. En otras palabras, la absoluta gratuidad y necesidad de la gracia divina, puro don de Dios. No somos nosotros los que hemos amado a Dios, sino que Dios nos amó primero, nos enseña san Juan, y san Pablo nos recuerda que Dios nos amó y nos entregó a su Hijo, cuando aún éramos pecadores, enemigos suyos. La vocación cristiana es, antes que nada, don gratuito de Dios, iniciativa divina, obra sobrenatural. Ante un amor tan generoso e incondicional de Dios, no nos queda otra cosa que responder a ese amor entregándonos a su servicio. Por eso los santos preferidos de su devoción eran María Magdalena, para darle gracias a Jesús de los pecados de que la habría librado, y el Buen Ladrón, porque, sin mérito alguno, llegó al Paraíso. Es regalo de Dios el don de la fe, es gracia de Dios la perseverancia final. En la vida cristiana todo es gracia, todo es don.
5. Un tercer secreto de Teresita es, como consecuencia de los anteriores, su total confianza en el Padre del cielo y en su Hijo Jesús: “Mi misión es amar al buen Dios como yo lo amo y enseñar mi caminito a las almas. El camino de la infancia espiritual, el camino de la confianza y del total abandono. Deseo indicarles los pequeños medios... que no hay más que una cosa que hacer aquí abajo: presentar a Jesús las flores de nuestros pequeños sacrificios”. “En mi caminito sólo hay cosas muy ordinarias”. “Nunca se tiene demasiada confianza con el buen Dios, tan poderoso y misericordioso. Se obtiene de Él lo que se espera”.
6. De hecho, ella obtuvo siempre de Jesús lo que deseaba; pero ella deseaba lo que Jesús quería. “Desde hacía algún tiempo me había ofrecido al Niño Jesús para ser su juguetito. Le había dicho que se sirviera de mí no como un juguete caro, sino como una pelotita sin ningún valor, a la cual se pudiese arrojar y pisar, romper, dejar abandonada en un rincón o bien estrechar contra su corazón si esto le agradaba... Pertenecía a Jesús como su juguetito, para consolarlo y alegrarlo. No tenía que obligarlo a hacer mi voluntad, sino la suya”. ¿No es esto vivir como Jesús, haciendo la voluntad del Padre? ¿No es esto vivir el Padrenuestro, vivir plenamente el Evangelio, la condición de Hijos de Dios?. ¿Nos puede extrañar por tanto que viviera siempre feliz, que platicara con la Virgen y que hubiera sido curada de una enfermedad “por una sonrisa de la Virgen”?.
7. Teresita encuentra su alimento en la Palabra de Dios. Hubiera querido ser sacerdote para estudiar griego y hebreo y leer la Biblia en sus lenguas originales. Como no tiene una Biblia, pide a su hermana Celina que le haga encuadernar en un solo tomo los Evangelios y las cartas de san Pablo para llevarlos en su corazón., en lugar de llevar una cruz con espinas sobre el pecho. Ella aprendió en el Evangelio “La sublime ciencia de Jesucristo” como dice san Pablo, y la Sagrada Escritura fue para ella “fuente pura y limpia de vida espiritual” como nos enseñará posteriormente el Concilio Vaticano II.
8. Santa Teresita es misionera porque hizo de su vida una ofrenda agradable a Dios, como Jesús, con el ofrecimiento diario de las pequeñas y grandes cosas, junto con sus enfermedades y sufrimientos. Así, ¿quién osaría decir que no puede ser misionero?. Canonizada el 17 de mayo de 1925, el Papa Pío XI la proclamó en 1927, junto con san Francisco Javier, Patrona de las Misiones. Por eso hoy, Día Mundial de las Misiones Católicas, el Papa Juan Pablo II la proclama “Doctora de la Iglesia” y nos enseña que “la vida y la enseñanza de Teresa corroboran el vínculo estrechísimo que existe entre misión y contemplación: En efecto —añade el Papa— no puede darse misión sin una intensa vida de oración y de profunda comunión con el Señor y con su sacrificio en la cruz. Estar sentado a los pies del Maestro constituye sin duda el inicio de toda actividad auténticamente apostólica” (Mensaje, 1997). La oración y el sacrificio son el alma que sostiene la misión. Le escribía Teresita a un misionero, el padre Adolfo Rouiland: “Yo seré Moisés en el monte, mientras usted combatirá en la llanura como Josué. Y, a mi modo, yo no seré menos importante”. Y añadía: ”¡Quisiera recorrer la tierra, predicar tu nombre, oh Jesús, y plantar en el suelo infiel tu gloriosa cruz!”.
9. En un mundo que privilegia la acción, Teresita nos invita a la contemplación y a la oración. En una sociedad que proclama el triunfo de los fuertes, Teresita nos dice que se es fuerte cuando se es débil y humilde. En un mundo que ensalza el éxito clamoroso, Teresita nos enseña a amar el silencio y la soledad. En una sociedad que pone su confianza en los bienes materiales, Teresita nos dice que existe Dios y que nuestro destino es la eternidad. En un mundo que privilegia el poseer y el tener, Teresita nos dice que lo importante es el amor. Este es, hermanas y hermanos, el mensaje, la enseñanza, el testimonio de santa Teresita del Niño Jesús que el Papa recoge y propone a la Iglesia para encaminarnos hacia el tercer milenio de la Redención. Éste es el:
“Caminito de Teresa, que lleva al Cielo estando hecho de Tierra”.
+Mario De Gasperín Gasperín Obispo de Querétaro

EL OBSERVADOR 295-24

Sumario Inicio
COMUNIÓN
SUPLEMENTO REGIONAL BAJÍO

    b) Diócesis de León


Se respira un ambiente de fe por la cercana visita de las reliquias de Teresita
* El obispo Guadalupe Martín Rábago convoca a todos los fieles para que participen en los diversos actos.
* La presencia de los restos en la ciudad episcopal será, sin duda, un acontecimiento inolvidable.
Convocados por el obispo diocesano monseñor José Guadalupe Martín Rábago, los leoneses recibirán con indescriptible alegría las reliquias de santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz durante los días 6, 7 y 8 de marzo.
Desde principios de febrero monseñor Martín Rábago envió una circular a toda la familia diocesana participando este acontecimiento feliz para la Iglesia en México y que ahora tocará a los leoneses.
Exhortó a una preparación que permita apreciar y venerar a esta gran mujer de nuestra Iglesia, quien vivió, desde su encerramiento en el claustro carmelitano, su vocación, llena de santa humildad y grandiosa generosidad. Que de igual manera sirva para reavivar en todos nosotros el perenne llamado a la santidad que ella vivió con su particular entrega. Asimismo, monseñor invitó a participar en los diferentes actos previstos para esta memorable ocasión, desde el martes 6 hasta el jueves 8 de marzo. La comisión organizadora, encabezada por el padre Gonzalo Galván, párroco de San Maximiliano Kolbe, ha preparado un programa que publicamos aparte. Recomendó a los sacerdotes organizar catequesis sobre la santidad y el llamado que tenemos a ella todos los miembros de la Iglesia; también sobre la vida de santa Teresita, petición que fue ampliamente atendida en todas las comunidades.
Hizo invitación especial a los diferentes seminarios que hay en la Diócesis, así como a los grupos juveniles y los colegios parroquiales, particulares y escuelas oficiales, pues la juventud de la Santa convoca especialmente a quienes viven esta etapa de la vida.
Se respira en esta ciudad episcopal un ambiente de fe y alegría por este encuentro con la santidad por medio de las reliquias de santa Teresita.

Convocados por el obispo diocesano monseñor José Guadalupe Martín Rábago, los leoneses recibirán con indescriptible alegría las reliquias de santa Teresita del Niño Jesús y de la Santa Faz durante los días 6, 7 y 8 de marzo.
Desde principios de febrero monseñor Martín Rábago envió una circular a toda la familia diocesana participando este acontecimiento feliz para la Iglesia en México y que ahora tocará a los leoneses.
Exhortó a una preparación que permita apreciar y venerar a esta gran mujer de nuestra Iglesia, quien vivió, desde su encerramiento en el claustro carmelitano, su vocación, llena de santa humildad y grandiosa generosidad. Que de igual manera sirva para reavivar en todos nosotros el perenne llamado a la santidad que ella vivió con su particular entrega. Asimismo, monseñor invitó a participar en los diferentes actos previstos para esta memorable ocasión, desde el martes 6 hasta el jueves 8 de marzo. La comisión organizadora, encabezada por el padre Gonzalo Galván, párroco de San Maximiliano Kolbe, ha preparado un programa que publicamos aparte. Recomendó a los sacerdotes organizar catequesis sobre la santidad y el llamado que tenemos a ella todos los miembros de la Iglesia; también sobre la vida de santa Teresita, petición que fue ampliamente atendida en todas las comunidades.
Hizo invitación especial a los diferentes seminarios que hay en la Diócesis, así como a los grupos juveniles y los colegios parroquiales, particulares y escuelas oficiales, pues la juventud de la Santa convoca especialmente a quienes viven esta etapa de la vida.
Se respira en esta ciudad episcopal un ambiente de fe y alegría por este encuentro con la santidad por medio de las reliquias de santa Teresita.

Programa para la visita de las reliquias de santa Teresita del Niño Jesús en León

Martes 6 de marzo




16 horas -     Llegada de las reliquias por la autopista Aguascalientes-León, entrando por boulevard Hermanos Aldama hasta entroncar con boulevard Torres Landa, conectando con boulevard Francisco Villa, hasta llegar al estadio León.

17 horas -     Recepción en el estadio León. Presencia de todos los niños, adolescentes y jóvenes. Invitación especial a todas las escuelas particulares, parroquiales y oficiales. Mensaje corto y fuerte sobre santa Teresita, especialmente dirigido a los jóvenes. - Al final se dará una vuelta a toda la cancha, escoltadas las reliquias por una banda de guerra.

18 horas -     Salida del estadio y procesión por Prolongación Calzada, calzada de los Héroes, Madero, zona peatonal hasta la parroquia del Sagrario, Hidalgo hasta llegar a la Catedral.
* Las parroquias de Czestochowa, la Asunción y San Pío X estarán haciendo valla desde el estadio hasta el Arco de la Calzada.
* Las parroquias de El Divino Redentor, Santiago Apóstol y Sagrario harán valla desde el Arco de la Calzada hasta su llegada a la Catedral. Promover entre los fieles que lleven un pequeño ramo de rosas.
* Durante el recorrido se repicarán las campanas al pasar por los templos que ahí se encuentran.

19 horas -     Llegada a la Catedral y celebración de la santa Misa por el excelentísimo señor Obispo. Al final se hará la bendición de las rosas.

20:30 horas -     Durante la noche se llevará a cabo la Gran Vigilia, con la participación de todos los movimientos apostólicos de laicos.


Miércoles 7


7 horas -     Durante la mañana se tendrán las visitas de los niños y jóvenes de los diferentes colegios.

12 horas -     En la santa iglesia Catedral será la Misa para los enfermos. Se recomienda encarecidamente que se coordinen las diferentes comunidades de la Diócesis para llevar a esta Misa a los enfermos.

13 horas -     Continúan las visitas de los colegios y también de los asilos de niños y ancianos.

15 horas -     Visitas de todas las parroquias de la Diócesis.

18:40 horas -     Procesión con las santas reliquias, desde catedral hasta la parroquia del Sagrario.

19 horas -     En el póstico de la entrada al templo parroquial del Sagrario celebraremos la Santa Misa. Preside el excelentísimo señor Obispo. Al final de la santa Misa nuevamente se bendecirán las rosas.

20:30 horas -     Se llevará en solemne traslado la urna al convento de las clarisas capuchinas, donde quedará en custodia durante la noche.


Jueves 8


6 horas -     Salida del convento de las clarisas capuchinas.

6:30 horas -     Llegada a la Catedral. Visita de las diferentes congregaciones religiosas y de las novicias.

8 horas -     Santa Misa para las religiosas, junioras, novicias, postulantes, aspirantes, etc., de las diferentes congregaciones de la Diócesis.

9 horas -     Continúan las visitas de las religiosas y novicias.

10 horas -     Se despiden las reliquias de la Catedral y son trasladadas al Seminario Mayor.

11 horas -     Llegada de las reliquias al Seminario Mayor.
* Invitación muy especial para que todo el presbiterio participe en este acto final de homenaje a santa Teresita.
* También es la invitación para el Seminario Diocesano, de la Natividad de María, de los Legionarios de Cristo, de la Orden de Predicadores y de los Salesianos de Don Bosco.
* Son convocados, igualmente, los seminaristas en familia.

11:30 horas -     Misa presidida por el excelentísimo señor Obispo diocesano con todo el presbiterio.

13 horas -     Se despiden las reliquias y se trasladan a la diócesis de Querétaro.


(FIN)

EL OBSERVADOR 295-25

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