El Observador de la Actualidad

 

Periodismo católico para la familia de hoy

1de abril de 2001 No. 299

SUMARIO

bullet ¿Qué hacer con las sectas?
bulletEN EL PRINCIPIO, LA PALABRA La Iglesia como defensora de la vida
bulletEL RINCÓN DEL PAPA María, estrella del tercer milenio
bullet¿USTED QUÉ OPINA? Un nuevo nuncio y embajador para una nueva Iglesia y un nuevo Estado
bulletEl Año de la Vida
bulletMIRADA CRÍTICA ¿Quién defiende al usuario?
bulletEL TEMPLO DE BABEL Pero... ¿es tan malo el rock? (I)
bulletMUJERES EN EL MUNDO El fiat de María como modelo
bulletProtagonistas
bulletCUÉNTAME UNA ANÉCDOTA Bien por mal
bulletPINCELADAS Confesión frecuente

 

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¿Qué hacer con las sectas? Opina el papa Juan Pablo II:
La Iglesia corre el peligro de perder su identidad católica ante la seducción de fórmulas simplistas
Jesús Colina / Roma, para EL OBSERVADOR
Juan Pablo II ha confesado su preocupación ante el constante avance de sectas fundamentalistas en América Latina, que constituyen un «grave obstáculo» para la evangelización del continente «de la esperanza». El pontífice recordó que esas tierras «acogen ahora a cerca de la mitad del orbe católico». Ahora bien, esos países, que «se distinguen por una identidad cultural profundamente sellada por el Evangelio y cuentan con una Iglesia viva y llena de dinamismo evangelizador», corren el peligro de perder su identidad católica ante la seducción de fórmulas simplistas, a veces acompañadas por promesas económicas. «Es necesario prestar especial atención al problema de las sectas, que constituyen un grave obstáculo para el esfuerzo evangelizador», confirmó el obispo de Roma.
«Es necesaria una acción pastoral resolutiva para afrontar esta grave cuestión, revisando los métodos pastorales empleados, fortaleciendo las estructuras de comunión y misión y aprovechando las posibilidades evangelizadoras que ofrece una religiosidad popular purificada», añadió.
En realidad, si las sectas avanzan es porque la Iglesia en América Latina no cuenta con estructuras y hombres suficientes para atender a sus varios millones de fieles. Por ello, el Papa pidió ante todo impulsar «la presencia de los evangelizadores, pues allí donde operan sacerdotes, religiosos, religiosas o laicos entregados al apostolado, las sectas no prosperan». Y aclaró que «la fe, aun siendo un don de Dios, no se suscita ni se mantiene sin la mediación de evangelizadores».
Según datos de la última edición del Anuario Estadístico de la Iglesia, dos países latinoamericanos baten records mundiales por falta de sacerdotes: Honduras, con 15 mil 505 católicos por cada sacerdote, y Cuba, con 15 mil 396 católicos por sacerdote, en donde desde la revolución comunista ha sido difícil la llegada de misioneros. En Brasil y México hay mil 210 católicos por sacerdote.
Los datos llevan al Santo Padre a subrayar la «capital importancia» del «fomento y cuidado de las vocaciones».

EL OBSERVADOR 299-1

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EN EL PRINCIPIO, LA PALABRA
La Iglesia como defensora de la vida
A don Rodrigo Aguilar Martínez, obispo de Matehuala.
En la carta apostólica Al comienzo del nuevo milenio, Juan Pablo II pregunta algo que debería figurar en el centro de nuestras preocupaciones (y de nuestra ocupaciones) de hoy. Como Iglesia, ¿podemos quedar al margen del desequilibrio ecológico, de los problemas de la guerra, del pisoteo de los derechos humanos, especialmente los de los niños? La agenda de la Iglesia (y todos somos Iglesia) debe pasar por la caridad. Pero no por ese tipo de caridad con la cual queremos azucarar el café amargo de lo que vemos. Su Santidad se refiere a la caridad que es compromiso con la defensa —sin pretextos— del respeto a la vida de cada ser humano, desde la concepción hasta su ocaso natural.
Por supuesto que es un compromiso impopular. Quien quiera saborear las cumbres (borrascosas) del poder, que se abstenga. Que no oiga lo que Cristo pide al hombre contemporáneo: entrega (oportuna e importuna) al otro, al pobre, al escupido por la arrogancia del dinero, la soberbia del prestigio o la vanidad de la ciencia (que no discrimina entre vida y vida, dice Juan Pablo II).
He aquí el matiz: se trata de defender la vida, sí, pero sin imponer a los no creyentes una perspectiva de fe. La Iglesia defiende e interpreta «los valores radicados en la naturaleza misma del ser humano». No inventa, por decir así, otros valores. Son los que están en el hombre, habitando su intimidad.
Es su contribución a la historia: si Cristo redimió a la humanidad completa, la Iglesia tiene que «explicar adecuadamente» que existe la dignidad de cada persona y que caridad es servicio a la política, a la economía, a la familia. Es nuestra contribución (¡nada más!) al respeto de los principios fundamentales, de los que depende poca cosa: «el futuro de la civilización». (J.S.C.)

EL OBSERVADOR 299-2

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EL RINCÓN DEL PAPA
María, estrella del tercer milenio
En la audiencia general celebrada en la plaza de San Pedro, Juan Pablo II habló sobre «María, peregrina en la fe, estrella del tercer milenio».
Afirmó que «la anunciación es 'el punto de partida del itinerario de María hacia Dios'», que pasa «a través de los caminos tortuosos del exilio en Egipto y de la oscuridad interior, cuando María 'no comprende' el comportamiento de Jesús a sus doce años en el templo, y, sin embargo, conserva 'todas estas cosas en su corazón'».
«La vida oculta de Jesús también se desarrolla en la penumbra. Pero en la vida de María no faltan los rayos de luz, como en las bodas de Caná, donde —a pesar de su aparente pasar desapercibido— Cristo acoge la oración de la Madre y cumple el primer signo de revelación, suscitando la fe de los discípulos».
El Santo Padre señaló que «la meta de esta peregrinación terrena en la fe es el Gólgota, donde María vive íntimamente el misterio pascual del Hijo: muere en cierto sentido como madre en la muerte del Hijo, y se abre a la 'resurrección' con una nueva maternidad en relación con la Iglesia».
«Nos dirigimos a Ella —continuó— para que siga guiándonos hacia Cristo y el Padre, también en la noche tenebrosa del mal, y en los momentos de duda, crisis, silencio y sufrimiento».

EL OBSERVADOR 299-3

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¿USTED QUÉ OPINA?
Un nuevo nuncio y embajador para una nueva Iglesia y un nuevo Estado
Por Genaro Alamilla Arteaga
Ni la Iglesia católica ni el Estado mexicano son instituciones estáticas. Tienen vida dinámica, activa y en continuo movimiento que actualizan su misión entre la sociedad.
Una Iglesia estática sería un fósil, y quizá nadie del mundo de hoy la escucharía. Y un Estado mexicano sin movimiento para tutelar, promover y defender los derechos humanos —base fundamental del bien común— estaría anquilosado y sin el requerido desarrollo para el bienestar de la sociedad. Si acaso habría una democracia de ficción.
La Iglesia católica se hace presente en una nación —con mayor razón si la comunidad de creyentes de fe católica es numerosa o es mayoría nacional, como en nuestro caso— mediante un delegado que representa al Sumo Pontífice, hoy al papa Juan pablo II, jefe supremo de la Iglesia universal. Y este enviado de la Santa Sede se denomina nuncio si hay relaciones diplomáticas con el Estado ante el cual representa al Estado vaticano; y si no hay esas relaciones recibe el nombre de delegado apostólico, y no es embajador. Pero en todo caso se procuran buenas relaciones.
Tiene ya semanas que llegó a México el nuevo nuncio, y se puede decir que hizo su presentación pública el pasado 14 de marzo al presidir una ceremonia religiosa en la que participaron prelados del país.
El nuncio Giuseppe Bertello llega y se encuentra a la iglesia católica en un momento interesante de su historia en México; ya no es la Iglesia azotada por infame persecución, y a partir de 1992 se volvió a reconocer su personalidad jurídica y se reformaron cinco artículos de la Constitución para que gozara de una mayor libertad en su misión evangelizadora. También ahora es una Iglesia que goza de un episcopado en gran mayoría joven, que tiene la oportunidad de desplegar una intensa evangelización.
Llega el nuevo nuncio como embajador del Vaticano ante el Estado mexicano en pleno avance democrático. Llega a un México nuevo, aunque no perfecto, pero sí con rumbos nuevos democráticos para solucionar problemas antidemocráticos como el de los rebeldes de Chiapas. La reconstrucción del país no será sólo del gobierno sino de la fuerza solidaria de todos los ciudadanos. ¿Usted qué opina?

EL OBSERVADOR 299-4

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El Año de la Vida
(25- III- 2001 al 25-III-2002)
Tenemos el antecedente fresco del Año de la Vida en la institución que hizo Argentina, en 1999, del Día del Niño por Nacer. Al celebrar el fasto por primera vez el día 25 de marzo, aquel en que la Iglesia conmemora la Anunciación-Encarnación del Señor Jesús, el presidente Menem declaró: «La vida es el don más preciado del ser humano. Quisimos, de manera simbólica pero efectiva, fomentar en la cultura general el sentimiento y la valoración de la vida humana como el hecho y el derecho más fundamental a ser protegido desde el momento mismo en que esa vida comienza, desde la concepción, e impulsar la reflexión sobre una cuestión tan trascendente. Así, entonces, hemos querido que en este día tan especial en cada hogar, escuela e iglesia haya un pensamiento y, sobre todo, una afirmación de los derechos del niño por nacer. Es importante que en la cultura colectiva se afirme y esté presente este valor absoluto, especialmente hoy, cuando se encuentra amenazado y concretamente violado por el aborto y ciertas prácticas que no respetan la esencial dignidad personal del embrión humano. Como ha dicho en numerosas ocasiones el papa Juan Pablo II, vivimos en un momento en que aparece como impuesta la 'cultura de la muerte' en contraposición a la 'cultura de la vida'. En este nuevo siglo que comienza, que debería estar signado por el respeto a los derechos humanos, incluso mediante la acción preventiva y represiva de organismos supranacionales, aquel derecho tan básico -el derecho a la vida- se encuentra en crisis, y tiene como víctima al más indefenso y frágil de todos los seres humanos: al por nacer. Celebremos, entonces, dignamente el Día del Niño por Nacer, recordando que la vida es el don más preciado del ser humano». Un año después Guatemala se sumó a la celebración también en forma oficial, al paso que Chile, Brasil, El Salvador y Nicaragua producían iniciativas legales al respecto. México se incorporó en 2000 extraoficialmente a la celebración mediante una Misa especial en la basílica de Guadalupe. Este 2001 la CEM, buscando más relieve para el 25 de marzo, lo denominó Día de la Vida Nueva en Gestación y añadió el festejo de todo un Año de la Vida. En ello estamos.

EL OBSERVADOR 299-5

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MIRADA CRÍTICA
¿Quién defiende al usuario?
Por Santiago Norte
En recientes batallas tanto el gobierno como el EZLN, Fox y Marcos a la cabeza, se enfrascaron en una espiral digna de horario Triple A. Incluso el subcomandante le dijo a don Julio Scherer que eran los medios los que decidían, finalmente, quién es actor político y quien —queriendo serlo— termina por ser actor cómico. Los ardides mediáticos al último que respetan es al usuario. Se valen de todo lo legal y lo ilegal para atraer audiencia. Véanse si no los «sketches» jocosones del programa «Fox en vivo, Fox contigo», o recuérdense las gracejadas de Marcos al ponerle «Firuláis» al gobernador de Querétaro, o leer, supuestamente equivocándose, la lista del mandado en un mitin en Temoaya. En el marco de la pelea por los ratings, cualquier cosa que agregue menciones en pantalla es buena. Sin importar que agregue substancia a la opinión de las personas.
Algo sucede aquí que no se ha tomado en cuenta: al usuario de los medios, más concretamente al usuario de la televisión, se le convierte en adicto de la intensidad: hombres o mujeres tan sólo capaces de «vibrar» (de moverse, vamos) con el espectáculo, la puya, el ninguneo y la eliminación del otro. Y lo peor es que en esto, como en el placer por el placer mismo, la dosis es cada día más elevada. ¿Qué dice Fox en su programa? ¿Cuál es la propuesta de Marcos ? Ni lo uno ni la otra importan mayormente: interesa que hagan reír o violentarse al respetable. Y a todas estas: ¿quién defiende al respetable?

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EL TEMPLO DE BABEL
Pero... ¿es tan malo el rock? (I)Pero... ¿es tan malo el rock? (I)

Por Diego García Bayardo
En la literatura cristiana es lugar común señalar al rock como algo maligno, sucio o incluso diabólico. Con dicho contenido, hay disponible gran cantidad de artículos, libros enteros y hasta casetes de conferencias de sacerdotes, predicadores protestantes e incluso de laicos más o menos enterados de cómo anda el mundillo de la música rock. Seguramente a la mayoría de los católicos mexicanos le parecerá que esos textos son correctos y muy apropiados para prevenir o apartar a los jóvenes de la escucha de ese género musical, pero si ponemos más atención al asunto veremos que varias cosas están fallando. El rock está realmente mal en muchos sentidos, pero en otros no.
En diversas publicaciones se dice que el rock produce en el que lo escucha alteraciones nocivas en su fisiología, psique, moral y espiritualidad. Sobre ese último rubro, hay por ahí un libro de un predicador protestante, no recuerdo su nombre, que dice que el diablo era músico en la corte celestial, que tocaba la flauta y otros instrumentos y que al caer de la Gracia decidió utilizar sus talentos musicales para alejar a los hombres de Dios, por lo que creó el rock. Esta es una febril interpretación basada en un tratamiento súper-literal de ciertos pasajes bíblicos que representan el Cielo como una corte monárquica humana, con músicos y flautas. El mal espiritual que puede acarrear el rock está más bien en nosotros mismos; ya tocaremos ese punto.
Los críticos del rock coinciden en que el ritmo es el elemento esencial de ese género musical (lógico; el ritmo es la esencia de todos los géneros), pero lo sobreestiman al grado de atribuirle poderes increíbles que supuestamente sólo llegan a darse en el rock. El protestante Bob Larson en su libro Su hijo y el rock afirma que ese ritmo puede ser hipnótico y que interrumpe los procesos de conciencia mental. Veámoslo objetivamente; ¿Usted ha quedado hipnotizado alguna vez al escuchar rock? Supongo que no. Hay personas que sí se ponen histéricas en los conciertos y quizá haya una relación entre rock y violencia, pero debe considerarse que esas personas tienen problemas mayores y más profundos, y que la música en realidad funciona solamente como detonador de un desequilibrio ya presente. La experiencia indica que la gente bien centrada es inmune a los estados mentales alterados que pudiera tratar de inducirle un artista de rock o de cualquier otro género, así saltase como un mono por todo el escenario.
La crítica hacia el rock porque altera los estado de ánimo es verdaderamente ociosa, pues todos los géneros musicales inducen estados de ánimo. Hay formas musicales cuyo ritmo y melodía tienen efectos relajantes y hasta sedantes, mientras otros, como la cumbia o la salsa, son géneros arrebatadores que obligan a mover los pies incluso inadvertidamente, aun si no se sabe bailar. Las marchas y la música de las bandas de guerra ponen a cualquiera en un estado tenso y alerta, y cualquier otro género que usted recuerde produce muy particulares estados de ánimo. El rock, por su parte, siendo un ritmo complejo, tiene una multitud de subgéneros que llevan al escucha lo mismo a la euforia que a la melancolía.
La próxima semana terminaremos de señalar las críticas injustificadas que se hacen contra el rock y veremos algo de lo verdaderamente nocivo y peligroso que tiene esa música.

EL OBSERVADOR 299-7

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MUJERES EN EL MUNDO
El fiat de María como modelo
Por Ana Teresa Godoy
¿Qué pedir ante una enfermedad? ¿Cómo orar?
¡Cómo me peleaba con mi papá! Si Dios está cerca, si es nuestro padre bueno, ¿por qué no pedirle lo que queremos, por qué no gritarle nuestras necesidades, por qué no suplicarle para que alivie nuestro dolores, nuestros sufrimientos, nuestras angustias? Si es nuestro papá bueno, ¿por qué no abrirle el corazón y que lo escuche sin rodeos?
Mi padre decía: «Sí, por supuesto que sí, pídele todo lo que quieras, pero, ¿no crees que Él sabe mejor que tú lo que necesitas y lo que en verdad te conviene?».
No me convencían sus argumentos y replicaba: «Si Dios es bueno y es todopoderoso puede darme lo que necesito, lo que quiero y puede incluso obrar milagros, o ¿no?».
Mi padre simplemente sonreía. Y yo esperaba milagros, pero de esos espectaculares, quizás de película. Y menos entendí la voluntad de Dios cuando mi papá, amoroso de la tierra, cayó enfermo. Lo vi sufrir lo indecible; no fue una enfermedad, fue un cúmulo, complicaciones que se seguían una a otra y el sufrimiento aumentaba cada día. Él, con conciencia total, callaba. Quizás, eso sí, yo hubiera preferido conocer sus emociones, compartir su interioridad, pero el callaba y oraba.
Un día, a un amigo, simplemente le dijo: «Estoy aquí, preparando el pasaporte». Y cuando le llevaban la Eucaristía y le decían qué pedía u ofrecía, respondía sólo dos palabras, siempre: «Por ellas». Y esas dos éramos mi mamá y yo.
Murió. Hace dos años. En paz, entregando su vida a la Virgen de Guadalupe, de la que fue un enamorado toda su vida. Y en herencia nos dejó paz, mucha paz, y el modelo de María, con su fiat, con su entrega total a la voluntad de Dios. Nos dejó a María, como madre y como guía.
Hoy, a poco más de dos años, ella, la esposa fiel, la compañera, mi madre, cayó enferma. Y recibió enormes muestras de amor cristiano compartido: la comunidad de monjas carmelitas de clausura que ofrecieron el día de oración por ella, esas amigas-hermanas que siempre están ahí, los amigos, la compañía, atención, unión espiritual, cuidado…
Y el día de su cumpleaños, en medio del sufrimiento, elevó su oración agradeciendo a Dios por todas las gracias recibidas, por el amor y por la paz. Su serenidad y su gratitud hacia Dios en medio del sufrimiento es sólo resultado de toda una vida de oración callada, discreta, escondida.
Yo sigo sin aprender a orar. Sigo pidiendo insistentemente por mis necesidades y le grito a mi Dios, a mi Padre Bueno por todo lo que quiero. Pero también empiezo a entender un poco cuál es el verdadero y el más alto nivel de la oración: aprender a unirme a la voluntad de ese Padre-Madre Dios que tanto nos ama, y abandonarnos en Él con total confianza. Ahora comprendo que ése es el más grande de los milagros: el que Dios obra en nuestras almas.

EL OBSERVADOR 299-8

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Protagonistas
«El mundo y la Iglesia necesitan el compromiso específico de la mujer y su capacidad para transmitir el verdadero sentido de la fe y aplicarlo a todas las circunstancias de la vida. La presencia y la acción de la Iglesia en el nuevo milenio pasa por la capacidad de la mujer de recibir y custodiar la palabra de Dios».
S.S. Juan Pablo II

««La política debe dejar de ser, de una vez por todas, el santuario de la corrupción para ser lugar donde brillen la probidad, la honradez y la honestidad. Debe dejar de ser el lugar donde los incapaces buscan una chamba que les llene los bolsillos sin trabajar en serio para ser reemplazados por hombres de talento, de capacidad y de deseos de servir. Entonces sí seremos dignos de la bendición de Dios, en un país rico en posibilidades y empobrecido por su dirigencia».

Mons. Alfonso Delgado, arzobispo de San Juan, Argentina.

«El olvido de nuestro propio corazón y de Dios, que se plasma en el egoísmo, arranca la capacidad de amar y es el origen de la fragilidad que compromete y fractura al matrimonio».

Norberto Rivera Carrera, cardenal y arzobispo primado de México.

María, Madre de Dios, nos enseña a amar y alabar a Dios. Ella quiere ser el ejemplo más grande de la gracia de Dios para incitar a todos a confiar y alabar a la gracia divina”.
Martín Lutero, padre de la Reforma protestante.

EL OBSERVADOR 299-9

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CUÉNTAME UNA ANÉCDOTA
Bien por mal
Los militares de la India, combatiendo contra los ingleses para independizarse, tomaron prisionero a uno de éstos; lo ataron a un árbol y se prepararon para matarlo. Un anciano indio se acercó y dijo: «No lo maten, por favor; dénmelo a mí». Los militares se lo entregaron.
El anciano le quitó los amarres que lo sujetaban al árbol, y lo llevó a su propia choza cercana. Le dio de comer y le arregló un camastro para que descansara aquella noche.
La mañana siguiente el anciano le suplicó al inglés que lo acompañara. Anduvieron algunas horas. Al llegar cerca del campamento inglés el anciano le dijo: «Tus compañeros han matado a mi hijo; en cambio, yo te salvé la vida. Ahora puedes reunirte con tus compañeros ingleses y, junto con ellos, seguir matando a los indios.
El inglés le preguntó asombrado: «¿Por qué te burlas de mí? Sí, me consta que mis compañeros han dado muerte a tus hijos. Pues ahora aprovecha para vengarte matándome.
El anciano indio le explicó: «Sí, yo quería matarte; pero me acordé de mi hijo, y me compadecí de ti. A pesar de todo, te estoy hablando en serio; puedes reintegrarte con tus compañeros ingleses cristianos, y seguir matándonos a los indios...». Y lo dejó en libertad. (León Tolstoi)
«No devuelvan a nadie mal por mal...» (Rom 12, 17).

EL OBSERVADOR 299-10

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PINCELADAS
Confesión frecuente
Justo López Melús *
Hubo tiempos en que los cristianos solían confesarse con frecuencia, pero recibían la comunión muy de tarde en tarde. Ahora ocurre lo contrario: se comulga con frecuencia y se retrasa mucho la confesión. Incluso almas piadosas se muestran alérgicas a la confesión frecuente y de mera devoción. «No vale la pena —piensan—, mañana caeré en lo mismo... Estoy cansado de confesar siempre las mismas faltas».
Un amo y un criado pernoctaban en un albergue. Al día siguiente el amo le pidió al criado las botas de montar.
— ¿Por qué no las limpiaste?
— Pensé que no valía la pena, a los pocos kilómetros volverán a estar llenas de polvo.
Estaban para emprender el viaje cunado el sanchopancesco escudero le dijo: — ¡Pero no podemos marcharnos sin desayunar!
Y el amo le contestó: — Creo que no servirá de nada, a los pocos kilómetros tendrás hambre otra vez.

* El autor es Operario Diocesano en San José de Gracia de Querétaro.

(FIN)

EL OBSERVADOR 299-11

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